3 mil millones de pesos no son nada, cuando de favores se trata. Veámoslo de otra manera. ¿Cuál será el compromiso del Gobierno Federal con Televisa para hacerle semejante favor? ¿Será que finalmente aquellas relaciones entre el entonces candidato a la presidencia y la empresa televisora ahora fructifican?
Hace unos días, con justa razón Juan E. Pardinas recordaba que “la impunidad ha sido un hilo conductor” en México. Se trata de un aspecto tan viejo como vigente en el país. Una serie de casos tristemente célebres alimentan la ignominia. Que si las ladies de Polanco, que si las otras de la Roma, que el profesor ahorrador, o el líder sindical de Pemex que lleva la vida de jeque. Todo eso nos recuerda la insuficiencia del Estado Mexicano y sobre todo, su permisividad hacia la impunidad. Pero más allá de los casos personales, es paradigmático el trato privilegiado que dio recientemente el gobierno federal a la principal televisora del país. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) prácticamente condonó a Televisa un crédito fiscal por 3 mil 334 millones de pesos. ¡Casi nada! sólo un pequeño favor para que esté al corriente. La empresa, que bien sabe aprovechar el poder de su medio, se benefició del trato prioritario del SAT. Por cantidades insignificantes en comparación al trato SAT-Televisa, a muchos contribuyentes los persiguen, les generan multas y recargos. No se te olvide un mes, ni tampoco retrasarte un día, porque inmediatamente te caen los cancerberos de hacienda. Pero si alguna lección deja el favor del SAT a la televisora es que unos contribuyentes son más iguales que otros. ¡Y vaya que se nota!
En estos tiempos la indignación corre rápido en las redes sociales. En Twitter por ejemplo, se posicionó una tendencia: #SATHazmeUnParo. ¡Y cómo no! Después de descuentazo a Televisa, no puedo uno menos que pedir el mismo trato. Mal, muy mal anda nuestra política de Estado cuando una empresa doblega las instituciones y de paso, hasta le dan las gracias, pues antes había demandado al gobierno. Para el SAT sólo es una cuestión de eufemismos, por eso emitió un comunicado en respuesta a las críticas, para decir que hay un programa llamado “Ponte al corriente” y que es legal el trato hacia la televisora. De haberlo sabido, dejo de pagar impuestos y buen día digo: #SATHazmeUnParo.
En los próximos meses, seguramente después de la elecciones locales del 7 de julio, el gobierno de Enrique Peña Nieto promoverá una reforma hacendaria para subir impuestos y dotar de más dinero al gobierno. ¿Pero con qué legitimidad pretenden recaudar más mientras conocemos tratos privilegiados? ¿En verdad, así quieren que los contribuyentes cautivos paguen más impuestos?
Dentro de todo nos enteramos cuánto y a quién el SAT privilegió. Pero no se trata de los únicos. Los gobiernos también son consentidos. Recientemente el IFAI ordenó al SAT, revelar los nombres de los municipios y estados a los que regaló el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) desde 2008. Tal vez sea una pequeña victoria en el reino de la impunidad saber quiénes y cuánto se han beneficiado de estos incentivos perversos que el propio gobierno estimula. Al final, el cargo, los impuestos y hasta las condonaciones a terceros, son con cargo a los contribuyentes. Nadie más paga, nadie más lo soporta.
15 de mayo 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180645
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sábado, 18 de mayo de 2013
domingo, 27 de febrero de 2011
Duelo de gigantes
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| Fuente: Paco Calderón |
Cuando un consumidor mexicano en el país va a cargar gasolina, lo hace necesariamente bajo el sello de una marca (Pemex). Igualmente, la mayoría de los mexicanos suelen consumir tortillas de un productor dominante (Gruma). Si de teléfono celular se trata, una sola empresa (Telcel), es capaz de fijar el precio en el mercado. Algo similar sucede con las líneas locales. Y hasta con el cemento, la tendencia no es diferente. Está claro que en nuestro país, hay más condiciones favorables para que las empresas ganen, sin que necesariamente los consumidores obtengan mejores ventajas.
Ese poderoso control del oligopolio en el país, no sólo lo ejercen con los ciudadanos, sino también lo extienden al gobierno mexicano. Por estos días, cuando se estaba por meter en cintura esos productos “patito” llamados “milagro”, se da la intempestiva “renuncia” de Miguel Ángel Toscano, el titular de la Cofepris. La sospecha queda detrás de la industria que promueve los milagros.
Cuando los ciudadanos sabemos de estos casos, surge la pregunta ¿Quién manda, los promotores de los productos milagro o el titular encargado de regularlos? ¿Quién manda el poder ejecutivo o la presión de las televisoras?
Me temo, como en otras ocasiones, que el choque de gigantes empresariales en nuestro país, no será una oportunidad para beneficio de los consumidores. Grupo Carso, léase Carlos Slim, decidió retirar la publicidad que pagaba al duopolio televisivo, abriendo así un frente entre gigantes empresariales. Sin embargo, de esa pelea no saldrá una conexión de internet más rápida y accesible, tampoco veremos una reducción de las tarifas y mucho menos, una mejora en los contenidos televisivos.
¿Y el gobierno? ¿Dónde está la “mano visible” para equilibrar la balanza a favor de los ciudadanos? Al preguntar esto no pretende que el gobierno intervenga en conflictos estrictamente particulares, pero sí cuando hay interés público. En vez de dejarse ver, el gobierno prefiere no meterse o pasar de largo como si el problema no existiera.
En este sentido, uno de los cables diplomáticos revelados por WikiLeaks, describe la manera en que un grupo de grandes empresas mexicanas utilizan su poder para abusar de los ciudadanos y proteger sus oligopolios. El informe, redactado por el ex embajador norteamericano, Tony Garza, menciona que el presidente Calderón y su gabinete prefirieron no hacer reformas para favorecer la competencia y así evitar los conflictos con los principales empresarios. ¿Dónde quedó el gobierno para defensa de los ciudadanos? ¿Dónde queda la competencia que tanto llena la boca los políticos?
Bajo el temor al oligopolio se vivió la campaña presidencial en el 2006. Dos años después, a Televisa no le gustó la postura del entonces presidente del Senado, y simplemente lo borró. Estamos en la antesala electoral del 2012 y esto en vez de cambiar, se consolida en contra de los ciudadanos.
Mileniohttp://impreso.milenio.com/node/8917500
viernes, 18 de julio de 2008
Fuera de foco
Como si se tratase de una película, en particular esa mordaz y divertida cinta de Woody Allen, Deconstructing Harry (1997), el senador Santiago Creel fue difuminado en las imágenes del noticiero Primero Noticias de Televisa. Similar a Mel, interpretado por Robin Williams, Creel claramente se veía borroso. La empresa atribuyó el burdo asunto a un “error de edición”, ratificando el viejo supuesto de que si no estás en los medios no existes. El problema es que nuestra enclenque democracia no es una película donde podamos borrar nuestra irremediable realidad.
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