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domingo, 19 de agosto de 2012

¿Cuánto se mata en México?

Muchas son las causas de muerte en nuestro país, pero en el ocaso del sexenio calderonista resalta el homicidio doloso como la multiplicación de los males. Sobra decir que entre bandas criminales o abatidos por la autoridades. Lo cierto es la huella de muerte por doquier. Pero ¿cuál es la cifra de homicidios dolosos en el país? ¿Qué sucede con los registros? ¿Qué tan confiables son?


En el último año del gobierno de Felipe Calderón, ya se habla de 60 mil muertes. ¿Pero cuántos muertos son? Ante la constante de muertes violentas, dos periódicos, Milenio y Reforma, emprendieron hace años el registro de homicidios en el país: el violentómetro, el ejecutómetro. Sin embargo, el registro se quedó corto, además de mostrar evidentes diferencias. Luego las autoridades federales presentaron una cifra mayor a la reportada por los diarios. De esa manera, el periodismo mostró sus límites ante el registro de la barbarie. 

Los miles de homicidios llevaron al gobierno a presentar las cifras en el Consejo Nacional de Seguridad Pública. Luego, en un ejercicio inédito de transparencia, se presentó la “Base de datos de fallecimientos ocurridos por presunta rivalidad delincuencial”. De una manera sencilla se presentaron datos desagregados por estados y municipios entre 2006 y 2012. Sin embargo, el registro evidenció diferencias con lo declarado por el CISEN y posteriormente con los registros del propio Sistema Nacional de Seguridad Pública. ¿Con cuál fuente quedarnos?

Veamos un ejemplo. En Coahuila entre 2007 y 2010 la Base de datos reportó en Coahuila 18, 78, 179 y 384 homicidios dolosos. Para los mismos años, la fuente del Sistema Nacional registró 121, 179, 240, 407 homicidios dolosos.Como verán, ningún año de la primera fuente coincidió con la segunda. ¿Dónde quedaron los muertos?
En días recientes, Jaime López Aranda, titular del Centro de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, reconoció como fallida la Base de datos:  “En mi opinión personal, no como funcionario, esta base fue un muy buen experimento de transparencia, pero fue un experimento fallido. O sea, creo que el Estado mexicano no debe hacer la clasificación de muertos por delincuencia organizada porque desvirtúa profundamente el proceso penal”.

Si ya desechemos la primera fuente oficial, sólo nos queda la del Sistema Nacional, que es más o menos consistente, aún y con la rasuradas que puedan darle las procuradurías estatales. Con todo eso, la cifra de homicidios dolosos ya supera los ¡105 mil! hasta junio de 2012.
Si lo vemos desde la medición de tasas por cada 100 mil habitantes, México está claramente debajo de países como Colombia, Honduras, Venezuela. Pero si observamos lo que pasa en las ciudades y regiones, el problema cobra otra dimensión. Tenemos ciudades entre las más violentas del mundo. Torreón es una de ellas.

Quizá ya nos acostumbramos a la matazón, quizá llegamos a pensar que “es normal”. Curiosamente Juárez registró en junio pasado 49 homicidios, el mes menos violento desde 2008. Torreón fue el extremo con 112. Acaso la mayor cifra de homicidios en el país durante ese mes. No escribo esto sin sentirme profundamente abrumado, sin pensar ¿dónde quedó el Estado?

17 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9156210

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Ciudad Juárez


Por acá el blog premiado de Judith Torrea, una crónica de primera mano sobre la ciudad fallida por excelencia: Juárez.
Durante 2010, Ciudad Juárez, registró más de 3, 000 asesinatos. Cifra que superó claramente a los ocurridos en Bogotá.

lunes, 23 de agosto de 2010

¿Adiós a Irak?


Es más fácil expresar una opinión, que dar un argumento. En esos términos, las generalidades suelen circular con facilidad. Y aunque las comparaciones son irresistibles, no siempre son razonables. Por ejemplo, tras la crisis de inseguridad y violencia que se vive en el país, se suele afirmar con facilidad que México es una “Estado fallido”.
Si bien, el Estado mexicano se ha vuelto peligrosamente vulnerable por los embates y la seducción del crimen organizado, todavía –y no lo digo como consuelo- no reunimos las características formales de un estado fallido. En este sentido, la decadencia no tiene límites.
Otra comparación común que suele afirmarse ligeramente, es que Ciudad Juárez es tan peligrosa, o incluso más, que un país en conflicto como Irak. 

Ahora que las autoridades de Estados Unidos han decidido iniciar la “retirada” y dar fin al conflicto de Irak, el saldo muestra el desastre de la guerra de los “tres billones de dólares”, según la afirmación de Stiglitz y Bilmes.
Siete años después y 4,419 soldados norteamericanos muertos, Barack Obama concreta la “retirara” de la tropa. Entrecomillo retirada, porque de los 176 mil soldados norteamericanos que llegaron a operar en Irak, han decidido dejar un año más a unos 50 mil “asesores” en el país. La violencia iniciada, fundamentada y promovida por la mentira de la administración Bush, dado que nunca se probó la existencia de armas de destrucción masiva; inclusive,  el gobierno norteamericano reconoció que nunca encontró las mentadas armas. 

El saldo general: más 110 mil muertos, la gran mayoría civiles inocentes. Mejor no confundir ni comparar fácilmente, a fin de honrar la inteligencia. En nuestro país, Fernando Gonzalbo Escalante ha discutido un estado de la cuestión sobre el tema de seguridad. Más recientemente, Eduardo Guerrero ha desmontado la estrategia del Gobierno Federal.
Y mientras tanto, Irak seguirá en conflicto, atentados y destrucción. Es triste ver como una de las cunas de la civilización es destruida.

lunes, 22 de marzo de 2010

Volver a Juárez



La fotografía muestra con claridad la expresión del hombre. El drama de una lucha que se percibe perdida, sin sentido. Nietzsche decía que cuando miras el abismo éste también te ve y eso lo que se percibe en la mirada captada por la lente. El rostro del presidente Felipe Calderón y sus gestos, son elocuentes del entorno, esa realidad que nos rebasa. Me refiero a la imagen que circuló en varios diarios nacionales tras su tercera visita a Ciudad Juárez en un lapso de cuarenta y cinco días. Calderón regresó a la ciudad fronteriza con la finalidad de supervisar el programa “Todos somos Juárez”, el cual busca reconstituir el tejido social.

Sin embargo, la visita presidencial estuvo rodeada previamente por el asesinato de tres personas ligadas al Consulado de Estados Unidos en la ciudad. La condenación del hecho fue realizada incluso, por el presidente Barack Obama. Luego vino el escándalo por las palabras de Janet Napolitano, Secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, quien afirmó que la participación del ejército en esa ciudad “no ha ayudado”.

Más allá de la indignación de los funcionarios mexicanos, las palabras de Napolitano no son las de una funcionaria novata en asuntos de seguridad, ni tampoco se trata de las declaraciones de una burócrata que desconoce México.
Napolitano, abogada y dos veces gobernadora del estado vecino de Arizona, conoce la situación de México de tiempo atrás, debido a la natural relación bilateral entre ambos países. Antes de ser la exitosa gobernadora de Arizona, fue fiscal por el mismo estado, lo que le permitió tratar de cerca las problemáticas de seguridad. Desde su perspectiva como conocedora del tema, la presencia del Ejército mexicano en Ciudad Juárez no ayudó a detener la ola de violencia, por lo que sugiere que Estados Unidos necesita trabajar más con el País para frenar el crimen organizado. En este sentido, no sería la primera vez que el gobierno vecino interviene directamente en el país. Basta con echar una mirada al siglo XIX.

El Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, descalificó la afirmación de Napolitano: "No quiero pasar por injusto frente a una afirmación que a mí me parece reprobable, hay que entender el contexto en que fue dicho. No acepto, por falso, que se diga que el papel de las Fuerzas Armadas en Juárez es insustancial o insuficiente".
En un principio la “guerra” contra el crimen organizado le había ganado legitimidad al gobierno de Calderón, sin embargo tras tres años de violencia, la situación es percibida, así lo constatan las encuestas, como un fracaso del gobierno federal. En todo esto, Ciudad Juárez ha sido tratada aparte, acaso por el reconocimiento tácito de ser una ciudad fallida, donde su alcalde reside tranquilamente en El Paso.

El laberinto de Juárez, además de marcarnos negativamente, puede ser también la muestra de que no sólo con las armas se “gobierna”. De esa manera, la propuesta social hecha por las autoridades federales podría transformar sustancialmente el abordaje del problema y la construcción de las soluciones en el largo plazo. Ojalá así sea, porque lo otro sería extender nuestro fracaso como sociedad.
20 de marzo de 2010
el siglo de torreón