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viernes, 16 de junio de 2023

El PAN y las lentejas

 




Se aliaron por un plato de lentejas. Así acaba el Partido Acción Nacional, tras décadas de sacrificios, avances y aportes a la democracia mexicana. Durante la segunda mitad del siglo XX, el PAN fue un partido de oposición con gran prestigio. Los fundaron hombres notables e íntegros en 1939, a fin de construir una vía institucional para trascender el vaivén de las elecciones. Desde su arranque, se ganaron a pulso y valentía, el lugar de oposición al régimen en un contexto autoritario. Eran los tiempos de la dictadura de partido único, con todo lo que significa esa palabra: represión, violencia, hegemonía brutal. Octavio Paz, definió al partido en el poder, como el Ogro filantrópico. En consecuencia, el régimen autoritario utilizó todo tipo de recursos y artilugios antidemocráticos para mantenerse arriba, hasta que pasaron setenta años.

Sin posibilidades de ganar, los panistas fueron minoría por muchos años. Luego ganaron una diputación aquí, un municipio acá, pero no más. Sin embargo, el PAN se mantuvo con aplomo y llegado el momento, hizo aportaciones relevantes a la democracia en México. La credencial de elector y un instituto electoral autónomo, son algunos ejemplos vigentes.

Con el apoyo de los ciudadanos, llegaron a la presidencia en el año 2000, no obstante, de carecer de estructura. De esa manera, canalizaron el voto antipriista. Vicente Fox fue el mejor candidato y el peor presidente. Frívolo, desperdició la gran legitimidad de su gobierno y dejó intacto el antiguo régimen. En el 2006 mantuvieron la presidencia bajo una elección polémica y sumamente cuestionada. La diferencia de votos consistió en 0.56 por ciento. Lo que siguió con Felipe Calderón, fue la guerra contra el narco y la violencia sin fin que todavía lastima al país. Genaro García Luna es el símbolo de esos infames años.

Hace tiempo que el PAN anuló la tradición. Sus actuales líderes son todo lo contrario a los valores que fundaron el partido. Pienso en la inteligente visión y paciente brega de eternidad de Manuel Gómez Morin; en el humanismo cristiano de Efraín González Luna, abogado de prestigio y hombre intachable; la capacidad argumentativa de Rafael Preciado Hernández; la agudeza de Adolfo Christlieb Ibarrola; la dignidad de José Ángel Conchello; la entereza de don Luis H. Álvarez y la inteligencia crítica de Carlos Castillo Peraza.

El 22 de diciembre de 2020, el PAN firmó su degradación al conformar la alianza con el PRI y las sobras del PRD. No sólo perdió la poca credibilidad que tenía, sino se alió con su opresor histórico. De esa manera, el PAN quedó destruido por sus principales líderes, quienes están muy por debajo de las circunstancias. Rebasados, navegan sin brújula en un Titanic llamado Alianza. Su hundimiento los espera en 2024.

En las recientes elecciones de gobernador en el Estado México, el PAN, sólo obtuvo el 11.2 por ciento de los votos. En Coahuila, terminaron en cuarto lugar, con 6.8 por ciento, es decir, raquíticos 89 mil 243 votos. ¡Una estafa para el PRI! Lo cual ya es mucho decir. Toda esta debacle del PAN, me recordó la historia de Esaú, quien vendió su primogenitura y herencia, por un plato de lentejas a Jacob. Es decir, por el hambre momentánea, se perdió para siempre. Era preferible asumir con dignidad algunas derrotas y regresar con integridad de cara a los ciudadanos. Con la alianza, el PAN entró en un precipitado proceso de perredización. En la política, ya lo dijo el florentino, hoy estás arriba, y mañana abajo. Sin embargo, se aliaron con el PRI, pulverizando su identidad, y sobre todo, la legitimidad que ganaron con las luchas históricas. Los panistas de la vieja guardia fueron sumamente valientes, aguantaron las vejaciones y la violencia del régimen contra sus militantes. En aquellos años, distribuir propaganda del PAN, te podía llevar a la cárcel. Criticar al gobierno era motivo de persecución y hasta desaparición. Por otro lado, la generación que le tocó cosechar importantes triunfos electorales, hizo concertaciones con el gobierno sin perder su valor. Diego Fernández de Ceballos y Carlos Castillo, ganaron el poder, pero no perdieron el partido. Esa etapa se caracterizó por un pragmatismo que hizo coalición con el gobierno y conservó su marca.

En contraste, Movimiento Ciudadano está destinado a tomar el lugar el PAN. Tienen propuestas interesantes en el Senado y en la Cámara de Diputados. Su discurso no es estridente. Gobiernan estados relevantes como Jalisco y Nuevo León. Pese al canto de las sirenas de la Alianza, se mantuvieron firmes. Para el 2024 es factible que desplacen al panismo al tercer lugar.

El PAN carece de liderazgos honestos e inteligentes. Están destinados a una irrelevante minoría. Su paupérrima narrativa se limita a criticar al presidente y decir que todo está mal. En esas condiciones, el político que mejor representa los valores y principios de la Alianza, es Alito Moreno, sin duda, sería el mejor candidato, por su gran "experiencia" y "habilidad". Todo por un plato de lentejas.

El Siglo, 13 de junio 2023

lunes, 26 de diciembre de 2016

Pri castigado


El voto es el mensaje. De esa manera, la reciente jornada electoral del domingo, fue refrescante en un clima de “mal humor” social.  En momentos donde el abuso de poder, la corrupción y la ausencia gobierno parecían no tener freno, las elecciones ofrecieron una alternativa para castigar a los gobernantes. Es cierto, los comicios y la democracia no resuelven todo, pero en principio es preferible a la dictadura o el autoritarismo. Vean cómo está Rusia, Corea del Norte, Venezuela, o la república bananera de Cuba. Pero vamos a nuestras elecciones.
En Chihuahua, el gobernador César Duarte, resultó un próspero banquero en la plenitud del “pinche poder”. 100 millones de pesos como modesto accionista de un banco. ¡Nada más! En Veracruz, Javier Duarte, no sólo fue arrogante y autoritario; sino desgobernó. Violencia sin freno del crimen organizado, el asesinato de periodistas, aunado a una deuda desenfrenada. Como en Coahuila, simplemente desapareció el dinero por miles de millones de pesos. Pero el domingo, los ciudadanos castigaron al pésimo gobierno. Con todo, eso no quita los miles de millones de la deuda impunemente contratada. En Tamaulipas, el mayor mérito del gobernador Egidio Torre, fue dejar las cosas igual que como estaban antes: en manos del crimen organizado. Recuerdo bien un testimonio  reciente que me compartió una ciudadana de Victoria: “estamos igual o peor en cuanto a inseguridad, las cosas no mejoraron con Peña”. ¿Para qué sirve un gobierno así? No veo cómo Miguel Ángel Osorio Chong quiere presentarse como candidato a la presidencia.
En Quinta Roo, el gobernador Roberto Borge fue por la mismas. No llenó con endeudar hasta el tope al estado; además se comportó como sátrapa tropical. Al final, el electorado echó a su partido del poder. La lista de corruptelas y pésimos gobiernos puede continuar, al fin, los resultados están a la vista. Pero el domingo, ese sencillo medio de la democracia que es el voto, reflejó el castigo de los ciudadanos. En las urnas inclinaron la balanza hacia el PAN y las coaliciones con el PRD. ¿Van a mejorar con estos gobiernos? No lo sabemos, ojalá que sí. Por lo pronto, la lección que dejan las elecciones del domingo, es que los malos gobernantes sí pueden ser castigados por medio del voto. ¡Tampoco denigremos tanto a la democracia!
Sin duda, la última década a  partir de la alternancia en el año 2000, fue decepcionante. A pesar de ese panorama negativo, hay señales de que los ciudadanos pueden apremiar o castigar con el sufragio. Cada elección tuvo sus dinámicas locales, pero hubo un denominador común: el abuso, la corrupción, la ineficacia de los gobierno al mando. Por otro lado, el conjunto de los resultados, donde el PRI perdió siete de once gubernaturas, mostró un voto de castigo a Enrique Peña Nieto. Su administración ha privilegiado una imagen artificial en vez de gobernar. Ha hecho de la corrupción, su principal carta de presentación. En Durango, José Rosas Aispuro (PAN-PRD), y en Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca (PAN), derribaron además un muro priista de más de 80 años. De ese tamaño el anacronismo político.
Bajo estos nuevos vientos, las cosas se complican para PRI rumbo al 2018. En el ámbito local, soplan aires aires del alternancia en otra entidad ultrapriista: Coahuila de Moreira. En el 2015 perdió el PRI en Nuevo León. En el 2016 sucedieron alternancias, hasta entonces inéditas en Tamaulipas y Durango, donde siempre había gobernado el PRI. Ahora le toca a Coahuila, un estado de dos hermanos que gozan de corrupción, impunidad y complicidad.
Jaime Rodríguez en Nuevo León, alardeó con meter a la cárcel al exgobernador Rodrigo Medina, pero hasta ahora, nada. Sólo escarnio mediático, todavía está por verse. Si no cumple: mal. Si cumple, estaría sentando un precedente para otras promesas similares. Javier Corral, el panista que ganó el estado de Chihuahua, y Miguel Ángel Yunes, recién electo en Veracruz, también prometieron cárcel para César y Javier Duarte. Si no cumplen. Si no arman un buen expediente, terminarán por ratificar la impunidad y la inercia de los gobiernos rapaces.  Por el contrario, si van a la cárcel, podrían estar fincando un precedente relevante en la democracia mexicana. Falta ver que esas promesas se logren, lo cual no se ve nada fácil.
8 de junio 2016 
El Siglo 

domingo, 15 de febrero de 2015

A la puerta de las elecciones

Que no haya ilusos para que no haya desilusionados, diría Manuel Gómez Morín. En ese tono, unas nuevas elecciones se avecinan para el mes de junio. Sé que para muchos, hablar de elecciones, partidos y votos, resulta despreciable. Más todavía, porque la principal autoridad está desprestigiada por sendas casas y escándalos corrupción. Menos mal que allá en la Presidencia nos confirman que todo es "legalmente". Bajo un viejo principio: se puede engañar un tiempo, pero no todo el tiempo. Más allá de la crítica, la queja amarga, o el desprecio, el momento para rechazar está en las urnas, no en los cafés y las redes sociales. Por lo mismo, los próximos comicios son relevantes por varias razones. Se trata de la primera elección intermedia que va a enfrentar al partido en el poder. Ahí veremos si en verdad el malestar que reflejan los ciudadanos en la opinión pública, logra conectarse con las urnas. No nos sorprendamos luego, a pesar del ambiente crispado contra el gobierno de Enrique Peña Nieto, que su partido resulte nuevamente ganador.
Aunque las condiciones estén dadas para castigar al PRI, el malestar por sí mismo no garantiza un voto de castigo. Muchas veces la indignación en México no alcanza, ni tampoco llega hasta las boleta. Por momentos parece que el mejor escenario para los políticos profesionales, es una abstinencia electoral. En tal reclamo, recientemente los padres de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, han llamado a no votar en Guerrero, un estado donde la degradación es vida cotidiana. Paradójicamente, su propuesta, lejos de afectar a los candidatos, terminará por favorecer a quienes buscan rechazar. Candidatos mediocres como Luis Walton, exalcalde de Acapulco, o inconscientes como Ángel Aguirre Herrera, hijo del defenestrado gobernador de Guerrero, son las principales cartas del Movimiento ciudadano y PRD en esa entidad. Si esos son candidatos, no quiero saber cómo están los otros.
Por lo mismo, ante un entorno de desconfianza, independientes como "Lagrimita", quien busca la alcaldía de Guadalajara, o el "Temoc", tras la alcaldía de Cuernavaca, son más una caricatura, que serios candidatos. Estas elecciones también pueden ser un buen momento para mejorar el acceso de los candidatos independientes al poder. No porque los independientes sean una garantía de honestidad y profesionalismo. Más bien los partidos necesitan algún contrapeso cuando al ciudadano no le basta votar por el menos peor. Hay liderazgos genuinos que pueden revitalizar la vida pública más allá de los partidos. Quien sin duda puede dar la sorpresa es Morena, el partido personal de Andrés Manuel López Obrador. De ser así, el tabasqueño no sólo sería revivido por el PRI, también demostraría que tiene tres vidas después de sus derrotas rumbo a la presidencia.
Ante el desencanto, me quedo con la puntual propuesta de Transparencia Mexicana. Hay que exigir a los candidatos al menos tres puntos: Declaración patrimonial; declaración de intereses; y declaración de impuestos. Aun así, entre los aspirantes, hay muchos con sus "casas blancas". Todo sea por el mal menor.
28 de enero 2015

Dos discursos

Después de las fiestas viene la realidad. Si bien, el año empieza con nuevos bríos y la ocasión llama a renovar propósitos y hacer cambios, la inercia del país es incierta. Por un lado, es positivo la movilización, la crítica ciudadana y hasta las protestas en la calle. Aunque no hay un propósito claro ni tampoco un serie de liderazgos, la semilla está sembrada. Pero si los diversos grupos ciudadanos están señalando la pauta hacia delante, los gobiernos no sólo parecen rebasados, sino también lo están. Las fiestas dieron tregua al Gobierno Federal, pero los problemas ya están de regreso. Si la administración pública es la administración de los problemas, la política es el medio para enfrentarlos. ¿Cómo los enfrentó el gobierno? Ya sin fuerza, el presidente se animó a salir con uno de los temas críticos de su gobierno: la economía. En cadena nacional, recetó siete acciones en favor de la economía familiar y aseguró que este año se reflejarán los "beneficios de las reformas".
De acuerdo con el discurso oficial, gracias a la reforma energética bajaron las tarifas de luz. Paradójicamente, mientras el precio del petróleo cayó, la gasolina siguió subiendo. La Secretaría de Hacienda, quien la dirige el mejor ministro de finanzas del mundo (no es ironía), prometió que no habrá más "gasolinazos". Mientras en la frontera con Estados Unidos, se homologan los precios al mercado internacional, al interior suben. Así los beneficios a la economía familiar.
En el campo de las telecomunicaciones, hay que reconocer que el mayor beneficio fue mantener a los actores monopólicos, y a cambio, hacer que toda llamada nacional cuente como una llamada local. Poca cosa para las empresas dominantes. Pero sin duda, el mejor gasto fue comprar televisores, etiquetarlos con los emblemas del gobierno y regalarlos a las clientelas electores: 10 millones de familias de recursos escasos y otros tantos de recursos sobrados. En eso se van los impuestos de la polémica reforma fiscal. Para distorsionar más los mercados, habrá un trato fiscal preferencial para el campo en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. ¿Y el resto de las entidades?
Peña Nieto, el político que se encogió frente a la crisis política, aseguró que ya se siente los efectos de las reformas. ¡Sin duda alguna! Devaluación del peso, dólar caro, petróleo a la baja y tercer año financiado con deuda externa. Un caldo de cultivo que nos recuerda la Docena trágica de Echeverría a López Portillo. Además, súmele usted el derrumbe del gobierno como artificio mediático, que nos cuesta la friolera de 6.3 millones de pesos al día.
Como sabemos, en el verano habrá elecciones. Así, en la antesala de los comicios, el presidente del PAN, Ricardo Anaya, abandera la campaña bajo la esperanza de ganar con la pura decadencia del gobierno. Dice en el spot: "México no va por el camino correcto, está herido por la violencia, manchado por la corrupción, detenido por la economía". Vuelvo al punto de este texto. Los ciudadanos van hacia un lado, y los políticos van a otro. Son dos discursos. No se trata de afinidades o que todos estemos en concordia. Pero hace tiempo que la política profesional ofrece muy poco valor público. Si la Presidencia asumió la cleptocracia como forma de gobierno, en los hechos, el PAN presenta un discurso que se contradice por ellos mismos. De cara a las elecciones nos piden "cambiar el rumbo" con nuevas ideas como meter a los corruptos a la cárcel con el sistema anticorrupción. Sin embargo, como partido, el PAN ha renunciado voluntariamente a la oposición. Lejos de denunciar y presionar con el escándalo de las casas y el abierto conflicto de interés entre Grupo Higa y la Presidencia, el PAN se ha comportado como un celoso guardián del poder. ¿Cómo creerle entonces a un partido de oposición que renuncia a la oposición? Algo similar ocurre con el PRD que rápido salió a cubrir al Presidente. ¡Así ni cómo!
7 de enero 
El Siglo de Torreón 

lunes, 20 de octubre de 2014

La culpa es de los medios


De vez en vez, surgen justificaciones ramplonas, clichés que se repiten a falta de argumentos, honestidad o algo de pensamiento. De esa manera, hay quien prefiere culpar a los otros, para no asumir las propias responsabilidades. En esa lógica, siempre es más fácil señalar a terceros, que reconocer los errores. Como un guión predecible, encontramos hombres públicos que excusan su ausencia de liderazgo, victimizándose ante el clima, un gobierno "perverso" o simplemente contra los medios de comunicación.
















Recientemente, un hombre representativo de la mediocridad política, Gustavo Madero, quien dirige Acción Nacional, demostró su capacidad discursiva contra los medios. La profundidad del argumento maderista encontró en los medios a los culpables de la decadencia panista: "El PAN enfrenta trascendidos, acusaciones sin denuncias, delitos sin testimonios, cobardes difamaciones sin voz y sin rostro para alimentar esta política del espectáculo y de la trivialización, en donde lo que menos importa son las posiciones ideológicas".
Quizá convenga recordar, bajo cierto orden cronológico, la sucesión de escándalos y denuncias de corrupción estelarizados por connotados y desconocidos panistas. De esa manera, la renovación de la dirigencia del PAN mostró las diferencias entre los grupos, lo cual es normal en la política, pero de paso evidenció señalamientos puntuales por los "moches" solicitados en la Cámara de Diputados, entre ellos, los protagonizados por el festivo coordinador de la bancada panista, Luis Alberto Villarreal. Pero pasó la elección en el mes de mayo y ganó nuevamente Madero. Por supuesto, se omitió el asunto de la corrupción y Villarreal siguió de fiesta.
En los primeros días de julio, aparecieron unos jóvenes panistas en Jalisco, quienes declararon su admiración por el nacional socialismo. Sin tapujos se mostraron conmemorando el aniversario de su admirado Führer. Como un perfecto oxímoron, el suceso "ario" identificó a los jóvenes de "morenazis".
Por entonces estuvo de moda el mundial futbol, donde unos desconocidos panistas de la delegación Benito Juárez, se lanzaron a la fama como los golpeadores de Brasil. El resto de la historia ya la conocemos, pero el daño ya estaba hecho. Y si las acusaciones de corrupción no tumbaron al coordinador de los diputados panistas, una fiesta bien provista tumbó a Villarreal de la Cámara. Queda claro que dentro del maderismo, no se sanciona la corrupción, pero sí la pachanga.
Uno tras otro, la colección de escándalos fue bien difundida por los medios, pero el problema no es de los periódicos, la radio, la televisión o la Internet, a ellos sólo les regalaron una nota que vende o se tuitea bien. El punto de fondo es la miseria del PAN como partido político después de ser gobierno, y sobre todo, la decadencia como oposición. Semejante desfiguro en el 75 aniversario.
En un luminoso e imprescindible ensayo publicado en 1947, Daniel Cosío Villegas, señaló que "Acción Nacional se desplomaría al hacerse gobierno". 53 años después llegaron al gobierno y tras 12 años, el PAN quedó desplomado por el PAN mismo. A estas alturas, la exposición en los medios es lo de menos, mejor escuchemos la filosofía Madero expuesta en el consejo nacional del 6 de septiembre: "El PRI aparece como el partido más corrupto en una proporción de cinco a uno contra el PAN, y eso es lo que tratan de revertir ellos a través de esta guerra de narrativas… No niego que como en toda comunidad humana, en la nuestra, lleguemos a presentar actos de corrupción o comportamientos individuales licenciosos, pero los panistas siempre hemos luchado y seguiremos luchando por combatirlos".
Para Madero lo perverso no es la corrupción en los partidos, sino que uno es más malo que otro. Entonces, a partir de ahí los ciudadanos tienen que elegir entre el menos corrupto. ¡Vaya elección! En las crisis PAN, también hay minorías críticas, pero marginales, como la voz de Luis Felipe Bravo Mena, quien no dudó en pedir perdón por los errores del partido.
Si bien hablé del PAN y su decadencia, quien mejor definió el momento mexicano, fue el presidente Enrique Peña Nieto. Para el mandatario reformador, la corrupción en el país es "una debilidad de orden cultural". Sin comentarios.

El Siglo de Torreón 
10 de septiembre 2014

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1035794.la-culpa-es-de-los-medios.html

domingo, 21 de julio de 2013

Pacto por México y pacto por los partidos

Contra los pronósticos, el famoso Pacto por México resultó ser un medio eficaz para lograr acuerdos, avanzar en puntos y reformas. De alguna manera tiros y troyanos ha reconocido la funcionalidad, incluso, los dos principales partidos de oposición se han acomodado también al Pacto, que ahora lo usan como medio de presión. La lógica es muy sencilla: Me das, te concedo. No me das, me retiro. A estas alturas, las presiones del presidente del PAN, Gustavo Madero (que se compara ridículamente con Greta Garbo), y de su homólogo en el PRD, Jesús Zambrano, parecen más caprichos y humores, que el oficio de la política. En reiteradas ocasiones han anunciado que se retiran del Pacto, luego, convidados a la foto con el presidente Peña Nieto, ahí están firmando y aplaudiendo. Ahora nuevamente ambas dirigencias condicionan su permanencia en la mesa del Pacto a cinco puntos. 

Veamos brevemente. Uno: revisar las violaciones en algunos casos durante las elecciones pasadas, lo cual es razonable, pero es un asunto que no se pueda inscribir únicamente en el pacto, aunque después del triunfo panista en Baja California, las exigencias se calmaron. Dos: aprobación pronta de leyes secundarias a las reformas educativa, de telecomunicaciones y competencia económica. Sin duda, el tiempo apremia. Tres: aprobar un periodo extraordinario para otra reforma política-electoral. Entonces, cada vez que terminen elecciones ¿estarán llamando a otra reforma y así sucesivamente? ¡Qué absurdo, qué desperdicio! Cuatro: más iniciativas de reforma del Estado. Todavía hay mucho del viejo régimen que continúa vigente. Cinco: avanzar en la reforma energética y hacendaria. La polémica de Pemex y más impuestos.

Mientras los partidos están en el juego del estira y afloja con el gobierno, el IFE acaba de multar a todos con 341 millones de pesos por irregularidades en las elecciones federales del 2012. Ni uno solo se salvó, todos recibieron sanciones económicas que habrán de pagar con los mismos recursos de los contribuyentes, es decir, al final no les afectará porque es dinero que los partidos no generan. Dos aspectos resaltan en las multas. Al Movimiento Progresista (PRD, PT y Movimiento ciudadano), que abanderó Andrés Manuel López Obrador, le rebajaron la multa después de tanta queja. En otras palabras, se vale regatear ante el IFE, al fin da muestras generosas. El PRI, que sí sabe hacerla en las elecciones, recibió la multa más alta, por 148 millones, por la causa de que 149 candidatos a diputados de 151, excedieron los gastos de campaña. Con ese dato, ahora se completa la película de los gastos de Enrique Peña Nieto en la campaña presidencial. Por eso él sí viajó en avión privado durante la campaña, y el pobre López Obrador en clase turista como cualquier ciudadano más. Aún así los contadores de López fueron incapaces de cuadrar las cifras, a tal grado, que los multaron por exceder los gastos de la campaña presidencial. Después de aquél golpe histórico de mil millones en el año 2000, al PRI no se la hacen dos veces. Por lo mismo, la pulcritud de las cifras para la campaña de Peña y la carga para 148 campañas de diputados, al fin, ¿a ellos quién les dice algo?

Las erogaciones de aquella campaña federal costaron a los contribuyentes, 2 mil 572 millones de pesos. Está claro, que por más logros que tenga el Pacto por México, el mayor beneficio, el mayor pacto es el que se da entre los partidos. Lo demás parece buena voluntad.

17 de julio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9186415

domingo, 23 de junio de 2013

Torreón, la política y el dinero

Vale recordarlo, porque fácilmente se olvida: en la administración pública los problemas son innumerables y los recursos escasos. Es un axioma que no deben ni pueden olvidar los políticos profesionales. Dicho de otro modo, no hay dinero que alcance. Por lo mismo, el éxito en la política está en mediar entre lo posible y lo deseable. Durante las campañas se sueña, se promete, se expresan muchos deseos y grandes proyectos con tal de ganar el voto. Pero después de las campañas, el ganador tiene que lidiar con la realidad y administrar los problemas. El principal: los recursos son limitados para atender las demandas. Entonces, las palabras planeación y eficacia cobran sentido. Aunque otros, asumen la feliz mediocridad; “ahí que nos lleve la corriente”. En la política se dicen muchas cosas, pero son los recursos lo que hacen posible su aplicación. Muchas son deseables para Torreón, pero ¿cuántas son posibles? Vamos a las campañas.

Me gustó la propuesta de Miguel Ángel Riquelme, candidato del PRI. Es la más extensa y detallada por ejes y temáticas. Su oferta política es más un plan de gobierno donde se enuncian un buen número de acciones, obras, compromisos. Desde pavimentación, ¡modernizar todo el alumbrado! Hacer dos unidades deportivas, más policías que los actuales, otro plan del centro histórico, una escuela de oficios, un metrobús, un museo espectacular (¿?), un añorado instituto municipal de planeación y muchas propuestas más. Hagamos una pausa. ¿De dónde va a salir el dinero? Más aún: ¿cuál es el estado de la finanzas públicas? ¿habrá dinero que alcance si antes no se lo come el gasto corriente?

En el extremo opuesto a la propuesta de Riquelme, está la de Jesús de León del PAN, tanto por orden como extensión. Sin embargo, el candidato del PAN incorporó números a la propuesta: 1700 millones de inversión para los próximos cuatros años. 500 a seguridad pública y prevención del delito. 200 para fomento económico. 500 para agua y 500 más para servicios públicos. ¿Alcanza tanto el presupuesto? Independientemente del candidato que gane, el que llegue tendrá que vérselas primero con la inercia de las finanzas municipales. No sólo lo que se tiene y se debe (en el corto y largo plazo), sino el costo que implicará atender los servicios públicos desatendidos durante varios años. La errática inversión pública resulta en el largo plazo más costosa por lo que dejó de hacer. Qué bueno que en varios foros y dos debates, tanto de León como Riquelme discutieron frente a frente el asunto de los dineros. 

Aunque no es popular hablar de cifras y presupuestos, el punto es primordial si en los próximos años buscan concretar las propuestas. Repito la pregunta: ¿De dónde va a salir todo ese dinero? Quizá habría que empezar por lo elemental: cómo estamos y cuánto se puede invertir. Para los próximos cuatros años, el que llegue tendrá que dedicarse el primer año nada más a ordenar las fianzas y la administración. ¡No es poca cosa! Les planteo a ambos un indicador muy sencillo. Lograr que en los próximos cuatro años se destinen más recursos a inversión pública que a servicios personales. Si se quieren hacer tantas obras para la ciudad, nos urge meter a dieta al gobierno. No pido un sin número de deseos para Torreón. Modestamente prefiero lo que sí es posible. Tal vez hasta tengamos una mejor ciudad.

23 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184279

Torreón alternativo

Más fácil es resaltar lo negativo de una ciudad como Torreón, sobre todo por los últimos cinco años que han sido demenciales. Mala prensa nos sobra, y qué decir de lo que encontrarán en las hemerotecas los historiadores en el futuro. Y aunque parece que la ciudad al fin encuentra un poco de calma, todavía ronda en las calles la inminencia de la violencia. Sin duda estamos en durísimo tránsito a un futuro mejor. Sin embargo, más allá de la nostalgia sobre el pasado idílico y glorioso de la región (no sólo de la ciudad), está nuestro presente. En los últimos años poco a poco han emergidos grupos que representan lo mejor de la sociedad lagunera: esperanza, dignidad, orgullo, ganas de recuperar la ciudad. Ruedas del Desierto y Moreleando son dos ejemplos palpables, alentadores. No son los únicos, pero sí bien visibles y transparentes. No es casualidad que grupos ciudadanos con ese espíritu afloren en tan difíciles circunstancias. No verlo, es no entender a la ciudad, ni sus cambios.

De las ciudades laguneras, Torreón es la ciudad más alternativa. Las más dada al cambio. Tan sólo en política, lo cual ya es mucho decir por la desconfianza hacia la autoridad y los políticos, los ciudadanos de Torreón están más cerca de la alternancia que de la permanencia. Desde hace tiempo que esta ciudad no es priista ni panista. Eso sí, según el humor, la preferencia de los ciudadanos y los resultados del gobierno local, a veces está el PRI, otras el PAN. Pero lo relevante es el cambio por el apremio o castigo. En 1996, Jorge Zermeño del PAN abrió la brecha de la inédita la alternancia. Luego sucedió Salomón Juan Marcos por el PRI. Le siguió Guillermo Anaya del PAN y continuó José Ángel Pérez por ese mismo partido. Para 2009 regresó el PRI con Eduardo Olmos a la cabeza. En menos de un mes sabremos del nuevo rumbo.

Como en cada elección, los partidos políticos hablan de estructura, voto duro y movimiento territorial. Pero si un sello se desprende desde de la década de los 90 a la fecha, es que Torreón en una ciudad alternativa por sus ciudadanos. Por supuesto no todos, pero sí los suficientes para oxigenar la política. Esos ciudadanos alternativos son los han subido han subido al PRI y también lo han bajado. Son los que le abrieron la puerta al PAN y también lo echaron. Son los electores más interesantes por críticos, por infieles. Saben que pueden ratificar al partido en el poder o sencillamente quitarlos con su voto. Desde luego, hay quienes desprecian la democracia, las elecciones, el voto. Pero no reconocer en la alternancia un valor, es comprender muy poco de las sociedades modernas. Esa pequeña virtud pública está bien arraigada en Torreón, pero ausente en otras ciudades laguneras, como Gómez Palacio (¿nos deparará pronto alguna sorpresa?). Lerdo y San Pedro de las Colonias son alternativas excéntricas. La primera entre el PRI y el PAN; la segunda entre el PRI y el PRD. En estas circunstancias, la elección de Torreón me gusta por competida.

9 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182986

Torreón en busca del alcalde

Ayer comenzaron las campañas en Torreón. ¡El clima está que arde! Y el camino rumbo a las elecciones también. Aunque la campaña es corta, y todos los candidatos presentan una buena imagen hacia los electores, en realidad, lo que se disputan es el poder. Son varios candidatos de diversos partidos, pero seamos prácticos. En Torreón existen dos partidos: PAN y PRI. A partir de ahí, ambos se han turnado la alcaldía. Los demás existen por la bondad y gracia de nuestro sistema electoral: léase los contribuyentes.

Aunque la política está desprestigiada, los candidatos todavía importan porque dentro de un mes elegiremos a la autoridad más inmediata, y al fin, la más importante para una ciudad. Olvídense de los diputados, el presidente de la República que está muy lejos, o el gobernador, que por lo general gobierna para la capital. En Torreón, una mayoría relativa de ciudadanos elegirá en las próximas semanas una propuesta de 4 años. Es un matrimonio donde no hay divorcio. Así la obsolescencia de nuestro nuestro sistema político.

En Torreón sólo hay dos candidatos: Jesús de León Tello por el PAN y Miguel Ángel Riquelme por el PRI. Tengo mi dudas de que el partido que representa Raúl Sifuentes, el Movimiento Ciudadano, pueda lograr una duradera tercera fuerza electoral. Porque lo relevante no es una elección, sino lo que sigue después: la continuidad. Aún así, en cuatro semanas pueden pasar muchas cosas. Hoy estás arriba y mañana abajo diría el famoso florentino. La campaña es para cambiar o permanecer. A Riquelme le conviene permanecer: mantenerse. A de León le urge cambiar, ganar electores. En su mensaje, Riquelme volvió al “sí podemos”, pues sabe que la ciudadanía está deprimida y necesita esperanza. Él se presenta firme como su propuesta de gobierno. Por el contrario, de León llama a hacer la diferencia con la inercia del gobierno local priista: “Ya no más” lo dice todo.

En el camino hay diferencias entre un candidato y otro; también hay coincidencias. ¿Pero votamos por programas o por humores? ¿Por simpatías o malestares? La clave parece estar en los sentidos. Otros mal dirán que en las despensas. No lo creo. Por lo pronto, ayer arrancaron las campañas y así estaremos un mes. Hay propuestas interesantes que fueron retomadas a su vez: un BRT o metrobus; la avenida Morelos peatonal, un instituto municipal de planeación, más policía con esquema militarizado, un observatorio ciudadano. También, ante la inercia, está lo básico: pavimento, alumbrado, agua. ¿En verdad el presupuesto de Torreón alcanza para tanto? Tiempo habrá para comentar en próximas columnas los detalles de las propuestas, los pormenores y por su puesto las polémicas. Vayan a www.chuydeleon.mx y www.riquelmepresidente.mx.

5 de junio 2013
http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182613

domingo, 31 de marzo de 2013

La crisis del PAN

Parkour por México...


Todos los partidos tienen sus crisis. Cuando están en el poder, es casi la felicidad. Cuando lo pierden, la soledad. Después de 12 años en los Pinos, el PAN vive la sacudida de perder el poder, pero sobre todo, el claro castigo de los votantes. Sin embargo la crisis que ahora vive el PAN, es casi natural al sistema de partidos. Hay bajas y altas, dimes y diretes, culpas y acusaciones, pero al fin, nada que no esté en la vida de los mismos partidos. No es el principio, ni tampoco el fin. El punto para los panistas es que la autocrítica lleve a la reinvención. ¿Pero la hay en Acción Nacional? Sin duda, aunque no es un grupo dominante. Al calderonismo no le bastó el tercer lugar, porque todavía disputa el control del partido. Tan falto de brújala después de las elecciones, que la dirigencia imitó al gobierno en su eslogan: Ciudadanos que movemos a México. ¿También harán parkour?

Con una visión crítica, Carlos Castillo, escribió desde dentro sobre la asamblea panista: “Quienes asistimos a la Asamblea de Acción Nacional pudimos constatar que las dirigencias del PAN (su presidente nacional, sus presidentes estatales, su Consejo Nacional y sus consejos estatales) fueron rechazadas por una militancia que, al exigir ser ella la que elija a sus autoridades de manera directa, lo que le dijo a esas dirigencias fue: no sirven, han decidido mal, han reaccionado mal, han sido integradas y electas con métodos excluyentes, injustos y en no pocas ocasiones fraudulentos, por lo que se decide transformar esos métodos para abrirlos al padrón entero”.

Para el PAN, el futuro inmediato es renovarse o aceptar por años la oposición. Ya no para ser una mala copia del PRI, sino como el mejor PAN de su tradición democrática. El expresidente de Acción Nacional, Luis Felipe Bravo Mena ha advertido recientemente que la crisis en el partido no ha tocado fondo: “En el frenesí del poder, algunos olvidaron que el poder era para servir y no un negocio o privilegio personal”. Durante la asamblea se planteó a los panistas una nueva reforma para “desterrar las prácticas corporativas”. Pero la mejor prueba de esos cambios internos, no está en el acuerdo interno entre los panistas, sino en aquellos que en las práctica acceden o puede acceder al poder. Pese a la crisis interna, todavía hay PAN para rato, aún y cuando en lo inmediato quede lejos el poder. El PAN careció de poder durante décadas, luego lo ejerció a lo largo de dos sexenios, y ahora tienen la obligación de renovarse si quiere ganarse otra vez la confianza de los ciudadanos. En largo plazo, esa prueba se dará en las elecciones intermedias para renovar la Cámara baja. Ahí veremos si los ciudadanos decidieron levantar el castigo a los panistas. Para entonces, ¿habrán aprendido la lección?

Milenio 22 de marzo 2013
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domingo, 12 de agosto de 2012

¿Se debe refundar el PAN?

Tras la derrota, diversas voces han planteado la refundación del PAN. La más notable desde la cultura priista, fue la afirmación del “primer panista de México”, Felipe Calderón. Llamó a la refundación a los pocos días de que los electores decidieron mandar al partido en el poder al tercer lugar. Declaró que el PAN necesita ser “reconstruido desde los cimientos hasta la cúpula, piedra por piedra”. Incluso, hasta se propuso una reforma de los estatutos panistas. ¿Pero se debe refundar el PAN? ¿Una refundación piedra por piedra garantiza su permanencia? ¿Será que el PAN perdió porque sus estatutos están caducos?

Lo revelador de las declaraciones de Calderón sobre su partido, no son las afirmaciones que hizo, sino lo que ocultan sus valoraciones. Detrás de la inmediata propuesta de refundación, en realidad esconde la responsabilidad de su gobierno; sobre todo, la contundente calificación que asignaron los electores en las urnas. En el poder, el hombre público suele vivir con facilidad en una burbuja. Sus errores no son sus errores. Reconocer la crítica o hacer autocrítica tampoco es importante desde la investidura. En ese sentido, hay dos caminos que confluyen: repartir culpas o negar la realidad. Para mal, los dos caminos ha cursado el presidente panista.

Calderón señaló que el error de la campaña estuvo en no apostar por el mensaje de la continuidad. Sin embargo, las elecciones demostraron que lo que menos deseaban los votantes era ratificar al partido en el gobierno. ¿En verdad creyó que un legado de violencia era digno de continuidad? ¿Acaso un partido que solapa la corrupción es digno de continuidad?

El PAN es uno de los dos partidos más longevos del sistema político mexicano. El otro es el Revolucionario Institucional. Con esa tradición, buena parte de la historia panista se fincó en la oposición leal (para utilizar la expresión de Soledad Loaeza). Mucho después de 1939 vinieron las victorias de finales de los años ochenta. La década de 1990 los catapultó a la presidencia. El PAN es un partido que está bien fundado. No necesita una refundación, pero sí requiere una reinvención. Un buen camino es la autocrítica. Otro, una agenda colaboracionista con el gobierno a fin de avanzar en las reformas. 

Acaso, a los panistas que sí les afectará la derrota será aquellos militantes que se acostumbraron a la nómina y al abuso de los recursos públicos. A ese panismo le llegó su depuración natural. Al interior, es ingenuo suponer un cambio en los estatutos como vía para recuperar el poder. Además, hace tiempo que el PAN sepultó a los miembros con la suficiente talla intelectual para proyectar una supuesta refundación. Sin duda, el último presidente del partido respetado fue Carlos Castillo Peraza, que en sus últimos años renunció a la militancia, para entregar una lúcida, memorable y honesta crítica del sistema político.

En democracia se gana y se pierde. Eso lo sabe bien en el PAN, y mejor en el PRI. Por eso, la auténtica pretensión de Calderón no está en refundar al partido, sino apoderarse del mismo en lo poco que le queda de presidencia. Desde ahí pretende reagrupar a los miembros para llevar mano en las futuras posiciones de poder. Pero Felipe olvida que sus órdenes y sus acostumbrados manotazos en la mesa ya no tendrán la fuerza del poder que da la nómina. Eso se acabó desde aquel primero de julio en que el PRD le quitó al PAN el segundo lugar. A partir de ahí, Calderón ya no es más que un ciudadano con muchas dificultades para vivir en el país. ¿Tantos guardaespaldas le darán algo de calma?

8 de agosto 2012
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domingo, 22 de julio de 2012

Miseria de la oposición

Entramos a nuevo ciclo con el cambio de poder en la presidencia. Aunque el Congreso no será novedad porque ningún partido logró reunir mayoría calificada; mucho menos mayoría absoluta para hacer cambios constitucionales. Si sumamos las diputaciones del PRI, más las que alcanzó el Partido Verde Ecologista y Nueva Alianza, aún así, no alcanzan el cincuenta más uno. Será necesario que el PRI recurra a una coalición más amplia. Es difícil que lo haga con el PRD, donde el ex candidato Andrés Manuel López Obrador parece que tomará nuevamente las calles. De ser así estaría repitiendo la radicalización inútil de un partido que logró 15 millones de votos. Otra vez puede perder la oportunidad de ser una formidable oposición e incluso reformista. Bajo ese escenario el PAN sería más factible para el cogobierno con Peña Nieto y el PRI.

Sin embargo, a falta de brújula, el presidente del PAN anunció que será hasta agosto cuando se decida el papel que tomarán los panistas en la toma de protesta de Peña Nieto. A decir de Madero “nosotros no pagaremos al PRI con la misma moneda de la obstrucción legislativa que ellos usaron, porque el pueblo de México sería el mayor perdedor”.

Pero justamente en eso radica la miseria de la oposición. La parálisis antes de que el otro avance. La obstrucción antes que ver triunfar al partido en el poder. Uno gana mientras otro pierde. Es un lugar común de la retórica política decir que el bien mayor es México, los ciudadanos, la sociedad y todo aquello que sea lo más amplio posible. Al final ni unos ni otros, porque si bien hubo acuerdo y reformas legislativas, por lo general reinan las legislaturas estériles. Así, al pasar cada elección y a petición de los partidos perdedores, se convoca a una nueva reforma electoral. Quién sabe qué maraña resultará en los próximos meses después de tanta acusación.

Por lo pronto, si el PAN quiere recuperar credibilidad y confianza con el electorado, tendrá que demostrar que no será una miserable oposición, tanto como la que bloqueó la reforma energética en el sexenio de Ernesto Zedillo. En contraparte el PRI hizo lo mismo que el PAN cuando Fox fue presidente. Y qué decir de los años con Calderón. Por eso habrá que tomar con reserva las palabras de Madero, a quien no se le da mucho la política, pero sí el apellido. Si el PAN logra superar el retroceso oposicionista podría estar recuperando espacios perdidos en los próximos años. Acaso el PAN tendría que recordar una legislatura más cercana a la que emanó de la elección en 1988. Cuando un grupo de inteligentes y comprometidos legisladores panistas lograron en coalición una serie de reformas político electorales sin precedentes para ese momento. Hoy el PAN deberá elegir entre perpetuar un papel estéril como simple y llano crítico, o el de un partido comprometido con el futuro.


20 de julio 2012
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jueves, 28 de junio de 2012

Mentada de madre

Ante la falta de recursos democráticos en nuestro país, piense en la revocación de mandato o la reelección, a veces no queda de otra más que mentarle la madre al gobernante. Por supuesto que mentarla no sustituye ninguna de las figuras negadas en la reforma política, pero sí hace las veces de válvula para el escape social. El caso puede parecer gracioso o incluso anecdótico, pero el fin de semana pasado en Guadalajara, poco más de mil personas se reunieron para mentarle la madre al gobernador Emilio González Márquez. Incluso, se registró en el Récord Guinness la megamentada en respuesta al inolvidable papel del gobernador en el año 2008. No sé si eso registro valga algo, ni tampoco me importa. Pero lo que es un hecho es la decadencia del PAN en uno de sus principales bastiones: Jalisco.

En 1995 Alberto Cárdenas ganó por primera vez la gubernatura para el PAN. A partir de entonces el panismo hizo un trabajo razonable y fue refrendado en varias ocasiones por los ciudadanos. Hoy la historia es otra y el próximo domingo el PAN no sólo perderá el bastión, sino que probablemente sea desbancado hasta el tercer lugar. Está claro que los jalicienses no quieren más PAN. ¿Lo entenderán los panistas? ¿Le servirá la crítica?

A unos días de la elección, la competencia está entre Aristóteles Sandoval del PRI y Enrique Alfaron del Movimiento Ciudadano. Hay altas posibilidades de que el PRI regrese al gobierno de Jalisco después de 17 años, aunque no descartemos del todo a Alfaro. Regresemos al punto: 


las elecciones no sólo se ganan con votos en las calles, sino con gobiernos que previamente son reconocidos por la calidad (o ineficiencia) de su trabajo. 


Ganar no es suficiente, es necesario darle forma y contenido al gobierno. González Márquez dilapidó el capital político que el PAN había acumulado por años. Mejor le mentó la madre a los ciudadanos que se opusieron a la “limosna” que pretendía el gobierno para la Iglesia. Visto en otra perspectiva, algo similar pasará con la elección presidencial del primero de julio, donde es muy posible que Enrique Peña Nieto recupere la presidencia para el PRI. El PRD en segundo y el PAN pasará al tercer lugar. Nuevamente pregunto ¿les dirá algo a los panistas ser desbancados hasta la tercera posición?

A quienes desprecian el voto. Dicen que no vale nada, pero cuando los ciudadanos se deciden pueden echar al partido en el gobierno, o en su momento, refrendarlo. Emilio González Márquez quedará como el exgobernador al que los ciudadanos le mentaron la madre. Al mismo tiempo será el gobernador que le entregó el poder al PRI.

Felipe Calderón ya es recordado por los muertos y la violencia, pero también por entregar el poder al PRI y acaso, atestiguar con amargura el tercer lugar de su partido. El colofón de su sexenio ya lo adelantó hace unos días, cuando las autoridades anuncian con gran expectativa y certeza la detención de un criminal con apellido de alcurnia entre los narcos. A las pocas horas las mismas autoridades nos dicen que siempre no. Lo cierto es que el estilo panista de gobernar parece agotado. No sólo por la inseguridad y la violencia,  sino esencialmente porque el PAN no fue capaz de cambiar el status quo.


28 de junio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9151541

miércoles, 22 de febrero de 2012

Dilemas en el PAN

Este domingo los panistas de Coahuila tendrán un fin de semana decisivo, incluso más allá de la elección en puerta. Celebrarán su proceso interno a fin de decidir quiénes van de candidatos a senador y diputados. Al mismo tiempo quedará en claro si el grupo de Guillermo Anaya mantiene el control, o es desplazado por una nueva corriente.
La disputa no es poca, y por lo mismo, algunos conflictos se presentaron, entre ellos, la denuncia contra Luis Fernando Salazar por supuestos desvíos de recursos cuando fue delegado de la Sedesol en el estado. Tampoco me extrañaría. Muchos dicen que la ropa sucia se lava en casa, pero en realidad la disputa está en la naturaleza de los partidos mismos (al menos en las democracias). Y si el PAN quiere ganarse la confianza de los electores, tendrá que empezar por revisar su propia casa.

En los últimos años, a Acción Nacional en Coahuila no le ido bien en las elecciones, no sólo cultivaron divisiones y problemas internos, lo cual quitó capacidad al partido para competir; también han visto pasar varios “carros completos”. Si antes la presencia panista en el Congreso local mantenía diversas posiciones, ahora sencillamente es irrelevante. Aunque en el estado lo han perdido todo, todavía mantienen el poder en el gobierno federal. Los anayistas llegaron al poder, pero fueron incapaces de mantenerlo. Con el retorno de Jorge Zermeño o la incursión de Jesús Ramírez, es viable la renovación interna en el PAN. En este caso, la ruptura con el grupo dominante hace viable redirigir al PAN a competencias más consistentes.

Abordo un ejemplo: bajo los efectos negativos del “moreirazo” (entre otros municipales), en Torreón, los panistas tiene una buena probabilidad de triunfo en el Distrito VI. Por lo mismo, es tan deseado por los grupos. Marcelo Torres, regidor con licencia y posición de Anaya, puntea los votos internos, pero una coalición entre Luis Gurza y Rodolfo Walss podrían descarrilar esa candidatura. Sumados los votos de uno y otro, la competencia se empareja. Sin duda Walss, el aguerrido regidor que ha sido la piedra en el zapato de la administración de Eduardo Olmos, es más conocido y me parece que aseguraría el triunfo de su partido contra Norma González Córdova, una débil candidata del PRI.

Pero la candidatura de Walss está negada contra toda lógica por los anayistas. Prefieren perder la elección a fuera, que ver avanzar a su rival. El tercero en discordia es Luis Gurza. Un candidato intermedio que puede equilibrar la balanza en la disputa interna. De ese modo los panistas tienen ante sí el dilema de perder adentro, para ganar afuera. A veces hay que ceder si se quiere construir futuras victorias. Si al final se impone el interés particular sobre lógica general, el PAN alimentará por más años el “carro completo”.


17 de febrero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9114134