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martes, 7 de marzo de 2023

Economía vigente

 



La vecindad hace inevitable el intercambio. Para bien y para mal, México y Estados Unidos comparten una larga y porosa frontera. ¡Más de 3 mil kilómetros! Pese a los muros y las agresiones del país vecino, estamos unidos por una dinámica mayor que supera la política y la ideología. Puede haber prejuicios, discriminación y racismo, pero eso no cambia la presencia de México en Estados Unidos, y viceversa. Por el contrario, reafirma una identidad vital. De esa manera, economía y migración superan la geografía y las jurisdicciones de los estados.

Desde el siglo XIX, las relaciones entre ambos países han pasado de la guerra y las invasiones, incluida la pérdida de la mitad del territorio nacional, a los tratados comerciales y la cooperación.

De un tiempo para acá, un sector de la política estadounidense pide con vehemencia que se declaren "terroristas", a los cárteles mexicanos. La fijación de un "enemigo público", le da contenido a la propaganda gringa y de paso reafirma los prejuicios. Es más fácil culpar al vecino, que reconocer los propios problemas. El tráfico de drogas se puede leer como un problema moral, pero también como una economía bien integrada entre gobiernos, empresas y consumidores. La red es inmensa, tanto como el gusto por las drogas en los Estados Unidos. El discurso contra las drogas, sólo muestra una cara de la misma moneda. Por supuesto, del otro lado nos les gusta reconocer que son un inmenso mercado de drogas, pletórico de hambrientos consumidores.

El historiador inglés, Benjamin Smith, nos advierte en su más reciente libro, Las Drogas (Debate: 2022), que "hoy en día, los mitos en torno a la guerra contra las drogas sientan las bases para el fortalecimiento del nacionalismo estadounidense". Hace dos décadas los "enemigos" fueron los árabes, hoy los sustituyen los cárteles. No obstante, aunque el panorama se presenta entre buenos y malos, como la película Traffic (2000), donde Steven Soderbergh, mostró a Estados Unidos a color, y a México en sepia, la realidad es tan compleja que se entiende mejor una como arraigada economía.

El juicio lapidario al ex secretario de Seguridad Pública en México, Genaro García Luna, llama a reescribir la historia reciente de la llamada guerra contra el narco, que enarboló el presidente Felipe Calderón, en medio de una crisis de legitimidad. Sin duda, Calderón sabía, o era un idiota (Diego Fernández dixit). Sabemos cuándo inició la guerra, pero es fecha que no sabemos cuándo va a terminar. En la actualidad, todavía padecemos en el país, los estragos de la guerra, que abrió un gobierno abiertamente ligado al narco. Pero lejos de ser excepción, hay una continuidad que impone esa economía. En su momento, el poderoso presidente, Plutarco Elías Calles (1924-1928), sobreviviente de la revolución, fundador del Partido Nacional Revolucionario, sabía de los pasos del gobernador Abelardo L. Rodríguez en Baja California. Lejos de condenarlo, lo toleró por ser un hombre leal al régimen. Llegado el momento, Calles lo impulsó como presidente. Abelardo fue promotor del elegante casino Agua Caliente, cuando la absurda prohibición del alcohol en Estados Unidos, incentivó la oferta en la frontera. Esa política alentó el mercado negro y de paso, consolidó a Tijuana, como una ciudad próspera y festiva. El casino pronto se volvió el lugar favorito de estrellas de Hollywood, mafiosos y aventureros. Más todavía, Abelardo se asoció con la mafia estadounidense, esa, que le hacen películas y series de televisión. En vano leí la autobiografía del expresidente, para buscar algún testimonio sobre sus relaciones con la mafia gringa. En cambio, sí enlista más de 84 empresas en las que participó jugosamente.

En su momento, el presidente Miguel Alemán (1946-1952), creó instituciones de inteligencia política y represión, a fin de mantener el régimen autoritario disfrazado de democracia. A principios de 1947 creó la Dirección Federal de Seguridad, un FBI a la mexicana. La Dirección quedó al mando del senador y coronel Carlos I. Serrano. Hombre de todas sus confianzas, repartió su tiempo entre liderar al Senado, espiar y traficar drogas a los Estados Unidos. Alemán sabía.

Lejos de erradicar las drogas, el prohibicionismo y la guerra, han fortalecido el mercado, y hasta lo han hecho más rentable. De allá para acá nos condenan con visión maniquea. De aquí para allá, el mercado se integra como otras industrias altamente rentables.

En su estudio reciente, 2022, sobre las drogas y los espías gringos en nuestro país, el investigador Carlos A. Pérez Ricart resume la otra cara de la misma moneda: "Las métricas del éxito de la DEA son las cuentas del fracaso de México. Lo que la DEA asume como logros ineludibles de la estrategia antinarcóticos -la fragmentación de las grandes organizaciones de la droga en entes más pequeños y aparentemente más controlables- no ha sido sino el detonador de las mayores oleadas de violencia criminal en todo el continente. En esa medida, la DEA es responsable directa de violaciones a los derechos humanos".

Quizá nos disguste aceptarlo, pero la economía de las drogas es una realidad vigente de un lado y de otro.

El Siglo 

jueves, 1 de junio de 2017

El mundo no se va acabar



Tras el gasolinazo, el PRI acaba de asegurar el tercer lugar en la elección presidencial. Comparado con el incremento gradual de centavos en los últimos años, el nuevo aumento es voraz y rapaz. ¡Todo de un golpe! El aumento a la gasolina ha indignado a las clases medias, tradicionalmente un sector que no se moviliza. Más todavía, ese segmento suele rechazar la política,  y muchas veces, ni siquiera sale a votar. Prefieren los likes en las redes sociales y la crítica en el café. Con eso se conforman. No obstante, el gobierno federal dio buenos motivos para el enojo y la participación. Cosa curiosa. Vivimos en un país donde la corrupción no indigna tanto, porque se asume en plena normalidad. La inseguridad y la violencia, alientan el miedo y la inmovilidad. En cambio, el aumento a la gasolina enciende, y hasta surgen cadenas en el Whats para la protesta. Durante años, el gobierno promovió un subsidio multimillonario para los deciles de la población con mayores ingresos, y ahora que lo quita, todo es malestar.  Los automovilistas asumen que son los protagonistas.  
Con todo, a pesar del aumento desproporcionado a la gasolina, tengo que decepcionarlos: el mundo no se va acabar. Si les resulta difícil aceptar este argumento, recordemos que en un mundo sin gasolina, Beethoven y Mozart compusieron para la eternidad, y por entonces, las grandes ciudades de todas formas se movían. Lo que resulta inaceptable, es el entorno de una crisis económica que ya suma devaluación de la moneda, y por lo tanto, depreciación del poder adquisitivo. No hace falta ser economista del MIT para saber que el dinero vale menos. A eso súmele el aumento de los energéticos: gas y electricidad. ¡Tremenda reforma energética! Ni los políticos que hablaban maravillas de las reformas en 2013, piensa ahora lo mismo.
Pero no es todo, también debemos sumar el aumento de la tasas de interés, y por si fuera poco, un gobierno peligrosamente endeudado que ronda en el filo de la navaja. ¿López Portillo en puerta, o Carlos Salinas de Gortari? A pesar de todo el dinero que el gobierno dilapida en los medios de comunicación para que hablen bien de él, por aquello de que “lo bueno también cuenta”, no pudo ocultar aquellas promesas y spots de la presidencia sobre los “beneficios” de las reformas.  Una y otra vez se repitió el anuncio de Enrique Peña Nieto prometiendo bajas en los precios. 
Por lo pronto, busco un poco de luz ante el duro panorama. Retomo el libro de Dani Rodrik, “Una economía, muchas recetas”, para entender el fracaso de las reformas o la arrogancia de los economistas en el poder. Pero seamos optimistas, la cosas todavía pueden estar peor.
Como secretario de hacienda, José Antonio Meade, habla de un precio competitivo de la gasolina, y al mismo tiempo, quema su candidatura  rumbo al 2018. La fórmula es sencilla. Suben los precios, pero no el salario. Llego a la gasolinera y el despachador despotrica contra los diputados mientras surto unos escasos litros de combustible producto de la especulación previa al primero de enero. “A uno le suben tres pesos de salario, y los diputados, estos hijos de su… se dan bono tras bono”. La economía se divide en dos. La que disfruta la clase política a costa de los ciudadanos. Esa clase instauró una cleptocracia que se turna los puestos, las instituciones y sobre todo, el dinero de los contribuyentes. Por eso el bono de los diputados, va libre de impuestos. Nos dicen que en 2017 sí van a pagar impuestos por el bono. Este año nos van a salir con el 2018 y así sucesivamente. Por lo mismo, la otra economía es para el resto, quienes, mal que bien, aportan el dinero a las arcas públicas. Veamos un ejemplo navideño. A la Comisión Federal de Electricidad, la misma que dirigió el presidente nacional del PRI, un tal Enrique Ochoa, el gobierno la acaba de rescatar en el rubro de las pensiones. Dicho de otro manera, dinero bueno al malo. ¿Qué sería de la comisión, si no fuera una “empresa de clase mundial”?

Con el gasolinazo, el gobierno de Peña Nieto acaba de apuntalar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, quien ya ofreció perdonar a la “mafia”. Pese a todo, el mundo no se va acabar.
4 de enero 2017 

domingo, 1 de mayo de 2016

28 gramos de mota


Más nos vale ver los cambios y las nuevas tendencias, a quedarnos como estamos. Por supuesto, me refiero a la fallida guerra contra las drogas y la criminalización de los consumidores. Estados Unidos es el país que lanzó la guerra e impuso cruentos combates en países como Colombia y México. Los resultados: cientos de miles de homicidios, cárceles pobladas, estados debilitados por el crimen y una demanda de drogas creciente al otro lado del río Bravo. Para no ir más lejos, un gran negocio redondo alentado por la política del prohibicionismo. Paradójicamente ese mismo país que obliga a repudiar en otros países las drogas, es el mismo donde sus entidades federativas, no sólo legalizaron el consumo de la marihuana, sino incluso, hasta la producción misma. Esa tendencia fue marcada por los mismos ciudadanos, que empujaron a sus gobiernos locales a la legalización. Washington y Colorado fueron los más recientes.
Contrario al modelo dominante, e incluso, contra las indicaciones de la ONU, Uruguay promovió otro camino que legaliza el consumo y la producción de la marihuana. En México llegamos tarde y mal. Después de miles de asesinatos, policías y gobiernos enteros bajo el control del crimen organizado, hay pequeñas señales de cambio. Por una parte, la ayuda de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para ofrecer una alternativa en relación al consumo de la marihuana. Por otra, el rotundo fracaso del combate al narco y las drogas que terminó por crear "héroes" y fortunas al estilo "Chapo" Guzmán.
Ante esa tendencia, el presidente Enrique Peña Nieto, dio un viraje un tanto tímido, pero al fin la propuesta es un cambio con respeto al problema de las drogas. Al menos en esta ocasión no desperdició el viaje a la asamblea de la ONU sobre las drogas. Destacan dos puntos: la propuesta de cambiar de enfoque y la iniciativa de aumentar la portación de marihuana a veintiocho gramos para los consumidores.
Después de años de violencia, por fin estamos escuchando otra propuesta gubernamental sobre las drogas en México. Leamos el discurso oficial: "Ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema mundial de las drogas desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Este cambio de fondo, implica modificar el enfoque eminentemente sancionador, para ubicar a las personas, sus derechos y su dignidad".
Para complemento, el presidente envió al Senado de la República, una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, donde propone aumentar los gramos de posesión de marihuana, lo cual de aprobarse, tendría un impacto en el mediano plazo. Aunque celebro que por fin el gobierno federal está proponiendo nuevos enfoques, la iniciativa se queda muy corta, pues no va a la otra cara de la moneda: la producción. ¿De dónde van a salir los 28 gramos y más, si no es del mercado negro? Al final, la propuesta del presidente parece una mesa que le faltan dos de las cuatros patas. De esa manera, no atiende el problema de los enormes recursos a los que acceden los cárteles, ni tampoco atiende las nuevas tendencias económicas en el mercado estadounidense, donde ya se produce marihuana legalmente. La iniciativa federal es pequeña en relación al tamaño del problema. Reconoce el fracaso, pero sólo busca atenderlo por encima. Quién dijera, mejor el PAN, el partido conservador, tiene una propuesta más liberal y completa al respecto, como lo ha expresado Roberto Gil, presidente del Senado.
El caso de Colombia tiene mucho que decir y qué aportar en términos negativos: lo que no debemos hacer. Colombia pagó con harta sangre el combate al narcotráfico y la penalización de las drogas. A la vuelta de las décadas, México repitió esa historia violenta. A pesar de todo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, propone algo similar a México, pero no más. Afirma que "consumir no es un crimen y la adicción no es un delito", pero su propuesta no va más allá de reconocer el fracaso de la guerra contra las drogas. Mientras tanto, los veintiocho gramos, y miles de toneladas más, vendrán eficientemente del mercado negro.
27 de abril 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1218810.28-gramos.html

¿Qué fue de la Reforma Energética?


Pasó el tiempo, y ya poco se habla de las reformas para mover a México. La publicidad oficial ya no insiste por ahí. Tampoco el presidente insiste como en los primeros años del sexenio. ¿Qué sucedió?, ¿qué fue de las tan nombradas reformas? ¿dónde están los beneficios de un acuerdo sin precedentes?, ¿detonó el tan añorado crecimiento económico? Tras la victoria electoral en 2012, el regreso del PRI a los Pinos con el presidente Enrique Peña Nieto, propuso una ambiciosa agenda de reformas para ahora sí mover a México. Previo a la propuesta, se sucedieron tres sexenios que no pudieron aprobar las famosas reformas. Sencillamente los partidos no llegaron a acuerdos. Llegado el momento, en 2013, se avanzó en acuerdos, y sobre todo, con el apoyo de los principales partidos en el Congreso, se aprobaron las reformas. Como en todo, en ese momento era difícil evaluar el resultado de las llamadas reformas. Hacía falta tiempo para conocer en la marcha el rumbo de tales políticas. Más de tres años después ya tenemos elementos para valorar los resultados. En materia educativa, la calidad fue desplazada por una reforma de índole administrativa y laboral al interior del magisterio. A punta de fuerza y con los policías por delante -como quien echa los perros-, los maestros fueron sometidos a la evaluación. Cualquier asomo de discrepancia o disidencia, fue prácticamente criminalizada. Difícilmente podemos decir que ahora tenemos una mejor educación pública.
En lo hacendario, sencillamente nos recetaron más impuestos con una minuciosa contabilidad electrónica. Quizá pensarán que ese dinero se destinó a inversión productiva, pero en realidad creció lo que no debía de crecer: el gasto corriente y la deuda pública. ¡Brillante propuesta! El país no creció a tasas relevantes, pero en cambio, creció la deuda año con año. Tan mal las cosas, que de plano la Secretaría de Hacienda acaba de quitar 239 mil millones de pesos al Banco de México para pagar deuda.
Pero sin lugar a dudas, la reforma que generó más expectativas, y también más polémica por cambiar el régimen de propiedad del estado sobre los energéticos y su producción, fue la nombradísima Reforma Energética. ¿No les parece extraño que ahora ya casi no se habla de ella? Por entonces la presidencia presumió que llegarían inversiones millonarias del extranjero a nuestro país tras la apertura. Lo cierto es que las primeras rondas de licitaciones fueron un fracaso. ¿Quién quería invertir con el precio de crudo tan barato? Otro beneficio de esa reforma sería la baja de los precios del gas y la electricidad. Al abrir los mercados a inversiones extranjeros, se supondría que ambos precios se abaratarían. ¿Qué sucedió? Ni el gas ni la luz bajaron. Por el contrario, las tarifas tienen alzas y más todavía, si se trata de consumos para la industria. También se habló de la promesa de crecimiento por la explotación del gas shale en el noreste mexicano, pero al final, la sobreoferta en el mercado estadounidense, desalentó las supuestas inversiones. ¿Y la gasolina? Pemex está prácticamente en la quiebra, pero sosteniendo con deuda; arrastra una impagable planta de trabajadores. Con la reforma, las gasolinas no bajaron ni bajarán. Hacienda ofreció una raquítica reducción del tres por ciento, para luego volver a aumentar los precios. Se dijo que la apertura al mercado internacional traería beneficios para los consumidos mexicanos. ¿Qué sucedió? Pemex bajó los precios, pero en Estados Unidos. Ahí recién abrió una gasolinera en Houston. No es ninguna broma. A la inversa, Gulf, una conocida empresa estadounidense abrirá gasolineras en México, pero a precios similares que aquí. ¿Y los beneficios de la Reforma Energética? ¡Nada! Ya saben que en esto del mercado, los inversionistas no entran a perder.
A la distancia, parece que estábamos mejor cuando estábamos peor. Mover a México.
El Siglo
13 de abril 2016
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1214744.que-fue-de-la-reforma-energetica.html


miércoles, 13 de enero de 2016

Esta columna no es sobre El Chapo


Sin lugar a dudas, la noticia más relevante por estos días fue el fallecimiento de David Bowie, el gran artista londinense. Su música sencillamente es excelsa y el impacto que tuvo se distinguió desde 1969 a la fecha. Antes de morir, a pesar del cáncer, lanzó su último disco, Blackstar. Fue una despedida a su modo, un tanto oscura. La música de Bowie es sofisticada, refrescante, inteligente, innovadora, experimental. No hizo piezas para un día, sino para durar décadas y todavía más. Cuarenta años después, hay canciones de Bowie que siguen vigentes, y mientras escribo lo escucho. Como pocos, fue la vanguardia misma. Space Oddity, Heroes, The Man Who Sold the World y muchos discos más, tienen una enorme actualidad. Por estos días y para después, la música de fondo es de Bowie. El gran David Bowie.
Tras la pausa musical, viene la dura realidad. El panorama económico sí que importa y afecta a la mayoría de los ciudadanos. Por lo mismo, más vale dejar las noticias que saturan los medios; ad nauseam. La mayoría de los analistas económicos habla de un mal panorama, pero en México hemos aguantado años peores. Hay varias generaciones acostumbradas a los vaivenes sexenales, cuando un presidente tras otro quebró el país, -no sin antes enriquecerse-. Pero la estabilidad es frágil ante una mala administración. Después de historias similares, ya casi todo podemos aguantar. De esa manera, la historia parece repetirse. Tras años de dispendio y vacas gordas en la década pasada, el petróleo está por lo suelos y todavía puede caer más. ¿Qué significa esto para México? La finanzas públicas del país dependen considerablemente de los ingresos petroleros. Al caer a precios ridículos, cae también el ingreso del gobierno. Y no hay manera de sostener al obseso, sin adquirir antes más deuda. Ante la delicada situación, los contribuyentes sostenemos a un gobierno que no es congruente con sus finanzas. Gasta y gasta, aunque sus ingresos ya no lo permitan. ¿Adónde va todo ese dinero? Usted ya sabe la respuesta.
El gobierno crece internamente, pero sin aumentar el valor público. Como mal administrador, vive de prestado y todavía exige más. ¡Es un alcohólico! Nuevamente la administración federal contrató más deuda para financiar artificialmente la operación de este año. Así empieza el 2016, pero en las manos, tenemos una bomba de tiempo donde los bancos nunca pierden. Ya entrado en gastos, la presidencia compró un modesto avión por más de 6 mil millones de pesos, lo cual es la envidia de las economías ricas. Más todavía, dejamos como poca cosa al más acaudalado jeque árabe. Pero el obseso gobierno no se somete a dieta, y sí termina por someter más a los contribuyentes cautivos. Mientras tanto, al llegar a los 18, el dólar ya alcanzó mayoría de edad, aunque dirán que una devaluación más ya ni se siente. Es costumbre y ahí vamos de nuevo.
Hasta el cansancio se nos repitió las bondades las reformas. A las televisoras le hicieron un jugoso negocio al perdonarles millones y millones. Más vale estar bien con los medios. En cambio a la mayoría ofrecen migajas con los precios de la gasolina y las tarifas de la luz. Así las cosas del 2016.
13 de enero 2016
El Siglo

domingo, 22 de noviembre de 2015

Discursos sobre la pobreza

El vaso medio lleno, el vaso medio vacío. Así son los discursos sobre la pobreza. Unos a celebrar la "eficiencia" asistencial del gobierno. Otros más optimistas, ya ven un país de clases medias. ¿Pero cómo estamos? Lo datos más recientes del Inegi, a través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, ofrecen un perfil puntual sobre el bolsillo de los mexicanos. Cuánto se percibe, cómo se gasta, quiénes ganan más, o cuan desiguales somos como país. De entrada no hay buenas noticias, de acuerdo con los resultados de la ENIGH, el ingreso corriente total decreció en 3.2 por ciento en términos reales, con respecto a 2012. Dicho de otra forma, el crecimiento de la economía mexicana no alcanza, más todavía, vivimos un entorno de devaluación de la moneda frente al dólar, aunado a una baja expectativa de crecimiento a mediano plazo. Sumen también la caída de los ingresos del petróleo y el aumento de la deuda del gobierno federal. Menos mal que las finanzas están a cargo del "mejor" ministro de hacienda del mundo.
Pero regresemos a los datos de la encuesta. En 2014, el 30 por ciento de los hogares con mayores ingresos, concentró el 62.5 por ciento de los ingresos corrientes totales, mientras que el restante 70 por ciento de los hogares obtuvieron sólo el 37.5 % del ingreso. Ante semejante disparidad y concentración de la riqueza en los segmentos más altos de ingresos, el doctor Roger Bartra ve un país de clases medias. Sin duda en el futuro, incluso a pesar de los gobiernos, México podría emerger como un país de clases medias, sin embargo, todavía nos falta un buen tramo para que eso suceda. Vayamos nuevamente a los datos. En general, la pobreza aumentó en el país. Pasamos en 2012 de 53.3 millones de pobres a 55.3 millones en 2014. Lejos estamos de un país dominado por clases medias, en tanto más del 50 por ciento de la población está en alguna condición de pobreza.
Entre los diez niveles de ingresos de los mexicanos, todos decrecieron, excepto el segundo decil, que mostró una variación porcentual favorable de 2.1 por ciento. Esto significa que un segmento de la población de muy bajos ingresos, mejoró algo, casi nada si vemos las cifras en su contexto. Un poco menos pobre, pero pobre al fin. ¿Cuánto significa esto? El Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), mide varias dimensiones de la pobreza en México. Específicamente la pobreza extrema disminuyó de 11.5 millones a 11.4. ¿Es mucho o poco? ¿Cuánto representa? Para la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, es una victoria, porque funciona la política contra la pobreza. Pero en dado caso, habría que agregar que se trata de un victoria pírrica. Tanto como decir, "estamos menos peor". El presidente Enrique Peña Nieto, afirmó que su gobierno contuvo la pobreza, y reconoció que falta mucho por hacer. Esperamos que ese hacer sea entregar algo más que televisores digitales, de preferencia antes de las elecciones.
La gran apuesta del gobierno federal para tratar de cambiar el rumbo de la economía fue en dos sentidos: una agenda de reformas, con énfasis en la energética, y la Cruzada nacional contra el hambre. La primera no ha resultado en beneficios claros para la economía, y en cuanto a las rondas de reforma energética, se desinflaron las inversiones que habría de llegar a cántaros. Sobre la pobreza en México, la Cruzada y los programas de beneficio social, parecen más un gran aparato para mantener clientelas políticas y ganar elecciones, que políticas para disminuir la pobreza. Dos décadas después, el país sigue en el mismo punto: estancado. De acuerdo con el Coneval, el número de carencias promedio de la población en pobreza se redujo entre 2012 y 2014 de 2.4 a 2.3 por ciento. Las carencias promedio de la pobreza extrema también bajaron de 3.7 a 3.6 por ciento. Pero esas ligerísimas bajas no representan cambios significativos para sacar a numerosos grupos de la pobreza. Se necesita ante todo un impulso económico mayor, un crecimiento consistente de la economía que pueda ofrecer oportunidades. Sin productividad, sin crecimiento económico sostenido, seguiremos hablando de pobres y desigualdad durante largo tiempo.
 EN COAHUILA CRECIÓ LA POBREZA
En vano busqué las declaraciones del secretario de Desarrollo Social en Coahuila, Rigo Fuentes Ávila, sobre el incremento de la pobreza. En el estado creció la pobreza de 27.9 a 30.2 por ciento. Y también aumentó la pobreza extrema: de 3.2 a 3.7 por ciento. Para el gobernador Moreira II, sencillamente las cifras no "cuadran". Sólo falta que culpen a los medios… o que decreten una ley para abolir la pobreza.
29 de julio 2015
El Siglo de Torreón 

domingo, 22 de junio de 2014

Brasil vs México


Las comparaciones son odiosas, pero también necesarias. Por lo mismo, para definirnos, lo hacemos en relación a los otros. Nos guste o no, comparar es una brújula cotidiana, si se quiere, un mal necesario. Hace unos días, Lula da Silva, el exitoso y popular expresidente brasileño, afirmó que México es peor que Brasil. En un foro organizado por el diario español El País, Lula declaró: "México fue presentado como la gran novedad del siglo 21 y que estaba mejor que Brasil... pero me fui a enterar y todo es peor que en Brasil. No hay ningún indicador comparable a los nuestros". ¿Qué tan cierta es la afirmación de Lula? ¿Es México peor que Brasil?
Veamos algunos números e indicadores. En población, prácticamente Brasil está 2 a 1 sobre México. Nosotros tenemos 119 millones de habitantes y los brasileños registran 201 millones. En extensión territorial Brasil es el quinto país más grande del mundo, y México el décimo. Ambos países han estado de moda en el mundo. Durante los buenos años de la economía brasileña, se les incluyó entre los llamados BRICS, junto a Rusia, India y China. Más recientemente, a la expectativa sobre México en los medios internacionales, lo bautizaron como "el momento mexicano", pero ahora, con todo y reformas, la imagen se desinfló.
La prueba PISA organizada por la OCDE para evaluar la educación, ha encontrado entre 65 países, que Brasil y México tienen desempeños desastrosos. En lectura, México ocupa el lugar 52, y Brasil el 55. En matemáticas México va en el 53 y Brasil en 58. Para llorar el desempeño de los dos países.
Hacia 2010 la economía brasileña creció 7.5%, y en 2013 disminuyó a 2.3 su tasa de PIB. México creció 5.5% para 2010. En 2013, apenas alcanzó 1.1. Sin embargo, una medición más completa sobre el bienestar económico y social elaborada por la OCDE, demuestra que entre 36 países, México está en lugar 35 de desarrollo y Brasil en lugar 32. Al final, uno más mal que otro. La otra cara de la moneda es la pobreza. De acuerdo con un informe de la CEPAL sobre pobreza en 2013, Brasil ha logrado reducir de manera consistente el número de pobres, mientras que en México ha crecido. No obstante los problemas de desarrollo, cuando se trata de felicidad, ambos países ocupamos mejores lugares que los países ricos como Estados Unidos, Suiza, Alemania o Inglaterra. Tanto México como Brasil están empatados en el felizómetro o Índice mundial de felicidad (Happy Planet Index, 2012).
Cuando se trata de impuestos, Brasil tiene una mejor recaudación que México, pues se acerca a la media de la OCDE, lo que coloca a los cariocas dos a uno con respecto a nuestro país. En movilidad urbana, un famoso columnista del oficialismo, escribió que los embotellamientos son peores en Brasil que en México, pero le faltó agregar que Brasil ha hecho avances importantes con el BRT, y hoy por hoy, Curitiba es un paradigma mundial de movilidad urbana eficiente y sustentable (ITDP, 2013). ¿Qué ciudad mexicana lo es?
La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es mayor en Brasil (25.2) que en México (21.5), como lo informó la UNODC en 2012. El precio de la gasolina en México es más barato: 1.04 dólares por litro. En Brasil, sin subsidio gubernamental cuesta 1.33 dólares por litro, según el registro de Global petrol prices. La aprobación de la presidenta Dilma Rousseff está por los suelos. 33% la aprueba (Datafolha, junio 2014). Enrique Peña Nieto lo aprueban 49% (Mitofsky, mayo 2014).
No es contundente que Brasil sea mejor que México, pero tampoco México parece ser mejor que Brasil. En varias ocasiones los países compiten por los peores lugares, lo cual parece una carrera por ser el menos malo. Para desgracia de algunos, quedamos en el mismo grupo del mundial de futbol. Y ahí sí, Brasil, pinta para campeón mundial. En futbol México es un país modesto. Pero ya se verán las caras en los próximos días.
11 de junio 2014
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1004668.brasil-vs-mexico.html

domingo, 11 de agosto de 2013

Más pobres, y la gasolina tan cara

Dividido en dos, hay un México que crece, que tiene acceso a la educación y se identifica en la clase media. El otro México es el de millones de pobres. Son dos historias con caminos opuestos. También son dos caras de la misma moneda. Hace algunas semanas escribí sobre los clasemedieros mexicanos y el optimismo que proyecta esa parte del país. La otra cara es lapidaria y se cuenta por millones de pobres. Son todavía la mayoría: 53 millones.

Fuente: Coneval 2013


El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), acaba de presentar el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2012. El estudio tiene como propósito evaluar de manera periódica el desempeño de la política de desarrollo social en el país. Lo resumo en un pregunta: ¿cuánto de lo que ha hecho el gobierno para reducir la pobreza ha funcionado? Seguramente habrán escuchado de ciertos programas, unos legendarios como Solidaridad. Otros renombrados como Progresa, Vivir mejor y ahora el programa central de gobierno de Enrique Peña Nieto: Cruzada nacional contra el hambre. De acuerdo al informe de Coneval, entre 2010 y 2012, de manera general los pobres aumentaron de 52.8 a 53.3 millones. Pero como sabemos, la pobreza se mide en dimensiones y carencias. 45 por ciento de los mexicanos viven algún grado de pobreza. La más gran grave es la pobreza extrema, y para bien, ahí sí hubo reducción, ya que pasamos de 13 a 11.5 millones. Lo cual es un mundo.

Fuente: Coneval 2013

Aunque sea políticamente incorrecto, hay que decirlo. En México parecen preocupar los pobres, pero a la hora de asignar el gasto del gobierno, se subsidia más a los que más tienen, que a lo verdaderamente necesitados. El subsidio a la gasolina representa más que el gasto de la política social. El mayor programa social no es la nueva versión de 65 y más (ya le quitaron el 70), ni la Cruzada nacional, sino el subsidio a los automovilistas. Así que cada vez que llene el tanque su vehículo, no piense en la Cruzada contra el hambre, sino en ¡qué cara está la gasolina!

Fuente: Coneval 2013

Con un manejo similar del gasto social, estamos ante lo que Santiago Levy definió como buenas intenciones y malos resultados. ¿Cambió el enfoque, pero también la operación? Independientemente de los programas sociales del gobierno, más relevante es, si queremos sacar una franja significativa de mexicanos en la pobreza, es la economía. Si no hay crecimiento sostenido en los próximos años (en Hacienda afirman que al menos 5 por ciento con “reformas estructurales”), difícilmente se estrechará la brecha entre esos dos Méxicos. En esas circunstancias no es casualidad que la inequidad se reproduzca lo mismo en el sistema de justicia, en la educación o en los salarios que se pagan. A todo esto, no hay novedad. ¿Qué fue del Coahuila de la gente?

En general, la pobreza en Coahuila aumentó una décima entre 2010 y 2012. Pasamos de 27.8 por ciento a 27.9. ¿Qué significa esa diferencia? 23 mil pobres más o 799 mil coahuilenses bajo la línea de pobreza. En cuanto a la pobreza extrema, sólo se confirma el éxito mediático de los programas de la gente durante el gobierno de Moreira I, y el fracaso de esa política. En Coahuila la pobreza extrema aumentó de 2.9 por ciento a 3.2, es decir, aumentó de 81 mil a 92 mil en esa condición. Aunque con más pobres en Durango, la pobreza extrema sí bajó de 10.5 por ciento a 7.5.

31 de julio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187611

De changarros y empleos formales

La promesa política por excelencia es el empleo. No es un asunto de México, sino mundial. Ahí donde las economías entraron en crisis o en el mejor de los casos, se han desacelerado, el empleo aparece como una prioridad del gobierno. A falta de mismo, España tiene una generación de desempleados y también de indignados. Estados Unidos con su supremacía económica o militar, no da cabida a todos en el empleo. Y hasta Francia y Alemania le batallan, para decir de una vez, que la envejecida Unión Europa registra el 11 por ciento de desempleo. En México vivimos una feliz mediocridad. Los indicadores de satisfacción nos sitúan entre los países más felices del mundo a pesar de la pobreza o el estancamiento económico. 

Hace tiempo que el “milagro mexicano” de la posguerra quedó en los libros de historia y entre algunos nostálgicos. Dos sexenios bastaron para destruir lo ganado. Todavía los recordamos como la “docena trágica”. En otros años, el expresidente que ahora promueve la mota, prometió la multiplicación del changarro para generar los empleos necesarios. Al final no hubo más empleos ni crecimos más. En la búsqueda del empleo perdido, los responsables de medirlo lo hace a su gusto y manera. El IMSS considera los empleos formales, es decir, sólo aquellos que tienen registrados los patrones. Pero visto así, la economía da una impresión dramática y esquelética. Para evitar tan flaco panorama, el INEGI es más plural y compasivo: cuenta todo aquello que sume algún ingreso. Sea por el azar, el changarro de la esquina o alguna actividad prohibitiva. Bajo esa medida, se estiman 29 millones de trabajadores informales. Otra vez, changarros y más changarros. Pero dejemos la hipocresía: ¿Qué sería del México lindo y querido sin las remesas de los inmigrantes, el narco, Pemex y la economía informal? Sin esos pilares la cosa estaría peor.

Esta semana el presidente Enrique Peña Nieto anunció que su gobierno irá tras los informales a través del Programa para la Formalización del Empleo 2013. ¿Se acabaron los tianguis, las hamburguesas de la esquina, los vendedores ambulantes y los lavacoches? 59 por ciento de los empleos están en la informalidad. Para el presidente, “la informalidad nos afecta a todos como sociedad, vulnera los derechos de las personas y limita el verdadero potencial económico de nuestro país”. Habría que agregar lo más importante para el gobierno: no pagan impuestos. Porque con el IMSS rebasado en su capacidad, lo que cuenta no es cubrir la seguridad social de los trabajadores, sino captar los recursos que no llegan al gobierno. Les urge más lana.

Se puede pensar que “la informalidad afecta al trabajador y a su familia”, pero ¿qué haríamos sin esos millones de empleos en el servicio doméstico? ¿Qué de los taqueros nocturnos, los mecánicos y tantos y tantos que viven de lo que pueden? ¡Sin duda que estaríamos peor!
“La informalidad esa una salida falsa”, pero también es producto de las reglas del juego que promueve el gobierno mexicano, no de ahora, sino de décadas. Sin embargo, en la propuesta que hace la presidencia no queda claro cómo van a convertir a 200 mil trabajadores informales en formales. ¿A caso multiplicarán los panes? ¿Dónde encontramos los detalles y las letras grandes (deje usted las chiquitas), del nuevo Programa de Formalización? Por lo pronto, ya nos esperan más impuestos. ¡Agárrese si está en la formalidad! En septiembre se presentará la iniciativa de Reforma Hacendaria. Ya veremos cómo viene.

24 de julio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187013

domingo, 21 de julio de 2013

Detroit o cuando RoboCop se quedó sin chamba

Antigua estación

Hay ciudades que parecen resumirlo todo, incluso su decadencia. La noticia de la quiebra de Detroit, otrora capital mundial del auto, no es la muerte para esa ciudad, pero sí la crónica de una larga agonía anunciada. La quiebra de la famosa Motown o Motor City, no es algo excepcional, sino la consecuencia lógica de una dolorosa degradación que terminó por expulsar a sus habitantes desde hace varias décadas. El caso es emblemático de las grandes ciudades de mediados del siglo XX que hoy viven entre las ruinas de su notable desarrollo. La quiebra del gobierno local, sólo refleja una quiebra mayor en la ciudad y sus ciudadanos. Para decirlo de otra manera: la democracia también quiebra.

Por lo mismo, ante la deuda que supera los 18 mil 500 millones de dólares, la mayor quiebra de una ciudad en Estados Unidos, las autoridades designaron a Kevyn Orr, como “administrador de emergenciapara sustituir a los funcionarios electos de Detroit. El gobernador del estado de Michigan, Rick Snyder, ha resumido así la situación: “Fue una decisión difícil, pero creo que no había otras opciones viables… el declive de Detroit es algo que se viene gestando desde hace 60 años”. Por si las cosas no fueran tan mal, hasta un ex alcalde estrella, acaba de ser condenado por cargos criminales y los acreedores ya sugieren apropiarse de la colección de arte del Detroit Institute of Arts.




La historia de esta ciudad es ejemplar, habrá que leerla con atención. En 1950, la cuna del fordismo, alcanzó su pico máximo de población de 2 millones, cuando llegó a ser la quinta ciudad más grande de Norteamérica, después de Nueva York, Chicago, Filadelfia y los Ángeles. Con el tiempo el ritmo de crecimiento resultó insostenible, sin embargo la urbe ya se había extendido enormemente a imagen y semejanza del automóvil. 


Por acá la fuente

Como paradigma de anticiudad, en la mancha urbana de Detroit caben Boston, Manhattan y San Francisco. Con la caída de la población, Detroit decreció a niveles de hace 100 años, para registrar poco más de 700 mil habitantes actualmente. Según el demógrafo local, Kurt Metzger, se espera que siga descendiendo. Un desplome brutal y sistemático ha dejado miles de edificios y casas abandonadas que forman grandes islas urbanas. Hasta una emblemática biblioteca en ruinas. Contrario a lo que experimentan otras ciudades, en Detroit hay desurbanización. Una ciudad fantasma que nunca imaginó en sus modelos Robert Moses. ¿Será también una advertencia para las ciudades del futuro? 

En esas condiciones la ciudad se convirtió en la segunda con mayor tasa de homicidios en Estados Unidos; 54 para ser exactos. Tanto como las más violentas en el mundo.
Detroit no es la primera, ni será la última ciudad que cae en el siglo XXI, pero sí anuncia la ruptura de una época industrial destinada a los automóviles. Como visión de futuro, parece ser la metáfora que experimentan otras ciudades en el mundo, no sólo en los Estados Unidos. ¿En verdad nos queremos parecer a Detroit? ¡Qué mal deseo!

Por lo pronto, en plena urbe han resurgido con esperanza pequeños huertos comunitarios. ¡Vaya paradoja! Mientras RoboCop y el alcalde se quedaron sin chamba, la agricultura resurge alrededor del pavimento.

Posdata
A pesar del desastre en las calles de Detroit, también emergen historias milagrosas como la de Sixto Rodríguez, cantante americano con raíces mexicanas. En su juventud fracasó en Estados Unidos y terminó como albañil, pero sin saberlo triunfó en Sudáfrica como el cantante más popular a lado The Rolling Stones y The Beatles en los años setenta. Actualmente es un autor de culto. En You Tube pueden escuchar completo el álbum Cold Fact (1970). Además les recomiendo ver el impresionante documental Searching for Sugar Man (2012).

21 de julio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9186736

domingo, 23 de junio de 2013

Clasemedieros

Ya en el libro Clasemediero (2010), los dos Luises, de la Calle y Rubio, habían advertido que en los últimos años México cambió a un país de clase de media, aunque también señalan que todavía nos falta desarrollo. En la mayoría de los estudios sociales se resalta la pobreza, pero poco a poco se reconoce más a la otra cara de la moneda: los clasemedieros. El punto viene al caso por el estudio más reciente del INEGI sobre las clases medias. De acuerdo a las mediciones, la clase media aumentó en el país. Entre el año 2000 y 2010 ese segmento pasó de 38.4 por ciento a 42.4 de los hogares en el país, es decir, 39 por ciento de la población.  A pesar de que en México predomina la pobreza, 44 millones de mexicanos está en un nivel medio. ¿No es hora de contar y hacer otra historia?
Fuente: Inegi, 2013

En la primera década del siglo XXI las clases medias crecieron casi 4 por ciento. El punto de comparación se observa en el periodo diez años. Con base a la robusta encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares (ENIGH), el INEGI nos ofrece una puntual radiografía del mexicano clasemediero: le gusta salir a restaurantes y gasta alrededor de 4 mil 400 pesos al trimestre en consumir alimentos y bebidas. Cuenta con tarjeta de crédito y abona en promedio mil 660 pesos. Está integrado al mercado laboral formal y trabaja en su mayoría en el sector privado. Su estado civil es casado y conforma un hogar nuclear de cuatro personas. La educación cuenta para este segmento emergente. Estudió principalmente en escuelas públicas y su educación es media superior. Igualmente sus hijos se benefician de la educación pública. Recurre más a créditos de interés social o ayudas familiares para adquirir su vivienda, en vez de ir a la banca comercial. A grosso modo, el mexicano de clase media.

Fuente: Inegi, 2013


Pienso que nos hemos empeñado más en un país de pobres, y en efecto, la mayoría de los mexicanos, 52 millones, está en algún grado de pobreza. Pero la otra mitad de la historia la hacen las clases medias. Mal haríamos en no reconocer el cambio de la última década. ¿Qué falta más? Por supuesto. ¿Qué necesitamos elevar el nivel de bienestar? Sin duda. Pero no ver esos avances, es no advertir que en las próximas décadas México puede dar el paso para tener una línea menor de 50 por ciento de su población en pobreza, y en consecuencia, una clase media mayor que supere ese mismo porcentaje. Domina sí, una visión negativa que suele descalificar esos avances, no obstante los cambios.

A todo esto, regresé al librero por un clásico de la antigüedad que todavía se lee con provecho: La política de Aristóteles. En especial releí el capítulo donde el filósofo hace el elogio de las clases medias como el mejor punto de equilibro para una república. Es su “verdadera base” no dice. Retomo un fragmento: “Es evidente que la asociación política es sobre todo la mejor cuando la forman ciudadanos de regular fortuna. Los Estados bien administrados son aquellos en que la clase media es más numerosa y más poderosa que las otras dos reunidas [alta y baja]”.

Hay mucho en nuestra condición de pobreza que lastima, pero también hay un emergente sector que construye otro México más próspero y educado, más exigente con sus gobernantes y más creyente de su futuro. Sin duda ahí se está gestado otro país.

21 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184131

miércoles, 3 de octubre de 2012

Sí a la reforma laboral


¡Vaya reto! tiene la recién estrenada legislatura en la Cámara de Diputados. La iniciativa preferente que envío Felipe Calderón, ya metió en problemas al PRI porque obliga a los diputados a tomar un decisión con un límite de tiempo. Hay algo de inédito en el nuevo reloj legislativo, en especial por el cambio de reglas que platea la famosa iniciativa preferente. Por lo pronto, nuestros legisladores, tan dados a la responsabilidad como al trabajo, ya no podrán perpetuar la discusión estérilmente. Ahora, bajo el nuevo esquema, tienen un límite para discutir, dictaminar, y finalmente aceptar o rechazar la iniciativa en turno. Los críticos de la iniciativa de reforma laboral, argumentan que se violan los derechos de los trabajadores, se atenta contra las “conquistas laborales” y contra el sacrosanto derecho de la autonomía sindical.
Probablemente la iniciativa del presidente no haría un México más competitivo y eficiente para generar empleos, pero la propuesta sí favorece y actualiza aspectos necesarios para el mundo laboral. No voy a repetir punto por punto las ventajas y desventajas. Pero sí me parece oportuno comentar que la propuesta tiene más aspectos positivos para los trabajadores. Entonces si la propuesta es razonable, ¿porqué tanto rechazo y oposición? La clave está en los sindicatos. 
La reforma laboral plantea un cambio en las reglas del juego, que entre otras cosas, obligaría a la transparencia y la rendición de cuentas de los líderes sindicales sobre el dinero que aportan los trabajadores. Por eso en México, bajo las actuales condiciones, es un gran negocio pertenecer a la pequeña cúpula del sindicato. No se diga para el caso de los líderes sindicales. Esos han encontrado riqueza, lujos y una vida muy exclusiva a costa de los trabajadores. Además, como sucede con los sindicatos de las empresas del gobierno, han hecho de la corrupción el principal sello sindical. De Romero Dechamps a Gamboa Pascoe, de la Gordillo a Flores Morales. Esos líderes poderosos y millonarios son hijos de la Revolución, es decir, de un sistema corrupto y esclerótico que los inventó.
Ahora que se amenazan sus feudos, mandan a miles a protestar en calles contra el atentado de la reforma. Pero la presión no sólo se da en las calles, sino en la misma Cámara, donde los sindicatos tienen 40 influyentes cabilderos que defienden sus intereses.
Por lo pronto, los diputados del PRI empiezan mal la legislatura al eliminar de la propuestas los aspectos de transparencia y rendición de cuentas. Está claro que en pro de la “autonomía” sindical, incentivan la opacidad y la rapacidad en las cúpulas sindicales. Bajo esa inercia, el nuevo gobierno tendrá que cargar con una reforma disfuncional e inútil para cambiar el estado de cosas. ¡Triste preludio para un gobierno!

28 de septiembre 2012