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sábado, 31 de octubre de 2009
Entre basura y parquímetros
¿Qué es lo que hace a una ciudad más competitiva que otra? ¿Por qué unas son más exitosas? ¿Cómo medir el desempeño de un gobierno municipal? ¿Cuáles son las ventajas comparativas? Preguntas como estas han sido estudiadas y pueden ser consultadas en esa formidable base de datos llamada “Premio Gobierno y Gestión Local” realizado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). A través de su convocatoria, diversos especialistas y estudiosos de los municipios en México, han evaluado cientos de programas exitosos desarrollados por los gobierno locales. Algunos ayuntamientos innovan y mejoran procesos, otros transparentan e incentivan la participación ciudadana, otros más rompen esquemas disfuncionales y algunos construyen el futuro desde su presente con una planeación clara y cuidadosa.
Los cientos de casos exitosos documentados por el CIDE muestran que las posibilidades de cambio en la vida pública, están en la base del país: los municipios. Especialistas en el tema como Enrique Cabrero y Alicia Ziccardi (2003) han argumentado que las “ciudades competitivas” son aquellas ciudades que logran participar en el mercado internacional y nacional, atraer inversión, generar empleo, ofrecer una mejor calidad de vida a quienes la habitan e incluso una mayor cohesión social. La competitividad supone un proceso fuertemente localizado que fomenta la especialización y la eficacia local en áreas como la economía, pero también, y esto no hay que perderlo de vista, en la promoción del desarrollo sustentable y la cohesión social para combatir la exclusión.
De esa forma, estos dos últimos factores de competitividad se vuelven fundamentales en la proyección de la ciudad que se quiere ser, que se quiere construir. Si pensamos en lo que sucede con nuestro municipio, Torreón, podemos aplicar esta lectura para conocer de qué está hecha una gestión pública, en especial cuál es su visión de largo plazo.
En lo inmediato, quiero concentrarme en comentar dos temas que por estos días pueden ser decididos por nuestra autoridad municipal. Por consiguiente, esas decisiones van a definir a nuestra ciudad en los próximos años. Me refiero a la recolección de la basura y el uso de los parquímetros en el centro histórico. Sobre el caso de la basura, sorprende la manera en la que se ha manejado un asunto tan cotidiano como relevante, y que al mismo tiempo involucra de manera directa a los ciudadanos.
Después de 15 años de un contrato ventajoso para la empresa y caro para los ciudadanos, el presente Ayuntamiento le llegó la hora de decidir. Por lo menos, la autoridad tuvo dos años de antelación para armar sin contratiempos la licitación. En vez de construir una decisión para el futuro, con miras a producir opciones sustentables, recursos e incluso dinero para los ciudadanos de Torreón, la situación del servicio de limpieza terminó por convertirse en un triste e irresponsable caso. Prácticamente la empresa Promotora Ambiental (Pasa) marcó el camino, impuso la agenda y finalmente parece que ya tomó la decisión por las autoridades. Por eso, más que ofrecer un 14% menos en el costo del servicio, Pasa “nos hace el favor” de un descuento.
Es decir se trastocaron los papeles y el sentido de autoridad, porque al final, todo parece indicar que la decisión sobre el contrato que estará vigente los próximos 15 años, la tomó la empresa y no el Ayuntamiento, quien contrata con el dinero de los contribuyentes. Resultado: una decisión de interés público tomada por una empresa privada, es decir, una expropiación de la funciones del Alcalde y el Cabildo, eso sí, con cargo al erario, pues el contrato rondará los 1500 millones. Un clásico de la política diría, paga el pueblo los pecados del príncipe, en este caso, pagamos muy cara la mediocridad del Cabildo y la responsabilidad de la autoridad. Mientras tanto, las políticas exitosas, las experiencias municipales que sí funcionan están en otra parte e incluso en comunidades rurales como Teocelo, Veracruz.
En cuanto al tema de los parquímetros, podemos identificar un riesgo similar al de la basura, pues en estas semanas se ha publicado que el Ayuntamiento planea concesionar los parquímetros de Torreón, aún y cuando esa área del gobierno es claramente redituable desde su desempeño económico. En números redondos el Departamento de Parquímetros genera un millón 300 mil pesos por mes y el costo de operación ronda los 100 mil pesos. De concesionarse el servicio, estaríamos nuevamente ante una situación donde se privatiza el espacio público en beneficio privado, excluyendo a su vez la posibilidad de reintegrar esa utilidad en beneficio del Centro Histórico.
La aplicación de un programa transparente (cuánto, cómo, cuándo y dónde se recauda), así como la reinversión de esos recursos públicos aportados por los laguneros, podría ayudar a favorecer la imagen y el espacio del Centro. Concesionar el servicio, implicaría en el plazo de 15 años, otros 1500 millones de los contribuyentes sin tener la posibilidad de reintegrarlos a la ciudad. ¿Habrá al fin una autoridad que asuma los retos y las responsabilidades que implica pensar el largo plazo? ¿Dónde están los contribuyentes para exigir cuentas claras y decisiones inteligentes en beneficio de la comunidad?
domingo, 2 de agosto de 2009
El presente de la basura

Entrampado, enredado, complicado, sin claridad en los acuerdos, así se presenta la larga e infructuosa negociación entre el Ayuntamiento de Torreón y Promotora Ambiental (PASA). Por eso, resulta revelador el manejo que ha realizado el Ayuntamiento de Torreón, a cargo de José Ángel Pérez, en el tema de la basura. Digo revelador, en tanto que una decisión de esa naturaleza, implica una actitud, pero sobre todo, una visión de largo plazo. Al menos, desde finales del año 2007, el Ayuntamiento inició el proceso de renovación del servicio de limpieza con escasos resultados. Hubo reuniones, discusión, se invirtió tiempo y dinero, e incluso se contrató un flamante estudio con investigadores del Colegio de México.
Al final, las cosas, lejos de resolverse, se han enredado más, y también se ha perdido un tiempo valioso para construir una decisión tan importante como estratégica para la administración municipal y sus ciudadanos. Quizá para los políticos, esto no resulte relevante o pueda esperar, pero al final, la basura de la ciudad, termina por ser un problema que nos involucra a todos. Sin lugar a dudas, el tema es clave para entender por qué un municipio o una región son más exitosos que otras para el manejo y aprovechamiento de la basura, pues si algo queda claro, es que la basura vale y es un buen negocio, como lo han lo demostrado ciudades como León, municipios rurales como Teocelo, Veracruz o la microrregión conformada por ocho municipios en Puebla.
No está demás exponer lo que sucede en otras latitudes, tal vez sea esclarecedor. A principios de año, las imágenes en los medios resultaban increíbles: la ciudad de Nápoles y su región, Campinia, en Italia, se ahogaban en basura. Alrededor de 2 mil toneladas comenzaron acumularse en las calles y vecindarios, tras una inminente y previsible crisis en sus depósitos y vertederos de basura que data desde 1994. Por un lado, los basureros se saturaron y por otro, los incineradores de basura, fueron insuficientes tras el colapso, lo que provocó que montañas de basura se apilaran en las calles. La situación hizo crisis, a tal grado, que muchos ciudadanos, al no soportar el fétido olor, provocaron más de 100 incendios en la zona, generando así, un problema mayor. Para finales del mes enero, las toneladas de basura en las calles superaron las 100 mil toneladas en la región. Tras el fracaso del gobierno italiano, el ejército asumió la tarea de barrer y recoger las miles de toneladas en las calles, para luego exportarlas a Cerdeña y Alemania con un costo altísimo para el gobierno y la población.
En Torreón no tenemos un problema de la magnitud italiana, ni estamos al borde de una crisis sanitaria, sin embargo, hay una clave común en todo esto: un gobierno con escasa visión que abdica a sus actos de autoridad.
Ante la debilidad y desorganización del Ayuntamiento lagunero (véase el Cabildo), ahora parece que la empresa PASA le hace un favor a Torreón, a pesar del carácter público y temporal de la concesión para prestar el servicio de limpieza. Como si la ciudad no tuviera suficiente con las oleadas del crimen organizado que en muchos sentidos, la ha secuestrado, para todavía ser rehén de una empresa. Ya es hora de que la basura de Torreón beneficie a los ciudadanos de Torreón, por ejemplo, ¿estaría dispuesta la empresa PASA a ofrecer incentivos económicos a los ciudadanos que desde origen separen la basura? ¿Qué hay de los desechos reciclados como el cartón, el Pet, el vidrio y el aluminio?
Irónicamente, el PAN ganó por primera vez la alcaldía de Torreón, entre otras cosas, por las irregularidades y generosas ventajas otorgadas a la empresa PASA, durante la inolvidable administración priista de Mariano López Mercado. A la vuelta de los años, esa historia ahora se vuelve contra el PAN.
jueves, 18 de junio de 2009
PASA y el Buen Gobierno
El Instituto Ciudadano para el Buen Gobierno, encargado de velar por los intereses ciudadanos, enfrenta su primera prueba de fuego con el caso de la basura y la nueva licitación que abrirá el Ayuntamiento de Torreón. Como ha señalado Transparencia Internacional, los grandes contratos y las concesiones públicas millonarias, tienden a ser atractivas para arreglos irregulares y actos de corrupción. Ahora que el Instituto está en funciones, tiene la obligación y sobre todo, el motivo, para demostrar su compromiso con los ciudadanos, y al mismo tiempo, garantizar los mejor términos para el manejo de la basura en la ciudad. De lo contrario, estaríamos ratificando las viejas inercias de un régimen político, ineficaz y corrupto. ¿O ya se nos olvidó cómo se licitó hace 15 años la concesión de PASA?
lunes, 9 de junio de 2008
Haciendo el futuro
Actualmente, el debate mundial de la política se ha alejado cada vez más de las viejas ideologías situadas entre la derecha y la izquierda, para trasladarse a temas más trascendentales e ineludibles como el cambio climático y la agenda pública del desarrollo sustentable. En el pasado, estos temas se consideraban marginales y de poca importancia para la política, pero la evidencia mostrada, ya sea en los desastre naturales o en el creciente deterioro ambiental, han obligado a replantear la agenda mundial. Por ejemplo, el pasado foro treinta y ocho en Davos, Suiza, retomó parte de su discusión en la relación economía y el medio ambiente.
Finalmente, se trata de la viabilidad de las sociedades actuales, su modelo económico y la relación con el entorno.
Cada vez más, la tendencia mundial en los distintos foros de renombre, y sobre todo en las instituciones internacionales como la ONU, el Banco Mundial o la OECD, están centrando su atención en las implicaciones del cambio climático y el desarrollo sustentable. En otras palabras, la agenda pública a nivel internacional tiene ya entre sus prioridades los temas también llamados verdes.
En La Laguna tampoco hemos estado alejados de las problemáticas derivadas de un desequilibrio ecológico. Quizá nuestro mayor daño esté en el antiguo río Nazas, pero también se suman a la deshonrosa lista, el plomo, el arsénico en el agua y la presencia cotidiana -ya tan normal- de una inmensa nube de partículas sobre la región.
En este sentido, la directriz, las políticas, las líneas de acción que asumen los gobiernos, pueden hacer la diferencia en el largo plazo. Las malas decisiones del pasado, nos salen caras en el presente. Es ahí, donde se observa claramente la madera de las que están hechos los gobiernos y sobretodo, el compromiso y la responsabilidad que tienen hacia los ciudadanos.
En los próximos días, si es que no renueva un plazo más, habrá de conocerse la propuesta de contrato entre el Ayuntamiento de Torreón, encabezado por José Ángel Pérez, y Promotora Ambiental (PASA), empresa que maneja la concesión de limpieza de la ciudad. Lo que resulte de dicha negociación reflejará ese compromiso hacia los ciudadanos. Al respecto, vale la pena reseñar brevemente dos experiencias exitosas e inteligentes en dos municipios mexicanos: León y Teocelo.
A de la ciudad de León también le llegó su hora, pues el relleno sanitario alcanzó su máxima capacidad. Ante la crisis, el gobierno de León aplicó un programa denominado “Basura que no es basura” en el cual de manera innovadora y creativa, se combinan los aspectos técnicos con los culturales para incorporar a los usuarios en una actividad que aparentemente es muy sencilla: la separación de la basura. Desde 1993, el ayuntamiento de esa ciudad, modificó su reglamento como parte de una estrategia más amplia en la administración de la basura. Asignaron, en un primer momento, un día a la semana para recoger exclusivamente la basura que no es basura: papel, madera, cartón, plástico (PET), vidrio y metales.
Como consecuencia del éxito del programa municipal en las nuevas costumbres ciudadanas, aumentaron a dos días por semana, la recolección exclusiva de reciclados. De esa manera, promueven el hábito de separar los desechos orgánicos e inorgánicos en los hogares, y al mismo tiempo, promueven obras de beneficio social a través con los recursos obtenidos de la venta de basura reciclable. Ahí, es el municipio quien marcó la pauta para que la planta recicladora retribuya en beneficios directos a la ciudad.
La experiencia de León muestra al menos tres beneficios tangibles en su presente, después de haber impulsado cambios al reglamento y cambios a la costumbre: 1) Participación ciudadana en la separación de la basura desde el origen; 2) Generación de biogás y ampliación de la vida útil del relleno sanitario; y 3) Inversión social derivada de la utilidad de la venta de material reciclable.
Otro caso exitoso y creativo, en donde intervienen gobierno y ciudadanía, es el que se ha desarrollado de manera ejemplar en Teocelo, Veracruz. El pequeño municipio de Teocelo, ubicado a 25 kilómetros de Jalapa, hizo de la basura un negocio que beneficia directamente a los ciudadanos de ese poblado.
Se trata de un programa integral que parte de la formación de una consciencia ciudadana donde se logró la separación de los residuos sólidos, el uso de tecnologías limpias y accesibles para procesar los desechos orgánicos, además de la obtención de subproductos útiles como el abono orgánico para los invernaderos. No obstante, la innovación gubernamental provino de una crisis de la economía local originada por los bajos precios en el mercado del café. De esa forma, los antiguos productores de café pasaron a sembrar jitomates y pimientos, utilizando como abono la composta generada por las lombrices, en combinación con los desechos orgánicos. La cadena productiva los llevó a tener un excedente de lombrices que posteriormente fueron utilizadas para la piscicultura de langostino y trucha. El impacto del Programa integral de residuos sólidos, donde ya participan a la fecha, un 85% de la población de municipio, llamó la atención de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón a tal grado que firmó un convenio de intercambio con el municipio, con la finalidad de utilizar la tecnología de la lombricomposta y generar abono orgánico de alta calidad.
Este programa manejado en Teocelo, recibió en el 2002 el premio Gobierno y gestión local que otorga el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) como uno de los programas municipales que sí funcionan y son un ejemplo para otros municipios del país.
Entre tanto, lo menos que se puede esperar del nuevo contrato entre el ayuntamiento de Torreón y PASA, es una base que favorezca en compromiso, responsabilidad y visión de largo plazo a los ciudadanos de Torreón. ¿Será?
10 de mayo de 2008, El Siglo de Torreón
Finalmente, se trata de la viabilidad de las sociedades actuales, su modelo económico y la relación con el entorno.
Cada vez más, la tendencia mundial en los distintos foros de renombre, y sobre todo en las instituciones internacionales como la ONU, el Banco Mundial o la OECD, están centrando su atención en las implicaciones del cambio climático y el desarrollo sustentable. En otras palabras, la agenda pública a nivel internacional tiene ya entre sus prioridades los temas también llamados verdes.
En La Laguna tampoco hemos estado alejados de las problemáticas derivadas de un desequilibrio ecológico. Quizá nuestro mayor daño esté en el antiguo río Nazas, pero también se suman a la deshonrosa lista, el plomo, el arsénico en el agua y la presencia cotidiana -ya tan normal- de una inmensa nube de partículas sobre la región.
En este sentido, la directriz, las políticas, las líneas de acción que asumen los gobiernos, pueden hacer la diferencia en el largo plazo. Las malas decisiones del pasado, nos salen caras en el presente. Es ahí, donde se observa claramente la madera de las que están hechos los gobiernos y sobretodo, el compromiso y la responsabilidad que tienen hacia los ciudadanos.
En los próximos días, si es que no renueva un plazo más, habrá de conocerse la propuesta de contrato entre el Ayuntamiento de Torreón, encabezado por José Ángel Pérez, y Promotora Ambiental (PASA), empresa que maneja la concesión de limpieza de la ciudad. Lo que resulte de dicha negociación reflejará ese compromiso hacia los ciudadanos. Al respecto, vale la pena reseñar brevemente dos experiencias exitosas e inteligentes en dos municipios mexicanos: León y Teocelo.
A de la ciudad de León también le llegó su hora, pues el relleno sanitario alcanzó su máxima capacidad. Ante la crisis, el gobierno de León aplicó un programa denominado “Basura que no es basura” en el cual de manera innovadora y creativa, se combinan los aspectos técnicos con los culturales para incorporar a los usuarios en una actividad que aparentemente es muy sencilla: la separación de la basura. Desde 1993, el ayuntamiento de esa ciudad, modificó su reglamento como parte de una estrategia más amplia en la administración de la basura. Asignaron, en un primer momento, un día a la semana para recoger exclusivamente la basura que no es basura: papel, madera, cartón, plástico (PET), vidrio y metales.
Como consecuencia del éxito del programa municipal en las nuevas costumbres ciudadanas, aumentaron a dos días por semana, la recolección exclusiva de reciclados. De esa manera, promueven el hábito de separar los desechos orgánicos e inorgánicos en los hogares, y al mismo tiempo, promueven obras de beneficio social a través con los recursos obtenidos de la venta de basura reciclable. Ahí, es el municipio quien marcó la pauta para que la planta recicladora retribuya en beneficios directos a la ciudad.
La experiencia de León muestra al menos tres beneficios tangibles en su presente, después de haber impulsado cambios al reglamento y cambios a la costumbre: 1) Participación ciudadana en la separación de la basura desde el origen; 2) Generación de biogás y ampliación de la vida útil del relleno sanitario; y 3) Inversión social derivada de la utilidad de la venta de material reciclable.
Otro caso exitoso y creativo, en donde intervienen gobierno y ciudadanía, es el que se ha desarrollado de manera ejemplar en Teocelo, Veracruz. El pequeño municipio de Teocelo, ubicado a 25 kilómetros de Jalapa, hizo de la basura un negocio que beneficia directamente a los ciudadanos de ese poblado.
Se trata de un programa integral que parte de la formación de una consciencia ciudadana donde se logró la separación de los residuos sólidos, el uso de tecnologías limpias y accesibles para procesar los desechos orgánicos, además de la obtención de subproductos útiles como el abono orgánico para los invernaderos. No obstante, la innovación gubernamental provino de una crisis de la economía local originada por los bajos precios en el mercado del café. De esa forma, los antiguos productores de café pasaron a sembrar jitomates y pimientos, utilizando como abono la composta generada por las lombrices, en combinación con los desechos orgánicos. La cadena productiva los llevó a tener un excedente de lombrices que posteriormente fueron utilizadas para la piscicultura de langostino y trucha. El impacto del Programa integral de residuos sólidos, donde ya participan a la fecha, un 85% de la población de municipio, llamó la atención de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón a tal grado que firmó un convenio de intercambio con el municipio, con la finalidad de utilizar la tecnología de la lombricomposta y generar abono orgánico de alta calidad.
Este programa manejado en Teocelo, recibió en el 2002 el premio Gobierno y gestión local que otorga el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) como uno de los programas municipales que sí funcionan y son un ejemplo para otros municipios del país.
Entre tanto, lo menos que se puede esperar del nuevo contrato entre el ayuntamiento de Torreón y PASA, es una base que favorezca en compromiso, responsabilidad y visión de largo plazo a los ciudadanos de Torreón. ¿Será?
10 de mayo de 2008, El Siglo de Torreón
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