miércoles, 31 de mayo de 2017

Mejor el jersey de Brady

Foto: CNN http://edition.cnn.com/2017/03/20/sport/tom-brady-stolen-super-bowl-jerseys-recovered/

Ven la tempestad y no se hincan. ¿Cómo entender? Para los aspirantes a nuevos cargos públicos, no importa la vergüenza. Tampoco la dignidad, que es poca cosa frente a la “plenitud pinche del poder”. ¿Prestigio? ¿Para qué? A falta de honestidad, simulacro. Algunos dirán: qué caso tiene, si la legitimidad proviene de la militancia. Pero ¿cuándo nos perdimos? ¿en qué momento la corrupción lo dominó todo? En el pasado autoritario, “la corrupción es el sistema”. No hay más. De esa manera, el sistema político se organizó como una repartición vertical. Bajo una visión patrimonialista, el gobierno transformó los bienes públicos en beneficios privados. Otros dirán: la multiplicación de los panes. Hace no mucho, se decía de un político de altos vuelos: “robó, pero salpicó”.
Después vino el 2000, el triunfo histórico de la oposición, ¿y qué sucedió? Con la democracia, la corrupción también democratizó. El monopolio partidista simplemente se pluralizó. Rojo, azul, amarillo, verde…
En años más recientes, la narrativa de la inseguridad y la violencia, fue desplazada por los problemas económicos y la corrupción. Ésta última, magistralmente expuesta por la presidencia de la república. Sin tapujos, sin miramientos. La “casa blanca”, el contratista y hasta el secretario de hacienda…  Para esclarecer el caso, la autoridad nos salió con un tal Virgilio Andrade. El virgilazo pues. Tan natural se les hizo, que la mejor explicación provino de la cultura: “la corrupción es cultural”. Pero el problema no es la cultura, sino las instituciones y sobre todo, las reglas del juego. De esa manera, las mismas instituciones incentivan y hasta protegen, —maravillosa impunidad—, la corrupción. Inventar papeles, falsear datos no es un delito grave; no importa que de por medio se pierdan miles de millones de pesos. Remember Coahuila.
Pero si la corrupción es cotidiana, aunado a las instituciones y hasta la prácticas políticas, ¿cómo rompemos con ese lastre? Una respuesta, un tanto tardía y de camino lento (las cosas en palacio marchan despacio), provino de un conjunto de leyes y cambios legales conocidos como Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). De entrada, tan tremendo nombre a nadie entusiasma. Pero veamos el lado bueno. Con el nuevo sistema se enfrentará mejor la corrupción gubernamental y más allá. ¿Usted recuerda la última vez que se llamó a cuentas y procesó a un personaje de esos? En medio de la discusión, le salió un lujoso departamento en Miami a Alejandra Barrales, la sindicalista que terminó millonaria y que ahora dirige las ruinas del PRD. No obstante, la corrupción no es cultura, sino institución. Regresemos a la difusa esperanza del SNA. Siempre que el gobierno abre una chamba jugosa y de poder, —no es poca cosa juzgar a los poderosos—, surgen manadas para digerir el encargo. ¡Se trata de comer como lobo!  Uno pensaría que a la convocatoria acuden los mejores, lo más honestos, los intachables, lo de mayor prestigio…  sin embargo, la cosa habría pasado inadvertida, sino fuera por dos notables aspirantes al cargo de fiscal anticorrupción, ¡que copiaron! Los llamados a combatir la corrupción, resultaron corruptos.  Braulio Robles Zúñiga y Angélica Palacios Zárate plagiaron en una parte del ensayo presentado al senado. El plagio que ambos presentaron fue además del mismo autor.  Idénticas partes de un texto robado, no uno, sino dos veces. El plagio es la expresión por excelencia de la mediocridad intelectual, de la falta de talento y la ausencia de ideas. A pesar de eso, lo relevante para aspirar al cargo de fiscal, son otras “aptitudes” que el poder se encarga de modelar como plastilina.

Como si a los mexicanos nos hiciera falta mala fama, un “bad hombre”, identificado como periodista, robó el jersey de Tom Brady, jugador de los Patriotas de Nueva Inglaterra. El amante de lo ajeno, los sustrajo tras la algarabía del pasado Super Bowl. Manos a la obra, no tuvo reparo en observar la cámara que después lo exhibiría. Al respecto, conviene regresar al punto ¿es la cultura o las instituciones? Estados Unidos podrá tener muchos defectos, empezando por su presidente, pero que las instituciones funcionan, no hay duda. Allá las autoridades investigaron el misterioso robo, y vaya sorpresa, el ladrón lo encontraron en México. ¿Ustedes creen que el nuevo fiscal va a encontrar a Javier Duarte? ¿Alguien cree que el SNA va a proceder contra el presidente, contra los gobernadores? La pregunta misma es una broma.
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1323866.mejor-el-jersey-de-brady.html
22 de marzo 2017
El Siglo

Coahuila es una tiranía


La expresión no proviene de un agudo crítico, ni mucho menos de algún militante de la oposición. Esos simplemente están dormidos. “Coahuila es una tiranía”, más que una valoración, parece la descripción de un estado de cosas. Una cierta forma de “hacer” política. Sin embargo, lo más interesante de la afirmación, que no proviene de un politólogo, ni tampoco de algún estudioso de la sociedad, es su mensajero: el profe más influyente de Coahuila. Un nostálgico del poder. Un poderoso que ahora reclama su fuero. Desde el PRI y contra el PRI, el profe está de regreso. Primero intentó regresar por su partido, pero le cerraron la puerta. Después volvió a insistir, y le volvieron a cerrar el camino. ¿Qué se cree ese tal Ochoa?
 “Yo que fui tormenta, yo que fui tornado, yo que fui volcán…”
Él que fue amo y señor… todo poderoso del estado. Él, un exgobernador, el más “notable”, el que hizo de Coahuila, Coahuilyork. ¿Cómo se atreven a negarle su derecho a participar? ¿Cómo pretenden desconocer a quien los llevó al poder? ¡Ingratos! ¡Malagradecidos! ¡Traidores!
Las palabras del profe cimbran el estado y más allá. Por lo mismo, la declaración más reciente no tiene desperdicio: “yo lo puse como gobernador y lo puse como candidato a diputado federal”. Tras doce años de reinado fraternal, ya no hay manera de esconder las fracturas y el declive de “una nueva forma de gobernar”. A pesar de todo, la apuesta es por otros seis años más, pero los problemas están a la vista.
Como Caín y Abel, un hermano acusa, y el otro calla. La losa es pasada. ¿A caso soy el guardián de mi hermano? Nada más profundo que el odio entre hermanos. La disputa no sólo es por el poder; ya es discordia personal. Pero las diferencias fraternales pasarían inadvertidas, sino fuera porque en medio está la elección más competida en el estado de Coahuila.  Una elección que por primera vez puede perder el PRI.
El regreso del profe es un problema para el PRI. De entrada, su sola presencia ya causa revuelo, hace olas al candidato electo por el otro hermano, genera burlas y también sentimientos negativos en el ambiente, como si los priistas necesitarán todavía más. Por vía plurinominal, y a través del Partido Joven —que más bien huele a viejo—, el profe busca hacer la hazaña de llegar al congreso local. Hazaña no porque no pueda llegar —el profe puede esa y muchas más—, sino por la manera en llegaría, y sobre todo, lo que arrastra consigo, que no es poca cosa.
Las especulaciones sobran. ¿Quién será el gobernador? ¿El poderoso y carismático diputado o el inquilino del palacio rosa? En su inicios, el partido de la dictadura perfecta, utilizó el exilio para resolver semejantes disputas… hoy se toman un café en Sanborns y todos tan amigos. ¿Tan amigos? Lo que venga, por muy pactado sea, puede resultar impredecible para el mismo PRI. Un tiro en el pie. El profe va por 100 mil votos… se antojan lejanos para un partido tan pequeño y aparentemente insignificante. Si alguien en Coahuila puede bailar la política, sin duda, es el profe. Lo vimos el año pasado en Durango, cuando las diferencias irreconciliables en el PRI, llevaron a los priitas a derrotar al propio PRI. Un voto para allá y dos para acá. Resultado: la alternancia. ¿Qué tan desesperado está  el grupo compacto del estado y su candidato, para ceder ante el profe? ¿Cuánto de esa maniobra en el filo de la navaja, le costará en votos? La apuesta es peligrosa y en dos meses lo sabremos. Por lo pronto, la broma: Coahuila es una tiranía.
Barbas del vecino

Se fugó Javier Duarte enfrente de todos, incluso, hasta fue a una entrevista en Televisa. Luego hizo sus maletas y desapareció. Mientras tanto, Veracruz carga tremendo desfalco. Según el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, el otro Duarte, César, también se fugó ante una orden de aprehensión, pero lamentablemente no fue antes a ninguna entrevista.
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1326183.coahuila-es-una-tirania.html
29 de marzo 2017
El Siglo

Tiempos electorales


Henos aquí, ante unas nuevas elecciones. El asunto puede resultar odioso, y en efecto lo es, por razones de sobra, pero entre los menos males, las elecciones representan una válvula de escape necesaria a la vida pública. Que las elecciones nos disgusten, está bien. No así que resulten indiferentes o que entreguemos un cheque en blanco. Las elecciones cuestan muy caras y la mayoría de las veces se postulan bribones detrás del dinero público. Como una moda de lo políticamente correcto, ahora se habla de transparencia, rendición de cuentas y gobierno abierto, pero en realidad, a los hombres del poder, les llaman otras cosas: negocios, influencias, presupuestos millonarios, y por supuesto, gustos caros. Muy caros. 
Pese a todo, los gobernantes no son inamovibles, ni tampoco eternos, aunque quisieran. Por lo mismo, un innegable valor de las elecciones en democracia, no obstante todos sus defectos, es la posibilidad de cambiar a los gobernantes. Quizá nos parezca poco, pero hay que voltear a Venezuela para ver cómo un aferrado gobernante, termina como dictador, inclusive, a costa de la vida de los propios ciudadanos. Para calmar los ánimos de la oposición, se manda a la policía, se echa gas lacrimógeno, se golpea manifestantes, y por supuesto, también se le encarcela. A otros, se les aplica la ley y terminan inhabilitados por quince años. Así, nadie compite con la investidura presidencial, o dictatorial, según el punto de vista.
Desde la imperfecta democracia, periódicamente se abre la posibilidad de apremio y castigo. Por lo mismo, las elecciones son el tiempo para revisar el desempeño de los gobernantes, contrastar sentimientos,  y sobre, hacer un corte de caja al fin de un periodo. Más que en otro tiempo, durante las elecciones hace estruendo la crítica, pero no como algo exclusivo, sino a consecuencia de una historia de gobierno. La quejas se acumulan, también el malestar, no obstante, hay candidatos que no tienen vergüenza en pedir el voto.  En esas circunstancias, hay quienes arrastrando pésimos gobiernos a cuestas, todavía se muestran sorprendidos por los señalamientos y el cuestionamiento al que están sujetos. De esa manera, es común hacerle al tonto y decir: “son tiempos electorales”. Si llovió, si hizo mucho calor, es culpa de los “tiempos electorales”.

Muchos gobernantes suelen anteponer el simplón argumento de las elecciones, para ocultar ineficiencia, malas prácticas, e incluso, corrupción. De esa manera, mostrar las erratas del gobierno, confrontarlas abiertamente, esconde desde la obtusa lógica del poder, un interés electoral. En ese sentido, abunda también los opinólogos, que detrás de cada protesta ciudadana, ven un interés electoral. Bajo ese argumento, hasta el sol es motivo de sospecha electoral. Pero no hay argumento más mediocre, predecible y simplista, que leer en todo acto, un transfondo electoral. Una protesta. Electoral. Hizo mucho viento. Electoral. Cruzaron la calle. Electoral. Lo ordenó la ley. Electoral. Marcha ciudadana. Electoral. Inundación. Electoral. Detrás de esa precaria lógica, se esconde una pretensión autoritaria. Estás conmigo o estás contra mi. Si me aplaudes, eres mi aliado. Un “buen” ciudadano. Si me señalas, seguramente es por las elecciones. Otra vertiente que denota la acusación “electoral”, es la arrogancia del poder, porque no se quiere, ni se puede escuchar. Al poder le gusta el monólogo, no el diálogo. El diálogo implica compresión, y ante todo, escuchar al otro. Paradójicamente, la política llama a salirse de uno mismo, para abrirse a los demás. Es una relación, pero no siempre es conceso, como lo demostró el recién fallecido economista, Kenneth Arrow, en su famoso Teorema de Imposibilidad. En cambio, la política sí implica pluralidad; diferencia. Quienes ve solamente  “intereses electorales” en la vida pública, ven muy poco. De ese tamaño el pensamiento.
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1330736.tiempos-electorales.html
12 de abril 2017
El Siglo

La sonrisa de Javier

Fuente: La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2017/04/17/politica/003n3pol
Todo se disponía a salir bien como en otras ocasiones.  ¿Qué podía salir mal si el Jefe ya había acordado todo? Con antelación mandó por el dinero al banco. Para sorpresa del mensajero, nunca había visto tanto en efectivo. 25 millones de pesos. ¡Le parecía un mundo! Prepararon dos maletas, y con sumo cuidado apilaron los fajos de billetes. Cuídalas mucho, que es un encargo muy importante del Jefe. Sí señor, todo está en orden. El Jefe sonrío. Procedente de Xalapa, el avión oficial del gobierno de Veracruz, arribó al aeropuerto de Toluca, la meca del próspero y poderoso grupo Atlacomulco. La conseja popular rebautizó con sorna aquel pueblo de México, como “Atracomulco”.      
Dos maletas. Un vuelo oficial. ¿Qué podía salir mal para el subdirector de Operación Financiera de la Tesorería Estatal? Sin embargo, lo que aparentaba una misión de rutina, terminó en sospecha, detenciones y forcejeos. ¿Y ese dinero? ¿A dónde lo llevas? Documento en mano, el subdirector alegó un encargo oficial del Jefe, pero la justificación no convenció a los agentes del aeropuerto. ¿De quién es el dinero? Ya te dije. Del gobierno del estado de Veracruz. Deja hago una llamada. Al poco tiempo, llegó otro funcionario que se identificó como miembro del equipo de seguridad del Jefe. ¿Y quién es tu mentado jefe? El gobernador Javier Duarte. Pese a mostrar la charola, los agentes no se sintieron convencidos. Ahí mismo los detuvieron, confiscaron las abultadas maletas y se inició una averiguación previa en la Procuraduría General de la República. Más tardó en llegar el avión a Toluca, que los medios de comunicación. El escándalo corría. De esa manera, la situación causó profundo malestar al Jefe, pero más a su otro jefe: el candidato.  
Al desatarse el escándalo, el coordinador de campaña habló muy molesto al gobernador. Javier te agradecemos la aportación, pero no podías ser más discreto… ya no hagas olas al candidato… está enojado. Te sugiero cambies al tesorero. Entrégaselo a los leones, ya sabes que siempre están hambrientos. El escandalo seguía, y seguía, mientras tanto, el gobierno estatal argumentó que el dinero era para pagar la celebración de la Feria de la Candelaria. ¡Sí! Muy devotos del efectivo en tiempos de transferencias electrónicas y cheques. Pero el Jefe era chapado a la antigua. ¡Qué se le va hacer! Siguiendo el consejo de los asesores, llegó el nuevo tesorero. Un hombre de todas las confianzas del Jefe, pero sobre todo, bueno para los negocios. Tarek Abdala Saad fue presentado como el flamante titular de la Tesorería de la Secretaría de Finanzas y Planeación. Para entonces, ya pensaban en un heredero digno de toda la confianza del Jefe.
Mi querido Javier, con el tiempo pasará el escándalo, de mi te acuerdas. Ya verás que ganando nuestro candidato, todo se arregla. ¡Bendita democracia! Tranquilo, el Jefe sonrío. Pasada la tempestad, el tiempo le dio la razón al secretario general del partido. Las elecciones se ganaron, el partidazo regresó a la silla, y aquél dinero confiscado que tanto bochorno causó, regresó a las manos del Jefe. Para qué hacen tanto escándalo,  les dije que todo se iba arreglar. La gente de la procu fue muy amable, y hasta nos regresaron el dinero con todo e intereses. No más lo que no regresaron fueron las dos maletas LV… quesque le gustaron mucho a los agentes. ¡Mugrosos!
Al teléfono, se escucha muy apurado Amado Yáñez, gran amigo del Jefe. ¿Cómo estás carnal? ¿por qué tanta urgencia? Ya tronó aquello de lo que te hablé...
No te preocupes, en este mismo momento te mando los abogados. Ellos ya saben que hacer. Además, conozco un juez muy profesional que te puede ayudar,  trabaja con nosotros… justo acaba de arreglar algo de unos “porkys”.

Mira Amado, en el peor de los casos, te echan al bote, pero te aseguro que en dos años y medio sales. Ya ves como le hicimos con Raúl. ¡5 mil millones no es nada! Por el monto que me dices, no creo que pagues más de 7 millones para librarla. Ya verás cómo te ayudamos, ahorita mismo hago un par de llamadas con nuestro amigo de la Corte. ¡Gracias Javier, muchas gracias! ¡Qué alivio! No se que haría sin tu amistad. Como de costumbre, al colgar el teléfono, el Jefe sonrió.
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1332743.la-sonrisa-de-javier.html
19 de abril 2017
El Siglo