martes, 3 de enero de 2017

Coahuila 2017



Para arrancar el año, una palabra define el ánimo político: Alternancia.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Javier Guerrero


Por lo general, la imagen de la política y los políticos es negativa. Sin embargo, no todo es así. En un país como México, donde la política suele ser sinónimo de corrupción, o peor todavía, sinónimo de impunidad, también hay excepciones. Algunos afirman que siempre fue así, que siempre ha estado mal. Pero en contadas ocasiones, hay hombres públicos que dan sentido a la política por valores constructivos, como consenso, responsabilidad, eficacia, y también, hay que decirlo con todas su letras, honestidad.
En la última década en el país, pasamos de la narrativa sobre la violencia y el combate al narcotráfico, a la narrativa de la corrupción. Enrique Peña Nieto se encargó como nadie, de encabezar esa “cruzada”. Con asombrosa similitud, ambas narrativas se cruzaron en Coahuila. Los años aciagos de la violencia, donde se fundieron y confundieron, el crimen organizado y el gobierno. A la par, se fraguó el desfalco más grande que se recuerde en el gobierno de Coahuila, y por consecuencia, un atraco sin fin para los ciudadanos. En medio de todo, Moreira I y II. Por lo mismo, a escasos meses de las elecciones en Coahuila, comienza a circular un río de ciudadanos indignados con esa hermandad en el gobierno. Para el 2017 los coahuilenses tendremos que elegir entre cambiar las chapas de las puertas y quitarles las llaves a los ladrones, o refrendar a una cleptocracia rampante.
Para nadie es un secreto que entre los priistas también hay malestar y división. Poco a poco se empiezan a manifestar algunos actores que ven un pernicioso continuismo del moreirato en la candidatura del alcalde con licencia de Torreón, ¿Miguel Moreira o Miguel Riquelme? No hay diferencia.
Una de esas voces, acaso la más clara dentro del PRI, ha sido Javier Guerrero, quien el pasado miércoles 14 de diciembre, anunció su renuncia irrevocable al partido, y al mismo tiempo, anunció que participará en la contienda como candidato independiente.
Guerrero, actualmente diputado federal, es uno de los poquísimos políticos honestos en Coahuila. Como secretario de fianzas del gobierno estatal durante la administración de Enrique Martínez y Martínez, tuvo un desempeño eficaz y responsable. Dejó finanzas sanas, y sobre todo, acrecentó la buena reputación del gobierno de Coahuila. También, es un político bien preparado profesionalmente; un político de carrera, que ante todo, ha preferido la eficacia y la responsabilidad en la función pública, que los reflectores y los aplausos artificiales, que tanto abundan entre nuestros gobernantes.  
En el comunicado de prensa para anunciar su ruptura, Guerrero expresó “el rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI… el partido se encuentra secuestrado”. ¿Más claro?
La elecciones del año que entra en Coahuila, abren por primera vez la factibilidad de alternancia. Se trata de un momento único e irrepetible. En una palabra: histórico. Es ahora o nunca. Por lo mismo, será un elección apasionante y todavía más reñida, no sólo porque el futuro del estado queda en juego. Votar por la tóxica continuidad de una camarilla de ampones, o romper de una vez con esa inercia. En ese sentido, apoyar la alternancia representa un valor mayor que trasciende una candidatura individual. Que Javier Guerrero, un respetable político del PRI rompa con cuarenta años de militancia, significa una aportación a los vientos de cambio que corren por Coahuila. Es cierto, como candidato independiente, Guerrero arranca con pocas posibilidades de triunfo, no obstante, su decisión, no sólo es valiente, sino generosa. Valiente, porque a pesar de las presiones y las amenazas debajo de la mesa, es una voz de dignidad política en medio de un estado perdido por la corrupción. ¡Coahuila no aguanta más! Mientras la camarilla apoya con todo —léase recursos públicos—, al delfín y asume la política de “darle la vuelta la página”,  Javier representa a una minoría que no acepta la inercia.
La decisión de Guerrero es generosa, porque su participación por la libre, minará los votos del moreirato. Pocos o muchos, son votos que no irán al grupo priista que quiere mantener impune la corrupción: la megadeuda, las empresas fantasma, las fortunas malhabidas, las inversiones incautadas en Texas, las graves acusaciones en España. Está muy claro, el moreirato busca otra tapadera, pero el agua ya derramó del vaso.

A tiempo, Javier Guerrero ya contribuye a la alternancia en Coahuila. No se quedó callado, ni fue cómplice con su silencio. Su apuesta es por la democracia en Coahuila. Bienvenida su propuesta.
21 de diciembre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1294539.javier-guerrero.html

Torreón 2040 (2)

Regresamos al plan Torreón 2040.  El documento hace las veces de carta de navegación. De ese tamaño la relevancia. Por lo mismo, el plan es un punto de partida, no sólo para lo que es necesario y urgente, sino lo que viene de acuerdo a las tendencias.  Conviene leerlo con calma y hacer anotaciones, en tanto refiere problemas del presente, y lo más preocupante, las inercias hacia el futuro. Lejos de pintar un panorama rosa, el plan deja en claro una serie de tareas que tendríamos que estar haciendo ya. No solamente el gobierno, que lleva bastante responsabilidad —y todavía nos queda mucho a deber—, sino a los ciudadanos mismos.
Dada la naturaleza del documento generado por el Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (IMPLAN), y un buen número de ciudadanos organizados, quiero referir solamente tres puntos. Por supuesto nos son los únicos, en cambio, me sirven para mostrar la importancia del contenido.
Partiendo del siglo XXI, hay un apreciable sentido de gobernanza en el plan, no obstante, muchos políticos y funcionarios de la administración, están anclados en el siglo XX. Cito el documento: “La piedra angular del reto de dotar de competitividad a Torreón es la concertación de esfuerzos entre el gobierno y los liderazgos de la sociedad. Una sociedad moderna, diversa, contestataria, integrada por ciudadanos con múltiples intereses sociales, políticos y económicos”.
El “Plan Estratégico para Torreón con enfoque Metropolitano 2040” está estructurado en seis ejes: Buen Gobierno y Coordinación Metropolitana; Desarrollo Económico e Innovación; Desarrollo Social; Entorno Urbano; Movilidad y Trasporte; y finalmente, Medio Ambiente y Sustentabilidad. Pero nos los aburro con tantos formalismo, mejor vamos tres aspectos que deseo resaltar del plan.
Hago la primera parada en relación al gobierno. Estamos en un contexto general, donde la corrupción es lastre visible, no sólo en la localidad, sino en el país. Leamos la siguiente advertencia: “la deficiente transparencia y rendición de cuentas y la falta de mecanismos eficientes de participación ciudadana propician discrecionalidad el uso de los recursos y un ambiente apto para la corrupción abriendo cada vez más la brecha de desigualdad social” (2016, p.47). Así, ¿o más claro?
Segundo parada. ¿Se acuerdan de las lluvias, las frecuentes inundaciones y la falta de drenaje en la ciudad? Curiosamente, la administración municipal que ahora está a la deriva, en su plan municipal omitió el problema crónico del drenaje. Por supuesto, vinieron las lluvias, y la gente se encargó de recordarle al alcalde la prioridad, no obstante, el problema sigue ahí. Pero cuando los ciudadanos participan, los problemas se priorizan según las necesidades de abajo. De esa manera, el documento Torreón 2040,  sí incluyó esa necesidad  para hacer un Plan Estratégico del Manejo Integral de Aguas Pluviales. Vale recordar que mal hacemos los ciudadanos en dejar la política solamente a los “políticos”.
Tercera parada. Movilidad y transporte. ¿Han notado que cada vez hay más trafico en la ciudad? ¿Han notado que los carísimos puentes vehiculares sólo ocasionan más tráfico y deterioro a la ciudad? Torreón 2040 reconoce varios puntos críticos: La infraestructura de movilidad no es incluyente ni equitativa, pues está enfocada a los automóviles, no a las personas; la cultura vial está de la fregada y falta un sistema de transporte eficiente. Por si fuera poco, se suma el crecimiento desordenado de la Zona Metropolitana de La Laguna.

Al paso que vamos, para el año 2030, el parque vehicular habrá rebasado el crecimiento de la población. Torreón pasaría de 217 vehículos por cada mil habitantes a 501 vehículos por cada mil, es decir, 1 de cada 2 torreonenses usaría un coche. ¿Qué significa esto? Aumento de la contaminación atmosférica, disminución de seguridad vial, incremento del consumo energético, aumento de los costos de congestión, exclusión social y ocupación creciente del espacio. ¿Nos parece poco? Más vale que vayamos tomando cartas en el asunto.
14 de diciembre
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1292281.torreon-2040.html

Torreón 2040 (1)

Foto: http://www.milenio.com/policia/El_Barometro-corrupcion-inseguridad-OSC-gobierno-La_Laguna_0_210579347.html

La visión sobre el futuro es reveladora del presente. El presente demanda el aquí y el ahora, pero en el día a día, cómo se nota cuando se ha pensado en el futuro. De la misma manera, cómo se nota cuando no se ha pensado en el futuro. Las grandes obras, o lo grandes cambios, se dan más construcciones planeadas y constantes, que por actuaciones voluntariosas. Ciertos casos requieren cortar el nudo gordiano, pero fuera de las excepciones, edificios bien construidos demandan ante todo, planeación.
Más allá de la inmediatez del cotidiano, más incluso, de las elecciones mismas, la visión de largo plazo requiere mucho más que votos y estrategias electorales. Abundan los políticos, aunque cualquiera lo es, no así gobernantes comprometidos hacia el futuro. Con razón se repite la célebre frase de Bismarck: “El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación”.
Bajo esa lógica, administraciones van y vienen —justo ayer terminó una—, también se van proyectos, programas y acciones. ¿Pero cuánto de lo que se hace atiende a un plan de largo plazo? En principio, uno podría suponer que la suma de los gobiernos resulta en un mayor avance. Pero nada más contradictorio para los gobiernos, que la visión del futuro sobre la política y poder. En muchos de lo casos, importan más las elecciones, que resolución de los problemas públicos. El pasado 29 de noviembre, el Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (Implan), presentó el documento “Torreón 2040, Plan estratégico para Torreón con enfoque metropolitano”.
Sin duda, uno de las mejores áreas del gobierno municipal de Torreón, es el Implan. Poco a poco, en los hechos se ha construido una institución consistente e indispensable para la labor de gobierno, siempre expuesta a los vaivenes de las administraciones y los humores de los gobernantes. No se trata de descubrir la administración pública y el gobierno cada trienio, sino precisamente de recurrir a una fuente confiable, a un diagnóstico preciso, a una evaluación constante, y justo ahí, la labor del Implan es clave. El instituto que tiene a bien dirigir Eduardo Holguín, cuenta con los elementos institucionales para ser el eje rector, incluso, más allá del alcalde en turno. Por supuesto esta labor no es fácil, por el contrario, implica discusiones, luchas internas, constancia, y ahí todavía falta mucho por construir, pero no tengo dudas que en los próximos años habrá de rendir frutos el trabajo del Implan.
Durante años el Implan fue un sueño no sólo de poquísimos políticos y profesionales de la administración pública, sino de ciudadanos comprometidos con su ciudad. Hoy ese sueño es realidad,  y para iniciar, se dieron a la tarea de empezar por lo más básico: construir un sistema de información. Hoy ya se tiene, y mucho de lo que se pueda hacer en la ciudad, tiene a la mano esa fuente como referencia obligada. Pero no solamente había necesidad de armar esas bases de datos —georeferenciarlas—, sino además, pensar el futuro. No el inmediato que demanda la respuesta diaria del gobierno, sino el largo plazo. Así nación el plan “Torreón 2040”, en el que un servidor, junto con más de 260 líderes y participantes, aportaron 5 mil 800 horas de trabajo, a través de talleres colaborativos entre gobierno y ciudadanos. En el pasado otros planes se han hecho,  como el Plan de Rehabilitación de La Laguna (1962); el Plan de Conurbación de La Laguna (1977); el fallido Plan Nueva Laguna (1989); la Gran Visión 20-20 (1994) que nadie aplicó. Por su puesto, más planes se siguieron haciendo. Pero quizá, la diferencia entre esos planes y el actual, es el fuerte componente ciudadano de su origen. Es decir, los otros planes, salvo la visión 20-20, eran verticales. El gobierno decía, unos expertos o unos políticos caprichosos imponían. En cambio, el plan a 2040, posee un notable lugar ciudadano. Fueron ciudadanos los que dijeron, discutieron y formularon la identificación de unas problemáticas, y un futuro deseable para atenderlas. ¿Hay garantía de que ese plan se realice? No. Sin embargo, no nada más le toca al gobierno, ya es hora de que los ciudadanos organizados demandemos la construcción de ese futuro.
Ahora más que nunca, por el momento en que el gobierno municipal entra en transición, la brújula del Implan es indispensable para no perder el rumbo por unas elecciones. En el pasado, grandes obras en la ciudad, fueron construidas para durar hacia las siguientes generaciones, y ¡no había Implan! Urge retomar ese espíritu.

Posdata. Antes de vacaciones y fiestas, la siguiente semana, retomamos la segunda parte de este texto, para hablar de puntos críticos, tendencias, amenazas, oportunidades, y la visión estratégica de “Torreón 2040”. Por lo pronto, pueden consultar el documento en www.trcimplan.gob.mx.
7 de diciembre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1290026.torreon-2040.html

PRI al tercer lugar


La debacle es evidente, pero insisten en tapar el sol con un dedo. Dirán los más encumbrados ¿para qué si tenemos el poder? En la decadencia, prefieren negar la realidad inyectado dinero a los medios, como si eso cambiara las cosas. Cada quien su cuento. Mientras tanto, un ejército prepara despensas y todas las fuerzas federales se vuelcan al último reducto priista de importancia. No Nayarit o Coahuila; sí el Estado de México. Ahí la combinación es perfecta. Enormes poblaciones pauperizadas son la clientela perfecta para las próximas elecciones. Va Rosario Robles a reforzar los programas. Luis Miranda, ahora secretario, camina con despensas en mano. Es el hombre brillante, —la eminencia gris—, que acompaña incondicionalmente al presidente, pero cuando es necesario, recomienda al psiquiatra. Al secretario de Hacienda se le instruye puntualmente para que a Eruviel no le falte nada. De esa manera, castigan a lo estados opositores como Nuevo León, y premian a los que habrán de tener elecciones. Mejor edulcorar la realidad que aceptarla a punta de golpes. Antes de la inauguración de Mexicable, los hombres del presidente se esmeraron en mejorar la apariencia, pues se corre el riesgo que al jefe le afecte la vista. A fin de cambiar las cosas, como extender enormes rollos de pasto artificial. Para qué molestarse en gobernar. Mejor escenografías, piruetas, luces artificiales, simulacros.   
Veamos la otra cara de la moneda: el Partido Revolucionario Institucional. Por ahora, no nos detengamos en el contrasentido del nombre, vayamos directo a la correspondencia entre el partido y el gobierno. ¿Por qué tendría que ser distinto un comportamiento del otro? El gobierno hace, pero el partido también hace. No van por caminos separados, sino uno refleja al otro. Al fin las costumbres se repiten. Por lo mismo, hace unos días, la sesión Solemne de Instalación del VI Consejo Político Nacional ratifica las prácticas del partido. Embebido de una retórica desconcertante, tanto como si proviniera de un genuino partido de oposición, el presidente del partido, Enrique Ochoa Reza, insiste en combatir la corrupción. De origen, la propuesta no sólo parece una broma; lo es. Pensemos por un momento, ¿desde el PRI que significa combatir la corrupción? Para el bromista involuntario que dirige el partido, la primera propuesta de siete, se centra en el combate a la corrupción y la impunidad. ¿Ustedes le creen? Cito textualmente a Ochoa: “Somos un partido político que denuncia a todos aquellos que se apartan de la ética, que le fallan a su partido y que lastiman a la sociedad. Siguiendo las mejores prácticas internacionales en la materia, estamos construyendo al interior del partido una Comisión Anticorrupción, que nos permitirá actuar de manera preventiva ante esos lamentables casos. Además, para vencer el doble cáncer de corrupción e impunidad hay que tener sistemas anticorrupción, creíbles y confiables, estatales y nacionales, que tengan la participación de la ciudadanía” (27 de noviembre 2016).
Con Javier Duarte en fuga y la finanzas quebradas de Veracruz, con la crisis de Chihuahua y su prominente banquero, César Duarte. La lista es larga… pero sin duda destaca la protección y deferencia que le guardan a Humberto Moreira. El exgobernador de Coahuila, adquirió una deuda de miles de millones de pesos con documentos falsos, pero es un hombre que llama al honor. ¿Cómo podría pasar inadvertido tan destacado miembro del partido? Por supuesto, no dudaron en ratificarlo como consejero. Su palabra, y sobre todos, sus secretos son bien apreciados en el PRI. Después de todo, más vale tenerlo cerca, que suelto por ahí. No obstante la quiebra financiera de Coahuila, ha sugerido regresar en las próximas elecciones. Sólo falta que lo propongan para dirigir la Comisión Anticorrupción. ¡En mejores manos no podría estar!
¿Hay diferencia entre el PRI y el gobierno? Más que diferencia, existe congruencia. Durante la sesión, el presidente Enrique Peña Nieto también se pronunció: “respaldo que al interior del partido se luche contra la corrupción y se sancione a quienes han traicionado y lastimado a nuestro instituto político” (27 de noviembre 2016). ¿Sabrá dónde está el enemigo número uno de Veracruz? El presidente repite una frase incomprensible en el “adn” priista: “en el PRI no tenían cabida, ni la tienen, ni la corrupción, ni el encubrimiento, y mucho menos la impunidad”. ¿A qué se refiere ese galimatías?
Por lo pronto, rumbo a la presidencia, el PRI va al tercer lugar.

30 de noviembre
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1287731.pri-al-tercer-lugar.html