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viernes, 28 de julio de 2023

Porfirio


Se fue Porfirio Muñoz Ledo (1933-2023), político de largo aliento. Brillante, crítico y cambiante como el viento. Su nombre queda en la historia política de los últimos cincuenta años. Era difícil no quedar envuelto en su retórica, sobre todo, por la inteligencia de sus palabras. Con la muerte de Porfirio, se va acaso, el último político de ese calado. No tiene herederos en la política contemporánea, en consecuencia, queda un vacío grande.

jueves, 1 de junio de 2017

Agotamiento de Saltillo


Después de la espera, ya hay candidatos en Coahuila. Como de costumbre, el PAN no pudo evitar el conflicto y la división púbica. De la misma manera, el PRI no se quedó atrás en eso de la división, no obstante de que la dirigente del partido, describió todo color de rosa. Tan increíbles sus declaraciones, que hasta afirmó que vamos a extrañar a los Moreira. Mientras tanto, un notable de los suyos, hombre de buena fama pública, Javier Guerrero, renunció para irse de independiente. Igualmente, otra aspirante acusó que no había condiciones para la candidatura, y mejor declinó. El poder llama a los suyos, y a los que solapan. Como en otras elecciones estatales donde perdió el PRI, el gobernador impuso a su candidato oficial con bastante antelación. Promoción aquí, promoción allá. Sin embargo, el tan anunciado candidato insiste que no se apellida Moreira. ¿Alguien le cree? Hasta en las redes sociales, ya se hace un chistoso chacoteo. Por supuesto, el susodicho no leyó ni por error, “El chiste y su relación con lo inconsciente”.  
En el PAN, el pleito se arregló una semana después con todo y abrazo ante la prensa. Aunque las formas nomás no llegaban y en el PRI estaban felices. Al final quedó Guillermo Anaya, ante una contienda inédita e histórica. Inédita porque como nunca el partido en el poder está deteriorado, pero no piense usted, querido lector, que es por el ejercicio del poder, sino por la abierta corrupción. ¡En Coahuila se baten marcas!
También las condiciones son atípicas. En dos décadas, no se habían juntado peligrosamente dos crisis: crisis económica y crisis política. La última vez que eso sucedió, el PRI sembró la alternancia en el país, y al tiempo, abrió la puerta al PAN y al PRD en los gobiernos nacional y local.
De esa manera, la contienda de Coahuila, será histórica, porque por primera vez, desde la alternancia nacional en el año 2000, es decir, 17 años después, están las circunstancias para la alternancia. Como ya lo notaron, los coahuilenses llegamos muy tarde, no obstante de que el estado dio hace más de un siglo, al “mártir de la democracia”. ¿De qué sirvió?
Tan extrañas las circunstancias, que después de casi cincuenta años (48 para ser exactos), es muy probable que llegue a la gubernatura un lagunero. El último fue Braulio Fernández Aguirre, quien dicho sea de paso, es recordado como uno de los grandes gobernadores de Coahuila. Un hombre que ante todo, supo honrar el valor de la política.
¿Qué significa que los dos principales candidatos, los que más tienen posibilidades de triunfo, sean laguneros? En primer lugar el agotamiento político de Saltillo, que después de acarrear todos los evidentes beneficios de la capital, terminó por resquebrajar el monopolio político para la gubernatura. Tanto fue el cántaro al agua… Es curioso ver ahora a la corte saltillense complacer hasta el ditirambo, al candidato priista, cuando durante décadas, el resto del estado estaba a lo que dijera la capital. Esta situación de agotamiento, me recordó de alguna manera, al funesto conflicto del siglo 19, entre Monclova y Saltillo. Mientras los saltillenses hicieron la guerra para quitarle la capital del estado a Monclova, perdimos Texas en 1836. A cambio, Saltillo se quedó con la capital del poder político bajo “la lealtad de los intereses nacionales” (1838). Por supuesto, las circunstancias son distintas, pero dos hermanos terminaron por acrecentar el agotamiento a tal punto, que ya no pudieron llevar otro saltillense. Ironías de la historia, ahora el monopolio se resquebraja ante la posibilidad de un lagunero.  
Similar a otras situaciones, romper la inercia tiene una función de saneamiento; de recuperación ante un curso que ya no funciona. De esa manera, la elección de Coahuila confronta a los ciudadanos entre votar por los cleptómanos que han saqueado al estado y no tienen llenadera, o romper la inercia de los bandidos al frente del erario. El tiempo lo dirá.  
25 de enero 2017
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1305843.agotamiento-de-saltillo.html

miércoles, 31 de mayo de 2017

Coahuila es una tiranía


La expresión no proviene de un agudo crítico, ni mucho menos de algún militante de la oposición. Esos simplemente están dormidos. “Coahuila es una tiranía”, más que una valoración, parece la descripción de un estado de cosas. Una cierta forma de “hacer” política. Sin embargo, lo más interesante de la afirmación, que no proviene de un politólogo, ni tampoco de algún estudioso de la sociedad, es su mensajero: el profe más influyente de Coahuila. Un nostálgico del poder. Un poderoso que ahora reclama su fuero. Desde el PRI y contra el PRI, el profe está de regreso. Primero intentó regresar por su partido, pero le cerraron la puerta. Después volvió a insistir, y le volvieron a cerrar el camino. ¿Qué se cree ese tal Ochoa?
 “Yo que fui tormenta, yo que fui tornado, yo que fui volcán…”
Él que fue amo y señor… todo poderoso del estado. Él, un exgobernador, el más “notable”, el que hizo de Coahuila, Coahuilyork. ¿Cómo se atreven a negarle su derecho a participar? ¿Cómo pretenden desconocer a quien los llevó al poder? ¡Ingratos! ¡Malagradecidos! ¡Traidores!
Las palabras del profe cimbran el estado y más allá. Por lo mismo, la declaración más reciente no tiene desperdicio: “yo lo puse como gobernador y lo puse como candidato a diputado federal”. Tras doce años de reinado fraternal, ya no hay manera de esconder las fracturas y el declive de “una nueva forma de gobernar”. A pesar de todo, la apuesta es por otros seis años más, pero los problemas están a la vista.
Como Caín y Abel, un hermano acusa, y el otro calla. La losa es pasada. ¿A caso soy el guardián de mi hermano? Nada más profundo que el odio entre hermanos. La disputa no sólo es por el poder; ya es discordia personal. Pero las diferencias fraternales pasarían inadvertidas, sino fuera porque en medio está la elección más competida en el estado de Coahuila.  Una elección que por primera vez puede perder el PRI.
El regreso del profe es un problema para el PRI. De entrada, su sola presencia ya causa revuelo, hace olas al candidato electo por el otro hermano, genera burlas y también sentimientos negativos en el ambiente, como si los priistas necesitarán todavía más. Por vía plurinominal, y a través del Partido Joven —que más bien huele a viejo—, el profe busca hacer la hazaña de llegar al congreso local. Hazaña no porque no pueda llegar —el profe puede esa y muchas más—, sino por la manera en llegaría, y sobre todo, lo que arrastra consigo, que no es poca cosa.
Las especulaciones sobran. ¿Quién será el gobernador? ¿El poderoso y carismático diputado o el inquilino del palacio rosa? En su inicios, el partido de la dictadura perfecta, utilizó el exilio para resolver semejantes disputas… hoy se toman un café en Sanborns y todos tan amigos. ¿Tan amigos? Lo que venga, por muy pactado sea, puede resultar impredecible para el mismo PRI. Un tiro en el pie. El profe va por 100 mil votos… se antojan lejanos para un partido tan pequeño y aparentemente insignificante. Si alguien en Coahuila puede bailar la política, sin duda, es el profe. Lo vimos el año pasado en Durango, cuando las diferencias irreconciliables en el PRI, llevaron a los priitas a derrotar al propio PRI. Un voto para allá y dos para acá. Resultado: la alternancia. ¿Qué tan desesperado está  el grupo compacto del estado y su candidato, para ceder ante el profe? ¿Cuánto de esa maniobra en el filo de la navaja, le costará en votos? La apuesta es peligrosa y en dos meses lo sabremos. Por lo pronto, la broma: Coahuila es una tiranía.
Barbas del vecino

Se fugó Javier Duarte enfrente de todos, incluso, hasta fue a una entrevista en Televisa. Luego hizo sus maletas y desapareció. Mientras tanto, Veracruz carga tremendo desfalco. Según el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, el otro Duarte, César, también se fugó ante una orden de aprehensión, pero lamentablemente no fue antes a ninguna entrevista.
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1326183.coahuila-es-una-tirania.html
29 de marzo 2017
El Siglo

domingo, 11 de agosto de 2013

Nos han fallado


La naturaleza del poder no cambia mucho ni tampoco sus aspiraciones. Cambian sí los actores y las circunstancias. Las intrigas, el golpeteo y la cortesía acompañan todo el tiempo. Se puede jugar todo por conseguirlo, y también se suele perder todo cuando no se tiene. Hay una larga literatura que ha descrito las glorias y desgracias. A base de historias, los ejemplos y las comparaciones sobran. Al fin, es también la naturaleza humana.

Algunos hombres de poder suscitan admiración, pero otros, desprecio. Quizá sean los más. No me asombra quien ejerce el poder; es lo que se espera. Asombra quien habiéndolo conseguido, no lo asume ni por asomo. El caso contrario es el poder que desborda. Alguna vez uno, en nuestras modestas tierras, afirmó encontrarse en “la plenitud del pinche poder”. Dicho en otras palabras, en la impunidad absoluta. Pero dadas las condiciones en México, más que democracia, abunda la cleptocracia. En un entorno así, lo relevante es llegar al poder, aunque su ejercicio no pase más allá de los beneficios privados. Es el poder público al servicio de los bienes privados: la república inútil.
Un gran sociólogo alemán caracterizó esos gobiernos como patrimonialistas. En sus vertientes, hay un cierto gobierno notable en el México de nuestros días. Es el de los aspirantes al poder que se conforman con llegar. Ya no preocupa tanto ejercerlo, darle contenido, sino puro usufructo de los bienes públicos. Responsabilidad y resultados salen sobrando. Tampoco extraña una percepción bien extendida sobre este tipo de políticos, que pudiéramos caracterizar como fallidos. Pero no nos engañemos, porque en realidad sólo reflejan a la otra parte: los ciudadanos.

Ustedes escojan el lugar y los nombres, casi encontrarán un patrón de la inutilidad política. Como una expresión común de malestar, retomo dos voces. Una: “Los políticos son los que nos han fallado y nos han llevado a donde estamos. El origen de todo esto que pasó en Guerrero tiene un nudo político, y por eso el Ejército en qué vergüenzas anda cayendo. ¿Cómo es posible?”.

Dos: “El problema es político. Los gobernadores, que, más que gobernar, desgobiernan, no tienen el carácter suficiente para aplicar la ley porque tienen miedo”. Tal vez exista nostalgia del pasado, pero ambas expresiones podría haberlas dicho cualquier ciudadano en las calles, con la particularidad que las expresaron recientemente un par de generales retirados. Lo relevante de la crítica no es que provenga de unos militares, eso es lo de menos. Lo grave es la descripción de un estado común entre políticos mexicanos. Sería absurdo decir que todos, pero a juzgar por los resultados y las responsabilidades, a muchos les dio por llegar al poder para no ejercerlo. En esa lógica, basta conformarse con estar, sin importar el valor público que se genera. Hay mucho de fallido en esa visión que encuentra en el poder un accesorio vacío. Pero también hay mucho de común entre los políticos que nos han fallado.

9 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9188410

miércoles, 29 de mayo de 2013

La toma de Michoacán


Desde hace tiempo que las responsabilidades del Estado se han vuelto insignificantes. No todas, pero cuando en la seguridad de los ciudadanos, las instituciones parecen pulverizadas. Ni siquiera un base mínima para soportar la crisis de la llamada seguridad. Después de tantos años, digamos un sexenio, nuestro Estado no parece más fuerte, o siquiera más eficaz. De los síntomas ya no se quiere hablar, pero el desastre continúa. El caso de Michoacán es emblemático, porque ahí arrancó el anterior presidente su campaña militar. Para colmo de males, el hombre resultó ser originario de ahí. Por fortuna acabó su gobierno, pero no acabó el problema de la entidad, por el contrario, se fragmentó, y dio lugar, como la hidra, a otras cabezas. Y el problema sigue ahí. 

El nuevo gobierno, que todavía goza de cierta credibilidad, además de condonar impuestos millonarios a La Televisora, decidió que Michoacán sería su laboratorio. A La Laguna, una de las zonas más violentas del país, sólo le mandó dinero para algo que suponemos es la prevención del delito, pero en la plena opacidad, nada evita que aquello termine en las elecciones. En Acapulco, antes puro palmera y sol, ahora naufraga a su suerte, y el gobernador Ángel Aguirre es un decir. Peor en Michoacán que ni gobernador tienen. Enfermo Fausto Vallejo, se retiró. Y el sustituto se queda con los problemas de la deuda, y sobre todo, un estado frágil. Michoacán sigue tomado por los grupos criminales y por todo aquel que lo mismo cierra carreteras y calles, saquea transportes, o hace las veces de “policía comunitaria”.
Abusando del optimismo, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirma que en “no estamos haciendo lo mismo que antes”. Para Calderón Michoacán fue un fracaso, y con Peña Nieto la crisis parece agravarse. No se trata sólo del narco y la violencia, la cual tiene sus ciclos, sino del profundo deterioro social. La situación preocupa tanto, que hasta varios legisladores, incluyendo la ex candidata a la gubernatura del estado, ahora senadora, Luisa María Calderón, le han planteado al gobernador interino, “en qué le podemos ayudar”.

Osorio dice que ahora sí “hay una espléndida coordinación con un mando único en manos del Ejército y éste está trabajando en ganarse la confianza de las comunidades”. Sin embargo, el poder está en otro lugar, por ejemplo, en Buenavista Tomatlán, autodefensas ciudadanas (así el eufemismo), retuvieron a 24 militares. El gobierno se cansó de negarlo, pero ya era tarde para creerles porque antes los habían doblegado en la región de la Tierra Caliente.

Michoacán fue el fracaso de Calderón. Ahí inició la guerra que no terminó. Ahora las autoridades dicen que sí hay estrategia, que sí van a cambiar las cosas, pero el estado continúa tomado por grupo de chantaje como el sindicato de la educación. También está tomado por grupos criminales, por policías comunitarias, por quienes a nombre de la comunidad, deciden la ley. Así, bajo el amparo de la colectividad y nada más.

29 de mayo 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9181934

domingo, 31 de marzo de 2013

La crisis del PAN

Parkour por México...


Todos los partidos tienen sus crisis. Cuando están en el poder, es casi la felicidad. Cuando lo pierden, la soledad. Después de 12 años en los Pinos, el PAN vive la sacudida de perder el poder, pero sobre todo, el claro castigo de los votantes. Sin embargo la crisis que ahora vive el PAN, es casi natural al sistema de partidos. Hay bajas y altas, dimes y diretes, culpas y acusaciones, pero al fin, nada que no esté en la vida de los mismos partidos. No es el principio, ni tampoco el fin. El punto para los panistas es que la autocrítica lleve a la reinvención. ¿Pero la hay en Acción Nacional? Sin duda, aunque no es un grupo dominante. Al calderonismo no le bastó el tercer lugar, porque todavía disputa el control del partido. Tan falto de brújala después de las elecciones, que la dirigencia imitó al gobierno en su eslogan: Ciudadanos que movemos a México. ¿También harán parkour?

Con una visión crítica, Carlos Castillo, escribió desde dentro sobre la asamblea panista: “Quienes asistimos a la Asamblea de Acción Nacional pudimos constatar que las dirigencias del PAN (su presidente nacional, sus presidentes estatales, su Consejo Nacional y sus consejos estatales) fueron rechazadas por una militancia que, al exigir ser ella la que elija a sus autoridades de manera directa, lo que le dijo a esas dirigencias fue: no sirven, han decidido mal, han reaccionado mal, han sido integradas y electas con métodos excluyentes, injustos y en no pocas ocasiones fraudulentos, por lo que se decide transformar esos métodos para abrirlos al padrón entero”.

Para el PAN, el futuro inmediato es renovarse o aceptar por años la oposición. Ya no para ser una mala copia del PRI, sino como el mejor PAN de su tradición democrática. El expresidente de Acción Nacional, Luis Felipe Bravo Mena ha advertido recientemente que la crisis en el partido no ha tocado fondo: “En el frenesí del poder, algunos olvidaron que el poder era para servir y no un negocio o privilegio personal”. Durante la asamblea se planteó a los panistas una nueva reforma para “desterrar las prácticas corporativas”. Pero la mejor prueba de esos cambios internos, no está en el acuerdo interno entre los panistas, sino en aquellos que en las práctica acceden o puede acceder al poder. Pese a la crisis interna, todavía hay PAN para rato, aún y cuando en lo inmediato quede lejos el poder. El PAN careció de poder durante décadas, luego lo ejerció a lo largo de dos sexenios, y ahora tienen la obligación de renovarse si quiere ganarse otra vez la confianza de los ciudadanos. En largo plazo, esa prueba se dará en las elecciones intermedias para renovar la Cámara baja. Ahí veremos si los ciudadanos decidieron levantar el castigo a los panistas. Para entonces, ¿habrán aprendido la lección?

Milenio 22 de marzo 2013
http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9175686

viernes, 1 de abril de 2011

¿Para qué queremos ganar?


Fuente: El Universal
Lejos de ser trivial, la pregunta resulta provocadora de cara a las elecciones del 2012. Pero no voy a hablar desde el futurismo político, el cual resulta tan impreciso como las mencionadas predicciones de candidatos priistas para el Estado de México.
Más bien retomo la pregunta que hace unos días lanzó el senador Manlio Fabio Beltrones, durante la conferencia “Las reformas necesarias”, que impartió en la Universidad Anáhuac. Le preguntaron  sobre sus aspiraciones a la presidencia, a lo cual contestó a su vez: “esperaría agotar primero para qué queremos ganar las elecciones y a esa discusión estoy apuntado de antemano. Quiero platicar, discutir, acordar dentro del PRI, lo que puede ser un gran programa de gobierno, que ponga orden y rumbo a México, y, después, seleccionar al candidato con quien habremos de competir en las elecciones de 2012”.
Dada la tendencia registrada en los últimos años para los comicios federales y estatales, está claro que el PRI tiene amplias posibilidades de recuperar el poder en el 2012. Pero si regresamos a la pregunta de Beltrones, veremos en realidad que ésta no sólo se aplica al PRI, sino al conjunto de los partidos, en especial el PAN y el PRD, porque de ahí para abajo, el resto  parecen sucursales familiares.
¿Para qué quieren el poder? A simple vista la pregunta parece meramente retórica y por lo mismo, no hay actor político que no declare buenas intenciones y mejores deseos. Pero en la práctica, si lo abordamos desde la realpolitik, encontramos algunas prácticas que se repiten. Resumo tres: a) el poder emana de los ciudadanos para luego desentenderse de estos; b) el poder público ejercido con fines privados; c) el poder como fuente de riqueza económica.
Puede ser que detrás de la aspiración al poder, existan sentimientos de bondad hacia sociedad, pero no es difícil reconocer que detrás de la obra pública se multiplican jugosos negocios. Así, más que diputarse la producción nacional de la pobreza, no veo a los actores políticos compitiendo por los mejores resultados. Porque la mediocridad de la economía mexicana trasciende al PRI y al PAN. No hemos crecido lo suficiente para generalizar la riqueza y la deuda política de la alternancia continúa. Reformulemos la pregunta: ¿Para eso querían el poder?
Dentro de todo, me alienta saber que después de una durísima disputa por el poder, dos actores políticos podrían romper con el paradigma tradicional de la política en México. El gobernador priista electo de Hidalgo, José Francisco Olvera Ruiz y la aguerrida ex candidata panista a la gubernatura de esa entidad, Xóchitl Gálvez, hicieron de lado sus diferencias, ¡y vaya que las hubo!, para anunciar una agenda de trabajo en torno a tres temas integrados al Plan de Desarrollo: trasparencia; desarrollo tecnológico e impulso a un sistema de educación intercultural. Con sus diferencias Olvera tendrá a una formidable crítica y colaboradora independiente de su gobierno. Por su lado, Gálvez podrá empujar la calidad y la vigilancia del gobierno. ¿Será posible? Por lo pronto, el primer paso ya lo dieron. 
1 de abril 2011