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viernes, 16 de junio de 2023

El PAN y las lentejas

 




Se aliaron por un plato de lentejas. Así acaba el Partido Acción Nacional, tras décadas de sacrificios, avances y aportes a la democracia mexicana. Durante la segunda mitad del siglo XX, el PAN fue un partido de oposición con gran prestigio. Los fundaron hombres notables e íntegros en 1939, a fin de construir una vía institucional para trascender el vaivén de las elecciones. Desde su arranque, se ganaron a pulso y valentía, el lugar de oposición al régimen en un contexto autoritario. Eran los tiempos de la dictadura de partido único, con todo lo que significa esa palabra: represión, violencia, hegemonía brutal. Octavio Paz, definió al partido en el poder, como el Ogro filantrópico. En consecuencia, el régimen autoritario utilizó todo tipo de recursos y artilugios antidemocráticos para mantenerse arriba, hasta que pasaron setenta años.

Sin posibilidades de ganar, los panistas fueron minoría por muchos años. Luego ganaron una diputación aquí, un municipio acá, pero no más. Sin embargo, el PAN se mantuvo con aplomo y llegado el momento, hizo aportaciones relevantes a la democracia en México. La credencial de elector y un instituto electoral autónomo, son algunos ejemplos vigentes.

Con el apoyo de los ciudadanos, llegaron a la presidencia en el año 2000, no obstante, de carecer de estructura. De esa manera, canalizaron el voto antipriista. Vicente Fox fue el mejor candidato y el peor presidente. Frívolo, desperdició la gran legitimidad de su gobierno y dejó intacto el antiguo régimen. En el 2006 mantuvieron la presidencia bajo una elección polémica y sumamente cuestionada. La diferencia de votos consistió en 0.56 por ciento. Lo que siguió con Felipe Calderón, fue la guerra contra el narco y la violencia sin fin que todavía lastima al país. Genaro García Luna es el símbolo de esos infames años.

Hace tiempo que el PAN anuló la tradición. Sus actuales líderes son todo lo contrario a los valores que fundaron el partido. Pienso en la inteligente visión y paciente brega de eternidad de Manuel Gómez Morin; en el humanismo cristiano de Efraín González Luna, abogado de prestigio y hombre intachable; la capacidad argumentativa de Rafael Preciado Hernández; la agudeza de Adolfo Christlieb Ibarrola; la dignidad de José Ángel Conchello; la entereza de don Luis H. Álvarez y la inteligencia crítica de Carlos Castillo Peraza.

El 22 de diciembre de 2020, el PAN firmó su degradación al conformar la alianza con el PRI y las sobras del PRD. No sólo perdió la poca credibilidad que tenía, sino se alió con su opresor histórico. De esa manera, el PAN quedó destruido por sus principales líderes, quienes están muy por debajo de las circunstancias. Rebasados, navegan sin brújula en un Titanic llamado Alianza. Su hundimiento los espera en 2024.

En las recientes elecciones de gobernador en el Estado México, el PAN, sólo obtuvo el 11.2 por ciento de los votos. En Coahuila, terminaron en cuarto lugar, con 6.8 por ciento, es decir, raquíticos 89 mil 243 votos. ¡Una estafa para el PRI! Lo cual ya es mucho decir. Toda esta debacle del PAN, me recordó la historia de Esaú, quien vendió su primogenitura y herencia, por un plato de lentejas a Jacob. Es decir, por el hambre momentánea, se perdió para siempre. Era preferible asumir con dignidad algunas derrotas y regresar con integridad de cara a los ciudadanos. Con la alianza, el PAN entró en un precipitado proceso de perredización. En la política, ya lo dijo el florentino, hoy estás arriba, y mañana abajo. Sin embargo, se aliaron con el PRI, pulverizando su identidad, y sobre todo, la legitimidad que ganaron con las luchas históricas. Los panistas de la vieja guardia fueron sumamente valientes, aguantaron las vejaciones y la violencia del régimen contra sus militantes. En aquellos años, distribuir propaganda del PAN, te podía llevar a la cárcel. Criticar al gobierno era motivo de persecución y hasta desaparición. Por otro lado, la generación que le tocó cosechar importantes triunfos electorales, hizo concertaciones con el gobierno sin perder su valor. Diego Fernández de Ceballos y Carlos Castillo, ganaron el poder, pero no perdieron el partido. Esa etapa se caracterizó por un pragmatismo que hizo coalición con el gobierno y conservó su marca.

En contraste, Movimiento Ciudadano está destinado a tomar el lugar el PAN. Tienen propuestas interesantes en el Senado y en la Cámara de Diputados. Su discurso no es estridente. Gobiernan estados relevantes como Jalisco y Nuevo León. Pese al canto de las sirenas de la Alianza, se mantuvieron firmes. Para el 2024 es factible que desplacen al panismo al tercer lugar.

El PAN carece de liderazgos honestos e inteligentes. Están destinados a una irrelevante minoría. Su paupérrima narrativa se limita a criticar al presidente y decir que todo está mal. En esas condiciones, el político que mejor representa los valores y principios de la Alianza, es Alito Moreno, sin duda, sería el mejor candidato, por su gran "experiencia" y "habilidad". Todo por un plato de lentejas.

El Siglo, 13 de junio 2023

miércoles, 25 de enero de 2023

Coahuila, elecciones a la vuelta de la esquina



La forma es fondo. De esa manera, las primeras semanas de enero, ya nos dieron una idea de las próximas elecciones para renovar la gubernatura de Coahuila. El proceso electoral se da en un entorno, donde Morena domina la mayoría de las gubernaturas en el país, con pocas excepciones. El Estado de México y Coahuila, están a prueba. Pero no hay punto de comparación. En Edomex la lista de electores es de 12 millones y son el bastión histórico del PRI. Ahí, el otrora partido hegemónico está al borde del ocaso, no así en el Coahuila.

Por lo mismo, dicha elección plantea la disputa entre el cambio y la continuidad. Como cambio, Morena no ha logrado posicionar en la entidad, ese acuerdo general que abandera la 4T. Su fuerza está diluida a nivel local. En las elecciones de 2021, donde se jugaron las alcaldías, no avanzaron ni en Saltillo, ni en Torreón. Ya no digamos Monclova o Piedras Negras. Municipios clave para la competencia estatal. Igual sucedió en el 2020 durante el proceso para renovar las diputaciones locales, donde sencillamente, el PRI arrasó con todo. Entonces ¿cómo ganar las próximas elecciones?

Morena es un partido mal organizado en Coahuila. No obstante, el desempeño nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador se mantiene bien evaluado, Morena no ha logrado consolidarse en el estado. Está presente de manera difusa, como el papel del "super delegado". Un cero a la izquierda. Algo similar se puede decir de los legisladores, ya sean diputados o senadores. ¿Qué recuerdan de ellos? ¿Qué aportaron a la población? ¿Dónde está su liderazgo social? Encumbrados en las cámaras, ni siquiera caminan en las colonias. Por otro lado, desde el inicio del proceso, se la han pasado peleando al interior. Ya lo dijo el clásico norteamericano: Una casa dividida no puede mantenerse en pie. Por lo tanto, la candidatura de Armando Guadiana, sólo reafirma esa inercia a ninguna parte. Eligieron por encuestas al más conocido, pero eso no se traduce necesariamente en votos. Nada más ingenuo: pensar que popularidad es igual a preferencia electoral. En ese sentido, el priismo coahuilense se encuentra en las antípodas de Morena. Como partido está bien organizado. Su maquinaria electoral es casi de relojería. Disciplinados, se nota el liderazgo del gobernador Miguel Ángel Riquelme. No hace falta repetir los números del año 2021, donde superaron claramente al partido del presidente.

Otro aspecto donde Morena y el PRI se contraponen, es la unidad interna. Mientras los primeros incendian la casa, los segundos hacen de la unidad, un valor frente a los votantes. En Morena la pelea campal continúa. Insultos, acusaciones, señalamientos. Dimes y diretes. Entre ellos se pican los ojos. La ruptura de Ricardo Mejía Berdeja, ahora en el Partido del Trabajo, generó las condiciones para la continuidad del PRI en el gobierno de Coahuila. De la misma manera, la presencia solitaria de partidos como UDC y Verde Ecologista, suman a la dispersión del voto. Eso no es todo. Si hace falta un esquirol, también está inscrito algún candidato independiente. Bajo esas condiciones, ya sabemos quien gana. Es cierto, nada está escrito, y puede haber sorpresas. Ninguna elección es la misma.

Para cerrar, dos fotografías muestran diferentes mensajes. Sonriente, el ahora candidato de Morena, está con el gobernador y compañía. Es el abrazo del poder. Ahí no hay oposición, sino complacencia.

Otro contraste se vio en la reunión que tuvo el joven candidato del PRI, Manolo Jiménez con el alcalde de Torreón, Román Cepeda, y los exalcaldes. Una foto dice más que mil palabras. Ahí estuvieron reunidos Eduardo Olmos, Heriberto Ramos, Carlos Román Cepeda, Salvador Jalife, Guillermo Anaya y Jorge Zermeño. Unidad y seguridad son dos narrativas que reitera el poder estatal ante los electores. No se trata sólo de llegar a los comicios cinco meses antes y pretender ganar las elecciones.

El Siglo

domingo, 15 de febrero de 2015

Sol del Poniente

Procuro estar atento a las miradas sobre la ciudad. Entre las repeticiones sin fin, ocasionalmente surge alguna que renueva lo que siempre hemos visto. Calles, sitios, comercios, edificios, aglomeraciones, personas. Para salir de uno mismo, busco ver lo que otros vieron. Por lo general no encuentro novedad, o al menos, algo de gracia al ajetreo de todos los días. Tanto vemos la ciudad, que al final ya no observamos. La costumbre la vuelve invisible, aunque un buen día alguna pérdida, o la hace notable, o la condena a la indiferencia.

Recientemente recorrí el centro de la ciudad a través de la mirada del fotógrafo y polémico artista Jesús Flores. Bajo el título “Sol del poniente, intervención fotográfica en las entrañas de Torreón”,  Flores representa una visión notable desde el  poniente de la ciudad. Sí, esa zona estigmatizada por la violencia y la criminalidad, esa zona que durante varios años se nos dijo que no podíamos ir.   No obstante, lo significativo de las imágenes de Flores, no es la visión fácil de la violencia. Tampoco se deja llevar por el morbo del crimen y los cadáveres. Su propuesta es más sobre la vida, que sobre la muerte. Por medio de retratos, paisajes y detalles en los espacios, Flores nos comparte una intimidad colectiva de la ciudad.  Pero lejos del turista que toma fotografías, la lente de Flores es la del vecino que se gana la confianza. Su recorrido va por los barrios y las colonias más antiguas de Torreón. Justo las que nacieron a la par de las industrias en los primerísimos años de 1900. Sol del poniente alumbra a una ciudad dispuesta a reponerse. Una ciudad resiliente. Lo que encontramos son vívidas imágenes de jóvenes y ancianos, trabajadores que en el día a día también son la ciudad.

En un principio “Sol de oriente” estaba destinada a exhibirse en una conocida galería de la ciudad, pero el destino quiso que no fuera así para gozo de más personas. Y celebro ese rechazo, porque lejos de los pequeños públicos que asisten a una galería, Flores tomó la ciudad misma como espacio de exhibición. Más todavía, armó un emblemático recorrido por el centro y la Alianza. Así empezamos el peregrinaje en la Copa de Leche, un restaurante de la vieja guardia que de milagro sobrevive. Dos imágenes de gran formato destacan en la pared. Por un lado, la panorámica nocturna de la Durangueña. Por otro, la preciosa vitalidad de un conjunto de niños en las alturas del cerro de la Cruz. A partir de ahí fuimos a Telas Parisina, donde literalmente nos abrimos paso entre telas y clientes. Es decir, mejor escenario no podía haber para encontrar aquella fotografía. Como en un viaje, continuamos a otras paradas en Milano, Loches Mundo, Casa Duarte, Mueblería Alvarado, El Confite y finalmente, terminamos en el Hotel Hidalgo, un lugar que añora a gritos la época del ferrocarril.

Más que hablar de un espacio martirizado a fuerza de violencia y balas, las imágenes de Flores retratan la sobrevivencia de colonias como Plan de Ayala, Maclovio Herrera, Durangueña, Rinconadas la Unión y Polvorera. A decir de Lee Quiñones, “sólo hay una razón para el arte. Saber que estás vivo”. De esa manera reconocemos miradas estoicas, sonrisas alegres y geografías comunes. Por un momento, la imagen nos lleva a la casa más alta del cerro de la Cruz, donde se impone un profundo azul del cielo. Ni la ciudad, ni los carros. Todo queda abajo.

Luego seguimos en un mar de ropa y mercancía, para encontrar el rostro seguro y claro de un panadero. De igual forma nos mueve la imagen de la abuela que lo ha visto todo, y sin embargo, paciente está sentada en la banqueta. Tanto impactó ese instante, que hasta sus hijos regresaron de Estados Unidos para conocer la foto. En palabras de Flores: “el Poniente espera paciente el regreso de aquellos que se fueron, se perdieron en el caos o desaparecieron. Los esperan sus madres, sus padres, sus mujeres, sus hijos, sus hermanos, sus amigos. Los esperan sus barrios que dejaron de estar divididos y ahora se convierten en uno solo; la patria del Poniente. Una república personal en el que hasta los detalles más pequeños de la existencia reafirman el sentido de vivir”.

 “Sol del poniente” es la lente de Jesús Flores que recupera para sí, y para nosotros, una necesaria esperanza.
Posdata. Agradecemos a Flores y al colectivo de mujeres ciclistas, Bicionarias Laguna, su invitación para conocer la exposición. Nos vemos en Twitter @uncuadros.

11 de febrero 2015
El Siglo