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lunes, 4 de mayo de 2015

Aguas con el agua

Protesta por el Monterrey VI

Para sorpresa de muchos, marzo nos salió más loco que febrero. Así, el tema obligado es el agua, además de las intensas lluvias de los últimos días. Cuando no llueve, el mal es la sequía. Rogamos e imploramos para que llueva. Por el contrario, una serie de lluvias desquicia el cotidiano, y cuando baja el agua, se revela la calidad de los gobiernos. Pero más allá de los temporales, la disponibilidad o escasez del agua es un punto fundamental para las ciudades. En México vivimos los contrastes. A unas ciudades les sobra agua, y casi cada año sus ríos se desbordan. En otras reina la falta de agua y a los organizamos operadores, nos les queda más que el tandeo. En esto del agua, dominan los conflictos, las dificultades. Aunque nuestra Constitución considera el agua como un derecho humano desde 2012, no siempre es “suficiente, salubre, aceptable y asequible”.

Además de las reformas conocidas, hay otras que no tienen mayor publicidad, pero su importancia es sumamente relevante para los ciudadanos. Me refiero al nuevo proyecto de Ley General de Aguas. A principios de este mes, la Cámara de Diputados casi aprueba el proyecto de nueva ley, pero una serie de discusiones y oportunos señalamientos, suspendieron la aprobación.

El hombre poderoso de la Cámara Baja, Manlio Fabio Beltrones, llamó de “de lento aprendizaje” a los diputados que criticaron la iniciativa de ley por considerar que privatiza el agua. Y en efecto, en el proyecto de ley, no dice tal cual “privatización del agua”, y no necesita decirlo así, dado que el corpus de la iniciativa sí favorece a los concesionarios particulares, incluso, para el descomunal trasvase de agua de una cuenca a otra. En ese sentido, no es descabellada la relación que apunta un numeroso grupo de organizaciones de la sociedad civil, entre la reforma energética y el proyecto de Ley General de Aguas. Por ejemplo, para la multiplicación del fracking en el noreste del país, se requiere una gran cantidad de agua a fin de perforar el subsuelo en busca de gas shale.  No sólo se necesita el agua, sino también el marco jurídico que lo avale.

Veamos otro caso. En Nuevo León, el gobierno estatal promueve un megaproyecto llamado “Monterrey VI”, que consisten en traer agua del río Pánuco en San Luis Potosí, hasta Monterrey. El proyecto requiere infraestructura para un recorrido de 500 kilómetros con un costo que empieza en los 15 mil millones de pesos, pero que podría superar los 50 mil millones. ¿Y quién creen que es el principal beneficiario de la obra millonaria? Por supuesto, Grupo Higa y asociados. ¿Se imaginan el costo energético de traer el agua a esa distancia? Peor aún, ¿cuál será el impacto ecológico para la cuenca de origen? Los políticos de Nuevo León han alarmado muy bien a la población con la falta de agua en el futuro, pero en el fondo lo que están promoviendo no es garantizar el agua para la población, sino garantizar un negocio millonario con base un bien común. Para el caso, la iniciativa de ley encaja a la perfección. Pero ¿de quién es el agua? ¿de las empresas, de los ciudadanos, de quienes tienen dinero, de quienes pueden pagarla? Con el esquema de la posible ley que ya se promueve en la Cámara, el agua tendería a privatizarse. Olvídense entonces del interés público, los bienes de la nación y eso de los derechos humanos. Lo relevante será el negocio y las concesiones hasta  por 30 años. En Nuevo León han surgido algunas voces de oposición al megaproyecto. También los candidatos a la gubernatura ya llevan el tema a las próximas elecciones.


Para conflictos, el caso de Hermosillo es ejemplar. Ahí la Suprema Corte de Justicia de la nación acaba de fallar en contra de los usuarios del río Yaqui, y al mismo tiempo, respaldó el Acueducto Independencia. Vaya ironía lleva ese nombre del cual depende el agua de Hermosillo. A todo esto, ¿qué viene para La Laguna?

18 de marzo 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1097046.aguas-con-el-agua.html

miércoles, 26 de marzo de 2014

Fracking en Coahuila, la tragedia que viene





El inmenso desierto no deja de impresionar. Son los paisajes, pero sobre todo el silencio. Al internarnos en algún lugar de esas llanuras, nos descubrimos. Pero el desierto, que aparentemente está tan desolado, alguna vez fue mar. Ya sea en Cuatrociénegas o en Rincón Colorado, atestiguamos aquellas épocas marinas. Las rocas todavía son testigos de aquel profundo pasado. Nuestra historia es pequeña al lado de las capas que formaron Coahuila.  Épocas que se cuentan por cientos de siglos. Aún así, esa inmensidad puede ser frágil por la mano del hombre.

La naturaleza cambia a las sociedades, pero también las sociedades transforman su entorno: es la historia humana. Un día, el río que durante cientos de años fluyó libre, es transformado en fuente económica. La historia se repite una y otra vez. A veces es tragedia, otras rara conservación. Para no ir tan lejos, el río Monclova fue un afluente decisivo en su historia, hoy ese río no existe, sino AHMSA. No se trata aquí de ver las cosas en blanco y negro, sino las contradicciones frecuentes entre la economía y la ecología; las fuentes de trabajo y la conservación del ambiente. Aunque no siempre es así, la historia suele estar llena de tragedias y destrucciones.  En La Laguna hemos sido pródigos con esas tragedias. Las lagunas de Mayrán y Viesca son historia. Hay mantos freáticos agotados y devastamos bosques de mezquite. Ahora hasta nos parece normal la erosión de nuestra tierras. Pero el curso sigue.

No obstante, la sequía también la comparte la economía. En el país han sido varios sexenios de estancamiento económico. Tanto, que hasta el Gobierno de Enrique Peña Nieto registra menores niveles de aprobación que sus antecesores en la presidencia. Por lo mismo, la gran apuesta del Gobierno para crecer a como de lugar es la Reforma energética. En ese capítulo de expectativa económica, aparece Coahuila. Esto significa empleos y crecimiento económico.

Es muy posible que en los próximos años se multipliquen las inversiones para extraer energéticos en el norte del Coahuila, en particular las reservas del llamado gas shale que ya se extrae por todos lados en Estados Unidos. El éxito económico ha sido tal, que incluso se ha llegado a calificar ese gas como el futuro energético. ¿Pero en verdad lo es? Tratándose de oportunidades económicas, parece absurdo cuestionar. Está bien documentado el método de extracción del gas por medio del fracking o fractura hidráulica. Quizá pensarán que sólo se trata de fracturar las rocas en las profundidades del subsuelo con grandes cantidades de  agua. Pero el método del fracking implica la mezcla de cientos de compuestos químicos altamente tóxicos y perjudiciales para la vida. Se extrae el gas y se extrae el dinero. En cambio hay evidencia impactante de los daños que se generan en los mantos freáticos y el ambiente. En consecuencia, existen numerosos casos en Estados Unidos de daños a la salud de animales y personas.  
Tanto es el daño del fracking, que en países como Francia, Italia, Suiza está prohibido. También algunos  estados en Canadá, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica y España han prohibido realizar fracturas hidráulicas.

¿Y qué dice nuestro gobernador Rubén Moreira? Cito unas declaraciones en un periódico oficial (20 de marzo, 2014):  

"Respeto mucho las diversas opiniones, pero considero que es importante dar la información pertinente para todos, que la población esté enterada del proyecto que se plantea realizar (…) la explotación de gas shale se realiza en Estados Unidos, con excelentes resultados y sin ningún problema, ya que ha creado cientos de miles de empleos, además de generar otros beneficios tanto al país, como a su población (…) Se han considerado las posiciones del medio ambiente, pero creo que no se ha entendido lo que es el fracking, ya que no se realiza con explosiones, sino con agua, la cual se recicla”.

Es costumbre de Moreira II, el gobernador que tapó el megafraude de Moreira I, no expresar la información pertinente, sino la conveniente. Es cierto, en Estados Unidos la explotación del gas shale ha generado millones y millones, pero al mismo tiempo ha sembrado graves daños a la salud pública en las poblaciones donde se ha explotado. ¿Se imaginan que el agua en las casas sea inflamable? El fuego parece poco en relación al daño que se ha hecho a las personas que viven contiguas a los campos de explotación en Estados Unidos.  ¿Será una tragedia que viene para Coahuila?


Posdata. ¿Qué pensará Englantina Canales, Secretaria de Medio Ambiente?

El Siglo de Torreón
26 de marzo 2014