Paciencia y constancia son dos virtudes difíciles en la política. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad nos recuerda su capacidad de diálogo desde ese camino. No es sencillo, lo más fácil es descalificar y abandonar la interlocución: “todos son unos corruptos”. En cierta manera, desde la persona del poeta Javier Sicilia la agrupación nos confronta como sociedad y nos propone vías para la reconciliación. Su lucha ha sido la más difícil por emanar de la tragedia y la injusticia de una “guerra imbécil”. No obstante, asumen que la política requiere insistencia. El lunes tuvieron un largo encuentro con los presidenciables en el Castillo de Chapultepec, el mismo lugar donde hace un año abrieron un extraordinario momento entre el presidente de la República y las víctimas de la violencia.
Por eso es valiosa la propuesta del Movimiento a los cuatro candidatos para firmar un pacto de unidad nacional. Porque independientemente de los resultados del primero de julio, es inadmisible continuar la tendencia actual de violencia. Urge un acuerdo mínimo para cambiar de rumbo. Parece evidente, pero en medio de las campañas, es decir, en medio de la búsqueda del poder, vivimos un “estado de emergencia nacional”, como afirmó Emilio Álvarez Icaza. En esas condiciones necesitamos un pacto mínimo entre los candidatos.
A estas alturas el problema está más allá de elecciones, partidos y candidatos, por lo mismo, lo menos que podemos esperar es la firma del pacto que propone el poeta. En un principio es un acuerdo de buena fe planteado por hombres de buena voluntad. ¿Pero no será fe y buena voluntad lo que nos falta?
Javier criticó duro a los cuatro candidatos. Fue parejo al reprochar por “los delincuentes que hay en sus partidos”. Josefina y Quadri mejor optaron por el perdón; Peña Nieto aguantó con “frialdad”. Se resignó al beso. López Obrador no resistió la crítica del poeta y le reclamó su llamado a votar en blanco. Quedó claro que el pregonero de la República amorosa evitó el beso de su crítico.
Más allá de los regaños del poeta, el regreso del diálogo al Castillo es un llamado urgente a la esperanza, una necesidad que no podemos eludir. Ojalá pronto los candidatos se sumen al llamado. Porque más que las elecciones actuales, la presión de grupos ciudadanos como el Movimiento por la Paz pueden sentar un precedente para el futuro del país.
30 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9148915
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miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 1 de agosto de 2011
La hora de los legisladores. A propósito de Javier Sicilia.
Venimos con buena voluntad. Así se escucharon nuevamente las palabras del poeta en el Alcázar. El diálogo comenzó con los versos de María Rivera y después un duro minuto de silencio.
Fuerte y claro habló el poeta Javier Sicilia ante la pequeña élite política del Congreso. Ahí estaba el senador Manlio Fabio Beltrones, Francisco Rojas, Josefina Vázquez Mota, Carlos Navarrete, José González Morfín, Carlos Ramírez, Francisco Ramírez Acuña y otro grupo influyente de diputados y senadores.
Fuerte y claro habló el poeta Javier Sicilia ante la pequeña élite política del Congreso. Ahí estaba el senador Manlio Fabio Beltrones, Francisco Rojas, Josefina Vázquez Mota, Carlos Navarrete, José González Morfín, Carlos Ramírez, Francisco Ramírez Acuña y otro grupo influyente de diputados y senadores.
La voz del poeta exigió a los legisladores lo que muchos ciudadanos quisieran decir: “De cara a esta realidad, pero también sabedores de que ustedes tienen una gran responsabilidad que desde su humanidad y su condición de legisladores deben asumir, venimos hasta aquí no para que nos digan que ustedes no son responsables, que la culpa la tienen las bancadas de los otros partidos o el ejecutivo o el judicial. No venimos tampoco a escuchar posicionamientos de partido, sino a que por primera vez rindan cuentas ante la nación y la historia, y nos digan, de un vez por todas, si van a optar por la paz o por la guerra”.
El mes pasado el diálogo fue con el presidente. Ayer tocó el turno de los legisladores. Durante el discurso, Sicilia insistió en la corresponsabilidad del Congreso y exigió una profunda e inmediata reforma política que incida en los comicios del 2012. ¿Se imaginan candidaturas independientes, revocación de mandato, referéndum, plebiscito, voto blanco con impacto en el presupuesto de los partidos…? La responsabilidad es para todos los partidos, pero sobre todo para el PRI, que desea que las cosas no cambien rumbo al 2012. Ojalá me equivoque.
El movimiento de Sicilia cobra nueva fuerza y como reconoció el senador Navarrete, puede ser un catalizador para los cambios en el Congreso.
Durante la crisis política que el gobierno no supo entender en 1968 y que terminó con la aberrante matanza de Tlatelolco, la mayor reforma política que ofreció el presidente Díaz Ordaz fue bajar la edad para obtener derecho a votar. Así se pasó de 21 años a 18. Eso fue y nada más. Hoy México vive circunstancias distintas, y el tiempo demanda una alternativa viable para los ciudadanos. No los partidos, no los políticos profesionales.
La promoción de una reforma política quizá no nos haga una mejor democracia, pero sí un régimen menos malo, menos inequitativo, con más opciones para los ciudadanos.
Directo de Sicilia a los legisladores: “estos instrumentos que ustedes nos niegan y tienen secuestrado al país son, en las circunstancias actuales, vías fundamentales e idóneas para rehacer la vitalidad perdida de nuestras instituciones”.
¿Qué más tiene que pasar en el país? ¿Cuánta violencia para que se atiendan los llamados? El poeta católico concluyó así sus palabras: “Hay que escoger entre la condenación y la conversión”. Es la hora.
29 de julio 2011
jueves, 21 de julio de 2011
Sicilia y los relojes
El lenguaje tiene su peso. El poeta Sicilia ante los legiladores no fue a pedir,
sino a exigir la reforma política.
viernes, 24 de junio de 2011
Diálogo desde el Castillo
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| fuente: presidencia.gob.mx |
El poeta demandó una disculpa al presidente por los cuarenta mil muertos de la “guerra”. También llevó a la mesa varios puntos como la petición de crear una Fiscalía Social de la Paz; hacer una ley de atención y protección a las víctimas; cambiar el enfoque militar de la estrategia a un sentido social para atender el problema desde la salud pública; despenalizar el consumo de algunas drogas; crear la figura del auditor externo de la Policía Federal; aumentar los recursos destinados a la educación, tanto o más como los destinados a las instituciones de seguridad y acabar con los privilegios del Sindicato de la Educación; finalmente, la reforma política.
La respuesta del presidente comenzó como un “me duele” y recordó los casos de tantos policías y ciudadanos inocentes que han perdido la vida a manos de los criminales. Calderón aceptó el perdón, pero también, en un tono de regaño le contestó a Sicilia: “Y coincido en que debemos pedir perdón por no proteger la vida de las víctimas pero no por haber actuado contra los criminales que están matando a las víctimas, eso definitivamente es un error y en eso, Javier, sí estás equivocado. Sí, sí es de pedir perdón por la gente que murió a manos de los criminales, por no haber actuado contra esos criminales.Pero si de algo me arrepiento en todo caso no es de haber enviado fuerzas federales a combatir criminales que nadie combatía por miedo o estaba comprado con ellos”.
Durante el diálogo hubo razón de las partes y la crítica no estuvo ausente. Pero a estas alturas, lo que ya no podemos hacer es culpar al gobierno en la persona de Calderón. La responsabilidad en este tema es corresponsabilidad, y ahí los gobernadores, los presidentes municipales, los jueces, los ministerios públicos han llegado tarde.
¿No así los ciudadanos? Para decirlo con otras palabras: nos quedan a deber, y mucho. Pero igualmente como sociedad hay incuria, desprecio por lo público, tolerancia a la corrupción.
Quizá el día de mañana el presidente Calderón sea recordado como el presidente de la violencia y la guerra contra el crimen. Pero entonces, más allá de las conocidas mentadas al ejecutivo ¿cuándo será depurado el sistema de justicia? ¿Cuándo se responsabilizará a los jueces y ministerios públicos por el fracaso de la seguridad? ¿Cuánto más debemos esperar para que los legisladores desde el Congreso impulsen un cambio institucional?
La respuesta no está en los políticos, sino en una sociedad que no se decide a cambiar.
24 de junio 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/8981046
viernes, 10 de junio de 2011
Caravana del consuelo
La visita de la Caravana por la Paz el miércoles pasado, se dio en la circunstancia de una semana violenta en La Laguna. Parece que no podía ser de otra manera, porque el crimen y la violencia son parte cotidiana de nuestras calles. Un día sí, otro también. ¿Debemos acostumbrarnos a vivir así? No lo creo.
Asistí a la también llamada Caravana del consuelo que lidera el poeta Javier Sicilia. Su visita en Torreón estuvo organizada por varios activistas laguneros como Miguel Valdés y Víctor Cabrera. Fue notable la presencia de personajes como Julián Lebarón, Emilio Álvarez Icaza y Andrés Lajous. No menos lo fue la presencia de laguneros agraviados y desgarrados por la tragedia. La breve reunión funcionó como una enorme terapia de grupo, había necesidad de hablar, pero sobre todo, de ser escuchado.
Es evidente que la violencia desbordada del crimen ha causado un severo trauma social. Empezó con cientos y acaso se extienda a varios miles de ciudadanos en los próximos años. Por eso fueron alentadoras las breves palabras de Julián Lebarón, quien lejos de trasmitir odio o un reclamo sin sentido, trasmitió valentía y esperanza. Igualmente el mensaje de Sicilia recoge lo que muchos no se atreven a llevar, a expresar. Por eso una de las funciones de la caravana fue el consuelo y el desahogo en grupo. No es cosa menor cuando se minimiza, como lo hace el vocero de Seguridad, Alejandro Poiré, el registro de los “daños colaterales”.
Así, algunos laguneros expresaron sus tragedias o las de sus hijos asesinados. Denunciaron injusticias y se nombraron varios nombres de los cientos de desaparecidos en el estado de Coahuila. Tan sólo hace tres años la agrupación Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (FUNDEC), empezó con una lista de 20 casos, y ahora suman 180. A estas alturas no es difícil pensar en las fosas de Durango o Tamaulipas. Por lo mismo es profundamente significativo traer a la memoria esos nombres, para así regresarlos a su dignidad humana.
¿Qué logrará la Caravana y la fuerza de Sicilia? Quizá el movimiento político pueda parecer un grito desesperado en el desierto. En lo personal pienso que puede conducir a catalizar cambios institucionales. El próximo diálogo del poeta en el Congreso es un primer paso.
10 de junio 2011
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/8972948
10 de junio 2011
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miércoles, 8 de junio de 2011
La caravana
Si no hay contratiempos, hoy estará en Torreón la Caravana por la Paz que encabeza el poeta Javier Sicilia. En su recorrido por el país con destino a ciudad Juárez, se han sumado diversos movimientos locales que tienen que ver con la violencia, pero también con otros temas, como sucedió en San Luis Potosí, donde un grupo de ciudadanos denunció el problema ecológico de la mina San Xavier. En otras palabras el movimiento abanderado por Sicilia ha tomado otras dimensiones, pero también otras demandas distintas a la inicial.
De alguna manera el movimiento rebasó al poeta; ahora aglutina una diversidad de peticiones y acaso intereses. Esta diversidad no descalifica las propuestas, aunque sí dificulta la unidad del mensaje y la posibilidad de concretar las demandas. A nivel general hay conceso en cuanto al rechazo de la violencia y cada vez más se escucha la exigencia de un cambio de estrategia, aunque el vocero oficial, Alejandro Poiré, argumentó esta semana a través de un cómic y un texto en su blog, que es un mito pensar que el gobierno solo utiliza la fuerza. Mito o no, los resultados son preocupantes y de seguir el camino actual la victoria será pírrica. Al respecto Eduardo Guerrero recientemente publicó en Nexos (junio 2011) las correlaciones entre el combate, el aumento de la violencia y la fragmentación de los grupos criminales.
¿De qué ha servido la violencia? ¿A la vuelta de los años que resultará de todo esto?
Otras sociedades han aprendido y por lo tanto han cambiado significativamente el rumbo de sus instituciones. Por eso hay que darle importancia y apoyar una demanda clave de la Caravana: la reforma política. Se coincidirá o no con otras demandas promovidas por Sicilia, pero indudablemente la Caravana podría ser un catalizar para el tema de la reforma del poder. Hacen falta otros caminos e incluso, formas de democracia directa que permitan canalizar los intereses y las demandas de los grupos. En otras palabras, una válvula de escape.
Para los políticos profesionales los tiempos en México todavía son otros, por eso la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados canceló ayer la posibilidad de retomar el tema. Está claro que de la Cámara no va venir ese cambio, por eso movimientos como la Caravana pueden empujar la demanda y por qué no, presionar para que avance.
jueves, 7 de abril de 2011
El mundo ya no es digno de la palabra
Después de la Segunda Guerra mundial y el horror del Holocausto, el filósofo alemán Theodor Adorno expresó, si de alguna manera podía expresarse, su conmoción ante la barbarie: ¿Se puede hacer poesía después de Auschwitz? Para el filósofo la barbarie había cancelado esa posibilidad porque la palabra ya no tenía sentido. En respuesta, el poeta Paul Celan afirmó con su obra un espacio de libertad. Muchos años después Richard Exner, otro poeta alemán, nos recordó que “a pesar de Aschwitz no se puede matar a la historia”. De ese tamaño fue la herida en países enteros.
Por eso, la tragedia del poeta Javier Sicilia nos recuerda en nuestra circunstancia nacional lo indecible de la violencia, el sinsentido de la barbarie. No hay palabras después del asesinato de los jóvenes en Morelos, de la misma manera que ha sucedido en otras ciudades, y eso lo sabemos bien los laguneros.
En su trayecto de Filipinas a México luego de recibir la terrible noticia, Sicilia escribió:
"El mundo ya no es digno de la palabra / Nos la ahogaron adentro / Como te asfixiaron / Como te (desgarraron) a tí los pulmones / Y el dolor no se me aparta / Sólo queda un mundo / Por el silencio de los justos / Sólo por tu silencio/ Y por mi silencio / Juanelo".
El asesinato de los jóvenes en Morelos no es un asunto local, por eso las expresiones de Sicilia evidencian el hartazgo generalizado, pero sobre todo el peligro que se incuba desde hace años en el país. En su carta abierta los políticos y criminales el poeta resume: “Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado”.
Aunque los partidos y los políticos arrasen en las elecciones, aunque la legitimidad provenga en principio del voto, hay detrás de muchos gobiernos una profunda insatisfacción, rechazo y desconfianza palpable hacia las instituciones. No digo que todas, pero sí las principales de ejercer el gobierno, la seguridad, los servicios.
Estos golpes podrían estar incubando la negación de la política y por lo tanto, la viabilidad de las instituciones democráticas. Las palabras de Sicilia son una desgarradora advertencia.
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