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lunes, 12 de enero de 2015

Riquelme, primer año


Sin la espectacularidad de los anuncios, el alcalde Miguel Ángel Riquelme llega a su primer año al frente del Ayuntamiento de Torreón. ¿Cuál es el balance? Lo más notable de su gobierno ha sido un cambio paulatino en la imagen de la ciudad. Barrido de calles por la "marea roja", arreglo de camellones, restauración de la pintura en la infraestructura urbana, mantenimiento en los puentes, mejora en las entradas de Torreón y mucho bacheo. A la vuelta de un año, es indudable que se nota una imagen distinta. No la del abandono o la negligencia, sino la atención de un gobierno que atiende los aspectos más elementales de la ciudad.
Otro aspecto destacable es la presencia del alcalde. A pesar de la personalidad hosca y susceptible a la crítica, escucha y ha atendido personalmente diversas problemáticas de la ciudad. En pocas palabras, sí se nota que tenemos alcalde. Coincido en el punto. En el gobierno, más que simpatías o popularidad, se necesita capacidad para gobernar.
Durante varios años el SIMAS fue un dolor de cabeza para la administración por la desastrosa e irresponsable administración que ahí se llevó. Actualmente el organismo operador de agua estabilizó sus números, lo cual demuestra que sí es posible llevar un buen gobierno. Ahí el alcalde Riquelme anotó buenos puntos a favor. Pero un año es poco tiempo para ver los resultados de largo plazo en obras como el BRT o metrobus; el parque lineal al oriente, ubicado en las antiguas vías del ferrocarril; o el parque de la Unión, un sector lacerado por la violencia.
Uno de los aspectos positivos para el municipio fue la creación del Instituto Municipal de Planeación, aunque más temprano que tarde, le redujeron el presupuesto. Asimismo, lejos de ofrecer una perspectiva comparada o una evaluación previa sobre el nuevo alumbrado, simplemente avaló la decisión del jefe. Más vale estar bien arriba, que pecar de acucioso. La millonaria concesión de alumbrado fue uno de los aspectos más polémicos y criticados del primer año. Si bien, es necesaria la modernización del alumbrado, la contratación quedó bajo sospecha. ¡Al fin son 3 mil millones de pesos!
En seguridad, el año 2014 mantuvo la tendencia a la baja que venía desde 2013, en relación a los homicidios dolosos. Sin embargo, hay que decirlo con todas sus letras. No se trata de un "logro" de las autoridades, sino del brutal exterminio de un grupo criminal sobre otro.
En últimas fechas, la condonación de impuestos al club Santos es un punto negativo. No se trata de un club fregado, ni de una asociación civil sin fines de lucro, tampoco son almas de la caridad, sino una próspera empresa. Un jugoso negocio particular. El tema desvirtúa los logros del alcalde. Es cierto que otras administraciones hacían lo mismo, pero en aras de un cambio a fondo, los ciudadanos no tiene por qué pagar esa carga millonaria que favorece a los socios del equipo local. ¿O también el alcalde va condonar impuestos a todos los ciudadanos? ¿Por qué unos ciudadanos sí y el resto no? La inequidad también viene del gobierno. Gobernar es mucho más que bachear las calles. Se vale rectificar, cambiar las políticas que no favorecen a la ciudad. Riquelme ha demostrado ser un alcalde pragmático. Le quedan tres años, un tiempo razonable para dejar un buen legado a la ciudad.
10 de dic 2014

lunes, 20 de octubre de 2014

Campillo, primer año de gobierno

Atrás quedó la competida elección, donde José Miguel Campillo Carrete ganó la alcaldía de Gómez Palacio. Al tiempo, este mes se cumple un año de su gobierno al frente del Ayuntamiento. Visto a la distancia, hay elementos suficientes para valorar el gobierno local. El primer cambio lo notamos en su figura política, la cual denota un salto relevante del entonces candidato, al actual gobernante que se enfrenta al peso de las responsabilidades públicas. Seguro, ordenado y claro en sus planteamientos, así llega Campillo al primer año. Al mismo tiempo, se ha mostrado como un alcalde conciliador, y sobre todo, con la valiosa cualidad de escuchar. En ese sentido, se nota la buena relación con el gobernador Jorge Herrera Caldera, quien ahora sí regresa a La Laguna de Durango. Igualmente ha destacado la buena relación con la Federación para atraer recursos y programas al municipio. Es notable el desfile de secretarios de estado que vinieron a la ciudad.
Entre el año 2013 y el actual, 2014, no sólo Gómez Palacio, sino la zona metropolitana, comenzaron paulatinamente ha dejar la crisis de inseguridad, y sobre todo de violencia que vivimos durante varios años. En esas condiciones, uno de los aspectos a destacar del gobierno de Campillo fue la coordinación lograda con los gobierno del estado, y sobre todo, el gobierno federal, para trabajar, ya no exclusivamente en un plan de contención, sino de prevención. La mejor muestra la podemos palpar en las calles, desde la intervención que se hizo en el cerro de La Pila, otrora escenario de crimen y violencia. Cual fue mi sorpresa, en una tarde del pasado mes de abril, que al subir en bicicleta al emblemático cerro, encontré una zona rehabilitada como espacio deportivo, además de una memorable vista de la ciudad. Bien acondicionado e iluminado, el cerro donde hace 100 años se libró una de las más cruentas batallas de La Laguna, está ahora tomado por deportistas, niños y familias que acuden diariamente al lugar.
Muchas veces escuchamos hablar de la reconstrucción del tejido social, pero más allá del concepto, encontramos en la práctica formas y lugares para la convivencia. A través de inversiones en áreas deportivas, y en la promoción de actividades públicas en espacios abiertos, el gobierno de Campillo logró darle sentido social a su administración. Como un buen ejemplo de rescate de espacios públicos y sobre todo, de convivencia, está la deportiva Guadalupe Victoria. Donde antes era un polvoso terreno, se construyó con toda la mano, la deportiva alrededor de las colonias Felipe Ángeles y Cinco de Mayo. En otro aspecto de su gobierno, Campillo ha logrado posicionar durante su primer año, un cambio gradual en la imagen urbana de la ciudad. Bajo el programa estrella de la administración llamado "Gómez con ganas", se ha ganado la aprobación de los ciudadanos por medio campañas de servicios públicos en las colonias. 
Un aspecto de esa campaña llevó a pintar cientos de bardas afectadas por el grafiti. Sin lugar a dudas, el cambio también empieza por la imagen misma de la ciudad. Pero no todo es miel sobre hojuelas para el gobierno de Campillo. Al igual que Torreón, comparte una oleada de robos y asaltos. Por lo mismo, un tema pendiente de su administración, es la conformación de una policía municipal que pueda atender la seguridad de los ciudadanos. Esa historia la conocemos bien en Torreón, donde rehacer la corporación ha costado años y todavía no se tienen buenos resultados para bajar esos delitos.
De cara al primer informe de gobierno, el acalde Campillo Carrete ha demostrado capacidad y eficiencia en la complicada labor de administrar un municipio. Discreto y sin protagonismos, al final del día, el alcalde gomezpalatino, está entregando una administración estable y funcional. Ojalá así continúe.
MUSEO DE LA CIUDAD
Entre las buenas noticias, el gobierno de Gómez Palacio recién adquirió la casona Faya, construida en 1912. Se trata de un edificio histórico con reconocible valor arquitectónico. Ubicado en la avenida Morelos, albergará el museo de la ciudad, que tanto le falta a Gómez Palacio. Con la acertada dirección de Yeye Romo, al frente del Instituto Municipal de Cultura, no dudamos que el museo habrá de convertirse en una referencia obligada de la ciudad.

El Siglo de Torreón
27 de agosto 2014
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1031056.campillo-primer-ano-de-gobierno.html