Mostrando entradas con la etiqueta alcalde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcalde. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2016

5 razones para NO hacer el teleférico


1. Antes de hacer una obra superficial y cara como el teleférico, es necesario atender los principales problemas de la ciudad de Torreón, como por ejemplo, invertir en el drenaje. ¡Sí! alcalde Miguel Ángel Riquelme, invierta en el drenaje. Urgen una serie de obras para resolver el viejo problema de la ciudad. Ya sabemos que casi nunca llueve, pero también sabemos que a la primera lluvia, la ciudad se desquicia, y reviven en los bulevares, los antiguos canales de riego. Es cierto, por ser un obra subterránea, el drenaje no luce como publicidad de gobierno, ni tampoco sería una obra de relumbrón, pero a la larga impactaría para bien en la calidad de vida de los ciudadanos. El teleférico es poca cosa en comparación a una obra prioritaria y necesaria para la ciudad como es el drenaje.
2. El estado de las calles, más allá de ciertas vías principales, es deplorable. El pavimento y los innumerables baches en la ciudad llaman a una inversión en forma, no remedios temporales con pavimento de pésima calidad que al poco tiempo se hunde o se desprende. Que se hagan obras bien hechas para bien de la ciudad. Al paso que vamos, tendríamos que hacer no uno, sino varios teleféricos para saltar tanto bache. Por supuesto, hacer un teleférico con el estado actual de las calles, es una burla para los ciudadanos. Un capricho que empieza en 160 millones, pero que seguramente costará más de 300 millones. ¿Quiénes son los particulares que se benefician con ese derroche? ¿Por qué tanto interés?
3. Si realmente quiere mejorar la imagen de la ciudad, entonces arreglemos las banquetas del primer cuadro. Están destrozas y son un peligro constante para los peatones que transitan a diario. El centro es la primera cara de la ciudad, por lo tanto, más nos valdría hacer una obra que beneficie a los ciudadanos. Las banquetas dicen mucho de la calidad de la ciudad; no si tenemos un teleférico. Es un peligro caminar por banquetas arruinadas, ya no digamos el problema que enfrentan diariamente las madres que llevan a sus niños, o los adultos mayores. En vez de tirar el dinero de los ciudadanos en una obra de oropel, construyamos una ciudad digna para sus habitantes. Impulsemos obras que beneficien a los ciudadanos en el espacio público a nivel de tierra, no para aparentar por los aires que tenemos un bonito teleférico.
4. A Torreón le urgen áreas verdes y espacios públicos para la convivencia. La Línea Verde es un excelente ejemplo de lo mucho que puede aportar el gobierno para mejorar el entorno. En vez de desperdiciar el dinero de los ciudadanos en un absurdo teleférico, mejor concluir las obras del parque lineal en el río Nazas o la misma Línea Verde. Los 160 millones se pueden aprovechar para abrir nuevas áreas verdes y hasta hacer "parques de bolsillo" en diversos puntos de la ciudad. Con ese dinero, puede remozar y dignificar el centro cultural José R. Mijares, que tiene un teatro en pésimas condiciones. De la misma manera, es preferible atender el centro cultural Pablo C. Moreno. Es un martirio visitar esa biblioteca.
5. Si queremos hacer más competitiva la ciudad, tenemos que invertir en infraestructura que mejore la movilidad urbana. Movilidad no únicamente para los automóviles, sino el transporte público, donde circulan camiones contaminantes y en horrorosas condiciones. También invertir en movilidad no motorizada, para hacer una ciudad más humana y caminable. Ciclovías y pasos peatonales seguros. Un grave problema de la ciudad es la cantidad de peatones que mueren atropellados. La primera causa de muerte relacionada a la movilidad, la concentran los peatones y luego los automovilistas por falta de infraestructura que proteja a las personas (Vean las terribles cifras en el Inegi). Hay que invertir en seguridad vial para preservar la vida, y no en ocurrencias como el teleférico. Con ese dinero, se pueden intervenir varias docenas de cruceros conflictivos y peligrosos, pero la prioridad del gobierno está en otra parte, no en sus ciudadanos. Prefieren decir que hará más "competitivo" a Torreón y que incluso será una obra de "transporte". Por donde se le vea: un insulto a la inteligencia.

6 de abril
El Siglo de Torreón
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1212672.cinco-razones-para-no-hacer-el-teleferico.html

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Segundo Informe de Riquelme

Esta semana el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, presenta el segundo informe de gobierno. ¿Cómo llega a su segundo año? ¿Cuáles son las cuentas que entrega? En principio, este año destacó por varios aspectos. El más celebrado es la baja notable de la inseguridad y la violencia. Recientemente el Consejo Cívico de las Instituciones reportó bajas consistentes en la mayoría de los delitos, incluyendo el homicidio doloso. Después de durísimos años, por fin se respiran otros aires en la ciudad. Aunque en sentido estricto, esa "paz" se debe más al extermino de un grupo criminal sobre otro, que al puro trabajo de las instituciones responsables de la seguridad. No obstante, la corporación policiaca de Torreón consolidó un nivel importante de estabilidad y control. Quizá ese logro no vende mucho, pero es fundamental para la ciudad.
Entre los aspectos más interesantes del gobierno de Riquelme, y que sin duda podrían convertirse en un referente futuro, están la obras del complejo deportivo y cultural de La Jabonera, y más reciente, la primera etapa de la Línea Verde en el oriente. Hecha con recursos del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, La Jabonera es un espacio de primer nivel en el poniente de Torreón. Un sector abandonado por décadas y que ahora cuenta con un espacio que dignifica el sector. Ya se construye un centro similar en la colonia Eduardo Guerra.
Sin duda, a la ciudad le sobran calles y millonarios puentes vehiculares, pero le faltan espacios públicos, como parques y plazas. La Línea Verde es una obra que articulará 12 colonias en el oriente. Proyectada como parque lineal a los largo de 5 kilómetros, la obra arranca con un tramo un kilómetro y medio. La inversión es de 60 millones de pesos. Cuatro o cinco veces más barata que un puente para automóviles, y con un impacto mayor para la población en general. ¿No tendríamos que cambiar ya la dirección de las inversiones para hacer de Torreón una ciudad más humana? Ojalá la Línea Verde se convierta en un referente para mejorar el espacio urbano, dominado por su majestad el automóvil.
Otra obra relevante es el cambio del alumbrado público a tecnología led. Nadie duda del beneficio para la ciudad y de que ahora sí está iluminada. El alcalde hizo del alumbrado el eslogan de su informe: Torreón brilla con luz propia. Sin embargo, lo que es una obra positiva para la ciudad, puede ser también el talón de Aquiles de la administración. ¡Tres mil millones de pesos nos cuesta ese contrato! Más que la inversión en el DF y Guadalajara. Se trata de un contrato a precio de oro (¿o sobreprecios?). Más bien, la luz propia que brilla es para unos cuantos a consta de la mayoría. Como sociedad no aprendemos. Hace décadas, PASA impuso en contubernio con el gobierno local, un contrato leonino. Y todavía se renovó tiempo después por más de 1500 millones. Ahora la ciudad carga una pesada concesión por tres mil millones. ¿Qué sigue? ¿Concesionar el agua por dos mil millones?
En su segundo año de gobierno, Riquelme muestra logros y también claroscuros. En ocasiones, sus acciones son claramente contradictorias a la ruta que establece el IMPLAN (¿Para eso lo crearon?). De esa manera, es un gobernante que no termina por convencer. Una buena parte de los ciudadanos desaprueba su gobierno y le asigna una baja calificación. También, parece más esforzado en alcanzar la candidatura de su partido para gobernador de Coahuila, que en atender el gobierno local. Así empezó José Ángel Pérez. Así terminó.
El poder conlleva una maldición: la arrogancia. Su actitud contrasta con la atención directa hacia los ciudadanos. Por un parte, el alcalde cumple peticiones ciudadanas y resuelve problemas cotidianos; por otra, es profundamente intolerante a las críticas. Se le olvida que es un hombre público y con facilidad asume los señalamientos en el peor de los tonos. Sus frases son coleccionables. No hay asesor que le ayude. Ahí, el carácter demerita la responsabilidad que tiene. Pero en Torreón no existe una oposición en forma. ¿Se imaginan con una? La bancada más priista en el Cabildo la conforma el PAN, con excepción de la síndica, Gabriela Casale, que es una voz sin la menor resonancia. A estas alturas, y sobre todo, después de los Moreira, es un retroceso carecer de contrapesos. Algunas grupos ciudadanos han hecho crítica, mas no la ejercen de manera consistente. Se conforman con desplegados y adjetivos.
El próximo año, 2016, será un año de intensa promoción mediática del alcalde. Su mayor objetivo será buscar la candidatura de gobernador. Antes, falta ver si su gobierno convence.
9 de diciembre 2015

lunes, 20 de octubre de 2014

Campillo, primer año de gobierno

Atrás quedó la competida elección, donde José Miguel Campillo Carrete ganó la alcaldía de Gómez Palacio. Al tiempo, este mes se cumple un año de su gobierno al frente del Ayuntamiento. Visto a la distancia, hay elementos suficientes para valorar el gobierno local. El primer cambio lo notamos en su figura política, la cual denota un salto relevante del entonces candidato, al actual gobernante que se enfrenta al peso de las responsabilidades públicas. Seguro, ordenado y claro en sus planteamientos, así llega Campillo al primer año. Al mismo tiempo, se ha mostrado como un alcalde conciliador, y sobre todo, con la valiosa cualidad de escuchar. En ese sentido, se nota la buena relación con el gobernador Jorge Herrera Caldera, quien ahora sí regresa a La Laguna de Durango. Igualmente ha destacado la buena relación con la Federación para atraer recursos y programas al municipio. Es notable el desfile de secretarios de estado que vinieron a la ciudad.
Entre el año 2013 y el actual, 2014, no sólo Gómez Palacio, sino la zona metropolitana, comenzaron paulatinamente ha dejar la crisis de inseguridad, y sobre todo de violencia que vivimos durante varios años. En esas condiciones, uno de los aspectos a destacar del gobierno de Campillo fue la coordinación lograda con los gobierno del estado, y sobre todo, el gobierno federal, para trabajar, ya no exclusivamente en un plan de contención, sino de prevención. La mejor muestra la podemos palpar en las calles, desde la intervención que se hizo en el cerro de La Pila, otrora escenario de crimen y violencia. Cual fue mi sorpresa, en una tarde del pasado mes de abril, que al subir en bicicleta al emblemático cerro, encontré una zona rehabilitada como espacio deportivo, además de una memorable vista de la ciudad. Bien acondicionado e iluminado, el cerro donde hace 100 años se libró una de las más cruentas batallas de La Laguna, está ahora tomado por deportistas, niños y familias que acuden diariamente al lugar.
Muchas veces escuchamos hablar de la reconstrucción del tejido social, pero más allá del concepto, encontramos en la práctica formas y lugares para la convivencia. A través de inversiones en áreas deportivas, y en la promoción de actividades públicas en espacios abiertos, el gobierno de Campillo logró darle sentido social a su administración. Como un buen ejemplo de rescate de espacios públicos y sobre todo, de convivencia, está la deportiva Guadalupe Victoria. Donde antes era un polvoso terreno, se construyó con toda la mano, la deportiva alrededor de las colonias Felipe Ángeles y Cinco de Mayo. En otro aspecto de su gobierno, Campillo ha logrado posicionar durante su primer año, un cambio gradual en la imagen urbana de la ciudad. Bajo el programa estrella de la administración llamado "Gómez con ganas", se ha ganado la aprobación de los ciudadanos por medio campañas de servicios públicos en las colonias. 
Un aspecto de esa campaña llevó a pintar cientos de bardas afectadas por el grafiti. Sin lugar a dudas, el cambio también empieza por la imagen misma de la ciudad. Pero no todo es miel sobre hojuelas para el gobierno de Campillo. Al igual que Torreón, comparte una oleada de robos y asaltos. Por lo mismo, un tema pendiente de su administración, es la conformación de una policía municipal que pueda atender la seguridad de los ciudadanos. Esa historia la conocemos bien en Torreón, donde rehacer la corporación ha costado años y todavía no se tienen buenos resultados para bajar esos delitos.
De cara al primer informe de gobierno, el acalde Campillo Carrete ha demostrado capacidad y eficiencia en la complicada labor de administrar un municipio. Discreto y sin protagonismos, al final del día, el alcalde gomezpalatino, está entregando una administración estable y funcional. Ojalá así continúe.
MUSEO DE LA CIUDAD
Entre las buenas noticias, el gobierno de Gómez Palacio recién adquirió la casona Faya, construida en 1912. Se trata de un edificio histórico con reconocible valor arquitectónico. Ubicado en la avenida Morelos, albergará el museo de la ciudad, que tanto le falta a Gómez Palacio. Con la acertada dirección de Yeye Romo, al frente del Instituto Municipal de Cultura, no dudamos que el museo habrá de convertirse en una referencia obligada de la ciudad.

El Siglo de Torreón
27 de agosto 2014
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1031056.campillo-primer-ano-de-gobierno.html

viernes, 18 de abril de 2014

Riquelme, 100 días y contando



Esta semana se cumplen los primeros 100 días del alcalde Miguel Ángel Riquelme a cargo del gobierno municipal de Torreón. Un período altamente simbólico donde la mayoría de los gobernantes busca mostrar la hechura de sus gobiernos. Algunos echan todas las ganas para un gran arranque y otros nomás ahí se quedan. En poco más de tres mes ya tenemos un pulso del gobierno de Riquelme. En principio se notan las diferencias con su antecesor en el cargo. Se pasó de una línea de mando difusa, a una línea clara y casi exclusiva del alcalde. Por lo mismo, antes que las obras, el alcalde empezó por la comunicación. Él y nadie más comunica en un medio donde la percepción lo es todo. De esa manera, insiste una y otra vez en las acciones de su gobierno, principalmente dirigidas a mejorar los servicios públicos de Torreón. Ahí está paulatinamente el nuevo alumbrado por colonias y bulevares. El barrido de calles por la llamada "marea roja". El mantenimiento de camellones y la pintura en cordones, puentes y principales avenidas de la ciudad. Igualmente es visible el programa de bacheo y hasta la infaltable pavimentación en una concurrida vialidad. Sin duda acciones que se palpan de la administración.
Bajo ese sello, Riquelme ha demostrado eficiencia y atención para mejorar la decaída imagen del gobierno municipal y la ciudad. De acuerdo con la evaluación del Barómetro de México Avanza (marzo 2014), los ciudadanos otorgaron una calificación aprobatoria de 6.5 al alcalde. Al ritmo actual de la administración, es factible reconocer un cambio positivo en los próximos meses. ¿Pero por qué los cambios ahora sí se notan?
Salvo dos o tres directores con perfil ciudadano o externos al PRI, el resto del equipo de trabajo es el mismo de la tan criticada administración anterior. ¿Cambiaron porque el liderazgo cambió, o sólo guardan las apariencias? Incluso ahí donde se provocaron graves problemas financieros como en el Simas, no sólo se recicló, sino se premió a los responsables del desastre en la paramunicipal. ¿Corrupción tolerada?
Mas a largo plazo, la aprobación del Instituto Municipal de Planeación, dirigido por el excrítico y buen amigo Eduardo Holguín, podría ser una de las áreas estratégicas más relevantes para mejorar sensiblemente la ciudad. Por supuesto no en los próximos 100 días, sino en los siguientes quince años. Hago votos para que así sea, porque si algo ha caracterizado la planeación urbana y la obra pública en Torreón, es una larga serie de despropósitos y disfuncionalidades. ¿Ya se nos olvidó el DVR?
En el área de la Tesorería, es destacable el manejo prudente y discreto del tesorero Enrique Mota. En verdad, después de venir de los disparates y las ocurrencias pasadas, se agradece la personalidad adecuada y seria que amerita el cargo. Ojalá pronto informe sobre el avance de la Ley de contabilidad gubernamental en las finanzas municipales.
¿Y qué decir del Cabildo? Muy lejos estamos de la dura oposición de los panistas Natalia Virgil y Rodolfo Walss. Pienso que la ciudad pierde al tener un Cabildo tan pasivo y complaciente como el actual. Aunque en lo político, se nota claramente el control de Riquelme, acaso con la excepción del primer regidor, Miguel Mery Ayup, que ya hace todo por aparecer y ser el próximo alcalde.
Comenté que la comunicación es fundamental, pero también hay mucho de vacua escenografía. Presumir por aquí y por allá consejos ciudadanos irrelevantes aporta muy poco, y para prueba, el consejo de Simas fue la cumbre del fracaso. No veo por qué ahora sería diferente. Hablar del teleférico suena más mediático, que rentable para la ciudad. O presumir un edificio libre de humo como la presidencia, sólo se trata de un pleonasmo legal. Ni qué decir de la sesión solemne del Congreso en la Plaza Mayor con un lleno de burócratas y funcionarios.
En su primeros 100 días Riquelme ha hecho un gobierno razonable, sobre todo en atender los rezagos inmediatos de la ciudad. Además, tiene el poderoso incentivo de ser el próximo candidato a gobernador. Casi no hay evento donde el actual gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, lo elogie públicamente. Pero todavía falta mucho para caer en la tentación del futurismo y sobre todo, falta librar el previsible recelo de los priistas de Saltillo hacia Riquelme. Más, cuando Moreira II está muy cargado en promoverlo.
Pero dejemos ese tema de Riquelme gobernador. Ante todo, el alcalde tiene la obligación de levantar Torreón, más allá de las muy próximas elecciones de diputados locales. Entonces sí, después de las elecciones conoceremos la consistencia de su gobierno. Pero sobre todo, sabremos si Riquelme como político, superó al antiguo líder electoral en las colonias. 100 días y contando.

9 de abril 2014
El Siglo de Torreón 

sábado, 10 de abril de 2010

100 días de Lalo Olmos



Cien días, ¿son pocos o muchos para conocer a un gobierno, valorarlo? Desde la inmediatez, cien días apuntan actitudes, muestran pulsos, forman impresiones. En este sentido, los primeros cien días del gobierno municipal en Torreón, a cargo del alcalde Eduardo Olmos Castro, han marcado actitudes, pulsos e impresiones en los ciudadanos.
Una primera actitud la conocimos desde la sesión solemne de Cabildo en el teatro Nazas, cuando el gobernador Humberto Moreira anunció de propia voz el arranque de obras estatales en el municipio y el claro apoyo al alcalde. Lo más visible de ese apoyo ha sido la pavimentación y el mantenimiento urbano de las principales vías de la ciudad. Este hecho, espectacular por su arranque, dejó en claro la naturaleza de la relación entre el municipio y el estado, sobre todo, por emanar del mismo partido ambos gobernantes. Algunos han criticado la actitud al acusarla como partidista o de plano, por dejar el gobierno municipal al estado.

Aunque en principio, el protagonismo del gobierno estatal en Torreón es positivo y palpable para el mejoramiento de la ciudad, también resulta ambivalente. ¿Quién genera la directriz, quién marca el rumbo? Por lo pronto, no podemos negar que ahora sí tenemos gobernador con todas sus letras en Torreón y ojalá esto concrete inversiones, avances y un apoyo irrestricto, sobre todo, en la tan deteriorada seguridad pública.
Asimismo, el pulso de estos primeros cien días exhibió algunos funcionarios carentes de la experiencia que exige el servicio público. Entre ellos, el tesorero Pablo Chávez Rossique se llevó la mayoría de las menciones. Y vaya que hay diferencias entre la administración pública y privada como lo ha demostrado el desempeño del novel funcionario. Desde el manejo de la nómina, hasta el “buen” trato a instancias ciudadanas que administran parques, institutos, asociaciones, organizaciones no gubernamentales. Pero más allá de este primer pulso, si Chávez Rosique quiere ayudar al gobierno de Eduardo Olmos, deberá demostrar en el largo plazo dos aspectos: un manejo transparente y pulcro de las finanzas municipales; aunado a un fortalecimiento de los principales indicadores financieros que hacen de Torreón, un ayuntamiento competitivo. Caso contrario, podría llevar al desastre de la “exuberancia irracional” que ocurre con el ayuntamiento de Saltillo, donde la mayoría del dinero de los contribuyentes se destina a burocracia y gasto corriente.

Otro pulso que todavía está por definirse, es el desempeño de la Contraloría al mando del ingeniero Lauro Villareal. Ahí se han anunciado irregularidades, supuestos malos manejos que la administración anterior cometió, sin embargo, para tener credibilidad, es necesario (antes de acudir a los medios), fundar los hechos, y no presentar simulaciones de rendición de cuentas. A lo mejor le conviene a este funcionario, recodar por qué fracasó la alternancia panista en su “intento” de mejorar el gobierno.
Porque si de mejorar se trata, dónde quedaron los pocos indicadores de desempeño que venían operando. ¿Cuál será la propuesta del Contralor para impulsar mecanismos de control, transparencia y rendición de cuentas que a la vez conozcan los ciudadanos?

Pero cien días son pocos, si queremos evaluar con seriedad el desempeño de programas y acciones de largo aliento. Por eso, áreas como la Dirección de Seguridad Pública, a cargo del General Bibiano Villa, necesitan de una construcción persistente, constante, consistente. La depuración de malos elementos policiacos, puede ser rápida como recientemente sucedió en el mes de marzo, pero generar las bases de una corporación confiable y eficiente, comprometida y honesta, llevará años de duro trabajo donde las decepciones no serán pocas.

Una forma razonable de evaluar la seguridad más allá de las opiniones o los datos periodísticos, es la publicación puntual de un “barómetro del delito” (véase mi blog, 1/11/2008). En este punto, la página de internet del ayuntamiento podría ser un buen medio para conocer la evaluación. Sin embargo, resulta todavía pobre el uso de ese medio. La subutilización de la página expresa la limitada “idea” que se tiene sobre el gobierno electrónico. Por cierto, alejada de las obligaciones que en transparencia debe contener.
El alcalde Olmos, tras sus primeros cien días, sabe que el éxito de su gobierno, depende en buena medida de los resultados que entreguen sus colaboradores, pero al mismo tiempo, de la visión e inteligencia que guíe al gobierno. ¿Habrá tal?

twitter.com/uncuadros

viernes, 1 de enero de 2010

Ayuntamiento 2010-2013


Tomó posesión el nuevo Ayuntamiento de Torreón a cargo del presidente municipal Eduardo Olmos. En la sesión estuvieron presentes los nuevos regidores, el Gobernador Humberto Moreira y el Secretario del Ayuntamiento, Miguel Mery Ayup.

Entre el equipo del nuevo Ayuntamiento hay gente de probada capacidad profesional y política. Torreón necesita en lo inmediato, más que “grandes obras”, grandes atenciones en los aspectos elementales de la infraestructura urbana. Como muchos laguneros, deseamos que así sea, y que en largo plazo podamos ver con orgullo nuestra ciudad.

martes, 25 de agosto de 2009

Diez propuestas para Torreón



La contienda por la presidencia municipal de Torreón ya empezó y habrá de intensificarse en las próximas semanas. Veremos lo habitual. Espectaculares, anuncios, volantes y publicidad repetida hasta el cansancio. También vendrán las ofertas, y con ello, quizá, las discusiones y las propuestas entre los candidatos Eduardo Olmos del PRI y Jesús de León Tello del PAN. En este sentido, no habrá que perder de vista, cuáles serán las propuestas y los medios expresados para realizarlas, sobre todo, ante la inminente crisis financiera que viven las finanzas públicas. A manera de discusión, pero sobre todo, pensando en un Torreón posible, y no solamente deseable, bosquejo diez propuestas para construir la ciudad moderna del siglo XXI. El espíritu de algunas propuestas, más que presentarse como innovadoras, pretenden revalorar espacios, rescatar actores; otras, simplemente buscan regresarle su lugar central a los partícipes principales de la ciudad: los ciudadanos, las personas.

Van las propuestas, no necesariamente en orden de importancia.

1.- Rescatar y trabajar el Centro Histórico con imagen acorde al entorno. Hablo de una imagen urbana congruente, de acuerdo a la historia de la ciudad. Una clave está en la arquitectura, hay que desempolvarla para verla bien. La remodelación del centro no se limita al concreto estampado, sino a una integración adecuada al entorno que se tiene, respetando la dignidad de nuestros mejores piezas arquitectónicas, que las hay. Y quizá en este punto, se tenga que recomponer cosas de mal gusto que la actual Administración impulsó, como los módulos de los ambulantes, que distorsionan todo el sentido del paisaje urbanístico.

2.- Espacios peatonales y banquetas libres para discapacitados. ¿Quién piensa en los peatones? Otras Administraciones han pretendido proyectar un "gran" desarrollo para la ciudad, pero olvidan al actor principal: las personas. Desde hace años que lo nuevo de Torreón sólo está hecho para transitarse en automóviles. Una ciudad es grande por sus espacios para las personas, no por sus puentes para coches, que en los próximos años, al fin, se saturarán. Por otro lado, las banquetas carecen por lo general de rampas para los discapacitados. No se trata de inventar un reglamento, sino de aplicar el que ya existe.

3.- Ciclovías y rutas especiales para los ciclistas que transitan por la ciudad. Si queremos ser una gran ciudad, tenemos que empezar por reconocer formas más sustentables y amplias de transporte. Podemos compararnos radicalmente con algunas ciudades europeas, pero sencillamente, en la ciudad de Durango, hay algunos ejemplos de estas vías. ¿O acaso los ciclistas no tiene derecho? Varios artículos de Francisco Valdés Perezgasga ha insistido en este punto, vale releerlos para escuchar una voz autorizada.

4.- Restructuración de las rutas del transporte. Se avanzó en la remodelación de los autobuses, ahora falta dar un paso más relevante: la reingeniería de las rutas, más acorde a los cambios de la ciudad.

5.- La separación la basura desde la recolección. Esto implica una política pública con toda la hechura, es decir, un auténtico plan de participación ciudadana. Los encargados de estudiar la sociedad, nos recuerdan que las personas en su conjunto social no responden por sí solas, sino a través de un marco institucional que las alienta. Una serie de incentivos que las anima. Los comportamientos se forman, no nacen por ósmosis ni llana inspiración política. De ahí que un razonable incentivo económico, como un descuento en el recibo de la basura, sea consecuencia de la separación de los desechos desde las casas de los torreonenses. Un intercambio en el cual ganan las dos partes.

6.- Generación de electricidad por medio del gas metano. Una fuente alternativa de energía eléctrica para iluminar la ciudad, al menos las vías principales, como sucede actualmente en la zona metropolitana de Monterrey, está en el metano. La energía se puede cultivar y producir de la basura de Torreón, pero sobre todo, de los muchos establos que la rodean. El mejor ejemplo de aprovechamiento sustentable lo tenemos desde hace varios años en el ejido Batopilas. Ahí, el problema de los desechos fecales de las vacas, fue reconducido a ciclo virtuoso de generación de energía, abono orgánico, reducción de contaminación y abaratamiento de costos.

7.- Monitoreo de los arbotantes. Como si el dinero y los recursos fueran ilimitados, es común observar cantidad de luminarias prendidas a plena luz del día. Ahora que las arcas tienen menos dinero, valdrá mucho cuidar lo que se tiene.

8.- Un drenaje para Torreón. Casi no llueve nos han dicho, cuesta mucho; son algunas excusas para dejar el problema. Dejémonos de pretextos, pero también de corrupción y de una vez hagamos un plan para dar buen cauce a la lluvia. Más vale ir construyendo el largo plazo.

9.-Tan sólo hace algunas semanas, escuchaba una conferencia sobre cómo le hacen los municipios más exitosos del país, la experta en finanzas municipales, mencionaba dos ejes que procuran los municipios con suficiencia presupuestal: un catastro eficiente y la promoción del turismo. En el segundo rubro, Torreón está subutilizando su infraestructura en museos como una forma de atraer públicos. Por ejemplo, ahí está el magnífico Museo Arocena, con una colección notable en el norte mexicano. Más de un visitante extranjero se ha sorprendido gratamente de encontrar un sitio como el Arocena.

10.- El agua. El problema de la escasez, la calidad del agua, el hidroarsenicismo, llaman a la urgencia. Torreón, como la punta de la Comarca, al menos hasta ahora, bien puede impulsar el rescate de la cuenca del Nazas. No con más estudios, sino con un plan bien ejecutado que restaure la dignidad milenaria del río y su curso natural.

22 de agosto 2009
El Siglo de Torreón