Mostrando entradas con la etiqueta itam. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta itam. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de febrero de 2013

Empirismo e inspiración

Participo en el sexto seminario internacional de estrategias electorales y políticas, organizado por el ITAM. Son tres días intensos de conferencias, discusión, talleres y sobre todo, una puesta al día de hacia dónde se están moviendo los ciudadanos. Al seminario asisten políticos, candidatos, estrategas, operadores electorales y consultores de campañas. Para comenzar, la maestra Gisela Rubach, mejor conocida como “La Jefa”, quien es toda una autoridad internacional en campañas electorales. Su conferencia inaugural, Una campaña “by the book”, refirió 23 pasos fundamentales de toda campaña política, sin que por esto sea un libro al pie de la letra. A la maestra Rubach, sobre todo hay que escucharla. Para dar muestra, su exposición distinguió con toda contundencia las campañas presidenciales que acaban de pasar. La campaña exitosa fue la de López Obrador. La campaña ganadora ya lo sabemos. “¿Qué quieren, una campaña exitosa o una ganadora?”

La exposición que nos dejó con la boca abierta, fue la del alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez. Jun, una pequeña población de Granada, España, se convirtió en referencia mundial por utilizar la Internet como un medio de política abierta. Subrayo estas últimas palabras: política abierta. Rodríguez reinventó la alcaldía a partir de las redes virtuales, pero sobre todo, desde la respuesta de los ciudadanos. Es el alcalde 2.0, que incluso hizo una campaña electoral sin imprimir propaganda. Todo lo llevó al terreno virtual y así ganó. El alcalde de Jun no se cansa de insistir en la democracia participativa que adopta la redes como un nuevo modelo de organización. Es cierto, Jun es una población que no supera los 4 mil habitantes y con seguridad eso es una ventaja. Quizá la democracia 2.0 no sea aplicable a una sociedad con cientos de miles de habitantes, pero sí es factible aplicarla en espacios delimitados como colonias y comunidades dentro de una ciudad. La experiencia de Jun ha impactado tanto en la comunidad que hasta de Finlandia y Nueva York han consultado la experiencia de Rodríguez. Tal vez en el futuro, los historiadores de la tecnología y la democracia sitúen al famoso alcalde como uno de las referencias a estudiar. 

Entre otros temas, disfruté con particular interés, la discusión de los especialistas en encuestas y estudios cualitativos, un terreno que va entre la “ciencia, arte, empirismo e inspiración”. Es aire, pero también la tierra. Converso con el Dr. Alejandro Moreno, uno de los mayores académicos en México sobre la opinión pública. No puedo menos que agradecerle como lector, pero sobre todo, como encuestador, su libro: La decisión electoral (2009).

Atractiva y polémica, la diputada Purificación Carpinteyro, compartió su experiencia de campaña, aun y cuando llegó a la candidatura tres semanas tarde en el calendario. Le tocó un territorio opuesto a su perfil, experiencia y con apoyos escasos. Tampoco algo muy distante de lo que enfrentan otros candidatos. Pero nos insiste: no hay campaña pequeña. ¿Se puede ganar una contienda en semejantes condiciones? Carpinteyro demostró que sí es posible. Además se convirtió en la segunda diputada más votada del país. Concluyo el seminario, una pausa necesaria para continuar.

6 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171671

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Hasta pronto Lujambio



Ayer murió el maestro y politólogo mexicano, Alonso Lujambio. Entre los profesores de ciencia política del ITAM, Lujambio era por mucho uno de los más queridos y respetados entre alumnos y profesores. Su claridad como académico, no sólo convencía: arrastraba. En su persona había el carisma necesario para tender con éxito un puente entre la academia y la política. Y no necesariamente por su participación más reciente como senador de la República o secretario de Educación Pública. Antes que eso, Lujambio combinó una exitosa trayectoria entre la investigación, la enseñanza y la responsabilidad pública.
Perteneció al Consejo del IFE más destacado que ha tenido este país. Sí, me refiero a ese consejo del IFE que se fajó los pantalones frente a los partidos y llevó a un nivel inusitado el prestigio de la institución que organiza las elecciones. Nuevamente, como consejero fundador del IFAI su aportación a la democracia mexicana fue notable. Pero Lujambio, el que luego fue secretario de Estado, no sacrificó la crítica de nuestras instituciones en aras del poder. En especial, sobresalía su conocimiento sobre las vicisitudes en la historia de la democracia mexicana. A propósito del “horror” de nuestra democracia, Jesús Silva Herzog Márquez escribió en 2010 sobre Lujambio, quien además era su compañero de trabajo en la academia: 
El más lúcido politólogo de mi generación tuvo el acierto de calificar nuestra democracia como tonta”.
Desde la acción Lujambio advirtió sobre los riesgos de perder un tiempo valioso para la democracia. Lo sabía bien él, que había estudiado la historia de “una estrategia difícil” por construir la democracia desde abajo, es decir, desde los municipios. Pero a pesar de la dificultad y el desesperante ritmo de la transición, dedicó un puntual libro sobre la “democracia indispensable”. Conocía las pausas, los ritmos y los desencuentros de la política en México. Acaso por ello no se conformó con el aula y asumió los riesgos de la vida pública.

Admiraba al profesor Lujambio desde mis tiempos de estudiante no sólo por su altura intelectual, sino por la valentía de comprometerse con la política. Siempre será más fácil ver la política desde fuera, criticarla como espectador y gritar que todo está mal. Pero Lujambio no rehuyó a esa responsabilidad. Más aun, le dio dignidad.
El cáncer lo había acabado y prácticamente lo sacó de la política. Recientemente con motivo de la toma de posesión en el Senado, regreso casi para despedirse bajo el reconocimiento de tiros y troyanos. En alguna entrevista declaró sobre su regreso: “Luchando por mi vida, he tirado el estorbo de mi prisa por vivirla”. 
Hombre brillante, comprometido con su país. Descanse en paz Alonso Lujambio Irazábal.

26 de septiembre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9159887