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viernes, 16 de junio de 2023

El PAN y las lentejas

 




Se aliaron por un plato de lentejas. Así acaba el Partido Acción Nacional, tras décadas de sacrificios, avances y aportes a la democracia mexicana. Durante la segunda mitad del siglo XX, el PAN fue un partido de oposición con gran prestigio. Los fundaron hombres notables e íntegros en 1939, a fin de construir una vía institucional para trascender el vaivén de las elecciones. Desde su arranque, se ganaron a pulso y valentía, el lugar de oposición al régimen en un contexto autoritario. Eran los tiempos de la dictadura de partido único, con todo lo que significa esa palabra: represión, violencia, hegemonía brutal. Octavio Paz, definió al partido en el poder, como el Ogro filantrópico. En consecuencia, el régimen autoritario utilizó todo tipo de recursos y artilugios antidemocráticos para mantenerse arriba, hasta que pasaron setenta años.

Sin posibilidades de ganar, los panistas fueron minoría por muchos años. Luego ganaron una diputación aquí, un municipio acá, pero no más. Sin embargo, el PAN se mantuvo con aplomo y llegado el momento, hizo aportaciones relevantes a la democracia en México. La credencial de elector y un instituto electoral autónomo, son algunos ejemplos vigentes.

Con el apoyo de los ciudadanos, llegaron a la presidencia en el año 2000, no obstante, de carecer de estructura. De esa manera, canalizaron el voto antipriista. Vicente Fox fue el mejor candidato y el peor presidente. Frívolo, desperdició la gran legitimidad de su gobierno y dejó intacto el antiguo régimen. En el 2006 mantuvieron la presidencia bajo una elección polémica y sumamente cuestionada. La diferencia de votos consistió en 0.56 por ciento. Lo que siguió con Felipe Calderón, fue la guerra contra el narco y la violencia sin fin que todavía lastima al país. Genaro García Luna es el símbolo de esos infames años.

Hace tiempo que el PAN anuló la tradición. Sus actuales líderes son todo lo contrario a los valores que fundaron el partido. Pienso en la inteligente visión y paciente brega de eternidad de Manuel Gómez Morin; en el humanismo cristiano de Efraín González Luna, abogado de prestigio y hombre intachable; la capacidad argumentativa de Rafael Preciado Hernández; la agudeza de Adolfo Christlieb Ibarrola; la dignidad de José Ángel Conchello; la entereza de don Luis H. Álvarez y la inteligencia crítica de Carlos Castillo Peraza.

El 22 de diciembre de 2020, el PAN firmó su degradación al conformar la alianza con el PRI y las sobras del PRD. No sólo perdió la poca credibilidad que tenía, sino se alió con su opresor histórico. De esa manera, el PAN quedó destruido por sus principales líderes, quienes están muy por debajo de las circunstancias. Rebasados, navegan sin brújula en un Titanic llamado Alianza. Su hundimiento los espera en 2024.

En las recientes elecciones de gobernador en el Estado México, el PAN, sólo obtuvo el 11.2 por ciento de los votos. En Coahuila, terminaron en cuarto lugar, con 6.8 por ciento, es decir, raquíticos 89 mil 243 votos. ¡Una estafa para el PRI! Lo cual ya es mucho decir. Toda esta debacle del PAN, me recordó la historia de Esaú, quien vendió su primogenitura y herencia, por un plato de lentejas a Jacob. Es decir, por el hambre momentánea, se perdió para siempre. Era preferible asumir con dignidad algunas derrotas y regresar con integridad de cara a los ciudadanos. Con la alianza, el PAN entró en un precipitado proceso de perredización. En la política, ya lo dijo el florentino, hoy estás arriba, y mañana abajo. Sin embargo, se aliaron con el PRI, pulverizando su identidad, y sobre todo, la legitimidad que ganaron con las luchas históricas. Los panistas de la vieja guardia fueron sumamente valientes, aguantaron las vejaciones y la violencia del régimen contra sus militantes. En aquellos años, distribuir propaganda del PAN, te podía llevar a la cárcel. Criticar al gobierno era motivo de persecución y hasta desaparición. Por otro lado, la generación que le tocó cosechar importantes triunfos electorales, hizo concertaciones con el gobierno sin perder su valor. Diego Fernández de Ceballos y Carlos Castillo, ganaron el poder, pero no perdieron el partido. Esa etapa se caracterizó por un pragmatismo que hizo coalición con el gobierno y conservó su marca.

En contraste, Movimiento Ciudadano está destinado a tomar el lugar el PAN. Tienen propuestas interesantes en el Senado y en la Cámara de Diputados. Su discurso no es estridente. Gobiernan estados relevantes como Jalisco y Nuevo León. Pese al canto de las sirenas de la Alianza, se mantuvieron firmes. Para el 2024 es factible que desplacen al panismo al tercer lugar.

El PAN carece de liderazgos honestos e inteligentes. Están destinados a una irrelevante minoría. Su paupérrima narrativa se limita a criticar al presidente y decir que todo está mal. En esas condiciones, el político que mejor representa los valores y principios de la Alianza, es Alito Moreno, sin duda, sería el mejor candidato, por su gran "experiencia" y "habilidad". Todo por un plato de lentejas.

El Siglo, 13 de junio 2023

miércoles, 25 de enero de 2023

Coahuila, elecciones a la vuelta de la esquina



La forma es fondo. De esa manera, las primeras semanas de enero, ya nos dieron una idea de las próximas elecciones para renovar la gubernatura de Coahuila. El proceso electoral se da en un entorno, donde Morena domina la mayoría de las gubernaturas en el país, con pocas excepciones. El Estado de México y Coahuila, están a prueba. Pero no hay punto de comparación. En Edomex la lista de electores es de 12 millones y son el bastión histórico del PRI. Ahí, el otrora partido hegemónico está al borde del ocaso, no así en el Coahuila.

Por lo mismo, dicha elección plantea la disputa entre el cambio y la continuidad. Como cambio, Morena no ha logrado posicionar en la entidad, ese acuerdo general que abandera la 4T. Su fuerza está diluida a nivel local. En las elecciones de 2021, donde se jugaron las alcaldías, no avanzaron ni en Saltillo, ni en Torreón. Ya no digamos Monclova o Piedras Negras. Municipios clave para la competencia estatal. Igual sucedió en el 2020 durante el proceso para renovar las diputaciones locales, donde sencillamente, el PRI arrasó con todo. Entonces ¿cómo ganar las próximas elecciones?

Morena es un partido mal organizado en Coahuila. No obstante, el desempeño nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador se mantiene bien evaluado, Morena no ha logrado consolidarse en el estado. Está presente de manera difusa, como el papel del "super delegado". Un cero a la izquierda. Algo similar se puede decir de los legisladores, ya sean diputados o senadores. ¿Qué recuerdan de ellos? ¿Qué aportaron a la población? ¿Dónde está su liderazgo social? Encumbrados en las cámaras, ni siquiera caminan en las colonias. Por otro lado, desde el inicio del proceso, se la han pasado peleando al interior. Ya lo dijo el clásico norteamericano: Una casa dividida no puede mantenerse en pie. Por lo tanto, la candidatura de Armando Guadiana, sólo reafirma esa inercia a ninguna parte. Eligieron por encuestas al más conocido, pero eso no se traduce necesariamente en votos. Nada más ingenuo: pensar que popularidad es igual a preferencia electoral. En ese sentido, el priismo coahuilense se encuentra en las antípodas de Morena. Como partido está bien organizado. Su maquinaria electoral es casi de relojería. Disciplinados, se nota el liderazgo del gobernador Miguel Ángel Riquelme. No hace falta repetir los números del año 2021, donde superaron claramente al partido del presidente.

Otro aspecto donde Morena y el PRI se contraponen, es la unidad interna. Mientras los primeros incendian la casa, los segundos hacen de la unidad, un valor frente a los votantes. En Morena la pelea campal continúa. Insultos, acusaciones, señalamientos. Dimes y diretes. Entre ellos se pican los ojos. La ruptura de Ricardo Mejía Berdeja, ahora en el Partido del Trabajo, generó las condiciones para la continuidad del PRI en el gobierno de Coahuila. De la misma manera, la presencia solitaria de partidos como UDC y Verde Ecologista, suman a la dispersión del voto. Eso no es todo. Si hace falta un esquirol, también está inscrito algún candidato independiente. Bajo esas condiciones, ya sabemos quien gana. Es cierto, nada está escrito, y puede haber sorpresas. Ninguna elección es la misma.

Para cerrar, dos fotografías muestran diferentes mensajes. Sonriente, el ahora candidato de Morena, está con el gobernador y compañía. Es el abrazo del poder. Ahí no hay oposición, sino complacencia.

Otro contraste se vio en la reunión que tuvo el joven candidato del PRI, Manolo Jiménez con el alcalde de Torreón, Román Cepeda, y los exalcaldes. Una foto dice más que mil palabras. Ahí estuvieron reunidos Eduardo Olmos, Heriberto Ramos, Carlos Román Cepeda, Salvador Jalife, Guillermo Anaya y Jorge Zermeño. Unidad y seguridad son dos narrativas que reitera el poder estatal ante los electores. No se trata sólo de llegar a los comicios cinco meses antes y pretender ganar las elecciones.

El Siglo

viernes, 30 de diciembre de 2016

Javier Guerrero


Por lo general, la imagen de la política y los políticos es negativa. Sin embargo, no todo es así. En un país como México, donde la política suele ser sinónimo de corrupción, o peor todavía, sinónimo de impunidad, también hay excepciones. Algunos afirman que siempre fue así, que siempre ha estado mal. Pero en contadas ocasiones, hay hombres públicos que dan sentido a la política por valores constructivos, como consenso, responsabilidad, eficacia, y también, hay que decirlo con todas su letras, honestidad.
En la última década en el país, pasamos de la narrativa sobre la violencia y el combate al narcotráfico, a la narrativa de la corrupción. Enrique Peña Nieto se encargó como nadie, de encabezar esa “cruzada”. Con asombrosa similitud, ambas narrativas se cruzaron en Coahuila. Los años aciagos de la violencia, donde se fundieron y confundieron, el crimen organizado y el gobierno. A la par, se fraguó el desfalco más grande que se recuerde en el gobierno de Coahuila, y por consecuencia, un atraco sin fin para los ciudadanos. En medio de todo, Moreira I y II. Por lo mismo, a escasos meses de las elecciones en Coahuila, comienza a circular un río de ciudadanos indignados con esa hermandad en el gobierno. Para el 2017 los coahuilenses tendremos que elegir entre cambiar las chapas de las puertas y quitarles las llaves a los ladrones, o refrendar a una cleptocracia rampante.
Para nadie es un secreto que entre los priistas también hay malestar y división. Poco a poco se empiezan a manifestar algunos actores que ven un pernicioso continuismo del moreirato en la candidatura del alcalde con licencia de Torreón, ¿Miguel Moreira o Miguel Riquelme? No hay diferencia.
Una de esas voces, acaso la más clara dentro del PRI, ha sido Javier Guerrero, quien el pasado miércoles 14 de diciembre, anunció su renuncia irrevocable al partido, y al mismo tiempo, anunció que participará en la contienda como candidato independiente.
Guerrero, actualmente diputado federal, es uno de los poquísimos políticos honestos en Coahuila. Como secretario de fianzas del gobierno estatal durante la administración de Enrique Martínez y Martínez, tuvo un desempeño eficaz y responsable. Dejó finanzas sanas, y sobre todo, acrecentó la buena reputación del gobierno de Coahuila. También, es un político bien preparado profesionalmente; un político de carrera, que ante todo, ha preferido la eficacia y la responsabilidad en la función pública, que los reflectores y los aplausos artificiales, que tanto abundan entre nuestros gobernantes.  
En el comunicado de prensa para anunciar su ruptura, Guerrero expresó “el rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI… el partido se encuentra secuestrado”. ¿Más claro?
La elecciones del año que entra en Coahuila, abren por primera vez la factibilidad de alternancia. Se trata de un momento único e irrepetible. En una palabra: histórico. Es ahora o nunca. Por lo mismo, será un elección apasionante y todavía más reñida, no sólo porque el futuro del estado queda en juego. Votar por la tóxica continuidad de una camarilla de ampones, o romper de una vez con esa inercia. En ese sentido, apoyar la alternancia representa un valor mayor que trasciende una candidatura individual. Que Javier Guerrero, un respetable político del PRI rompa con cuarenta años de militancia, significa una aportación a los vientos de cambio que corren por Coahuila. Es cierto, como candidato independiente, Guerrero arranca con pocas posibilidades de triunfo, no obstante, su decisión, no sólo es valiente, sino generosa. Valiente, porque a pesar de las presiones y las amenazas debajo de la mesa, es una voz de dignidad política en medio de un estado perdido por la corrupción. ¡Coahuila no aguanta más! Mientras la camarilla apoya con todo —léase recursos públicos—, al delfín y asume la política de “darle la vuelta la página”,  Javier representa a una minoría que no acepta la inercia.
La decisión de Guerrero es generosa, porque su participación por la libre, minará los votos del moreirato. Pocos o muchos, son votos que no irán al grupo priista que quiere mantener impune la corrupción: la megadeuda, las empresas fantasma, las fortunas malhabidas, las inversiones incautadas en Texas, las graves acusaciones en España. Está muy claro, el moreirato busca otra tapadera, pero el agua ya derramó del vaso.

A tiempo, Javier Guerrero ya contribuye a la alternancia en Coahuila. No se quedó callado, ni fue cómplice con su silencio. Su apuesta es por la democracia en Coahuila. Bienvenida su propuesta.
21 de diciembre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1294539.javier-guerrero.html

PRI al tercer lugar


La debacle es evidente, pero insisten en tapar el sol con un dedo. Dirán los más encumbrados ¿para qué si tenemos el poder? En la decadencia, prefieren negar la realidad inyectado dinero a los medios, como si eso cambiara las cosas. Cada quien su cuento. Mientras tanto, un ejército prepara despensas y todas las fuerzas federales se vuelcan al último reducto priista de importancia. No Nayarit o Coahuila; sí el Estado de México. Ahí la combinación es perfecta. Enormes poblaciones pauperizadas son la clientela perfecta para las próximas elecciones. Va Rosario Robles a reforzar los programas. Luis Miranda, ahora secretario, camina con despensas en mano. Es el hombre brillante, —la eminencia gris—, que acompaña incondicionalmente al presidente, pero cuando es necesario, recomienda al psiquiatra. Al secretario de Hacienda se le instruye puntualmente para que a Eruviel no le falte nada. De esa manera, castigan a lo estados opositores como Nuevo León, y premian a los que habrán de tener elecciones. Mejor edulcorar la realidad que aceptarla a punta de golpes. Antes de la inauguración de Mexicable, los hombres del presidente se esmeraron en mejorar la apariencia, pues se corre el riesgo que al jefe le afecte la vista. A fin de cambiar las cosas, como extender enormes rollos de pasto artificial. Para qué molestarse en gobernar. Mejor escenografías, piruetas, luces artificiales, simulacros.   
Veamos la otra cara de la moneda: el Partido Revolucionario Institucional. Por ahora, no nos detengamos en el contrasentido del nombre, vayamos directo a la correspondencia entre el partido y el gobierno. ¿Por qué tendría que ser distinto un comportamiento del otro? El gobierno hace, pero el partido también hace. No van por caminos separados, sino uno refleja al otro. Al fin las costumbres se repiten. Por lo mismo, hace unos días, la sesión Solemne de Instalación del VI Consejo Político Nacional ratifica las prácticas del partido. Embebido de una retórica desconcertante, tanto como si proviniera de un genuino partido de oposición, el presidente del partido, Enrique Ochoa Reza, insiste en combatir la corrupción. De origen, la propuesta no sólo parece una broma; lo es. Pensemos por un momento, ¿desde el PRI que significa combatir la corrupción? Para el bromista involuntario que dirige el partido, la primera propuesta de siete, se centra en el combate a la corrupción y la impunidad. ¿Ustedes le creen? Cito textualmente a Ochoa: “Somos un partido político que denuncia a todos aquellos que se apartan de la ética, que le fallan a su partido y que lastiman a la sociedad. Siguiendo las mejores prácticas internacionales en la materia, estamos construyendo al interior del partido una Comisión Anticorrupción, que nos permitirá actuar de manera preventiva ante esos lamentables casos. Además, para vencer el doble cáncer de corrupción e impunidad hay que tener sistemas anticorrupción, creíbles y confiables, estatales y nacionales, que tengan la participación de la ciudadanía” (27 de noviembre 2016).
Con Javier Duarte en fuga y la finanzas quebradas de Veracruz, con la crisis de Chihuahua y su prominente banquero, César Duarte. La lista es larga… pero sin duda destaca la protección y deferencia que le guardan a Humberto Moreira. El exgobernador de Coahuila, adquirió una deuda de miles de millones de pesos con documentos falsos, pero es un hombre que llama al honor. ¿Cómo podría pasar inadvertido tan destacado miembro del partido? Por supuesto, no dudaron en ratificarlo como consejero. Su palabra, y sobre todos, sus secretos son bien apreciados en el PRI. Después de todo, más vale tenerlo cerca, que suelto por ahí. No obstante la quiebra financiera de Coahuila, ha sugerido regresar en las próximas elecciones. Sólo falta que lo propongan para dirigir la Comisión Anticorrupción. ¡En mejores manos no podría estar!
¿Hay diferencia entre el PRI y el gobierno? Más que diferencia, existe congruencia. Durante la sesión, el presidente Enrique Peña Nieto también se pronunció: “respaldo que al interior del partido se luche contra la corrupción y se sancione a quienes han traicionado y lastimado a nuestro instituto político” (27 de noviembre 2016). ¿Sabrá dónde está el enemigo número uno de Veracruz? El presidente repite una frase incomprensible en el “adn” priista: “en el PRI no tenían cabida, ni la tienen, ni la corrupción, ni el encubrimiento, y mucho menos la impunidad”. ¿A qué se refiere ese galimatías?
Por lo pronto, rumbo a la presidencia, el PRI va al tercer lugar.

30 de noviembre
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1287731.pri-al-tercer-lugar.html

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Y Humberto?

Foto: http://www.vanguardia.com.mx/articulo/borran-pintas-de-humberto-moreira-como-el-raton-mickey

El cargo de la presidencia del partido, parece serio, digno de todo protocolo y atenciones públicas, pero en realidad, el nuevo presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, lo ejerce como un bromista involuntario. Desde su llegada, no sorprendió a nadie, porque sencillamente nadie lo conocía, en cambio, su discurso contra la corrupción —sí, ¡contra la corrupción!—, lo muestra en abierta contradicción con el partido. Digamos que lo blanco de lo negro. De acuerdo con el priista, “iniciamos una nueva etapa de diálogo, de crítica, autocrítica y propuestas constructivas”. Por donde se le vea, el discurso de Ochoa Reza es increíble. ¿Piensan que es excesivo el señalamiento? 
Vayamos a las acciones recientes. Ante una presidencia de la República sin liderazgo y con la aprobación por los suelos, el PRI anunció que investigará, e incluso, podría expulsar del partido, a tres gobernadores: Javier Duarte de Veracruz, César Duarte de Chihuahua y Roberto Borge de Quintana Roo. Además, en la lista incluyó al exgobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, a quien la “justicia” protege bien, a pesar de que el Bronco lo quiere en la cárcel. Cada uno de esos gobernantes tienen en común un endeudamiento insaciable, por no decir, talento de sobra para la cleptocracia.  Pero lo revelador de la propuesta priista, es la ausencia de Humberto Moreira en la lista.  A todas luces, una figura paradigmática en el partido (“árbol que da moreiras”). Pero ¿qué le debe Enrique Peña Nieto a Humberto Moreira para que nadie lo toque? ¿Qué le sabe Moreira a Peña Nieto para permanecer impune? ¿Cuántos miles de millones de pesos salieron de las arcas de Coahuila hacia la campaña presidencial de 2012? ¿1500 millones? ¿3 mil millones? ¿Cuántos miles de millones más estarán enterrados en las casas de los susodichos?    
Envalentonada, la secretaria general del PRI, Carolina Monroy del Mazo, advirtió esta semana, que “a partir de hoy no permitiremos un solo agravio más al señor Presidente de la República; cada ofensa recibida tendrá respuesta”. Pero más tardó en declarar la secretaria, que Peña Nieto en salir con otra. La “casa blanca”, el departamento de Miami, y ahora el plagio de la tesis. Y pensar que todavía le restan dos años…
Si un partido en México representa la corrupción por excelencia, es el PRI. Aunque para ser precisos, gracias a la alternancia, la corrupción también se democratizó de manera amplia y generosa al resto de los partidos. Hoy por hoy, el PRI ya no es el monopolio de la corrupción, aunque cómo lo distingue. De eso sabemos muy bien en Coahuila. Gracias a la justicia de otro país, Estados Unidos, sabemos santo y seña del gigantesco fraude que conocemos como la “deuda”. Cada vez más, el círculo se constriñe al “conspirador 1”. También esta semana, el gobierno gringo va a subastar bienes incautados a Javier Villarreal, extesoro de Humberto Moreira. Las propiedades equivalen a unos 680 millones de pesos, que de acuerdo con las investigaciones judiciales seguidas a Villarreal, provienen del dinero robado al estado de Coahuila. Hasta el momento es lo que probaron las autoridades norteamericanas. Repasemos la lógica. Si eso se llevó el de abajo, cuánto no habrá detrás del primero. Cuánto más del hermano que después le siguió. Sin embargo, en Coahuila, en México, no pasa nada, salvo la impunidad. Detrás de la deuda, un puñado de políticos y un grupo de burócratas a su cargo, velan porque las cosas se queden como están. 
En 2013, el senador Luis Fernando Salazar solicitó formalmente al gobernador Moreira II, reclamar los bienes incautados en Estados Unidos a Villarreal. Lo mismo hizo ante la Secretaría de Hacienda, pero casualmente ni el gobernador, ni la Secretaría hicieron nada. En otras palabras, avalaron la impunidad. Ahora, esas propiedades valuadas en millones de dólares incautadas a Villarreal, serán subastados en los Estados Unidos. Para tapar el sol con un dedo, el secretario de Finanzas en Coahuila, Ismael Ramos Flores, declaró que “no son recursos de Coahuila”, no obstante que la investigación judicial en Texas, determinó su procedencia ilícita. En Coahuila, las autoridades le dieron “vuelta a la página”. La dirigencia nacional, ni por error habla de Moreira (“Las instituciones no son responsables de los individuos”). Y Peña Nieto ni siquiera se puede controlar tantito, por aquello de que la corrupción es “cultural”. ¡Qué cultos salieron todos!
24 agosto 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1256057.y-humberto.html

Reflexiones según Manlio Fabio

Terminaron las elecciones. Unos festejaron, otros llamaron desde el eufemismo, a la reflexión. Pero sin duda, viene lo más difícil: gobernar y administrar los problemas con unos recursos limitados. En el transcurso del siguiente año conoceremos quiénes se quedaron en el artificio como gobernantes, y quiénes hicieron política. Por lo pronto, quedó la sensación de que el voto sí sirvió para algo, aunque fuera para castigar a los gobernantes. Quizá nos parezca poco, pero hay países donde los ciudadanos ni siquiera ese medio pueden ejercer. ¿Cuánto más aguanta un país como Venezuela?
Después de las elecciones, varios actores se consolidaron y otros se debilitaron visiblemente. Sin duda, el más fortalecido fue Ricardo Anaya, líder nacional del PAN, quién no sólo pasó la prueba electoral, sino además demostró capacidad para la liderar al partido. En un reciente debate conducido todavía por Joaquín López Dóriga, el joven Anaya despedazó al líder del PRI, Manlio Fabio Beltrones, quien no pudo contrarrestar un solo argumento del panista. Entre más trató de defenderse Beltrones, más se hundía. Acostumbrados al mito que el mismo Manlio hizo de sí mismo, resultó irónico, que el viejo lobo de la política, no pudo defenderse de los argumentos expresados por Anaya. Algo así, como el engañador, engañado. Busquen el video en You Tube. Como respuesta a los malos resultados, un Beltrones compungido respondió con un video llamando a la “reflexión”. Pero lo chocante y contradictorio no fue el mensaje, sino la pretensión de rodearse de un grupo de jóvenes para aparentar lo que no puede ser.
Al respecto, no deja de ser significativo que una buena parte de los liderazgos del país pertenecen y tratan de gobernar como si estuviéramos en el siglo pasado. Tras la cruda de los resultados negativos para el PRI, Beltrones nos recetó su manera de reflexionar. Pero momento,  ¿qué podrían reflexionar los priistas tras la caída en las elecciones? Me cuesta trabajo imaginar una reflexión honesta, pero vamos a internarlo. Resumo algunas reflexiones en el PRI: “Ya no vamos a ser tan corruptos, nada más poquito”. O quizá apliquen la minimalista para la próxima: “ahora robaremos menos y repartiremos más”.  Otra reflexión los lleva a repensar el poder a la manera de Agustín y sus tentaciones: “Señor dame la castidad, pero todavía no”. Actualizado, el priista reflexiona:  “prometo no abusar del poder, pero qué tentación ser virrey”. En el manejo de los recursos públicos, qué tanto es tantito en eso de la deuda, por lo mismo, “ahora prometemos estudiar en Barcelona finanzas públicas y regresar a endeudar más a los estados, estamos convencidos de que si no ganamos, fue por no gastar más dinero en las elecciones”. Si están muy desesperados porque el día de la elección no levanta el candidato, mande a la policía estatal a detener a la competencia. Obstruya, detenga y amedrente. Echen los polis por delante.
Otras reflexiones también apuntan a la difícil selección de candidatos. Durango es el perfecto ejemplo de una disputa interna mal canalizada. Aplastados por la capital, la competencia supo encauzar el hartazgo y sobre todo el enojo, de un grupo que reclamó para sí el poder. Tras la derrota, no faltó la advertencia de una notable priista: “se los dije”. Dicho de otro manera: “yo sí habría ganado”. Y que nadie lo dude, sobre todo, después de ganar todas las casillas.
Estas fueron algunas reflexiones, pero todavía nos faltan muchas más.  Por lo pronto, hasta la siguiente elección.  
15 de junio 2016 El Siglo 

Pri castigado


El voto es el mensaje. De esa manera, la reciente jornada electoral del domingo, fue refrescante en un clima de “mal humor” social.  En momentos donde el abuso de poder, la corrupción y la ausencia gobierno parecían no tener freno, las elecciones ofrecieron una alternativa para castigar a los gobernantes. Es cierto, los comicios y la democracia no resuelven todo, pero en principio es preferible a la dictadura o el autoritarismo. Vean cómo está Rusia, Corea del Norte, Venezuela, o la república bananera de Cuba. Pero vamos a nuestras elecciones.
En Chihuahua, el gobernador César Duarte, resultó un próspero banquero en la plenitud del “pinche poder”. 100 millones de pesos como modesto accionista de un banco. ¡Nada más! En Veracruz, Javier Duarte, no sólo fue arrogante y autoritario; sino desgobernó. Violencia sin freno del crimen organizado, el asesinato de periodistas, aunado a una deuda desenfrenada. Como en Coahuila, simplemente desapareció el dinero por miles de millones de pesos. Pero el domingo, los ciudadanos castigaron al pésimo gobierno. Con todo, eso no quita los miles de millones de la deuda impunemente contratada. En Tamaulipas, el mayor mérito del gobernador Egidio Torre, fue dejar las cosas igual que como estaban antes: en manos del crimen organizado. Recuerdo bien un testimonio  reciente que me compartió una ciudadana de Victoria: “estamos igual o peor en cuanto a inseguridad, las cosas no mejoraron con Peña”. ¿Para qué sirve un gobierno así? No veo cómo Miguel Ángel Osorio Chong quiere presentarse como candidato a la presidencia.
En Quinta Roo, el gobernador Roberto Borge fue por la mismas. No llenó con endeudar hasta el tope al estado; además se comportó como sátrapa tropical. Al final, el electorado echó a su partido del poder. La lista de corruptelas y pésimos gobiernos puede continuar, al fin, los resultados están a la vista. Pero el domingo, ese sencillo medio de la democracia que es el voto, reflejó el castigo de los ciudadanos. En las urnas inclinaron la balanza hacia el PAN y las coaliciones con el PRD. ¿Van a mejorar con estos gobiernos? No lo sabemos, ojalá que sí. Por lo pronto, la lección que dejan las elecciones del domingo, es que los malos gobernantes sí pueden ser castigados por medio del voto. ¡Tampoco denigremos tanto a la democracia!
Sin duda, la última década a  partir de la alternancia en el año 2000, fue decepcionante. A pesar de ese panorama negativo, hay señales de que los ciudadanos pueden apremiar o castigar con el sufragio. Cada elección tuvo sus dinámicas locales, pero hubo un denominador común: el abuso, la corrupción, la ineficacia de los gobierno al mando. Por otro lado, el conjunto de los resultados, donde el PRI perdió siete de once gubernaturas, mostró un voto de castigo a Enrique Peña Nieto. Su administración ha privilegiado una imagen artificial en vez de gobernar. Ha hecho de la corrupción, su principal carta de presentación. En Durango, José Rosas Aispuro (PAN-PRD), y en Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca (PAN), derribaron además un muro priista de más de 80 años. De ese tamaño el anacronismo político.
Bajo estos nuevos vientos, las cosas se complican para PRI rumbo al 2018. En el ámbito local, soplan aires aires del alternancia en otra entidad ultrapriista: Coahuila de Moreira. En el 2015 perdió el PRI en Nuevo León. En el 2016 sucedieron alternancias, hasta entonces inéditas en Tamaulipas y Durango, donde siempre había gobernado el PRI. Ahora le toca a Coahuila, un estado de dos hermanos que gozan de corrupción, impunidad y complicidad.
Jaime Rodríguez en Nuevo León, alardeó con meter a la cárcel al exgobernador Rodrigo Medina, pero hasta ahora, nada. Sólo escarnio mediático, todavía está por verse. Si no cumple: mal. Si cumple, estaría sentando un precedente para otras promesas similares. Javier Corral, el panista que ganó el estado de Chihuahua, y Miguel Ángel Yunes, recién electo en Veracruz, también prometieron cárcel para César y Javier Duarte. Si no cumplen. Si no arman un buen expediente, terminarán por ratificar la impunidad y la inercia de los gobiernos rapaces.  Por el contrario, si van a la cárcel, podrían estar fincando un precedente relevante en la democracia mexicana. Falta ver que esas promesas se logren, lo cual no se ve nada fácil.
8 de junio 2016 
El Siglo