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jueves, 28 de junio de 2012

Mentada de madre

Ante la falta de recursos democráticos en nuestro país, piense en la revocación de mandato o la reelección, a veces no queda de otra más que mentarle la madre al gobernante. Por supuesto que mentarla no sustituye ninguna de las figuras negadas en la reforma política, pero sí hace las veces de válvula para el escape social. El caso puede parecer gracioso o incluso anecdótico, pero el fin de semana pasado en Guadalajara, poco más de mil personas se reunieron para mentarle la madre al gobernador Emilio González Márquez. Incluso, se registró en el Récord Guinness la megamentada en respuesta al inolvidable papel del gobernador en el año 2008. No sé si eso registro valga algo, ni tampoco me importa. Pero lo que es un hecho es la decadencia del PAN en uno de sus principales bastiones: Jalisco.

En 1995 Alberto Cárdenas ganó por primera vez la gubernatura para el PAN. A partir de entonces el panismo hizo un trabajo razonable y fue refrendado en varias ocasiones por los ciudadanos. Hoy la historia es otra y el próximo domingo el PAN no sólo perderá el bastión, sino que probablemente sea desbancado hasta el tercer lugar. Está claro que los jalicienses no quieren más PAN. ¿Lo entenderán los panistas? ¿Le servirá la crítica?

A unos días de la elección, la competencia está entre Aristóteles Sandoval del PRI y Enrique Alfaron del Movimiento Ciudadano. Hay altas posibilidades de que el PRI regrese al gobierno de Jalisco después de 17 años, aunque no descartemos del todo a Alfaro. Regresemos al punto: 


las elecciones no sólo se ganan con votos en las calles, sino con gobiernos que previamente son reconocidos por la calidad (o ineficiencia) de su trabajo. 


Ganar no es suficiente, es necesario darle forma y contenido al gobierno. González Márquez dilapidó el capital político que el PAN había acumulado por años. Mejor le mentó la madre a los ciudadanos que se opusieron a la “limosna” que pretendía el gobierno para la Iglesia. Visto en otra perspectiva, algo similar pasará con la elección presidencial del primero de julio, donde es muy posible que Enrique Peña Nieto recupere la presidencia para el PRI. El PRD en segundo y el PAN pasará al tercer lugar. Nuevamente pregunto ¿les dirá algo a los panistas ser desbancados hasta la tercera posición?

A quienes desprecian el voto. Dicen que no vale nada, pero cuando los ciudadanos se deciden pueden echar al partido en el gobierno, o en su momento, refrendarlo. Emilio González Márquez quedará como el exgobernador al que los ciudadanos le mentaron la madre. Al mismo tiempo será el gobernador que le entregó el poder al PRI.

Felipe Calderón ya es recordado por los muertos y la violencia, pero también por entregar el poder al PRI y acaso, atestiguar con amargura el tercer lugar de su partido. El colofón de su sexenio ya lo adelantó hace unos días, cuando las autoridades anuncian con gran expectativa y certeza la detención de un criminal con apellido de alcurnia entre los narcos. A las pocas horas las mismas autoridades nos dicen que siempre no. Lo cierto es que el estilo panista de gobernar parece agotado. No sólo por la inseguridad y la violencia,  sino esencialmente porque el PAN no fue capaz de cambiar el status quo.


28 de junio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9151541

lunes, 12 de marzo de 2012

Resquebrajar el sistema político mexicano

Primero vienen a pedir el voto y luego se van. Así son muchos de nuestros políticos. Por eso la historia nos resulta conocida: políticos que abandonan el cargo para buscar otro. Políticos que en busca de alargar su carrera, truncan administraciones públicas. Políticos que ante la falta de incentivos, crean sus propios atajos para ir por otro puesto. Ahí están los alcaldes que avientan el cargo por una diputación o senaduría. Senadores que quieren ser gobernadores. Diputados que saltan del Congreso para ser alcaldes. No estoy en contra de las carreras políticas, pero no hay de otra en el sistema político mexicano. 


La continuidad está atada perversamente al abandono del cargo público. Sin instrumentos como la reelección (anulada en 1933), los representantes populares optan por solicitar “licencia”. De esa manera, ante la ausencia de la reelección, pedir licencia se ha vuelto una práctica común y casi incuestionable. Es el mejor camino para los políticos, pero también el peor para los ciudadanos porque no hay rendición de cuentas ni nada que ligue la responsabilidad del voto con el representante. Una vez que un político es electo, éste puede hacer casi lo que le venga en gana. Ejemplos sobran. 





La promesa de no abandonar la alcaldía. Fuente: El Norte



Por eso, el inédito caso de la alcaldesa Ivonne Álvarez, de Guadalupe, Nuevo León, puede sentar un precedente nacional que rompe la cómoda normalidad de abandonar los cargos constitucionales en el país. A grosso modo narro el caso. La alcaldesa abandona su cargo, o para decirlo con eufemismo, “el cabildo le concede licencia”, a fin de que ella llegue al senado. En esa lógica, ¿qué más da romper las promesas de campaña, entre ellas, no dejar el cargo y concluir el periodo completo? Los hechos habrían ocurrido con normalidad, si no fuera por una joven abogada, Dinorah Cantú, que interpuso un amparo contra el abandono del cargo de la alcaldesa. Argumentó que en la solicitud de licencia realmente no había motivos para dejar la presidencia. El argumento hizo eco en el Tribunal, y finalmente revocó la decisión del cabildo, lo que obligó a la alcaldesa a regresar a su cargo
.
“Estoy muy indignada” respondió la alcaldesa al conocer el fallo del Tribunal. El síndico del ayuntamiento, José Garza, fue más allá en su defensa de abandonar los cargos: “Están atropellando nuestros derechos constitucionales… el Tribunal no consideró que esto puede dejar un precedente, y bien puede resquebrajarse el sistema político mexicano y puede tener consecuencias de (sic) afectar la paz social”. Concluyó el cínico, perdón síndico: “el sistema político mexicano está en juego”.

Pero la indignada defensa no consideró nunca a los ciudadanos, sino solamente las particularísimas aspiraciones de los políticos, que eso sí, suelen presentarse al servicio de la gente. Si este amparo sienta un paradigma, entonces demos la bienvenida al resquebrajamiento del sistema político. Un sistema por demás obsoleto y esclerótico. En otras palabras: el viejo régimen que el PAN desde el poder no quiso ni supo desmontar. Si el cambio no viene de la clase política, entonces la hora es de los ciudadanos. A pesar de las carencias de nuestra democracia, los ciudadanos todavía tenemos al alcance la denuncia, la discusión pública, el amparo, el acceso a la información para catalizar el resquebrajamiento de sistema político. El esquema actual no puede ofrecer otros resultados, desde hace tiempo que caducó. Por eso resulta vital para nuestra democracia empujar por diferentes caminos la rendición de cuentas.

Actualmente muy poco nos protege a los ciudadanos contra los políticos que avientan el cargo en busca de otro. El camino abierto en Nuevo León puede ser la puerta a algo más grande que entonces sí, obligue a los políticos a un mínimo de responsabilidad en el gobierno. La indignada no es la alcaldesa, sino una parte de la ciudadanía que paulatinamente reclama su lugar. Si desea conocer más sobre el amparo, o incluso interponer uno contra su político local, busque en el sitio www.chapulinazonl.wordpress.com

11 de marzo 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9127256

viernes, 11 de noviembre de 2011

Correr a un político



En un histórico referendo, los ciudadanos del distrito 18 en Arizona, corrieron esta semana a Russell Pearce, senador y autor de la famosa ley antiinmigrante SB1070. El procedimiento fue sencillo: en el verano los votantes recabaron firmas para solicitar la revocación del político, requería al menos 7 mil, pero llevaron más de 10 mil. Esta semana se realizó la votación que sustentó la revocación del afamado senador. La llamada reforma política en nuestro país mutiló ese medio de rendición de cuentas. De esa manera, los legisladores mexicanos cerraron la puerta a los ciudadanos.


11 de noviembre 2011
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9060170

miércoles, 26 de octubre de 2011

En manos del PRI

Reforma, El Universal, 25 de octubre
El derrumbe de una época llevó a los tunecinos a deponer a su monolítico gobernante. Tras años de inmovilidad política, Zine el Abidine Ben Ali no sólo fue derrocado con el inicio de la Primavera árabe, sino que fue condenado junto a su esposa, a 35 años en la cárcel, entre otras cosas, por enriquecimiento explicable. El domingo pasado en Túnez se realizaron elecciones, a fin de elegir una Asamblea constituyente que tendrá el menudo encargo de formular ¡una nueva constitución!

La referencia viene el caso, por qué no sé qué más necesiten nuestros legisladores, para al fin avanzar en las reformas que favorezcan al México del siglo XXI. Ya sabemos que el Senado aprobó un dictamen de reforma del poder, para luego ser mutilada por lo diputados. Ayer aprobó la Cámara baja en lo general, media reforma política. La decisión fue consistente con la mayoría del PRI, porque excluyó el principal mecanismo de rendición de cuentas: la reelección consecutiva de legisladores y alcaldes.


Sin embargo, temprano por la mañana, al leer los principales diarios de circulación nacional, leí con sorpresa (por contradictorio), un desplegado de la bancada del PRI donde expresó: “Sí a la reforma política”. Como gran noticia, los priistas decidieron, al menos en palabras, entregar “más poder a los ciudadanos en la toma de decisiones”. Para ello, anunciaron la aprobación de reformas, incluyendo la reelección, para que “nuestro sistema político evolucione decididamente hacia un modelo de Democracia Participativa”.


Como partido reformador, el PAN fue un fracaso en los 11 años que lleva en el poder. La expectativa de cambio institucional pronto fue rebasada por la comodidad del status quo: ¿Para qué cambiar si así están bien las cosas?


Por lo mismo, ahora que el PRI tiene mayoría y ya se apunta a suceder al PAN en el gobierno nacional, habría que exigir a que sea consecuente con sus palabras. Por un lado, ayer promovieron la reelección, pero ese mismo día la desechan. Con ese temperamento legislativo, ¿qué tanto podemos confiar en las palabras de Peña Nieto cuando se muestra favorable a reducir 100 diputaciones plurinominales? No importa tanto de quien venga la propuesta, sobre todo, si se concreta.


En los hechos, esa mayoría de legisladores, aquí también hay que incluir a las otras fuerzas políticas, no tiene incentivos para el cambio, y por lo mismo, las propuestas pueden durar años entre los partidos sin que se muevan las cosas. Entonces, habrá que esperar a una crisis mayor o a que buen día, como en el Norte de África, los ciudadanos tomen las calles para sacudir su vida pública.

jueves, 21 de julio de 2011

Sicilia y los relojes

El lenguaje tiene su peso. El poeta Sicilia ante los legiladores no fue a pedir, 
sino a exigir la reforma política. 

Reelige o castiga

   

    
  
Modificado por Joombly
    

    Fuente: http://www.reeligeocastiga.org/
Recién acabo de ver el breve documental “Reelige o castigar”. Como bien lo apunta su título, el documental tiene un objetivo claro y está centrado en un tema tabú para nuestra clase política: la reelección. Durante un siglo, “Sufragio efectivo, no reelección”, fue la fórmula mítica, casi sagrada del régimen político revolucionario. Lo que empezó como un rechazo a la eterna reelección porfiriana (sólo a nivel de presidente de la República), en 1933 terminó a manos de Plutarco Elías Calles en un cerco al poder legislativo. De esa manera, el poderoso presidente suprimió “convenientemente” el derecho de los ciudadanos para apremiar o castigar a sus senadores, diputados y presidentes municipales. En consecuencia, la decisión pasó a manos del Partido y actualmente, sigue en manos de Los partidos.

Nuevamente el tema de la reforma política resurge como una alternativa viable para oxigenar el vetusto régimen político. Pero si el tema regresa no es por un grupo de legisladores reformistas, sino por llamada de atención de un grupo de ciudadanos y también activos tuiteros. Se trata de una asociación civil conformada por profesionistas y académicos. La propuesta está abierta para los ciudadanos que desean exigir a sus diputados avanzar en la reforma del poder.

Un listado en la página de la asociación muestra a los diputados que se han pronunciado a favor de la reelección de legisladores y alcaldes. En el caso de Coahuila, sólo los diputados Jesús Ramírez Rangel y Tomasa Vives aparecen en la lista. ¿Y el resto? ¿Qué opina la mayoría priísta de Coahuila? En el caso de Durango, también dos diputados apoyan la propuesta: Laura Elena Estrada Rodríguez y Bonifacio Herrera Rivera.

Está claro que dejar la política a los políticos es riesgoso. Por lo mismo, la reforma donde se incluyó la reelección fue rechazada en su momento por los priista de la Cámara baja, a pesar de que el dictamen fue promovido por los senadores de ese mismo partido. Entonces se pretextó la increíble necesidad de ¡más tiempo! para revisar el tema.
En la crisis de legitimidad que viven los partidos políticos y las instituciones, hacer una reforma representa una alternativa viable al descontento, a la insatisfacción. Sin embargo, para los legisladores no hay prisa, para los ciudadanos sí.
Carlos Fuentes resumió el tabú de la reelección: “un miedo a la democracia”. ¿Por eso no le entran?

viernes, 3 de junio de 2011

Arizona, Inglaterra ¿Y México?


Ya sé lo que pensarán. Las comparaciones son odiosas. Pero también necesarias para mirar otras perspectivas que tal vez nos den luz a problemáticas comunes. Tras meses de polémica en Arizona, la multicitada ley SB1070 parece encontrar otro cursos en la población estadounidense. El proyecto de ley fue promovido por el presidente del senado en el estado, el republicano Russell Pearce.  La ley tuvo el aval de la gobernadora Jan Brewer.
 Hasta ahí la historia parecía ir sin sobresaltos, pero por medio de una controversia constitucional se echó abajo los párrafos de la ley donde se criminalizó a los inmigrantes. Sin embargo, las cosas no se quedaron ahí, y por estos días un grupo de ciudadanos decidió ir más allá: promover la revocación de mandato del patriótico senador. En protesta se organizaron y recabaron el doble de firmas requeridas, unas 18 mil, para solicitar la revocación del legislador ante la oficina de la Secretaría de Estado. El siguiente paso es la validación oficial, que de verificarse estaría revocandoel mandato de Pearce, y por lo tanto, la gobernadora tendría que convocar a elecciones. En contraparte el senador se ha defendido y ya lo apoya un grupo de patriotas que comparte sus ideas. Lo interesante del caso es el mecanismo de contrapeso y rendición de cuentas que pueden ejercer los ciudadanos de manera sencilla y directa. Alguien pensará que este tipo de figuras se presta para el abuso, pero en mucho tiempo no se ha ejercido en Arizona. Lo importante es la posibilidad que tienen esos ciudadanos para ejercer un contrapeso. No sabemos cómo terminará la historia del senador. Por lo pronto, las firmas ya están registradas.
De manera paralela en Inglaterra, un parlamentario ingresó esta semana a la cárcel por hacer fraude con la declaración de sus gastos como legislador. Lord Taylor of Warwick, de 58 años, deberá cumplir una condena de un año por declarar otra residencia en Londres, a fin de obtener recursos extras por 11 mil libras para cubrir supuestos viáticos. Lo cierto es que el legislador vio la forma de “ganar” más dinero falseando la dirección de una residencia. Así lo hizo hasta que los descubrieron y lo enviaron a la cárcel. Su condición de parlamentario no lo amparó contra el fraude, por el contrario, fue juzgado como cualquiera que comete un delito. El mensaje es poderoso para los ciudadanos de esos países, sobre todo, para sus políticos.
¿Se imagina lector estas posibilidades al alcance de los ciudadanos en México? ¿Qué sucedería en Torreón donde luego nos esteramos de cada cosa? ¿Cuánto durarían nuestros políticos? Estas herramientas para los ciudadanos están vedadas convenientemente en nuestro país, de ahí la relevancia de la reforma política. Por otra parte, el sistema de justicia es profundamente inequitativo y termina por ofrecer una patente de corso a quienes ejercen el poder. Ambos caminos no están en las opciones reales de los partidos en México y tampoco podemos esperar mucho de quienes detentan el poder. Si los partidos han fracasado, no queda más camino que empoderar, quiero decir, empoderarnos los ciudadanos

3 de junio 2011
Milenio, http://impreso.milenio.com/node/8969257

lunes, 2 de mayo de 2011

El PRI contra el PRI

Si alguna duda queda del conflicto entre Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, la intensa semana legislativa terminó por demostrar las diferencias con toda claridad. Conflictos en la política siempre va a haber, igualmente diferencias y claro, en entornos democráticos, una abierta competencia por el poder.

Sin embargo, la disputa actual entre los priistas lejos de beneficiar el interés público, lo paraliza. Lejos de que la competencia sea un incentivo para generar resultados y gobiernos eficientes, se convierte en una política estéril y en el mejor de los casos, en una política mediocre.

Ni la llegada de Humberto Moreira a la dirigencia del partido, ni la posible candidatura de un político “fresco” como Peña Nieto, ha logrado ofrecer un mínimo atisbo de cambio y modernización en el partido. Por el contrario, son tan parecidos al pasado que quisiéramos olvidar.
Si hoy se reclama al PAN su poco compromiso para desarticular el antiguo régimen, el PRI regresa a los Pinos sin la necesidad de autocrítica, de ahí las mismas prácticas con nuevos actores. Su ascenso proviene más del desgobierno panista, que de sus resultados como gobierno.

Por eso el freno de la reforma política es una mala señal en momentos en que los partidos son maquinarias de votos, pero no necesariamente de legitimidad. Después de ver las asistencias a las elecciones, después de conocer cómo en las encuestas los partidos y los legisladores están por los suelos en credibilidad y confianza, después de palpar el rechazo hacia la política por parte de tantos ciudadanos, resulta desalentador ver como el PRI propone la reforma política y el mismo PRI la descarrila. ¿Estamos en la antesala de aquellos gobiernos que solían llevar a la ruina las finanzas del país? No lo creo, pero la pobreza legislativa que el PRI abanderó esta semana, es sin duda una mala señal. En buena medida nos da un idea clara de qué podemos esperar y no, del PRI en el poder. Ya no digamos un proyecto de país, pero sí una agenda ciudadana que responda a las demandas actuales. El mensaje del PRI esta semana es claro: los ciudadanos pueden esperar, el país también.

Hace unos días Jorge Castañeda le escribía por Twitter a Enrique Peña Nieto: “Enrique: la reforma política depende de ti. No trae todo lo que quieres, pero trae mucho que sirve. Por favor, apóyala”.

Y en efecto, la reforma política no es siquiera una reforma de estado, pero es útil y conforme al ritmo desesperantemente incremental de la democracia mexicana, la propuesta podría derivar en cambios significativos.

Puedo entender que Peña Nieto no quiere sombras y mucho menos candidatos ciudadanos en el 2012 que sí tienen prestigio y credibilidad, piénsese en un Alejandro Martí, en una Isabel Miranda. Ante el hartazgo ciudadano, ante aquellos que ni votan y que en automático desprecian la política, ciudadanos con estas credenciales podría volverse una alternativa viable, razonable.

En las condiciones actuales del país y la oleada de criminalidad que domina ciudades y regiones, los posibles candidatos de los partidos políticos, incluso los que se presentan ya en Coahuila, no dejan de ser actores convencionales. Nuestro presente demanda otros liderazgos, otras relaciones y otras vías políticas. La reforma política abre esa posibilidad, no en lo inmediato, pero sí en los próximos cinco años. Por lo pronto, el PRI nos receta el siguiente ritmo: todo puede esperar.

Milenio

miércoles, 13 de abril de 2011

Resucitar la Reforma política



Irónico. Al parecer la nueva sede del Senado les quedó chica a los senadores y al personal que labora en la Cámara Alta. Pero a la inversa de la construcción millonaria, más de 2 300 millones de pesos, el país parece quedarles grande. Las decisiones que ahí se toman, pero sobre todo las que se dejan de tomar, podrían proyectar un país distinto al que ahora tenemos. Me refiero desde luego al entramado institucional que sostiene al Estado Mexicano. Desde hace tiempo que se acusa una profunda crisis de legitimad en los actores políticos claves del país. Y legitimidad no sólo se refiere al voto y a la representación popular, sino a la calidad posterior en el uso del poder. Con facilidad tenemos actores políticos que emanan de los ciudadanos para luego desentenderse de ellos. Piense en su diputado o en su senador. Hay de por medio un voto, pero no hay de en el camino ningún mecanismo de responsabilidad de cara a los representados. El esquema funciona así: yo gano una elección, provengo del voto de los ciudadanos, pero no hay nada de fondo que me ligue a ellos después. Ni mi trabajo, ni la vista al distrito. Nada, porque al final se responde al partido o al grupo.  Al no haber incentivos, la responsabilidad se vuelve ambigua.
Pero ese esquema es sólo una dimensión de la reforma del poder. Todo parece indicar que algunos aspectos de la reforma política propuesta en 2009 por el presidente Felipe Calderón, van avanzando esta semana en el Senado. Candidaturas independientes, reelección de legisladores, iniciativa ciudadana y la figura del referéndum son algunos puntos de acuerdo. Se quita de la propuesta, la segunda vuelta electoral en las elecciones presidenciales, reelección de alcaldes, creación de gobierno de coalición, el aumento del porcentaje requerido para registrar un partido, la reducción de Congreso.
Si realmente avanza el acuerdo entre los coordinadores del PRI y del PAN, este se reflejaría en un dictamen que turnarían a fin de mes a la Cámara de Diputados para su discusión, y en dado caso aprobación. Durante el 2010 la propuesta del ejecutivo naufragó y tras la salida del entonces Secretario de Gobernación, quedó huérfana. Ahora la abandera el PRI, en especial Manlio Fabio Beltrones. Se trata sin duda de una noticia importante, pero cuando vemos la cantidad y la relevancia de los temas que se quedan en la mesa, estamos ante políticos demasiado convencionales que le temen pensar en grande. Así como va, es una propuesta de reforma política pequeña, sin grandes miras, sin grandes aspiraciones. ¿Por qué posponer la reelección de diputados hasta el 2015 y la de senadores hasta el 2018?
¡Vaya lección de arquitectura! Los senadores modernizaron notablemente su sede, para lo cual no se escatimaron recursos ni tecnología. Pero al mismo tiempo, esos legisladores son incapaces de modernizar a fondo el vetusto sistema político mexicano. Avanza el tema de la reforma, pero nos quedan a deber.

domingo, 7 de febrero de 2010

Réquiem por las reformas



Envidia me causó hace unos días ver un debate, que para nuestras costumbres en México, acá resultaría imposible. El presidente Barack Obama se metió a la boca de lobo por decir de una manera. Fue hasta la casa de sus opositores, de sus detractores en el Congreso y en las calles para dar la cara y defender la Reforma de Salud, además de otros temas de la agenda que impulsa el gobierno a su cargo. Los temas debatidos por el presidente norteamericano no fueron menores, ni tampoco sencillos, sobre todo, en momentos en que la crisis y el desempleo han afectado el país vecino y de paso, a la economía mundial.

Obama se presentó a una reunión del caucus republicano celebrado en Baltimore. Ahí habló fuerte y claro, expuso sus argumentos e incluso aceptó ante los republicanos que retomaría sus propuestas a fin mejorar la conducción del país. Serio, pero sin perder la compostura, aguantó fuertes reclamos, críticas. Incluso se dio tiempo para intercalar algunas bromas a fin de suavizar el debate. En la discusión se expresaron dos visiones distintas del país en torno a temas como la seguridad social, el crecimiento del déficit público, los impuestos, el desempleo y la generación de energía. Asumiendo su rol como Jefe de Estado, Obama escuchó las diferencias y mostró apertura con respecto a la reforma de salud: "Si ustedes me enseñan propuestas que expertos independientes puedan respaldar como benéficas para la reforma que necesitamos, pueden estar seguros de que las voy a incluir".

Contundente, no dudó en declarar que “el pueblo no quiere que nos ocupemos de salvar nuestros puestos de trabajo, sino sus puestos de trabajo”.

Paralelo a esto, el debate abierto por el presidente Felipe Calderón con respecto a la Reforma Política, parece destinado al fracaso. De entrada, nuestro presidente ni siquiera puede pararse en el Congreso a debatir o defender sus propuestas. Cuando lo hacen los Secretarios, aquello se convierte en una retahíla de descalificaciones e insultos en el mejor de los casos.
Por otro lado, la defensa de la Reforma Política fue abandonada durante semanas por el Presidente. La lanzó en diciembre del año pasado, y justo esta semana, la semana de los terribles crímenes de Juárez y Torreón, decide retomar el tema.

Así, el pasado tres de febrero Calderón publicó en dos diarios de circulación nacional, El Universal y el Excélsior, un texto titulado: “Reforma en favor de los ciudadanos: del sufragio efectivo a la democracia efectiva”. En el texto retomó una modesta defensa de su propuesta, la cual nos dice, es “perfectible”. Leyendo los más de 171 comentarios que acumuló el sitio del Universal, se muestran más que argumentos, duras críticas y descalificaciones. ¿Será acaso una muestra del nivel argumentativo de los mexicanos que acceden a Internet? No le fue bien en los comentarios, como tampoco le ha ido bien con el Congreso, más apurado en las próximas elecciones, que el futuro del país.

En donde sí he visto mejor recepción en cuanto a crítica y discusión, es en el nuevo sitio que abrió la Secretaría de Gobernación para el tema de la reforma del poder: reformapolitica.gob.mx. Ahí se presentan diversas actividades y foros abiertos para opinar y escribir al blog del Secretario Fernando Gómez Mont. De hecho es el más activo promotor de las reformas en diferentes círculos académicos, intelectuales y medios de comunicación.

Sería una verdadera pérdida de oportunidad, si es que algo nos “dice” el año del Bicentenario, que ese debate no llegue a ningún lado. No obstante, es significativo de la cultura política en México, que poco podamos discutir, a fin de avanzar en la tan gastada relación entre políticos y ciudadanos. Desde hace varios años los ciudadanos estamos acotados por el problema de la inseguridad, desgastados también por la falta de credibilidad y confianza en las instituciones.

Por eso no es extraño que las tres principales encuestas de valores, el Latinobarómetro, la Encup, y la Encuesta Mundial de Valores, registren la insatisfacción de los mexicanos con la democracia. Esos estudios empíricos muestran una creciente decepción con la democracia. En consecuencia, tampoco debe extrañarnos que un sector de la población mexicana esté dispuesto a abandonar libertades propias de la democracia, a fin de abrazar un régimen duro y autoritario que garantice la seguridad y el crecimiento económico. ¿Acaso estamos ante el retorno autoritario? No lo creo, pero hay en el ambiente manifestaciones preocupantes.


6 de febrero
el siglo de torreón
twitter.com/uncuadros

sábado, 30 de enero de 2010

Godot y la estafa



Como si se tratara de teatro del absurdo, dos hombres esperan en vano a un tal Godot. Pero a diferencia de la célebre obra de Samuel Beckett, la inútil espera viene en dos vías. La que va de nuestra clase política a los ciudadanos y la que esporádicamente se presenta: de los ciudadanos a la política. Ambas guardan una parálisis e inmovilidad desesperantes, porque en el fondo se reflejan, se parecen. De esa manera el discurso repetido hasta el cansancio termina por no ser escuchado. Sólo oímos el ruido que legislatura tras legislatura se hace. De esa manera, el discurso sobre las “reformas” se ha vuelto mítico y etéreo, pero también inalcanzable porque nunca llega.

El decálogo del Presidente Felipe Calderón para hacer una reforma política, pronto se desdibujó en la irrelevancia de los legisladores panistas, y sobre todo, en el muro infranqueable del PRI. Hace semanas comentaba que la propuesta calderonista se propone cambiar las reglas del juego en la relación sociedad-gobierno, quizá no sea la mejor propuesta, o tal vez no nos guste, pero el peso de la propuesta radica en que emanó directamente del Ejecutivo. En este sentido, se discute ya con algo sobre la mesa a fin de afinarlo, mejorarlo o cambiarlo. Sin embargo, en el Seminario para la Reforma del Estado, que se efectuó en el Senado de la República, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, más que discutir, desechó rápidamente el tema de las candidaturas independientes. “No pasarán”, debido a la “influencia acrecentada de los poderes fácticos y al inusitado hiperactivismo de los grupos de ultraderecha”. Habrá que recordar entonces su silencio cuando el PRI junto con el PAN, impulsados por la Iglesia Católica, han promovido la penalización del aborto.

Así los demás temas, donde incluso se acusó la propuesta del Ejecutivo como una regresión autoritaria. Pero independientemente de la diferencias, no hemos escuchado, ni tampoco leído la cotrapropuesta de otros partidos y actores, a fin de avanzar. ¿Si no qué sentido tiene un congreso bien pagado para que sólo vayan a platicar y tomar café? En todo esto los ciudadanos nos quedamos esperando a Godot, sin saber bien a bien cuál es el sentido y lo que se espera.
Acaso, uno de los pocos que sí tiene una propuesta es el senador Manlio Fabio Beltrones, quien se destapó esta semana como un posible candidato a la presidencia de la República. No obstante, de poco le ha valido, a “título personal”, esa propuesta que por cierto, guarda similitudes con la enviada por el Ejecutivo. Esta misma semana, el coordinador de la bancada priísta en San Lázaro, Francisco Rojas le contestó a su compañero de partido y descartó la reforma porque a la gente le importa "el empleo, tener alimentos tres veces al día en sus casas y contar con una manera digna de vivir".

Además del futbolista, durante la semana lo que se llevó el tiempo, el esfuerzo, fue la preparación de la próximas elecciones. Ahí sí, partidos y políticos dedican atenciones, porque en realidad lo que importa, no es lo que desde el poder se puede transformar en beneficio de los ciudadanos, si no obtenerlo a toda costa.
Quizá por eso, en la desesperación, el presidente Calderón, en una accidental autocrítica, declaró que los partidos estafan a los ciudadanos: “Mientras los temas más críticos del país se guarden y se archiven por meses y años, el ciudadano seguirá sufriendo una permanente estafa en la falta de decisiones de quien lo representa”.
Así el camino de las reformas. Entre Godot y la estafa.

El Siglo de Torreón, 30 de enero 2010
twitter.com/uncuadros

sábado, 19 de diciembre de 2009

La reforma del poder


Douglass North


¿Puede ser México de otra manera? ¿Los mexicanos podemos cambiar conductas tan recurrentes como negativas, entre ellas la corrupción? ¿Nuestros políticos pueden actuar de otra forma, ofrecer otros resultados de cara al ciudadano? ¿Acaso la ley se podría convertir en una referencia general y no un desprecio generalizado? ¿Debemos conformarnos con que “así somos y no hay remedio”? Al tono de pesimismo o en mejor de los casos, escepticismo acerca de las posibilidades para mejorar nuestra vida pública, bien vale releer la historia reciente para reconocer cambios favorables en nuestro país. Es cierto que tenemos muchos rezagos y carencias, pero al igual que nosotros, otros países han construido desde peores condiciones un futuro deseable. Corea del Sur, Irlanda, España, Chile e incluso Brasil son algunos ejemplos. ¿Cómo le hicieron esos países para ser exitosos, para salir del atraso?

Sin ánimo de agotar las explicaciones, ofrezco una referencia desde la aceptada y funcional teoría institucionalista, de la cual su principal exponente es el profesor Douglass North (premio Nobel de economía en 1993). En su libro Instituciones, cambio institucional y desempeño económico (1990), North escribió: “las instituciones son las reglas del juego en una sociedad, o más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana. Por consiguiente estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico. El cambio institucional conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo”.

Describo dos ejemplos que explica la teoría. El comportamiento de los legisladores está modelado por las instituciones, por lo tanto, su conducta refleja las mismas. De esa manera, si los diputados o senadores que emanan del poder público no regresan al público, al votante, es porque no hay realmente un puente formal que obligue a los primeros a regresar con los electores, es decir, no tiene inventivos formales para hacerlo. En este sentido si quisiéramos propiciar un cambio en el desempeño, pero sobre todo, en la relación entre legislador y ciudadano, tendrían que cambiarse las actuales reglas del juego. No hay nada obligue o incentive para bien, que un legislador regrese y rinda cuentas a su electorado, mucho menos tenemos una relación en la cual los electores podamos apremiar o castigar su trabajo.

Otro ejemplo común lo tenemos en la criminalidad, bien estudiada por el economista Gary Becker. En México, antes y después de la “guerra contra el narco”, el índice de impunidad alcanza hasta un 95%, en consecuencia los delincuentes tienen un alto grado de rentabilidad y un riesgo bajo de ser castigados, pues el entorno institucional es ineficiente y débil. Así, los incentivos a quienes delinquen son muy atractivos en la medida que reflejan el comportamiento (la reglas del juego) de las instituciones.
Si queremos políticos productivos y que podamos llamar a cuentas, si queremos una seguridad eficiente, una cultura de la legalidad, tenemos que cambiar el entorno institucional y el ejemplo que en la práctica de ahí deriva.

Por eso me parece positivo el debate abierto por el presidente Felipe Calderón al proponer al Congreso de la Unión una Iniciativa de Reforma Política en diez puntos. Y me parece positivo en dos sentidos: por un lado, ya no estamos hablando de discursos presidenciales, sino de una iniciativa en papel, la cual ya está propiciando un debate entre los diferentes actores políticos. Por otro lado, una reforma al poder de esta naturaleza estaría regresando poder a los ciudadanos para así incidir en la política. Detrás de esta propuesta, encuentro una sentida y añeja demanda para cambiar y acercar la relación entre políticos y ciudadanos.

Candidaturas ciudadanas, reelección en legisladores y presidentes municipales, disminución de diputados y senadores, segunda vuelta electoral, son algunas de las diez propuesta que contiene la iniciativa. Varios políticos han criticado que la iniciativa de reforma se queda corta, pero lo cierto es que a partir del documento la propuesta se puede mejorar y enriquecer. Ahí está por ejemplo la propuesta de Reforma del Estado publicada recientemente por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. También están las propuestas del senador Manlio Fabio Beltrones.

El debate está abierto y la oportunidad de avanzar en la reforma del poder abre las posibilidades de un cambio institucional importante, a fin de fortalecer al tan debilitado ciudadano.

twitter.com/uncuadros