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domingo, 9 de diciembre de 2012

La Laguna competitiva ¿sí o no?




Termina el año y es necesario un corte de caja, un balance sobre lo sucedido. Porque no es suficiente vernos a nosotros mismos, así caemos fácilmente en la autocomplacencia. Debemos preguntarnos cómo estamos, sí, pero también en relación a quiénes. Por finalizar el 2012, varios estudios sitúan a La Laguna en diferentes posiciones. En unas más, en otras menos. Pero dónde estamos en eso de la competitividad con respecto a otras ciudades mexicanas. 

Calidad de vida en las ciudades. Fuente: GCE

Satisfacción con servicios públicos gubernamentales. Fuente: GCE


Basado sólo en la percepción de los ciudadanos, el Índice de Calidad de Vida que publicó recientemente la empresa Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) nos sitúa mal, incluso nos ubica en principio de las ciudades menos habitables. Si a nivel nacional Saltillo obtuvo la mejor calificación en los servicios públicos entre 41 ciudades, Torreón fue lo opuesto, ya que se ubicó entre los últimos lugares de satisfacción.

Otros estudios más amplios han sido realizados por el IMCO y el CIDE. El primero lo comenté en esta columna durante el mes de agosto. Ese indicador que midió a 77 ciudades nos ubicó en el lugar 44. Es decir, de media tabla hacia abajo. Muy lejos quedamos de las épocas en que Torreón ocupó un lugar entre los primeros diez.

Igualmente el CIDE acaba de publicar su actualización del Índice de competitividad de lasciudades mexicanas 2011. A diferencia del estudio de competitividad del IMCO, el del CIDE  es más consistente y robusto. Realizado sin la inmediatez de publicar datos, el estudio parte de una amplia base académica que compara 74 zonas metropolitanas y 365 municipios en el país.  Otro aspecto a favor de ese trabajo comparativo es la generación de series en 2003, 2007 y ahora se publica la de 2011. El índice se construyó con cuatro componentes que abarcan aspectos económicos, institucionales, demográficos y urbano-ambientales. Cada uno valora por separado y en su conjunto el puntaje de las ciudades más competitivas del país. 

4 de 3 en Torreón y la Zona Metro. Fuente: CIDE


A diferencia de los otros estudios, en este la ciudad de Torreón y su zona metropolitana no salen mal (Gómez Palacio, Lerdo y Matamoros). En lo económico y en el perfil demográfico la región supera los 80 puntos entre 100. En la parte institucional alcanzamos 79 puntos. Donde sí reprobamos es en el ámbito urbano, es decir, en la calidad de los servicios urbanos. No solamente gubernamentales, sino privados. Piensen en los parques industriales, en la escuelas y las universidades (un montón de sucursales “patito”), en el deterioro ambiental (sí, ese indicador cuenta mucho), en la conectividad, en los centros de investigación (inexistentes a pesar de las multiplicación de las universidades). Todo eso pesa para que una región despegue o se quede a media tabla.  

Ahí sólo logramos 46 puntos, lo cual verifica los resultados del estudio de GCE. Mientras en unas cosas crecemos como todo una metrópoli, en otras parecemos un ranchote. En promedio obtuvimos 73 puntos, ocupando el lugar número 14 de 74. Sin duda mejor que en otras mediciones. Claramente tenemos fortalezas y ventajas, lo cual es alentador, pero también tenemos debilidades que nos estancan. En esas habría que enfocarnos.

Posdata para los cabildos.

En ese mismo estudio del CIDE, el prestigioso Enrique Cabrero concluye: “En el caso de México, el Cabildo es una estructura muy anquilosada y claramente rebasada por la realidad de la vida de las ciudades. El diseño y funcionamiento actual de los cabildos municipales es un obstáculo para la promoción de una agenda para la competitividad urbana”.

domingo, 19 de agosto de 2012

En sentido contrario

A simple vista, el crecimiento de una ciudad como Torreón es signo de desarrollo. Lejos quedó el pequeño núcleo urbano que podía ser recorrido fácilmente a pie. En los últimos quince años creció la ciudad con nuevas colonias, fraccionamientos cerrados y grandes centros comerciales. Difícilmente pensamos en caminar. Al igual que otras ciudades mexicanas, crecemos horizontalmente. Tan plana es nuestra geografía como la arquitectura de la ciudad. Pero ese crecimiento tiene sus límites. Al perder densidad, la ciudad también perdió eficiencia, encareció los servicios públicos y deprimió su centro histórico. Se recorren más distancias, se consume más tiempo y energía. En consecuencia, tenemos auténticas islas urbanas. Inconexas, segregadas y prácticamente alejadas de las rutas de fácil acceso, a no ser que se vaya en automóvil. Bajo ese modelo horizontal, la cobertura policiaca siempre será estrecha.

En esa tendencia de crecimiento no se vislumbra otro camino por ahora. Olvidémonos de la mano invisible, que sólo en la literatura económica tiene crédito. Lo que tenemos en las ciudades es la mano visible, muy visible del gobierno y de otros grupos de la sociedad. Ahí tenemos una de las claves para desarrollo (o subdesarrollo) de las ciudades. Recientemente, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) en La Laguna, Carlos Anaya Finck, opinó que la política federal para redensificar las ciudades a través de la vivienda vetical, “ha significado un error en las regiones pues no funciona, ya que si bien, se busca una redensificación, se corre el riesgo de que suceda todo lo contrario, es decir, encontrar edificios desocupados ya que no se toma en cuenta el aspecto cultural y la realidad local”.

En ese mismo sentido, Jorge Castañeda, ha escrito en Mañana o pasado (por acá mi reseña), sobre la resistencia de los mexicanos a la vivienda vertical: 

Nadie quiere utilizar el mismo elevador ni la misma escalera, el bote de basura o el estacionamiento, el mismo portero o la misma entrada, los mismo espacios verdes o la misma seguridad… el individualismo mexicano es completamente disfuncional”.

Desde el actual paradigma de ciudad, hemos construido una ciudad disfuncional. Es lo que Onésimo Flores, ha descrito como un “futurama región 4”. La publicación de los últimos indicadores urbanos del IMCO, nos dicen que vamos en sentido contrario. No es casualidad que en dos de los principales índices hay alertas negativas sobre el rumbo de la región. Como ciudad-región nuestra competitividad es media baja. Esto quiere decir que mucho antes están otras ciudades en la mira de las inversiones. Otro dato no menos grave es el alto grado de vulnerabilidad climática. Entre 373 municipios, Toluca y La Laguna ocuparon los primeros lugares de mayor riesgo por el cambio climático. Insisto: en esto no parece haber casualidades.

No obstante la tendencia, hay mucho en lo que sí pueden contribuir los gobiernos locales y los grupos organizados de la sociedad. Desde luego esto implica el compromiso de una agenda regional que trascienda la política. En otras palabras, una mano visible para enderezar el rumbo. ¿Será mucho para los laguneros o habrá que resignarnos con la próxima crisis?

19 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9156360

A media tabla

Ayer en estas páginas editoriales escribió Gerardo Hernández sobre la decadencia de La Laguna y la crisis de liderazgo. Su texto no podía ser más pertinente al estado de cosas que arrastra la región. Desde hace años que reviso indicadores, estudios y todo aquél material que ayude a situar nuestra región. Debo aclarar que las constantes son decepcionantes. 
Hace tiempo que vivimos estancados y a partir de ahí hemos retrocedido. Literalmente estamos de media tabla para abajo. Sé que lo que escribo parecen opiniones personales, casi como estados de ánimo. Pero es una manera más sencilla de resumir cientos de números, estadísticas, mapas, índices y docenas investigaciones sobre la región. Advierto que como historiador, es inútil añorar el viejo empuje lagunero y los valores de pasado. Ni fe, ni unión, ni esperanza, ni tampoco constancia. Hace mucho que La Laguna dejó todo eso atrás.

¿Una raya más al tigre? El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) acaba de publicar su nueva serie de análisis sobre la competitividad urbana. El índice estudia y compara a las 77 ciudades mexicanas y zonas metropolitanas más importantes del país. De acuerdo con el estudio, esas ciudades concentran al 63% de la población nacional, al 80% del talento y producen cerca del 80% del PIB nacional. Pero ya desde el título del índice, se apunta la tesis del problema: “El Municipio, una institución diseñada para el fracaso”.
 Bajo un acopio sistemático de información se sitúa a las ciudades desde ámbitos como la economía, medio ambiente, sociedad, gobierno, factores de producción, infraestructura, relaciones internaciones e innovación. Las cinco ciudades más competitivas: Monterrey (a pesar de la violencia), Valle de México, San Luis Potosí, Querétaro y Saltillo. Las cinco peores: Chilpancingo, Acapulco, La Piedad, Cárdenas y Río Verde.

En el ranking, La Laguna ocupa el lugar 44 entre 77 ciudades y zonas metropolitanas. Su desarrollo en el entorno nacional es “medio bajo”. En otras palabras, estamos fregados. Hay varias claves en los indicadores que nos expresan con claridad dónde estamos estancados y porqué no avanzamos. En materia urbana, la forma en cómo crece la ciudad es en sentido contrario a las tendencias que integrar las mejores ciudades. Hemos construido una ciudad extensiva que encarece sus servicios. Hace unos días un empresario de la vivienda, autodiagnosticó la disfuncionalidad urbana: en Torreón no funciona la vivienda vertical.

Otra clave para entender el éxito o fracaso de una ciudad es lo que hace y deja de hacer un gobierno local. Cito textualmente: “Para elevar la competitividad de las ciudades del país es necesario contar con gobiernos locales profesionalizados, eficaces y estables, capaces de entregar resultados y de trabajar de manera conjunta con otros gobiernos”. Decir más sería un pleonasmo.

No pretendo abordar todos los ámbitos de análisis, pero prometo abordar en los próximos días el punto de la vivienda en la región, sobre todo en Torreón. Por lo pronto, les recomiendo comparar las ciudades donde vivimos. Vayan al sitio desarrollado por el IMCO: www.comparadondevives.org.

15 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9156006

domingo, 19 de septiembre de 2010

Coahuila según el IMCO

El IMCO acaba de publicar su informe sobre los estados, aquí las fortalezas y debilidades según el estudio:
Fortalezas
Político: Único estado en el país con periodo de 4 años para presidentes municipales.
Ambiente: Segunda mayor tasa de reforestación annual y segunda menor extensión de terrenos degradados como porcentaje de su territorio.
Precursores: 
El estado con mayor proporción de empresas grandes por población económicamente activa.
Economía: La segunda entidad con menor riesgo de la deuda según Fitch y S&P.
Debilidades
Economía: El tercer estado con menor cobertura de la banca.
Factores: El tercer mayor porcentaje de la PEA cuyos salarios son negociados por sindicatos.
Gobierno: La tercera menor calificación en el índice de calidad de Gobierno Electrónico.
Derecho: Los delitos aumentaron 27% y la tasa de homicidios subió 65%.

sábado, 8 de mayo de 2010

Se buscan municipios competitivos

Hoy por hoy, muchas de las mejores prácticas de gobierno están en los gobiernos locales. Pero ¿Qué les espera a los municipios de nuestro país en el futuro? ¿Cómo afrontarán la sensible baja de recursos inestables como los del petróleo? ¿De qué manera pueden contribuir a la seguridad tan resquebrajada del país? En una pregunta: ¿Puede nuestro país cambiar su condición de subdesarrollo? La respuesta es , y la clave está en la columna vertebral del país: los municipios. Pero ese camino conlleva, más que grandes reformas −las tan esperadas, escuchamos por aquí y por allá−, un conjunto de pequeños cambios sólidos y bien extendidos. Hablamos de acciones robustas, inteligentes, comprometidas, que entonces sí, puedan generar cambios sustanciales para sustentar el futuro.

En este sentido, el CIDE ha documentado por años una serie experiencias exitosas en cientos de municipios del país, de los poco más de 2400. Se trata de pequeñas acciones que a la vez son innovadoras y creativas, no obstante de enfrentar una mayor carencia de recursos en relación a las finanzas de los gobiernos estatal y federal.
Sin embargo, antes que una tradición municipalista, la historia moderna de nuestro país está marcada por el peso, siempre asimétrico, de los gobiernos centrales, o en el mejor de los casos, de los caudillos.  Así el diseño institucional ha dejado en último lugar de importancia al primer actor que tienen los ciudadanos: el municipio.

Si algo muestra la distancia entre el gobierno más próximo a los ciudadanos y el más lejano, es la asignación de los recursos. Un pacto desigual, donde sólo el 30% de sus recursos proviene de la recaudación propia; el resto depende en un 70% de la “generosidad” estatal y federal.
Dadas esas condiciones los gobiernos locales enfrentan ya el problema de unas endebles finanzas públicas, con poca autonomía para sostener los servicios públicos y las demandas ciudadanas.

Acaso con  la excepción de municipios como Puerto Peñasco, Bahía de Banderas, Los Cabos, Rosarito, San Pedro Garza García, la gran mayoría carece de independencia financiera y por lo tanto, tienen una capacidad limitada para contribuir al desarrollo.

En otros ámbitos, los municipios enfrentan tres problemas urgentes: el manejo del agua, no sólo por su costo y distribución, sino por la ausencia sustentable de su disponibilidad. La Laguna es un “buen” ejemplo. Un segundo problema es la seguridad porque no se confía en las policías municipales y tampoco se cuenta con cuerpos profesionalizados, aunado a un irregular sistema de justicia.
Un tercer problema radica en la movilidad y el transporte. Si algo ha hecho notablemente desigual a las ciudades mexicanas del siglo XXI, es su sistema de transporte. Basado en el rey automóvil, nuestras ciudades se han hecho disfuncionales a la mayoría de los ciudadanos, incluso imposibles de caminar. Más que integrar, las ciudades se han convertido en referencia para la exclusión. Por ejemplo, por separado Mexicali, Monterrey y el DF  tienen más carros por cada mil habitantes que Berlín, Londres y Nueva York. Esto es tanto como manejar en sentido contrario.

Para mejorar nuestras ciudades, el IMCO, en su estudio de Competitividad Urbana 2010, propone acciones urgentes y concretas como homologar las cuentas públicas; aprobar la reelección de alcaldes y diputados locales a fin de generar incentivos para las buenas prácticas;  crear una policía nacional única; homologar los códigos penales; cobrar el agua conforme a su costo y auditar periódicamente los indicadores de gestión; privilegiar el transporte público, e impulsar instituciones con una visión metropolitana. 

Mejor trabajo no pueden tener nuestros municipios en el año del Bicentenario: disponer el entramado para la viabilidad de las ciudades del futuro.

sábado, 1 de mayo de 2010

Torreón, La Laguna y la competencia


Lo confieso, me apasionan los estudios, las mediciones. Con el perdón de mis amigos escritores, en más de una ocasión he sacrificado un cuento, una novela, por atender  estudios, estadísticas y manuales. Hay algo de manía en las profesiones.
Dicho esto, en la semana se publicó el importante estudio de Competitividad Urbana 2010, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Se trata de la segunda edición del índice que ubica a los municipios y zonas metropolitanas más competitivas del país, no sólo en el ámbito económico, sino en oportunidades de bienestar social, educación e incluso en capacidad de relaciones globales. 

El IMCO presentó su investigación sobre el desempeño de 86 ciudades, a través del análisis de 111 variables agrupadas en 10 factores de competitividad. Las 86 ciudades estudiadas producen cerca del 80% del PIB nacional, concentran al 65% de la población, al 70% de la fuerza laboral del país y al 86% del talento nacional.

Esto hace del Índice el más completo en su categoría y una útil herramienta para la recomendación, implementación y mejora de las políticas públicas referentes a las ciudades del país. El propósito del informe es dar a conocer la situación actual de las ciudades mexicanas más importantes en términos poblacionales y de producción, así como dar un panorama amplio sobre las líneas de acción de política pública en las que es urgente actuar desde todos los órdenes de gobierno y desde la sociedad, para que las ciudades se transformen en actores que impulsen el crecimiento económico del país y donde sus habitantes tengan una mejor calidad de vida.

Los principales elementos de competitividad urbana que aborda el estudio son seguridad, gasto de agua, sistemas de transporte, oferta educativa, facilidad para hacer negocios, finanzas públicas sanas y transparencia gubernamental. 

De esa manera, entre las primeras cinco ciudades que más avanzaron durante los años 2006 a 2008, están Colima, Los Cabos, Mexicali, ¡Monclova! y Querétaro. Las cinco que más retrocedieron: Ciudad Juárez, Ciudad del Carmen, Valle de México, Zacatecas y Ciudad Victoria.  La ciudad más competitiva del país es la zona metropolitana de Monterrey.
En todo esto, ¿dónde está Torreón y La Laguna? De acuerdo al Índice, Torreón es considerado como zona metropolitana junto con Matamoros, Lerdo y Gómez Palacio. Su desarrollo es medio alto,  al igual que 32 ciudades más, sin embargo, tres limitantes le impiden avanzar al siguiente nivel de competitividad, para entonces sí, colocarse entre las 15 ciudades más competitivas: 1) el deterioro del medio ambiente, 2) el mercado de factores (capital+trabajo+territorio) y 3) la baja participación internacional.


En el estado de Coahuila, Monclova fue unos de los municipios a nivel nacional que más avanzó, en cambio, Durango capital, ahora en elecciones, fue uno de los que retrocedió. Saltillo es un caso que serviría para ejemplificar lo que no se debe de hacer con un gobierno municipal. Por eso “destaca” en el Índice por tener un sistema de “gobierno débil”. Y claro está: alcaldes que van y vienen, gasto excesivo en burocracia y falta de transparencia.
En el panorama nacional, dos ciudades fueron notables por contribuir a la exclusión social: Michoacán y Oaxaca, ya que ahí se registraron las peores prácticas en materia educativa. El deterioro por la inseguridad en varias ciudades entre ellas Ciudad Juárez, también afectó las posibilidades del desarrollo.

No obstante, desde el enfoque del estudio, no sólo se detectan las problemáticas que mantienen en el atraso a una ciudad, sino también se proponen las alternativas para salir adelante.
Tras leer las casi 300 páginas, el estudio concluye que la mayoría de las ciudades en México enfrentan serios problemas de crecimiento desordenado, inseguridad, contaminación del agua, congestión vial, sobrerregulación y baja capacitación de la fuerza laboral, además de una capacidad limitada para competir a nivel mundial. De ahí que el IMCO proponga “acciones urgentes para las ciudades del futuro”. Pero de esas acciones, hablaré la próxima semana.