viernes 2 de marzo de 2012

El fantasma de Mariano López Mercado



Extrañas coincidencias, pero aquel 23 de marzo de 1995 se celebró el primer aniversario de la trágica muerte de Luis Donaldo Colosio. También fue la fecha en que un grupo de mujeres laguneras, con el tiempo Mujeres por Torreón, publicó el primer desplegado contra el gobierno federal por el alza de impuestos y de paso, protestaron en la explanada de la presidencia municipal contra el gobierno local. Por entonces al mando del priista Mariano López Mercado. Fue una época difícil para el país.

Se repetía el ciclo sexenal de la crisis económica, y eso que íbamos rumbo al primer mundo (Salinas dixit). Igualmente el ambiente político estaba tenso porque veníamos de una serie de asesinatos políticos, aunado a la rebelión zapatista en Chiapas que mostraba descarnadamente la desigualdad en el país. Años más tarde, en ese ambiente el PRI perdió por primera vez la mayoría en la Cámara baja, 1997, y tres años después la presidencia de la República en el 2000.


En esas circunstancias, Mujeres por Torreón inició una serie de protestas contra el gobierno de López Mercado. En respuesta, el alcalde descalificó la primera protesta por considerar que ese grupo fue utilizado por un partido político, refiriéndose al PAN. Y en efecto, varias de sus integrantes estaban en la filas de Acción Nacional, pero esencialmente su demanda trascendió los partidos políticos. Mujeres por Torreón fue un grupo pionero en exigir transparencia de los recursos públicos. Por esos días el tema sólo estaba en la agenda de académicos y periodistas, todavía se encontraba muy lejos de las leyes o sencillamente de ser una herramienta para los ciudadanos como la tenemos ahora (no despreciemos nuestro presente).


Con valentía aquellas mujeres posicionaron públicamente dos puntos: la preocupación sobre la disparada deuda del Ayuntamiento y la transparencia de los dineros públicos. A punta de protestas y desplegados las mujeres demostraron el valor de la persistencia. Diez meses después, el 13 de diciembre, el alcalde López Mercado presentó su renuncia bajo el eufemismo de las “razones personales”. 

El talón de Aquiles de aquél alcalde empezó en el Simas, ampliamente señalado por una serie de manejos ineficientes y corruptos. Pero a Mariano no lo tumbó la ineficiencia ni la corrupción de su gobierno, sino la animadversión del gobernador Rogelio Montemayor Seguy. En ese caldo, por decirlo así, Mujeres por Torreón supo leer la opinión general de los ciudadanos. A los pocos meses, su movimiento fue canalizado exitosamente con la candidatura del panista Jorge Zermeño Infante. La suerte estaba echada y así sucedió la primera alternancia en la ciudad para el trienio 1997-1999. También varias Mujeres por Torreón llegaron al poder.

En mi opinión, el actual acalde Eduardo Olmos Castro no debe subestimar el desplegado que recientemente un grupo de mujeres publicó. Hay un caldo en la opinión pública. Él lo sabe bien. Tampoco se puede excusar todo el tiempo argumentado que son tiempos electorales. Sin embargo, no comparto la petición de renuncia, en cambio sí considero vital para la administración la rendición de cuentas. En un año y nueve meses Olmos Castro puede forjar el destino de cómo será recordado.


Posdata. El súper asesor del alcalde en el quinto piso conoce bien esta historia porque fue uno de sus protagonistas ¿habrá aprendido algo? ¿O ya no quiere acordarse? Ojalá sea de utilidad su consejo, porque si no, ¡qué desperdicio!



2 de marzo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9122522

Escrutinio de paja

El gran Alfonso Reyes, humanista que supo apreciar el valor de las encuestas, llamó a esos ejercicios de opinión pública, “escrutinio de paja”. Al escritor le impresionaba cómo una muestra relativamente pequeña era capaz de ofrecer la representación general de un conjunto de la población. Así, desde que se inventaron las campañas modernas, es impensable lanzarse a una elección sin encuestas. Desde luego que no son el único ingrediente de una campaña, pero no hay otra forma (salvo la fe), de cuantificar efectos, conocer tendencias o tener una medición puntual sobre el avance o retroceso de “x” o “y” candidato.

En tiempos electorales abundan las encuestas y también la confusión para leerlas o la manipulación al presentarlas. Hace algunos años, en una elección para presidente municipal, conocí de cerca el caso de un candidato y un periódico que se aventaron la ocurrencia de inventar una serie de encuestas. Sus datos fueron los únicos que dieron por ganador al candidato perdedor. En el fondo, se manejó la cándida idea de que la encuesta también vota e influye en la opinión pública. No obstante, el resultado de la elección dejó las cosas en su lugar, mas nunca hubo aclaración y mucho menos autocrítica. Con arrogancia, se guardó silencio.


La historia viene al caso por la famosa lámina que presentó el presidente Felipe Calderón ante los consejeros de Banamex. Según sus datos, Josefina Vázquez Mota está sólo a cuatro puntos de distancia de Enrique Peña Nieto. La mayoría de las mediciones, al menos las serias, registran otros datos muy diferentes. Un rango que no baja de 10 puntos y se extiende hasta los 20 puntos de diferencia. No se nos olvide que las encuestas se basan en métodos estadísticos que tienen un margen de error. La cuatro puntos que manejó el presidente supone varios caminos: un margen de error muy grande, algo inaceptable en una encuesta (no más del 5 por ciento); todas las encuestas están equivocadas excepto la de él; y finalmente, las encuesta sí votan, por aquello de cambiar la percepción.


Pero nada más erróneo que pensar esto último. En tiempos electorales se vale casi todo, qué tanto importa quitar diez o quince puntitos de diferencia. En mi opinión no me parece que debamos impedir el pronunciamiento del presidente sobre cuestiones electorales, como lo demanda el PRI o el PRD. Llegar hasta las últimas consecuencias de ese impedimento sólo nos llevaría a un contrasentido constitucional. Al final, lo que decide la elección no es la publicación de las encuestas ni las palabras del inquilino de los Pinos, sino la capacidad de los candidatos y sus partidos para disputar el voto en las calles. Es cierto que Peña Nieto registra una ventaja importante; por ahora. Porque si algo nos muestra la historia electoral reciente es la volatilidad del voto y la alta competencia en los comicios federales.



La última elección presidencial se ganó por medio pelo, es decir, 0.5%.


En un contexto de competencia es difícil ganar por márgenes tan amplios. Más bien se gana con cifras cerradas. Está por verse si sostiene Peña Nieto o qué tanto crece Andrés Manuel López Obrador de tal suerte que baje al tercer lugar a Josefina. Nada está escrito.


29 de febrero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9121016

lunes 27 de febrero de 2012

La violencia, las drogas, la legalización






Demencial la tendencia en los últimos cinco años. La guerra contra las drogas, el combate al narco nos ha salido muy caro como sociedad, por decir lo menos. Mientras más fuerza se usa, las cosas empeoran más. Por más promesas y anuncios de las autoridades, no parece llegar la calma. Hace tiempo la federación presumió que la violencia había alcanzado su pico, pero un año supera al otro; así en lo sucesivo. Difícilmente la inercia actual nos puede llevar a la calma. La radicalidad de la violencia choca con las posturas más duras, más conservadoras. El camino actual es un sinsentido, una aporía, con la gravedad que ahí va la vida de las personas.

La asociación civil México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), regresó el debate de la legalización de las drogas en el País. La tesis es sencilla, si el estado actual de cosas no funciona, es hora de romper el paradigma. En el foro, “Drogas: un Balance a un Siglo de su Prohibición”, se planteó un cambio radical: tratar el consumo de drogas bajo un enfoque de salud pública. El punto no es sencillo, pero tampoco inviable. 



Portugal es el caso más liberal, y hasta en Estados Unidos, algunos estados han legalizado una gama de drogas. La legalización no es una invitación a la ingenuidad. Por lo mismo, la primera conclusión del foro nos dice con claridad: “Las drogas son nocivas y su uso debe ser disuadido. La prohibición no ha logrado reducir el consumo por lo que vemos la necesidad de buscar otras alternativas”.

En corto, he preguntado a diversos políticos su postura sobre la legalización y sólo encuentro un consenso privado. Sin embargo, afuera domina lo políticamente correcto. Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil nos llama a romper el tabú. Y vaya que cuando afirma que la política de criminalización de las drogas ha fracasado, lo dice un actor de primera línea en el tema: “Los programas antidrogas son ineficientes en el mejor de los casos, y contraproducentes en el peor”.


El expresidente mexicano, Ernesto Zedillo vuelve a insistir desde su trinchera internacional en la legalización de drogas ante las “consecuencias desastrosas” que vive México. Entre esas consecuencias está el poder corruptor del crimen sobre las instituciones del Estado. Especialmente el monstruo de la violencia en la sociedad. Fuera de los lugares comunes, los dos principales candidatos a la presidencia, Enrique Peña Nieto por el PRI y Josefina Vásquez Mota por el PAN están en contra. Sólo el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador se ha pronunciado a favor con cierta reserva.


Ante la cerrazón oficial, el cambio de paradigma está en otra parte. Nuestro vecino del sur, Guatemala, parece dispuesto. Allá el recién electo presidente, Otto Pérez Molina, quien además es un general retirado, ha planteado un debate hemisférico a favor de la legalización. Ya apunta a Estados Unidos. Pérez Molina, que prometió mano dura contra el crimen reconoce que el Estado no puede erradicar las drogas. Por eso, en vez de ir contra la corriente, propone una alternativa contra el estatus quo.


La vorágine de la violencia en México es insostenible en el esquema actual. ¿Cuánto más? La desesperación, el hartazgo, el temor y la amenaza de la vida tarde que temprano nos obligarán a otras alternativas. Ojalá no sea demasiado tarde.



26 de febrero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9119452

viernes 24 de febrero de 2012

Consejo de la crónica

La semana pasada el Cabildo de Torreón aprobó la creación del Consejo de la Crónica. En principio me parece loable la iniciativa que tiene como propósito promover la memoria en su vertiente de crónica e historia. Nuestra ciudad, como otras del Norte, vive una profunda crisis de inseguridad, una decadencia de sus espacios públicos y relaciones, le urge retomar su identidad. En consecuencia, no sólo necesita fuerza y armas en las calles, sino memoria y divulgación de su historia. Necesita un redescubrimiento que mueva al orgullo y la identidad a sus ciudadanos. Sin duda la historia nos puede ayudar. Por eso, el esfuerzo en esa materia debe promoverse. El consejo quedó integrado por Sergio Antonio Corona Páez, Don José León Robles de la Torre, Rodolfo Esparza, Jesús Sotomayor Garza, María Saldaña, Oralia Esparza y Gildardo Contreras.

El principal promotor del Consejo ante el Cabildo y quien llevó el punto a la Comisión de Gobernación fue Rodolfo Esparza, director del Archivo Municipal. Sin embargo, lo que es plausible, se fue innecesariamente por una vía reprobable y que exhibe una lógica del engaño. Como si no fueran suficientes los agravios y las críticas de baja estofa a la persona y el trabajo del Cronista de la ciudad, el Dr. Corona Páez nunca fue informado de su inclusión en el Consejo, pero en cambio si se utilizó indebidamente su nombre. Es decir, fue invitado al Consejo, mas no lo enteraron, ni tampoco se buscó que así fuera.

Es reprobable la falta de cuidado por la formas. Hace tiempo que Don Jesús Reyes Heroles no es referente en eso de la forma y el fondo. 


El desprecio por las formas revela la naturaleza de los individuos


¿Por qué el director del Archivo Municipal, Rodolfo Esparza Cárdenas llevó a la Comisión Gobernación el nombre del Cronista sin su autorización previa? ¿Por qué utilizó su nombre indebidamente? ¿Por qué si recurrió a los medios para publicitar el Consejo, fue incapaz de notificar al Cronista? ¿No funciona su teléfono? ¿No sabe dónde encontrarlo? ¿Qué le impide o quién se lo manda? Con ese “cuidado” de las formas Esparza Cárdenas no sólo engañó a los regidores, sino al alcalde Eduardo Olmos Castro.

La manera engañosa como se manejó este funcionario, no sólo ensucia de antemano una causa noble como la promoción de la historia, sino que exhibe la calidad deshonrosa de su trabajo. No basta una disculpa de Esparza Cárdenas por utilizar sin autorización el nombre Corona Páez, por lo menos tiene que renunciar al cargo por simular actos públicos. Señor Esparza ¿sabía el alcalde que no notificó antes al Cronista de Torreón? ¿Por qué utilizó su nombre sin previo consentimiento? ¿Así acostumbra ejercer los cargos públicos, falseando datos, simulado notificaciones? A estas alturas, lo menos que necesita el alcalde Olmos Castro son funcionarios que opaquen aún más la administración. Es una pena.

miércoles 22 de febrero de 2012

Bozal para los candidatos




Terminó esta etapa de la campaña, ahora viene un largo y obligado silencio para los candidatos. Será hasta el 29 de marzo cuando arranquen con todo las campañas: espectaculares, spots, guerra sucia, despensas, volantes, pendones y todo aquello que al fin del proceso, será basura electoral. Mientras tanto los candidatos tendrán que callar porque la ley impone un absurdo bozal. Ante la confusión, los principales partidos han solicitado formalmente al IFE que les diga lo que pueden hacer y no durante el mes y medio que dura la restricción. Varios miembros de los partidos exhortaron al IFE a que se pronunciara por la “confusión”, “ambigüedad” y “lagunas” que deja ley en ese periodo de la campaña.

Algo de razón hay en esos señalamientos. Así en plena elección presidencial lo partidos y sus candidatos no pueden celebrar actos públicos, ni tampoco llamar ¡al voto! Con el bozal no pueden hacer propaganda basada en las plataformas electorales… sin duda es absurdo, pero así quedó la ley. En respuesta, varios consejeros del IFE salieron a explicar las reglas del juego e incluso, el árbitro emitió un desplegado en los periódicos con la finalidad de enumerar las reglas de las precampañas.

En el camino no han faltado las descalificaciones y los vituperios al IFE, prácticamente lo han culpado. Pero habría que recordar a los desmemoriados partidos que la inoperante ley electoral no la aprobó el IFE, sino los partidos mismos. Básicamente los partidos que ahora reclaman, fueron los autores de esa ley en 2007. La falta de claridad no es del IFE, sino de los partidos ahora la exigen. En realidad, detrás de la queja contra el árbitro, se quiere ocultar la esquizofrenia de los partidos. Ellos, y nadie más aprobaron el Cofipe que hoy rechazan. Al árbitro se podrán hacer otras críticas, pero descalificarlo por las reglas que no aprobó, es tanto como disparase en el pie.

Encuesta de febrero
La preferencia efectiva marcó 19 puntos a favor de Enrique Peña Nieto (48%) por encima de Josefina Vázquez Mota (con 29%). En tercer lugar Andrés Manuel López Obrador con 22% de las preferencias. Indudablemente esa tendencia va a cambiar de aquí a julio, pero abril será un mes crítico. Otros datos de la encuesta de Mitofsky: A pesar de lo amoroso que se ha puesto, López Obrador continúa como el candidato con más menciones negativas (31%). Y si piensan que Josefina por ser mujer es más votada por las mujeres, la tendencia es mayor para Peña Nieto por 14 puntos. A veces la creencia es más fuerte que lo real. 56% considera que el ganador será Peña Nieto. Sólo 23% cree que será Josefina y 13% considera a López Obrador. Los próximos meses los dos últimos candidatos tendrán que luchar contra las creencias y el primero se esforzará por mantenerla.

15 de febrero 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9113224

La verdad no es suficiente

Fuente de la imagen: http://www.revistapersona.com.ar

Más que lo real, importa lo que se tiene por verdadero. Pero no sólo se trata de un problema filosófico, sino claramente de una situación cotidiana. En otras palabras, pesa más el parecer que el ser. Así, la realidad se construye desde la percepción, no importa que tan lejos o distorsionada esté de la verdad. Platón abominó las opiniones, precisamente a falta de ideas, de pensamiento. La filosofía nos ayuda a pensar, a distinguir. De esa manera, una discusión clásica sobre la verdad puede parecer una pérdida de tiempo, una idea sin relación con la vida práctica. Sin embargo, la tradición es rica y larga: de Aristóteles a Kant, de Pascal a Wittgenstein.
Aunque la sociedad moderna promueve la universidad, la ciencia y el conocimiento, otros principios más fuertes suelen dominarla. La verdad no siempre es suficiente. Edgar Morin nos insiste una y otra vez que somos “homo sapiens”, pero no por eso dejamos de ser “homo” (es decir, animales). A pesar de la crítica demoledora al psicoanálisis, Freud no se equivocó al suponer que la sociedad se mueve entre Eros y Thanatos.

¿A qué viene todo esto? Hace unos días, una historia de amor trascendió las fronteras de lo privado a lo público. En medio, la terrible tragedia de tres jóvenes que fueron linchados por una turba en Huitzilzingo, Chalco. Cuando la verdad no basta, la opinión, el rumor o la especulación completan las explicaciones. No se diga más. El rumor de que los jóvenes José Manuel Mendoza, Raúl Aboytes y Luis Alberto Cárdenas eran criminales, alimentó una peculiar justicia: “¡mátenlos, son secuestradores!”. La multitud los golpeó y finalmente fueron quemados.


En algún sentido, el drama nos recuerda al Fuenteovejuna de Lope de Vega: ¿Quién mató a los “secuestradores”? Todo el pueblo, Señor… La policía local no pudo controlar a los más de 300 pobladores que tomaron la justicia en sus manos. El acto quedó consumado tras la “verdad” popular. Una fuente periodística rescata la visión del linchamiento: “Eran secuestradores, la autoridad no hace nada y por eso la gente se unió, porque estamos hartos: cómo es posible que haya 23 detenidos si los que deberían estar en la cárcel son los delincuentes”, expresa una mujer que al hablar manotea y alza la voz.
La Procuraduría del Estado de México aprehendió a una veintena de responsables acusados de asesinato y esclareció que los jóvenes no eran criminales y muchos menos secuestradores. La verdad había llegado muy tarde.


19 de febrero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9115442