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miércoles, 23 de agosto de 2023

Quemar libros

 


Ya lo sabemos, la historia se repite. Cambian los personajes, las formas y el tiempo, pero el drama humano permanece. En días recientes, la polémica sobre los libros de texto se acompaña de expresiones tajantes. "Totalmente mal hechos". Dado el recipiente, la afirmación evidencia el contenido del personaje. Otros califican a los libros de "ideológicos" y "comunistas". Los más atrevidos, llaman a mutilar, arrancar hojas, e incluso a quemar. ¿Qué sigue? Profético, el poeta Heinrich Heine, apuntó un siglo lamentable: "Allí donde se queman los libros, se acaba quemando personas".

Sin embargo, las protestas no son nuevas. Nacieron con la producción de los libros oficiales, cuando se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos en 1959 (Conaliteg). Era la época del Estado fuerte y autoritario, al mando del presidente Adolfo López Mateos, quien encargó al Secretario de Educación, Jaime Torres Bodet (hombre notable), hacer los libros de texto para las escuelas del país. El reto no fue menor. A su vez, la historia unió fértiles destinos en los gobiernos postrevolucionarios. En su administración, el presidente Álvaro Obregón, nombró al filósofo José Vasconcelos, Secretario de Educación en 1921. Asumió su misión a la manera de cruzada cultural. Con más intuición que método, había la necesidad de alfabetizar a la población. Por entonces las cifras eran pavorosas: 71 por ciento de los mexicanos no sabía leer ni escribir.

Apóstol de la educación, Vasconcelos promovió la impresión de una serie de libros clásicos, con su famosa portada verde oscuro. Las colecciones de Lecturas clásicas para niños son memorables, y guardan actualidad. Se imprimieron tirajes de 20 y 25 mil ejemplares por libro, mismos que se distribuyeron gratuitamente. Así llegaron a muchos rincones del país, ejemplares de Platón, Homero, Esquilo, Eurípides y otros clásicos. En suma: que la falta de libros no fuera pretexto. El joven Torres Bodet fue secretario particular de Vasconcelos en la Universidad Nacional y esa experiencia lo marcó, hasta que el alumno superó al maestro. En su papel de Secretario de Educación (1958-1964), procuro dar orden a través una Comisión especializada: Conaliteg. Para el caso nombró al escritor Martín Luis Guzmán, por su amplia experiencia editorial. Las portadas de los primeros libros fueron ilustradas con héroes de la Independencia y la Revolución, por David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro, Alfredo Zalce, Fernando Leal y Raúl Anguiano. Destaca en particular, la portada de 1962, hecha por el artista Jorge González Camarena. A la larga, esa imagen de la madre patria sosteniendo la bandera, se volvió un símbolo del imaginario nacional. ¡Qué época! Grandes educadores, artistas y políticos en pro de la educación nacional.

Por primera vez el Estado pudo instrumentar una política general y unificada para la educación pública y privada del país, lo mismo en ciudades que en comunidades rurales. Los libros fueron gratuitos, únicos y obligatorios. Sin embargo, la promoción de la educación por parte del Estado a través de los primeros libros de texto oficiales, tuvo numerosas críticas, acusaciones y señalamientos. Las menos, por faltas ortográficas. Lo cierto, es que esos primeros 19 libros publicados entre 1960 y 1961 se hicieron en un tiempo récord y reafirmaron el papel central del Estado en la educación. Por supuesto, la política no gustó a ciertos sectores, que calificaron la propuesta de monopolio. El Partido Acción Nacional vio en la mano estatal un "totalitarismo educativo", con libros "socialistas" contrarios a la fe cristiana. La Unión de Padres de Familia protestó contra los libros de texto gratuitos, por considerarlos inconstitucionales (no leyeron el artículo tercero); además, expuso que "las mentes infantiles quedarán a merced de los vaivenes políticos e ideológicos, antipedagógicos… fracasarán como en la Alemania nazi y la Rusia soviética; coartan la libertad de enseñanza (Excélsior, 1960)".

El cardenal de Guadalajara, José Garibi Rivera, pidió a los padres de familia, velar por la educación, llamó a los profesores sectarios y exigió remedio a una situación "en sumo grado perjudicial". ¿Leer hace tanto daño?

Por su parte, la Barra Mexicana de Abogados criticó el carácter monopólico de los libros, "único, uniforme, y obligatorio, menoscaban la integridad de la familia y sus deberes educativos e impiden el libre acceso a la verdad".

No sólo hubo críticas, sino manifestaciones y protestas en varias partes del país. En Monterrey se afirmó que los libros "tienden a orientar a los educandos en la ideología marxista". En Obregón se manifestaron contra el "comunismo" en la educación. Otra crítica se centró en la explicación del ciclo reproductivo de la vida, pues la Unión de Padres de Familia consideró que la educación sexual es derecho de la familia, no de la escuela, y mucho menos del Estado. Desde un principio, los libros de texto gratuitos estuvieron rodeados de duras críticas. Para 1970, el analfabetismo disminuyó al 25 por ciento de la población. Sin duda, aquella política educativa del Estado logró resultados favorables para el país, en un México lejano a la democracia y las libertades. Vuelvo al punto inicial: cada vez que se renuevan los libros de texto, regresa la polémica, a veces con razón, otras sin ella.

El Siglo 

22 de agosto 2023

https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/2023/quemar-libros.html

sábado, 28 de noviembre de 2015

Ni leer, ni sumar

Nadie duda de los beneficios de la educación. Tan así, hasta se dice que la educación libera. De cierta manera uno crece bajo la consigna de que estudiar es lo que nos va a sacar adelante en la vida. Pero desde hace tiempo que la educación en México no garantiza la movilidad social. Tampoco invertir miles de pesos en educación, garantiza a los padres, y mucho menos a los alumnos, que cuenten con un empleo digno. Ante esa realidad, se asumen las condiciones del mercado, porque sencillamente es lo que hay. Entonces, a pesar de la economía, queda el recurso de la educación. Pero, ¿qué tanto los jóvenes que ahora estudian en la primaria o secundaria salen bien preparados? ¿Cuánto del empeño en las clases se ve reflejado en los estudiantes?
Recientemente la Secretaría de Educación Pública dio a conocer los resultados de la evaluación de miles de estudiantes en el país. Por medio del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea, 2015), se aplicaron pruebas a los alumnos de sexto de primaria, tercero de secundaria y del último grado de educación media. De cierta forma, Planea sustituye a la prueba ENLACE, pero como ustedes saben, cada vez que llega un nuevo gobierno, las mismas cosas cambian de nombre. A decir de las propias autoridades, Planea es un versión mejorada de la prueba ENLACE. La evaluación mide dos áreas de competencia fundamentales: lenguaje y comunicación (es decir, comprensión lectora); y matemáticas. Entre los objetivos de la prueba, está en conocer la medida en que los estudiantes logran dominar el conjunto de aprendizajes esenciales al término los cursos. ¿Cuál fue el resultado? Estudiantes que pasan horas y horas sentados, pero que al final de los años, no logran comprender la lectura, aunque sepan leer. A eso súmele un desempeño desastroso en matemáticas. Vayamos a los números. 6 de cada 10 alumnos acaban de terminar la primaria el verano pasado, y sin embargo, no saben resolver problemas matemáticos elementales. 5 de cada 10 batalla para leer textos. En pocas palabras, saben leer, pero no comprenden lo que leen. Difícilmente podremos aspirar a ser un país de lectores, si desde el origen cargamos serios problemas para comprender lo que leemos. Los malos resultados que muestra Planea, confirman lo que ENLACE había documentado en los últimos años.
Al mismo tiempo, la SEP ha insistido también en la evaluación de los maestros, ahora con la novedad de criminalizarlos si no presentan el examen. Más todavía, con la policía por delante, se vigiló la evaluación de los maestros. Pero ¿cuál fue el resultado?, 66 por ciento de los aspirantes a docentes no es "idóneo". Más allá de la Reforma Educativa, que en realidad fue Laboral, la educación en el país parece atrapada en un círculo vicioso entre maestros y alumnos. Así pasan los años, y el avance es insignificante. Al final, la desigualdad educativa sólo se corresponderse a la desigualdad económica. Pero el problema es mayúsculo, y no se resuelve nada más con dinero y tecnología. La OCDE ha demostrado recientemente que el uso de computadoras y tabletas en las escuelas -incluidos los países ricos-, no hace mejores estudiantes. Por lo mismo, en el caso de México, el problema es más elemental: lectura y matemáticas. Quizá entonces, la educación en el país se ha convertido en un negocio de particulares que no se responsabilizan por la calidad del aprendizaje. O quizá, la educación implica entretener a miles de jóvenes sin que eso se traduzca en un aprendizaje efectivo. Paradójicamente el problema no sólo lo enfrentan las escuelas públicas, sino también las privadas.
Mientras tanto, la política reina sobre la educación. Al respecto, es revelador lo que una institución como la SEP afirma sobre Planea: "Es importante señalar que estas evaluaciones de logro no están diseñadas para evaluar la calidad educativa de los planteles o el desempeño de sus docentes. Tampoco deberán usarse para premiar o castigar a estudiantes, docentes o escuelas". En otras palabras: sabemos dónde está el problema, pero no vamos a hacer nada. Mover a México.
25 de noviembre 2015
El Siglo

lunes, 29 de abril de 2013

Torcer la educación

Durante los años de alternancia (1997-2012), los gobernadores fueron los mayores beneficiarios de la apertura democrática. No había ya un poder central concentrado por El presidente para limitar los poderes estatales y por si fuera poco, gozaron de presupuestos sin precedentes; todo gracias al sacrosanto petróleo. En esa circunstancia, que algunos llamaron “feuderalismo”, la imagen que se creó de los gobernadores, fue la de una especie de virreyes modernos, hombres todo poderosos, libres de rendición de cuentas. Pero ¿en verdad lo fueron o lo son todavía? En más de una ocasión el cliché del poder en las gubernaturas, ha quedado notablemente roto por otros poderes en las entidades. Por ejemplo, en Tamaulipas difícilmente podemos hablar del poder del gobernador; ahí más bien el crimen se ha impuesto con toda normalidad. Por las mismas el caso de Michoacán, al que además debemos sumar la notable quiebra de las finanzas estatales: sin dinero para “operar”, el gobernador ruega por más presupuesto.  

El caso de Oaxaca y Guerrero son emblemáticos, porque ahí el poder de los gobernadores es testimonial. La expectativa favorable que despertó el gobernador Gabino Cué, pronto se derrumbó con el sometimiento de los maestros. ¡Hasta habla de “tropicalizar” la reforma educativa!
En Oaxaca, la ley no es para hacer una mejor educación pública, ni nada que tenga que ver con el desarrollo. ¡No! Nada de eso, la educación es lo de menos. Lo importante son los derechos sindicales, la horas cobradas sin trabajar, los paros sistemáticos, las marchas profesionales. Son tan especiales, que ni las evaluaciones de la SEP aplican. ¿Para qué?, si lo importante es el sindicato, no la educación. A la colección de gobernadores doblegados, debemos sumar a Ángel Aguirre, el supuesto gobernador de Guerrero. Irónicamente en ese estado, los trabajadores de la educación hacen paro de labores como forma de trabajo. No sólo han doblado al gobernador, de paso han evitado a la SEP y sus impertinentes evaluaciones. Todo por la reforma educativa ¿A quién le importa la calidad de la educación, los alumnos, la enseñanza? Otra vez, lo relevante en Guerrero es el sindicato y el derecho a la autoevaluación. Por lo mismo, la reforma educativa que recién aprobaron los diputados en el Congreso federal, es irrelevante. Para Guerrero es la excepción; ahí no aplica.

Basta con bloquear las carreteras, basta con arruinar las vacaciones de los capitalinos en Acapulco. El sindicato lo vale, la educación no. Entonces ¿quién gobierna en Guerrero? Está claro que el sindicato, porque tienen el poder del bloqueo, la fuerza del chantaje y el más perverso medio: la capacidad de torcer la educación. Con mayoría de votos en el Congreso de Guerrero, los maestros trataron de imponer condiciones a la ley de educación, pero no prosperaron como querían. La más aberrante de todos, era tener su propio Instituto Estatal de Evaluación. Quién mejor para la calificación que ellos mismos. Por lo tanto, ante la inconformidad, lo que sigue son más marchas, paros y pérdida de clases. Eso sí, ¡que no se les deje de pagar! Ya hasta anunciaron su peregrinación al Zócalo de México. Los maestros guerrerenses sí saben mandar.

4 de marzo Milenio 
http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9176717

miércoles, 13 de febrero de 2013

El SNTE contraataca


Es una pena, pero en México hablamos de la educación por sus problemas y rezagos; no por sus beneficios y desarrollos. El tema vuelve a ser noticia, y lo seguirá siendo en los próximos meses por el conflicto entre el sindicato de la educación pública, SNTE, y la reforma educativa que impulsó el gobierno federal y aprobó el Congreso. Pero insisto, las noticias recientes no son sobre los alumnos destacados, los buenos números en los indicadores o el ascenso de la educación mexicana en el comparativo mundial. ¡Nada de eso! 
El conflicto proviene por le mandato de cambio y la defensa del status quo. Para el sindicato, la reforma es un agravio que atenta contra los maestros. ¡No se diga, ni se discuta más! La contraofensiva del SNTE ya empezó. De esa manera, una de sus estrategias recientes es salir a las calles. De acuerdo con “La maestra” Elba Esther Gordillo (una autoridad en el tema e imprescindible del sistema político mexicano), el problema es por la “palabra perversa” permanencia. Dicho de otro modo: el problema es la evaluación como filtro para tantos y tantos maestros que nos son aptos en la docencia.
Ya en otra colaboración (16-I-2013) abordé los ejes principales de la reforma educativa, que sin ser radicales, sí tratan de llevar más orden a la educación, y lo más loable, dan continuidad a la evaluaciones impulsadas por el gobierno anterior.
Pero veamos las expresiones del contrataque. “La maestra” sale a entrevista; los maestros van a las calles. De la movilización durante este fin de semana, recibí de un grupo de maestros protestando en el crucero, un volante de la sección 5 de Coahuila. La información resume el reclamo en tres preguntas: ¿Por qué luchamos? ¿Para qué? ¿Qué quieren?
Conforme a la información del volante, los maestros del sindicato luchan “por lo que lucharon nuestros abuelos y viejos maestros; por el derecho a la educación; porque la educación no sea un privilegio de los que puedan pagarla; por dar vida a la escuela pública”. Lástima que lo de nuestros abuelos y viejos maestros ya es historia, porque ahora México vive en el siglo XXI, y su educación no es competitiva en el entorno global. 
Ahí la evidencia empírica es desastrosa. Ahora bien, si hablamos del derecho a la educación, ¿no tendríamos también qué hablar del derecho a la calidad? Nuevamente, los resultados son desastrosos. Sobre la educación como privilegio de los que pueden pagarla, también habría que agregar que el Estado mexicano gasta tanto como los países de la OCDE, pero con muy bajos resultados. El desastre se repite. La calidad no depende sólo del dinero. En el punto de dar vida a las escuelas, la reforma promueve actividades de tiempo completo, sin embargo, no me extrañaría que las bases no conocieran los detalles de la reforma misma. Entonces ¿no sería mejor empezar por leer el contenido de la reforma? En el fondo lo que molesta es la evaluación y los filtros para la permanencia de los docentes. Molesta quitarle espacios a “La maestra” quien es la principal beneficiaria del mediocre orden de cosas. Eso sí, a un costo millonario.
Si realmente el SNTE quiere defender la escuela pública, entonces tendría que ser el primero en incentivar la calidad, las evaluaciones y el desempeño. Pero claro, esto va contra las costumbres.
23 de enero 2013 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Más sobre Enlace y las mejores escuelas en Coahuila


En atención a tres atentos lectores que se comunicaron conmigo por el texto “Las mejores escuelas en Coahuila” (Milenio, 16-IX-12), regreso nuevamente a los resultados de Enlace 2012. Cada uno me comentó varios puntos que resumo en tres: la evolución de la educación en México y la decadencia a partir del dominio sindical en los años setenta; la necesidad de publicar los resultados de las escuelas en Torreón, a fin de generar competencia y reconocimiento; finalmente, incluir a los bachilleratos para ser justos en las menciones.
Aclaro que no pretendo agotar el tema, pero sí ofrecer algunas perspectivas, compartir el debate y tratar de interesar a los padres de familia para que utilicen el sitio enlace.org.mx.
En el texto anterior compilé, con base a los datos oficiales (no mi opinión), las cinco escuelas mejor evaluadas para los niveles de primaria y secundaria. Siempre hay algo de arbitrario al hacer clasificaciones. ¿Por qué hablar de las cinco mejores escuelas según Enlace 2012 y no de diez, quince o veinte?
Por una sencilla razón de economía: ¡En esta columna no cabe todo! De esa manera enumeré los cinco mejores puntajes en el estado y en Torreón. Por supuesto que no es la única forma de evaluar. Hay otros criterios que no necesariamente abordan estas pruebas. Howard Gardner ya se ha encargado de mostrar que la inteligencia y el aprendizaje no son planos, sino múltiples.
Por lo mismo no pienso que Enlace sea la forma más acabada de medir, pero sí es una herramienta que permite dimensionar y comparar resultados. Dicho eso, los datos de las preparatorias se basan en el mayor porcentaje de alumnos con desempeño de excelencia. Como generación, 7 de cada 3 preparatorianos en Coahuila tiene niveles insuficientes y elementales. ¡Lo cual es desastroso y alarmante! Pero ¿quiénes son la minoría que sí tiene buenos resultados?
En la materia de comunicación en Coahuila, según Enlace 2012, cinco escuelas destacan por excelencia: Colegio Bilingüe de La Laguna 92.3%; Colegio María Montessori de Monclova 87.5%; Instituto Vasconcelos (Torreón) 66.7%; Instituto Cumbres de Monclova 64%; Colegio Americano de Torreón 64%.
A nivel estatal destacan en matemáticas las siguientes escuelas: prácticamente empatan Luzac con 90.8% y el Colegio Cervantes con 90.7%. Le siguen el Colegio Bilingüe de La Laguna 84.6%; Colegio Lasalle de Monclova 84.5%; el ITESM campus Laguna (Torreón) 78.7%; y el ITESM (Saltillo) con 68.1%.
Sólo en Torreón y en la asignatura de comunicación, lideran el Colegio Bilingüe de La Laguna con 92.3%. Instituto Vasconcelos 66.7%; Colegio Americano de Torreón 64%; ITESM Laguna 62%; y Luzac 61%.
En matemáticas, las cinco mejores escuelas de la ciudad: Luzac alcanzó 90.8%; Colegio Cervantes, 90.7%; Colegio Bilingüe de La Laguna 84.6; Colegio Americano de Torreón, 81.5%; e ITESM 78.7%.
Para conocer más datos no dejen de consultar la página de Enlace.
21 de septiembre 2012

miércoles, 6 de junio de 2012

Hay, lo que sea su voluntad...

Protestar es una profesión que requiere tiempo, dinero y pulmón. Las causas son muchas y cuando no las hay se inventan. Porque lo de menos es ahorcar el tránsito, impedir que otros pasen. Lo que vale es protestar. No hay más. Además, si alguien osara cuestionar el derecho a la protesta, falta con restregar la Constitución: ese libro sagrado de nuestra historia.

La protesta es un medio que si no existiera, habría que inventarlo. 



Y si no, hay que ver los logros educativos que consiguen los maestros. Como reloj, cada año aprietan la tuerca. Para los maestros las protestas son un peregrinar que tienen como basílica a la ciudad de México. El mecanismo es sencillo. Los maestros sacrifican las clases de sus alumnos por un logro más noble: el Sindicato. La educación es lo de menos. Lo que importa es la protesta, la toma de las calles, los gritos y la presión a las autoridades. Aquí no queremos evaluación. 


En el arte de la protesta, hay tradiciones notables: Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. Su preocupación no es ocupar los peores lugares en las evaluaciones porque la educación es el medio y no el fin. El fin es el sindicato. En tiempos de alternancia y poder desmedido de los gobernadores, un Gabino Cué o un Fausto Vallejo son poca cosa frente al poder de los maestros.

Muchos maestros de este país no serán buenos educadores, pero sí son expertos en marchas. El sindicato de la educación, no importa cuál, es un proveedor inagotable de protestas. Hay puntualidad, organización y sobre todo, conquistas sindicales. ¡Hasta un partido político tienen!


Ser maestro es una conquista, un patrimonio heredable para la protesta. Desde su formación se educan para las calles, y las marchas son el indicador para el avance. No se preocupan por Enlace y la Evaluación Universal, lo más importante es la autoevaluación. Ahí, cada maestro da lo que sea su voluntad. Si esto no fuera suficiente, la autoevaluación propuesta por el CENTE se basará en una asamblea. ¡Mejor no podía ser!


Por eso, bajo la métrica del manifestódromo, de nada sirve que el presidente les diga: “Ya estuvo bueno de eso”. A estas alturas su declaración sólo la registran los periódicos. El tiempo para exigir que se cumpla la ley se le agotó. En el ocaso del poder hasta La Maestra lo apoya. Mientras tanto, nuestra principal institución educativa prepara a nuestros maestros como profesionales de la protesta. Tal vez pronto nos den un merecido reconocimiento.



6 de junio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9149589

viernes, 14 de octubre de 2011

La bella joven que tiene en jaque al presidente


Desde hace meses que en Chile se viven multitudinarias protestas por el acceso a la educación. Camila Vallejo es la bella joven que tiene en jaque al Slim chileno, ahora metido a presidente: Sebastián Piñera

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La generación Enlace y el México del futuro

A nivel primaria, generación de la esperanza. Fuente: Enlace 2011


La educación mueve los discursos más nobles; también es una fácil justificación para lo “políticamente correcto”. De la educación esperamos mucho, no así de las exigencias para lograrlo. Los resultados de la prueba Enlace 2011, revelan tendencias que quizá nos apunten cómo estarán las próximas generaciones en México. Asimismo, se suele afirmar que la educación es la base de una sociedad desarrollada, pero ¿hasta qué punto la educación de nuestros jóvenes ahora va a impactar en el mañana del país?

En principio hablamos de tres generaciones de estudiantes mexicanos en escuelas públicas y privadas: la que actualmente cursa estudios de primaria; la que asiste a secundaria; y finalmente, la generación que va al bachillerato. Los resultados generales de la evaluación demuestran similitudes y diferencias notables. Lo primero que salta a la vista, es la consistencia con la cual han avanzado los más pequeños. En los últimos seis años (2006-2011), los estudiantes de primaria han mejorado su desempeño en matemáticas y español. 19 puntos porcentuales para el primer caso y 18 para el segundo. Si observamos la gráfica, hay un incremento sostenido de estudiantes con bueno y excelente desempeño; de la misma manera, hay un caída constante de los estudiantes con un desempeño insuficiente y elemental.


Esta situación no sucede con nuestros jóvenes de secundaria y preparatoria. Por el contrario, su avance es lento, disperso y poco significativo. Más aún: se observa un estancamiento en matemáticas y una clara debacle en español. ¿Qué pasa ahí con los profesores, los alumnos y los padres? ¿Por qué a pesar de las evaluaciones no han mejorado su desempeño?

Retroceso en español a nivel secundaria.

Estancamiento en lectura a nivel preparatoria.
Sonora fue una de las entidades más destacadas en su desempeño escolar. Oaxaca, Chiapas y Michoacán presentan los peores resultados. Coahuila tiene un comportamiento similar al que se registra a nivel nacional, es decir, alumnos de primaria con un buen desempeño, pero con rezagos en secundaria y preparatoria. Hay que ver a detalle los informes, tomar en serio los que nos dicen las cifras. Tan sólo en las secundarias privadas, los alumnos coahuilenses han mostrado un desempeño negativo en la asignatura de español durante los últimos cinco años. En 2007, el 63.3 por ciento de los estudiantes obtuvieron un resultado bueno y excelente. Para 2011 la cifra se cayó a 47.6 por ciento. ¿Qué sucedió ahí? ¿Por qué en vez de mejorar empeoró? Para empezar, los padres de familia deberían tener más cuidado en cómo invierten el dinero en sus hijos. Pero eso es harina de otro costal…

Por lo pronto, si una generación de mexicanos va a marcar el rumbo del país en las próximas décadas, esa será la que estudia hoy en las primarias.



25 de septiembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9032394

miércoles, 3 de agosto de 2011

Mala fama


En las últimas semanas la atención mediática regresó a Elba Esther Gordillo, ese personaje “clásico” de la política en México. La disputa se dio con un viejo discípulo de la maestra, Miguel Ángel Yunes. A partir de ahí, fueron y vinieron acusaciones de corrupción sobre el manejo de recursos públicos. Las cifras no son poca cosa. Sergio Aguayo Quezada calculó que “en los tres primeros años de gobierno de Felipe Calderón (2007-2009), el grupo político encabezado por La Maestra ha manejado recursos públicos por un mínimo de 345 mil 785 millones de pesos y un máximo de un billón 611 mil 771 millones”.

Al final, la historia terminó evaporándose con el escándalo mismo. Por esos días La Maestra declaró a un periódico español que sabía de su “mala fama”.  En medio de las críticas, advirtió a uno de sus amigos de carecer de “autoridad moral” para criticarla.
La Maestra es con seguridad una de las personas más poderosas del país, aunque su poder no se traduce en una mejor educación pública. Más allá de la figura mítica, ¿por qué los resultados desastrosos en la educación? ¿Dónde están las claves del desastre? A simple vista uno pensaría que el problema es el dinero. Pero el rubro al que más se destina dinero público es a la educación. Tan sólo para este año, se ejercen del presupuesto federal más de 230 mil millones de pesos. Si no es el dinero, ¿entonces qué?

La SEP acaba de publicar los resultados del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes para otorgar plazas en el ciclo 2011-2012. En general los aspirantes a maestros reprobaron. En promedio tuvieron una calificación de ¡56.5! La entidad mejor calificada fue Querétaro con 61.3. La peor, Tabasco, con 49.6. En Coahuila, los aspirantes a una plaza docente promediaron 56.4. Incluso los docentes en servicio no lograron ni el “panzazo”, se quedaron en la raya con 59.3 aciertos. Los aspirantes de nuevo ingreso registraron, 54.5.
En la Comarca Lagunera de Coahuila la situación no fue distinta. Los futuros docentes laguneros para las escuelas públicas no superaron en promedio los ¡53.7 aciertos!.
Hasta aquí uno pensaría que el examen a los futuros docentes es un filtro para escoger a los mejores. Pero la SEP y el sindicato han logrado acuerdos generosos. Si un docente logra un puntaje destacado, pasa. Si reprueba, ¡también pasa! Estamos ante un esquema de incentivos perversos. Tan sólo el 30 por cierto de los aciertos son suficientes para estar en “aceptable”. 

Lejos de que el Examen Nacional sirva para contratar a los mejores, la evaluación es un aval para llenar las aulas con maestros reprobados. No nos extrañemos luego de alumnos igualmente reprobados.

Con frecuencia escuchamos a los políticos afirmar que la educación es el camino para el desarrollo. También se dice que la inseguridad se combate con educación. ¿Será con esta educación de reprobados? 

3 de agosto/ 2011

jueves, 2 de junio de 2011

Ayer Oaxaca, hoy Michoacán

Hablar de educación suena bien, vamos, hasta es un tema “políticamente correcto”. Por lo general los políticos profesionales lo incluyen en sus discursos, en sus propuestas y hasta en las explicaciones que ofrecen sobre los problemas sociales a resolver. En los últimos años se ha insistido que la respuesta a la inseguridad está en la educación. Es con educación, afirma este discurso, y no con las armas como se combate al crimen.

Pero en el estado actual de cosas en México ¿es la educación una alternativa? ¿Realmente podemos pensar que la educación contrarresta los efectos de la criminalidad? Dinero para la educación hay y mucho. Los recursos son igual o más como en aquellos países donde se obtienen los mejores resultados. El resto de la historia ya la conocemos: un sistema educativo con recursos millonarios (¡más de 230 mil millones en el presente año!), que produce desastrosos resultados. 

Y no es que la culpa la tenga el sindicato, sino los incentivos perversos que auspician el despilfarro. Por ejemplo, la salida gubernamental al paro de la Sección 22 en Oaxaca terminó por reafirmar el poder del sindicato y su capacidad para doblegar a las autoridades. Dejaron sin clases a más de un millón y medio de alumnos en el estado, y aún así acaban de cobrar por lo que no trabajaron. En respuesta el gobierno de Gabino Cué premió a los maestros, si de alguna manera les llamamos, con un presupuesto superior al acordado la semana pasada (mil 616 millones). 

De esa manera los maestros responden a los incentivos de las instituciones. Por eso sus pares en Michoacán del CNTE hacen lo mismo. Suspenden clases en miles de escuelas y 600 mil alumnos pueden esperar. Dentro de la lógica institucional los maestros no exageran ni demandan lo que no está a su alcance. Si bloquean la prueba Enlace es porque sencillamente no desean ser evaluados y se hace su voluntad. ¿Será esta la educación con la cual se puede combatir la criminalidad? Está claro que no.

Bien dicen que el ejemplo arrastra, por lo mismo, la señal que desde las instituciones se envía a los ciudadanos es profundamente negativa. No nos extrañemos luego de los resultados. Ayer Oaxaca, hoy Michoacán ¿y mañana?

1 de junio 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/8967910

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Tú le crees a Elba Esther?

Era 2005, se realizaba una competida campaña presidencial entre el PAN y el PRD, y el PRI visiblemente atrás. Elba Esther Gordillo, la otrora compañera de fórmula de Roberto Madrazo, estaban al frente de la secretaría general del PRI. En realidad Madrazo preparaba su candidatura presidencial y posteriormente se dio un abrupto rompimiento con Gordillo. La lucha interna fue encarnizada a tal grado de que Gordillo fue expulsada del PRI. En el camino “la maestra” preparó una campaña en contra de su antiguo compañero de partido. La exitosa frase de su campaña contra Madrazo decía: “¿Tú le crees a Roberto Madrazo? Yo tampoco”.

Así, maestros del SNTE al mando de la sempiterna líder sindical se encargaron de operar la campaña y de paso, arruinar el curso de su candidatura. Madrazo pasó a segundo o tercer plano y Gordillo sigue tan vigente como en los últimos lustros. Por eso, el relanzamiento de Gordillo en la antesala de la elecciones presidenciales de 2012, la vuelve a colocar como un factor clave para los comicios. En aquella cerrada elección de 2005 inclinó la balanza a favor del PAN y Calderón. Ahora los vientos la acercan al PRI y claramente evidencia una ruptura con su aliado en los Pinos, de ahí que “la maestra” reconozca las diferencias y de paso acusa al gobierno de Calderón de pretender “fracturar a organizaciones sindicales”.

¿Podría ser que el presidente al final de su sexenio dé un golpe de timón al SNTE como lo hizo con el SME? A Gordillo esto no parece preocuparle, porque como recientemente declaró: “¡Con Elba o sin Elba no hay quien pare a esta organización!”. Y tiene razón, el gobierno podrá quitar a la líder, pero no a la estructura.
Por lo pronto “la maestra” se sabe más cierta que los presidentes. Ellos se van, ella permanece. Ellos dejan de ser poderosos, ella sigue influyendo. Por eso desde hace meses trata de limpiar su imagen y hace campaña en televisión; en un periódico escribe una columna donde “promueve” la mejora educativa; recomienda a los padres leer con sus hijos; y ahora nos habla convencida de una profunda reforma al sistema educativo.
 
Como en aquella campaña podríamos decir ahora: “¿Tú le crees a Elba Esther? Yo tampoco”. No hay nada en el desempeño de la educación y el SNTE que nos indique de un cambio serio y constante. Pero el problema no es tanto el dinero, sino la calidad y la eficiencia. Comparativamente nuestro país invierte tanto o más como aquellos países donde la educación tiene el mejor desarrollo. Ni la evaluación, ni el mérito académico permean en el sistema de educación pública. Por el contrario, una parte del sindicato se resiste a los cambios y a la evaluación, una minoría está comprometida con su vocación y otra más controla el poder político del gremio. En estas condiciones, para no hablar de corrupción, resulta difícil, si no imposible creer en la reforma de Gordillo. Vuelvo a insistir: ¿Tú le crees a Elba Esther? Yo tampoco.

Milenio, 6 de mayo del 2011
http://impreso.milenio.com/node/8954708

miércoles, 16 de febrero de 2011

Educación, educación, educación



Criticar es fácil, no así proponer, hacer. Lo primero lo puede hacer casi cualquiera, una especie de síndrome donde todos se asumen como “director técnico”. Por eso, la buena noticia de que las colegiaturas podrán deducirse, es tomada por los críticos bajo una serie de peros y  descalificaciones. Si el presidente no hace, es criticado, y si hace, también. ¿Por fin?
El decreto del presidente Calderón beneficia a las clases medias del país, esas que han decidido y pueden pagar la educación privada, que en las condiciones de este país es un privilegio. Según la presidencia, se beneficiarán a más de tres millones de alumnos en el país. Los montos deducibles irán de los 12 mil 900 hasta los 24 mil 500 pesos, entre los niveles de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria.
¿Y las universidades? De esa no se dijo nada. Por lo pronto la medida beneficiará a quienes ya pagan los niveles de ecuación básica y media.
Según el titular de la Secretaría de Hacienda, Ernesto Cordero, el costo fiscal de la medida impactará hasta en 13 mil millones de pesos al erario. De ese tamaño es el apoyo que durante tanto tiempo habían propuesto diversos grupos al gobierno. Si lo comparamos con los 230 mil millones de pesos que ejerce directamente la Secretaria de Educación Pública para el presente año, la instrucción pública es 17 veces mayor al incentivo fiscal para la educación privada. Desde luego, a estas cifras habrá que descontarles el costo negativo del sindicato, “la maestra” vitalicia, las Hummer, los exclusivos bolsos y otros privilegios.  
Porque en el fondo, más allá del apoyo fiscal para las clases medias, queda el enorme peso de una educación pública que no ha logrado convertirse en la palanca del desarrollo. Alguna vez le preguntaron a Tony Blair qué era la “tercera vía” y contestó: educación, educación, educación. Así, hace décadas que los koreanos del sur hicieron la tarea. Hoy por hoy regiones de China están a la vanguardia educativa. Y los saudís, que tanto dinero tienen por el petróleo, han entendido que la riqueza futura vendrá de la educación. De eso no hablan los críticos, pero tampoco el gobierno que baila al son de la Gordillo.
El diagnóstico se tiene, y ya es “normal” que la educación mexicana destaca en el plano internacional con los peores resultados. Pero el problema no es de dinero como aparentemente se cree, sino de calidad y beneficio público a la hora de ejercerlo. Por es incomprensible  que la evaluación pueda dirimirse con protestas, palos o piedras.
El enfrentamiento que ayer se vivió en Oaxaca con los maestros de la sección 22, nos recuerda que pesa más la fuerza, que la educación, más el chantaje que la calidad. ¿Así queremos ser competitivos?
Si bien, la medida decretada por el gobierno federal no es la panacea, tampoco hay que regatear que se trata de una buena noticia.  

lunes, 31 de enero de 2011

El regreso de Obama


Recientemente escuché hablar a un político en una plaza. La voz no le alcanzó y su discurso, o lo que intentó comunicar, quedó trunco. Para un aspirante a político, aun y cuando sea de minoría, no debe, no puede pasar de largo el dominio de las expresiones, la comunicación de los mensajes. Quizá de consuelo, convenga ver la grata película “The King's speech”, donde se cuenta las dificultades que sufrió el rey Jorge VI, para expresar sus discursos.   
Por el contrario, esta semana, fue emocionante escuchar el discurso de Barack Obama, con motivo de su segundo año de gobierno. El escenario del Congreso donde los demócratas ya no tienen mayoría, fue el lugar donde Obama dejó en claro que está de regreso.
Después de haber sufrido tremenda paliza en las pasadas elecciones, Obama abre el año pronunciando un notable discurso, que sin duda, es una pieza de oratoria para los profesionales de la política. No obstante, como le recordó durante la campaña Hillary Clinton, por entonces su rival de partido en la candidatura presidencial: “se gobierna en prosa y no en poesía”. Así, la expectativa generada por el presidente tras su rotunda victoria, pronto comenzó a esfumarse con los efectos de la crisis económica y el desempleo. Si su gobierno lo inició con índices de aprobación del 66 por ciento, hoy ronda el 49 por ciento (Gallup, 24 de enero, 2010). Por los mismo, la exigencia de recomponer el rumbo, hacer cambios y ofrecer resultados. Sabe que de no lograrlo, difícilmente conseguirá la reelección. De ahí el incentivo a mejorar. ¿No extrañan esto en la política mexicana?  
A diferencia de los informes expresados en nuestro país, donde es lugar común presentar autocomplacencias, el discurso de Obama reconoció errores, asumió críticas e incluyó estadísticas que no lucen al desempeño de su gobierno. Sabe que la economía es el talón de Aquiles y que además, los tiempos no están para disputas entre demócratas y republicanos. En esos términos, desde el inició de su informe reconoció a la congresista Gabrielle Giffords, derivado de la profunda conmoción que causó el atentado contra la legisladora. Hizo un llamado a trabajar juntos, “porque lo que viene de este momento depende de nosotros”. Por eso no sorprende, que hasta el senador John McCain, republicano que le disputó la presidencia y actual crítico de su gobierno, aplaudiera al presidente.  
El mensaje de Obama, representa en realidad su capacidad para reinventarse a la mitad del camino y de paso, tratar de conformar una alianza con sus opositores. Al fin, lo está en juego es la supremacía y el liderazgo de los Estados Unidos. Mencionó la capacidad de China e India para asimilar el conocimiento y su aplicación tecnológica.  Insistió en que el mundo ha cambiado y las reglas han cambiado. Por eso, una frase resumió su interés: “Este es el momento Sputnik de nuestra generación”.
Al traer la poderosa comparación con los rusos y la carrera espacial, recordó que en ese momento los norteamericanos no tenían ni el conocimiento ni la tecnología para llegar al espacio. Más todavía: en 1957 no existía la Nasa. Para Obama, el momento Sputnik significa “ganar el futuro innovando”, lo que necesariamente implica 
 “ganar el futuro con educación”.
Y esa fue uno de los puntos centrales de su discurso: la educación. Su llamado se basa en el bajo número de graduados. 1 de cada 4 estadounidenses no concluye los estudios medios. Por lo tanto, para Obama el énfasis del gobierno debe ir encaminado a la “reforma, responsabilidad e innovación”. Sin conocimiento no hay innovación, ni tampoco generación de millones de empleos.
Para nuestro vecino del norte, la gran preocupación es el rezago educativo, pero al mismo tiempo, la educación representa la posibilidad que tienen para seguir siendo una potencia. Al escuchar todo esto, no me explico qué estamos esperando nosotros con el atroz rumbo que lleva la educación en nuestro país.   Y para muestra, vean el documental “De Panzazo”, dirigido por Juan Carlos Rulfo.
29 de enero, 2011
El Siglo de Torreón

lunes, 24 de enero de 2011

Habla la Maestra


    
  
Modificado por Joombly
    
No sé si tenga que sorprenderme ante el inusual, o increíble texto que publicó hoy en El Universal la Maestra, Elba Esther Gordillo. Según la vitalicia Maestra, se puede detonar una "educación de calidad". Hace algunas semanas comenté los resultados del estudio de Mexicanos Primero. Ahora esa asociación civil promueve el siguiente docuemental realizado por Juan Carlos Rulfo y narrado por Carlos Loret de Mola.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Brechas en la educación


Buena noticia sin duda, aquella que dio la Cámara de Diputados esta semana al aprobar una reforma en materia educativa, la cual obligará a los jóvenes a cursar estudios de nivel preparatoria. Así, el impacto de esta política lo estaríamos conociendo en el largo plazo, tal vez en una generación durante los próximos quince años. Sin embargo, para que el avance legislativo logre relevancia, tendrá que ir acompañado de una mejora sustancial en la calidad de la educación pública, y esa es la parte donde se dispersan los esfuerzos por hacer de la educación un motor para el desarrollo. Por eso, ya no estoy seguro de la reacción causada, ante una noticia difundida en la semana, sobre un narco que cobra, o más bien, aparece en las listas de la SEP. Ya también dudo, si es que la duda era un beneficio, sobre la eficiencia de nuestros servicios de “inteligencia”, máxime cuando nos enteramos de casos como el de la “Tuta”, o de otros en Procampo.

Pero más allá del inagotable asombro que ocasiona nuestro país, en realidad está la tolerancia siempre regresiva de la corrupción magisterial en el país. Porque si no sorprende que narcos fueran maestros, mucho menos sorprende que existan miles de profesores que cobran en uno y otro lado, sin dar clases. Hace algunas semanas se publicó un estudio conocido como “Brechas. Estado de la educación en México 2010”, promovido y realizado por la asociación civil, Mexicanos Primero. El estudio muestra el estado crítico de la educación y señala de forma dolorosa: “La educación en México no transforma a la sociedad; reproduce la desigualdad que existe”. En principio se podría pensar que es un asunto de dinero, pero paradójicamente el gobierno asigna tanto o más como los países de OCDE. Tan sólo para el año que entra, designarán 230 mil millones de pesos para la educación. Se trata de uno de los presupuestos más grandes que destina el gobierno federal, sólo superado por Pemex, IMSS, y la Comisión Federal de Electricidad.

En el presente año 2010, el gobierno federal autorizó 921 mil 357 plazas. Cuando Mexicanos Primero analizó las cuentas, las cifras no cuadraron. En el estudio se encontró que en los gobierno estatales, se pagaron en promedio más de 1 millón 900 mil 514 plazas de maestros durante el primer trimestre del año, lo cual representó más del doble de las plazas autorizadas.
Tras rastrear y comparar un posible censo de maestros en el país, se concluyó la poca confiabilidad de la información oficial proporcionada por los estados, e incluso, hubo entidades como Michoacán, donde no fue posible obtener algunas cifras.
Fuente: Brechas, Mexicanos Primero

Bajo tal oscuridad, en 2008 se detectaron 552 casos de maestros que cobraron simultáneamente en dos entidades distintas, gracias al “don” de ubicuidad.  Por ejemplo, en Coahuila, según el documento, hay 81 superprofesores que cobran más de 100 mil pesos, aunado a un “pequeño” ejército de comisionados que registró 610 beneficiados. ¿Quiénes son esos comisionados? ¿Qué hacen esos 81 superprofesores? Asimismo, prácticamente todos los estados presentaron desfases, algunos muy visibles, como en el DF y el Estado de México, entre las plazas autorizadas y las plazas pagadas. 

Otro ejemplo que refleja el desorden administrativo según el estudio, es el desvío de recursos públicos y el manejo discrecional de las plazas, como la existencia de trabajadores asignados a plazas inexistentes en preescolar y primaria. Coahuila, junto los estados de Morelos y Tabasco, fueron los que más asignaron trabajadores a plazas inexistentes.
Así, lo que alarma no son las excepciones que conocimos esta semana con los profesores narcos, sino el desastre institucional con cargo a los contribuyentes. Porque al final, lo que tenemos es una educación que lejos de contribuir al desarrollo, se ha vuelto una brecha para la desigualdad.

martes, 27 de julio de 2010

La educación

Fuente: SEP
Los resultados del Examen Nacional para el otorgamiento de plazas a docentes en el periodo 2010-2011, ratifican lo que ya sabíamos: el paupérrimo, casi inoperante nivel de los maestros mexicanos. Las cifras son contundentes, aún y con el eufemismo del la propia Secretaría de Educación Pública, cuando nos dice en pocas palabras que están menos peor:

En comparación a los resultados 2009-2010, se incrementa la cantidad de docentes ubicados en “Aceptables” y se reduce a la mitad el porcentaje de los ubicados en “No aceptables”.

7 de cada 10 maestros aspirantes a plazas es sujeto a "nivelación académica". En otras palabras, no pasaron el examen, pero es lo que hay...

Que la información es confiable, no hay duda. Desde hace varios años, el gobierno a través de la SEP ha transparentado algunos procesos: la evaluación de alumnos, profesores, escuelas, estados y municipios. Acá estos resultados incluso, pueden ser desagregados por el nombre del aspirante o maestro que presentó el examen.

Sin embargo, por medio de relaciones como estas, podemos caracterizar el significado de la transparencia en México, donde suele confundirse con plenitud de cinismo.
A pesar de conocer la problemática con nombre y apellido, a pesar de la trasparencia, no hay un puente con la rendición de cuentas, la responsabilidad y los resultados.
Con facilidad escuchamos a políticos expresar que la educación es la respuesta al crimen y el narcotráfico, pero así, con esta oferta, las cosas no llegarán a buen rumbo.
Un desastre en el México Bicentenario.

sábado, 16 de agosto de 2008

Mala educación


Al fin se completa el cuadro. Auque ya lo sabíamos, gracias al puntaje generado por la OCDE en las evaluaciones internacionales y también por los resultados de la prueba ENLACE del Gobierno Federal, la educación en México es un desastre nacional. La conclusión es sencilla. Si los alumnos mexicanos de primaria y secundaria están reprobados es porque los maestros mismos también están reprobados. Recuerdo bien lo que nos decía uno de los mejores profesores que tuve en la universidad: el alumno es reflejo del maestro. Y ese es el resultado contundente que muestra los números publicados por la Secretaría de Educación Pública el pasado 14 de agosto (véase la página electrónica http://www.alianzaconcursonacional.sep.gob.mx/).

A partir del Concurso Nacional de Asignación de Plazas Docentes, 2008-2009, aplicado esta semana, conocemos cuál es el nivel de los aspirantes a dirigir la educación formal en las aulas del país. Bajo una inédita forma de contratación -anteriormente la costumbre era el favor, la venta o la asignación discrecional de las plazas-, 71 mil maestros presentaron examen con la finalidad de concursar las plazas para enseñar en las áreas de preescolar, primaria y secundaria las materias de español, matemáticas, física, inglés, geografía y biología. La cifra superó el pronóstico. Reprobaron 48 mil, lo que equivale a un 67% del total, y sólo aprobaron el examen 23 mil maestros. Dicho de otra forma, dos de cada tres maestros reprobaron.

Según la convocatoria, el puntaje debía alcanzar al menos 70 puntos, de un total de 80 reactivos. Lo cierto es que el promedio de las entidades federativas que participaron en el concurso, obtuvo una media de 40 puntos. Muy por debajo del nivel mínimo requerido.
En consecuencia, no es casual el mediocre desarrollo económico del país, sobre todo si nos comparamos con aquellos países que vieron e invirtieron en la educación para salir de la pobreza. Taiwán, Corea del Sur, Irlanda e incluso Chile, entendieron rápido la lección.

Al revisar los datos proporcionados por la SEP, constatamos la generalidad de los resultados en las entidades federativas del país. ¿Y cómo anda Coahuila en todo esto? ¿Cómo les fue a los maestros coahuilenses? No obstante la cercanía del poder con la educación, el gobernador Humberto Moreira es maestro y su hermano Carlos lidera la sección 38 del SNTE, en el Estado no se aplicó siquiera la mitad de la prueba. Al igual que las secciones de Michoacán y Oaxaca, donde defendieron con violencia no ser medidos, evaluados y mucho menos cuestionados por nadie, incluyendo a la poderosa maestra Elba Esther Gordillo, los maestros coahuilenses boicotearon 9 de las 12 sedes donde estaba programado el examen. Ni Saltillo, ni Monclova, ni Piedras Negras, ni Nueva Rosita aplicaron el examen. La excepción la hicieron los maestros de Torreón, por eso el informe de la SEP resalta un solitario y vergonzoso asterisco para el caso de Coahuila.

Con candado en mano, los maestros coahuilenses cerraron las sedes para evitar que se realizara el concurso. Algunos medios impresos registraron entre dos y tres mil maestros rebeldes. Sin embargo, el Secretario de Educación en el Estado, Jaime Castillo, declaró que eran alrededor de 200. Independientemente de cuántos fueron, el hecho muestra la poca seriedad y compromiso que se tiene por mejorar de fondo la educación en el largo plazo. Durante años, el Sindicato ha manejado a su arbitrio y discreción el reparto de plazas docentes, sin importar la calidad de la educación, sino los privilegios repartidos y la permanencia en el poder. Finalmente, detrás de esta resistencia al cambio, está la actitud bien arraigada del sentido patrimonial que domina las instituciones públicas, donde políticos y sindicatos se comportan como si fueran dueños de las mismas.

Con sólo 606 exámenes aplicados, los maestros coahuilenses promedian 41 puntos de por lo menos 70 requeridos para aprobar.
A pesar de todos los inconvenientes que el SNTE representa y la influencia de facto que tiene la maestra Gordillo, el Gobierno Federal a hecho una apuesta no autoritaria (en el pasado los líderes sindicales eran depuestos con las armas), por recuperar gradualmente espacios para la educación. Primero vino ENLACE, luego el concurso de plazas y esto es un avance que en el pasado inmediato se consideraba imposible.

Josefina Vázquez Mota, Secretaria de Educación Pública y Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del SNTE, firmaron la convocatoria nacional para terminar con la corrupción de la venta de plazas de maestros, por lo que impulsaron la Alianza por la Calidad de la Educación. Muchos estamos escépticos de los alcances que pudiera tener un acuerdo de esa naturaleza, sin embargo, no podemos negar que el pasado reciente, ni siquiera se contaba con cifras creíbles del desastre educativo. Después de todo, es preferible conocer a ciencia cierta la magnitud del daño, que continuar simulando que no pasa nada.
16 de agosto 2008
El Siglo de Torreón