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domingo, 22 de noviembre de 2015

Aniversario de Torreón y Don Porfirio

Foto por acá

Hace unos meses se conmemoró el centenario luctuoso de Porfirio Díaz. Abundaron artículos periodísticos, reportajes, ensayos, documentales y hasta una serie de televisión en Discovery Channel con Héctor Bonilla. Nos es para menos, que un personaje histórico de la talla de Porfirio, suscite tanto interés y polémica. Pero más allá del personaje repudiado por la historia oficial, Díaz fue uno de los presidentes de México, que más marcó el país. Su obra e influencia quedaron por todos lados. Hasta un expresidente emanado de la revolución, Álvaro Obregón, declaró con cierta simpatía: "El único pecado de Díaz fue envejecer". Por supuesto que exageraba.
Como en todo, luces y sombras dejó el porfiriato. Por un lado la consolidación del Estado mexicano moderno y el notable auge económico. Por otro, se vivió un retroceso político, seguido de una tremenda desigualad. ¿Notaron que cien años después seguimos hablando de desigualdad?
Nuevamente retomo el tema, no para hablar de Díaz en particular, sino de los efectos de su gobierno en la Región Lagunera, y de manera muy visible en Torreón. Justo este mes, también se conmemora el 108 aniversario de Torreón como ciudad. ¿Qué tiene que ver Díaz con nuestra ciudad?
Torreón le debe mucho al porfiriato por su desarrollo económico sin precedentes. A ojos del gobierno de Díaz, Torreón fue el mejor ejemplo de progreso (para usar la palabra de la época), en el país. Ninguna población del país en esa época, creció de manera tan espectacular y brillante como la población lagunera. A tasas desaforadas, pasamos de un miserable rancho, así lo dijo el mismísimo Francisco I. Madero, a una de las principales poblaciones norteñas. Cuando se inauguró la primera plaza de la población en 1894, todavía éramos una villa, y se le llamó plaza "2 de abril" en honor al héroe de la batalla que lideró y ganó Porfirio Díaz contra los franceses. Después de la revolución, el nombre de la plaza lo cambiaron en 1917, para nombrarla plaza de los "Constituyentes". Hoy simplemente la conocemos como "Plaza de armas," y es uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad.
El 15 de septiembre de 1907 las autoridades celebraron de manera oficial (ya con decreto del Congreso en mano) el reconocimiento de Torreón como ciudad. ¿Por qué eligieron ese día? Como en esto de la política no hay casualidades, las autoridades alinearon el cumpleaños de Porfirio Díaz y la celebración del grito de Independencia el 15 de septiembre, con el nombramiento de la nueva ciudad. A la posteridad, Torreón habría de conmemorar su aniversario en la misma fecha que el cumpleaños del Don Porfirio. Mayor reconocimiento no podía haber de Torreón, como una ciudad notable del porfiriato.
En Torreón y en La Laguna hay muchas huellas de Porfirio. Torreón creció como una población ferrocarrilera. De ahí que el ferrocarril fue una de las grandes innovaciones del gobierno Díaz. Otro aspecto relevante, fue la exitosa política de migración y poblamiento que experimentó Torreón en unos cuantos años. Pasamos de unos 2 mil en 1892 (de acuerdo al censo del gobierno estatal), a poco más 40 mil en 1910. ¡Ya se imaginarán aquel hervidero! En pleno porfiriato La Laguna se consolidó como el principal distrito algodonero del país, y todavía nos alcanzaba para exportar fibra a Estados Unidos y Europa. Rápidamente Torreón se transformó en el centro comercial de aquel auge económico, donde brotaron industrias, bancos y comercios. Era el milagro de una ciudad en medio del semidesierto, bañada generosamente por las aguas de los ríos Nazas y Aguanaval.
Así, cada vez que celebramos el aniversario de Torreón, no puedo menos que rememorar la enorme influencia que tuvo el general oaxaqueño en la historia de Torreón.
 POSDATA

Si les gusta la historia y de paso andar en bicicleta, sigan a @BicionariasLag, que en un par de semanas contaremos esta historia en las calles de la ciudad.
16 de septiembre 2015
El Siglo

Bikes vs Cars

A pie o en automóvil, en camión o bicicleta, el transporte es el pan de cada día en las ciudades. No sé a ustedes, pero a mí me aburre manejar, más cuando se trata de largas distancias. Cada vez que puedo, prefiero andar o trasladarme en bicicleta. En el pasado lejano nos forjamos como grandes caminantes. Uno puede imaginar la necesidad vital de aquellos hombres al caminar, al observar, al construir el espacio desde esos recorridos pedestres. En el presente somos irredentos sedentarios y el automóvil parece "facilitarnos" todo. No es casual que bajo esa lógica, el diseño de nuestras ciudades también pierda sentido para las personas y por lo tanto, la dimensión de la escala humana. En la modernidad, construimos sin pensar en el viento y la luz, porque sencillamente tenemos refrigeración e iluminación artificial. Bajo esa referencia, tenemos generaciones de arquitectos que se olvidaron del entorno. Igual sucede con las ciudades, que han sido modeladas a imagen y semejanza de los automóviles, y no de las personas.
Para no ir tan lejos, en mi ciudad, Torreón, las principales obras públicas de los gobiernos son millonarios puentes vehiculares. Recientemente se inauguró un centro deportivo y comunitario con una inversión de 60 millones de pesos. Pero dos puentes, que actualmente se construyen, consumirán 450 millones. ¿Cuántas plazas y espacios de convivencia abiertos se harían con ese dinero? Sin embargo, esta situación local de inequidad y mala política, no es exclusiva de una ciudad, sino es compartida por muchas ciudades.
Gracias al colectivo de mujeres ciclistas, Bicionarias Laguna, por fin vi el tan esperado documental del director sueco Fredrik Gertten, "Bikes vs Cars" (2015). Oportuna fue la exhibición de Bicionarias, porque tomaron la calle el sábado pasado, para hacer una presentación abierta a los peatones durante Moreleando.
El documental llega a nuestro país por la promoción de la Red Nacional de Ciclismo Urbano, en conjunto con Ambulante y Greenpeace México. "Bikes vs Cars" expone de manera puntual los problemas y el malestar que viven tantas ciudades en el mundo por el dominio de los automotores, incluso en detrimento del ambiente y las personas mismas. Al mismo tiempo, aunque la narrativa es avasallante en cuanto a la hegemonía de los vehículos para el diseño urbano, aparece también una minoría alentadora que se mueve en dos ruedas: los ciclistas. Los Ángeles, ciudad de México, Sao Paulo, Toronto, por mencionar algunas ciudades, presentan el común denominador de tener grandes problemas de movilidad urbana, no sólo por el tráfico, sino por las inequidades que genera un modelo basado en el automóvil. Entre otras cosas, se tienen más carreteras y espacios para estacionamientos, que espacios públicos como parques y banquetas. Por lo mismo, la imagen que más representa a las ciudades del automóvil, es la bahía de un estacionamiento. Y sin embargo, como plantea el documental de Gertten, subyace en el uso de la bicicleta una alternativa revolucionaria a los problemas que conllevan 1,000 millones de automóviles. Insisto en la palabra subyace, porque a pesar de los graves problemas de movilidad en las ciudades (mayor costo, mayor tiempo en el tráfico, contaminación ambiental, muertes), la tendencia actual apunta a un crecimiento mundial de la industria automotriz. En la próxima década podríamos escalar a 2,000 millones de vehículos. Ante esa cultura dominante, es utópico tratar de pensar de otra manera, no obstante hay minorías que se resisten: colectivos ciclistas, ciudades como Copenhague y Ámsterdam. Para el caso, también podemos agregar esfuerzo notables en Curitiba y Bogotá con acceso a transportes urbanos masivos, más eficientes que los automóviles.
"Bikes vs Cars" es una reflexión bien fundamentada sobre la relación entre la calidad de vida y la movilidad en las ciudades. Encontrarán buenos datos y testimonios, comparaciones, y sobre todo, alternativas. Vean el corto en You Tube: https://www.youtube.com/watch?v=et8iEIPhooM
5 de agosto de 2015
El Siglo 

lunes, 20 de octubre de 2014

Día mundial sin auto

Los cambios también empiezan por los mensajes y las pequeñas acciones. El lunes pasado el colectivo de mujeres ciclistas "Bicionarias Laguna" invitó a los alcaldes de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo a realizar acciones con motivo del Día Mundial Sin Auto. Algunos servidores públicos fueron en bici a su trabajo, otros compartieron el coche, e incluso, el alcalde Luis de Villa, se fue caminando al trabajo. El objetivo fue dar un descanso al automóvil y hacer conciencia de ciudades más humanas e incluyentes. La movilidad es fundamental para espacios más equitativos y eficientes, pero la mayoría de los presupuestos públicos se destina a los automóviles, que sólo transportan a la tercera parte de la población. En consecuencia pagamos por una exclusión urbana de peatones y ciclistas. Ya es hora de equilibrar la cosas.

El Siglo de Torreón 24 de sept 2014
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1040405.de-moyotes-mosquitos-y-zancudos.html

miércoles, 1 de agosto de 2012

Historia de un puente

Sin precedentes, la infraestructura vial en Torreón ha crecido notablemente en la última década. Puentes, desniveles, pares viales y nuevos bulevares ya distinguen las calles. Hasta un segundo periférico se construye. Cientos de millones de pesos han invertido los gobiernos para el crecimiento vial de la ciudad. ¡Imposible no ver las obras! Vamos, en ese boom, hasta nos permitimos construir, destruir y luego volver a construir una monumental vialidad en el bulevar Torreón-Matamoros. Esas inversiones han transformado el paisaje urbano. Dadas así, las obras gubernamentales se presentan como signo inequívoco del avance y el progreso citadino. Bulevares transformados, conflictos viales resueltos, amplias vialidades sin molestos semáforos y puentes que evitan los inconvenientes del tráfico. En ese ámbito, los gobiernos no han escatimado en poblar con puentes la ciudad.

Simbólicamente los puentes unen puntos, acortan distancias y comunican a la gente. Esa es la conclusión de una primera vista, sobre todo si se va en automóvil. No obstante, si nos detenemos, los puentes también segregan y dificultan el tránsito de quienes no transitan en un algún automotor. Un ejemplo paradigmático es el nuevo puente de La Concha en la “más mejor” vialidad de la ciudad que lleva al estadio del Santos. Una obra que costó 50 millones de pesos para facilitar el tránsito (siempre y cuando vayamos en automóvil).

Nunca fue tan fácil ir a San Pedro y cruzar el Paso del Águila por esa vía, y nunca fue tan difícil para los vecinos cruzar a pie por el lugar. Los alumnos y maestros del Cecytec y la Escuela secundaria número 15 lo saben muy bien. Por eso, la millonaria obra tiene todo, excepto pasos seguros para los peatones y ciclistas. Se invirtieron 50 millones para los automovilistas, sin embargo, los progresistas gobiernos no incluyeron a los que también circulan diariamente por la zona. A ellos nadie los tomó en cuenta por carecer de coche.

Desde ese modelo de ciudad, los únicos que son ciudadanos son los tienen automóvil. Así, la segregación llevó a los vecinos, alumnos y maestros a cerrar la obra, pese que el puente ya fue terminado. Por supuesto, no podía faltar la foto de los funcionarios. Como si se tratara de una regla, lo que sí faltó fue el acceso seguro para los peatones y ciclistas. 50 millones no valieron para ellos. Es común que en las grandes obras no se destine ni el 10 por ciento a otras alternativas de movilidad. Por el contrario, las anulan, porque carecer de carro es no existir. En el sitio había antes un puente peatonal que fue desmantelado, pero la modernidad ya no requirió de peatones; los sustituyó por automovilistas.

Los visionarios funcionarios de Obras Públicas y Urbanismo, no importa si el nivel es municipal o estatal, han resuelto de una vez por todas que movilidad sólo hay una. Para componerle un poco ante las protestas, el gobierno local anunció que construirá un puente peatonal con un costo de unos dos millones de pesos. Así los tiempos. Lo relevante del puente de La Concha es el paradigma urbano que repite. Millones y millones para construir vialidades, donde el transporte privilegiado es automotor.

En infraestructura urbana, la suma de un gobierno con otro, o la acumulación de los años no se traduce necesariamente en un mejor equipamiento urbano. Tampoco, para no ir tan lejos, en una planeación razonable. Basta ver cómo las grandes obras públicas en vez de unir segregan; en de vez de integrar, contribuyen a la inequidad. Paradójicamente la inequidad es lo que se ha construido con cientos de millones de pesos en la ciudad. Algo similar sucede con los nuevos fraccionamientos en manos de particulares. En tiempos en que insiste en la reconstrucción del tejido social, habría que reconocer antes la segregación que se promueve con recursos públicos y privados. Sin sorpresas, esa es la ciudad que hemos construido. ¿Esa es la ciudad que queremos tener?


29 de junio 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9154435

lunes, 21 de noviembre de 2011

La Laguna también se mueve en bicicleta

Una significativa victoria para peatones y ciclistas quedó inscrita en el Presupuesto de Egresos (PEF), que acaban de aprobar los diputados federales para el próximo año, 2012. Por primera vez, el presupuesto federal incluyó expresamente invertir recursos en obras de “movilidad no motorizada”.

En otras ocasiones he escrito que los gobiernos reflejan a sus sociedades, y al mismo tiempo, son los grupos en la sociedad los que pueden influir en las decisiones de sus gobiernos. En ese sentido, hay que destacar el cabildeo que han realizado 90 organizaciones civiles, incluida la lagunera Ruedas del Desierto, a través de la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BICIRED) y el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP). Esas organizaciones están dedicadas a promover la inclusión de peatones y bicicletas en nuestros modelos de movilidad urbana dominados por el automóvil.


En principio, el artículo 47 del PEF establece la inclusión de estas obras por medio de los recursos asignados a las Zonas Metropolitanas del país. Nuestra región tienen su Zona Metro (ZM) bien establecida y dotada con amplios recursos. Sin embargo, hasta el 90% de los recursos ejercidos entre 2008, año de su creación, y 2010, fueron destinados a construir infraestructura vial para automóvil. En La Laguna, con ese fondo se han propuesto 47 proyectos para automóviles, ¡uno! para transporte público y nueve para temas del agua (véase la evaluación de la ZM en la página electrónica de la Secretaría de Hacienda).

No sólo es notable la asimetría de los fondos destinados al automóvil, sino la ausencia de obras para integrar las ciudades a un modelo de movilidad más amplio e incluyente.
Tomo las palabras con las que concluye el Reporte de gestión del Fondo Metropolitano, ITDP, 2011: “Tenemos ante nosotros una gran oportunidad para mejorar el modelo de financiamiento del Fondo Metropolitano, para que se convierta en una herramienta clave para transformar nuestras metrópolis en lugares más equitativos; su historia no es lineal ni estática, es nuestra oportunidad de incidir en su mejor asignación, y de aceptar que tenemos un problema, y que de todos depende su solución”.  


En la semana me comuniqué con el diputado Ricardo Rebollo, quien ofreció decididamente su apoyo para llevar las propuestas de Ruedas del Desierto al Consejo de la ZM en nuestra región. La noticia de su apoyo genera un buen aliento para marcar el rumbo de nuestra región, y por qué no, empezar a equilibrar nuestro salvaje modelo de ciudad.
20 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9065213

lunes, 21 de febrero de 2011

Pueblo bicicletero


Es lugar común escuchar la expresión “pueblo bicicletero”. Por lo general se utiliza en un tono despectivo para referirse a una población supuestamente atrasada o rudimentaria en sus medios de transporte. Sin embargo, para las ciudades más inteligentes, la bicicleta es un medio importante de transporte, tanto como lo es para las ciudades convencionales el automóvil.

En nuestro país tenemos algunas experiencias exitosas, aunque todavía lejanas de las prácticas europeas, canadienses o algunas norteamericanas. Desde una modesta escala, hay ciudades mexicanas que están avanzando o se ocupan de trabajar en el tema.
León, Culiacán, Querétaro, Morelia y hasta Oaxaca han habilitado ciclovías durante los fines de semana. Más cerca de La Laguna, Durango capital tiene integrada una ciclovía a un transitado bulevar. 

En la (anti)ciudad de México, donde andar en bici parece una locura, cuentan ya con rutas establecidas para los ciclistas. El programa Ecobici, impulsado por el gobierno del Distrito Federal, acaba de cumplir un año. Actualmente han registrado 24 mil usuarios, lo que ha representado una utilidad del programa de alrededor de 5 millones de pesos. Pocos gobernantes en México como Marcelo Ebrard, pueden presumir haber gestionado un programa de movilidad amplio, democrático y sustentable.

Aun así, en la ciudad de México únicamente el 1 por ciento de las personas se transportan a pie o en bicicleta, mientras que en Berlín lo hace el 25 por ciento, en Londres 21 por ciento y en Nueva York el 14 por ciento. Sólo en Londres, durante el 2009 se invirtieron 111 millones de libras para el uso de la bicicleta. Enrique Peñalosa ha comentado que  

una ciudad en donde tenemos que subir al coche para ir por leche y pan, es porque no funciona.

En Coahuila, la mayor inversión de sexenio moreirista se fue para los coches: puentes y carreteras. Ante el monopolio de los autos, habría que pensar en etiquetar un porcentaje de esas inversiones para el desarrollo de vías peatonales y cliclistas. Basta ver cómo después de las grandes obras viales, se deja de lado a los sujetos centrales de la ciudad: las personas.

Paulatinamente podría venir un cambio de paradigma en el modelo vial, y pienso que en algo contribuyen las campañas impulsadas por el alcalde saltillense, Jericó Abramo Masso. Allá han convertido en paseo ciclista el principal bulevar de Saltillo. Fue tanto el éxito del programa, que recientemente ese alcalde anunció la creación de tres ciclovías permanentes con una inversión de 8 millones de pesos. Para el caso se han planteado una meta ambiciosa: movilizar al 4 por ciento de la población en bicicleta. Actualmente han calculado que sólo uno por ciento se transporta en bicicleta a la escuela o sus trabajos.

Torreón, la otrora ciudad progresista, esa que tanto se presume en los libros de historia, se quedó atrás de ser un civilizado y ejemplar pueblo bicicletero.
http://impreso.milenio.com/node/8914692 
La opinión Milenio
20 de febrero 2011