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domingo, 30 de junio de 2013

Otra policía para Gómez Palacio

Esta semana arrancó la nueva policía militarizada en Gómez Palacio. Pero si algo evidenció la crisis de inseguridad en la zona urbana de La Laguna, es la ausencia de visión metropolitana. La coordinación es un decir entre las autoridades, sobre todo, si una es de Durango y la otra de Coahuila. La nueva policía se suma a los esfuerzos fracasados de los últimos años. ¿Qué fue de la policía metropolitana? ¿Cuánto más aguantamos? Ojalá esta vez sí funcione.
28 de junio 2013

domingo, 23 de junio de 2013

Preguntas para ELLA

El tema no es nuevo. Desde hace tiempo que diversos grupos han buscado la conformación de un nuevo estado en la República: El Estado de La Laguna (Ella). Recientemente resurge, pero ahora con otra cara y recursos, una agrupación que busca la conformación de Ella. Para los promotores del Estado 33, se trata de retomar el esplendor perdido, de integrar una región que durante siglos tuvo gran auge, ya fuera por la vid, o por el algodón. También, la conformación de Ella sería una respuesta al olvido de las capitales de los estados de Coahuila y Durango. Y en efecto, tenemos un claro desequilibrio presupuestal en la inversiones de los gobiernos estatales hacia a las ciudades laguneras. Es cierto que desde Saltillo o Durango, poco les importa lo que sucede en Torreón o Gómez Palacio, pero tampoco parece importarnos mucho a nosotros. Cito tres casos. Lejos de unificarnos, el problema de la inseguridad nos ha replegado, nos ha hecho más disfuncionales. Tenemos una débil cultura cívica: si las ciudades están notablemente sucias es por la cantidad de ciudadanos que tranquilamente ven en cada calle un basurero. Alentamos problemas con la legalidad, basta ver el enorme número de laguneros que abraza con gusto la ciudadanía Onapaffa, es decir, la ciudadanía pirata.

Ahora bien, ¿Ella es anhelo de muchos o de unos cuántos? Sin duda hay aceptación en la zona urbana de ciudades como Torreón y Gómez Palacio, pero ¿qué piensan los de Viesca o Nazas? ¿También ellos quieren a Ella?

Si bien, la constitución prevé la creación de nuevos estados, 500 mil firmas o más no son relevantes para el Congreso de la Unión, por una sencilla razón: no hay ningún mecanismo institucional que así lo avale. Además, antes de ir al Congreso, habría que ir a los congresos estatales de Coahuila y Durango. Ella no es tan fácil como parece. Más que deseo, requiere política, mucha política. pero luego decimos que nos somos políticos.
¿Dónde estaría la capital, en Torreón, Mapimí o Cuencamé? Ya mejor ni pregunto quién sería nuestro gobernador. Aunque la idea de Ella suena atractiva, tengo mis dudas de que exista un gran acuerdo social al respecto. Una cosa es opinar, expresar un sentimiento; otra muy diferente es dimensionar con datos duros. ¿Dónde está la evidencia del apoyo?

Pero no nos engañemos con Ella, la evaluación al Fondo de la Zona Metropolitana de La laguna (Secretaría de Hacienda: 2010) demuestra que los recursos metropolitanos no se han ejercido en proyectos ¡metropolitanos! Eso sí, entre los laguneros tenemos muchas islas. Allá cada quien la suya. Antes de Ella, no está mal reconocer que hemos sido incapaces de estar de acuerdo en temas estratégicos para la región. Una operación auténticamente metropolitana mejoraría sensiblemente la vida de los ciudadanos. Pero hemos sido incapaces de integrar temas como el agua, el transporte, la basura o sencillamente los horarios para consumo de alcohol. Ni que decir de las tristes policías. Nuevamente somos varias islas. Hace años, le cuestioné al entonces diputado Carlos Bracho, el punto de Ella en el Congreso. Me comentó que no era tanto por pensar que se lograra el estado, sino porque el planteamiento permitía empujar otros temas. Al poco tiempo Bracho fue uno de los artífices del reconocimiento de la Zona Metropolitana y la asignación de recursos.

No pienso que sólo los laguneros entendemos a los laguneros, y que en consecuencia debemos promover un Estado. Hay que ser menos egocéntricos y más críticos en esto de Ella. Aún así, a pesar de las dificultades para lograr el estado 33, Ella puede ser un buen motivo de presión hacia las autoridades políticas, pero sobre todo, debería de ser un buen encuentro para dejar de ser islas.

2 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182306

lunes, 29 de abril de 2013

¡Que se jodan los peatones!


Bien dicen que lo más cercano es lo más invisible. Eso mismo sucede con los peatones en la ciudad. Lejos de construir nuestras ciudades para las personas, hemos hecho grandes y costosas vías para los autos. De esa manera, la lógica urbana está en función de los vehículos, no de la personas que transitan la ciudad. En el país es la tendencia, y de ahí, para los tomadores de decisiones públicas, los peatones no existen en su geografía mental. Por eso las vías son funcionales para los automovilistas, no para las personas que transitan a pie o en bicicleta. Olvídense de quien se atreve a salir en silla de ruedas.

Para dimensionar las desproporciones, retomo varias cifras que aporta Rodrigo Díaz, un experto en movilidad urbana que ha escrito con razón sobre la deshumanización de la calle: “3 de cada 4 viajes urbanos se hacen parcial o íntegramente a pie, más del 75 por ciento de los recursos que México destina a transporte se utilizan para la construcción de infraestructura orientada al uso del automóvil particular, medio utilizado en tan sólo el 25 por ciento de los viajes urbanos”.

El peatón que es mayoría, padece la tiranía de una minoría que conduce auto. Es la visión dominante, por eso los periódicos están poblados de quejas por el mal estado del pavimento. Por eso los medios insisten en exigir más vialidades y más puentes vehiculares. Por eso lo normal es defender a los autos y condenar a los peatones. Ellos que jodan por no tener auto. Voy a un ejemplo. Se habla de los puentes peatonales como una “inversión desperdiciada”, pero en cambio, nada se dice sobre la principal función de esos puentes: exhibir publicidad. ¿Tendrían el mismo atractivo si se prohibiera sin excepción los anuncios comerciales? Contrario a lo que parece, los puentes peatonales no están diseñados para que transiten de forma segura los ciudadanos, sino para que los autos sigan su tránsito.
Adelanto algunos hallazgos de un estudio que preparo en relación a la muertes asociadas al transporte en la Zona Metropolitana de La Laguna. En once años, entre el 2000 y 2011, el 3 por ciento de las muertes fueron de ciclistas atropellados. El 4 por ciento motociclistas. El 33 por ciento de automovilistas y el 61 por ciento de peatones. De los dos últimos existe una clara correlación entre muertes de automovilistas y peatones.
La pregunta es muy seria ¿Qué clase de ciudad queremos, una que proteja la vida de las personas, o una que la dominen los autos? Con tristeza veo la mediocridad de los políticos que celebraron esta semana, la asignación de 422 millones de pesos del fondo de la zona metropolitana de La Laguna para carreteras, bulevares, entronques… y más carreteras. Nada, sí, nada para hacer de nuestras ciudades espacios más seguros e incluyentes para las personas.

Por ningún lado, la “mejora” de la movilidad metropolitana procura amplias banquetas, cruces peatonales seguros (no puentes para anuncios), ciclovías, programas de cultura vial, y sobre todo, cuidado de la vida. Acaso, lo más relevante de esas obras proyectadas pudiera ser un BRT o metrobús, pero es sólo un estudio interminable que anunciaron desde hace años y ahora lo vuelven a retomar. Regreso al punto: lo que importa son los autos, no la vida de las personas. Para eso, ¡que los peatones se jodan!

14 de abril 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9177701

domingo, 17 de marzo de 2013

¿Cuándo regresará la paz a La Laguna?


Atrapados en el laberinto de la violencia. Desalentados por la inoperancia de las autoridades, los laguneros no sólo están deprimidos, tampoco ven la luz al final del túnel. ¿Hay lugar para la esperanza? ¿Cuándo tendremos la paz? ¿O será que después cinco años de violencia ya no creemos en la posibilidad de la paz?
En los últimos meses, en particular, a partir de diciembre, el gobierno federal ha cambiado su atención hacia la región. Como zona metropolitana, somos la segunda más violenta del país. Sí, más que Juárez, pero todavía no como el horror de Acapulco. Varias acciones indican ese cambio del gobierno. El golpe en Gómez Palacio, la intervención de la Marina, el anuncio de 107 millones para prevención y la presencia de todo el gabinete federal de seguridad en Torreón, lo cual fue un hecho sin precedentes. Ya sólo falta la visita del presidente Peña Nieto. En el pasado inmediato, el Secretario de Gobernación hasta cancelaba de último momento. Hoy el trato y el tono es distinto. Previo a la visita de los secretarios de estado, el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, pidió que no lo malinterpreten, pero en La Laguna “hay tranquilidad” (Milenio Laguna 5-III-13). Tranquilidad sin duda, la que él tiene porque lo protege una multitud de guardaespaldas. Así, para Moreira II, lo peor ya pasó para la región. ¿Pero está bajando la violencia? ¿Será que febrero fue el mes con menos violencia desde 2010 como afirmó? Entonces ¿ya podemos hablar de una tendencia a la baja?
Si revisamos las cifras oficiales que maneja la propia autoridad estatal, el mes de febrero NO fue el menos violento desde 2010 en Coahuila. Sin duda, al séquito de asesores del gobierno no les cuadran las cifras, ni siquiera para entregarlas al gobernador. ¿Qué pensará el Dr. Homero Ramos Gloria? La supuesta baja de la violencia durante el mes de febrero registró 34 homicidios dolosos, de acuerdo al informe de la PGJE. Pero si vamos al registro histórico, durante el 2010, el mes que registró menos homicidios fue enero, con 13 homicidios (véase el SNSP). ¿Entonces, por qué mal informar? En muchas ocasiones a las autoridades no les basta con ser ineficientes, también informan mal. La profunda crisis que vive la región demanda por lo menos, información fidedigna, verificable, seria. Si ni siquiera hay esa condición, difícilmente tendremos un gobierno consistente. Pero dejemos de lado la mendacidad de febrero. 
Febrero 2013, ¿el menos violento desde 2010? Fuente: SNSP

¿Está bajando la violencia? Desde 2006 a 2012, cada año fue más violento que el otro en Coahuila, una buena parte de esa violencia se sucedió en Torreón con crecimientos siempre a la alza. Nada más en 2011 se registraron 663 homicidios dolosos en el estado. El 2012 cerró con ¡765! Para decirlo con todas sus palabras: AUMENTÓ. Sin embargo, de un mes a otro NO es posible establecer una tendencia, tal cual afirman alegremente las autoridades. Si acumulamos dos trimestres a la baja, sin duda estaríamos en una tendencia, pero esa situación no se ha cumplido como ya se empieza a observar en ciudad Juárez.
La tranquilidad en Coahuila... Elaboración propia con base a SNSP

Tiene razón el gobernador al recomendar hablar bien de La Laguna, de Torreón y de Coahuila. Pero también, no hablar de lo mal que estamos, no omite la violencia por desgracia. Por lo mismo, en vez de comunicar mal la información, las autoridades estatales tendrían que empezar hablar con la verdad. No ocultando datos, no tergiversando cifras, ni ofreciendo falsas esperanzas de tendencias que no es posible demostrar empíricamente. Qué más quisiera, pero una golondrina no hace verano. Pero hasta el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Segob, Roberto Campa, afirmó para el caso nacional que "es pronto para hablar de tendencias".
Elaboración propia con base a SNSP

Si de las autoridades no puede venir la esperanza, en La Laguna han emergido en los últimos años, grupos ciudadanos que están trabajando por mejorar su comunidad. Héroes anónimos que poco a poco nos dejan entrever una Laguna distinta, una Laguna llamada a construir nuevamente la paz. Sin duda, desde ahí viene la mayor esperanza.

17 de marzo 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9175205

lunes, 30 de enero de 2012

Policía metropolitana


Cerró la semana con el anuncio de la Policía Metropolitana para La Laguna. No sé si la nueva política que arrancaron las autoridades de Coahuila y Durango genera esperanza de ofrecer una seguridad efectiva a los ciudadanos. Ojalá así sea, porque es bien sabido que el crimen en nuestras ciudades opera regionalmente y en buena medida, esa policía nace para responder a ese fenómeno.

A pesar de que la región tienen una Zona Metropolitana con presupuesto federal, a los laguneros no cuesta pensar, y sobre todo, actuar como región desde la política. Menciono algunos temas cruciales en nuestras ciudades: Agua, transporte y alcohol. En ninguno de esos tres converge una política regional de gran calado. Por el contrario, tenemos una dispersión institucional, a veces con esfuerzos contrapuestos. Es el agua el más evidente; como si el acuífero “diferenciara” a los municipios.     

En ese sentido, la nueva policía metro busca atender el problema regionalmente. Un primer pasó avanzó con la figura militar del mando único. Pero ¿cuál será la efectividad de esta policía? Por ahora eso no lo podemos calificar, acaso hasta el primer semestre de su operación. En principio el lanzamiento de esa corporación parte de un proceso de acreditación previa. Parece poco, pero paulatinamente los filtros de confianza se comienzan a generalizar en los principales municipios del país. Tan solo ese punto, se ha convertido en el camino para transitar de los esquemas tradicionales de policía, a un nuevo paradigma nacional. Ya llevamos años, y todavía nos faltan más. 

Según afirmó el gobernador Rubén Moreira, la policía metro combatirá los delitos de alto impacto como el secuestro y la delincuencia organizada en los municipios de la zona. Aunque sin muchos detalles, no se habló de las letras “chiquitas” del Convenio de Coordinación Interestatal que firmaron las diversas autoridades. Igualmente está por verse la propuesta jurídica para incorporar la nueva policía a la operación de los estados. Por lo pronto, los principales indicadores, siempre incómodos para estos temas, tanto que a veces se oculta o se registran mal las cifras, serán la mejor prueba de utilidad pública de la nueva policía.  

lunes, 21 de noviembre de 2011

La Laguna también se mueve en bicicleta

Una significativa victoria para peatones y ciclistas quedó inscrita en el Presupuesto de Egresos (PEF), que acaban de aprobar los diputados federales para el próximo año, 2012. Por primera vez, el presupuesto federal incluyó expresamente invertir recursos en obras de “movilidad no motorizada”.

En otras ocasiones he escrito que los gobiernos reflejan a sus sociedades, y al mismo tiempo, son los grupos en la sociedad los que pueden influir en las decisiones de sus gobiernos. En ese sentido, hay que destacar el cabildeo que han realizado 90 organizaciones civiles, incluida la lagunera Ruedas del Desierto, a través de la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BICIRED) y el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP). Esas organizaciones están dedicadas a promover la inclusión de peatones y bicicletas en nuestros modelos de movilidad urbana dominados por el automóvil.


En principio, el artículo 47 del PEF establece la inclusión de estas obras por medio de los recursos asignados a las Zonas Metropolitanas del país. Nuestra región tienen su Zona Metro (ZM) bien establecida y dotada con amplios recursos. Sin embargo, hasta el 90% de los recursos ejercidos entre 2008, año de su creación, y 2010, fueron destinados a construir infraestructura vial para automóvil. En La Laguna, con ese fondo se han propuesto 47 proyectos para automóviles, ¡uno! para transporte público y nueve para temas del agua (véase la evaluación de la ZM en la página electrónica de la Secretaría de Hacienda).

No sólo es notable la asimetría de los fondos destinados al automóvil, sino la ausencia de obras para integrar las ciudades a un modelo de movilidad más amplio e incluyente.
Tomo las palabras con las que concluye el Reporte de gestión del Fondo Metropolitano, ITDP, 2011: “Tenemos ante nosotros una gran oportunidad para mejorar el modelo de financiamiento del Fondo Metropolitano, para que se convierta en una herramienta clave para transformar nuestras metrópolis en lugares más equitativos; su historia no es lineal ni estática, es nuestra oportunidad de incidir en su mejor asignación, y de aceptar que tenemos un problema, y que de todos depende su solución”.  


En la semana me comuniqué con el diputado Ricardo Rebollo, quien ofreció decididamente su apoyo para llevar las propuestas de Ruedas del Desierto al Consejo de la ZM en nuestra región. La noticia de su apoyo genera un buen aliento para marcar el rumbo de nuestra región, y por qué no, empezar a equilibrar nuestro salvaje modelo de ciudad.
20 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9065213

lunes, 11 de abril de 2011

Bienvenida a Metrolaguna



http://www.metrolaguna.com/
El jueves pasado tuve el honor de colaborar y presentar el arranque de la revista Metrolaguna. La nueva publicación tiene el acierto de promover el análisis, la discusión y sobre todo, la difusión de propuestas para el desarrollo urbano en la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML). Por eso pienso que algo alentador hay en el ambiente regional cuando coinciden dos propuestas para la planeación. Por un lado Metrolaguna, un espacio editorial dedicado a temas de planeación,  sustentabilidad y desarrollo económico. Por otro, el anuncio de un Instituto de Planeación y Competitividad para el municipio de Torreón dirigido por Eduardo Holguín (el cual comentaré próximamente).
Es significativo el tema principal con el que abre Metrolaguna: el agua, sus problemáticas y soluciones. El Ing. Luis Alberto Noda Rojas plantea una solución factible de agua potable para la región. Hace una revisión histórica, describe la problemática en el distrito de riego y finalmente propone la construcción de plantas potabilizadoras con agua del río Nazas. Noda Rojas advierte sobre el alto costo de otras propuestas como la de traer agua desde la sierra de Sinaloa (una locura sin duda); o las “soluciones” parciales con la instalación de plantas para eliminar el arsénico.
Sin embargo, me quedo con la siguiente sensación: como sociedad no hemos comprendido la profundidad del desastre ecológico  de haber alterado el curso milenario del Nazas; y ahí sí, ni trasvases de agua de otra cuenca hidrológica, ni filtros, ni potabilizadoras reintegrarán los vasos comunicantes entre aguas superficiales y aguas subterráneas.
Metropolaguna reúne textos del Arq. Mario Múgica, sobre planeación urbana y rescate del centro histórico de Torreón; la arqueóloga Marisol Sala Díaz escribió sobre los mecanismos legales para proteger y conservar el patrimonio de los centros históricos en La Laguna. Con tino nos advierte sobre los casos de Lerdo y Gómez Palacio. 
El Ing. Enrique Rodríguez Martínez tiene a bien reseñarnos la antigua gloria del primer transporte metropolitano en la región: el tranvía eléctrico. La maestra Susana Estens escribe sobre el manejo de escombro y los más de 10 millones de toneladas ¡dentro de la ciudad! El Ing. Gamaliel Ortega Arellano plantea y describe  varias opciones  de comunicación vial para la ZML, aunque nos debe en su opción vehicular, la integración de ciclistas y peatones. El Lic. Oscar Rodríguez Chacón retoma los resultados más actuales del Censo 2010 y nos ofrece de manera comparativa las pirámides demográficas de Torreón, Gómez Palacio, Lerdo y Matamoros.
La última sección de la revista nos llama a la dignidad y el orgullo que pueden retomar nuestros centros históricos. Me faltan comentarios, sé que soy injusto, pero el espacio demanda brevedad. No me queda más que dar la bienvenida a Metrolaguna. Un abrazo a su director, el Ing. Mario A. Cruz García de Alba y a todas las personas que están detrás de la revista.

10 de abril 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/8941364

domingo, 3 de abril de 2011

Preguntas para la Zona Metropolitana


Zona Metro, Fuente: Inegi

Con frecuencia se resalta el conflicto, las declaraciones estridentes o las diferencias entre los políticos y sus partidos. Pero el trabajo realizado para lograr primero el reconocimiento de la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML), y posteriormente su desarrollo, ha mostrado una razonable trayectoria institucional a manos de diputados del PAN en su momento, y ahora del PRI. También aportaron alcaldes y gobernadores.
Al principio, por allá de 2008, el logro fue gestionar la figura de asociación de municipios a fin de encontrar un lugar en el presupuesto de las Zonas Metro en el país. Para sorpresa de muchos y escepticismo de otros la figura avanzó y el proyecto encontró buen cauce. Desde entonces millones empezaron a fluir y pronto se buscó qué hacer con aquel presupuesto de 250 millones en 2009. Lo previsible fue destinar los recursos a obras públicas, principalmente  viales. No había un propósito claro, aunque sí recursos para hacer.

A finales de 2008 le pregunté al entonces alcalde de Torreón cuáles eran los proyectos para ZML, pero me contestó que todavía no se tenían definidos. Las obras vinieron sobre la marcha. ¿Cuál era el plan? Seguramente “mejorar la región”, pero no había metas, propósitos y mucho menos indicadores. Las partes no necesariamente hacen el conjunto. Y si no, las obras aisladas de un lado y de otro aportaron a localidad, pero no al sentido de región. 
Por eso la elaboración de un Plan Rector de la ZML (2011), será revelador del sentido y sobre todo, de la visión concreta y particular sobre el rumbo a seguir. Porque el desarrollo de la ZML no sólo es un asunto de presupuesto, sino la factibilidad de impactar en el desarrollo y la calidad de la región. Para el Secretario de Desarrollo Regional en La Laguna, Miguel Riquelme, las inversiones de la ZML estarían detonando en los próximos tres o cuatro años. ¿Lo podremos medir a través del Plan?
Es costumbre, por estar inmersos en una dinámica local, solo vernos a nosotros mismos, pero la realidad es más amplia que el “nosotros”. Así, en los últimos años la región ha perdido competitividad en los indicadores nacionales. Esta semana se publicó uno de esos indicadores que mide competencia, fortalezas y debilidades entre las ciudades mexicanas. Destacan en los primeros lugares el Valle de México, Monterrey, Cancún, Tijuana y Chihuahua. La Laguna se queda debajo de la media tabla. ¿Hasta qué punto los esfuerzos de la ZML nos permiten como región mejorar?   
Estoy convencido que la ZML puede ser una palanca para el desarrollo, pero también estoy cierto que si esos presupuestos no van asociados de fondo a una evaluación, estaríamos ante una situación de “obesidad”, más que de crecimiento.

sábado, 30 de agosto de 2008

Gobernar La Laguna


Por estos tiempos violentos, el gran tema que domina la atención de ciudadanos, medios y gobiernos, está centrado en la seguridad. Tan sólo hace unos días Mauricio Merino se preguntaba: ¿Cómo pudimos llegar hasta este punto? Y enumera tres impresiones después de que el Consejo Nacional de Seguridad anunció sendas acciones: 1) que el Estado abandonó ese tema hasta extremos increíbles; 2) que todo está por inventarse, como si México hubiese nacido hace una semana; 3) que viviremos muchos meses más en la zozobra, mientras las tareas elementales enunciadas en ese documento comienzan a cobrar forma.

Las impresiones de Merino no sólo pueden leerse desde el problema de la seguridad pública, sino también podemos plantearlas a la capacidad de gestión de los gobiernos en temas como la obra pública y el desarrollo urbano; los servicios públicos; la educación; e incluso el desarrollo sustentable. No es difícil notar los estragos de la negligencia, que durante años han arrastrado los gobiernos en materia de infraestructura urbana. Por ejemplo, en La Laguna no puede llover -decimos que nunca llueve-, porque al momento queda colapsado el drenaje y el pavimento se levanta, pero lo mismo podríamos señalar sobre la ineficiencia de las vialidades y las rutas del transporte público. Qué decir de los límites del acuífero principal y su relación con el aumento de arsénico en el agua; o de la ya tan familiar nube espesa de partículas que cubre nuestro ambiente. Todos al fin, problemas urbanos no de Torreón, sino de la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML) que conforma en lo inmediato los municipios de Gómez Palacio, Lerdo y Matamoros.

El periférico que atraviesa nuestras ciudades, lejos de estar integrado como un espacio común, presenta al menos tres versiones distintas, en ocasiones inconexas entre un municipio y otro. Esos monstruos también los genera el gobierno en sus versiones nacionales, estatales o locales.
¿Estamos condenados a un desarrollo urbano improvisado, anárquico y disfuncional? ¿Acaso la Comarca Lagunera no encuentra mejores cauces de desarrollo que permitan planear un futuro más equilibrado entre economía y ambiente? ¿Cómo gobernar la Zona Metropolitana de La Laguna sin repetir negativamente la historia en el intento?
Al respecto, el Consejo de Desarrollo Metropolitano acordó la semana pasada la creación de un organismo autónomo para generar y ejecutar de manera coordinada los diferentes proyectos derivados la Asociación de Municipios de La Laguna, misma que cuenta con presupuesto inicial de 250 millones.

En el pasado, existieron varios organismos de planeación regional, algunos con mayor éxito que otros. Quizá la experiencia más consistente que hemos conocido los laguneros, fue la que inició con la Comisión de Conurbación de La Laguna (CCL) en el año de 1976, cuando gobernaba el presidente José López Portillo. Eran los tiempos del Estado benefactor y de la burocracia autoritaria, de ahí que su creación respondiera a un decreto del presidente. También era la época de la “riqueza” y el boom petrolero que permitía financiar hasta los excesos. Entre las acciones razonables, se crearon otras comisiones como la Monterrey, Tampico, Ciudad de México y Puebla-Tlaxcala.

La CCL tenía por objetivo planear, ordenar y coordinar el desarrollo urbano de la región. Gracias a ese trabajo, la industria gomezpalatina no se encuentra dispersa por toda la ciudad.
Sin embargo, apunta el especialista en Zonas Metropolitanas, Carlos Zentella, era el Gobierno Federal quien ejercía el poder y decisiones en las zonas metropolitanas y no un gobierno metropolitano ni las Comisiones de Conurbación que fueron creadas. Éstas eran un cuerpo colegiado sin poder real y en el mejor de los casos contaban con un Secretariado Técnico que asumía algunas funciones de gestión metropolitana y ordenación del territorio. La participación de los gobiernos estatales y municipales en este proceso era en el mejor de los casos marginal, acaso invisible en virtud de la fuerte presencia del Estado nacional, quien prácticamente hacía las veces de “gobierno metropolitano”.

Quizá una de las razones de éxito para el impulso del nuevo organismo de planeación metropolitana, está en la base de su diseño institucional y la fuente de su legitimidad. A diferencia de la CCL que fue creada verticalmente, la ZML parte de la cooperación horizontal de los municipios, en un contexto donde el artículo 115 constitucional ofrece innovaciones jurídicas (la reforma de 1983) como la Asociación de Municipios.
Al paso, se estaría conformando una versión metropolitana de los Institutos Municipales de Planeación como en Hermosillo, Querétaro, Pachuca, León, Ciudad Juárez, Culiacán, Tampico, Veracruz, entre otros.

Aunque ningún municipio lagunero, Torreón estuvo cerca, tiene una institución similar que atienda más a la proyección y el análisis técnico, que a la política, la posibilidad que ofrece un organismo de esta naturaleza, propone proyectar un desarrollo a mediano y largo plazo con mucho más fuerza, coherencia (¿y responsabilidad?) de ese espacio común que llamamos Zona Metropolitana. No se trata pues, de inventar a La Laguna como si hubiera nacido ayer, sino de reencausar racionalmente los recursos que tenemos, de gobernar, en todo el sentido de la palabra, la región.

lunes, 9 de junio de 2008

La Laguna a futuro

La visión del futuro puede ser reveladora del presente. En el futuro se pueden depositar nuestros deseos, esperanzas y también la imaginación de lo queremos lograr o ser. El futuro es algo, que de cierta manera, se puede proyectar, imaginar y volver realidad, sin embargo, para lograr esto se requiere de conocimientos precisos y bien fundamentados, actores sociales motivados y una imagen del futuro traducida en estrategias y líneas de acción realizables.
Si trasladamos esto a una región, encontramos plataformas como el gobierno, asociaciones civiles y empresariales, universidades y liderazgos locales, que bien pueden imaginar y proyectar un modelo de ciudad.

Ahora que hablamos constantemente de la Zona Metropolitana de La Laguna y sus bondades, encontramos una oportunidad valiosa para reflejar lo que esperamos de nuestras ciudades y el lugar que ocupan como región, con todo y sus fortalezas y debilidades, puntos de unión y contradicciones.
¿Cómo le han hecho otras regiones para lograr algo que los conduzca a un desarrollo más equitativo y razonable? ¿Cuáles serían las estrategias y los planes que los llevan a un buen desarrollo?

En marzo de 1997, el Centro de Estudios Estratégicos para el Desarrollo de la Universidad de Guadalajara, con el financiamiento de importantes empresas, realizó un ambicioso proyecto de investigación social y prospectiva para construir una visión integral sobre los escenarios futuros de Jalisco en un horizonte de dos décadas y media. Echando mando del recurso de análisis de prospectiva, el proyecto se tituló “Jalisco a futuro”, y no sólo diagnosticó la situación del estado, sus problemas y potencialidades, sino logró conocer las expectativas y los valores de la comunidad jalisciense para trazar una imagen de lo que se quiso y se pudo llegar a ser en el futuro.

Con una serie de recursos y metodologías científicas aplicadas por expertos, el estudio de prospectiva plateó los futuros de Jalisco en tres posibles escenarios: a) El futuro tendencial; b) El futuro pesimista; y c) El futuro deseable.
Las variables que se analizaron fueron población, medio ambiente, economía, política y administración pública, sociedad y cultura. Al mismo tiempo se proyectaron las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.
La investigación que actualmente sirve como base rectora de políticas, se observa el Futuro tendencial a través de una extrapolación estadística de los rumbos que podría seguir el cambio social, en caso de no existir ninguna intervención externa. El Futuro pesimista que consiste en llevar una situación límite, así como la influencia de fuerzas restrictivas, riesgos y debilidades, que inhiben o entorpecen el desarrollo de la entidad. Y finalmente el Futuro deseable, los rumbos de acción y los programas que inciden estratégicamente en un mejor porvenir.

La oportunidad que nuevamente se abre (antes fueron otras y hoy desaparecidas como la Comisión de Conurbación de La Laguna) con la Zona Metropolitana de La Laguna, es una plataforma que bien pudiera servir para generar un análisis de prospectiva a fondo. Pensamos en planes duraderos, capaces de leer las tendencias y anticipar el futuro deseable con las proyecciones del presente. Si pensamos en alguna de las principales problemáticas como la crisis ambiental en que vivimos, o en las problemáticas propias de crecimiento de las ciudades, no es difícil imaginar la tendencia negativa.

Por ejemplo, estamos acostumbrados a vivir en un entorno donde se privilegia al automóvil como forma de transporte, cuando sabemos que en el futuro, el grueso del tránsito tendrá que ser sustituido por medios más eficientes y ecológicos. Por una parte se logra la modernización del transporte en Torreón, lo cual es loable, pero al mismo tiempo no se integra la modernización en un programa más amplio que piense en los peatones, los ciclistas y otras vías alternas de transporte colectivo. El resultado, un espacio urbano fragmentado, difícil de comunicar eficientemente entre si, los distintos puntos que lo conforman. Pensemos en los nuevos fraccionamientos que están diseñados para llegar por auto, excluyendo otras alternativas de llegada.
La Laguna a futuro es algo que debemos pensar y construir en conjunto, es una necesidad y una obligación. Ojalá no perdamos la oportunidad.


17 de mayo 2008, El Siglo de Torreón