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domingo, 22 de noviembre de 2015

Formas de leer


En las últimas semanas, varios estudios y evaluaciones, nos regresan a la dudosa relación de los mexicanos con los libros y la lectura. Por lo general se acepta que los mexicanos no leemos, máxime si nos comparamos con los países europeos. Pero entonces, ¿quiénes leen? Hace algunos meses, la editorial española Gredos agotó toda una colección de libros de filosofía. Paradójicamente la mayor demanda no provino de España, ni tampoco de Argentina, sino de México. ¡Sí, de México! Cómo explicar entonces que los mexicanos no leen y al mismo tiempo agotan sesudos libros de Platón, Aristóteles, Kant, Hegel, Marx, Descartes y Kierkegaard. "Se agotaron en tres horas", afirmó una directiva de la empresa que distribuye los libros de Gredos en México. Hasta Juan Villoro se sorprendió por el auge de la filosofía en los kioscos de la ciudad de México. Al buscar un libro de Nietzsche en esa colección a un precio de gana (130 pesos), el vendedor le contestó: "Ni lo intente, joven, la filosofía es demasiado popular".
Recientemente, la asociación civil IBBY México, que promueve la literatura infantil y juvenil en nuestro país, alentó un estudio para conocer las prácticas de los jóvenes mexicanos en cuanto a la lectura. Hablamos de jóvenes entre 12 y 29 años. Interesados en conocer qué leen, financió la Encuesta Nacional sobre Consumo Digital y Lectura 2015. A grandes rasgos, uno de los hallazgos relevantes del estudio contradice la afirmación de que los mexicanos no leen. Con seguridad no todos, pero entre los jóvenes existe una relación interesante. Otro hallazgo significativo está en la lectura por placer, más que por obligación. Pero no perdamos de vista que se trata solamente de los jóvenes.
8 de cada 10 jóvenes expresa gusto por la lectura. Pero no todo es libros, sino también lecturas en internet. Específicamente libros, 66 por ciento de los jóvenes sí lee. 34 por ciento acepta que sencillamente no lo hace. Le aburre. Esta cifra se incrementa claramente entre quienes van a la universidad. 84 por ciento de los universitarios lee libros, no obstante, hay quien va a la universidad y se resiste a leer. De los que leen, ¡52 por ciento lee literatura! Ya sea novelas o ciencia ficción.
Entre los jóvenes parece inseparable el acceso a la red, sobre todo por medio de los llamados teléfonos inteligentes. La gran mayoría de los jóvenes cuenta con un teléfono celular Smartphone para su uso personal, lo que es más frecuente entre universitarios. Le sigue en medio de acceso la computadora portátil. A Internet, 7 de cada 10 jóvenes accede a través del teléfono. Es tan importante ese medio, que hasta le asignan un alto valor emocional. En promedio, pasan más de cinco horas diarias conectados a la red. Leen, ven videos, escuchan música, chatean con sus amigos, revisan correo, y ven una y otra vez las redes sociales. Por supuesto, esto de la lectura en la red no necesariamente implica lecturas convencionales o libros a la manera tradicional.
8 de cada 10 expresó que sí le gusta leer, aunque no necesariamente libros. Pesan las redes sociales, los contenidos en línea, las comunicaciones personales, pero no lecturas de libros. Sólo 27 por ciento de los jóvenes lee libros en Internet. Pero entre los universitarios, la lectura de libros electrónicos se dispara a 41 por ciento. 42 por ciento de los universitarios frecuenta las bibliotecas digitales. En otras palabras, en Internet, los jóvenes sí leen, no demasiados libros, pero sí mucho Facebook, WhatsApp, Instagram. Los contenidos que más se leen en línea es información noticiosa, y sobre todo, artículos cortos, reseñas, tutoriales y recomendaciones. Por el contrario, para textos literarios como la novela o cuentos, los jóvenes prefieren los impresos.
Entre las conclusiones del estudio, se apunta un comportamiento del Smartphone para los jóvenes: "es probable que la popularidad de este dispositivo digital esté modificando los hábitos de consumo de información y lectura de los jóvenes, cada vez más acostumbrados a contenidos muy breves y mucho más visuales y diversificados, además de tener un uso más acotado del Internet como medio de entretenimiento y relación social".
Tanto acceso, en realidad limita las lecturas prolongadas, los textos extensos a la manera del libro tradicional. ¿Limita también la compresión? ¿La complejidad de una lectura convencional? Roger Chartier ha estudiado admirablemente las formas de leer. Desde la red nos advierte de lecturas fragmentadas. Sin duda, los mexicanos jóvenes tienen mejores accesos, pero a la vez un pensamiento disperso. Quizá en un futuro no muy lejano, esa generación joven cambie la estima por los libros y la lectura en México. Ojalá así sea.
11 de noviembre 2015
El Siglo 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Cosas que son y no son

En vivo y en directo lo vimos por televisión, pero lo que parecía ya no es. Como material de prensa, la verdad es voluble, cambia, se redefine. Sus propiedades no son estáticas ni inamovibles. Más bien, se asemejan a una forma dúctil, maleable. La percepción tiene su parte, porque a fuerza de sentidos también se construye la realidad. Poco importa que se asemeje o se distorsione burdamente. Al final, lo que queda es una imagen sujeta a cambio. En esas estábamos, cuando hace algunos años hasta el limbo nos quitaron. ¿Qué habrá sido de Dante y los filósofos griegos?

Por ahora pienso en los sucesos de las últimas semanas. Un presidente que ya no es presidente. Una francesa mundialmente famosa. Un dictador que ya no encuentra lugar. Unos huesos que no hicieron historia.

I. Olvídelo todo, nada pasó nada. Después de un espectacular operativo de la policía federal en 2005, los delincuentes de una peligrosísima banda, Los zodiaco, son detenidos, procesados y encarcelados. A pesar de su alta peligrosidad, los delincuentes acceden a recrear los hechos en vivo y en directo. ¿Cobraron regalías y derechos de autor? Hace unos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tomó una decisión correcta, pero impopular. Argumentando faltas notables, ordenó la liberación de Florence Cassez, la francesa acusada de secuestro. Es cierto, no sabremos si la francesa era o no culpable, pero la Corte derrumbó la sentencia por las evidentes fallas en el proceso. De esa manera, la máxima autoridad manda una señal muy clara al sistema de justicia: armar los casos debidamente; no montarlos, no simularlos. ¿Y ahora qué hacemos con el novio que todavía está en la cárcel?

II. ¿Dónde está el presidente? No se sabe con claridad dónde está el otrora poderoso rey del petróleo venezolano. Dicen que en un hospital en Cuba. Dicen que recuperándose. Pero el celoso secreto de Estado ahora es un asunto de fe. El cáncer hizo lo que la democracia no pudo con Hugo Chávez: frenar su permanencia en la política. Llámenle fe de carbonero o fantasía, El País hizo el ridículo en su portada con la foto del mandatario entubado. Para no ir tan lejos: la realidad siempre puede ser inventada.

III. Una estatua en busca de lugar. Como si no nos bastara con tener bulevares que llevan el nombre de Luis Echeverría o Gustavo Díaz Ordaz, en la entrada al bosque de Chapultepec, se colocó la estatua del dictador, perdón, del expresidente de Azerbaiyán, Heydar Aliyev. El inocente monumento habría pasado inadvertido, pero un grupo de ciudadanos bien informados, orilló al gobierno del Distrito Federal a retirar la escultura. El retiro fue debidamente acompañado de granaderos y por lo pronto, Aliyev lo llevaron a una bodega en Azcapotzalco. No faltará quien le busque lugar.

IV. Huesos que no hicieron historia. Vaya fisco nos llevamos con los huesos de nuestros héroes patrios. En el fervor de los festejo del bicentenario, se anunció la exhumación de los restos en la cripta del Ángel de la Independencia. El informe del INAH ratifica que nuestros héroes son eran de carne, hueso y algo más. A Nicolás Bravo lo señalaron con sífilis. En vez de Mariano Matamoros se encontraron los restos óseos de una mujer. En la urna de Guadalupe Victoria, encontraron los restos, pero de ¡venado! En pocas palabras, los héroes que no eran los héroes. Ya lo festejado ¿quién lo quita? Finalmente cosas que son y que no son.

27 de enero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9170756