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viernes, 16 de junio de 2023

El PAN y las lentejas

 




Se aliaron por un plato de lentejas. Así acaba el Partido Acción Nacional, tras décadas de sacrificios, avances y aportes a la democracia mexicana. Durante la segunda mitad del siglo XX, el PAN fue un partido de oposición con gran prestigio. Los fundaron hombres notables e íntegros en 1939, a fin de construir una vía institucional para trascender el vaivén de las elecciones. Desde su arranque, se ganaron a pulso y valentía, el lugar de oposición al régimen en un contexto autoritario. Eran los tiempos de la dictadura de partido único, con todo lo que significa esa palabra: represión, violencia, hegemonía brutal. Octavio Paz, definió al partido en el poder, como el Ogro filantrópico. En consecuencia, el régimen autoritario utilizó todo tipo de recursos y artilugios antidemocráticos para mantenerse arriba, hasta que pasaron setenta años.

Sin posibilidades de ganar, los panistas fueron minoría por muchos años. Luego ganaron una diputación aquí, un municipio acá, pero no más. Sin embargo, el PAN se mantuvo con aplomo y llegado el momento, hizo aportaciones relevantes a la democracia en México. La credencial de elector y un instituto electoral autónomo, son algunos ejemplos vigentes.

Con el apoyo de los ciudadanos, llegaron a la presidencia en el año 2000, no obstante, de carecer de estructura. De esa manera, canalizaron el voto antipriista. Vicente Fox fue el mejor candidato y el peor presidente. Frívolo, desperdició la gran legitimidad de su gobierno y dejó intacto el antiguo régimen. En el 2006 mantuvieron la presidencia bajo una elección polémica y sumamente cuestionada. La diferencia de votos consistió en 0.56 por ciento. Lo que siguió con Felipe Calderón, fue la guerra contra el narco y la violencia sin fin que todavía lastima al país. Genaro García Luna es el símbolo de esos infames años.

Hace tiempo que el PAN anuló la tradición. Sus actuales líderes son todo lo contrario a los valores que fundaron el partido. Pienso en la inteligente visión y paciente brega de eternidad de Manuel Gómez Morin; en el humanismo cristiano de Efraín González Luna, abogado de prestigio y hombre intachable; la capacidad argumentativa de Rafael Preciado Hernández; la agudeza de Adolfo Christlieb Ibarrola; la dignidad de José Ángel Conchello; la entereza de don Luis H. Álvarez y la inteligencia crítica de Carlos Castillo Peraza.

El 22 de diciembre de 2020, el PAN firmó su degradación al conformar la alianza con el PRI y las sobras del PRD. No sólo perdió la poca credibilidad que tenía, sino se alió con su opresor histórico. De esa manera, el PAN quedó destruido por sus principales líderes, quienes están muy por debajo de las circunstancias. Rebasados, navegan sin brújula en un Titanic llamado Alianza. Su hundimiento los espera en 2024.

En las recientes elecciones de gobernador en el Estado México, el PAN, sólo obtuvo el 11.2 por ciento de los votos. En Coahuila, terminaron en cuarto lugar, con 6.8 por ciento, es decir, raquíticos 89 mil 243 votos. ¡Una estafa para el PRI! Lo cual ya es mucho decir. Toda esta debacle del PAN, me recordó la historia de Esaú, quien vendió su primogenitura y herencia, por un plato de lentejas a Jacob. Es decir, por el hambre momentánea, se perdió para siempre. Era preferible asumir con dignidad algunas derrotas y regresar con integridad de cara a los ciudadanos. Con la alianza, el PAN entró en un precipitado proceso de perredización. En la política, ya lo dijo el florentino, hoy estás arriba, y mañana abajo. Sin embargo, se aliaron con el PRI, pulverizando su identidad, y sobre todo, la legitimidad que ganaron con las luchas históricas. Los panistas de la vieja guardia fueron sumamente valientes, aguantaron las vejaciones y la violencia del régimen contra sus militantes. En aquellos años, distribuir propaganda del PAN, te podía llevar a la cárcel. Criticar al gobierno era motivo de persecución y hasta desaparición. Por otro lado, la generación que le tocó cosechar importantes triunfos electorales, hizo concertaciones con el gobierno sin perder su valor. Diego Fernández de Ceballos y Carlos Castillo, ganaron el poder, pero no perdieron el partido. Esa etapa se caracterizó por un pragmatismo que hizo coalición con el gobierno y conservó su marca.

En contraste, Movimiento Ciudadano está destinado a tomar el lugar el PAN. Tienen propuestas interesantes en el Senado y en la Cámara de Diputados. Su discurso no es estridente. Gobiernan estados relevantes como Jalisco y Nuevo León. Pese al canto de las sirenas de la Alianza, se mantuvieron firmes. Para el 2024 es factible que desplacen al panismo al tercer lugar.

El PAN carece de liderazgos honestos e inteligentes. Están destinados a una irrelevante minoría. Su paupérrima narrativa se limita a criticar al presidente y decir que todo está mal. En esas condiciones, el político que mejor representa los valores y principios de la Alianza, es Alito Moreno, sin duda, sería el mejor candidato, por su gran "experiencia" y "habilidad". Todo por un plato de lentejas.

El Siglo, 13 de junio 2023

martes, 7 de febrero de 2023

Decena Trágica


 

Reza el célebre dicho: Por sus palabras los conoceréis. De esa manera, una serie de pronunciamientos públicos muestra una narrativa deseosa de intervenciones e injerencias externas. Los más inocentes, desean una tutela. Quisieran, ante todo, que nos digan los que debemos hacer. Acaso, porque no sabemos o porque no podemos como el "primer mundo". Sin embargo, de esa narrativa que se reproduce en los medios, también se desprende una intención mayor. Dado que no sabemos gobernarnos o vivir con orden, nuestros vecinos deben hacer las cosas por nosotros.

Previo a las elecciones para renovar el Congreso en los Estados Unidos (noviembre 2022), se reprodujo el susodicho discurso: "Está gobierno de México en la mira republicana". Según la nota, a varios legisladores norteamericanos les resulta insuficiente el combate al narco, aunque sean como nación, los mayores consumidores del mundo. Sin duda, les preocupa que no tengamos más guerra, como si la inercia actual no fuera suficiente para la tremenda cuota de sangre que aportamos. ¿Cuánto estará bien? ¿100 mil muertos más?

En materia energética, piden no afectar los intereses del vecino y seguir sus políticas como ellos mandan. Otros, más audaces, no sólo van por los negocios, sino gustan de la política interior como si fuera la propia. En ese sentido, el senador demócrata, Bob Menéndez, pidió al Secretario de Estado, Antony Blinken, intervenir por el INE en México. Voces similares en el país se han pronunciado, como si el vecino fuera a resolver nuestros problemas. En conversaciones, se suele escuchar una frase tan mágica como cándida: "Estados Unidos no lo va a permitir". ¿Qué sigue?

En la reciente convención partidista de los republicanos, el defenestrado presidente Trump, se jactó de haber sometido a México con el asunto migratorio. Según el bravucón, amenazó con imponer aranceles del 25 por ciento a la exportación de vehículos. Sin duda hay influencia o imposición, como sucedió con la agenda migratoria, pero tampoco se cumplen al pie de la letra todos los anhelos intervencionistas. La historia nos ofrece ejemplos de intervenciones desastrosas para el país. Esta semana, conmemoramos (recordar juntos), el 110 aniversario de la Decena Trágica, es decir, aquellos días en que el presidente Francisco I. Madero, fue depuesto violentamente por un golpe de estado. El 9 de febrero de 1913, los conspiradores inician la destrucción del gobierno electo democráticamente, a balazos y cañonazos. Los generales Manuel Mondragón y Aureliano Blanquet liberan a Félix Díaz, sobrino del dictador, y a Bernardo Reyes, militar de viejo cuño. Muy cerca del presidente, el general Victoriano Huerta impulsa desde dentro, el golpe. La traición está a la orden del día. A punta de balazos y cientos de muertos, tomó forma la violenta caída de Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez. Desde antes, la elite capitalina evidenció su desprecio al presidente, y añora los tiempos de don Porfirio. La prensa es inmisericorde y a diario ridiculizan al mandatario. Sin duda, Madero es el presidente más calumniado. Basta leer la prensa y las caricaturas de la época. Ingenuo es lo menos que se dice, pero el coahuilense, es un hombre de buena voluntad alejado de la mano dura.

Desde la embajada de los Estados Unidos, el embajador, Henry Lane Wilson, va más lejos. Se reúne con los golpistas, los apoya y hacen acuerdos. Wilson no ocultó su desdén a Madero, incluso lo amenazó con una intervención militar, si antes no renuncia. "Yo pondré orden". Cada vez que puede, se pavonea de que él orquestó la caída del presidente. La complicidad del embajador es tal, que aquella reunión se le conoce como "Pacto de la Embajada". El 19 de febrero, México tiene tres presidentes en un día. Madero, obligado a renunciar a punta de pistola. Nombran a Pedro Lascuráin, quien hace el infame papel de ocupar el cargo por 45 minutos, sin duda el presidente más "honesto", para luego renunciar y ceder el lugar a Huerta. Todo conforme a la ley. El 22 de febrero, trasladan a Madero y Pino Suárez a la penitenciaría. Los llevan en automóvil desde Palacio Nacional. Al llegar, Madero recibe un balazo en la nuca y a Pino Suárez lo fusilan. Así concluyó el gobierno de 15 meses. Lo más duro: se mató a la democracia para enterrarla el resto del siglo XX. Ese mismo día, Huerta y su gabinete asistieron a la embajada estadounidense para celebrar el natalicio de Washington. ¡Vaya ironía!

El Siglo

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/2023/decena-tragica.html

lunes, 26 de diciembre de 2016

Pri castigado


El voto es el mensaje. De esa manera, la reciente jornada electoral del domingo, fue refrescante en un clima de “mal humor” social.  En momentos donde el abuso de poder, la corrupción y la ausencia gobierno parecían no tener freno, las elecciones ofrecieron una alternativa para castigar a los gobernantes. Es cierto, los comicios y la democracia no resuelven todo, pero en principio es preferible a la dictadura o el autoritarismo. Vean cómo está Rusia, Corea del Norte, Venezuela, o la república bananera de Cuba. Pero vamos a nuestras elecciones.
En Chihuahua, el gobernador César Duarte, resultó un próspero banquero en la plenitud del “pinche poder”. 100 millones de pesos como modesto accionista de un banco. ¡Nada más! En Veracruz, Javier Duarte, no sólo fue arrogante y autoritario; sino desgobernó. Violencia sin freno del crimen organizado, el asesinato de periodistas, aunado a una deuda desenfrenada. Como en Coahuila, simplemente desapareció el dinero por miles de millones de pesos. Pero el domingo, los ciudadanos castigaron al pésimo gobierno. Con todo, eso no quita los miles de millones de la deuda impunemente contratada. En Tamaulipas, el mayor mérito del gobernador Egidio Torre, fue dejar las cosas igual que como estaban antes: en manos del crimen organizado. Recuerdo bien un testimonio  reciente que me compartió una ciudadana de Victoria: “estamos igual o peor en cuanto a inseguridad, las cosas no mejoraron con Peña”. ¿Para qué sirve un gobierno así? No veo cómo Miguel Ángel Osorio Chong quiere presentarse como candidato a la presidencia.
En Quinta Roo, el gobernador Roberto Borge fue por la mismas. No llenó con endeudar hasta el tope al estado; además se comportó como sátrapa tropical. Al final, el electorado echó a su partido del poder. La lista de corruptelas y pésimos gobiernos puede continuar, al fin, los resultados están a la vista. Pero el domingo, ese sencillo medio de la democracia que es el voto, reflejó el castigo de los ciudadanos. En las urnas inclinaron la balanza hacia el PAN y las coaliciones con el PRD. ¿Van a mejorar con estos gobiernos? No lo sabemos, ojalá que sí. Por lo pronto, la lección que dejan las elecciones del domingo, es que los malos gobernantes sí pueden ser castigados por medio del voto. ¡Tampoco denigremos tanto a la democracia!
Sin duda, la última década a  partir de la alternancia en el año 2000, fue decepcionante. A pesar de ese panorama negativo, hay señales de que los ciudadanos pueden apremiar o castigar con el sufragio. Cada elección tuvo sus dinámicas locales, pero hubo un denominador común: el abuso, la corrupción, la ineficacia de los gobierno al mando. Por otro lado, el conjunto de los resultados, donde el PRI perdió siete de once gubernaturas, mostró un voto de castigo a Enrique Peña Nieto. Su administración ha privilegiado una imagen artificial en vez de gobernar. Ha hecho de la corrupción, su principal carta de presentación. En Durango, José Rosas Aispuro (PAN-PRD), y en Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca (PAN), derribaron además un muro priista de más de 80 años. De ese tamaño el anacronismo político.
Bajo estos nuevos vientos, las cosas se complican para PRI rumbo al 2018. En el ámbito local, soplan aires aires del alternancia en otra entidad ultrapriista: Coahuila de Moreira. En el 2015 perdió el PRI en Nuevo León. En el 2016 sucedieron alternancias, hasta entonces inéditas en Tamaulipas y Durango, donde siempre había gobernado el PRI. Ahora le toca a Coahuila, un estado de dos hermanos que gozan de corrupción, impunidad y complicidad.
Jaime Rodríguez en Nuevo León, alardeó con meter a la cárcel al exgobernador Rodrigo Medina, pero hasta ahora, nada. Sólo escarnio mediático, todavía está por verse. Si no cumple: mal. Si cumple, estaría sentando un precedente para otras promesas similares. Javier Corral, el panista que ganó el estado de Chihuahua, y Miguel Ángel Yunes, recién electo en Veracruz, también prometieron cárcel para César y Javier Duarte. Si no cumplen. Si no arman un buen expediente, terminarán por ratificar la impunidad y la inercia de los gobiernos rapaces.  Por el contrario, si van a la cárcel, podrían estar fincando un precedente relevante en la democracia mexicana. Falta ver que esas promesas se logren, lo cual no se ve nada fácil.
8 de junio 2016 
El Siglo 

domingo, 1 de mayo de 2016

Tomar en serio a Trump


Más allá de la estridencia, el mal gusto o incluso la misoginia, hay que tomar en serio al precandidato republicano, Donald Trump. El hombre ha mostrado talento para llenar los medios y en consecuencia habla. Es cierto, instiga, insulta, dice tonterías y hace propuestas absurdas como la de construir un muro en la frontera con México. Su consigna ante todo es aparecer y ganar la candidatura del partido a la presidencia de los Estados Unidos. No importa que sea a base sandeces y expresiones negativas. Desde esa lógica, para el empresario metido a aprendiz de político, no importa tanto lo que diga, sino sencillamente que diga. Que hablen mal, pero que hablen. Así, durante meses ha ocupado los reflectores. De él y nadie más se habla en la contienda presidencial. Ocasionalmente sabemos de Hillary Clinton, pero los reflectores están en Trump.
A punta de mediatizar cualquier tontería, o peor aún, con base a expresiones racistas, Trump va que vuela para convertirse en candidato. Atrás quedan en los caucus Ted Cruz y Marco Rubio. Tanto a los votantes como a los observadores externos, nos pueden disgustar sus desplantes. Más todavía, podemos repudiar sus posturas antiinmigrantes y antimexicanas, pero al final, lo que impera en la política no es precisamente la razón o el buen juicio, sino la popularidad. Encarrilado desde un discurso xenófobo y hasta con ciertos tintes fascistas, Trump se está ganando el respaldo de un sector que no sólo simpatiza con él, sino además aplaude sus desplantes. Trump contra los inmigrantes. Bravo. Trump contra el Islam. Bravo. Trump misógino. Bravo. Trump contra China. Bravo. Trump contra las empresas globales. Bravo.
Por lo mismo, no importan los calificativos negativos que enumeremos de Trump y su bravucón discurso, sino la posibilidad real que tiene de convertirse en candidato, y hasta en presidente de los Estados Unidos. ¿Se lo imaginan en el poder? En ese sentido, hay que tomar en serio a Trump, en tanto la posibilidad que sí tiene. Despreciar y descalificarlo no le quita la posición cada vez más cercana de ser el candidato republicano. Visto así, más vale que nos vayamos preparando. Por ahora conocemos a un millonario jugando a la política. Pero no es difícil imaginar al magnate "haciendo" política. En tales condiciones, la candidatura de Hillary Clinton por el partido demócrata, a pesar de que Bernie Sanders le pisa los talones, aparece como un mal menor ante la seriedad del candidato republicano. Sólo el tiempo dirá si triunfa el espectáculo sobre la cordura. Después de todo, la democracia también puede negarse así misma. La Alemania nazi es el mejor ejemplo.
No hay duda de que la naturaleza diabólica y seductora del poder transforma. Modestas repúblicas como Bolivia y Venezuela ejemplifican los usos del poder y sus consecuencias negativas. Evo Morales, en su condición de "humilde" presidente, llegó en 2006 a la presidencia. Desde entonces no ha soltado el poder y recientemente los ciudadanos rechazaron su intención de reelegirse más años. ¡Nada más otros diez! Como verán, ya en el poder nada es suficiente. El chaparro es alto. El tonto es inteligentísimo. El feo, un notable galán.
A Hugo Chávez en Venezuela sólo lo detuvo la muerte, pero el líder populista ya tenía planes para largo con la "república bolivariana". Desde la baja considerable de los precios del petróleo, el sucesor, Nicolás Maduro (una caricatura de Chávez), se ha quedado sin fondos para alimentar el populismo. Ya sólo cuenta el tiempo desesperado para que no triunfe la oposición.
No es casual que el desencanto económico en la democracias lleve a posiciones extremas como las que ahora representa Trump. El magnate podrá ser un payaso. Pero un payaso muy serio desde el poder.
El Siglo
24 de febrero 2016
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1200176.tomar-en-serio-a-trump.html

lunes, 4 de mayo de 2015

Desencanto de la democracia

Vivimos un desencanto con la democracia, un malestar latente de nuestra vida pública. El ambiente parece sombrío, aciago. No termina una y ya empieza otra. Cuando aparentemente se logró un acuerdo nacional, éste se desfiguró rápidamente por la sombra de la corrupción y la inoperancia gubernamental.  Como si el desprestigio no fuera suficiente, se acumularon más escándalos para comprobar que lo importante es el poder, no la confianza y la eficiencia del gobierno. Cuando más debía fortalecerse, más se alimentó la desconfianza; el descrédito. De pronto la política echó más leña al fuego. Ante esa percepción, predomina el rechazo, y en el mejor de los casos, la indiferencia. Ese es el ambiente que se respira en medio de unas abúlicas elecciones para renovar la Cámara de Diputados.

Diputado. La palabra en sí ya tiene una connotación negativa. Recientemente, el Diagnóstico sobre el Parlamento Abierto en México (2015), verificó las razones de la mala imagen: parlamentos opacos y poco dispuestos a la rendición de cuentas. Pero ¿qué tanto nos sentimos los ciudadanos representados por los legisladores? 7 de cada 10 personas en el país, no se siente representada por los legisladores. En esas condiciones llegamos a las elecciones, que serán histórica no por el desdén de los ciudadanos, sino por retomar la posibilidad de reelección en la nueva legislatura.

Para muchos no hay razones para salir a votar. Prefieren el desprecio, al fin “todos son iguales”, pero lo preocupante del momento no es sólo la participación de los ciudadanos, sino el desprestigio de la democracia ante gobiernos que se esmeran porque así sea. Entre acusaciones y críticas, el PAN le apuesta a la desatinos del gobierno priista, e incluso, hasta señala la corrupción, pero no hizo nada con la propia. En el pasado reciente el PAN hizo un gobierno mediocre y comodino con el status quo, léase la corrupción. El PRI se defiende con el INE, para cortar los spots “calumniosos”, y luego el fallido presidente Enrique Peña Nieto dice que respeta la libertad de expresión. El PRD, que también tiene sus helicópteros, busca diputaciones, pero dista mucho de ser una oposición. Entonces ¿dónde quedó la oposición? En una democracia funcional, los partidos son vigilantes del poder y también forman parte de un sistema de pesos y contrapesos. Si revisamos la historia reciente de la transición a la democracia, encontramos momentos luminosos y aportaciones fundamentales de la oposición.  En protesta por la ausencia de democracia, la oposición no participó en las elecciones de 1976, de tal forma que José López Portillo compitió contra si mismo. En consecuencia, el secretario de gobernación, Jesús Reyes Heroles promovió una reforma electoral que a la postre fue clave para entender la transición a la democracia. 

En esa trayectoria el PAN fue oposición leal, y llegado el momento, empujó cambios fundamentales para la democracia como un instituto electoral autónomo, además de la credencial para votar. Tras la derrota en las elecciones de 1988, las agrupaciones del izquierda del Frente Democrático Nacional darían origen al PRD, que durante la década de 1990, hizo oposición y democracia, de tal forma, que para 1997, se rompió el monopolio del PRI en el Congreso. La tendencia en el 2000 condujo a la pérdida de la presidencia por parte del PRI.

A lo largo de tres décadas, la oposición, ya fuera el PAN o el PRD fueron contrapeso del poder e indudablemente aportaron a la democracia mexicana. ¿Qué pasó después? El PAN fue un fracaso en el poder durante los 12 años de la presidencia. No pudo ni quiso cambiar lo que había que cambiar. Después del regreso del PRI a la presidencia con Peña Nieto en el año 2012, la oposición se ha desvanecido. Un PAN acomodado en el Congreso y en algunas gubernaturas, pero carente del espíritu combativo que lo caracterizó en el pasado. Hoy es una caricatura de su historia. El PRD está pulverizado por sus propios miembros. Luego de llegar a ser la segunda fuerza política en el país, también renunció a la oposición, para establecerse cómodamente en los beneficios del poder. ¿Y el Partido Verde Ecologista? Un partido gañán que ha sabido cómo extraer las rentas de la democracia y encontrar de los ciudadanos. Eso sí, ha sabido hacer las alianzas pertinentes con el PRI y el duopolio televisivo. De esa manera asegura el poder a los primero (y el dinero corre a raudales), y con los segundos, emite un propaganda engañosa, pero efectiva.  No se descarta el escenario donde el Verde (que no tiene nada de Verde sino la fachada), suma los votos mínimos para que el PRI mantenga el control en el Congreso.  


Sin oposición a favor de la democracia, no sólo tenemos un gobierno dominado por la corrupción, sino una oposición que también se alinea contra la sociedad. En momentos donde parece no haber alternativa, diversos grupos ciudadanos en el país han demostrado capacidad crítica y también propuestas. Si en el pasado reciente la oposición aportó a la democracia, hoy ese papel, comienza a asumirlo paulatinamente los ciudadanos, sin embargo todavía hay muchos candados y trabas para los ciudadanos. Ante la corrupción y la mediocridad de los partidos, estamos en un desencanto de la democracia. A la larga, un mal escenario nos acerca a la degradación venezolana. Hago votos porque así no sea.  

15 de abril 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1105569.desencanto-de-la-democracia.html

lunes, 12 de mayo de 2014

Prohibido criticar

De Javier Bonilla (visto en)

Malditos críticos, todo lo ven mal. Nada les parece. Lo que hago bien ni lo ven. Y lo malo lo resaltan todo. ¡Deberían de trabajar! En realidad ese malestar se repite una y otra en nuestros hombres públicos. Algunos lo piensan pero no lo dicen. Otros, más sanguíneos no sólo lo piensan, sino lo dicen. Ahí demuestran su “altura” política y sobre todo, la ausencia de oficio. Pero más allá del estilo personal de gobernar, hay ciertas paradojas en la democracia. Por ejemplo, un sistema de libertades políticas, siempre puede ser ganado por los detractores de la democracia. Dicho en otras palabras, la democracia alberga en sí misma, sus propias contradicciones. En una democracia un dictador puede llegar al poder por medios legítimos. Igualmente, por el voto puede llegar al gobierno un hombre para desfalcar el erario bajo el lema de “mejorar” las cosas. La diferencia está en los pesos y contrapesos que tiene una sociedad para limitar al poder. Lo entendieron muy bien los ingleses, que en el siglo XVII evitaron una revolución como la francesa del siglo XVIII. En Francia guillotinaron a los reyes. Entre la tragedia y la comedia, parece que se repite la historia. El siglo XX fue pródigo en guerras y exterminios. Nuestro siglo emplea controles menos violentos, pero acaso más efectivos.

En Turquía llegaron las elecciones, y el eterno hombre en el poder, Recep Tayyip Erdogan, se volvió a reelegir: es la democracia que niega a la democracia. No obstante, a diferencia de sus pares árabes en Túnez, Egipto o Libia, Erdogan reprimió con éxito todo indicio de aquélla Primavera. Cuando las críticas aumentaron de tono por varios escándalos de corrupción, especialmente en Twitter, el indignado gobernante decidió “arrancar de raíz” la red social. De esa forma, y ya con la reelección en la mano, cumplió temporalmente su promesa de campaña electoral: "Limpiaremos Twitter, no me importa lo que diga la comunidad internacional al respecto”. Así, la Dirección de Telecomunicaciones de Turquía mostró que Twitter quedó bloqueado por orden de la Fiscalía de Estambul. En esas circunstancias tuitear es un peligro. Ya en junio de 2013, 29 tuiteros fueron detenidos por la policía turca bajo la acusación de incitar a la sublevación. Para fines prácticos: prohibido criticar.

Cerca de ahí, Valdimir Putin, el hombre que regresó a Rusia al escenario internacional, ha demostrado con creces quien manda en ese inmenso territorio. Olvídense que ahí es una democracia. Su historia es más cercana a los hombres fuertes y dictadores que se perpetúan en el poder. En su tercera reelección, el exagente de la KGB, no dejó lugar a dudas sobre el control de Rusia. Recientemente “anexó” Crimea con una amplia votación. En su larga justificación, Putin recordó que si Estados Unidos puede invadir, Rusia también. Al gobernante ruso como al turco, le fastidian los críticos. En su momento encerró a su detractor y opositor, Mijail Jodorkovski, por entonces el hombre más rico de Rusia. Irónicamente, en 2013, después de diez años en la cárcel, lo indultó su mismo verdugo. Si no es el magnate petrolero, es el colectivo Pussy Riot. Después de la última reelección de Putin, el grupo de punk criticó en sus canciones al presidente. La respuesta no se hice esperar y envío a dos cantantes a la cárcel. La lección quedó clara:  prohibido criticar.

Para no ira tan lejos, en América latina, la República Bolivariana de Venezuela continúa la tradición antidemocrática desde la democracia. Si creíamos que la exuberancia política concluyó con Hugo Chávez, Nicolás Maduro es una versión más degradada, pero no menos intolerante y represiva con la crítica, la oposición o todo aquello que cuestione al régimen. Hace un año, Maduro ganó con apuros la presidencia de Venezuela, y sin embargo, sólo ha profundizado la crisis chavista que padece la población, no así la “clase política”. Una inflación de más del 50 por ciento. Escasez de alimentos en las calles. Una paupérrima expectativa de crecimiento y para agravar los males, una de las tasas de homicidios más altas de la región. En consecuencia, no sorprende que en las calles surjan las protestas contra el gobierno de Maduro. La respuesta oficial ha sido sencilla: reprimir a los críticos, censurar a los medios, encerrar a los opositores como el ex alcalde Leopoldo López, y ya en la desesperación, culpar a Twitter.  Para el gobierno de Venezuela la consigna es la misma: prohibido criticar.

En Ecuador, el presidente Rafael Correa también se inscribe en la lucha contra la democracia. Allá, publicar un cartón político puede ser objeto de sanción, como le sucedió al caricaturista Javier Bonilla, sancionado por la Superintendencia de la Información y la Comunicación, (“Supercom”, por sus absurdas siglas).

Esta clase gobernantes, de los cuales en México tenemos muchos aspirantes,  son intolerantes con la crítica, pero sobre todo, carecen de autocrítica. Para ellos la democracia son aplausos y alabanzas. Sólo el ditirambo le sienta bien. Por eso,  la menor diferencia les sienta mal. Quisieran que en la democracia, esté prohibido criticar.


Posdata. Ahora que se discuten las letras chiquitas de la Ley de Telecomunicaciones, la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto, incluye “bloquear” contenidos en Internet. Bien dicen que el diablo está en los detalles. ¿Andaremos por las mismas?

El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/985562.prohibido-criticar.html
23 de abril 2014