Mostrando entradas con la etiqueta ciclismo urbano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciclismo urbano. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2016

Bicionarias Laguna, dos años


Sin duda alguna, uno de los aspectos más significativos de los últimos años en La Laguna, es la propuesta de ciudadanos preocupados y ocupados por la región. Asociaciones civiles, organizaciones ciudadanas y colectivos están haciendo otra Laguna. Más todavía, ciudadanos participativos han dado esperanza en el presente, pero sobre todo, dan aliento para un futuro mejor. Los temas y los intereses son diversos: transparencia y rendición de cuentas con Participación Ciudadana 29; movilidad y ciclismo urbano; atención a víctimas de la violencia por medio de la digna y valiente labor de Grupo Vida; beneficencia social; mujeres y equidad de género con Mugec, por mencionar sólo algunos ejemplos. Después de todo, los grandes cambios en una sociedad se hacen de pequeñas aportaciones.
De esos valiosos granos de arenas, están los que aportan los grupos ciclistas. Entre los colectivos de ciclismo urbano, mi favorito es Bicionarias Laguna. Hace dos años, nació en una tarde calurosa, el grupo de mujeres ciclistas. Tuvieron como arranque simbólico el ocho de marzo, cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces Bicionarias Laguna ha hecho una notable labor por visibilizar a la mujeres ciclistas. Entre los colectivos de ciclismo urbano, Bicionarias se distingue por dos razones. La primera y la más relevante: son mujeres las que organizan, convocan y salen a las calles cada semana. Pero el colectivo de mujeres es incluyente, plural y sobre todo abierto a ideas refrescantes para vivir de otra manera la ciudad. El otro aspecto distintivo radica en que cada rodada va acompañada de un tema para recorrer las ciudades de la Región Lagunera. Sobre ese punto, andar en bicicleta ya de por sí es placentero, pero cuando se hace con un propósito para redescubrir la ciudad, se hace doblemente agradable. De esa manera, los recorridos de Bicionarias proponen resaltar el orgullo y la identidad de la región por medio de sus espacios públicos, arquitecturas, museos, comidas, historia, y para no ir más lejos, en propia su cultura.
Con frecuencia, encuentro expresiones negativas entre los locales cuando se refieren a Torreón o las ciudades laguneras. "Aquí no hay nada que ver. Aquí no nada qué hacer". ¿No hay nada que ver? Hagamos la paráfrasis del pasaje bíblico: quien tenga ojos para ver que vea. Pero esa percepción no solamente proviene de los jóvenes. También la encuentro en los adultos. Ante tal actitud de quien no quiere ver, les contesto que vayan a Bicionarias Lagunas. Muchas veces, después de un paseo con las Bicionarias, he encontrado ahí comentarios de gente agradecida porque a través del grupo, han conocido Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Gente que es de aquí, pero que no sabía de la historia de la ciudad, y por lo tanto, de su propia identidad. Laguneros que no se habían dado el tiempo ni el gusto de visitar algún museo, cierta colonia, o algún espacio emblemático de la ciudad. Bien dicen, que lo más cercano es lo más invisible. Por lo mismo, uno de los méritos más apreciables de Bicionarias es llevarnos a descubrir la ciudad y sus rincones por medio de la bicicleta. Memorables fueron las rodadas al Cerro De la Pila, las colonias antiguas de Torreón, los chalets de Lerdo, los museos o la visita más reciente a un impresionante jardín botánico con miles de cactáceas. Y cómo olvidar la visita que hicimos a lugares de paz, fe y meditación como la mezquita y la estupa.
Armadas de bicicletas y muchas ganas, las Bicionarias nos han llevado por rincones insospechados y sorprendentes. ¿Han rodado por el túnel, no de autos, entre el bulevar Constitución e Independencia? Aunque aparentemente siempre han estado ahí esos lugares, llegar en bicicleta con el grupo nos da otra perspectiva más humana y a pie de calle.
Ya no hay espacio para comentar otras actividades del colectivo de mujeres ciclistas sobre la política y la movilidad urbana. Por lo pronto, felicidades a las Bicionarias por su segundo aniversario. ¡Qué vengan muchas rodadas más! ¿Quieren ir a las rodadas? Vean las actividades en Facebook, Bicionarias Laguna y @BicionariasLag en Twitter. O mejor aún, vayan los sábados a las cinco y media de la tarde a la Plaza Mayor. Hasta la próxima rodada.
9 de marzo 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1204412.bicionarias-laguna-dos-anos.html

domingo, 17 de agosto de 2014

Nueva York en bicicleta


Entre las formas favoritas de conocer una ciudad, está andar en bicicleta. En automóvil hay demasiado tráfico y se va tan a prisa, que es difícil palpar la ciudad. En metro, cuando lo hay, estamos condenados al subterráneo y la aglomeración. Queda finalmente caminar, pero a la larga, las distancias hacen lo suyo con el cuerpo. Bajo un feliz intermedio está la bicicleta. Nos permite andar distancias más largas, pero sin los inconvenientes del automóvil. A diferencia de otras ocasiones, ahora tuve la feliz ventaja de moverme en bicicleta por Nueva York. Gracias al sistema de bicicletas públicas, no sólo tuve otro perspectiva de la ciudad, sino me desplacé de una manera más eficiente. ¿O a ustedes les gusta pasar inútiles horas en el tráfico?
La alternativa de transporte público que tiene poco más de un año en Manhattan y Brooklyn, se inauguró en mayo de 2013, y comenzó con 6,000 bicicletas dispuestas en 330 estaciones. Citibank fue el principal patrocinador del transporte privado con fines públicos. Como visitante, fue sencillo acceder a las bicicletas azules que se han convertido en un visible ícono de la ciudad. Más económico y eficaz que los taxis, las bicis compiten en precio con el metro, 24 dólares y una tarjeta de crédito permiten acceder in situ, al sistema que cada vez gana más adeptos en la ciudad. No hay necesidad de papelería, burocracia o acudir a una oficina. Tan rápido como llegar a una estación para obtener una bicicleta en pocos pasos.
Partimos de una populosa estación de autobuses cercana a Times Square. Una vez liberados los códigos, no lleva más de un minuto tomar la bicicleta y todo listo para pedalear. Prácticamente no hay gran avenida tranquila en Nueva York. Literalmente uno tiene que aventarse entre los conductores histéricos que parece molestarles todo, incluyendo una simple bicicleta que fácilmente los deja atrás. Aunque hay ciclovías protegidas bajo el modelo Copenhagen, donde los estacionamientos de automóviles sirven de barrera a los ciclistas, el resto de las ciclocarriles están integrados a las calles para transitar como un vehículo más.
Citi Bike recomiendan viajes cortos, pero fue fácil recorrer más de cuatro kilómetros desde Midtown hasta Battery Park en el distrito financiero. Como en otros lugares, andar en bici, no obstante el pesado tráfico, nos llama siempre a detenernos en un sitio y otro. Así de fácil. Así de rápido. Ya sea por curiosidad o por antojo, las bicis nos permiten entrever ciertos sabores locales. Llegamos una y otra vez al Soho. En el tránsito, un delicioso restaurante nos detiene en el camino. Con un click en la estación dejamos las bicis para vagar por aquí y por allá. Si bien hay ligeras pendientes, la isla es tan plana, que se facilita el pedaleo de un barrio a otro. Es posible recorrer cinco kilómetros en quince o veinte minutos. Por mucho, más rápido que el promedio de los automóviles parados por un perenne embotellamiento. No obstante de que las bicicletas son pesadas, hay una sensación de ligereza cuando uno transcurre por ese caos vial de automovilistas agresivos y enormes camiones. Al final, la recompensa resulta mayor al pedalear. Ciertos rincones. Cierta arquitectura nos detiene. De alguna manera, la bicicleta nos depara sorpresas y azares. En una tarde calurosa llegamos al impresionante memorial del 9/11. Dos cenotafios aluden a las torres destruidas. El ruido de dos cascadas alimentan perpetuamente los huecos donde antes estuvieron las torres. Al margen los nombres de más de dos mil personas que fenecieron aquella terrible mañana. Dejamos atrás el monumento para descansar en el parque que unos años atrás los indignados tomaron en protesta por la crisis. Repuestas las energías, regresamos con las ganas de comer un gyro en el camino. Hace años lo común era los "hot dogs", pero los kebab y el falafel alimentan con gusto la ciudad.
Otro día más en bicicleta dispuesto a la sorpresa o al encuentro de algún lugar que te guiñe el ojo. Gracias a la renta de bicicletas, mi regreso a Manhattan mejoró por mucho los recorridos en la ciudad. Ágiles, eficientes, divertidos.
POSDATA
Como toda empresa, Citi Bike no es obra de caridad, y ahora requiere más recursos para ampliar su red a otras zonas de la ciudad. Contra los pronósticos, las bicis ha tenido buena aceptación entre los ciudadanos, y ya se anuncian más inversiones privadas.

13 de agosto 2014
El Siglo de Torreón 
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1026270.nueva-york-en-bicicleta.html