viernes, 20 de mayo de 2016

El Puente


Entre los símbolos laguneros, uno de los más emblemáticos y queridos por la gente, es el puente sobre el río Nazas. Aparece una y otra vez en el imaginario colectivo de la región. No deja de sorprenderme que hasta las nuevas generaciones ávidas de redes sociales como Facebook, Twitter, You Tube o Instagram, retoman la imagen histórica o actual de ese puente. En pocas palabras, es un pedazo de identidad hecho fotografía. Al mismo tiempo es un vía funcional y de uso cotidiano. ¿Pero por qué el puente sobre el lecho del Nazas forma parte de nuestra identidad? ¿Qué hay detrás de su historia que nos sigue entusiasmando?
En los diferentes paseos y visitas guiadas de historia que hago en Torreón, siempre vamos al puente del Nazas para refrendar con orgullo, esa lucha de nuestros abuelos. Durante muchos años las ciudades laguneras de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo quedaban incomunicadas por las avenidas periódicas del río Nazas, a quien no dudamos en reconocer como "Padre Nazas". Para los laguneros de las tres ciudades se complicaba el tránsito cada que el agua corría. En 1926, una primera asociación civil de laguneros llamada "Puente Nazas", buscó impulsar la construcción para unir a las ciudades, pero faltaron fuerzas. Ahí estaban notables laguneros como Francisco Dingler y Agustín Zarzosa. Por entonces ya funcionaban dos antiguos puentes. Uno del ferrocarril, que actualmente funciona bien, -sí, señores "ingenieros" del gobierno-, pero que es herencia de la época porfiriana. Irónicamente La Laguna le debe más a Porfirio Díaz, que a la Revolución. Otro puente histórico era el del tranvía eléctrico de "Lerdo a Torreón", que fue hecho en la misma época, y del cual sólo nos queda, después de la desaparición de ese transporte en 1953, unos fortísimos pilotes de piedra que sostuvieron ese puente. Sin embargo, faltaba un puente para que las personas cruzaran fácilmente, sin los peligros de invadir la vía. Un puente para autos y peatones. De esa manera, unos laguneros bien comprometidos y asociados en el activísimo Automóvil Club, retomaron el proyecto del puente. Hablamos de la sociedad civil que se adelantó al gobierno.
En 1928, los ingenieros del Automóvil Club, Federico Wulff, Vicente Solís y Enrique Carrión, realizaron un primer estudio para proyectar el puente en condiciones de tierras arenosas y fuertes avenidas del río. Los cálculos nos les fallaron como podemos constatar. Sin embargo, no sería hasta abril de 1931 cuando se iniciaron las obras, a la par de la campaña ciudadana, "Coopere y habrá puente". Esa petición hizo tal eco entre los ciudadanos, que el gobernador de Durango, Pastor Rouaix, y de Coahuila, Nazario Ortiz Garza, se sumaron al proyecto. El puente costó 230 mil pesos de aquélla época, cuándo la moneda sí valía, y Videgaray no estaba en Hacienda. Como ven, no siempre hemos estado mal.
Regresemos al glorioso puente lagunero, que siempre fue naranja, y ahora es plateado. La obra fue diseñada y dirigida por el ingeniero Francisco Allen, un profesional de la construcción serio, ordenado, y sobre todo, honesto. Los resultados están a la vista y todavía disfrutamos la calidad del puente que ha vivido tremendas inundaciones del río Nazas. La estructura de acero fue hecha por la Fundidora de Monterrey, de la cual todavía se conservan unas placas. ¿No las han visto? Vayan a caminar por ahí.
La obra la empezaron el 11 de abril de 1931, y la inauguraron el 20 de diciembre de ese mismo año. ¡Nueve meses señores políticos! Es fecha que todavía no pueden terminar el puente de la Falcón. ¡Una vergüenza! No cabe duda que aquella generación de laguneros fue grande; fue ejemplar. El día de la inauguración hubo fiesta en La Laguna. De un lado y de otro las poblaciones quedaron hermanadas por el puente. Ante todo, ese puente representa la unión, el esfuerzo y la asociación de laguneros que fincaron el bien de la región. 85 años después, el puente del Nazas está en pie y sigue funcionando. Es símbolo de identidad y patrimonio cultural lagunero. En tiempos de extravío, más nos vale escuchar la historia.
El Siglo 
18 de mayo 2016

domingo, 8 de mayo de 2016

Metrobús Laguna

La calidad de una ciudad, también se conoce por su transporte público. De esa manera, una de las claves para valorar la eficacia urbana, está en la forma en la que se mueven sus ciudadanos. El paradigma dominante que se impone en tantas ciudades en el mundo, se basa en el automóvil. Así, se ha presentado el coche como el medio más "deseable", aunque no necesariamente el más eficiente. Para muestra, el mejor ejemplo lo tenemos en la capital del país, una región nunca más transparente. Ante la saturación de automotores, la CDMX está colapsada en su movilidad y en consecuencia, sumamente contaminada. Aun así, ya van por una nueva constitución, aunque la contingencia sea para todos, y el transporte público esté relegado por una minoría que se mueve en automóvil. Allá prefirieron los segundos pisos y ahora pagan las consecuencias. Entre las alternativas que abrieron, fue el exitoso programa de bicis públicas Ecobici. Pero sin duda, la aportación más relevante se la llevó el Metrobús, un sistema de Autobuses de Tránsito Rápido (o BRT por sus siglas en inglés). El BRT es un sistema que nació en 1974 en la ciudad de Curitiba, Brasil. Desde entonces, es un modelo exitoso de transporte que se ha exportado a otras ciudades latinoamericanas.
¿En qué consiste el Metrobús? Es un sistema de transporte público similar al Metro, pero sobre la superficie del asfalto. Está enlazado por un conjunto de camiones y estaciones bien dispuestas para todo tipo de usuarios, de tal forma, que acceder al camión se hace al nivel de piso, que facilita el acceso a usuarios vulnerables como adultos mayores y personas con capacidades diferentes. Al mismo tiempo, el BRT tiene los tiempos y las rutas bien establecidas y circula dentro carriles confinados. Este tipo de transporte público cuenta con lugares confinados que le permiten avanzar con mayor eficiencia y rapidez, incluso, más rápido que los automóviles y líneas de transporte tradicionales. Entre las ventajas del BRT sobre el Metro, está su menor costo con respecto al Metro, no requiere hacer túneles, por lo cual la construcción de su tramo requiere menos tiempo y dinero.
Recién las autoridades de Coahuila y Torreón acaban de anunciar la operación del Metrobús laguna. Se trata de un proyecto ambicioso y millonario. Mil cuatrocientos millones de pesos que estarán destinado a la operación. Sustancialmente mejorará condiciones de transporte, ¿se han subido a un camión de Torreón o Gómez Palacio ?, llama la atención que un proyecto tan loable y sin precedentes que está apoyado por la Presidencia de la República.
Tranvía eléctrico "Lerdo a Torreón", transporte metropolitano desde 1898 a 1953. 

Sin embargo, es significativo que en La Laguna de Coahuila el proyecto arranca. No así en La Laguna de Durango donde prefirieron rehuir los problemas sindicales a enfrentarlos como gobierno. Es lamentable que mientras un lado busca avanzar, el otro esté detenido. Ojalá que en el mediano plazo se pueda integrar Lerdo y Gómez Palacio para hacer un proyecto auténtico y metropolitano a la línea troncal del Metrobús.
4 de mayo 2016
El Siglo 

domingo, 1 de mayo de 2016

28 gramos de mota


Más nos vale ver los cambios y las nuevas tendencias, a quedarnos como estamos. Por supuesto, me refiero a la fallida guerra contra las drogas y la criminalización de los consumidores. Estados Unidos es el país que lanzó la guerra e impuso cruentos combates en países como Colombia y México. Los resultados: cientos de miles de homicidios, cárceles pobladas, estados debilitados por el crimen y una demanda de drogas creciente al otro lado del río Bravo. Para no ir más lejos, un gran negocio redondo alentado por la política del prohibicionismo. Paradójicamente ese mismo país que obliga a repudiar en otros países las drogas, es el mismo donde sus entidades federativas, no sólo legalizaron el consumo de la marihuana, sino incluso, hasta la producción misma. Esa tendencia fue marcada por los mismos ciudadanos, que empujaron a sus gobiernos locales a la legalización. Washington y Colorado fueron los más recientes.
Contrario al modelo dominante, e incluso, contra las indicaciones de la ONU, Uruguay promovió otro camino que legaliza el consumo y la producción de la marihuana. En México llegamos tarde y mal. Después de miles de asesinatos, policías y gobiernos enteros bajo el control del crimen organizado, hay pequeñas señales de cambio. Por una parte, la ayuda de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para ofrecer una alternativa en relación al consumo de la marihuana. Por otra, el rotundo fracaso del combate al narco y las drogas que terminó por crear "héroes" y fortunas al estilo "Chapo" Guzmán.
Ante esa tendencia, el presidente Enrique Peña Nieto, dio un viraje un tanto tímido, pero al fin la propuesta es un cambio con respeto al problema de las drogas. Al menos en esta ocasión no desperdició el viaje a la asamblea de la ONU sobre las drogas. Destacan dos puntos: la propuesta de cambiar de enfoque y la iniciativa de aumentar la portación de marihuana a veintiocho gramos para los consumidores.
Después de años de violencia, por fin estamos escuchando otra propuesta gubernamental sobre las drogas en México. Leamos el discurso oficial: "Ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema mundial de las drogas desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Este cambio de fondo, implica modificar el enfoque eminentemente sancionador, para ubicar a las personas, sus derechos y su dignidad".
Para complemento, el presidente envió al Senado de la República, una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, donde propone aumentar los gramos de posesión de marihuana, lo cual de aprobarse, tendría un impacto en el mediano plazo. Aunque celebro que por fin el gobierno federal está proponiendo nuevos enfoques, la iniciativa se queda muy corta, pues no va a la otra cara de la moneda: la producción. ¿De dónde van a salir los 28 gramos y más, si no es del mercado negro? Al final, la propuesta del presidente parece una mesa que le faltan dos de las cuatros patas. De esa manera, no atiende el problema de los enormes recursos a los que acceden los cárteles, ni tampoco atiende las nuevas tendencias económicas en el mercado estadounidense, donde ya se produce marihuana legalmente. La iniciativa federal es pequeña en relación al tamaño del problema. Reconoce el fracaso, pero sólo busca atenderlo por encima. Quién dijera, mejor el PAN, el partido conservador, tiene una propuesta más liberal y completa al respecto, como lo ha expresado Roberto Gil, presidente del Senado.
El caso de Colombia tiene mucho que decir y qué aportar en términos negativos: lo que no debemos hacer. Colombia pagó con harta sangre el combate al narcotráfico y la penalización de las drogas. A la vuelta de las décadas, México repitió esa historia violenta. A pesar de todo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, propone algo similar a México, pero no más. Afirma que "consumir no es un crimen y la adicción no es un delito", pero su propuesta no va más allá de reconocer el fracaso de la guerra contra las drogas. Mientras tanto, los veintiocho gramos, y miles de toneladas más, vendrán eficientemente del mercado negro.
27 de abril 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1218810.28-gramos.html

El espejo de Brasil


Como mexicano veo con envidia el momento que están viviendo los brasileños. Todas las sociedades tienen problemas, pero la diferencia está en cómo unas enfrentan sus problemas, y otras sencillamente los dejan pasar. Brasil tiene similitudes con México. En ambos países las autoridades tienen serios problemas de legitimidad y confianza. En ambos países la corrupción es un mal que los degrada. La diferencia está en que una buena parte de la sociedad mexicana es permisiva y tolerante con la corrupción. Acá nos conformamos con la crítica de café, con las rabietas en las redes sociales, donde cualquiera le mienta la madre al presidente. Pero hasta ahí. Pocas veces nos organizamos más allá del malestar, para cambiar el estado de cosas.
Recientemente una propuesta ciudadana para combatir la corrupción reunió cientos de miles de firmas en el país, para apoyar la iniciativa Ley 3 de 3. Ya apoyan el PAN y el PRD en el Congreso, pero es revelador que el partido en el poder, el PRI, meta trabas y obstáculos. Volviendo a Brasil, desde hace tiempo los ciudadanos decidieron tomar la calles y cercar a su gobierno. Miles reclamaron al gobierno de Dilma Rousseff gastar millones de dólares para las futuras olimpiadas, en vez de invertir en el transporte público. De esa manera los brasileños vienen participando, presionando, acorralando. Mal para una democracia donde sus ciudadanos deciden no involucrarse, dejar el rumbo sólo al gobierno. La democracia necesita de pesos y contrapesos.
En el índice global de percepción de corrupción que genera Transparencia Internacional, Brasil ocupa el lugar 76 de 167 países. Entre más abajo en la lista, mayor la percepción de corrupción. De esa manera está a la par de Bosnia, India, Tailandia, Túnez y Zambia. México está todavía más abajo, en el lugar 95, a lado de Mali, Bolivia, Filipinas y Armenia. Poco a cambiado en nuestro país desde que llegó la alternancia al poder en el año 2000. Pero no hay duda que en Brasil, los ciudadanos han puesto de cabeza a su presidenta, Dilma Rousseff. La presión ha sido tal que el Congreso acaba de aprobar un juicio político (impeachment, en la tradición política inglesa y norteamericana), para removerla de poder. Sólo es cuestión de tiempo para que la quiten formalmente del poder, mientras tanto son horas de agonía para la presidente que en el peor momento de su gobierno, decidió proteger al expresidente Lula Da Silva, quien a su vez es investigado por una un caso de corrupción.
Como es natural al poder, la presidenta Rousseff le dio el cargo de Jefe de Ministro para así protegerlo. En pocas palabras le confirió desde el poder, impunidad. ¿Dónde hemos visto esto? Dilma tiene los días contados en una democracia que cuenta con los mecanismo para quitar a sus gobernantes. Envidia de la buena, cuando en nuestro país, el presidente es sorprendido con tremenda "Casa Blanca", y lo mismo, el secretario de Hacienda, pero no pasa nada. Luego el mismo presidente nombra a un leal para que lo "absuelva". Al final repiten que la corrupción es "cultural".
Es cierto, detrás de la crisis política en Brasil también hay intereses e intrigas de los grupos en el poder, pero es preferible un Estado donde el gobierno lo pueden retirar los ciudadanos, a un gobierno de impunidad institucionalizada.
Guatemala ya nos dio el ejemplo. Ahora Brasil está en la misma ruta. Y México, ¿para cuándo? Dormimos el sueño de los justos.

20 de abril 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1216748.el-espejo-de-brasil.html

¿Qué fue de la Reforma Energética?


Pasó el tiempo, y ya poco se habla de las reformas para mover a México. La publicidad oficial ya no insiste por ahí. Tampoco el presidente insiste como en los primeros años del sexenio. ¿Qué sucedió?, ¿qué fue de las tan nombradas reformas? ¿dónde están los beneficios de un acuerdo sin precedentes?, ¿detonó el tan añorado crecimiento económico? Tras la victoria electoral en 2012, el regreso del PRI a los Pinos con el presidente Enrique Peña Nieto, propuso una ambiciosa agenda de reformas para ahora sí mover a México. Previo a la propuesta, se sucedieron tres sexenios que no pudieron aprobar las famosas reformas. Sencillamente los partidos no llegaron a acuerdos. Llegado el momento, en 2013, se avanzó en acuerdos, y sobre todo, con el apoyo de los principales partidos en el Congreso, se aprobaron las reformas. Como en todo, en ese momento era difícil evaluar el resultado de las llamadas reformas. Hacía falta tiempo para conocer en la marcha el rumbo de tales políticas. Más de tres años después ya tenemos elementos para valorar los resultados. En materia educativa, la calidad fue desplazada por una reforma de índole administrativa y laboral al interior del magisterio. A punta de fuerza y con los policías por delante -como quien echa los perros-, los maestros fueron sometidos a la evaluación. Cualquier asomo de discrepancia o disidencia, fue prácticamente criminalizada. Difícilmente podemos decir que ahora tenemos una mejor educación pública.
En lo hacendario, sencillamente nos recetaron más impuestos con una minuciosa contabilidad electrónica. Quizá pensarán que ese dinero se destinó a inversión productiva, pero en realidad creció lo que no debía de crecer: el gasto corriente y la deuda pública. ¡Brillante propuesta! El país no creció a tasas relevantes, pero en cambio, creció la deuda año con año. Tan mal las cosas, que de plano la Secretaría de Hacienda acaba de quitar 239 mil millones de pesos al Banco de México para pagar deuda.
Pero sin lugar a dudas, la reforma que generó más expectativas, y también más polémica por cambiar el régimen de propiedad del estado sobre los energéticos y su producción, fue la nombradísima Reforma Energética. ¿No les parece extraño que ahora ya casi no se habla de ella? Por entonces la presidencia presumió que llegarían inversiones millonarias del extranjero a nuestro país tras la apertura. Lo cierto es que las primeras rondas de licitaciones fueron un fracaso. ¿Quién quería invertir con el precio de crudo tan barato? Otro beneficio de esa reforma sería la baja de los precios del gas y la electricidad. Al abrir los mercados a inversiones extranjeros, se supondría que ambos precios se abaratarían. ¿Qué sucedió? Ni el gas ni la luz bajaron. Por el contrario, las tarifas tienen alzas y más todavía, si se trata de consumos para la industria. También se habló de la promesa de crecimiento por la explotación del gas shale en el noreste mexicano, pero al final, la sobreoferta en el mercado estadounidense, desalentó las supuestas inversiones. ¿Y la gasolina? Pemex está prácticamente en la quiebra, pero sosteniendo con deuda; arrastra una impagable planta de trabajadores. Con la reforma, las gasolinas no bajaron ni bajarán. Hacienda ofreció una raquítica reducción del tres por ciento, para luego volver a aumentar los precios. Se dijo que la apertura al mercado internacional traería beneficios para los consumidos mexicanos. ¿Qué sucedió? Pemex bajó los precios, pero en Estados Unidos. Ahí recién abrió una gasolinera en Houston. No es ninguna broma. A la inversa, Gulf, una conocida empresa estadounidense abrirá gasolineras en México, pero a precios similares que aquí. ¿Y los beneficios de la Reforma Energética? ¡Nada! Ya saben que en esto del mercado, los inversionistas no entran a perder.
A la distancia, parece que estábamos mejor cuando estábamos peor. Mover a México.
El Siglo
13 de abril 2016
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1214744.que-fue-de-la-reforma-energetica.html


5 razones para NO hacer el teleférico


1. Antes de hacer una obra superficial y cara como el teleférico, es necesario atender los principales problemas de la ciudad de Torreón, como por ejemplo, invertir en el drenaje. ¡Sí! alcalde Miguel Ángel Riquelme, invierta en el drenaje. Urgen una serie de obras para resolver el viejo problema de la ciudad. Ya sabemos que casi nunca llueve, pero también sabemos que a la primera lluvia, la ciudad se desquicia, y reviven en los bulevares, los antiguos canales de riego. Es cierto, por ser un obra subterránea, el drenaje no luce como publicidad de gobierno, ni tampoco sería una obra de relumbrón, pero a la larga impactaría para bien en la calidad de vida de los ciudadanos. El teleférico es poca cosa en comparación a una obra prioritaria y necesaria para la ciudad como es el drenaje.
2. El estado de las calles, más allá de ciertas vías principales, es deplorable. El pavimento y los innumerables baches en la ciudad llaman a una inversión en forma, no remedios temporales con pavimento de pésima calidad que al poco tiempo se hunde o se desprende. Que se hagan obras bien hechas para bien de la ciudad. Al paso que vamos, tendríamos que hacer no uno, sino varios teleféricos para saltar tanto bache. Por supuesto, hacer un teleférico con el estado actual de las calles, es una burla para los ciudadanos. Un capricho que empieza en 160 millones, pero que seguramente costará más de 300 millones. ¿Quiénes son los particulares que se benefician con ese derroche? ¿Por qué tanto interés?
3. Si realmente quiere mejorar la imagen de la ciudad, entonces arreglemos las banquetas del primer cuadro. Están destrozas y son un peligro constante para los peatones que transitan a diario. El centro es la primera cara de la ciudad, por lo tanto, más nos valdría hacer una obra que beneficie a los ciudadanos. Las banquetas dicen mucho de la calidad de la ciudad; no si tenemos un teleférico. Es un peligro caminar por banquetas arruinadas, ya no digamos el problema que enfrentan diariamente las madres que llevan a sus niños, o los adultos mayores. En vez de tirar el dinero de los ciudadanos en una obra de oropel, construyamos una ciudad digna para sus habitantes. Impulsemos obras que beneficien a los ciudadanos en el espacio público a nivel de tierra, no para aparentar por los aires que tenemos un bonito teleférico.
4. A Torreón le urgen áreas verdes y espacios públicos para la convivencia. La Línea Verde es un excelente ejemplo de lo mucho que puede aportar el gobierno para mejorar el entorno. En vez de desperdiciar el dinero de los ciudadanos en un absurdo teleférico, mejor concluir las obras del parque lineal en el río Nazas o la misma Línea Verde. Los 160 millones se pueden aprovechar para abrir nuevas áreas verdes y hasta hacer "parques de bolsillo" en diversos puntos de la ciudad. Con ese dinero, puede remozar y dignificar el centro cultural José R. Mijares, que tiene un teatro en pésimas condiciones. De la misma manera, es preferible atender el centro cultural Pablo C. Moreno. Es un martirio visitar esa biblioteca.
5. Si queremos hacer más competitiva la ciudad, tenemos que invertir en infraestructura que mejore la movilidad urbana. Movilidad no únicamente para los automóviles, sino el transporte público, donde circulan camiones contaminantes y en horrorosas condiciones. También invertir en movilidad no motorizada, para hacer una ciudad más humana y caminable. Ciclovías y pasos peatonales seguros. Un grave problema de la ciudad es la cantidad de peatones que mueren atropellados. La primera causa de muerte relacionada a la movilidad, la concentran los peatones y luego los automovilistas por falta de infraestructura que proteja a las personas (Vean las terribles cifras en el Inegi). Hay que invertir en seguridad vial para preservar la vida, y no en ocurrencias como el teleférico. Con ese dinero, se pueden intervenir varias docenas de cruceros conflictivos y peligrosos, pero la prioridad del gobierno está en otra parte, no en sus ciudadanos. Prefieren decir que hará más "competitivo" a Torreón y que incluso será una obra de "transporte". Por donde se le vea: un insulto a la inteligencia.

6 de abril
El Siglo de Torreón
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1212672.cinco-razones-para-no-hacer-el-teleferico.html

Voy a cantar un corrido

Con el permiso de ustedes señores, voy a cantar un corrido…





¡Sí! Me confieso admirador de los corridos. Si hay una música por excelencia que representa la norteñidad, sin duda es el corrido. Bajo sexto, acordeones, tololoches, armónicas y hasta el salterio, hacen los sonidos que caracterizan al Norte. Para la ciudades del noreste mexicano y sur de Texas, hay un soundtrack común que se escucha lo mismo en las calles de Reynosa a La Laguna, de Monterrey a Matamoros, de Saltillo a ciudad Acuña, de Brownsville a San Antonio, de Austin a Dallas. Esas norteñas están nutridas por Los Cardenales y Los Invasores de Nuevo León, Los Alegres de Terán, Los Relámpagos del Norte, Los Cadetes de Linares, Los Montañeses del Álamo, Los Donneños, Los Tigres del Norte, Carlos y José, Luis y Julián Garza, Ramón Ayala, Juan Peña, Cuco Sánchez, Cornelio Reyna, Chalino Sánchez, Lorenzo de Monteclaro y Lalo Mora (el rey de mil coronas), por mencionar algunos representantes del vivísimo género del corrido y las norteñas.
Uno de los pioneros en estudiar el corrido, Vicente T. Mendoza, refiere su origen en el romance español durante el siglo XIX. Hay estrofa, composiciones octosilábicas, canto épico, lírico y mucha, pero mucha tradición popular. Por lo mismo, el corrido habla de la comunidad; ya sea una hazaña, tragedia, o la huella de un bandolero regional como sucedió con Heraclio Bernal, Jesús Malverde, y por supuesto, el legendario Pancho Villa.
Ante todo, el corrido cuenta un historia, refleja un sentir o expresa un suceso. Así tenemos corridos sobre la inundación del río Nazas en La Laguna (1968), la tragedia de los mineros en Barroterán (1969), las luchas revolucionarias a partir de 1910, o incluso las tragedias personales de Rosita Alvírez y Agustín Jaime. Cuando uno camina por las calles del centro de Saltillo, no podemos evitar recordar la calle de Bravo. Por cierto, Eulalio González, "El Piporro", interpretó de manera insuperable ambos corridos. ¿No los han escuchado? Corran a YouTube a escucharlos.
Los dos corridos son tan representativos de Saltillo, como el pan de pulque y el sarape. También, de Parras, Coahuila, fue originario Cornelio Reyna, que después de Francisco I. Madero, es el mayor parrense. Feliz coincidencia, a lado de Juan Peña con el dueto Carta Blanca en Reynosa, surgió un joven, que después sería el rey del acordeón: Ramón Ayala.
En el medievo los juglares cantaban noticias de un lado a otro. A través de la oralidad, transmitieron un cierto saber social. De forma similar, los corridos son el pretexto para los juglares modernos del noreste. Pero si ayer esos corridos cantaron sobre Pancho Villa, un bandolero redimido por la revolución, hoy esos mismos juglares cantan las gestas del "Chapo" Guzmán. Tanto unos, como otros corridos, reflejan ciertas circunstancias sociales. De esa manera, es absurdo pensar que el corrido hace al revolucionario. Por el contrario, es el suceso histórico o el sorprendente presente que se refleja en una canción.
No podemos dejar de mencionar, "Los dos amigos" un corrido muy lagunero sobre una peculiar amistad: "Estos eran, dos amigos, que venían de Mapimí, que por no venirse de oquis, robaron Guanaceví". Treinta años antes de la guerra en La Laguna, los corridos sobre el pistolero "Chito" Cano, ofrecen una clave para entender la tragedia que luego vivimos en la región. ¡Casi un vaticinio!
Un novísimo corrido, "500 balazos", que circula lo mismo por cantinas, Internet y canales de televisión, denota una historia reciente de ese México tomado por los criminales. En los últimos años, entre 2006 y 2013, la "crisis de seguridad" dejó más de 148 mil asesinatos (¿No lo creen? Vean las cifras del Secretariado Nacional de Seguridad Pública). La matazón es mayor que las muertes contabilizados en la última guerra en Irak. Por lo mismo, no resulta extraño, que la agrupación "Voz de mando", haga cantar a miles de mexicanos: "antiblindaje, expansivas las balas, dos o tres bazucas, y lanzagranadas, Obregón, Sonora, de veras pensaba que andaba en Irak". Otra vez, el corrido como reflejo social. Al igual que la literatura, el corrido expresa una historia novelesca donde realidad y ficción se mezclan en el acordeón y bajo sexto. Así, escuchamos al inigualable Julián Garza quien se creó para la posteridad al "Viejo Paulino." Antes de morir, el Museo de Historia Mexicana en Monterrey, hizo un oportuno homenaje en vida al prolífico autor de corridos. Ante la relevancia del corrido, las más prestigiosas universidades del país como la UNAM, el Colegio de México o la Universidad de Nuevo León han alentado la investigación del género norteño y su relevancia en la cultura mexicana. En años recientes, el filólogo del Colmex, Aurelio González, ha actualizado los estudios sobre el corrido. Nótese la palabra corridos, sin prefijos, ni prejuicios moralizantes.
A falta de política en Coahuila, el gobernador Moreira II se ha empeñado en otra legislación absurda, sin sentido y contra los ciudadanos: prohibir los "narcocorridos". Según el gobernante, hay que prohibir la "apología de la violencia". Bajo esa lógica, tendrían que cerrar en Torreón la mitad de los bares que han abierto alrededor de la Plaza Mayor. Pero curiosamente, ese mismo gobernante hace la apología de la corrupción al mantener impune la megadeuda que dejó Moreira I. Ahí guarda un escandaloso silencio.
En 2013 la Suprema Corte de Justicia de la Nación dio revés a una ley similar que aprobó el gobernador de Sinaloa, Mario Valdés. Al final, la conclusión fue sencilla. Podrán gustar o no los corridos, podrán ser notables o chabacanos, pero de eso a que el gobierno nos diga qué debemos escuchar, hay un largo trecho protegido por la Constitución. El corrido refleja un fenómeno, en este caso puede ser el narcotráfico, pero no provoca el fenómeno como tal. Si eso fuera, el hambre sería abolida por decreto.
Ya con esta me despido, que en Coahuila y el Norte, tenemos grandes corridos.

23 de marzo 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1208594.voy-a-cantar-un-corrido.html