domingo, 15 de febrero de 2015

Un Rolls Royce para Coahuila


Cuando supo que la cosa se ponía fea, huyó. Rápido había que tomar las pertenencias, llevar lo más valioso y recoger con urgencia aquellos fajos de billetes apilados en la caja fuerte. En cualquier momento podría llegar la policía, o peor aún, la gente de los medios. Su foto ya aparecía en la presa y mientras tanto, los inversionistas se quedaron en la calle chiflando. En dos cajas recogió 25 millones de pesos, una cantidad pequeña si recordamos aquel año de campaña donde se llevaron 500 millones en una Cherokee negra blindada. Ante la urgencia, desapareció la computadora con los archivos, la relación de clientes, los créditos y las operaciones. Si iban a venir por él, al menos que batallaran. Tampoco en el camino iba a dejar el preciado Rolls Royce. Así la historia de Rafael Antonio Olvera Amezcua, principal socio de Ficrea, que logró desviar unos 2 mil 700 millones de pesos de los ahorradores. El "hombre de negocios" diseñó una estructura para triangular el dinero de la financiera popular, hacia dos de sus empresas. Cuando la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda ya le estaba pisando los talones, el hombre logró retirar 470 millones de pesos. Nótese que las autoridades siempre llegan tarde. Con su fina maniobra, Olvera Amezcua no sólo estafó a un buen número de pequeños ahorradores, sino de paso desfalcó a varios gobiernos y autoridades como el Poder Judicial del Distrito Federal y el Tribunal de Justicia de Coahuila.
Que a Coahuila le roben 92 millones de pesos, parece poco a lado de la megadeuda de 35 mil millones de pesos con el gobierno de Moreira I. Pero así sea uno o 35, lo grave es la vulnerabilidad del gobierno del Estado y sus instituciones. En pocas palabras, la facilidad con la que se puede perder el dinero público. Parece que lo representativo de nuestros tiempos, son gobiernos dominados por la incuria, y en el mejor de los casos, por la displicencia en el manejo de los recursos públicos. En vez de férreos controles, hay discrecionalidad e impunidad. En vez de manejos minuciosos y transparentes, hay una administración contra los ciudadanos.
El presidente del Tribunal, Gregorio Pérez Mata, "invirtió" el dinero de los contribuyentes (no de los políticos), en un banco "patito". Además lo llevó a una financiera popular que prometía rendimientos superiores al mercado. El resto de la historia ya la conocemos. 92 millones de pesos de los coahuilenses, no de la bolsa personal de Pérez Mata, se perdieron así sin más. Y mientras la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), advirtió que los gobiernos no debían llevar el dinero a ese tipo de instituciones populares, las autoridades se saltaron la ley. Édgar Bonilla, vicepresidente jurídico de la CNBV explicó que "por ser Ficrea una Sociedad Financiera Popular, tiene una prohibición expresa en la ley para poder captar recursos de organismos gubernamentales, llámese Poder Judicial, municipios, Gobierno del estado, federal e incluso organismos desconcentrados o descentralizados". Aún así, en el Tribunal se las "arreglaron" para llevar el dinero.
¿Cómo confiar en el Tribunal de Justicia de Coahuila, si esa misma institución rompe las reglas? ¿Cómo creer que en Coahuila se manejan responsablemente los recursos si casos grandes como la deuda, o casos pequeños se quedan en la impunidad? Para Pérez Mata, que Coahuila pierda 92 millones no parece ser grave, incluso, con ingenuo optimismo declaró que "no se pueden considerar como perdidos pues corresponde a las autoridades federales competentes recuperar la totalidad de los mismos". Por el tamaño de la inversión, si Coahuila llega a recuperar el dinero, sólo será un parte, pero no todo el recurso. Y entonces ¿dónde quedan las responsabilidades de los funcionarios que avalaron dicha inversión?
Quizá haya alguna comodidad o costumbre entre los funcionarios estatales. Han de suponer en la lógica de la deuda, que a pesar de la corrupción, los funcionarios no castigados ni llamados a cuentas. El caso de Ficrea y el Tribunal de Coahuila, es una raya más al tigre. Si antes hubo impunidad y complicidad, en esta ocasión, hay silencio y discreción. Hablar lo menos posible, para olvidar rápidamente.
La pérdida de 92 millones ratifica la irrelevancia de la justicia en el Estado.
21 de enero 2015

México y Francia


Cortados por la tragedia, conmocionados por la violencia. México y Francia se encuentran cuando las vidas se pierden sin sentido. Hay civilización, pero también barbarie. El siglo XXI nos recuerda que la historia no queda atrás, sino regresa una y otra vez en forma de terror y violencia. No obstante, si recientemente la violencia nos emparenta con Francia, la respuesta a la violencia distancia a ambos países. El atentado terrorista al semanario Charlie Hebdo movió a la sociedad francesa a manifestar un claro repudio hacia los extremismos y la intolerancia. En este caso relacionada a radicales del Islam. Una mirada al pasado nos muestra que en nombre de las religiones, Dios o la Verdad, también se mata al por mayor. La tragedia llevó a cientos de miles de personas a manifestar su rechazo a los extremistas en las calles. El repudio no es a la religión por la religión, sino a la intolerancia. Al mismo tiempo, las multitudes en las calles reafirmaron con las marchas, valores fundamentales en toda democracia: libertad y tolerancia. Como persona, nos conmueve e indigna el atentado que cobró la vida de 17 franceses. Como ciudadano mexicano, no deja de llamar la atención la forma en que la sociedad y el Estado francés han reaccionado. Por un lado, los ciudadanos han tomado las calles para reafirmar los valores de la república. Incluso, el mismo semanario satírico Charlie Hebdo, en vez de replegarse y ceder ante los violentos que callan la palabra a balazos, ha decidido anteponer el valor civil de la libertad de expresión. La portada de su nuevo número muestra a Mahoma llorando bajo la frase: "Todo está perdonado".
Ahí la máxima de Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". ¿Y qué del Estado francés? La respuesta de las autoridades fue inmediata y determinante. Tanto en política como en fuerza. El presidente francés, Francois Hollande no dudó en salir tras la tragedia. Asumió su responsabilidad y sobre todo, su papel como el principal representante de los ciudadanos franceses. Por su parte, las fuerzas del Estado hicieron hasta lo imposible por dar con los agresores. Bloquearon el aeropuerto, cerraron vías e incluso, hasta tres policías perdieron la vida por dar con los terroristas. Es decir, el suceso no quedó impune y Estado cumplió con su obligación en unos días. A la inversa de Estados Unidos, que después de los 11 de septiembre inventaron una absurda guerra contra Afganistán e Irak, en Francia los principales líderes políticos europeos, se unieron a los ciudadanos en las calles, para protestar contra el terrorismo. "Libertad, libertad, libertad", fue el grito de los ciudadanos que se unieron por el dolor: Je suis Charlie. Ayer, Ángela Merkel, la poderosa canciller alemana, encabezó junto al Consejo Central de los Musulmanes en Alemania y la Comunidad Turca de Berlín, una marcha contra la islamofobia.
A más de tres meses de que 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, desaparecieran, el Estado ha sido incapaz de reafirmar su estatus. Al contrario, por momentos parece que no tenemos Estado, pero sí una serie de políticos con "casas blancas" y fortunas en el extranjero que sus sueldos como funcionarios no justifican. En vez de dar la cara como el principal gobernante del país, el presidente Enrique Peña Nieto prefirió viajar miles de kilómetros a China. Lejos de las protestas, lejos de las responsabilidades. Incluso, hasta una revista del corazón cubrió puntualmente la gira del mandatario y su esposa. Ni siquiera a su regreso fue capaz de visitar el lugar de la tragedia. El presidente tardó más de dos meses en recibir a los padres de las víctimas y hasta la fecha, las autoridades no terminan de esclarecer el crimen. El suceso parece destinado a la impunidad de criminales, políticos y autoridades cómplices. Si algo ha reafirmado Ayotzinapa, es la ausencia funcional de instituciones que arropan al Estado en favor de la sociedad.
Muchas veces nos queda la sensación de que las autoridades están contra los mismos ciudadanos. Incluso, el presidente habla del combate a la corrupción, pero él mismo fue incapaz de generar confianza tras el escándalo la "casa blanca" y el conflicto de interés con la constructora favorita del gobierno. Abundan los desaparecidos y la violencia, que si bien no está motivada por la religión, lastima profundamente al país. Hasta ahora, han sido los ciudadanos los que han protestado por miles en las calles. Son los ciudadanos los que están cansados de un Estado inútil y corrupto. Si en Francia el atentado fue una excepción en muchos años, en México, la violencia es casi cotidiana. Y sin embargo, seguimos atrapados en un gobierno más preocupado en ganar elecciones con base a regalar televisores; o unas instituciones bien dispuesta a tirar 5 mil millones de pesos en los partidos. Por desgracia, la tragedia no nos ha enseñado a construir un auténtico Estado.
14 de enero 2015

Ficrea y Coahuila

Si se robaron 35 mil millones de pesos con Moreira I, que el actual gobierno de Coahuila pierda 92 millones de pesos por el fraude de Ficrea hacia los inversionistas, parece una insignificancia. Lo que no es insignificante es que el Tribunal de Justicia en el Estado, a cargo de Gregorio Pérez Mata, pierda el dinero de los contribuyentes. Así de fácil. Sin responsabilidades, sin rendición de cuentas. No pasa nada.

7 de enero 2015
El Siglo http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1074531.dos-discursos.html

Dos discursos

Después de las fiestas viene la realidad. Si bien, el año empieza con nuevos bríos y la ocasión llama a renovar propósitos y hacer cambios, la inercia del país es incierta. Por un lado, es positivo la movilización, la crítica ciudadana y hasta las protestas en la calle. Aunque no hay un propósito claro ni tampoco un serie de liderazgos, la semilla está sembrada. Pero si los diversos grupos ciudadanos están señalando la pauta hacia delante, los gobiernos no sólo parecen rebasados, sino también lo están. Las fiestas dieron tregua al Gobierno Federal, pero los problemas ya están de regreso. Si la administración pública es la administración de los problemas, la política es el medio para enfrentarlos. ¿Cómo los enfrentó el gobierno? Ya sin fuerza, el presidente se animó a salir con uno de los temas críticos de su gobierno: la economía. En cadena nacional, recetó siete acciones en favor de la economía familiar y aseguró que este año se reflejarán los "beneficios de las reformas".
De acuerdo con el discurso oficial, gracias a la reforma energética bajaron las tarifas de luz. Paradójicamente, mientras el precio del petróleo cayó, la gasolina siguió subiendo. La Secretaría de Hacienda, quien la dirige el mejor ministro de finanzas del mundo (no es ironía), prometió que no habrá más "gasolinazos". Mientras en la frontera con Estados Unidos, se homologan los precios al mercado internacional, al interior suben. Así los beneficios a la economía familiar.
En el campo de las telecomunicaciones, hay que reconocer que el mayor beneficio fue mantener a los actores monopólicos, y a cambio, hacer que toda llamada nacional cuente como una llamada local. Poca cosa para las empresas dominantes. Pero sin duda, el mejor gasto fue comprar televisores, etiquetarlos con los emblemas del gobierno y regalarlos a las clientelas electores: 10 millones de familias de recursos escasos y otros tantos de recursos sobrados. En eso se van los impuestos de la polémica reforma fiscal. Para distorsionar más los mercados, habrá un trato fiscal preferencial para el campo en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. ¿Y el resto de las entidades?
Peña Nieto, el político que se encogió frente a la crisis política, aseguró que ya se siente los efectos de las reformas. ¡Sin duda alguna! Devaluación del peso, dólar caro, petróleo a la baja y tercer año financiado con deuda externa. Un caldo de cultivo que nos recuerda la Docena trágica de Echeverría a López Portillo. Además, súmele usted el derrumbe del gobierno como artificio mediático, que nos cuesta la friolera de 6.3 millones de pesos al día.
Como sabemos, en el verano habrá elecciones. Así, en la antesala de los comicios, el presidente del PAN, Ricardo Anaya, abandera la campaña bajo la esperanza de ganar con la pura decadencia del gobierno. Dice en el spot: "México no va por el camino correcto, está herido por la violencia, manchado por la corrupción, detenido por la economía". Vuelvo al punto de este texto. Los ciudadanos van hacia un lado, y los políticos van a otro. Son dos discursos. No se trata de afinidades o que todos estemos en concordia. Pero hace tiempo que la política profesional ofrece muy poco valor público. Si la Presidencia asumió la cleptocracia como forma de gobierno, en los hechos, el PAN presenta un discurso que se contradice por ellos mismos. De cara a las elecciones nos piden "cambiar el rumbo" con nuevas ideas como meter a los corruptos a la cárcel con el sistema anticorrupción. Sin embargo, como partido, el PAN ha renunciado voluntariamente a la oposición. Lejos de denunciar y presionar con el escándalo de las casas y el abierto conflicto de interés entre Grupo Higa y la Presidencia, el PAN se ha comportado como un celoso guardián del poder. ¿Cómo creerle entonces a un partido de oposición que renuncia a la oposición? Algo similar ocurre con el PRD que rápido salió a cubrir al Presidente. ¡Así ni cómo!
7 de enero 
El Siglo de Torreón