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domingo, 22 de junio de 2014

Otras elecciones

Un proceso más. ¡Propaganda! Otras elecciones: ¡más propaganda! Nuevamente los candidatos a diputados locales desfilan en busca del voto. Ahora toca la renovación del Congreso de Coahuila. Pero después de conocer la triste trayectoria del legislativo en los últimos años ¿qué sentido tiene votar? No sé ustedes, pero llego a estos comicios aburrido, cansado. Pocas son las distinciones y muchas las similitudes. En las calles escucho un comentario de hastío: "siempre lo mismo, todos son iguales". Algunos votamos porque no queda de otra. Otros, en pleno rechazo, ni siquiera se toman la molestia de votar. A diferencia de las elecciones para alcalde, o en su momento presidente o gobernador, el proceso de diputados resulta francamente odioso. No hay cabida para la esperanza de cambio. No sólo sobran legisladores, sino la utilidad pública de su trabajo es ambigua, en ocasiones, abiertamente contraria a los ciudadanos. ¿Ya se nos olvidó que en 2011, el Congreso legalizó el megafraude de la deuda?
Se supone que los congresos son un contrapeso del poder. Un baluarte de los poderes divididos. Una pieza fundamental de la rendición de cuentas en la democracia. Pero desde hace mucho tiempo la balanza está atrofiada. En la relación actual los diputados representan en primer lugar a los intereses personales. En segundo, a los intereses de su partido. Dicho de otra manera: al gobernador en turno. En consecuencia, no hay tal cosa como representación de los ciudadanos. Desde el momento en que la relación legisladores-electores tienen como única mediación al partido, los ciudadanos aparecen como un mero accesorio que hay que sortear cada tres o cuatro años. Su responsabilidad está en función del partido, no así de los ciudadanos.
Si algo representa el Congreso de Coahuila desde aquel fatídico momento donde se legalizó la deuda, es el fracaso como contrapeso del poder. ¿Para qué votar si el Congreso fue incapaz de aclarar las cuentas de Moreira I? ¿Cómo creer que los nuevos aspirantes serán vigilantes, si la corrupción se volvió la marca del estado? ¿Qué van a hacer los nuevos diputados, si los actuales tampoco aclararon la deuda? ¿Dónde están los resultados de la estéril comisión creada por el gobernador?
Me gustaría pensar que estas elecciones son la oportunidad perfecta para quitarle la mayoría a Moreira II por haber tapado el monumental fraude, pero el PAN está autoanulado. La mejor prueba son sus inermes regidores en el Cabildo de Torreón. Los candidatos a diputados panistas están tan descoloridos, que hasta parece que hacen campaña contra sí mismos. Basta leer los mensajes de los candidatos laguneros para ratificar el sinsentido. "Hagamos que se pueda".
Acaso la excepción es Natalia Virgil, quien busca el voto desde un mensaje congruente con su trayectoria política: cuentas claras. Como síndica del Ayuntamiento de Torreón durante la administración anterior, fue la voz crítica de las finanzas públicas y una férrea vigilante.
Entre los priistas el mensaje es un tributo a la generalidad: "Trabajando unidos Coahuila avanza; a paso firme". Para el distrito VI y VII el PRI postuló a Verónica Martínez y Shamir Fernández. ¿Quiénes son estos candidatos? Los exdiputados locales que años atrás aprobaron la legalización de ese fraude llamado deuda de Coahuila. Sobre aviso, sí hay engaño. En cambio, Luis Gurza, ya nunca más en el PAN, dice a los votantes que es honesto y trabajador.
Para estas elecciones el PAN es irrelevante por sí mismo. Y el PRI nos pide el voto como si nada hubiera pasado en relación a la deuda. ¡Mejor imposible! Desde su posición, el estado de Coahuila es pluscuamperfecto. En esas circunstancias, se inscribe la campaña de los principales promotores del Estado de La Laguna. "Vota por ELLA, no por ellos". El grupo que busca la creación del estado lagunero, es liderado por Pedro Luis Martin Bringas y ha cuestionado recientemente a los candidatos a fin de conocer su posición. A como están las cosas, la propuesta de votar por ELLA resulta más viable que un Congreso inútil para los ciudadanos.

4 de junio 2014
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1002071.otras-elecciones.html

domingo, 23 de junio de 2013

Lo que ELLA quiere

Con frecuencia, la visión de unos se suele confundir con la de todos. Pero lo que vemos no es necesariamente lo que todos ven. Creemos, suponemos: un error muy frecuente entre los noveles de la política. Que en La Laguna tengamos algunos grupos a favor de la conformación de un nuevo Estado, no significa en automático que el punto sea, el punto de la mayoría de los laguneros. Hace uno días, mi estimado compañero del periódico Milenio, Eduardo Holguín, respondió a mi texto, “Preguntas para Ella” (2 de junio, 2012).

El primer punto de la crítica de Holguín se refiere a la relevancia de juntar 500 mil firmas, para “mostrarle a los legisladores y a las autoridades del país que queremos ser nosotros mismos los forjadores del buen futuro de la región”. Pero incluso, aunque juntemos 1 millón de firmas en apoyo a la creación del Estado de La Laguna (Ella), la irrelevancia sería la misma. Seguramente esas miles de firmas llamen la atención y hagan ruido de vez en cuando en los medios nacionales, pero institucionalmente no hay en nuestro sistema político validez para esas firmas. Podemos juntarlas a favor o en contra de una causa, nada lo impide, sin embargo, ante la ausencia de mecanismos de democracia directa, sencillamente esas firmas son irrelevantes. Referéndum y plebiscito no existen en nuestra constitución. Por eso, al archiconocido periodista, Pedro Ferriz de Con, lo mandaron “por un tubo” con su iniciativa de eliminar a los diputados plurinominales. El periodista de Grupo Imagen juntó 4 millones de firmas. Por entonces, el presidente de la Cámara de diputados, Carlos Ramírez Marín, declaró: “Los diputados, sin lugar a dudas, la tomarán en cuenta”. Tan la tomaron en cuenta, que mejor la mandaron a la basura. En otras democracias, con mucho menos firmas, hasta pueden correr a sus legisladores. No es nuestro caso para incidir en el gobierno.

Pero vamos a suponer que dentro de unos años, los laguneros que tanto desean un Estado, quedamos de acuerdo para anular el voto en las elecciones de gobernador. Un voto en blanco generalizado sería un claro rechazo a las capitales de Durango y Coahuila. En 2010, votaron en las elecciones locales, 107 mil ciudadanos en Gómez Palacio, y 45 mil en Lerdo. En 2009, 43 mil ciudadanos votaron en Matamoros, y 232 mil en Torreón. En suma 427 mil votos que podrían ser anulados para mandar una contundente señal política. Para decidir sobre el futuro de la región no necesitamos 500 mil firmas, ni tampoco un Estado. Tampoco pienso que “es la primera vez que La Laguna está de acuerdo en algo”, como se afirmó en la entrevista con Ferriz de Con. Mucho antes de pretender un Estado, los laguneros hicieron grandes empresas comunes para beneficio de la región. No necesitaron firmas para hacer un puente, o una carretera para unir Lerdo, Gómez Palacio y Torreón. Sencillamente lo hicieron. Independientemente de Ella, no tengo duda de que pequeñas acciones en común entre los laguneros, podría hacer una mejor región. Y conste que no hablo de un Estado.

7 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182808

Preguntas para ELLA

El tema no es nuevo. Desde hace tiempo que diversos grupos han buscado la conformación de un nuevo estado en la República: El Estado de La Laguna (Ella). Recientemente resurge, pero ahora con otra cara y recursos, una agrupación que busca la conformación de Ella. Para los promotores del Estado 33, se trata de retomar el esplendor perdido, de integrar una región que durante siglos tuvo gran auge, ya fuera por la vid, o por el algodón. También, la conformación de Ella sería una respuesta al olvido de las capitales de los estados de Coahuila y Durango. Y en efecto, tenemos un claro desequilibrio presupuestal en la inversiones de los gobiernos estatales hacia a las ciudades laguneras. Es cierto que desde Saltillo o Durango, poco les importa lo que sucede en Torreón o Gómez Palacio, pero tampoco parece importarnos mucho a nosotros. Cito tres casos. Lejos de unificarnos, el problema de la inseguridad nos ha replegado, nos ha hecho más disfuncionales. Tenemos una débil cultura cívica: si las ciudades están notablemente sucias es por la cantidad de ciudadanos que tranquilamente ven en cada calle un basurero. Alentamos problemas con la legalidad, basta ver el enorme número de laguneros que abraza con gusto la ciudadanía Onapaffa, es decir, la ciudadanía pirata.

Ahora bien, ¿Ella es anhelo de muchos o de unos cuántos? Sin duda hay aceptación en la zona urbana de ciudades como Torreón y Gómez Palacio, pero ¿qué piensan los de Viesca o Nazas? ¿También ellos quieren a Ella?

Si bien, la constitución prevé la creación de nuevos estados, 500 mil firmas o más no son relevantes para el Congreso de la Unión, por una sencilla razón: no hay ningún mecanismo institucional que así lo avale. Además, antes de ir al Congreso, habría que ir a los congresos estatales de Coahuila y Durango. Ella no es tan fácil como parece. Más que deseo, requiere política, mucha política. pero luego decimos que nos somos políticos.
¿Dónde estaría la capital, en Torreón, Mapimí o Cuencamé? Ya mejor ni pregunto quién sería nuestro gobernador. Aunque la idea de Ella suena atractiva, tengo mis dudas de que exista un gran acuerdo social al respecto. Una cosa es opinar, expresar un sentimiento; otra muy diferente es dimensionar con datos duros. ¿Dónde está la evidencia del apoyo?

Pero no nos engañemos con Ella, la evaluación al Fondo de la Zona Metropolitana de La laguna (Secretaría de Hacienda: 2010) demuestra que los recursos metropolitanos no se han ejercido en proyectos ¡metropolitanos! Eso sí, entre los laguneros tenemos muchas islas. Allá cada quien la suya. Antes de Ella, no está mal reconocer que hemos sido incapaces de estar de acuerdo en temas estratégicos para la región. Una operación auténticamente metropolitana mejoraría sensiblemente la vida de los ciudadanos. Pero hemos sido incapaces de integrar temas como el agua, el transporte, la basura o sencillamente los horarios para consumo de alcohol. Ni que decir de las tristes policías. Nuevamente somos varias islas. Hace años, le cuestioné al entonces diputado Carlos Bracho, el punto de Ella en el Congreso. Me comentó que no era tanto por pensar que se lograra el estado, sino porque el planteamiento permitía empujar otros temas. Al poco tiempo Bracho fue uno de los artífices del reconocimiento de la Zona Metropolitana y la asignación de recursos.

No pienso que sólo los laguneros entendemos a los laguneros, y que en consecuencia debemos promover un Estado. Hay que ser menos egocéntricos y más críticos en esto de Ella. Aún así, a pesar de las dificultades para lograr el estado 33, Ella puede ser un buen motivo de presión hacia las autoridades políticas, pero sobre todo, debería de ser un buen encuentro para dejar de ser islas.

2 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182306