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lunes, 26 de diciembre de 2016

Pulso de La Laguna y de México



En un célebre pasaje del libro más popular, se lee: “Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden”. La sentencia viene al caso por la constante demanda para crear, o al menos atender debidamente las demandas de la región Lagunera. Ya sea a través de firmas, como en su momento lo hizo notablemente la asociación ELLA, que juntó más de 400 mil en apoyo a la creación del Estado de La Laguna. Ya sea a través de debates públicos, artículos o publicaciones, el tema sigue latente, aunque los políticos prefieran ignorar. Al respecto, Jorge Torres Castillo, acaba de publicar el libro, Pulso de La Laguna y de México (2016, 239 páginas, prólogo de Porfirio Muñoz Ledo).  Precisamente, el protagonista de libro es la región lagunera, sus problemáticas y la constante demanda por hacer una nueva entidad federativa.

Torres Castillo es promotor del Estado de La Laguna, pero su simpatía y activismo hacia la causa, no lo llevan únicamente a quedarse con la denuncia del abandono, sino ofrece un análisis puntual, explora el camino legal para la constitución del estado, e incluso, describe una estrategia para su creación. Lo relevante de su posición, es que proviene de un actor político que está en la política, y dicho sea de paso, goza de notable prestigio social.
Escuchemos al autor: “Al paso de los años me sedujo la política que se convirtió en mi pasión y en el centro de mis aspiraciones. En ese caminar descubrí que ésta es una noble vocación que sirve al hombre y a la sociedad, construye liderazgos, resuelve conflictos y conduce proyectos que trascienden en el tiempo”.

En la política, continúa Torres Castillo, “inciden tres factores, la circunstancia, el talento y la suerte. En ocasiones la suerte rebasa al talento en más del 50 por ciento por eso es que muchas veces un político exitoso más que talentoso es un político con suerte. En el político se desarrolla en mayor medida el instinto de sobrevivencia, la intuición y la capacidad para percibir el ánimo de los que tienen el poder. Muchos fracasan porque no captan las señales, porque no saben agacharse o porque no saben leer las reglas ni los ciclos de la política”.
Doblemente apreciamos la palabras de este libro, porque su autor, lejos de ser solamente un observador, es un actor en acción. Las páginas de  Pulso de La Laguna y de México refieren a un escritor comprometido e inconforme con el estado de cosas.
Por lo mismo, como lectores, apreciamos que no se trata de un simple análisis que proviene del escritorio. Sobre todo, es una propuesta que busca mejores vías para el desarrollo regional.
El libro está dividido en cinco partes: Estrategia para unir a La Laguna; Una salida del abandono; La Laguna en los comicios de Durango; La crisis en México; y Obra Gráfica.  Éste último capítulo es un plus que tiene la publicación, porque incorpora acertadamente, obra gráfica de los artistas Miguel Canseco, Román Eguía y Guillermo Colmenero.
De cierta manera uno escribe para no quedarse callado, para inconformarse ante la realidad, que bien puede ser otra. De esa forma, en pocas palabras, Torres Castillo resume qué nos une y qué nos divide.  Cito brevemente: “A los laguneros nos une la geografía en un región, pero nos divide la Constitución de los dos Estados que la conforman”.  ¿Y qué dicen los gobernadores de Durango y Coahuila? Silencio. Prefieren dividir, ignorar o dejar que las cosas pasen, como lo han hecho hasta ahora.  Por lo mismo, el autor nos inquieta cuando plantea que “La Laguna no logra reconciliarse con sus orígenes. Cíclicamente resurge la demanda del Estado de La Laguna por el trato diferenciado que siempre le han dado los gobiernos estatales de Coahuila y Durango, pero lo grave es que los gobernadores no presentan alternativas de coordinación regional no solo en materia de seguridad, sino en servicios, en legislación y en general en el desarrollo integral de la Comarca con la intervención del gobierno federal”.

Pulso de La Laguna y de México se mueve entre el análisis político, la historia regional, y lo que más aprecié de sus páginas, nos ofrece la propia experiencia política del autor. Para el crítico lo más fácil es señalar, pero lo más importante para el político, es hacer. No hacer para sí mismo, sino para los demás.  ¡Cuánta falta nos hacen actores que representen a la comunidad! 


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Nos vemos en Twitter, @uncuadros
10 de agosto 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1251595.pulso-de-la-laguna-y-de-mexico.html

lunes, 29 de abril de 2013

México 2042



Lo propio, es más fácil apreciarlo desde fuera. Alejar la perspectiva ayuda a vernos mejor. Así sucede con México y las expectativas externas que se tienen sobre el desarrollo del país. Es cierto, tenemos graves problemas, pero visto desde fuera, hay quienes ven en México una potencia emergente. Hace algunos años, Georg Friedman, el futurólogo de Stratfor (no es broma), imaginó nuestro país hacia el 2080 como “una de las potencias económicas del mundo”. Incluso, amenazante para su vecino del norte. Busquen el libro, Los próximos 100 años (2009). Más recientemente, una serie de textos y editoriales extranjeras ven en nuestro país un futuro prominente. En tono similar, y hasta optimista, editoriales y artículos recientes en The New York Times, The Economist, The Financial Times, The Miami Herald, Foreign Affairs… han adjetivado positivamente el futuro mexicano. “La próxima potencial mundial en el transcurso del siglo XXI no será China o India, sino México”. El comentario es Thomas Friedman, quien además nos ve como una mezcla loca entre películas No country for old men y The social Network. Dicho de otra manera, un asesino y un joven millonario.

Hasta el Washington Post elogia los acuerdos políticos y las reformas que se han impulsado en los últimos meses en el Congreso mexicano. Nosotros seguimos descreídos y desconfiados. Pero hacia fuera, México está de moda, salvo en México, escribió Andrés Oppenheimer.
Sin tantos adjetivos como el de “tigre azteca”, el libro México 2042 de Claudio Loser, Harinder Kohli y José Fajgenbaum (Taurus, 2012, 563 páginas), apunta un visión hacia adelante. Con base a un profuso análisis estadístico y económico, el libro plantea dos escenarios hacia el año 2042. Un México inercial, tal cual como ha venido hasta ahora: arrastrando problemas en vez de resolverlos, viviendo con un crecimiento económico mediocre, estancado en su desarrollo. El otro escenario, es un México próspero que claramente tiene el potencial para crecer y saltar.

La conclusión básica del estudio es que a pesar de las numerosas ventajas, México está en “la trampa del ingreso medio”. De acuerdo con el extenso trabajo: los países que han caído en dicha trampa tiene salarios que son muy altos como para permitirles ser globalmente competitivos, pero carentes de capacidades tecnológicas, capital humano suficiente e instituciones necesarias para producir bienes más sofisticados y competir con países avanzados.

Los autores plantean una visión ambiciosa del país hacia los próximos 30 años. Pero eso implica un consenso entre los principales grupos de interés estratégicos de todas las áreas clave del país, una agenda reformadora y sobre todo, creer que sí es posible aspirar a convertirse en una potencia económica. Resulta difícil creerlo, pero en la dirección correcta, en las próximas tres décadas “México puede aspirar a convertirse en un país con ingreso promedio equivalente al de Alemania o Francia hoy en día”. En la opción prosperidad, podría alcanzar 7.4 billones de dólares en su Producto Interno Bruto. En la mediocridad llegaremos a 3.1 billones. La tasa de crecimiento proyectada podría estar en 4.6%, pero si seguimos como estamos, sólo alcanzaríamos 2.8%. En la prosperidad el ingreso per cápita de los mexicanos rondaría los 46 mil dólares. Bajo la actual inercia, sólo 27 mil. México 2042 no es una predicción sino un análisis puntual de cómo estamos, de dónde venimos y hacia dónde podemos ir. No son meras opiniones, sino un buen número de datos duros. Lo relevante de ese futuro deseable, es que el país, a pesar de sus profundos problemas, tiene elementos para alcanzar la prosperidad. Pero como en todo, lo primero es asumir que es posible.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Mi cuna, el ferrocarril





Los libros tienen la dicha de convocar encuentros, unir amistades y esfuerzos comunes. Desde hace años he tenido el privilegio de conocer el nacimiento de varios libros desde su concepción como mera “idea” o propósito. Unos propios y otros tantos de amistades que me confiaron su trabajo. Hace años, cuando trabajé en el archivo de la ciudad, conocí en versión digital un libro del historiador lagunero, Ilhuicamina Rico Maciel (por acá su blog). Por entonces no tenía nombre, aunque se trataba de una nueva, amplia y sustentada cronología histórica de Torreón. Años después de ese encuentro, el pasado 20 de noviembre tuve el honor de presentar Mi cuna, el ferrocarril. Efemérides de Torreón (2012, edición de autor, 212 páginas).
El título del texto está inspirado en el corrido de Torreón, escrito por Don Alberto González Domene. El libro es producto del paciente trabajo realizado por Rico Maciel, que abarca un periodo de 1847 a 2010. Es decir el albor de Torreón como rancho del matrimonio Zuloaga Ibarra, hasta el año del Bicentenario. Además de la aportación histórica, encuentro en el libro tres valores dignos de comentar. En el trabajo hay un espíritu solidario, porque a la empresa de Rico Maciel se sumaron la maestra Silvia Castro (directora del Museo de la Revolución) y el historiador Roberto Martínez. Ambos ayudaron a la revisión del texto. Castro financió la impresión y Martínez hizo la edición.
Otro aspecto relevante del libro de Rico Maciel es el reconocimiento a la memoria de Beatriz González Montemayor, quien fuera una profesional y comprometida directora del Archivo Municipal. El autor dio continuidad a aquellas primeras efemérides realizadas por González Montemayor. A diferencia de aquél libro, Mi cuna, el ferrocarril parte de una gran cantidad de fuentes verificables en archivos, hemerotecas, libros y fuentes electrónicas.
Esto convierte al trabajo del autor en un libro de referencia obligada para quienes se interesan desde diferentes ámbitos en la historia de Torreón. No sólo pienso en historiadores, cronistas o investigadores, sino en los niños y jóvenes de nuestra ciudad. 
Gracias a este libro ahora tenemos una cronología ordenada, bien documentada y sobre todo, con información útil para los públicos más jóvenes. Hay gran valor educativo en las efemérides porque nos ayudan a situar fácilmente algún suceso histórico y consultarlo en breves textos. Además el formato de cronología lineal permite al lector acercarse de manera sencilla y rápida a la historia. Por eso no tengo la menor duda de que este libro que nos entrega Rico Maciel, podrá encontrar eco en las aulas de educación en nuestra ciudad. Ojalá pronto puede haber una difusión masiva de este trabajo no sólo en papel, sino en formatos electrónicos al alance de más personas.
Un comentario más. La propuesta que hace el historiar al realizar una larga cronología no se limita a la historia tradicional centrada en políticos, sexenios o presidentes municipales. Lejos de esa tradición incluye otras temáticas más útiles para entender el pasado como la intolerancia religiosa, los monumentos, el sindicalismo, el trabajo de otros historiadores, y por supuesto, los deportes. Ahí están las referencias al fútbol más allá del Santos; los luchadores laguneros (como el “Médico asesino”); los boxeadores, los toreros y no podía faltar el béisbol y sus antiguas leyendas. 
Bienvenido este libro que enriquece la historia de nuestra ciudad.
25 de noviembre 2012