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domingo, 22 de junio de 2014

¿Todos somos Coahuila?

Difícil es la realidad. Para pensarla nos sobran filósofos, economistas, y algún soñador. Sobre el caso, mejor filosofar a martillazos como quería un célebre alemán. En ese sentido, cada vez que las expectativas salen de su sitio, nada como la lapidaria realidad para regresarlas a su lugar. Luego viene el problema de la percepción, que también puede ser realidad. Bien dicen que a fuerza de repetir una mentira, el mensaje se vuelve verdad. Otra forma proviene de la negación. En la práctica política, la negación hace las veces de salvavidas. Usted niegue y niegue. Nunca acepte. En la cumbre del poder, el presidente de la nación vecina afirmó lo increíble: "no tuve sexo con esa mujer". Ahí, por más esfuerzo de retórica y artificio, la realidad terminó por imponerse.
Siempre habrá quien no acepte la realidad, aunque los sucesos muestren lo contrario. De esa manera abundan las declaraciones sin sentido. Las más reciente fue la proyección económica del país de la Secretaría de Hacienda. Que si íbamos a crecer a 3.9 por ciento, ahora nos salen con que siempre no. 2.9 dicen el sumo sacerdote de las finanzas públicas. Sólo espero, que al paso que vamos, ese dos no termine en uno. Como consuelo nos queda que creceremos más que América Latina y ¡Estados Unidos! Videgaray dixit.
En el ámbito local la distancia no es mucha. Un día se afirma que el gobierno ya le ganó la batalla al crimen, pero al otro, la triste realidad se encarga de desmentirlo. En esa lógica, lo importante no son las cifras de la incidencia delictiva, sino la retórica de que las cosas van bien. Por supuesto, cuestionar el rumbo es inadmisible. En la línea del artificio y la desesperación, no queda más negar la evidencia de las cosas. Hace unos días, el Tribunal Federal Electoral, emitió una sentencia que afectará las próximas elecciones en Coahuila. Como balde de agua fría cayó la resolución del Tribunal a la gran coalición llamada "Todos somos Coahuila". Conformada por el PRI y sus convenientes satélites Verde Ecologista, Nueva Alianza, Social Demócrata de Coahuila, Partido Joven, Primero Coahuila, de la Revolución Coahuilense y Campesino Popular.
De acuerdo con el Tribunal, la ley electoral en Coahuila "ocasiona directamente la consecuencia negativa de una distorsión en el cálculo de los porcentajes de sobre y subrrepresentación de los partidos contendientes, así como del número de escaños que pueden alcanzar por ambos principios, lo cual evidentemente va en contra de los principios básicos que rigen la integración del órgano legislativo".
En otras palabras, la resolución del Tribunal evidencia la distorsión legal que el PRI había aprobado tiempo atrás en el Congreso, para hacerse de más diputaciones, no obstante la sobrerrepresentación. Bien dicen: el que hace la regla hace la trampa. Por entonces, bajo la "nueva forma de gobernar", aprobaron una reforma electoral para tener incluso, sobrerepresentación a cuenta de las minorías (léase: partidos satélites). En esa historia, el PRI se llevó el "carro completo" y un pilón más. Otro ejemplo más recientemente lo vimos en las elecciones municipales, donde la fórmula distorsionada llevó a menguar el número de regidores del PAN, no obstante de ser el partido más votado en Torreón durante las elecciones de 2013. La clave fue la coalición de partidos, sin la cual, el PRI ahora no "reinaría". A unos días de que arranquen las elecciones para renovar esa ficción llamada Congreso local, el Tribunal abrió una pauta inesperada para la competencia entre el PAN y el PRI (y el resto de los demás partidos).
De esa manera, la sentencia del Tribunal impacta sobre un tema fundamental que había sido distorsionado por el mismo PRI en el Congreso local, me refiero a la representación. Ya en otras ocasiones, he comentado distintos casos históricos de cómo los actores pueden contrariar la democracia desde la misma democracia. En otros palabras, bajo el juego democrático se encuentra la posibilidad de la autocracia. Venezuela es un ejemplo reciente. En la negación, David Aguillón, presidente del PRI en Coahuila, todavía afirmó que la sentencia resultó contra el PAN.
Lo significativo del caso, es la antidemocracia que se oculta bajo la figura de las coaliciones como bien lo muestra el alegato del Tribunal. Todos somos Coahuila y nada más.
28 de mayo 2014
El Siglo de Torreón

MÚSICA Y POLÍTICA
Excelente concierto de Lila Downs en la Plaza Mayor, además de lo positivo de ver a las personas en las calles. Sin embargo, como mosca en el arroz, cuando la cantante oaxaqueña agradeció al gobierno de Coahuila, el público abucheó. Cuando agradeció a Moreira II, el público volvió abuchear más. ¿Por qué será?

miércoles, 2 de mayo de 2012

Más regidores, menos representación

En Coahuila estamos sobrados. Por eso el Congreso del estado aprobó a finales de abril el aumento de más regidores en los cabildos. De buenas a primeras la mayoría priista reformó nuevamente el código electoral. Digo priista porque no se puede tomar en serio la propuesta ni exposición de motivos que hizo el diputado Samuel Acevedo Flores del Partido Social Demócrata de Coahuila. Está claro que quien manda en el Congreso y de paso en el estado es el PRI. No hay más, es la hegemonía.

En el 2009 ese partido nos entregó una reforma electoral con una “visión autocrítica”. Todo fue en “en aras de la racionalidad y el ahorro de recursos públicos”. “Nuestro objetivo”, se expuso entonces, “es abrir el sistema de partidos estatal a nuevas expresiones, que contribuyan a reflejar de mejor manera la pluralidad de la sociedad coahuilense”.


Es cierto, aquélla reforma tuvo aspectos positivos. Menciono algunos: ordenó la colocación de propaganda; se acortaron los tiempos de campaña; y se recortó el número de diputados. Pero la realidad es otra, porque la pluralidad en Coahuila es irrelevante.


La nueva reforma insiste en la representación de las “minorías”. De acuerdo con el dictamen de la comisión de gobernación (26 de abril, 2012), “lo que interesa es que el sistema funcione de tal manera que exista una igual o equilibrada representación de todos los sectores”. 



Por un lado dice el documento, “no es suficiente para atender la creciente necesidad de la población y de (sic) la diversa problemática social que se vive”. Por otro, el documento no evita el eufemismo ni la contradicción, cuando afirma que el aumento de regidores “permitan corregir el mayoritarismo del sistema electoral”. A este brillante diputado Acevedo Flores no le cuadra la redacción, las ideas y muchos menos los conceptos. Tal vez inaugure una nueva forma de “pensar”.

Pero vayamos a la reforma. Aumentar regidores en el cabildo no aumenta la representatividad de los ciudadanos. En dado caso, aumenta la cartera de los partidos; no la representación de los ciudadanos. Preguntémonos: 



¿A quién representa un regidor? ¿Al alcalde que lo designó en su planilla o al ciudadano? ¿Al partido que pertenece o a los ciudadanos? 


En ninguno de los casos los regidores se deben al voto directo de los ciudadanos. Elegimos candidatos que ya incluyen planilla, pero directamente nadie elige a los regidores. Nadie vota por ellos. Si realmente la mayoría priista en el Congreso de Coahuila pensara en los ciudadanos, habría cambiado la fórmula de elección y por lo tanto de representación. 


Pero no, esta reforma parece empeñada en incluir a “minorías” que no critiquen ni se opongan. Lo que no quieren los priistas son regidores duros de oposición, como en el caso de la bancada panista en Torreón (recién desmantelada por las elecciones). En su momento, los regidores y la síndico panista prácticamente impusieron la línea de comunicación del Ayuntamiento. Por eso hay en la reforma la necesidad de hacer bola, de sumar más regidores sin representatividad, pero eso sí, bien alineados al partido que gana el poder.

De la misma manera que cantidad no es calidad, aumentar el número de regidores no aumenta la representatividad. Muy distinto sería un regidor que se sitúa en una demarcación electoral dentro del municipio y que además es electo directamente por los ciudadanos. Ahí sí tendríamos una representación plural y nada cómoda para el partido en el poder.



2 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9146252

sábado, 26 de junio de 2010

Reformas y más reformas

Alquimia electoral

Al igual que los objetos, las palabras también se desgastan, pierden su fuerza, su utilidad. En los últimos años se habla mucho por aquí y por allá de las llamadas “reformas” que necesita el país. Las reformas fundamentales para que esto, genere aquello. Al final no importan los certeros diagnósticos porque ni una ni otra se concreta, a pesar de la supuesta urgencia o al menos apremiante necesidad.
En Coahuila, no cabe duda, las cosas son distintas, y prueba ello es el productivo Congreso local en materia de reformas electorales. No salimos de una para entrar en otra.  Por eso los legisladores locales volvieron a discutir y aprobar una reforma electoral que habrá de aplicarse parcialmente en los subsiguientes comicios electorales. Ya algunos beneficios de la anterior reforma los conocimos en la práctica: tiempos de campañas más cortos, una publicidad en las calles más ordenada en las calles y reducción de legisladores. Pero también ll ahorro que esto suponía terminó diluyéndose con la inclusión de más consejeros electorales al Instituto Electoral del Estado (IEPCC), quienes recientemente intentaron un aumento del 34% a su sueldo.

La reforma que nuevamente acaba de aprobar el Congreso atiende varios puntos: la reestructuración y simplificación de algunos capítulos del Código electoral del estado; la integración congruente del marco estatal al Código Electoral Federal (Cofipe); ahora sí, la homologación de las elecciones; el fortalecimiento de la fiscalización de los recursos y reducción de los topes de campaña que ejercen los partidos, sobre todo, a raíz de las irregularidades encontradas en las elecciones de 2009 para los municipios de Juárez y Lamadrid.

Otros aspectos de la reforma procedieron parcialmente a pesar de que los legisladores priístas las habían anunciado como innovadoras y de vanguardia. Me refiero a las candidaturas independientes enviadas hasta el 2017, donde entonces sí, los coahuilenses podrían aspirar a un cargo de elección popular sin necesariamente recurrir a un partido. De todos los puntos de las reformas, quizá el más interesante para la competencia política, era ese. Pero finalmente no aplicará en la próxima elección para renovar la gubernatura, donde se había afirmado que Rubén Moreira preparaba alternativas en caso de no permitírsele la candidatura en el PRI nacional. No obstante, una vez resuelto ese dilema en la opinión pública, las candidaturas independientes serán para el futuro, pues sendas encuestas de Mitofsky y El Universal evaluaron un rechazo poco significativo al hecho de que al Gobernador Humberto Moreira le suceda su hermano

En otro sentido, no procedió el voto en el extranjero para los coahuilenses. Tampoco procedió la pretensión de eliminar al síndico de minoría o de oposición encargado de revisar los aspectos financieros del Ayuntamiento. Y si no, sólo imagine el lector la “vía libre” que tendría actualmente el Ayuntamiento de Torreón sin el trabajo serio y profesional de la síndico panista, Natalia Virgil. En cuanto al síndico de mayoría, se había anunciado que éste sería electo independientemente, pero al final, sólo que quedó en propuesta esta medida.

En todo esto, la “enésima” reforma fue rechazada por el PAN, PT, PRD, UDC y Convergencia, aunque a la hora de la votación, la diputada perredista, Yanet Babún cambió de parecer, dejando solamente 5 votos en contra emitidos por la fracción panista, y 25 restantes a favor del PRI.
A destiempo, el presidente del PAN Reyes Flores llamó a  un debate al presidente del PRI en el estado. Según los argumentos del panista, esta reforma consolida al partido en el poder y dificulta la competencia electoral, por eso exigió ¡más días de campaña!
Al mismo tiempo, al PAN se le ha olvidado que uno de los sentidos primordiales de un partido político es conservar el poder. Para el caso, si algo ha demostrado Acción Nacional en los últimos procesos locales y nacionales es su incapacidad para competir;  debo decir, para hacer política. Más interesados en la autofagia, al panismo coahuilense le pasaron de noche las reformas electorales que ahora desconoce.

Para cerrar bien la reforma, los generosos legisladores coahuilenses, bajaron de 3.5% a 2% el porcentaje de votos obtenidos para que los partidos pequeños alcancen una diputación plurinominal. Sin importar la utilidad de los llamados plurinominales.