lunes, 25 de julio de 2011

Un magnate en apuros

Fuente: El País

No se trata de una película hollywoodense con intrigas, traiciones y asesinatos. Los personajes: un poderoso magnate, la directora de un influyente medio de comunicación e importantes políticos involucrados en tremendo escándalo. Por si fuera poco, ya apareció muerto, el periodista que denunció las escuchas ilegales hace dos años. Ahora la sospecha asecha a los involucrados.

En el fondo, el escándalo de las escuchas, hasta ahora impune en el Reino Unido, reavivan la importancia de la ética en los medios de comunicación y la (auto)regulación. ¿Hasta qué punto llegar para conseguir una nota? ¿Es válido recurrir a la ilegalidad para denunciar la ilegalidad? ¿De qué manera respetar la vida privada en un asunto público? ¿Se vale todo con tal de mantener los niveles de popularidad más altos?
El escándalo de las escuchas ha revelado una madeja de corrupción, influencias y ausencia de límites para conseguir la mayor venta entre los medios. Lo importante es el fin, no el medio como se consigue la información.

De esa manera, las empresas mediáticas de Rupert Murdoch no sólo consintieron, sino alentaron el espionaje, incluso, en contubernio con las autoridades gubernamentales. Desde esa lógica, sostener el “éxito” no tiene precio. El tabloide News of the World promovió las escuchas a artistas, miembros de la familia real y ciudadanos que sufrieron desgracias. ¡La primicia por encima de cualquier costo! De alguna manera las consecuencias ya empezaron. El periódico de escándalos cerró, el influyente magnate fue al banquillo y hasta el primer ministro, David Cameron, se tambalea. Hacía tiempo que las autoridades estaban enteradas de las escuchas, pero no hicieron nada. Hoy, el primer y segundo hombre al mando de la Scotland Yard, tuvieron que renunciar a sus cargos. Esto apenas empieza.

Hay ciertas semejanzas con nuestro país por el poder de los medios, sobre todo, con la insana concentración que tienen Televisa y TV Azteca. Entre los ingleses ha resurgido el debate por el dominio del imperio mediático de Murdoch. Su dominio es tal que importantes políticos le tienen miedo. En realidad hay similitud con México. Un gobierno rebasado por el poder fáctico de los medios, y si no, el conflicto televisoras-Telmex, exhibió el temor de la Secretaría de Comunicaciones y de la Cofetel a intervenir en el problema.

Como los ingleses, nuestros políticos también temen al duopolio, máxime cuando está en juego la presidencia. La diferencia, está en las instituciones. Es posible que hasta el primer ministro caiga y el imperio de Murdoch al fin se tope con límites. En nuestro país, la justicia bien la puede procurar la pantalla. ¿Habrá quién le entre? De los mentados presidenciables sencillamente no veo a ninguno.

De toda esta crisis política, el gran Timothy Garton Ash considera que “cuando regrese en otoño a Reino Unido, volveré a un país un poco más libre”.

22 de julio 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/8996217

jueves, 21 de julio de 2011

Inside job (trailer)

   

   
   
Modificado por Joombly
   

   

Decadencia

Sicilia y los relojes

El lenguaje tiene su peso. El poeta Sicilia ante los legiladores no fue a pedir, 
sino a exigir la reforma política. 

Reelige o castiga

   

    
  
Modificado por Joombly
    

    Fuente: http://www.reeligeocastiga.org/
Recién acabo de ver el breve documental “Reelige o castigar”. Como bien lo apunta su título, el documental tiene un objetivo claro y está centrado en un tema tabú para nuestra clase política: la reelección. Durante un siglo, “Sufragio efectivo, no reelección”, fue la fórmula mítica, casi sagrada del régimen político revolucionario. Lo que empezó como un rechazo a la eterna reelección porfiriana (sólo a nivel de presidente de la República), en 1933 terminó a manos de Plutarco Elías Calles en un cerco al poder legislativo. De esa manera, el poderoso presidente suprimió “convenientemente” el derecho de los ciudadanos para apremiar o castigar a sus senadores, diputados y presidentes municipales. En consecuencia, la decisión pasó a manos del Partido y actualmente, sigue en manos de Los partidos.

Nuevamente el tema de la reforma política resurge como una alternativa viable para oxigenar el vetusto régimen político. Pero si el tema regresa no es por un grupo de legisladores reformistas, sino por llamada de atención de un grupo de ciudadanos y también activos tuiteros. Se trata de una asociación civil conformada por profesionistas y académicos. La propuesta está abierta para los ciudadanos que desean exigir a sus diputados avanzar en la reforma del poder.

Un listado en la página de la asociación muestra a los diputados que se han pronunciado a favor de la reelección de legisladores y alcaldes. En el caso de Coahuila, sólo los diputados Jesús Ramírez Rangel y Tomasa Vives aparecen en la lista. ¿Y el resto? ¿Qué opina la mayoría priísta de Coahuila? En el caso de Durango, también dos diputados apoyan la propuesta: Laura Elena Estrada Rodríguez y Bonifacio Herrera Rivera.

Está claro que dejar la política a los políticos es riesgoso. Por lo mismo, la reforma donde se incluyó la reelección fue rechazada en su momento por los priista de la Cámara baja, a pesar de que el dictamen fue promovido por los senadores de ese mismo partido. Entonces se pretextó la increíble necesidad de ¡más tiempo! para revisar el tema.
En la crisis de legitimidad que viven los partidos políticos y las instituciones, hacer una reforma representa una alternativa viable al descontento, a la insatisfacción. Sin embargo, para los legisladores no hay prisa, para los ciudadanos sí.
Carlos Fuentes resumió el tabú de la reelección: “un miedo a la democracia”. ¿Por eso no le entran?

domingo, 17 de julio de 2011

A seguir en bicicleta



Recién me entero que el programa Ecobici, un alternativa de transporte en el DF, ha tenido tanto éxito que los usuarios han saturado el servicio. En una megaciudad como México, se logró integrar lo que parecía imposible.  Hoy los beneficios son palpables.
Desde hace años que disfruto del ciclismo, primero como vago por la ciudad, luego incursionando en serranías, parajes desérticos y por supuesto, en la generosa cuenca del Nazas.  Ahora mis paseos no son tan frecuentes, tanto como todos los días durante varias horas. Pero al menos una o dos veces a la semana hago un recorrido interejidal. Unos quince o veinte kilómetros me salvan de la atadura al ordenador. Para el caso, nada como salir en bicicleta.
Así, durante los dos primeros meses del año, combiné con singular alegría mi traslado al trabajo en bicicleta.  En esa feliz circunstancia consulté los archivos que luego dieron lugar a un nuevo ensayo sobre la colonia china de Torreón.
El músico David Byrne escribió en sus Diarios de bicicleta: “No uso la bici en todas partes y todo lugar porque sea algo ecológico o que valga la pena. La uso más que nada por la sensación de libertad y regocijo que me da".
En las últimas semanas en nuestra ciudad, avanza la obra de la cliclovía sobre el bulevar Constitución. Como en todo, no han faltado las críticas ramplonas que refieren peyorativamente la palabra “pueblo”.  Pero nada más provinciano que admirar en otras ciudades, lo que desaprobamos en la nuestra.
La ciclovía es un pequeño avance, pero no por pequeño menor. Sobre todo por el modelo de ciudad imperante, es decir, una ciudad inequitativa que reclama un primer lugar para los automovilistas en detrimento de peatones y ciclistas. Por lo mismo, al enojo de los conuctores por la apertura del Paseo Colón, está una reconquista dominical del espacio público. Antes que los autos, las personas.
La movilidad en Torreón está marcada por una visión dominante: la visión de automovilista. Es hora de abrir las decisiones  a otros actores: que hablen los cientos de miles de peatones, que hablen los miles de ciclistas. Por eso, desde el buró de un Consejo de Vialidad se puede proponer placas para las biciletas.
Sin duda, la obra de la ciclovía abre nuestro estrecho concepto de movilidad. No hay que escatimar entonces, el mérito del Ayuntamiento por romper con la chata visión urbana, la gris inercia de la ciudad. 
Por lo pronto, ¡a seguir en bicicleta!
17 de junio 2011

viernes, 15 de julio de 2011

El ejército al banquillo

Las más de las veces, los cambios en las sociedades son lentos. Tan paulatinos que resultan imperceptibles desde el presente. También hay atajos para el cambio: las revoluciones, los pactos fundacionales, las crisis. Desde nuestro presente, sobre todo los últimos diez años, el ritmo de la democracia mexicana nos desespera por sus raquíticos logros, nos decepciona por la calidad de los resultados. No obstante, hay cambios que no debemos perder de vista ni menospreciar.

Hace unos días, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ratificó una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos respecto al fuero de los militares y la obligación de ser juzgados por instancias civiles.  

Se trata de una pequeña, pero profunda victoria a favor de los derechos humanos y la acotación del poder. 

De alguna manera se desmontan los resabios del autoritarismo. Por lo mismo, detrás de la positiva sentencia está un caso paradigmático de la llamada “Guerra sucia”. Rosendo Radilla fue desaparecido en 1974 en Guerrero por militares. Aparentemente el asuntó quedó sepultado en el pasado, pero la extraordinaria lucha su familia movió al Estado Mexicano. Un caso, una familia, provocó un cambio. ¿Qué vendrá en el futuro para el país por los desaparecidos de la “guerra contra el narco”?

El caso Radilla enlaza el pasado con nuestro presente. Tras años de violencia desatada por los cárteles en el México del siglo XXI, el ejército, una institución que goza de confianza y credibilidad frente a los mexicanos, ha enfrentado la crisis de seguridad en el país. En su paso se ha enfrentado con casos de abusos y asesinatos de civiles. De los estudiantes del Tecnológico de Monterrey a la familia de Tamaulipas, de los jóvenes de Sinaloa al chico de Cuernavaca. ¿Necesitamos más ejemplos?

La sentencia de la Suprema Corte abre el camino para que los abusos de militares contra civiles sean juzgados por instancias civiles y no bajo la opacidad de la justicia militar. Esto implica un profundo cambio entre la relación de las autoridades militares y la sociedad. Desde luego que no les ha gustado a los militares, pero no hay marcha para atrás.

Recuerdo aquí cómo recientemente en España, una mujer embarazada rompió el paradigma del ministerio de Defensa. Carme Chacón asumió el cargo estando embarazada. Al final, la sociedad española había asumido un profundo cambio con sus autoridades militares.
 
En nuestro país, a pesar de la oposición que ha encontrado la propuesta de la ley de seguridad nacional entre los círculos políticos y militares, tendrá que incluir necesariamente esta nueva relación.

15 de julio 2011