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miércoles, 19 de abril de 2023

Debate


Debate en el Teatro Nazas

 

El debate sí tuvo sabor. Pasó de todo: señalamientos, críticas, propuestas, risas, chiflidos y abucheos. Hasta ahí, nada fuera de lo normal. Es aburrida una discusión donde las partes piensan lo mismo, o peor todavía, donde surgen monólogos. El debate del domingo 16 de abril en el Teatro Nazas, fue buen escenario para conocer los perfiles de los candidatos y sus propuestas, rumbo a las elecciones de gobernador en Coahuila. Desde las inmediaciones del teatro, ya se calentaban los ánimos a favor de los candidatos. Los equipos de campaña tomaron cada uno sus espacios con tamboras, bocinas, templetes y banderas. Unos por la Valdés Carrillo, otros por la Morelos y la Cepeda. A unas cuadras del foro, el ambiente previo fue festivo y anunció una guerra simbólica, como son las elecciones. Por lo mismo, los debates son la sal y pimienta de las contiendas.

Manolo Jiménez, de la Alianza PAN-PRI-PRD mantuvo su lugar, se plegó al guion y no cayó en las provocaciones constantes de los candidatos de Morena y PT. Consciente de liderar las encuestas, procuró cuidar su espacio y concentrarse en las propuestas. Sin embargo, sorprendieron los filosos cuestionamientos que hizo la periodista y moderadora, Sandra Romandía. Ya me imagino la reprimenda del poder a los consejeros electorales afines al PRI. De apretarlo un poco más, la moderadora lo habría sacado de sus casillas.

Sobre ese punto, fue positivo que los moderadores Javier Solórzano y Romandía no fuera floreros, sino actores del mismo debate. Una y otra vez regresaron a los candidatos al tema de las preguntas, cuando estos se iban por la tangente. Aunque las respuestas fueron variopintas.

Por su parte, Ricardo Mejía del PT, arrancó con la espada desenvainada. Cuestionó fuerte y duro, en especial a Armando Guadiana, pero también a Jiménez. Se proclamó como el bueno de la 4T. Su propósito es alcanzar al segundo lugar, por lo tanto, concentró las baterías en Guadiana. El mensaje fue estructurado y logró polemizar, sobre todo, en el papel de los policías, lo cual rayó en la denuncia.

Más allá del sombrero de Guadiana, la imagen del candidato de Morena, quedó a deber. Su discurso fue disperso y desparpajado. Bien haría su equipo de campaña, en ayudarlo con enumerarle del uno al diez, las propuestas. Se veía cansado y distraído. Ni siquiera pudo recordar el año de la denuncia que presentó contra la deuda. Tampoco le salió el chiste. Eso sí, por momentos, su estilo campechano provocó risas en el público. En esos menesteres, el lenguaje corporal lo dice todo. Los ademanes y aspavientos que hizo contra Mejía, mostraron su tirria al candidato que le resta puntos. Ni siquiera lo nombró, sólo lo señaló desdeñoso con las manos. Dicha disputa, abona al candidato de la Alianza.

Lenin Pérez, candidato de UDC y Verde, se expresó bien y claro, tiene propuestas, pero su lugar en las elecciones está destinado a un raquítico e insuficiente porcentaje. Dicho en otras palabras, no pinta, y él lo sabe. Aunque su candidatura solitaria en algo suma al poder.

Por momentos, el público en el debate no respetó la regla del silencio, e irrumpió en varias ocasiones con risas, siseos, abucheos y porras a los candidatos. Habrá quien repruebe esas manifestaciones, pero sin duda, son inherentes a la política misma. Durante las campañas las pasiones están a flor de piel. A ratos, el Nazas fue auténtico teatro político gracias a la intervención del público asistente. Su participación terminó de sazonar el debate. Por puesto, las reacciones del público y el golpeteo entre los candidatos, no es muy diferente de lo que se vive en las contiendas democráticas de otros países. Tampoco es muy diferente a lo que sucede en los debates de cámaras y parlamentos. Hasta los más correctos y elegantes británicos, desbordan las pasiones en los debates públicos.

Otro momento que suscitó tremendo abucheo, fue cuando el candidato de la Alianza, afirmó que el moreirato no existe. La reacción del público fue al unísono. Hay que decirlo con todas sus letras, elecciones van y vienen, pero la nefasta herencia de los hermanos sigue ahí: el elefante en la sala.

En las próximas semanas la temperatura de las campañas subirá, ya veremos si se mueven las preferencias o todo se mantiene igual. Por lo pronto, no adelantemos vísperas.

El Siglo, 18 de abril 2023

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/2023/debate.html


miércoles, 25 de enero de 2023

Coahuila, elecciones a la vuelta de la esquina



La forma es fondo. De esa manera, las primeras semanas de enero, ya nos dieron una idea de las próximas elecciones para renovar la gubernatura de Coahuila. El proceso electoral se da en un entorno, donde Morena domina la mayoría de las gubernaturas en el país, con pocas excepciones. El Estado de México y Coahuila, están a prueba. Pero no hay punto de comparación. En Edomex la lista de electores es de 12 millones y son el bastión histórico del PRI. Ahí, el otrora partido hegemónico está al borde del ocaso, no así en el Coahuila.

Por lo mismo, dicha elección plantea la disputa entre el cambio y la continuidad. Como cambio, Morena no ha logrado posicionar en la entidad, ese acuerdo general que abandera la 4T. Su fuerza está diluida a nivel local. En las elecciones de 2021, donde se jugaron las alcaldías, no avanzaron ni en Saltillo, ni en Torreón. Ya no digamos Monclova o Piedras Negras. Municipios clave para la competencia estatal. Igual sucedió en el 2020 durante el proceso para renovar las diputaciones locales, donde sencillamente, el PRI arrasó con todo. Entonces ¿cómo ganar las próximas elecciones?

Morena es un partido mal organizado en Coahuila. No obstante, el desempeño nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador se mantiene bien evaluado, Morena no ha logrado consolidarse en el estado. Está presente de manera difusa, como el papel del "super delegado". Un cero a la izquierda. Algo similar se puede decir de los legisladores, ya sean diputados o senadores. ¿Qué recuerdan de ellos? ¿Qué aportaron a la población? ¿Dónde está su liderazgo social? Encumbrados en las cámaras, ni siquiera caminan en las colonias. Por otro lado, desde el inicio del proceso, se la han pasado peleando al interior. Ya lo dijo el clásico norteamericano: Una casa dividida no puede mantenerse en pie. Por lo tanto, la candidatura de Armando Guadiana, sólo reafirma esa inercia a ninguna parte. Eligieron por encuestas al más conocido, pero eso no se traduce necesariamente en votos. Nada más ingenuo: pensar que popularidad es igual a preferencia electoral. En ese sentido, el priismo coahuilense se encuentra en las antípodas de Morena. Como partido está bien organizado. Su maquinaria electoral es casi de relojería. Disciplinados, se nota el liderazgo del gobernador Miguel Ángel Riquelme. No hace falta repetir los números del año 2021, donde superaron claramente al partido del presidente.

Otro aspecto donde Morena y el PRI se contraponen, es la unidad interna. Mientras los primeros incendian la casa, los segundos hacen de la unidad, un valor frente a los votantes. En Morena la pelea campal continúa. Insultos, acusaciones, señalamientos. Dimes y diretes. Entre ellos se pican los ojos. La ruptura de Ricardo Mejía Berdeja, ahora en el Partido del Trabajo, generó las condiciones para la continuidad del PRI en el gobierno de Coahuila. De la misma manera, la presencia solitaria de partidos como UDC y Verde Ecologista, suman a la dispersión del voto. Eso no es todo. Si hace falta un esquirol, también está inscrito algún candidato independiente. Bajo esas condiciones, ya sabemos quien gana. Es cierto, nada está escrito, y puede haber sorpresas. Ninguna elección es la misma.

Para cerrar, dos fotografías muestran diferentes mensajes. Sonriente, el ahora candidato de Morena, está con el gobernador y compañía. Es el abrazo del poder. Ahí no hay oposición, sino complacencia.

Otro contraste se vio en la reunión que tuvo el joven candidato del PRI, Manolo Jiménez con el alcalde de Torreón, Román Cepeda, y los exalcaldes. Una foto dice más que mil palabras. Ahí estuvieron reunidos Eduardo Olmos, Heriberto Ramos, Carlos Román Cepeda, Salvador Jalife, Guillermo Anaya y Jorge Zermeño. Unidad y seguridad son dos narrativas que reitera el poder estatal ante los electores. No se trata sólo de llegar a los comicios cinco meses antes y pretender ganar las elecciones.

El Siglo

jueves, 1 de junio de 2017

Agotamiento de Saltillo


Después de la espera, ya hay candidatos en Coahuila. Como de costumbre, el PAN no pudo evitar el conflicto y la división púbica. De la misma manera, el PRI no se quedó atrás en eso de la división, no obstante de que la dirigente del partido, describió todo color de rosa. Tan increíbles sus declaraciones, que hasta afirmó que vamos a extrañar a los Moreira. Mientras tanto, un notable de los suyos, hombre de buena fama pública, Javier Guerrero, renunció para irse de independiente. Igualmente, otra aspirante acusó que no había condiciones para la candidatura, y mejor declinó. El poder llama a los suyos, y a los que solapan. Como en otras elecciones estatales donde perdió el PRI, el gobernador impuso a su candidato oficial con bastante antelación. Promoción aquí, promoción allá. Sin embargo, el tan anunciado candidato insiste que no se apellida Moreira. ¿Alguien le cree? Hasta en las redes sociales, ya se hace un chistoso chacoteo. Por supuesto, el susodicho no leyó ni por error, “El chiste y su relación con lo inconsciente”.  
En el PAN, el pleito se arregló una semana después con todo y abrazo ante la prensa. Aunque las formas nomás no llegaban y en el PRI estaban felices. Al final quedó Guillermo Anaya, ante una contienda inédita e histórica. Inédita porque como nunca el partido en el poder está deteriorado, pero no piense usted, querido lector, que es por el ejercicio del poder, sino por la abierta corrupción. ¡En Coahuila se baten marcas!
También las condiciones son atípicas. En dos décadas, no se habían juntado peligrosamente dos crisis: crisis económica y crisis política. La última vez que eso sucedió, el PRI sembró la alternancia en el país, y al tiempo, abrió la puerta al PAN y al PRD en los gobiernos nacional y local.
De esa manera, la contienda de Coahuila, será histórica, porque por primera vez, desde la alternancia nacional en el año 2000, es decir, 17 años después, están las circunstancias para la alternancia. Como ya lo notaron, los coahuilenses llegamos muy tarde, no obstante de que el estado dio hace más de un siglo, al “mártir de la democracia”. ¿De qué sirvió?
Tan extrañas las circunstancias, que después de casi cincuenta años (48 para ser exactos), es muy probable que llegue a la gubernatura un lagunero. El último fue Braulio Fernández Aguirre, quien dicho sea de paso, es recordado como uno de los grandes gobernadores de Coahuila. Un hombre que ante todo, supo honrar el valor de la política.
¿Qué significa que los dos principales candidatos, los que más tienen posibilidades de triunfo, sean laguneros? En primer lugar el agotamiento político de Saltillo, que después de acarrear todos los evidentes beneficios de la capital, terminó por resquebrajar el monopolio político para la gubernatura. Tanto fue el cántaro al agua… Es curioso ver ahora a la corte saltillense complacer hasta el ditirambo, al candidato priista, cuando durante décadas, el resto del estado estaba a lo que dijera la capital. Esta situación de agotamiento, me recordó de alguna manera, al funesto conflicto del siglo 19, entre Monclova y Saltillo. Mientras los saltillenses hicieron la guerra para quitarle la capital del estado a Monclova, perdimos Texas en 1836. A cambio, Saltillo se quedó con la capital del poder político bajo “la lealtad de los intereses nacionales” (1838). Por supuesto, las circunstancias son distintas, pero dos hermanos terminaron por acrecentar el agotamiento a tal punto, que ya no pudieron llevar otro saltillense. Ironías de la historia, ahora el monopolio se resquebraja ante la posibilidad de un lagunero.  
Similar a otras situaciones, romper la inercia tiene una función de saneamiento; de recuperación ante un curso que ya no funciona. De esa manera, la elección de Coahuila confronta a los ciudadanos entre votar por los cleptómanos que han saqueado al estado y no tienen llenadera, o romper la inercia de los bandidos al frente del erario. El tiempo lo dirá.  
25 de enero 2017
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1305843.agotamiento-de-saltillo.html

miércoles, 31 de mayo de 2017

Coahuila, la posibilidad de la alternancia


Vayamos al grano con George Bernard Shaw: "A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos con frecuencia y por las mismas razones." ¿Más claro?
En las próximas semanas, Coahuila vivirá lo que sin duda, será el proceso electoral más competido de su historia reciente. Antes, las elecciones eran un mero trámite. Con suma antelación sabíamos quien iba a ganar. Vamos, hasta los procesos eran bastante aburridos. Pero ahora, la circunstancias han cambiado. Como nunca antes, el partido en el poder no tiene la elección en la bolsa. Por el contrario, enfrenta a diversos actores relevantes, pero sobre todo, carga la pesada losa del desprestigio, la desconfianza y la falta de legitimidad ante los ciudadanos. Más todavía, sobre el gobierno pesa visiblemente la corrupción. De manera abierta saquearon el erario, endeudaron y todavía hay quien busca regresar bajo la bandera de la “honestidad”. Como verán, ni la burlan perdonan. Sin embargo, no bastan los “likes”, las quejas de café o los ácidas críticas en las redes sociales. Al respecto, me gustó la fresca propuesta de un grupo plural de  jóvenes universitarios: No memes y vota.
En condiciones como estas, la crítica por sí misma es insuficiente. Ante todo, es necesario salir. ¡Participar! Mucho se ha denigrado a las elecciones y la democracia, pero en las próximas semanas los ciudadanos tenemos un modesto, como poderoso mecanismo para decir: ¡Ya basta! 
De esa manera, no nos quedemos con los puros señalamientos en el Facebook o en Twitter. Demos el paso de las redes a la acción. Participemos. Vayamos con nuestro granito de arena. No menospreciemos el derecho de voto que tenemos. Por lo tanto, hay que vencer el miedo, la costumbre y el conformismo. ¿O en verdad ustedes quieren que las cosas se queden como están? Coahuila no va por buen rumbo. En lo personal considero que los grandes cambios provienen de pequeñas acciones. Al igual que tú también estoy enojado por la corrupción, las empresas fantasmas, el megafraude de la deuda, la impunidad. En nuestras manos está la diferencia, y sobre todo, la posibilidad de enderezar el camino. Quizás nos parezca poco, pero las próximas elecciones nos dan la oportunidad única e irrepetible de frenar esa inercia perniciosa. De reemplazar los pañales. De sustituir las chapas y quitarle las llaves a los cleptómanos. En nuestras manos está trascender el malestar. Las próximas elecciones en Coahuila son un válvula de escape para una situación que no aguanta más.
En ese sentido, hay en la alternancia una posibilidad sanitaria para la democracia. A decir de Winston Churchill, “La alternancia fecunda el suelo de la democracia”. Es hora que nuestro voto fecunde Coahuila. Por supuesto, la alternancia no es un dechado de virtudes como tal, pero es una manera de oxigenar la política y sobre todo, la vida pública. ¡Cuanta falta nos hace! Por lo mismo, lo que se juega en las siguientes semanas es la factibilidad de la alternancia en contraposición a la corrupción y la complicidad. Romper ese círculo vicioso es posible. Marcar un alto a las malas prácticas también. Necesitamos ir por otro camino, redirigir el rumbo. Si queremos, si nos lo proponemos, los ciudadanos podemos dar un golpe de timón. La decisión está en nuestra manos.


https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1343860.coahuila-la-posibilidad-de-la-alternancia.html
El Siglo
24 de Mayo 2017

martes, 3 de enero de 2017

Coahuila 2017



Para arrancar el año, una palabra define el ánimo político: Alternancia.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Javier Guerrero


Por lo general, la imagen de la política y los políticos es negativa. Sin embargo, no todo es así. En un país como México, donde la política suele ser sinónimo de corrupción, o peor todavía, sinónimo de impunidad, también hay excepciones. Algunos afirman que siempre fue así, que siempre ha estado mal. Pero en contadas ocasiones, hay hombres públicos que dan sentido a la política por valores constructivos, como consenso, responsabilidad, eficacia, y también, hay que decirlo con todas su letras, honestidad.
En la última década en el país, pasamos de la narrativa sobre la violencia y el combate al narcotráfico, a la narrativa de la corrupción. Enrique Peña Nieto se encargó como nadie, de encabezar esa “cruzada”. Con asombrosa similitud, ambas narrativas se cruzaron en Coahuila. Los años aciagos de la violencia, donde se fundieron y confundieron, el crimen organizado y el gobierno. A la par, se fraguó el desfalco más grande que se recuerde en el gobierno de Coahuila, y por consecuencia, un atraco sin fin para los ciudadanos. En medio de todo, Moreira I y II. Por lo mismo, a escasos meses de las elecciones en Coahuila, comienza a circular un río de ciudadanos indignados con esa hermandad en el gobierno. Para el 2017 los coahuilenses tendremos que elegir entre cambiar las chapas de las puertas y quitarles las llaves a los ladrones, o refrendar a una cleptocracia rampante.
Para nadie es un secreto que entre los priistas también hay malestar y división. Poco a poco se empiezan a manifestar algunos actores que ven un pernicioso continuismo del moreirato en la candidatura del alcalde con licencia de Torreón, ¿Miguel Moreira o Miguel Riquelme? No hay diferencia.
Una de esas voces, acaso la más clara dentro del PRI, ha sido Javier Guerrero, quien el pasado miércoles 14 de diciembre, anunció su renuncia irrevocable al partido, y al mismo tiempo, anunció que participará en la contienda como candidato independiente.
Guerrero, actualmente diputado federal, es uno de los poquísimos políticos honestos en Coahuila. Como secretario de fianzas del gobierno estatal durante la administración de Enrique Martínez y Martínez, tuvo un desempeño eficaz y responsable. Dejó finanzas sanas, y sobre todo, acrecentó la buena reputación del gobierno de Coahuila. También, es un político bien preparado profesionalmente; un político de carrera, que ante todo, ha preferido la eficacia y la responsabilidad en la función pública, que los reflectores y los aplausos artificiales, que tanto abundan entre nuestros gobernantes.  
En el comunicado de prensa para anunciar su ruptura, Guerrero expresó “el rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI… el partido se encuentra secuestrado”. ¿Más claro?
La elecciones del año que entra en Coahuila, abren por primera vez la factibilidad de alternancia. Se trata de un momento único e irrepetible. En una palabra: histórico. Es ahora o nunca. Por lo mismo, será un elección apasionante y todavía más reñida, no sólo porque el futuro del estado queda en juego. Votar por la tóxica continuidad de una camarilla de ampones, o romper de una vez con esa inercia. En ese sentido, apoyar la alternancia representa un valor mayor que trasciende una candidatura individual. Que Javier Guerrero, un respetable político del PRI rompa con cuarenta años de militancia, significa una aportación a los vientos de cambio que corren por Coahuila. Es cierto, como candidato independiente, Guerrero arranca con pocas posibilidades de triunfo, no obstante, su decisión, no sólo es valiente, sino generosa. Valiente, porque a pesar de las presiones y las amenazas debajo de la mesa, es una voz de dignidad política en medio de un estado perdido por la corrupción. ¡Coahuila no aguanta más! Mientras la camarilla apoya con todo —léase recursos públicos—, al delfín y asume la política de “darle la vuelta la página”,  Javier representa a una minoría que no acepta la inercia.
La decisión de Guerrero es generosa, porque su participación por la libre, minará los votos del moreirato. Pocos o muchos, son votos que no irán al grupo priista que quiere mantener impune la corrupción: la megadeuda, las empresas fantasma, las fortunas malhabidas, las inversiones incautadas en Texas, las graves acusaciones en España. Está muy claro, el moreirato busca otra tapadera, pero el agua ya derramó del vaso.

A tiempo, Javier Guerrero ya contribuye a la alternancia en Coahuila. No se quedó callado, ni fue cómplice con su silencio. Su apuesta es por la democracia en Coahuila. Bienvenida su propuesta.
21 de diciembre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1294539.javier-guerrero.html

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Por qué Trump sí puede ganar las elecciones?


Sin duda, Donald Trump es despreciable y racista, pero ahora es un candidato con serias posibilidades de convertirse en presidente de Estados Unidos. Por desplantes y bravuconería no ha parado. Incluso, algunas expresiones políticas son casi de corte fascista. En los meses anteriores a la candidatura presidencial por el Partido Republicano, no tuvo reparo en ser políticamente incorrecto. Va contra la globalización y quiere un muro en la frontera. A punta de espectáculo ganó popularidad y asaltó a los republicanos. Abusó de las palabras más allá de lo grotesco. Se presentó como misógino, antiinmigrante y antislámico, pero todo el mundo hablaba de él. Es un showman que ha asaltado la política. Por lo mismo, no ha dudado en transgredir las reglas, y de paso, tampoco ha dudado en agredir periodistas, oponentes políticos, y a cuanto se le pare enfrente. Sin embargo, todo el mundo habla de él. Pero más allá de la retórica del insulto, y en ocasiones, de abierto odio, un mensaje hace profundo eco en los norteamericanos: el mensaje de recuperar la grandeza económica.  “Make america great again”, reza el slogan de campaña.

¿Por qué Trump sí puede ganar las elecciones en noviembre y convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos? Por un momento dejemos de lado la detestable retórica trumpiana. Para el caso, centrémonos en la economía. Desde diferentes trincheras, dos agudos observadores norteamericanos, un periodista y un sociólogo, han escrito respectivamente dos libros que explican desde dentro, la decadencia norteamericana.  El periodista George Packer tejió varias historias para explicar “El desmoronamiento” americano (Debate, 2015). Packer narra la decadencia económica de las últimas tres décadas. Fábricas cerradas, ciudades y poblados abandonados, ricos más ricos, y una pauperización de la clase media. Literalmente describe el desmoronamiento del sueño americano. Para muestra, Youngstown, Ohio, donde la pérdida de las industrias se refleja en la destrucción de casas abandonadas. Ya sabemos que Detroit no tiene el monopolio del retroceso urbano. Si en el siglo XIX se habló de industrialización. En el siglo XXI podemos hablar de la desindustrialización.
Desde otro ámbito, Robert Putnam, el famoso sociólogo y politólogo estadounidense, autor del clásico estudio sobre la cultura cívica, Bowling Alone, recién publicó en 2015, el libro “Our Kids: The American Dream in Crisis” (Simon & Schuster). Desde Port Clinton, también en Ohio, Putnam comienza con el pueblo de su infancia en los años 50 del siglo pasado. Había prosperidad industrial y ahora es el escenario de un lejano sueño americano. La clase media gana menos en comparación a esos años. De esa manera, hay zonas en franca decadencia económica. Para Putnam la posibilidad de que los niños de hoy, sin importar su origen, alcancen el sueño americano, es cada vez más complicado. En tales condiciones es donde se explica que un antipolítico como Trump pueda ser presidente. Cada vez que Trump habla de deshacer los tratados de libre comercio, está hablando a un amplio sector de estadounidenses que han perdido sus empleos, o han visto disminuir sus oportunidades.  A Trump le gustan las galletas Oreo, pero tras el anuncio de la empresa Nabisco sobre  cerrar su fábrica en Chicago para trasladarla a México, el candidato afirma una y otra vez que no volverá a comer Oreo. Más allá de sus gustos, el mensaje de Trump va directo a los desempleados del libre comercio. De ahí su popularidad y arrastre, de ahí el convencimiento de tantos estadounidenses que añoran el sueño americano. En ese sentido, Trump tiene varias ventajas sobre la candidata demócrata, Hillary Clinton. No viene de la política, y como tal, esgrime un discurso contra los políticos. A Hillary, que tienen tantos negativos como él, no se cansa de llamarla “corrupta”. En un entorno de decadencia económica, el exitoso empresario se presenta como la última encarnación del sueño americano. Él se presenta como un empresario exitoso, y al mismo tiempo, ofrece una personalidad  autoritaria en un momento de crisis. Por lo mismo, no tuvo reparo en reconocer y elogiar a Vladimir Putin. En Europa, los ingleses acaban de demostrar con el Brexit, que la democracia también se puede dañar a sí misma por medios democráticos. El triunfo de Trump sería la derrota de la democracia por la democracia. Más vale que nos vayamos preparando.


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27 de julio de 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1247209.por-que-trump-si-puede-ganar-las-elecciones.html