Mostrando entradas con la etiqueta elección 2012. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta elección 2012. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de junio de 2012

El mito del fraude


Cómo último recurso, el perdedor suele justificarse: me hicieron fraude, me robaron la elección. Es una historia conocida y se repite con cierta frecuencia entre los malos perdedores. Personalmente he conocido algunos candidatos que después de perder una elección ¡dos a uno! Todavía gritan que les hicieron fraude.
Desde hace varios sexenios, sobre todo, desde Salinas para acá (sí, a partir del gobierno de ese “gran villano”), en México se dio certidumbre a las elecciones. El IFE y su posterior autonomía fue la institución protagonista de los años previos a la alternancia, y sobre todo, de la actualidad en la democracia mexicana.
Tras dos décadas de existencia, el IFE es la institución que logró regularizar elecciones limpias en nuestro país. Es cierto, antes del IFE las elecciones eran todo, menos autónomas. La regla en la época del autoritarismo era el fraude e incluso la violencia. Había casos fantásticos donde los muertos votaban. O la clásica, un individuo votaba en repetidas ocasiones. Eran los tiempos del carro completo y el partido único (aunque debo aclarar que en los dos últimos puntos, Coahuila es una triste excepción).
De esa manera, ahora se puede hablar de compra de votos e irregularidades en algunas casillas, pero de ninguna manera es una tendencia general. Más bien es una excepcionalidad. En las últimas semanas el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador viene repitiendo que le harán fraude. Ya sabemos que López en un mal perder y no parece haber entendido que democracia se gana o se pierde con votos. Porque votos son amores y no buenas razones. Por lo mismo, en nada aporta a la competencia electoral pregonar un fraude cuando ni siquiera ha sucedido la elección. Es el síndrome del competidor que no acepta la derrota. En democracia es una virtud aceptar la victoria de los adversarios y reconocer la derrota. Pero en caso de quedarse en la raya como en el 2006, ¿saldrá López Obrador el primero de julio a reconocer la victoria de Peña Nieto? Me temo que López vuelve a mostrar los límites de la República amorosa. Primero nos repite una y otra vez que habrá fraude, y luego, nos dice que siempre “no va a ser posible”.
¿A cuál de los dos López Obrador creerle? Al que se la pasa anticipando el fraude, o al que nos afirma que eso no es posible. De acuerdo a la tendencia que muestran la mayoría de las encuestas, salvo que pasara algo extraordinario, Peña ganará la elección. No creo que con un margen superior a diez puntos. Pero sí puede lograr una victoria clara de dos o tres puntos. ¿Aún así, López Obrador no reconocerá su derrota? ¿Igualmente pediría lo mismo de Peña si él gana los comicios?
22 de junio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9151070

sábado, 21 de abril de 2012

Las campañas en Twitter

Dice con razón José Merino que esta es nuestra primera elección en Twitter. Hace seis años, el papel de Internet fue testimonial, periférico. Había páginas electrónicas de los candidatos y ya circulaban con regularidad los videos, pero hasta ahí. En poco tiempo, la penetración de las redes sociales ganó espacio en la esfera pública, hasta convertirse en un auténtico terreno fértil para las campañas; tan relevante como la presencia de los candidatos en las colonias. Hoy por hoy una campaña es impensable sin el acompañamiento de las redes sociales. Más directas y horizontales para la exposición, la crítica y cuando se puede, el diálogo.


Si bien, la cobertura de acceso a Internet en la población no es general, eso no le quita el peso a unas diminutas palabras en Twitter o los comentarios a las imágenes en Facebook. De unos años para acá, las redes son un indicador de las campañas. Si bien, la información que registran no es concluyente, en ocasiones si parece apuntar al ganador de una elección. Tal vez en el futuro se pueda encontrar una correlación razonable entre el elector y el candidato; o el consumidor y el producto.

¿Pero cómo van las campañas en la red? ¿Quién lidera las tendencias? ¿Acaso el puntero en el mundo virtual es el puntero en las encuestas? De los tres candidatos, (perdónenme, pero no puedo tomar en cuenta a Quadri), ayer @EPN registró 532 mil seguidores en Twitter. En Facebook, una red más popular, sus seguidores se disparan a 2 millones. En segundo lugar, ¿alguna coincidencia con las encuestas?, le sigue la panista @JosefinaVM, quien en Twitter sumó ayer 439 mil seguidos; 93 mil menos que el priista. En Facebook también está en segundo lugar: un millón 576 seguidores. Es decir, 424 mil menos que Peña.Al igual que en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador está en el tercer lugar. Su Twitter @lopezobrador_ registró 378 mil seguidores. Muy distante de los otros candidatos. 


En Facebook las cosas por el mismo rumbo, sólo 213 mil seguidores para un candidato que estuvo seis años en campaña. Ayer en su cuenta, López tuiteó: “Terminamos acto en Jalapa, Ver. La gente está muy consciente de la necesidad del cambio verdadero. Es mucho pueblo para tan poco gobierno”. Por su parte, Josefina Vázquez Mota y Peña Nieto recordaron el décimo cuarto aniversario luctuoso de Octavio Paz. ¿Lo habrá leído el priista?

Ahora las campañas despiertan bostezos, pero no descarten que un día de estos, el próximo escándalo se dirima como ya es costumbre, en las redes sociales. Por lo pronto, el debate será muy comentado al momento en Twitter.


20 de abril 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9145127

miércoles, 7 de marzo de 2012

Por sus diputados los conoceréis

Lo más llamativo de la próxima elección es la contienda presidencial. La mayoría de las notas se dedican a esos candidatos. Que si las lecturas de uno, que las encuestas del otro o el amor que vendrá. Igualmente las discusiones y las tendencias se centran en los aspirantes a la silla presidencial. Pero desde finales de los noventas (del siglo pasado), el Congreso ha sido un actor fundamental en los cambios y sobre todo, en la permanencia de un obsoleto sistema político. Más que los presidentes, son un cúmulo de diputados y senadores los que deciden el rumbo del país. Por lo mismo, la importancia de los comicios en julio, está en los congresistas que habremos de elegir. Ya de alguna manera los candidatos propuestos hablan de los partidos. Al mismo tiempo, sería un despropósito descalificar a un partido entero por una persona, pero no podemos negar que las personas dicen mucho de los partidos que los proponen.

Así, mientras el PAN insiste en que es la mejor opción para seguir gobernando el país, envía al tristemente célebre Fernando Larrazábal como candidato a diputado. Es cierto, un diputado no es todo el partido, pero ¡cómo lo marca! El alcalde de Monterrey fue premiado por su partido con el primer lugar en la lista de plurinominales por Nuevo León. Atrás quedó esa historia de su hermano, el “exitoso” quesero que paseaba puntualmente por los casinos. De esa manera, el presidente del PAN, Gustavo Madero, avaló la candidatura del dudoso alcalde de Monterrey. Una pena para la ciudad que solía ser paradigma de trabajo y esfuerzo.


Pero en todos lados se cuecen habas. En el PRI, tan sólo por citar un ejemplo, volvieron a postular entre los primeros lugares al senado, al líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Dechamps. Sí, el mismo que colaboró en aquel escandaloso desvío de recursos de Pemex para la campaña del PRI en el 2000. Por supuesto que esa cifra, unos mil millones de pesos, es nada en comparación a la de Coahuila; hasta la fecha sin responsables y varios “desaparecidos”.


En el PRD, al menos ya rectificaron la candidatura por la vía plurinominal de Ethan Peña, quien en las redes sociales presumía una “uzi” 9 milímetros. Si bien, estas honorables candidaturas no representan el todo de los partidos, sí nos dicen mucho de sus dirigencias y la tolerancia a la corrupción. Con candidatos así, el día de mañana no nos sorprendamos.



7 de marzo 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9125080