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miércoles, 19 de abril de 2023

Debate


Debate en el Teatro Nazas

 

El debate sí tuvo sabor. Pasó de todo: señalamientos, críticas, propuestas, risas, chiflidos y abucheos. Hasta ahí, nada fuera de lo normal. Es aburrida una discusión donde las partes piensan lo mismo, o peor todavía, donde surgen monólogos. El debate del domingo 16 de abril en el Teatro Nazas, fue buen escenario para conocer los perfiles de los candidatos y sus propuestas, rumbo a las elecciones de gobernador en Coahuila. Desde las inmediaciones del teatro, ya se calentaban los ánimos a favor de los candidatos. Los equipos de campaña tomaron cada uno sus espacios con tamboras, bocinas, templetes y banderas. Unos por la Valdés Carrillo, otros por la Morelos y la Cepeda. A unas cuadras del foro, el ambiente previo fue festivo y anunció una guerra simbólica, como son las elecciones. Por lo mismo, los debates son la sal y pimienta de las contiendas.

Manolo Jiménez, de la Alianza PAN-PRI-PRD mantuvo su lugar, se plegó al guion y no cayó en las provocaciones constantes de los candidatos de Morena y PT. Consciente de liderar las encuestas, procuró cuidar su espacio y concentrarse en las propuestas. Sin embargo, sorprendieron los filosos cuestionamientos que hizo la periodista y moderadora, Sandra Romandía. Ya me imagino la reprimenda del poder a los consejeros electorales afines al PRI. De apretarlo un poco más, la moderadora lo habría sacado de sus casillas.

Sobre ese punto, fue positivo que los moderadores Javier Solórzano y Romandía no fuera floreros, sino actores del mismo debate. Una y otra vez regresaron a los candidatos al tema de las preguntas, cuando estos se iban por la tangente. Aunque las respuestas fueron variopintas.

Por su parte, Ricardo Mejía del PT, arrancó con la espada desenvainada. Cuestionó fuerte y duro, en especial a Armando Guadiana, pero también a Jiménez. Se proclamó como el bueno de la 4T. Su propósito es alcanzar al segundo lugar, por lo tanto, concentró las baterías en Guadiana. El mensaje fue estructurado y logró polemizar, sobre todo, en el papel de los policías, lo cual rayó en la denuncia.

Más allá del sombrero de Guadiana, la imagen del candidato de Morena, quedó a deber. Su discurso fue disperso y desparpajado. Bien haría su equipo de campaña, en ayudarlo con enumerarle del uno al diez, las propuestas. Se veía cansado y distraído. Ni siquiera pudo recordar el año de la denuncia que presentó contra la deuda. Tampoco le salió el chiste. Eso sí, por momentos, su estilo campechano provocó risas en el público. En esos menesteres, el lenguaje corporal lo dice todo. Los ademanes y aspavientos que hizo contra Mejía, mostraron su tirria al candidato que le resta puntos. Ni siquiera lo nombró, sólo lo señaló desdeñoso con las manos. Dicha disputa, abona al candidato de la Alianza.

Lenin Pérez, candidato de UDC y Verde, se expresó bien y claro, tiene propuestas, pero su lugar en las elecciones está destinado a un raquítico e insuficiente porcentaje. Dicho en otras palabras, no pinta, y él lo sabe. Aunque su candidatura solitaria en algo suma al poder.

Por momentos, el público en el debate no respetó la regla del silencio, e irrumpió en varias ocasiones con risas, siseos, abucheos y porras a los candidatos. Habrá quien repruebe esas manifestaciones, pero sin duda, son inherentes a la política misma. Durante las campañas las pasiones están a flor de piel. A ratos, el Nazas fue auténtico teatro político gracias a la intervención del público asistente. Su participación terminó de sazonar el debate. Por puesto, las reacciones del público y el golpeteo entre los candidatos, no es muy diferente de lo que se vive en las contiendas democráticas de otros países. Tampoco es muy diferente a lo que sucede en los debates de cámaras y parlamentos. Hasta los más correctos y elegantes británicos, desbordan las pasiones en los debates públicos.

Otro momento que suscitó tremendo abucheo, fue cuando el candidato de la Alianza, afirmó que el moreirato no existe. La reacción del público fue al unísono. Hay que decirlo con todas sus letras, elecciones van y vienen, pero la nefasta herencia de los hermanos sigue ahí: el elefante en la sala.

En las próximas semanas la temperatura de las campañas subirá, ya veremos si se mueven las preferencias o todo se mantiene igual. Por lo pronto, no adelantemos vísperas.

El Siglo, 18 de abril 2023

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/2023/debate.html


jueves, 1 de junio de 2017

Agotamiento de Saltillo


Después de la espera, ya hay candidatos en Coahuila. Como de costumbre, el PAN no pudo evitar el conflicto y la división púbica. De la misma manera, el PRI no se quedó atrás en eso de la división, no obstante de que la dirigente del partido, describió todo color de rosa. Tan increíbles sus declaraciones, que hasta afirmó que vamos a extrañar a los Moreira. Mientras tanto, un notable de los suyos, hombre de buena fama pública, Javier Guerrero, renunció para irse de independiente. Igualmente, otra aspirante acusó que no había condiciones para la candidatura, y mejor declinó. El poder llama a los suyos, y a los que solapan. Como en otras elecciones estatales donde perdió el PRI, el gobernador impuso a su candidato oficial con bastante antelación. Promoción aquí, promoción allá. Sin embargo, el tan anunciado candidato insiste que no se apellida Moreira. ¿Alguien le cree? Hasta en las redes sociales, ya se hace un chistoso chacoteo. Por supuesto, el susodicho no leyó ni por error, “El chiste y su relación con lo inconsciente”.  
En el PAN, el pleito se arregló una semana después con todo y abrazo ante la prensa. Aunque las formas nomás no llegaban y en el PRI estaban felices. Al final quedó Guillermo Anaya, ante una contienda inédita e histórica. Inédita porque como nunca el partido en el poder está deteriorado, pero no piense usted, querido lector, que es por el ejercicio del poder, sino por la abierta corrupción. ¡En Coahuila se baten marcas!
También las condiciones son atípicas. En dos décadas, no se habían juntado peligrosamente dos crisis: crisis económica y crisis política. La última vez que eso sucedió, el PRI sembró la alternancia en el país, y al tiempo, abrió la puerta al PAN y al PRD en los gobiernos nacional y local.
De esa manera, la contienda de Coahuila, será histórica, porque por primera vez, desde la alternancia nacional en el año 2000, es decir, 17 años después, están las circunstancias para la alternancia. Como ya lo notaron, los coahuilenses llegamos muy tarde, no obstante de que el estado dio hace más de un siglo, al “mártir de la democracia”. ¿De qué sirvió?
Tan extrañas las circunstancias, que después de casi cincuenta años (48 para ser exactos), es muy probable que llegue a la gubernatura un lagunero. El último fue Braulio Fernández Aguirre, quien dicho sea de paso, es recordado como uno de los grandes gobernadores de Coahuila. Un hombre que ante todo, supo honrar el valor de la política.
¿Qué significa que los dos principales candidatos, los que más tienen posibilidades de triunfo, sean laguneros? En primer lugar el agotamiento político de Saltillo, que después de acarrear todos los evidentes beneficios de la capital, terminó por resquebrajar el monopolio político para la gubernatura. Tanto fue el cántaro al agua… Es curioso ver ahora a la corte saltillense complacer hasta el ditirambo, al candidato priista, cuando durante décadas, el resto del estado estaba a lo que dijera la capital. Esta situación de agotamiento, me recordó de alguna manera, al funesto conflicto del siglo 19, entre Monclova y Saltillo. Mientras los saltillenses hicieron la guerra para quitarle la capital del estado a Monclova, perdimos Texas en 1836. A cambio, Saltillo se quedó con la capital del poder político bajo “la lealtad de los intereses nacionales” (1838). Por supuesto, las circunstancias son distintas, pero dos hermanos terminaron por acrecentar el agotamiento a tal punto, que ya no pudieron llevar otro saltillense. Ironías de la historia, ahora el monopolio se resquebraja ante la posibilidad de un lagunero.  
Similar a otras situaciones, romper la inercia tiene una función de saneamiento; de recuperación ante un curso que ya no funciona. De esa manera, la elección de Coahuila confronta a los ciudadanos entre votar por los cleptómanos que han saqueado al estado y no tienen llenadera, o romper la inercia de los bandidos al frente del erario. El tiempo lo dirá.  
25 de enero 2017
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1305843.agotamiento-de-saltillo.html

miércoles, 31 de mayo de 2017

La sonrisa de Javier

Fuente: La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2017/04/17/politica/003n3pol
Todo se disponía a salir bien como en otras ocasiones.  ¿Qué podía salir mal si el Jefe ya había acordado todo? Con antelación mandó por el dinero al banco. Para sorpresa del mensajero, nunca había visto tanto en efectivo. 25 millones de pesos. ¡Le parecía un mundo! Prepararon dos maletas, y con sumo cuidado apilaron los fajos de billetes. Cuídalas mucho, que es un encargo muy importante del Jefe. Sí señor, todo está en orden. El Jefe sonrío. Procedente de Xalapa, el avión oficial del gobierno de Veracruz, arribó al aeropuerto de Toluca, la meca del próspero y poderoso grupo Atlacomulco. La conseja popular rebautizó con sorna aquel pueblo de México, como “Atracomulco”.      
Dos maletas. Un vuelo oficial. ¿Qué podía salir mal para el subdirector de Operación Financiera de la Tesorería Estatal? Sin embargo, lo que aparentaba una misión de rutina, terminó en sospecha, detenciones y forcejeos. ¿Y ese dinero? ¿A dónde lo llevas? Documento en mano, el subdirector alegó un encargo oficial del Jefe, pero la justificación no convenció a los agentes del aeropuerto. ¿De quién es el dinero? Ya te dije. Del gobierno del estado de Veracruz. Deja hago una llamada. Al poco tiempo, llegó otro funcionario que se identificó como miembro del equipo de seguridad del Jefe. ¿Y quién es tu mentado jefe? El gobernador Javier Duarte. Pese a mostrar la charola, los agentes no se sintieron convencidos. Ahí mismo los detuvieron, confiscaron las abultadas maletas y se inició una averiguación previa en la Procuraduría General de la República. Más tardó en llegar el avión a Toluca, que los medios de comunicación. El escándalo corría. De esa manera, la situación causó profundo malestar al Jefe, pero más a su otro jefe: el candidato.  
Al desatarse el escándalo, el coordinador de campaña habló muy molesto al gobernador. Javier te agradecemos la aportación, pero no podías ser más discreto… ya no hagas olas al candidato… está enojado. Te sugiero cambies al tesorero. Entrégaselo a los leones, ya sabes que siempre están hambrientos. El escandalo seguía, y seguía, mientras tanto, el gobierno estatal argumentó que el dinero era para pagar la celebración de la Feria de la Candelaria. ¡Sí! Muy devotos del efectivo en tiempos de transferencias electrónicas y cheques. Pero el Jefe era chapado a la antigua. ¡Qué se le va hacer! Siguiendo el consejo de los asesores, llegó el nuevo tesorero. Un hombre de todas las confianzas del Jefe, pero sobre todo, bueno para los negocios. Tarek Abdala Saad fue presentado como el flamante titular de la Tesorería de la Secretaría de Finanzas y Planeación. Para entonces, ya pensaban en un heredero digno de toda la confianza del Jefe.
Mi querido Javier, con el tiempo pasará el escándalo, de mi te acuerdas. Ya verás que ganando nuestro candidato, todo se arregla. ¡Bendita democracia! Tranquilo, el Jefe sonrío. Pasada la tempestad, el tiempo le dio la razón al secretario general del partido. Las elecciones se ganaron, el partidazo regresó a la silla, y aquél dinero confiscado que tanto bochorno causó, regresó a las manos del Jefe. Para qué hacen tanto escándalo,  les dije que todo se iba arreglar. La gente de la procu fue muy amable, y hasta nos regresaron el dinero con todo e intereses. No más lo que no regresaron fueron las dos maletas LV… quesque le gustaron mucho a los agentes. ¡Mugrosos!
Al teléfono, se escucha muy apurado Amado Yáñez, gran amigo del Jefe. ¿Cómo estás carnal? ¿por qué tanta urgencia? Ya tronó aquello de lo que te hablé...
No te preocupes, en este mismo momento te mando los abogados. Ellos ya saben que hacer. Además, conozco un juez muy profesional que te puede ayudar,  trabaja con nosotros… justo acaba de arreglar algo de unos “porkys”.

Mira Amado, en el peor de los casos, te echan al bote, pero te aseguro que en dos años y medio sales. Ya ves como le hicimos con Raúl. ¡5 mil millones no es nada! Por el monto que me dices, no creo que pagues más de 7 millones para librarla. Ya verás cómo te ayudamos, ahorita mismo hago un par de llamadas con nuestro amigo de la Corte. ¡Gracias Javier, muchas gracias! ¡Qué alivio! No se que haría sin tu amistad. Como de costumbre, al colgar el teléfono, el Jefe sonrió.
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1332743.la-sonrisa-de-javier.html
19 de abril 2017
El Siglo

martes, 3 de enero de 2017

Coahuila 2017



Para arrancar el año, una palabra define el ánimo político: Alternancia.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Javier Guerrero


Por lo general, la imagen de la política y los políticos es negativa. Sin embargo, no todo es así. En un país como México, donde la política suele ser sinónimo de corrupción, o peor todavía, sinónimo de impunidad, también hay excepciones. Algunos afirman que siempre fue así, que siempre ha estado mal. Pero en contadas ocasiones, hay hombres públicos que dan sentido a la política por valores constructivos, como consenso, responsabilidad, eficacia, y también, hay que decirlo con todas su letras, honestidad.
En la última década en el país, pasamos de la narrativa sobre la violencia y el combate al narcotráfico, a la narrativa de la corrupción. Enrique Peña Nieto se encargó como nadie, de encabezar esa “cruzada”. Con asombrosa similitud, ambas narrativas se cruzaron en Coahuila. Los años aciagos de la violencia, donde se fundieron y confundieron, el crimen organizado y el gobierno. A la par, se fraguó el desfalco más grande que se recuerde en el gobierno de Coahuila, y por consecuencia, un atraco sin fin para los ciudadanos. En medio de todo, Moreira I y II. Por lo mismo, a escasos meses de las elecciones en Coahuila, comienza a circular un río de ciudadanos indignados con esa hermandad en el gobierno. Para el 2017 los coahuilenses tendremos que elegir entre cambiar las chapas de las puertas y quitarles las llaves a los ladrones, o refrendar a una cleptocracia rampante.
Para nadie es un secreto que entre los priistas también hay malestar y división. Poco a poco se empiezan a manifestar algunos actores que ven un pernicioso continuismo del moreirato en la candidatura del alcalde con licencia de Torreón, ¿Miguel Moreira o Miguel Riquelme? No hay diferencia.
Una de esas voces, acaso la más clara dentro del PRI, ha sido Javier Guerrero, quien el pasado miércoles 14 de diciembre, anunció su renuncia irrevocable al partido, y al mismo tiempo, anunció que participará en la contienda como candidato independiente.
Guerrero, actualmente diputado federal, es uno de los poquísimos políticos honestos en Coahuila. Como secretario de fianzas del gobierno estatal durante la administración de Enrique Martínez y Martínez, tuvo un desempeño eficaz y responsable. Dejó finanzas sanas, y sobre todo, acrecentó la buena reputación del gobierno de Coahuila. También, es un político bien preparado profesionalmente; un político de carrera, que ante todo, ha preferido la eficacia y la responsabilidad en la función pública, que los reflectores y los aplausos artificiales, que tanto abundan entre nuestros gobernantes.  
En el comunicado de prensa para anunciar su ruptura, Guerrero expresó “el rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI… el partido se encuentra secuestrado”. ¿Más claro?
La elecciones del año que entra en Coahuila, abren por primera vez la factibilidad de alternancia. Se trata de un momento único e irrepetible. En una palabra: histórico. Es ahora o nunca. Por lo mismo, será un elección apasionante y todavía más reñida, no sólo porque el futuro del estado queda en juego. Votar por la tóxica continuidad de una camarilla de ampones, o romper de una vez con esa inercia. En ese sentido, apoyar la alternancia representa un valor mayor que trasciende una candidatura individual. Que Javier Guerrero, un respetable político del PRI rompa con cuarenta años de militancia, significa una aportación a los vientos de cambio que corren por Coahuila. Es cierto, como candidato independiente, Guerrero arranca con pocas posibilidades de triunfo, no obstante, su decisión, no sólo es valiente, sino generosa. Valiente, porque a pesar de las presiones y las amenazas debajo de la mesa, es una voz de dignidad política en medio de un estado perdido por la corrupción. ¡Coahuila no aguanta más! Mientras la camarilla apoya con todo —léase recursos públicos—, al delfín y asume la política de “darle la vuelta la página”,  Javier representa a una minoría que no acepta la inercia.
La decisión de Guerrero es generosa, porque su participación por la libre, minará los votos del moreirato. Pocos o muchos, son votos que no irán al grupo priista que quiere mantener impune la corrupción: la megadeuda, las empresas fantasma, las fortunas malhabidas, las inversiones incautadas en Texas, las graves acusaciones en España. Está muy claro, el moreirato busca otra tapadera, pero el agua ya derramó del vaso.

A tiempo, Javier Guerrero ya contribuye a la alternancia en Coahuila. No se quedó callado, ni fue cómplice con su silencio. Su apuesta es por la democracia en Coahuila. Bienvenida su propuesta.
21 de diciembre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1294539.javier-guerrero.html

Alí Babá y los veinticinco ladrones



Alí Babá anda suelto y también veinticinco, o quizá cuarenta ladrones. Van vienen a la cueva. Salen. Se esconden. Cada día, durante las mil y una noches del sexenio, robaron el tesoro de Durango. “Ábrete, sésamo”. Y el dinero salía a raudales. Tanta veces fueron por el tesoro, que hizo falta más, y luego más. Insaciables, también fueron por las arcas de los municipios. Tomaron 15 millones de la capital. 40 millones de Gómez Palacio. Y siempre algo más... Un buen día, el dinero se acabó, y entonces, los ladrones recurrieron a los préstamos apresuradamente. Al final del sexenio ya se habían llevado 14 mil millones de pesos… y la cuenta seguía corriendo. Pero un buen día, corrieron vientos de cambio, y la fórmula mágica para abrir la puerta del tesoro, ya no funcionó. “Ciérrate, sésamo”. Ante los hurtos desmedidos, la nueva administración quitó las llaves, cambió las chapas y se propuso detener a los ladrones. Curiosamente, tras la primera detención, la noticia corrió como pólvora y el temor invadió a los que antes, impunes, saquearon el tesoro. 
Me gusta la sabiduría popular, porque en pocas palabras, resume todo un comportamiento. Un famoso dicho de raigambre medieval, nos dice: “excusa no pedida, acusación manifiesta”. Cuando sucedió la detención de Leonor Gutiérrez la ex subsecretaria de egresos del gobierno del estado de Durango, inmediatamente una multitud corrió a ampararse.  ¿A que le teme esa banda?  Ese día,  Alí Babá estuvo en vigilia. Angustiado por la situación, buscó protección, pero ya no en la cueva, sino fuera de ella. El ex gobernador Jorge Herrara, hizo fila desde las cinco de la mañana para obtener su amparo. Apresurada, luego siguió la banda: María Cristina Díaz Herrera, exsecretaria de Finanzas; César Guillermo Rodríguez Salazar, exsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado; Eduardo Díaz Juárez, exsecretario de Salud, y una veintena más. Aunque al paso que vamos, podrían ser cuarenta o más los amparados que nos recuerdan al cuento del lejano oriente.
Pero este cuento duranguense  apenas empieza. Sin duda, un acierto del nuevo gobierno en Durango, a cargo de José Rosas Aispuro, es mandar un mensaje fuerte y claro sobre los abusos del gobierno anterior. Urgía una señal. Por lo general, es costumbre en los gobierno mexicanos, dejar en el cargo a un hombre de “confianza” para tapar las triquiñuelas, los desfalcos y la corrupción del gobierno saliente. Pero la fórmula no funcionó, porque en las pasadas elecciones en Durango, los ciudadanos se manifestaron a favor de la alternancia. ¡Cuánta falta hacía! Ahora nos estamos enterando del boquete que dejaron a los ciudadanos. Tan sólo movió una ficha el gobernador Aispuro, y rápido brincaron las ratas. ¡Perdón! Los amparos. Sin aspavientos y alardes, como el fallido gobernador de Nuevo León, el gobernador de Durango desencadenó una  fiebre sorpresiva por el amparo. Toda una pasión constitucional. Al respecto, la alcaldesa de Gómez Palacio, Leticia Herrera, quien fue un factor fundamental para el voto diferenciado, cuestionó con claridad: “Si se amparan es por algo”.
Llama la atención cómo los saqueadores que llamamos gobernadores, tejen redes de corrupción que implican los cargos más relevantes y estratégicos en la administración pública. Más todavía, queda la impresión, que no hay otro motivo, más que saquear, cuando conocemos los  casos de los Duarte en Veracruz y Chihuahua, de Borge en Quintana Roo, o de los Moreira en Coahuila. Ni qué decir de Sonora con Guillermo Padrés, ahora tras las rejas. ¿Cantará como Javier Solís, Las rejas no matan?
Pero estas historias apuntan un comportamiento identificable en nuestra República. Ser gobernador en México, tiene un propósito muy claro: saquear las arcas hasta que no quede nada. Tan bien establecido el objetivo, que lo primero es nombrar a un secretario de finanzas; otro de obras públicas, y así la cosa, hasta que se complete la red. Por si faltara algo más, todavía se puede nombrar a heredero, como recientemente lo mostró el “desaparecido”, Javier Duarte. ¿Qué camino siguieron en Durango? ¿Una combinación de Coahuila con Sonora? ¿Acaso siguieron el método chihuahuense o aplicaron  una técnica veracruzana? Por lo pronto, la multiplicación de los amparos lo dicen todo: “excusa no pedida, acusación manifiesta”. Alí Babá y los veinticinco amparados. 

16 de noviembre 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1283353.ali-baba-y-los-veinticinco-ladrones.html

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Durango, la disputa del poder

Cada seis años se renueva la disputa por el poder. Cada seis aparecen nuevos aspirantes para uno de los más codiciados puestos en la política mexicana: las gubernaturas. Si hay un lugar privilegiado entre los cargos políticos, es el de gobernador. A partir de la alternancia en el año 2000, quienes más ganaron poder y dinero, pero sobre todo, influencia e impunidad, fueron los gobernadores. Desde entonces no sólo se atrevieron a retar al poder presidencial ­-así nació la Conago-, además manejaron las finanzas públicas a diestra y siniestra. Los menos, llevaron una buena administración, pero lo común fue el abuso y endeudamiento de las entidades. El todavía gobernador de Chihuahua, César Duarte, apareció con inversiones millonarias en el banco. Entre Fidel Herrera y Javier Duarte, dispararon la deuda de Veracruz por lo cielos. Rodrigo Media, quien pasea tranquilo y sonriente, quebró al próspero estado de Nuevo León, lo cual ya es mucho decir. En Tabasco, con menos suerte corrió Andrés Granier, el hombre de las mil camisetas, aunque excepcionalmente está en la cárcel. Michoacán y Guerrero fueron cooptados por el crimen. En Oaxaca, Gabino Cué comparte el mando con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, pero eso sí, tiene una grandiosa residencia. Nuestro presidente no está solo.
Para junio de 2016 serán las elecciones de gobernador en Durango, que con todo y sus particularidades, cuenta con un prepuesto superior a los 28 mil millones de pesos. Como verán, la política no es caridad, sino jugosos intereses. El gobernador Jorge Herrera, ha sido discreto y conservador, pero mantiene un férreo control político en el estado, tanto, que asfixió a los alcaldes. En las finanzas guarda un razonable equilibrio y su gobierno no se caracterizó por escándalos ni confrontaciones. Lo cual es de agradecer. Con el gobierno federal lleva buena relación, pero sin duda, la designación del candidato del PRI a gobernador, la hará el presidente Enrique Peña Nieto. Ya no son los tiempos de las alternancia, y por lo mismo, la decisión aguarda al regreso del presidente de la cumbre de París. Previamente se acordó la "unidad" (así el eufemismo entre los priistas), y esta misma semana el PRI publica la convocatoria. Un mero trámite. 
El gobernador Herrera a impulsado la candidatura de Esteban Villegas, alcalde de Durango (allá no se saben otra), pero la decisión pende de Los Pinos. Por su parte, la senadora Leticia Herrera ha dado sabor a una contienda predispuesta hacia el candidato del gobernador. Me queda la impresión de que la senadora tendría más posibilidades fuera del partido, que desde el partido. No obstante, hasta ahora se ha mostrado institucional. ¿Habrá un tercero en discordia? El riesgo para el PRI sería muy alto, cuando apenas las encuestas apuntan a Villegas y Herrera. No más. Por el contrario, el senador José Rosas Aispuro aparece bien posicionado en el estado. Su candidatura le urge al PAN, y hasta comenten el error de saborearse desde antes el poder. Así empiezan las derrotas. Quien aporta ahí es el senador, no el PAN. 
Falta ver si lo apoyan con todo. En la elección anterior, Rosas Aispuro casi gana la gubernatura. La diferencia fue de ¡1.9 puntos! Derrotó en la capital a Jorge Herrera y sólo unos votos de La Laguna hicieron la diferencia a favor del PRI. "Casualmente" en algunas casillas se presentaron sujetos armados… Sin embargo, con el triunfo de Herrara así nos fue en La Laguna. A cambio, el gobernador sólo regresó migajas. Más allá del PAN, una buena coalición a favor de Rosas Aispuro, podría abrir por primera vez la alternancia en Durango, que tanta falta le hace.
2 de diciembre 2015
El Siglo