Una vez más los jóvenes del 132 en las calles. El domingo volvieron a las calles a una nueva marcha con presencia nacional. Ahí están las críticas y las inconformidades, las consignas y las pancartas contra el presidente electo, Enrique Peña Nieto. Pero el tiempo de la elección ya pasó, y nos guste o no el primero de diciembre asumirá el cargo el nuevo presidente. Más de tres millones de votos avalan su victoria. No obstante, en un sector inconforme se maneja el supuesto del fraude y se asume como dogma de fe ante la pérdida del candidato deseado.
Por ejemplo, no se dice lo mismo de la victoria del PRD en las gubernaturas de Morelos o Tabasco. Mucho menos en la capital, donde la diferencia fue abismal. Las marchas continúan y aquél pequeño movimiento que nació en la Universidad Iberoamericana, ya es otro que aglutina intereses variopintos. Ahí están el liquidado Sindicato de Luz y Fuerza (SME); el inadmisible sindicato de maestros de la Coordinadora (CENTE) o incluso, un sector partidista como Morena, identificado con el PRD.
Si durante las elecciones los jóvenes del 132 aportaron uno de los mejores momentos de la historia reciente en México, hoy parecen desdibujados ante las marchas y las consignas. Pero tomar las calles no es todo, ni tampoco criticar y criticar, y gritar que todos son unos corruptos. Como todo movimiento social, es difícil saber dónde acabará. Después de la Convención de Atenco, decidieron otra vez tomar las calles, denunciar la imposición y cercar Televisa. ¿Es todo?
Mucha de la vitalidad del movimiento 132 podría diluirse en las calles si no encuentran pronto otras vías más efectivas para incidir en la vida pública. En los últimos años, asociaciones y organizaciones civiles, fundaciones y grupos ciudadanos, han logrado incidir en el rumbo del país de manera más activa.
132 tiene vitalidad y convocatoria para vigilar e incidir en el rumbo del nuevo gobierno. No obstante, la manera más rápida de inutilizar esa fuerza, es quedarse en la crítica, en la alharaca. Porque hasta eso tiene un límite funcional si no quiere llegarse a la esterilidad del grito. Por eso me gusta pensar en un ejército de vigilantes que solicitan información y empujan la transparencia. Cientos o miles de jóvenes exigiendo rendición de cuentas en áreas muy específicas del nuevo gobierno. Pero claro, eso depende de lo que decidan y hagan. Por lo pronto, sólo hay marchas y pancartas.
Del otro lado, el nuevo gobierno tendrá que demostrar su vocación democrática ante grupos que están en su contra. No será el primero ni el último que se exprese contra Peño Nieto o exponga su inconformidad. El próximo gobierno puede asimilar las críticas y abrir espacios, no sólo para el diálogo, sino para las decisiones públicas. Otro camino, el más conocido y socorrido, será ignorarlos a la manera de “ni los veo ni los oigo”, aunque a la larga se socave la legitimidad que no garantiza el mejor marketing político ni haber ganado por tres millones de votos.
25 de julio 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9154090
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miércoles, 1 de agosto de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
Ahora la Ibero en Torreón
Mucha tinta ha corrido sobre los jóvenes de la Ibero, el movimiento #YoSoy132 y la multiplicación de las manifestaciones en el país. También ya se hicieron las inevitables comparaciones con los jóvenes de la Primavera árabe, los indignados españoles, los estudiantes chilenos e incluso otros movimientos en la historia como el 68. Algunas comparaciones son desproporcionadas, pero otras ayudan a dimensionar la protesta mexicana. Un Mubarak o un Gadafi gobernaron por décadas con regímenes duros. En la realidad mexicana, no obstante de ser una democracia, hay herencias autoritarias igual o más viejas. En doce años de gobierno el PAN no pudo ni quiso desmontarlas; hoy disputa con razón el segundo lugar en la contienda presidencial.
En el país hay estados que nunca han sido gobernados por otro partido. Coahuila es uno de ellos, y también sirve como ejemplo de corrupción para el Departamento de Estado de nuestro vecino del Norte. Por lo mismo, en las calles los jóvenes nos advierten sobre el obsoleto sistema político mexicano, aunque dudo que nuestros políticos quieran entender el momento.
Esos jóvenes que protestan son la parte más privilegiada del país, la que incluso estudia en universidades privadas como la Ibero o el ITAM, por mencionar algunas. Son universitarios de clase media, con buen acceso a las redes y capacidad de respuesta. Muchos de ellos están de edad de votar por primera vez en la elección de julio. Por ahora han centrado sus críticas en Peña Nieto y el duopolio, pero también ven con reserva a otros actores políticos.
En tales circunstancias la Universidad Iberoamericana en Torreón recién publicó los resultados de la Encuesta sobre Cultura Política, 2012. El momento no podía ser mejor. Gracias al maestro Gerardo Rivera supe de manera preliminar del estudio durante el foro de marketing político en el que participamos junto al profesor Krismell Grullón, el pasado mes de abril. Ahora, ¡y vaya que lo exige nuestro presente! se puede acceder al estudio en el sitio ww.lag.uia.mx. Comento los principales resultados.
Aplicaron una muestra de 148 entrevistas a los alumnos de doce carreras. La gran mayoría son jóvenes que viven en Torreón. Lo datos evidencian un perfil no exento de contradicciones y paradojas. Las tres instituciones en las que más confianza tienen son los maestros, la iglesia y los ¡medios de comunicación!
Hay gran desconfianza en el ejército, así lo afirmó 63%. Prácticamente 1 de cada 2 aprueba el trabajo del Presidente de la República; y sólo 34% aprobó el trabajo del gobernador de Coahuila; el alcalde de Torreón fue aprobado por el ¡8 por ciento!
Aunque el 63% de los alumnos declararon interés por la política, a la hora de preguntarles si estaban dispuestos a participar como funcionarios de casilla, 76% contestó que no. Parece más fácil para los jóvenes expresarse de lejos, piensen en las redes sociales, que la engorrosa tarea de hacer política.
70% no supo cuánto dura un Diputado Federal en el cargo. 78% tampoco supieron cuánto dura un senador.
La redes sociales (Facebook, Twitter) compiten con la televisión como medio de información sobre la política. 76% no acude al periódico como fuente de información. Por las mismas la radio y las revistas. Aunque la muestra del estudio es pequeña, el microcosmos de la Ibero en nuestra ciudad refleja de alguna manera la cultura política que prevalece en los jóvenes. Y claro, hay un reconocimiento mayoritario de que la política es complicada (69%).
Nadie dijo que fuera fácil. ¡Bienvenidos!
27 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9148668
En el país hay estados que nunca han sido gobernados por otro partido. Coahuila es uno de ellos, y también sirve como ejemplo de corrupción para el Departamento de Estado de nuestro vecino del Norte. Por lo mismo, en las calles los jóvenes nos advierten sobre el obsoleto sistema político mexicano, aunque dudo que nuestros políticos quieran entender el momento.
Esos jóvenes que protestan son la parte más privilegiada del país, la que incluso estudia en universidades privadas como la Ibero o el ITAM, por mencionar algunas. Son universitarios de clase media, con buen acceso a las redes y capacidad de respuesta. Muchos de ellos están de edad de votar por primera vez en la elección de julio. Por ahora han centrado sus críticas en Peña Nieto y el duopolio, pero también ven con reserva a otros actores políticos.
En tales circunstancias la Universidad Iberoamericana en Torreón recién publicó los resultados de la Encuesta sobre Cultura Política, 2012. El momento no podía ser mejor. Gracias al maestro Gerardo Rivera supe de manera preliminar del estudio durante el foro de marketing político en el que participamos junto al profesor Krismell Grullón, el pasado mes de abril. Ahora, ¡y vaya que lo exige nuestro presente! se puede acceder al estudio en el sitio ww.lag.uia.mx. Comento los principales resultados.
Aplicaron una muestra de 148 entrevistas a los alumnos de doce carreras. La gran mayoría son jóvenes que viven en Torreón. Lo datos evidencian un perfil no exento de contradicciones y paradojas. Las tres instituciones en las que más confianza tienen son los maestros, la iglesia y los ¡medios de comunicación!
Hay gran desconfianza en el ejército, así lo afirmó 63%. Prácticamente 1 de cada 2 aprueba el trabajo del Presidente de la República; y sólo 34% aprobó el trabajo del gobernador de Coahuila; el alcalde de Torreón fue aprobado por el ¡8 por ciento!
Aunque el 63% de los alumnos declararon interés por la política, a la hora de preguntarles si estaban dispuestos a participar como funcionarios de casilla, 76% contestó que no. Parece más fácil para los jóvenes expresarse de lejos, piensen en las redes sociales, que la engorrosa tarea de hacer política.
70% no supo cuánto dura un Diputado Federal en el cargo. 78% tampoco supieron cuánto dura un senador.
La redes sociales (Facebook, Twitter) compiten con la televisión como medio de información sobre la política. 76% no acude al periódico como fuente de información. Por las mismas la radio y las revistas. Aunque la muestra del estudio es pequeña, el microcosmos de la Ibero en nuestra ciudad refleja de alguna manera la cultura política que prevalece en los jóvenes. Y claro, hay un reconocimiento mayoritario de que la política es complicada (69%).
Nadie dijo que fuera fácil. ¡Bienvenidos!
27 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9148668
viernes, 25 de mayo de 2012
Todavía es primavera
Por eso las protestas de los jóvenes en México nos recuerdan que todavía es primavera. Ya sea en el Distrito Federal, Pachuca, Puebla, Mérida, Morelia, Cuernavaca, Monterrey, Saltillo, Tijuana y hasta en Torreón. Hay más con el movimiento #Yosoy132. Mejor no subestimar. La población del país es eminentemente joven, pero hay una correspondencia entre las necesidades del país y la política. Cuando tuvieron la oportunidad, mejor nos entregaron una reforma política estrecha, insuficiente. Ahora los jóvenes toman las calles. No los subestimemos. Leamos bien lo que nos dicen las miles de voces que gritan:
¡Yo soy 132, yo soy 132!
¿Quieres marcar la historia de México?
Apaga la televisión, enciende tu mente.
¿Eres parte de la solución o eres parte del problema?
¡No somos porros, somos estudiantes!
¡No vengo por mi torta, vengo por mis libros!
Adiós Elba.
Peña Nieto: los que leemos no te queremos.
Queremos escuelas no telenovelas.
Peña Nieto tiene la tele, pero nosotros tenemos las calles y las redes.
Yo ya desperté ¿y tú?
Peña Nieto, nosotros sí leemos.
Ni un voto al PRI.
Televisa te idiotiza, Tv Azteca te apendeja.
Estudiantes informados, jamás manipulados
No somos porros, ni acarreados.
Ni vine por mi lonche, vine por mis huevos.
Lucha hoy, no llores mañana.
Medios justos, mentes libres.
Pueblo informado, pueblo no manipulado.
Por una democracia auténtica, Yo Soy 132.
Disculpe las molestias, Democracia en construcción.
25 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9148484
Véanme bien, soy un demócrata
Hasta ahora,
lo mejor de las campañas presidenciales han sido los jóvenes. De pronto, ese
actor que se consideraba dormido, le quitó lo soso a la contienda. No digo que
los jóvenes no estuvieran ahí, pero la gota que derramó el vaso se dio en la
universidad jesuita. El resto no sabemos dónde va a parar y cuánto va a influir
en las elecciones. Denise Dresser declaró que en sus veinte años como maestra
en el ITAM, no había visto algo semejante entre sus estudiantes. Ella misma
participó como activista en la marcha contra el candidato priista.
Por lo pronto,
no tengo la menor duda de la importancia que el equipo de Enrique Peña Nieto le
tomó a las protestas. Tanto, que ahora promueve un manifiesto “Por unapresidencia democrática”. Con su manifiesto, Peña Nieto nos sale a decir que él
es un demócrata que respeta las leyes, las protestas y hasta la transparencia.
Afirma, que de ganar no habría vuelta al pasado. El decálogo democrático que
presentó a lado de prominentes intelectuales, muestra los principios
políticos a los que se apega. Pero en las calles, los jóvenes que salieron a
protestar el sábado contra su candidatura piensan otra cosa sobre su estilo de
gobernar y los medios de comunicación que lo rodean. Es cierto, no se puede
descalificar el manifiesto, pero sí veo con sospecha que Peña nos salga a decir
lo mucho que se apega a la democracia y sus principios. ¿Nos querrá decir otra
cosa?
Los hechos
violentos contra opositores en Saltillo, Colima y Córdoba indican algo muy
distinto al espíritu democrático que nos enuncia Peña Nieto. Si dice respetar
la diferencia y al mismo tiempo, no pretende “gobernar en la unanimidad”, por qué
los militantes de su partido no toleran las manifestaciones en su contra. Hace
algunas semanas Jesús Silva Herzog Márquez advirtió la candidez de esta postura:
“repetir alabanzas al candidato es tan democráticamente cuestionable como
corearle maldiciones”.
En Coahuila
estas protestas son indiferentes a la mirada del expresidente de la Comisión de
Derechos Humanos en el Congreso de la Unión. El estilo es otro; no precisamente
el que se expresa en el decálogo. Por eso preocupa que tras las protestas de
los jóvenes contra Peña Nieto, se hagan descalificaciones arrogantes. Antes
siquiera de llegar al poder, más preocupan los signos de viejas prácticas autoritarias.
Sólo son bienvenidos los aplausos, los medios ditirámbicos y la complacencia de
la militancia ¿Serán esas manifestaciones un regreso al autoritarismo?
Por ahora el
equipo de Peña Nieto la pensará dos veces antes de desestimar a los
estudiantes. Lo mismo podría suceder con otros grupos, porque en política nuca
que se sabe qué reacciones habrá. Siempre hay, como decía el florentino, un
ingrediente azaroso.
Las protestas
contra Peña Nieto en diversas ciudades, incluida Torreón, se enmarcan en un
valor democrático: la diferencia. Pero ¿a dónde va a llegar este movimiento? ¿Cuánto
pesará electoralmente en las urnas? No lo sabemos. Las encuestas no lo reflejan
ampliamente, aunque sí en el segmento más joven (entre 18 y 24 años). No
obstante, ese segmento es insuficiente para cambiar el rumbo de la elección.
Recientemente
Francis Fukuyama argumentó el fracaso de la generación Facebook en el Egipto de
la Primavera árabe. Después de lograr
lo imposible, no lograron organizar un cambio político. ¿Podrán los jóvenes
mexicanos o not like?
23 de mayo 2012
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