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domingo, 22 de junio de 2014

Brasil vs México


Las comparaciones son odiosas, pero también necesarias. Por lo mismo, para definirnos, lo hacemos en relación a los otros. Nos guste o no, comparar es una brújula cotidiana, si se quiere, un mal necesario. Hace unos días, Lula da Silva, el exitoso y popular expresidente brasileño, afirmó que México es peor que Brasil. En un foro organizado por el diario español El País, Lula declaró: "México fue presentado como la gran novedad del siglo 21 y que estaba mejor que Brasil... pero me fui a enterar y todo es peor que en Brasil. No hay ningún indicador comparable a los nuestros". ¿Qué tan cierta es la afirmación de Lula? ¿Es México peor que Brasil?
Veamos algunos números e indicadores. En población, prácticamente Brasil está 2 a 1 sobre México. Nosotros tenemos 119 millones de habitantes y los brasileños registran 201 millones. En extensión territorial Brasil es el quinto país más grande del mundo, y México el décimo. Ambos países han estado de moda en el mundo. Durante los buenos años de la economía brasileña, se les incluyó entre los llamados BRICS, junto a Rusia, India y China. Más recientemente, a la expectativa sobre México en los medios internacionales, lo bautizaron como "el momento mexicano", pero ahora, con todo y reformas, la imagen se desinfló.
La prueba PISA organizada por la OCDE para evaluar la educación, ha encontrado entre 65 países, que Brasil y México tienen desempeños desastrosos. En lectura, México ocupa el lugar 52, y Brasil el 55. En matemáticas México va en el 53 y Brasil en 58. Para llorar el desempeño de los dos países.
Hacia 2010 la economía brasileña creció 7.5%, y en 2013 disminuyó a 2.3 su tasa de PIB. México creció 5.5% para 2010. En 2013, apenas alcanzó 1.1. Sin embargo, una medición más completa sobre el bienestar económico y social elaborada por la OCDE, demuestra que entre 36 países, México está en lugar 35 de desarrollo y Brasil en lugar 32. Al final, uno más mal que otro. La otra cara de la moneda es la pobreza. De acuerdo con un informe de la CEPAL sobre pobreza en 2013, Brasil ha logrado reducir de manera consistente el número de pobres, mientras que en México ha crecido. No obstante los problemas de desarrollo, cuando se trata de felicidad, ambos países ocupamos mejores lugares que los países ricos como Estados Unidos, Suiza, Alemania o Inglaterra. Tanto México como Brasil están empatados en el felizómetro o Índice mundial de felicidad (Happy Planet Index, 2012).
Cuando se trata de impuestos, Brasil tiene una mejor recaudación que México, pues se acerca a la media de la OCDE, lo que coloca a los cariocas dos a uno con respecto a nuestro país. En movilidad urbana, un famoso columnista del oficialismo, escribió que los embotellamientos son peores en Brasil que en México, pero le faltó agregar que Brasil ha hecho avances importantes con el BRT, y hoy por hoy, Curitiba es un paradigma mundial de movilidad urbana eficiente y sustentable (ITDP, 2013). ¿Qué ciudad mexicana lo es?
La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es mayor en Brasil (25.2) que en México (21.5), como lo informó la UNODC en 2012. El precio de la gasolina en México es más barato: 1.04 dólares por litro. En Brasil, sin subsidio gubernamental cuesta 1.33 dólares por litro, según el registro de Global petrol prices. La aprobación de la presidenta Dilma Rousseff está por los suelos. 33% la aprueba (Datafolha, junio 2014). Enrique Peña Nieto lo aprueban 49% (Mitofsky, mayo 2014).
No es contundente que Brasil sea mejor que México, pero tampoco México parece ser mejor que Brasil. En varias ocasiones los países compiten por los peores lugares, lo cual parece una carrera por ser el menos malo. Para desgracia de algunos, quedamos en el mismo grupo del mundial de futbol. Y ahí sí, Brasil, pinta para campeón mundial. En futbol México es un país modesto. Pero ya se verán las caras en los próximos días.
11 de junio 2014
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1004668.brasil-vs-mexico.html

domingo, 30 de junio de 2013

Brasil, después del fútbol

Perder la opinión pública es un lujo que no pueden darse los políticos. Más todavía, cuando los ciudadanos toman las calles, protestan, se manifiestan por miles. No hay vuelta atrás. Pocos mandatarios en pleno siglo XXI pueden salir a reprimir, incluso a masacrar a los ciudadanos como en Siria (y no importa que la ONU diga algo). Para sorpresa de muchos, Brasil, el BRIC, el país de moda, no sólo tendrá el mundial de fútbol en el 2014, sino además, enfrenta ahora serias protestas de su población, en especial de las clases medias. 

Contrario a lo que se cree, la protesta no vino de los pobres sino de un sector educado de jóvenes con acceso a internet y redes sociales. Ciudadanos de clase media, en un país con millones de pobres, a pesar del conocido éxito de programas gubernamentales como Brasil sin miseria y Beca familia, durante la última década. Lejos de ser mayorías, la clases medias salieron por miles a las calles no sólo a protestar, sino exigir mejores servicios públicos como educación, transporte, y salud. La gota que derramó el vaso fue el pretendido aumento al transporte, y todo esto en medio del fútbol. Sí, ¡el deporte que se juega con los pies!

Brasil es el país donde la religión parece ser el fútbol, pero también es el país donde un segmento de la sociedad reclamó al gobierno la construcción de estadios, en vez de atender los servicios públicos. ¿Dónde hemos escuchado esas historias de desperdicio? Mientras miles disfrutaban de un aburrido juego México-Japón, otros miles salieron a tomar las calles. Escribieron mensajes como: “Un Brasil para todos”; “Dinero para la salud y la educación, no para el fútbol”; “Si tu hijo se enferma lo tendrás que llevar al estadio”; “Brasil se despertó”.

Las instituciones políticas en Brasil también viven bajo un enorme desprestigio: políticos, partidos y gobiernos. El mundial se presentó como un buen espectáculo a favor del gobierno. Ahora las protestas evidencian los problemas. El costo del mundial para el gobierno de Brasil, será de unos 13 mil millones de dólares, más lo que se acumule al próximo año. Ya sabemos cómo se la juegan los gobiernos…
Según un estudio de Ibope, 7 de cada 10 manifestantes cuenta con educación superior, y 75 por ciento de la población en general en el país apoya las protestas. Con esas cifras en contra, más la presión en las calles, al gobierno de Dilma Rousseff no le quedó más que ceder ante los manifestantes y desistirse del aumento al transporte: “la voz de la calle tiene que ser escuchada”.

Como las protestas no terminaron ahí, a pesar de la disposición de la presidenta brasileña, ahora anuncia una reforma política. Los clases medias que se manifestaron no sólo respondieron al aumento del transporte, o criticaron los miles de millones que gasta el gobierno para construir la infraestructura del Mundial de fútbol (la cual será un desperdicio una vez que termine el torneo). Sobre todo reclamaron la corrupción de la clase política y la carga impositiva al segmento. Antes de que aquello se incendie más, la presidenta propuso un plebiscito para una reforma política. En un mes, la asamblea constituyente habrá de incluir los temas de salud, transporte, rendición de cuentas, responsabilidad fiscal y lo más importante: EDUCACIÓN. Una propuesta que en verdad me dio envidia y que había quedado en promesa desde el año pasado en Brasil: destinar el 100 por ciento de los recursos obtenidos de la exploración petrolera a la educación. 

A todo esto, y en México ¿dónde están las clases medias? ¿cuándo tomarán las calles para exigir al gobierno? Menos mal que Marcelo Ebrard propone un debate al presidente. ¡Perdidos al fin!.

26 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184554