lunes, 26 de diciembre de 2016
Menos pobres
domingo, 22 de noviembre de 2015
Discursos sobre la pobreza
domingo, 11 de agosto de 2013
Más pobres, y la gasolina tan cara
![]() |
| Fuente: Coneval 2013 |
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), acaba de presentar el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2012. El estudio tiene como propósito evaluar de manera periódica el desempeño de la política de desarrollo social en el país. Lo resumo en un pregunta: ¿cuánto de lo que ha hecho el gobierno para reducir la pobreza ha funcionado? Seguramente habrán escuchado de ciertos programas, unos legendarios como Solidaridad. Otros renombrados como Progresa, Vivir mejor y ahora el programa central de gobierno de Enrique Peña Nieto: Cruzada nacional contra el hambre. De acuerdo al informe de Coneval, entre 2010 y 2012, de manera general los pobres aumentaron de 52.8 a 53.3 millones. Pero como sabemos, la pobreza se mide en dimensiones y carencias. 45 por ciento de los mexicanos viven algún grado de pobreza. La más gran grave es la pobreza extrema, y para bien, ahí sí hubo reducción, ya que pasamos de 13 a 11.5 millones. Lo cual es un mundo.
![]() |
| Fuente: Coneval 2013 |
Aunque sea políticamente incorrecto, hay que decirlo. En México parecen preocupar los pobres, pero a la hora de asignar el gasto del gobierno, se subsidia más a los que más tienen, que a lo verdaderamente necesitados. El subsidio a la gasolina representa más que el gasto de la política social. El mayor programa social no es la nueva versión de 65 y más (ya le quitaron el 70), ni la Cruzada nacional, sino el subsidio a los automovilistas. Así que cada vez que llene el tanque su vehículo, no piense en la Cruzada contra el hambre, sino en ¡qué cara está la gasolina!
![]() |
| Fuente: Coneval 2013 |
Con un manejo similar del gasto social, estamos ante lo que Santiago Levy definió como buenas intenciones y malos resultados. ¿Cambió el enfoque, pero también la operación? Independientemente de los programas sociales del gobierno, más relevante es, si queremos sacar una franja significativa de mexicanos en la pobreza, es la economía. Si no hay crecimiento sostenido en los próximos años (en Hacienda afirman que al menos 5 por ciento con “reformas estructurales”), difícilmente se estrechará la brecha entre esos dos Méxicos. En esas circunstancias no es casualidad que la inequidad se reproduzca lo mismo en el sistema de justicia, en la educación o en los salarios que se pagan. A todo esto, no hay novedad. ¿Qué fue del Coahuila de la gente?
En general, la pobreza en Coahuila aumentó una décima entre 2010 y 2012. Pasamos de 27.8 por ciento a 27.9. ¿Qué significa esa diferencia? 23 mil pobres más o 799 mil coahuilenses bajo la línea de pobreza. En cuanto a la pobreza extrema, sólo se confirma el éxito mediático de los programas de la gente durante el gobierno de Moreira I, y el fracaso de esa política. En Coahuila la pobreza extrema aumentó de 2.9 por ciento a 3.2, es decir, aumentó de 81 mil a 92 mil en esa condición. Aunque con más pobres en Durango, la pobreza extrema sí bajó de 10.5 por ciento a 7.5.
31 de julio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187611
miércoles, 24 de agosto de 2011
Coahuila según el Coneval
| Fuente: Coneval 2011 |
Una de los sellos del gobierno estatal de Coahuila que termina, fue una notable distribución de los programas sociales. Desde vales para comprar zapatos hasta sopas y materiales de construcción. El más popular de los programas fue la “Tarjeta de la gente”, luego “Tarjeta del hogar”. El programa consiste en un monedero electrónico con 200 pesos mensuales destinado a generar “justicia social para todos”, por lo mismo fue enfocado a las personas y familias más vulnerables de Coahuila. Debido a la transición de un gobierno a otro, varios de los programas fueron suspendidos, entre ellos la famosa Tarjeta. ¿Acaso la enorme deuda afecta ya la operatividad de los mismos?
A la luz de los nuevos informes de Coneval (2010) y Desarrollo Humano de la ONU (2011) conviene preguntar sobre el impacto y la efectividad de los programas sociales para reducir la pobreza. En general, el primer resultado que salta a la vista lo registra Coneval. Entre 2008 y 2010, se redujo cinco puntos la población pobre en Coahuila. Esto significa que la pobreza pasó de afectar a 870 mil coahuilenses a 770 mil.
En otra medida, también convergen en el estado los programas sociales del gobierno federal (Oportunidades, Seguro Popular y Setenta y Más). ¿Pero qué tanto los programas sociales bajaron la pobreza en el estado?
La pobreza extrema apenas si varió: ¡0.3 puntos! ¿Por qué los millones de pesos destinados a los programas no logran mover ese segmento? En cambio la pobreza moderada bajó 4.8 puntos. Los avances más significativos fueron en la cobertura de los servicios de salud y la seguridad social. No así en la carencia de alimentos, donde la crisis económica provocó el aumento de cuatro puntos esa dimensión de la pobreza. Dicho de otro modo, la carencia alimentaria aumentó de 448 mil personas a 573 mil.
De acuerdo con las evaluaciones, la efectividad de los programas sociales es dispersa. Mientras unos logran paliar la pobreza en algunos sectores de la población, otros sencillamente no encuentran efectividad. Tanto Coneval como la ONU coinciden en sus recomendaciones: focalizar adecuadamente los programas; tener reglas claras; padrones e información transparente; y evitar subsidios regresivos.
A principios de 2010 la “Tarjeta de la gente” fue suspendida por abusos e irregularidades en el 20 por ciento del padrón. ¿Cuánto se perdió en el camino que al final no benefició a quienes sí lo necesitaban? ¿Por qué hasta la fecha los padrones manejados por el gobierno de Coahuila son herméticos, como no sucede con los padrones federales?
Bien dicen que el diablo está en los detalles. Por eso, lo menos que podemos exigir del combate a la pobreza con recursos públicos, es un manejo efectivo y transparente, de tal manera que los recursos sean utilizados de la mejor manera.
Más allá de los apoyos sociales, la clave de una auténtica equidad está la economía y la generación de riqueza.
5 de agosto 2011
sábado, 25 de julio de 2009
Más pobre y desigual
El próximo año, 2010 será el Bicentenario de la Independencia y el Centenario del la Revolución en México. En las condiciones actuales, ¿hay algo que celebrar? O mejor dicho: ¿Qué tanto ha cambiado el país a la fecha? ¿Cuánto ha avanzado? Negar los cambios sería absurdo. Hoy por hoy nuestro país está integrado, a diferencia del siglo XIX y la política no es un asunto de violencia a la hora de renovar el poder. Del siglo XX y la Revolución somos herederos de las instituciones públicas que actualmente continúan vigentes entre nosotros, por ejemplo, el IMSS y el Banco de México.
No obstante, pareciera que en México, hay ciertas constantes, cierta raíz que no podemos cortar y que está tan vigente como en el pasado. Me refiero al atraso y su manifestación más dura: la pobreza. Y eso es lo que recientemente nos vuelve a recordar el INEGI y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Esta semana se revelaron los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH), y como sabemos, la pobreza, lejos de disminuir, aumenta. Con datos duros, se estima que 50.6 millones de mexicanos viven en la pobreza, de los cuales, unos 19.5 se encuentran en pobreza extrema, lo cual implica para estos pobres entre los pobres, pobreza alimentaria. En este sentido, si algo caracteriza nuestro país en esa historia a “celebrarse”, es la profunda desigualdad, pero a diferencia del Bicentenario y la Revolución, ahora la desigualdad aparece multiplicada.
Paradójicamente, entre el periodo 1992-2008, la pobreza de patrimonio disminuyó de 53.1% a 47.4% y la alimentaria de 21.4% a 18.2%. A pesar de ello, se incrementó de 2006 a 2008, en 4.5 millones el número de personas pobres de patrimonio y en 880 mil el número de pobres alimentarios (CONEVAL, 2008). Para el Secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, el aumento se debe a un “bache”, que si bien es cierto, la crisis económica agravó la situación, ésta no cambió mucho la tendencia de las últimas dos décadas. A pesar de los grandes programas asistenciales, primero Solidaridad, luego Progresa y Oportunidades, y ahora Vivir Mejor, los resultados más que benéficos, han sido contraproducentes como bien lo demuestra Santiago Levy en su libro, “Buenas Intenciones, Malos Resultados: Política Social, Informalidad y Crecimiento Económico en México (2008)”. Las buenas intenciones del gobierno, a través de los programas para el desarrollo social y combate a la pobreza, están generando malos resultados.
Otra consecuencia de esta política, expresa Levy, es la generación de “incentivos perversos” hacia la informalidad, es decir, mexicanos que trabajan, pero lo hacen desde la economía informal, beneficiándose a su vez, de los programas sociales que pagan los contribuyentes. A pesar de todo, algunos no han perdido la esperanza en México. Uno de ellos es el profesor Georg Friedman, que en su reciente libro sobre el futuro, “The next 100 years”, imagina a México como una de las grandes potencias para fines del siglo XXI. Mientras tanto, a la luz de los problemas nacionales, parece que hemos extraviado el rumbo, ahora que sabemos que el país es más pobre y desigual.


