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domingo, 1 de mayo de 2016

5 razones para NO hacer el teleférico


1. Antes de hacer una obra superficial y cara como el teleférico, es necesario atender los principales problemas de la ciudad de Torreón, como por ejemplo, invertir en el drenaje. ¡Sí! alcalde Miguel Ángel Riquelme, invierta en el drenaje. Urgen una serie de obras para resolver el viejo problema de la ciudad. Ya sabemos que casi nunca llueve, pero también sabemos que a la primera lluvia, la ciudad se desquicia, y reviven en los bulevares, los antiguos canales de riego. Es cierto, por ser un obra subterránea, el drenaje no luce como publicidad de gobierno, ni tampoco sería una obra de relumbrón, pero a la larga impactaría para bien en la calidad de vida de los ciudadanos. El teleférico es poca cosa en comparación a una obra prioritaria y necesaria para la ciudad como es el drenaje.
2. El estado de las calles, más allá de ciertas vías principales, es deplorable. El pavimento y los innumerables baches en la ciudad llaman a una inversión en forma, no remedios temporales con pavimento de pésima calidad que al poco tiempo se hunde o se desprende. Que se hagan obras bien hechas para bien de la ciudad. Al paso que vamos, tendríamos que hacer no uno, sino varios teleféricos para saltar tanto bache. Por supuesto, hacer un teleférico con el estado actual de las calles, es una burla para los ciudadanos. Un capricho que empieza en 160 millones, pero que seguramente costará más de 300 millones. ¿Quiénes son los particulares que se benefician con ese derroche? ¿Por qué tanto interés?
3. Si realmente quiere mejorar la imagen de la ciudad, entonces arreglemos las banquetas del primer cuadro. Están destrozas y son un peligro constante para los peatones que transitan a diario. El centro es la primera cara de la ciudad, por lo tanto, más nos valdría hacer una obra que beneficie a los ciudadanos. Las banquetas dicen mucho de la calidad de la ciudad; no si tenemos un teleférico. Es un peligro caminar por banquetas arruinadas, ya no digamos el problema que enfrentan diariamente las madres que llevan a sus niños, o los adultos mayores. En vez de tirar el dinero de los ciudadanos en una obra de oropel, construyamos una ciudad digna para sus habitantes. Impulsemos obras que beneficien a los ciudadanos en el espacio público a nivel de tierra, no para aparentar por los aires que tenemos un bonito teleférico.
4. A Torreón le urgen áreas verdes y espacios públicos para la convivencia. La Línea Verde es un excelente ejemplo de lo mucho que puede aportar el gobierno para mejorar el entorno. En vez de desperdiciar el dinero de los ciudadanos en un absurdo teleférico, mejor concluir las obras del parque lineal en el río Nazas o la misma Línea Verde. Los 160 millones se pueden aprovechar para abrir nuevas áreas verdes y hasta hacer "parques de bolsillo" en diversos puntos de la ciudad. Con ese dinero, puede remozar y dignificar el centro cultural José R. Mijares, que tiene un teatro en pésimas condiciones. De la misma manera, es preferible atender el centro cultural Pablo C. Moreno. Es un martirio visitar esa biblioteca.
5. Si queremos hacer más competitiva la ciudad, tenemos que invertir en infraestructura que mejore la movilidad urbana. Movilidad no únicamente para los automóviles, sino el transporte público, donde circulan camiones contaminantes y en horrorosas condiciones. También invertir en movilidad no motorizada, para hacer una ciudad más humana y caminable. Ciclovías y pasos peatonales seguros. Un grave problema de la ciudad es la cantidad de peatones que mueren atropellados. La primera causa de muerte relacionada a la movilidad, la concentran los peatones y luego los automovilistas por falta de infraestructura que proteja a las personas (Vean las terribles cifras en el Inegi). Hay que invertir en seguridad vial para preservar la vida, y no en ocurrencias como el teleférico. Con ese dinero, se pueden intervenir varias docenas de cruceros conflictivos y peligrosos, pero la prioridad del gobierno está en otra parte, no en sus ciudadanos. Prefieren decir que hará más "competitivo" a Torreón y que incluso será una obra de "transporte". Por donde se le vea: un insulto a la inteligencia.

6 de abril
El Siglo de Torreón
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1212672.cinco-razones-para-no-hacer-el-teleferico.html

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Segundo Informe de Riquelme

Esta semana el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, presenta el segundo informe de gobierno. ¿Cómo llega a su segundo año? ¿Cuáles son las cuentas que entrega? En principio, este año destacó por varios aspectos. El más celebrado es la baja notable de la inseguridad y la violencia. Recientemente el Consejo Cívico de las Instituciones reportó bajas consistentes en la mayoría de los delitos, incluyendo el homicidio doloso. Después de durísimos años, por fin se respiran otros aires en la ciudad. Aunque en sentido estricto, esa "paz" se debe más al extermino de un grupo criminal sobre otro, que al puro trabajo de las instituciones responsables de la seguridad. No obstante, la corporación policiaca de Torreón consolidó un nivel importante de estabilidad y control. Quizá ese logro no vende mucho, pero es fundamental para la ciudad.
Entre los aspectos más interesantes del gobierno de Riquelme, y que sin duda podrían convertirse en un referente futuro, están la obras del complejo deportivo y cultural de La Jabonera, y más reciente, la primera etapa de la Línea Verde en el oriente. Hecha con recursos del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, La Jabonera es un espacio de primer nivel en el poniente de Torreón. Un sector abandonado por décadas y que ahora cuenta con un espacio que dignifica el sector. Ya se construye un centro similar en la colonia Eduardo Guerra.
Sin duda, a la ciudad le sobran calles y millonarios puentes vehiculares, pero le faltan espacios públicos, como parques y plazas. La Línea Verde es una obra que articulará 12 colonias en el oriente. Proyectada como parque lineal a los largo de 5 kilómetros, la obra arranca con un tramo un kilómetro y medio. La inversión es de 60 millones de pesos. Cuatro o cinco veces más barata que un puente para automóviles, y con un impacto mayor para la población en general. ¿No tendríamos que cambiar ya la dirección de las inversiones para hacer de Torreón una ciudad más humana? Ojalá la Línea Verde se convierta en un referente para mejorar el espacio urbano, dominado por su majestad el automóvil.
Otra obra relevante es el cambio del alumbrado público a tecnología led. Nadie duda del beneficio para la ciudad y de que ahora sí está iluminada. El alcalde hizo del alumbrado el eslogan de su informe: Torreón brilla con luz propia. Sin embargo, lo que es una obra positiva para la ciudad, puede ser también el talón de Aquiles de la administración. ¡Tres mil millones de pesos nos cuesta ese contrato! Más que la inversión en el DF y Guadalajara. Se trata de un contrato a precio de oro (¿o sobreprecios?). Más bien, la luz propia que brilla es para unos cuantos a consta de la mayoría. Como sociedad no aprendemos. Hace décadas, PASA impuso en contubernio con el gobierno local, un contrato leonino. Y todavía se renovó tiempo después por más de 1500 millones. Ahora la ciudad carga una pesada concesión por tres mil millones. ¿Qué sigue? ¿Concesionar el agua por dos mil millones?
En su segundo año de gobierno, Riquelme muestra logros y también claroscuros. En ocasiones, sus acciones son claramente contradictorias a la ruta que establece el IMPLAN (¿Para eso lo crearon?). De esa manera, es un gobernante que no termina por convencer. Una buena parte de los ciudadanos desaprueba su gobierno y le asigna una baja calificación. También, parece más esforzado en alcanzar la candidatura de su partido para gobernador de Coahuila, que en atender el gobierno local. Así empezó José Ángel Pérez. Así terminó.
El poder conlleva una maldición: la arrogancia. Su actitud contrasta con la atención directa hacia los ciudadanos. Por un parte, el alcalde cumple peticiones ciudadanas y resuelve problemas cotidianos; por otra, es profundamente intolerante a las críticas. Se le olvida que es un hombre público y con facilidad asume los señalamientos en el peor de los tonos. Sus frases son coleccionables. No hay asesor que le ayude. Ahí, el carácter demerita la responsabilidad que tiene. Pero en Torreón no existe una oposición en forma. ¿Se imaginan con una? La bancada más priista en el Cabildo la conforma el PAN, con excepción de la síndica, Gabriela Casale, que es una voz sin la menor resonancia. A estas alturas, y sobre todo, después de los Moreira, es un retroceso carecer de contrapesos. Algunas grupos ciudadanos han hecho crítica, mas no la ejercen de manera consistente. Se conforman con desplegados y adjetivos.
El próximo año, 2016, será un año de intensa promoción mediática del alcalde. Su mayor objetivo será buscar la candidatura de gobernador. Antes, falta ver si su gobierno convence.
9 de diciembre 2015

lunes, 12 de enero de 2015

Riquelme, primer año


Sin la espectacularidad de los anuncios, el alcalde Miguel Ángel Riquelme llega a su primer año al frente del Ayuntamiento de Torreón. ¿Cuál es el balance? Lo más notable de su gobierno ha sido un cambio paulatino en la imagen de la ciudad. Barrido de calles por la "marea roja", arreglo de camellones, restauración de la pintura en la infraestructura urbana, mantenimiento en los puentes, mejora en las entradas de Torreón y mucho bacheo. A la vuelta de un año, es indudable que se nota una imagen distinta. No la del abandono o la negligencia, sino la atención de un gobierno que atiende los aspectos más elementales de la ciudad.
Otro aspecto destacable es la presencia del alcalde. A pesar de la personalidad hosca y susceptible a la crítica, escucha y ha atendido personalmente diversas problemáticas de la ciudad. En pocas palabras, sí se nota que tenemos alcalde. Coincido en el punto. En el gobierno, más que simpatías o popularidad, se necesita capacidad para gobernar.
Durante varios años el SIMAS fue un dolor de cabeza para la administración por la desastrosa e irresponsable administración que ahí se llevó. Actualmente el organismo operador de agua estabilizó sus números, lo cual demuestra que sí es posible llevar un buen gobierno. Ahí el alcalde Riquelme anotó buenos puntos a favor. Pero un año es poco tiempo para ver los resultados de largo plazo en obras como el BRT o metrobus; el parque lineal al oriente, ubicado en las antiguas vías del ferrocarril; o el parque de la Unión, un sector lacerado por la violencia.
Uno de los aspectos positivos para el municipio fue la creación del Instituto Municipal de Planeación, aunque más temprano que tarde, le redujeron el presupuesto. Asimismo, lejos de ofrecer una perspectiva comparada o una evaluación previa sobre el nuevo alumbrado, simplemente avaló la decisión del jefe. Más vale estar bien arriba, que pecar de acucioso. La millonaria concesión de alumbrado fue uno de los aspectos más polémicos y criticados del primer año. Si bien, es necesaria la modernización del alumbrado, la contratación quedó bajo sospecha. ¡Al fin son 3 mil millones de pesos!
En seguridad, el año 2014 mantuvo la tendencia a la baja que venía desde 2013, en relación a los homicidios dolosos. Sin embargo, hay que decirlo con todas sus letras. No se trata de un "logro" de las autoridades, sino del brutal exterminio de un grupo criminal sobre otro.
En últimas fechas, la condonación de impuestos al club Santos es un punto negativo. No se trata de un club fregado, ni de una asociación civil sin fines de lucro, tampoco son almas de la caridad, sino una próspera empresa. Un jugoso negocio particular. El tema desvirtúa los logros del alcalde. Es cierto que otras administraciones hacían lo mismo, pero en aras de un cambio a fondo, los ciudadanos no tiene por qué pagar esa carga millonaria que favorece a los socios del equipo local. ¿O también el alcalde va condonar impuestos a todos los ciudadanos? ¿Por qué unos ciudadanos sí y el resto no? La inequidad también viene del gobierno. Gobernar es mucho más que bachear las calles. Se vale rectificar, cambiar las políticas que no favorecen a la ciudad. Riquelme ha demostrado ser un alcalde pragmático. Le quedan tres años, un tiempo razonable para dejar un buen legado a la ciudad.
10 de dic 2014

FUTBOL Y POLÍTICA



O todos coludos, o todos rabones. Sin embargo, hay unos más ciudadanos que otros. Por supuesto no es madre de la caridad, sino empresa privada. La goleada del Santos al Ayuntamiento de Torreón en eso de los impuestos lo dice todo. Para no ir tan lejos, demuestra las prioridades del gobierno.

22 de oct 2014
El Siglo

viernes, 18 de abril de 2014

Riquelme, 100 días y contando



Esta semana se cumplen los primeros 100 días del alcalde Miguel Ángel Riquelme a cargo del gobierno municipal de Torreón. Un período altamente simbólico donde la mayoría de los gobernantes busca mostrar la hechura de sus gobiernos. Algunos echan todas las ganas para un gran arranque y otros nomás ahí se quedan. En poco más de tres mes ya tenemos un pulso del gobierno de Riquelme. En principio se notan las diferencias con su antecesor en el cargo. Se pasó de una línea de mando difusa, a una línea clara y casi exclusiva del alcalde. Por lo mismo, antes que las obras, el alcalde empezó por la comunicación. Él y nadie más comunica en un medio donde la percepción lo es todo. De esa manera, insiste una y otra vez en las acciones de su gobierno, principalmente dirigidas a mejorar los servicios públicos de Torreón. Ahí está paulatinamente el nuevo alumbrado por colonias y bulevares. El barrido de calles por la llamada "marea roja". El mantenimiento de camellones y la pintura en cordones, puentes y principales avenidas de la ciudad. Igualmente es visible el programa de bacheo y hasta la infaltable pavimentación en una concurrida vialidad. Sin duda acciones que se palpan de la administración.
Bajo ese sello, Riquelme ha demostrado eficiencia y atención para mejorar la decaída imagen del gobierno municipal y la ciudad. De acuerdo con la evaluación del Barómetro de México Avanza (marzo 2014), los ciudadanos otorgaron una calificación aprobatoria de 6.5 al alcalde. Al ritmo actual de la administración, es factible reconocer un cambio positivo en los próximos meses. ¿Pero por qué los cambios ahora sí se notan?
Salvo dos o tres directores con perfil ciudadano o externos al PRI, el resto del equipo de trabajo es el mismo de la tan criticada administración anterior. ¿Cambiaron porque el liderazgo cambió, o sólo guardan las apariencias? Incluso ahí donde se provocaron graves problemas financieros como en el Simas, no sólo se recicló, sino se premió a los responsables del desastre en la paramunicipal. ¿Corrupción tolerada?
Mas a largo plazo, la aprobación del Instituto Municipal de Planeación, dirigido por el excrítico y buen amigo Eduardo Holguín, podría ser una de las áreas estratégicas más relevantes para mejorar sensiblemente la ciudad. Por supuesto no en los próximos 100 días, sino en los siguientes quince años. Hago votos para que así sea, porque si algo ha caracterizado la planeación urbana y la obra pública en Torreón, es una larga serie de despropósitos y disfuncionalidades. ¿Ya se nos olvidó el DVR?
En el área de la Tesorería, es destacable el manejo prudente y discreto del tesorero Enrique Mota. En verdad, después de venir de los disparates y las ocurrencias pasadas, se agradece la personalidad adecuada y seria que amerita el cargo. Ojalá pronto informe sobre el avance de la Ley de contabilidad gubernamental en las finanzas municipales.
¿Y qué decir del Cabildo? Muy lejos estamos de la dura oposición de los panistas Natalia Virgil y Rodolfo Walss. Pienso que la ciudad pierde al tener un Cabildo tan pasivo y complaciente como el actual. Aunque en lo político, se nota claramente el control de Riquelme, acaso con la excepción del primer regidor, Miguel Mery Ayup, que ya hace todo por aparecer y ser el próximo alcalde.
Comenté que la comunicación es fundamental, pero también hay mucho de vacua escenografía. Presumir por aquí y por allá consejos ciudadanos irrelevantes aporta muy poco, y para prueba, el consejo de Simas fue la cumbre del fracaso. No veo por qué ahora sería diferente. Hablar del teleférico suena más mediático, que rentable para la ciudad. O presumir un edificio libre de humo como la presidencia, sólo se trata de un pleonasmo legal. Ni qué decir de la sesión solemne del Congreso en la Plaza Mayor con un lleno de burócratas y funcionarios.
En su primeros 100 días Riquelme ha hecho un gobierno razonable, sobre todo en atender los rezagos inmediatos de la ciudad. Además, tiene el poderoso incentivo de ser el próximo candidato a gobernador. Casi no hay evento donde el actual gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, lo elogie públicamente. Pero todavía falta mucho para caer en la tentación del futurismo y sobre todo, falta librar el previsible recelo de los priistas de Saltillo hacia Riquelme. Más, cuando Moreira II está muy cargado en promoverlo.
Pero dejemos ese tema de Riquelme gobernador. Ante todo, el alcalde tiene la obligación de levantar Torreón, más allá de las muy próximas elecciones de diputados locales. Entonces sí, después de las elecciones conoceremos la consistencia de su gobierno. Pero sobre todo, sabremos si Riquelme como político, superó al antiguo líder electoral en las colonias. 100 días y contando.

9 de abril 2014
El Siglo de Torreón 

domingo, 23 de junio de 2013

Torreón, la política y el dinero

Vale recordarlo, porque fácilmente se olvida: en la administración pública los problemas son innumerables y los recursos escasos. Es un axioma que no deben ni pueden olvidar los políticos profesionales. Dicho de otro modo, no hay dinero que alcance. Por lo mismo, el éxito en la política está en mediar entre lo posible y lo deseable. Durante las campañas se sueña, se promete, se expresan muchos deseos y grandes proyectos con tal de ganar el voto. Pero después de las campañas, el ganador tiene que lidiar con la realidad y administrar los problemas. El principal: los recursos son limitados para atender las demandas. Entonces, las palabras planeación y eficacia cobran sentido. Aunque otros, asumen la feliz mediocridad; “ahí que nos lleve la corriente”. En la política se dicen muchas cosas, pero son los recursos lo que hacen posible su aplicación. Muchas son deseables para Torreón, pero ¿cuántas son posibles? Vamos a las campañas.

Me gustó la propuesta de Miguel Ángel Riquelme, candidato del PRI. Es la más extensa y detallada por ejes y temáticas. Su oferta política es más un plan de gobierno donde se enuncian un buen número de acciones, obras, compromisos. Desde pavimentación, ¡modernizar todo el alumbrado! Hacer dos unidades deportivas, más policías que los actuales, otro plan del centro histórico, una escuela de oficios, un metrobús, un museo espectacular (¿?), un añorado instituto municipal de planeación y muchas propuestas más. Hagamos una pausa. ¿De dónde va a salir el dinero? Más aún: ¿cuál es el estado de la finanzas públicas? ¿habrá dinero que alcance si antes no se lo come el gasto corriente?

En el extremo opuesto a la propuesta de Riquelme, está la de Jesús de León del PAN, tanto por orden como extensión. Sin embargo, el candidato del PAN incorporó números a la propuesta: 1700 millones de inversión para los próximos cuatros años. 500 a seguridad pública y prevención del delito. 200 para fomento económico. 500 para agua y 500 más para servicios públicos. ¿Alcanza tanto el presupuesto? Independientemente del candidato que gane, el que llegue tendrá que vérselas primero con la inercia de las finanzas municipales. No sólo lo que se tiene y se debe (en el corto y largo plazo), sino el costo que implicará atender los servicios públicos desatendidos durante varios años. La errática inversión pública resulta en el largo plazo más costosa por lo que dejó de hacer. Qué bueno que en varios foros y dos debates, tanto de León como Riquelme discutieron frente a frente el asunto de los dineros. 

Aunque no es popular hablar de cifras y presupuestos, el punto es primordial si en los próximos años buscan concretar las propuestas. Repito la pregunta: ¿De dónde va a salir todo ese dinero? Quizá habría que empezar por lo elemental: cómo estamos y cuánto se puede invertir. Para los próximos cuatros años, el que llegue tendrá que dedicarse el primer año nada más a ordenar las fianzas y la administración. ¡No es poca cosa! Les planteo a ambos un indicador muy sencillo. Lograr que en los próximos cuatro años se destinen más recursos a inversión pública que a servicios personales. Si se quieren hacer tantas obras para la ciudad, nos urge meter a dieta al gobierno. No pido un sin número de deseos para Torreón. Modestamente prefiero lo que sí es posible. Tal vez hasta tengamos una mejor ciudad.

23 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184279

Torreón alternativo

Más fácil es resaltar lo negativo de una ciudad como Torreón, sobre todo por los últimos cinco años que han sido demenciales. Mala prensa nos sobra, y qué decir de lo que encontrarán en las hemerotecas los historiadores en el futuro. Y aunque parece que la ciudad al fin encuentra un poco de calma, todavía ronda en las calles la inminencia de la violencia. Sin duda estamos en durísimo tránsito a un futuro mejor. Sin embargo, más allá de la nostalgia sobre el pasado idílico y glorioso de la región (no sólo de la ciudad), está nuestro presente. En los últimos años poco a poco han emergidos grupos que representan lo mejor de la sociedad lagunera: esperanza, dignidad, orgullo, ganas de recuperar la ciudad. Ruedas del Desierto y Moreleando son dos ejemplos palpables, alentadores. No son los únicos, pero sí bien visibles y transparentes. No es casualidad que grupos ciudadanos con ese espíritu afloren en tan difíciles circunstancias. No verlo, es no entender a la ciudad, ni sus cambios.

De las ciudades laguneras, Torreón es la ciudad más alternativa. Las más dada al cambio. Tan sólo en política, lo cual ya es mucho decir por la desconfianza hacia la autoridad y los políticos, los ciudadanos de Torreón están más cerca de la alternancia que de la permanencia. Desde hace tiempo que esta ciudad no es priista ni panista. Eso sí, según el humor, la preferencia de los ciudadanos y los resultados del gobierno local, a veces está el PRI, otras el PAN. Pero lo relevante es el cambio por el apremio o castigo. En 1996, Jorge Zermeño del PAN abrió la brecha de la inédita la alternancia. Luego sucedió Salomón Juan Marcos por el PRI. Le siguió Guillermo Anaya del PAN y continuó José Ángel Pérez por ese mismo partido. Para 2009 regresó el PRI con Eduardo Olmos a la cabeza. En menos de un mes sabremos del nuevo rumbo.

Como en cada elección, los partidos políticos hablan de estructura, voto duro y movimiento territorial. Pero si un sello se desprende desde de la década de los 90 a la fecha, es que Torreón en una ciudad alternativa por sus ciudadanos. Por supuesto no todos, pero sí los suficientes para oxigenar la política. Esos ciudadanos alternativos son los han subido han subido al PRI y también lo han bajado. Son los que le abrieron la puerta al PAN y también lo echaron. Son los electores más interesantes por críticos, por infieles. Saben que pueden ratificar al partido en el poder o sencillamente quitarlos con su voto. Desde luego, hay quienes desprecian la democracia, las elecciones, el voto. Pero no reconocer en la alternancia un valor, es comprender muy poco de las sociedades modernas. Esa pequeña virtud pública está bien arraigada en Torreón, pero ausente en otras ciudades laguneras, como Gómez Palacio (¿nos deparará pronto alguna sorpresa?). Lerdo y San Pedro de las Colonias son alternativas excéntricas. La primera entre el PRI y el PAN; la segunda entre el PRI y el PRD. En estas circunstancias, la elección de Torreón me gusta por competida.

9 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182986

Torreón en busca del alcalde

Ayer comenzaron las campañas en Torreón. ¡El clima está que arde! Y el camino rumbo a las elecciones también. Aunque la campaña es corta, y todos los candidatos presentan una buena imagen hacia los electores, en realidad, lo que se disputan es el poder. Son varios candidatos de diversos partidos, pero seamos prácticos. En Torreón existen dos partidos: PAN y PRI. A partir de ahí, ambos se han turnado la alcaldía. Los demás existen por la bondad y gracia de nuestro sistema electoral: léase los contribuyentes.

Aunque la política está desprestigiada, los candidatos todavía importan porque dentro de un mes elegiremos a la autoridad más inmediata, y al fin, la más importante para una ciudad. Olvídense de los diputados, el presidente de la República que está muy lejos, o el gobernador, que por lo general gobierna para la capital. En Torreón, una mayoría relativa de ciudadanos elegirá en las próximas semanas una propuesta de 4 años. Es un matrimonio donde no hay divorcio. Así la obsolescencia de nuestro nuestro sistema político.

En Torreón sólo hay dos candidatos: Jesús de León Tello por el PAN y Miguel Ángel Riquelme por el PRI. Tengo mi dudas de que el partido que representa Raúl Sifuentes, el Movimiento Ciudadano, pueda lograr una duradera tercera fuerza electoral. Porque lo relevante no es una elección, sino lo que sigue después: la continuidad. Aún así, en cuatro semanas pueden pasar muchas cosas. Hoy estás arriba y mañana abajo diría el famoso florentino. La campaña es para cambiar o permanecer. A Riquelme le conviene permanecer: mantenerse. A de León le urge cambiar, ganar electores. En su mensaje, Riquelme volvió al “sí podemos”, pues sabe que la ciudadanía está deprimida y necesita esperanza. Él se presenta firme como su propuesta de gobierno. Por el contrario, de León llama a hacer la diferencia con la inercia del gobierno local priista: “Ya no más” lo dice todo.

En el camino hay diferencias entre un candidato y otro; también hay coincidencias. ¿Pero votamos por programas o por humores? ¿Por simpatías o malestares? La clave parece estar en los sentidos. Otros mal dirán que en las despensas. No lo creo. Por lo pronto, ayer arrancaron las campañas y así estaremos un mes. Hay propuestas interesantes que fueron retomadas a su vez: un BRT o metrobus; la avenida Morelos peatonal, un instituto municipal de planeación, más policía con esquema militarizado, un observatorio ciudadano. También, ante la inercia, está lo básico: pavimento, alumbrado, agua. ¿En verdad el presupuesto de Torreón alcanza para tanto? Tiempo habrá para comentar en próximas columnas los detalles de las propuestas, los pormenores y por su puesto las polémicas. Vayan a www.chuydeleon.mx y www.riquelmepresidente.mx.

5 de junio 2013
http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182613

viernes, 1 de marzo de 2013

Los candidatos del sí

Arrancan las campañas y de que aquí hasta el 7 de julio la pelea por el poder. De cierta manera, la renovación de la alcaldía de Torreón, abre alguna esperanza de cambio, de que las cosas puedan ir mejor. Hace cuatro años era “rescatemos Torreón”. Hoy, frente a un nuevo proceso, la misión es rescatar de los rescatadores. Pero en datos duros, la ciudadanía está deprimida por la vorágine de la violencia y la inseguridad. Ese estado de ánimo colectivo no es de hoy ni de ayer, sino de años. Preocupa cuando 6 de cada 10 torreonenses perciben que el 2013 será peor en inseguridad (Politeia 2013) y en las condiciones de la ciudad. También está claro que en esas condiciones no reconocemos liderazgos, ni tampoco actos ejemplares de autoridad. Recuerdo bien las conclusiones de un focus group: ¡los líderes son los jugadores del Santos! Olvídense de los políticos, los empresarios, los religiosos y demás administradores de la fe.

En una circunstancia como la nuestra, de profunda crisis de legitimidad política, ya no digamos de credibilidad, los políticos estarían llamados a una reinvención profunda. A cambio tenemos, una mediocre normalidad. ¿No es así con los ciudadanos? Ahora mismo recuerdo esa obra de Musil: el hombre sin atributos.

¿Qué nos pueden decir los candidatos? Es sintomático que los aspirantes a la alcaldía coincidieron con el “Sí”. Nos dicen que sí pueden, que sí quieren, que sí van a cambiar, que Torreón sí puede ser distinto. Todo es sí. Pero la coincidencia del repetido “sí” busca contrarestar el desánimo, la depresión, la quiebra de seguridad en la que vive la ciudad. Sin embargo, a estas alturas, no pienso que el sí colectivo pueda provenir de los políticos, sino de acciones más básicas de los ciudadanos. Lo cual no significa que los candidatos deban renunciar a cambiar comportamientos. Al fin, para eso son las elecciones y luego el gobierno.

Repaso los cuatro “Sí”, que al final terminarán en dos. Jesús de León, que tiene casi 7 de cada 10 votos internos en el PAN anuncia: “Contigo, Torreón Sí tienen futuro”. La situación de inseguridad crónica, aunado al malestar con la actual administración municipal, demandan a gritos otro futuro. El otro precandidato del PAN, Jorge Zermeño difunde: “A Zermeño Sí le creo”. Por lo tanto, ¿a los otros candidatos no?

Miguel Ángel Riquelme, del PRI: “Por Torreón sí”. Sí, ¿con la actual inercia de cosas? Sí ¿cómo el actual gobierno municipal de su propio partido? Así mejor no. A Riquelme le urge romper, si lo que quiere es darle sentido a ese eslogan entre los electores independientes. Y finalmente, Raúl Sifuentes, del Movimiento ciudadano, otrora líder del actual grupo de poder que gobierna la ciudad, nos dice que “Torreón con Sifuentes Sí”. Sí, pero primero que lo conozcan…
Con tantos sí y buenos deseos para Torreón, ya hasta me voy a sentir optimista de que los vientos van a cambiar. Por lo pronto, la contienda inicia complicada para el PRI; favorable para el PAN por el trabajo del mismo PRI que ya le hizo parte de la campaña. Al final, para los electores, será un simple sí o no.

17 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9172675

miércoles, 7 de marzo de 2012

Frases para no olvidar

El Secretario de Gobierno en Coahuila, Miguel Ángel Riquelme nos propone una frase para no olvidar en relación a la deuda de Coahuila. Nos invita a “dar vuelta a la página” al tema de la megadeuda. Me pregunto si podremos dar vuelta a la página a varios miles de millones de pesos que fueron contratados con documentos falsos. Aunque el secretario proponga dejar el tema, la deuda (la bien habida y la del fraude), seguirá ahí en las próximas décadas. ¿Dar la vuelta también significa alentar la impunidad? ¿Dar la vuelta es proteger a quien asalta el erario?