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lunes, 12 de mayo de 2014

Coahuila castigado






Esta semana la presidencia de la República anunció el Programa Nacional deInfraestructura 2014-2018. Ahí se plasman los proyectos y las inversiones que habrán de realizarse en el país durante el resto del sexenio. Se trata sin duda de un anuncio relevante sobre la inversión pública en seis áreas estratégicas: comunicaciones y transporte, desarrollo urbano, energía (en Comisión Federal de Electricidad y Pemex), agua, salud y turismo.

De manera global, el programa de inversiones asciende a 7.7 billones de pesos, una cantidad, como explicó el presidente Enrique Peña Nieto, que representa una aportación de unos 70 mil pesos por mexicano. El mayor monto de inversión será para el sector energético: ¡3.9 billones! Por eso tanta insistencia en la reforma energética. En la repartición millonaria del pastel, Campeche será el estado más favorecido con 569 mil 889 millones de pesos (mdp). Le siguen Tabasco con 224 mil 328 mdp; Veracruz, 200 mil 417 mdp; Oaxaca 124 mil 660 mdp; y Tamaulipas con 121 mil 262 mdp. Esos cuatro estados concentrarán las mayores inversiones destinadas sobre todo, al sector energético: petróleo, luz, gas. En el camino de las cifras millonarias, no hay que perder de vista que el gobierno federal apalancará esas inversiones con un déficit público de 3.5% del Producto Interno Bruto (tanto como en los excesivos tiempos de Echeverría y López Portillo).

Cual fue mi sorpresa, que al revisar el Programa Nacional de Infraestructura,  Coahuila quedó en penúltimo lugar de inversiones, con tan sólo tres mil 28 mdp. Sólo por encima de Tlaxcala, que recibirá  dos mil 742 mdp. Es una desgracia para el estado saber que en los próximos años, la inversión programada por el Gobierno Federal será raquítica. ¿Pero por qué Coahuila quedó tan castigado en los presupuestos? Indudablemente la tristemente célebre deuda de Coahuila sigue impactando negativamente en el estado. 

Sencillamente las participaciones federales fueron hipotecadas con los bancos por el gobierno de Coahuila, para así salvar la quiebra de las finanzas estatales. No sobra decir que la megadeuda que alcanzó los 35 mil millones de pesos durante el gobierno de Humberto Moreira, y en lo sucesivo a Jorge Torres y ahora a Moreira II,  se adquirió en parte con firmas apócrifas, documentos falsos y una serie de corruptelas que también involucraron a los bancos. Viniendo de esa historia que ha hecho “grande” a Coahuila por la corrupción, no sorprende que el pastel presupuestal sea tan reducido.  Nada más Durango recibirá una inversión de 38 mil 23 mdp, es decir, ¡12 veces más que Coahuila!

Veo con tristeza cómo, por donde se le vea, el desenlace de la deuda en Coahuila es profundamente negativo para los ciudadanos, que a fin de cuentas pagamos y vamos pagar el gigantesco fraude de unos pocos.  Es cierto, Coahuila aparece castigado en las inversiones del Gobierno Federal, pero los responsables están prófugos, o forman parte del gobierno estatal, o están detenidos por el gobierno de ¡otro país!

Qué lejos estamos de aquél Coahuila que dejó el exgobernador Enrique Martínez y Martínez. ¡Qué cerca estamos de los Moreira!

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/988177.coahuila-castigado.html
El Siglo de Torreón
30 de abril 2014

domingo, 11 de agosto de 2013

Nahuatlismos en el habla de La Laguna (libro)

El punto de partida es la comida. ¿Qué sería de nosotros sin aguacate, atole, cacahuates, chiles, chocolates, moles y tamales? Seríamos menos felices, porque sencillamente no me puedo imaginarme una vida sin chilaquiles, elotes, chilacas, enchiladas, jocoque y para que pique más, un infaltable chipotle. Además de la delicia gastronómica, todas esas palabras tan habituales en la cocina diaria, comparten una raíz común en el náhuatl. ¿Qué mayor prueba de la influencia del mundo indígena en nuestra cultura que el mismo ser que nos permiten las palabras? Contrario a lo que parece, el náhuatl no desapareció, sino alimentó el universo del español: se integró y trasmutó. Al fin una fusión de dos mundos.

El interés actual sobre el tema, llevó al lingüista francés, Patrick Johansson, a traducir al náhuatl la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot. ¿Se imaginan esa interpretación? Igualmente, Conaculta creó una aplicación para Ipad a fin de difundir obras y traducciones de Nezahualcóyotl. Hace años, Francisco Emilio de los Ríos (1934-2011) se dio a la tarea de investigar y compilar nahuatlismos presentes en el habla de La Laguna, el cual se publicó como libro por primera vez en 1999. Su trabajo no sólo fue compilar voces, sino anotar significados y usos del náhuatl presentes entre los laguneros. La relevancia del trabajo titulado, Nahuatlismos en el habla de La Laguna (2013, 209 páginas), recién reeditado por la Dirección de Cultura que dirige el maestro Jaime Muñoz Vargas en el Ayuntamiento de Torreón, radica en ser un auténtico testimonio del presente de la historia.

En un sentido, el libro rescata la profunda herencia de los tlaxcaltecas en La Laguna y de paso, en otras poblaciones del noreste mexicano. Si hay una historia que debemos reconocer como fundadora en la región, es la empresa colonizadora de los tlaxcaltecas. Sin la fuerza y el carácter de aquellos guerreros, difícilmente habrían avanzado las poblaciones que fundaron en conjunto con los españoles. Por otro lado, los nahuatlismos que utilizamos de manera cotidiana en nuestras expresiones, evidencian el presente del pasado. No se trata de una historia que ya no existe, sino de una presencia que pervive en la actualidad. Tan así, que hasta la delimitación geográfica de Coahuila, debe su origen a las coordenadas del universo náhuatl. Entre los prejuicios y lugares comunes de la historia del Norte, se habla de unos cuantos españoles y algún cura jesuita o franciscano. Peor aún, de los extranjeros que de la nada fundaron una ciudad, sobre todo si son franceses, alemanes o españoles. Pero si hay un influencia decisiva en la colonización del septentrión novohispano, fue la presencia tlaxcalteca. Nada más en La Laguna hicieron de Parras un potencia vinícola durante dos siglos y desde ahí apuntalaron otras poblaciones de la región. No es casualidad que poblaran el territorio, pero sobre todo, el leguaje. Los nahuatlismos en las palabras cotidianas hacen de esa herencia un patrimonio vivo de aquellas legendarias familias que vinieron a poblar el norte en el siglo XVI.

Así que cada vez que escuchen nombrar de Jimulco, el Cuije, chanates, azqueles y moyotes, no dude en pensar en la herencia de los tlaxcaltecas en La Laguna.

4 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187948