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lunes, 26 de diciembre de 2016

Diez años del Museo Arocena

Foto: http://www.mexicoescultura.com/actividad/141149/recorrido-peatonal-gastronomia-lagunera.html

Sin duda, entre los motivos para estar orgullosos de Torreón, está el Museo Arocena. A diez años de su apertura, el museo ya es parte de la ciudad y de los laguneros. A lo largo de una década, el Arocena ha construido la oferta cultural más sólida y consistente de la región, ya sea por exposiciones, conferencias, ciclos de cine, cursos, e incluso, por el rescate y conservación de edificios históricos como el Casino de La Laguna (1910), el Banco Chino (1907) y la Casa Arocena (1920).  
Este mes llega a su décimo aniversario, y a la distancia, podemos decir que el Museo Arocena que dirige Rosario Ramos, es un fiel representante de la ciudad, un lugar de referencia obligada, y sobre todo, un sitio que ya es parte de nuestra identidad. ¿Ustedes se imaginan a Torreón sin su principal museo? Como institución cultural, el museo ha hecho una exitosa combinación de arte, historia y sobre todo, un clara relación con el presente. Más de 700 mil visitas han recibido desde su apertura. 718 mil noventa y nueve para ser exactos. Pero no solamente es la visita al museo de esos cientos de miles, sino a la larga, es la formación de públicos que a través de los años, reconocen y buscan nuevamente alguna exposición, cierta pintura, o simplemente el gusto de ver el arte por las salas del museo. Por lo mismo, es de suma alegría encontrarnos entre los pasillos del museo, numerosos grupos de niños que provienen de las escuelas de la región. Cuando vemos  tantos niños, uno se queda con la esperanza de que la institución está sembrando para las próximas generaciones, y ojalá rinda frutos, para una ciudad que necesita más arte.
Al respecto, la curadora del museo, Adriana Gallegos, tuvo a bien proponer para el aniversario, el arte en las calles. No cualquier arte, sino específicamente las obras de la colección Arocena. Gracias a la oportuna invitación que el museo hizo al artista francés, Julien de Casabianca, las obras se llevaron a las paredes y rincones del centro histórico. Bajo la refrescante tendencia del Street Art, Casabianca no le sacó al intenso calor lagunero, ni tampoco ninguno de los participantes locales que lo acompañaron. Ahí estaban felices y concentrados “liberando” las obras del Arocena ante la mirada de peatones y curiosos, que celular en mano, fotografiaban algo que fácilmente se confundía con vandalismo.  Me confieso cómplice de cargar un cubetón de pegamento. Durante varios días caminaron por la calles interviniendo lugares, como antes lo hizo en Francia, Alemania, Estados Unidos, y ahora también en Torreón. Justo enfrente de la Plaza de Armas, por la calle Valdés Carrillo, está una de las pinturas liberadas en las ruinas de lo que fue el notable restaurante, Apolo Palacio. Un elegante rostro del siglo XIX inquieta a los peatones. Más aún, los hace detenerse en su apresurada marcha.  Cuando vi la escena de una familia retratando la obra que a todas luces les perecía inusual y ajena a ese muro en ruinas, recordé la expresión de Agustín: La belleza es lo que nos detiene. Algo aparentemente tan sencillo como imprimir unas obras del museo, recortarlas, y luego llevarlas a las calles, en realidad se convirtió en una experiencia sorprendente. ¿No me creen? Vayan a la calle Rodríguez esquina con Morelos a ver una monumental mujer de otro siglo muy distante al nuestro, pero al mismo tiempo, cercana por la imagen que resignifica la pared del edificio Santa Lucía.
En otra proporción, —una de las obras que más aprecio del museo—, escenifica la angustia de San Pedro en la fachada del antiguo Casino de La Laguna. Ahí, una mirada lleva a otra. El asombro y la curiosidad terminan por reconocer esa pintura que los detiene.  Casabianca emprende una acción aparentemente fácil, pero al final, el impacto lo observamos en las lecturas que provoca una pintura descontextualizada del rígido ambiente museístico. Hace un par de semanas hicimos en bicicleta el recorrido con las Bicionarias Laguna. Fueron doce piezas en el centro histórico, y si se apuran, todavía puede ver la mayoría. Busquen el sitio, www.museoarocena.com/outings-projects-torreon.
Pero si liberar la obra no es suficiente, a la manera de los grafiteros, Casabianca fue a las vías del ferrocarril a intervenir un vagón. Ahí también se fue otra obra del Arocena. ¿Dónde estará ahora?
En la avenida Ocampo, casi esquina con Leona Vicario, se resguarda Santa Bárbara con un torreón en mano. La imagen hace tal juego, que realza la estética de una fachada de ladrillo, por así decirlo, del “gótico lagunero”. Outings Project, es una acción local con ecos globales. No les digo más, mejor vayan a la búsqueda. Mientras tanto, hay que decirlo con todas sus letras: felicidades al Museo Arocena por el décimo aniversario. ¡Qué vengan muchos más!
17 de agosto 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1253883.diez-anos-del-museo-arocena.html

domingo, 1 de mayo de 2016

Bicionarias Laguna, dos años


Sin duda alguna, uno de los aspectos más significativos de los últimos años en La Laguna, es la propuesta de ciudadanos preocupados y ocupados por la región. Asociaciones civiles, organizaciones ciudadanas y colectivos están haciendo otra Laguna. Más todavía, ciudadanos participativos han dado esperanza en el presente, pero sobre todo, dan aliento para un futuro mejor. Los temas y los intereses son diversos: transparencia y rendición de cuentas con Participación Ciudadana 29; movilidad y ciclismo urbano; atención a víctimas de la violencia por medio de la digna y valiente labor de Grupo Vida; beneficencia social; mujeres y equidad de género con Mugec, por mencionar sólo algunos ejemplos. Después de todo, los grandes cambios en una sociedad se hacen de pequeñas aportaciones.
De esos valiosos granos de arenas, están los que aportan los grupos ciclistas. Entre los colectivos de ciclismo urbano, mi favorito es Bicionarias Laguna. Hace dos años, nació en una tarde calurosa, el grupo de mujeres ciclistas. Tuvieron como arranque simbólico el ocho de marzo, cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces Bicionarias Laguna ha hecho una notable labor por visibilizar a la mujeres ciclistas. Entre los colectivos de ciclismo urbano, Bicionarias se distingue por dos razones. La primera y la más relevante: son mujeres las que organizan, convocan y salen a las calles cada semana. Pero el colectivo de mujeres es incluyente, plural y sobre todo abierto a ideas refrescantes para vivir de otra manera la ciudad. El otro aspecto distintivo radica en que cada rodada va acompañada de un tema para recorrer las ciudades de la Región Lagunera. Sobre ese punto, andar en bicicleta ya de por sí es placentero, pero cuando se hace con un propósito para redescubrir la ciudad, se hace doblemente agradable. De esa manera, los recorridos de Bicionarias proponen resaltar el orgullo y la identidad de la región por medio de sus espacios públicos, arquitecturas, museos, comidas, historia, y para no ir más lejos, en propia su cultura.
Con frecuencia, encuentro expresiones negativas entre los locales cuando se refieren a Torreón o las ciudades laguneras. "Aquí no hay nada que ver. Aquí no nada qué hacer". ¿No hay nada que ver? Hagamos la paráfrasis del pasaje bíblico: quien tenga ojos para ver que vea. Pero esa percepción no solamente proviene de los jóvenes. También la encuentro en los adultos. Ante tal actitud de quien no quiere ver, les contesto que vayan a Bicionarias Lagunas. Muchas veces, después de un paseo con las Bicionarias, he encontrado ahí comentarios de gente agradecida porque a través del grupo, han conocido Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Gente que es de aquí, pero que no sabía de la historia de la ciudad, y por lo tanto, de su propia identidad. Laguneros que no se habían dado el tiempo ni el gusto de visitar algún museo, cierta colonia, o algún espacio emblemático de la ciudad. Bien dicen, que lo más cercano es lo más invisible. Por lo mismo, uno de los méritos más apreciables de Bicionarias es llevarnos a descubrir la ciudad y sus rincones por medio de la bicicleta. Memorables fueron las rodadas al Cerro De la Pila, las colonias antiguas de Torreón, los chalets de Lerdo, los museos o la visita más reciente a un impresionante jardín botánico con miles de cactáceas. Y cómo olvidar la visita que hicimos a lugares de paz, fe y meditación como la mezquita y la estupa.
Armadas de bicicletas y muchas ganas, las Bicionarias nos han llevado por rincones insospechados y sorprendentes. ¿Han rodado por el túnel, no de autos, entre el bulevar Constitución e Independencia? Aunque aparentemente siempre han estado ahí esos lugares, llegar en bicicleta con el grupo nos da otra perspectiva más humana y a pie de calle.
Ya no hay espacio para comentar otras actividades del colectivo de mujeres ciclistas sobre la política y la movilidad urbana. Por lo pronto, felicidades a las Bicionarias por su segundo aniversario. ¡Qué vengan muchas rodadas más! ¿Quieren ir a las rodadas? Vean las actividades en Facebook, Bicionarias Laguna y @BicionariasLag en Twitter. O mejor aún, vayan los sábados a las cinco y media de la tarde a la Plaza Mayor. Hasta la próxima rodada.
9 de marzo 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1204412.bicionarias-laguna-dos-anos.html

domingo, 22 de noviembre de 2015

20 años de Latinobarómetro

Me gustan las mediciones, los números, las estadísticas. Tan necesaria puede ser la narración de una historia, como los números que la acompañan. En el mundo de los estudios sociales, las estadísticas son imprescindibles. Ayudan a dimensionar un problema, a saber dónde estamos. Aunque no siempre, también sirven para mejorar. En el día a día abundan las opiniones, pero las cifras dan un balance a las meras impresiones personales. A pesar de la relevancia de los números, no deja de sorprenderme la ausencia de datos duros en la aplicación de políticas públicas.
Las mediciones dan un perfil. Así como ciertas obras literarias, o estilos musicales distinguen a los países y sus sociedades, las estadísticas también ofrecen una mirada sobre el comportamiento. Recién se acaban de cumplir 20 años de Latinobarómetro, una asociación especializada en medir la democracia en América Latina. El estudio Latinobarómetro inició en 1995 a instancias del reconocido politólogo español, Juan Linz. A partir de entonces, un grupo de especialistas e investigadores desarrollaron la primera encuesta para monitorear las sociedades latinoamericanas. Al principio comenzaron midiendo 8 países y actualmente se incluyen 18. Entre la ciencia política y la sociología, el Latinobarómetro es uno de los principales referentes de estudios comparados en Latinoamérica.
El informe 2015 no sólo presenta los resultados más actuales, sino las series de las últimas dos décadas, de tal manera, que tenemos un panorama sorprendente sobre la región. Es notable que los latinoamericanos, somos los más insatisfechos con la democracia, sin embargo, y a pesar de los malos resultados, existe un apoyo importante de los ciudadanos a dicho régimen. Más en la región latina, que durante buena parte del siglo pasado conoció los horrores de la guerra civil, las guerrillas y las dictaduras. A caso por lo mismo, la democracia tiene vigencia, porque sencillamente lo otro era peor. Mientras la media regional es de 37 por ciento de satisfacción, en México es de 19 por ciento. Este dato se corresponde a la aprobación de gobierno. Mientras en la región promedia 47 por ciento de aprobación, en nuestro país sólo 35 por ciento aprueba al actual gobierno.
No obstante, a la manera de Winston Churchill, 60 por ciento de los mexicanos preferimos la democracia como forma de gobierno, en el entendido de que la democracia es la peor forma de gobierno excepto por todas las demás.
La corrupción es un tema compartido entre los latinoamericanos. Sólo 33 por ciento considera que sí se avanza en combatir la corrupción, pero en México, los datos más recientes que aporta el estudio, nos dicen que apenas 22 por ciento considera que se ha reducido la corrupción. ¿Por qué será?
A pesar de la extendida pobreza en la región, aunado a economías con insuficientes crecimientos, 77 por ciento de los latinos nos sentimos muy satisfechos con la vida. Algo similar corroboran otros estudios sobre la felicidad. Los latinoamericanos estamos jodidos, pero felices. En el caso de México, 76 por ciento está muy satisfecho con la vida. No en vano, el gran Emil Cioran elogió el gran vitalismo de los latinos frente al cansancio de los europeos. ¡Vaya ironía!
Repaso los números del estudio en tres aspectos fundamentales: la vida, la política y el dinero. 76 por ciento de los mexicanos estamos muy satisfechos con la vida, pero sólo a 19 por ciento le satisface la democracia, y peor aún, nada más a 13 por ciento le satisface la economía. Con esas cifras ¿qué estamos sembrando cómo país?, ¿qué conflictos estamos cultivando? Aunque por momentos, los ciudadanos mexicanos parecemos dormidos frente al hartazgo político, no descarten la irrupción de un movimiento que venga a sacudir nuestra vida pública. Como verán, los datos que ofrece el Latinobarómetro no son precisamente alentadores. Y sin embargo, por algo tenemos que empezar.
30 de septiembre 2015 
El Siglo 

Aniversario de Torreón y Don Porfirio

Foto por acá

Hace unos meses se conmemoró el centenario luctuoso de Porfirio Díaz. Abundaron artículos periodísticos, reportajes, ensayos, documentales y hasta una serie de televisión en Discovery Channel con Héctor Bonilla. Nos es para menos, que un personaje histórico de la talla de Porfirio, suscite tanto interés y polémica. Pero más allá del personaje repudiado por la historia oficial, Díaz fue uno de los presidentes de México, que más marcó el país. Su obra e influencia quedaron por todos lados. Hasta un expresidente emanado de la revolución, Álvaro Obregón, declaró con cierta simpatía: "El único pecado de Díaz fue envejecer". Por supuesto que exageraba.
Como en todo, luces y sombras dejó el porfiriato. Por un lado la consolidación del Estado mexicano moderno y el notable auge económico. Por otro, se vivió un retroceso político, seguido de una tremenda desigualad. ¿Notaron que cien años después seguimos hablando de desigualdad?
Nuevamente retomo el tema, no para hablar de Díaz en particular, sino de los efectos de su gobierno en la Región Lagunera, y de manera muy visible en Torreón. Justo este mes, también se conmemora el 108 aniversario de Torreón como ciudad. ¿Qué tiene que ver Díaz con nuestra ciudad?
Torreón le debe mucho al porfiriato por su desarrollo económico sin precedentes. A ojos del gobierno de Díaz, Torreón fue el mejor ejemplo de progreso (para usar la palabra de la época), en el país. Ninguna población del país en esa época, creció de manera tan espectacular y brillante como la población lagunera. A tasas desaforadas, pasamos de un miserable rancho, así lo dijo el mismísimo Francisco I. Madero, a una de las principales poblaciones norteñas. Cuando se inauguró la primera plaza de la población en 1894, todavía éramos una villa, y se le llamó plaza "2 de abril" en honor al héroe de la batalla que lideró y ganó Porfirio Díaz contra los franceses. Después de la revolución, el nombre de la plaza lo cambiaron en 1917, para nombrarla plaza de los "Constituyentes". Hoy simplemente la conocemos como "Plaza de armas," y es uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad.
El 15 de septiembre de 1907 las autoridades celebraron de manera oficial (ya con decreto del Congreso en mano) el reconocimiento de Torreón como ciudad. ¿Por qué eligieron ese día? Como en esto de la política no hay casualidades, las autoridades alinearon el cumpleaños de Porfirio Díaz y la celebración del grito de Independencia el 15 de septiembre, con el nombramiento de la nueva ciudad. A la posteridad, Torreón habría de conmemorar su aniversario en la misma fecha que el cumpleaños del Don Porfirio. Mayor reconocimiento no podía haber de Torreón, como una ciudad notable del porfiriato.
En Torreón y en La Laguna hay muchas huellas de Porfirio. Torreón creció como una población ferrocarrilera. De ahí que el ferrocarril fue una de las grandes innovaciones del gobierno Díaz. Otro aspecto relevante, fue la exitosa política de migración y poblamiento que experimentó Torreón en unos cuantos años. Pasamos de unos 2 mil en 1892 (de acuerdo al censo del gobierno estatal), a poco más 40 mil en 1910. ¡Ya se imaginarán aquel hervidero! En pleno porfiriato La Laguna se consolidó como el principal distrito algodonero del país, y todavía nos alcanzaba para exportar fibra a Estados Unidos y Europa. Rápidamente Torreón se transformó en el centro comercial de aquel auge económico, donde brotaron industrias, bancos y comercios. Era el milagro de una ciudad en medio del semidesierto, bañada generosamente por las aguas de los ríos Nazas y Aguanaval.
Así, cada vez que celebramos el aniversario de Torreón, no puedo menos que rememorar la enorme influencia que tuvo el general oaxaqueño en la historia de Torreón.
 POSDATA

Si les gusta la historia y de paso andar en bicicleta, sigan a @BicionariasLag, que en un par de semanas contaremos esta historia en las calles de la ciudad.
16 de septiembre 2015
El Siglo

lunes, 20 de octubre de 2014

80 del Fondo


Nunca está demás el festejo por los libros, sobre todo, en un época donde las formas de lectura han hecho de la pantalla, el nuevo modelo del libro. Durante milenios, la lectura fue a través de pergaminos, pliegos y hasta glifos escritos a mano. La imprenta, un feliz invento del siglo XV, multiplicó el acceso a la lectura. En los últimos años, pasamos de la lectura en papel a las páginas digitales. De esa manera, nos tocó vivir una época de cambios significativos en la formas de leer. Incluso la manera tradicional de biblioteca ahora parece reservada a la "nube", las memorias electrónicas, las tabletas y los teléfonos.
En ese tránsito, este mes celebramos el 80 aniversario del Fondo de Cultura Económica (FCE), una de las más importantes y emblemáticas editoriales en México. Como otros grandes instituciones del estado que emanaron del régimen posrevolucionario, nació en 1934, un editorial para dotar de lecturas especializadas a los nuevos economistas del país. No había por entonces material para los estudiantes de la nueva carrera de economía. Ante la carencia, un brillante y visionario académico, Daniel Cosío Villegas, impulsó la creación de la editorial mexicana. No es de extrañar que él mismo fue también el promotor del Colegio México, una de las mayores instituciones académicas del país. Retomo de Héctor de Mauleón, el momento en que Cosío Villegas buscó a la editorial española Espasa Calpe, para plantear la publicación de literatura económica destinada a Latinoamérica, pero su asesor, el célebre filósofo José Ortega y Gasset, la rechazó porque entonces la cultura española "se volvería una cena de negros".
Gracias a la "cena", el FCE fructificó en México para bien del conocimiento en Hispanoamérica. Así, tal fue la relevancia de la nueva editorial, que una de las grandes obras de la sociología, me refiero a Economía y sociedad de Max Weber, fue traducida primero al español en 1944, antes que al inglés. Para 1934, el Fondo apenas había publicado 16 libros. Actualmente su catálogo cuenta con miles. No obstante de ser un empresa de gobierno, es innegable el valor y la aportación cultural del FCE. Para la dicha de lector regreso una y otra vez a las obras completas de Alfonso Reyes y Octavio Paz. Recientemente encontré la obra de Jorge Cuesta para mi biblioteca personal, todavía de papel. Pero también están por ahí los ejemplares de Juan Rulfo, Carlos Pellicer, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Manuel José Othón, Francisco L. Urquizo, Enriqueta Ochoa, Giovanni Sartori, Norberto Bobbio, Paul Ricoeur, Michel Foucault, George Steiner, Gaston Bachelard, Bertrand Russell, Claude Levi-Strauss, Roger Caillois, Alexis de Tocqueville, Edmundo Burke, Elionor Ostrom, Douglas North, Dani Rodrik, Gary Becker y no sé cuántos otros más.
Para quienes nos dedicamos profesionalmente a la historia, están los imprescindibles de Hayden White, Paul Veyne, R. G. Collinggwood, Robert Darton, Marc Bloch, Roger Chartier, Jacques Le Goff, Fernand Braudel. Jules Michelet y Leopold von Ranke. Todos gracias al Fondo.
La editorial celebra su aniversario, a pensar de Leo Zuckerman, quien recientemente sugirió en uno de sus textos, la desaparición de la editorial por recibir subsidios del Estado. ¿Se imaginan? Es cierto que la tendencia actual del Estado es acortarse, pero aún así, el Estado no es una empresa privada, sino una entidad de bien público. De esa manera, tendríamos que cerrar bibliotecas, deportivas, universidades, museos y hasta hospitales públicos porque su existencia depende en su gran mayoría de subsidios. La institución del FCE ratifica el valor que una empresa de gobierno tiene para la sociedad. ¡Enhorabuena por los 80 años!
EL ASTILLERO
Entre 2011 y 2012, se cerraron cuatro librerías en Torreón, entre ellas una sucursal del FCE. Hace un par de semanas abrió El Astillero, en la avenida Morelos, 567 poniente. La nueva librería cuenta con un buen número de publicaciones del Fondo, además de otras editoriales. Hay una cierta esperanza cuando una librería abre sus puertas, sobre todo, para una ciudad como la nuestra. ¡Felicidades Ruth y Germán!

El Siglo de Torreón
3 de septiembre 2014
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1033431.80-del-fondo.html

miércoles, 17 de septiembre de 2014

miércoles, 2 de abril de 2014

Octavio Paz en bicicleta


¡Sí! El gran Octavio Paz en bicicleta. Porque nada más cercano que recordarlo en bicicleta. Lejos del mito y la abrumadora celebración por el centenario de su natalicio, me quedo con dos imágenes del poeta y ensayista mexicano. La primera es una serie memorable de fotografías tomadas por Ricardo Salazar en 1958. Serio y a la vez sonriente, el poeta deambula por el parque Hundido en la ciudad de México.  Al igual que en sus poemas, aparece un Paz entre los árboles. Recargado en un pino, mira sonriente algún lugar del parque. Atrás una bicicleta con velocidades compone la imagen de Salazar. En una segunda instantánea, aparece serio, después de contener cierto nerviosismo por la lente. Aunque existen bastantes fotografías de Paz, tampoco gustaba mucho de la autoimagen. Hoy las imágenes y las conmemoraciones saturan, pero al mismo tiempo, no recuerdo a un poeta tan celebrado en nuestro país como a Paz.  

La otra imagen del escritor proviene de un encantador texto de Elena Poniatowska, que tuvo a bien compartirme hace tiempo, Francisco Valdés. Publicado en 1992 (también en las páginas de El Siglo de Torreón), la escritora tituló su editorial ¿Por qué no somos un pueblo bicicletero? Con un declarado elogio, nos dice Poniatowska: “Las bicicletas en sí son vehículos maravillosos, con su espejo retrovisor, sus frenos, su bomba de aire, los rayos de su rueda delantera”. Más común no podía ser para Paz que ir en venir en bicicleta. ¿Se imaginan al poeta al manubrio?

Recupero las palabras de Elenita en un lugar donde todo se hace en dos ruedas: “En Davis, California, pasé cuatro meses llevando y trayendo a Octavio Paz en bicicleta, a Alfonso Reyes, a Carlos Pellicer, a Jorge Cuesta, a Lupe Marín, a Frida Kahlo. Iban y venían en la canasta delantera felices; les daba el aire y el sol y sus páginas eran la mejor colección de un colombófilo, los alimentaba en su piquito, crujientes palomitas, gorjeaban durante el trayecto, les di alas las veinticuatro horas. Los estudiantes interpelaban desde su propia bicicleta”.


A lado de la seriedad que inspira la imagen de Paz, trato de imaginar al poeta en sus trayectos bicicleteros. Durante años, los libros de Octavio me han acompañado y no puedo más que rememorar una grata alegría, cuando en una navidad, mi padre me regaló la obra completa de Paz en la magnífica edición de Adolfo Castañón, publicada por el Fondo de Cultura Económica. ¡Sí! Catorce tomos para leer y releer como Gabriel Zaid en bicicleta. Octavio Paz poeta. Octavio Paz ensayista. Octavio Paz polemista. Octavio Paz crítico de arte.

2 de abril 2014, 
El Siglo de Torreón

domingo, 11 de septiembre de 2011

Memorial 9/11

Más fácil destruir que construir. A diez años de los atentados terroristas en Nueva York, se levantan varios edificios en la llamada Zona Cero. Más significativo aún, la construcción del memorial para dignificar los nombres de los civiles muertos en aquel 11 de septiembre de 2001. Se proyectó una plaza con cientos de robles que rodean una sugerente “ausencia reflejada” (Reflecting Absence).

El estudioso de los memoriales, el profesor Huyssen de la universidad de Columbia, ha expresado que el nuevo monumento es “antiheroico, no hay banderas”. Creo que no podía ser de otra manera, sobre todo, por las posiciones extremas que han surgido después de los atentados, incluyendo las campañas del propio gobierno norteamericano al hacer dos guerras en Oriente con “logros” muy polémicos. Más bien hacen pensar en el fracaso y la decadencia humana.

A pesar del endurecimiento, la paranoia y las restricciones después del 9/11, surgió cierta esperanza de las ruinas. No sólo por la reconstrucción y el restablecimiento de la memoria a través del Museo del 9/11, sino también, por el triunfo de la pluralidad y la tolerancia después de la enérgica disputa que suscitó la construcción de una mezquita y un centro cultural islámico contiguo a la Zona Cero.

La noticia causó polémica el año pasado, a grado tal que un famoso magnate ofreció comprar el edificio para que no se construyera ahí la mezquita. Predecible, la excandidata republicana, Sarah Palin, consideró la construcción de la mezquita como un “puñalada”. Al final, el presidente Obama fue claro y defendió la tolerancia religiosa. Por entonces afirmó: “Como ciudadano y como presidente, creo que los musulmanes tienen el mismo derecho a practicar su religión como cualquier otra persona en este país”

Para decirlo con Todorov, el memorial recupera con sencillez consternadora, los nombres propios, las fechas de nacimiento y los rostros de las personas desaparecidas. Es una alerta del pasado en el presente. Después de todo, la maldad también es parte de la condición humana.


11 septiembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9024180

miércoles, 31 de marzo de 2010

Octavio Paz



No conocí a Octavio Paz, en cambio sus libros y sobre todo, la magnífica edición que el Fondo de Cultura hizo sobre sus obras completas, me han acompañado estos años. Y en verdad lo agradezco.
Sí conocí y saludé a su esposa, Marie-Jo, en el primer coloquio internacional sobre el poeta, celebrado en el ITAM allá por el año 2000. También he tenido buena conversación con su editor, mi primo Aldolfo Castañón.
Hoy, 31 de marzo recordamos con gratitud el aniversario del poeta:

LA EXCLAMACIÓN

Quieto
no en la rama
en el aire
No en el aire
en el instante
el colibrí

(De Ladera este, 1969)