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domingo, 19 de agosto de 2012

En sentido contrario

A simple vista, el crecimiento de una ciudad como Torreón es signo de desarrollo. Lejos quedó el pequeño núcleo urbano que podía ser recorrido fácilmente a pie. En los últimos quince años creció la ciudad con nuevas colonias, fraccionamientos cerrados y grandes centros comerciales. Difícilmente pensamos en caminar. Al igual que otras ciudades mexicanas, crecemos horizontalmente. Tan plana es nuestra geografía como la arquitectura de la ciudad. Pero ese crecimiento tiene sus límites. Al perder densidad, la ciudad también perdió eficiencia, encareció los servicios públicos y deprimió su centro histórico. Se recorren más distancias, se consume más tiempo y energía. En consecuencia, tenemos auténticas islas urbanas. Inconexas, segregadas y prácticamente alejadas de las rutas de fácil acceso, a no ser que se vaya en automóvil. Bajo ese modelo horizontal, la cobertura policiaca siempre será estrecha.

En esa tendencia de crecimiento no se vislumbra otro camino por ahora. Olvidémonos de la mano invisible, que sólo en la literatura económica tiene crédito. Lo que tenemos en las ciudades es la mano visible, muy visible del gobierno y de otros grupos de la sociedad. Ahí tenemos una de las claves para desarrollo (o subdesarrollo) de las ciudades. Recientemente, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) en La Laguna, Carlos Anaya Finck, opinó que la política federal para redensificar las ciudades a través de la vivienda vetical, “ha significado un error en las regiones pues no funciona, ya que si bien, se busca una redensificación, se corre el riesgo de que suceda todo lo contrario, es decir, encontrar edificios desocupados ya que no se toma en cuenta el aspecto cultural y la realidad local”.

En ese mismo sentido, Jorge Castañeda, ha escrito en Mañana o pasado (por acá mi reseña), sobre la resistencia de los mexicanos a la vivienda vertical: 

Nadie quiere utilizar el mismo elevador ni la misma escalera, el bote de basura o el estacionamiento, el mismo portero o la misma entrada, los mismo espacios verdes o la misma seguridad… el individualismo mexicano es completamente disfuncional”.

Desde el actual paradigma de ciudad, hemos construido una ciudad disfuncional. Es lo que Onésimo Flores, ha descrito como un “futurama región 4”. La publicación de los últimos indicadores urbanos del IMCO, nos dicen que vamos en sentido contrario. No es casualidad que en dos de los principales índices hay alertas negativas sobre el rumbo de la región. Como ciudad-región nuestra competitividad es media baja. Esto quiere decir que mucho antes están otras ciudades en la mira de las inversiones. Otro dato no menos grave es el alto grado de vulnerabilidad climática. Entre 373 municipios, Toluca y La Laguna ocuparon los primeros lugares de mayor riesgo por el cambio climático. Insisto: en esto no parece haber casualidades.

No obstante la tendencia, hay mucho en lo que sí pueden contribuir los gobiernos locales y los grupos organizados de la sociedad. Desde luego esto implica el compromiso de una agenda regional que trascienda la política. En otras palabras, una mano visible para enderezar el rumbo. ¿Será mucho para los laguneros o habrá que resignarnos con la próxima crisis?

19 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9156360

A media tabla

Ayer en estas páginas editoriales escribió Gerardo Hernández sobre la decadencia de La Laguna y la crisis de liderazgo. Su texto no podía ser más pertinente al estado de cosas que arrastra la región. Desde hace años que reviso indicadores, estudios y todo aquél material que ayude a situar nuestra región. Debo aclarar que las constantes son decepcionantes. 
Hace tiempo que vivimos estancados y a partir de ahí hemos retrocedido. Literalmente estamos de media tabla para abajo. Sé que lo que escribo parecen opiniones personales, casi como estados de ánimo. Pero es una manera más sencilla de resumir cientos de números, estadísticas, mapas, índices y docenas investigaciones sobre la región. Advierto que como historiador, es inútil añorar el viejo empuje lagunero y los valores de pasado. Ni fe, ni unión, ni esperanza, ni tampoco constancia. Hace mucho que La Laguna dejó todo eso atrás.

¿Una raya más al tigre? El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) acaba de publicar su nueva serie de análisis sobre la competitividad urbana. El índice estudia y compara a las 77 ciudades mexicanas y zonas metropolitanas más importantes del país. De acuerdo con el estudio, esas ciudades concentran al 63% de la población nacional, al 80% del talento y producen cerca del 80% del PIB nacional. Pero ya desde el título del índice, se apunta la tesis del problema: “El Municipio, una institución diseñada para el fracaso”.
 Bajo un acopio sistemático de información se sitúa a las ciudades desde ámbitos como la economía, medio ambiente, sociedad, gobierno, factores de producción, infraestructura, relaciones internaciones e innovación. Las cinco ciudades más competitivas: Monterrey (a pesar de la violencia), Valle de México, San Luis Potosí, Querétaro y Saltillo. Las cinco peores: Chilpancingo, Acapulco, La Piedad, Cárdenas y Río Verde.

En el ranking, La Laguna ocupa el lugar 44 entre 77 ciudades y zonas metropolitanas. Su desarrollo en el entorno nacional es “medio bajo”. En otras palabras, estamos fregados. Hay varias claves en los indicadores que nos expresan con claridad dónde estamos estancados y porqué no avanzamos. En materia urbana, la forma en cómo crece la ciudad es en sentido contrario a las tendencias que integrar las mejores ciudades. Hemos construido una ciudad extensiva que encarece sus servicios. Hace unos días un empresario de la vivienda, autodiagnosticó la disfuncionalidad urbana: en Torreón no funciona la vivienda vertical.

Otra clave para entender el éxito o fracaso de una ciudad es lo que hace y deja de hacer un gobierno local. Cito textualmente: “Para elevar la competitividad de las ciudades del país es necesario contar con gobiernos locales profesionalizados, eficaces y estables, capaces de entregar resultados y de trabajar de manera conjunta con otros gobiernos”. Decir más sería un pleonasmo.

No pretendo abordar todos los ámbitos de análisis, pero prometo abordar en los próximos días el punto de la vivienda en la región, sobre todo en Torreón. Por lo pronto, les recomiendo comparar las ciudades donde vivimos. Vayan al sitio desarrollado por el IMCO: www.comparadondevives.org.

15 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9156006