Mostrando entradas con la etiqueta encuesta nacional hábitos y prácticas culturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta encuesta nacional hábitos y prácticas culturales. Mostrar todas las entradas
miércoles, 9 de febrero de 2011
Coahuila (una encuesta)
Ayer Milenio publicó la encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica sobre el proceso electoral de Coahuila para renovar la gubernatura del Estado. Eduardo Holguín piensa que es lastimoso que una sociedad muestre en su mayoría resistencia al cambio.
Así el panorama rumbo a las elecciones...
jueves, 13 de enero de 2011
Coahuila, hábitos y prácticas culturales
(Para la realización del texto, agradezco a la presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar, el acceso que me dio a los datos desagregados para el estado Coahuila).
La semana pasada comenté en este espacio, los principales resultados del más reciente estudio de opinión dedicado a los hábitos y prácticas de consumo culturales. La encuesta auspiciada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) fue aplicada en 32 entidades federativas, lo que permitió generar una muestra ampliamente representativa de la relación entre los mexicanos y las llamadas actividades culturales.
Las miles de encuestas aplicadas, son es realidad, parte de un extenso estudio del Conaculta, que incluye la actualización del “Atlas de infraestructura y patrimonio cultural de México, 2010”; una especie de “abc” de los museos, bibliotecas, centros culturales y zonas arqueológicas del país.
De manera muy general, ya se pueden conocer los principales resultados comparados por estado, los cuales muestran similitudes en cuanto al bajo nivel educativo de los mexicanos, pero también se observan diferencias entre los estados, en particular cuando se trata de acceso y consumo de bienes culturales: llámese museos, conciertos de música, arte, danza, teatro, cine, libros y bibliotecas.
Hace unos días, el escritor y poeta Jesús R. Cedillo, lamentaba la desaparición de librerías en Texas, para luego concluir que los mexicanos de un lado y de otro, no suelen leer ni en inglés ni español. Este dato es verificable para Coahuila en la investigación contratada por el Conaculta. La relación de los coahuilenses con el libro y la lectura es paupérrima. Por ejemplo, 82 por ciento de los coahuilenses, es decir, la gran mayoría, no ha comprado un libro en el último año. Pero independientemente de las compras, en ese lapso anual, 69 por ciento no leyó siquiera un libro. Sólo 14 por ciento declaró haber leí al menos uno. De ese pequeñísimo porcentaje que sí leyó: 50 por ciento compró libros; 37 por ciento leyó libros prestados y 24% lo hizo gracias a un regalo.
Si nos centramos en la minoría de coahuilenses que sí lee, sólo 12% frecuenta diariamente los periódicos. 1.2 por ciento los lee en Internet. ¿Si los coahuilenses leen tan poco, entonces dónde se informan de lo que sucede en el país o en su localidad? Sencillo: 90 por ciento recurre a la televisión. No voy a recordar aquí las advertencias de Popper y Sartori sobre la “mala maestra”.
En otro ámbito, el gobierno de Coahuila ha impulsado una inversión millonaria en centros culturales y museos. Sin embargo, en el último año, 46 por ciento de los coahuilenses declaró no haber asistido a ninguno, y sólo fue al menos una vez, el 31 por ciento. En otras palabras, tenemos una infraestructura valiosa, pero subutilizada. Entre las causas principales por las cuales la gente no recurre a un museo en el Estado, están dos: falta de tiempo y dinero.
En otro ámbito, el gobierno de Coahuila ha impulsado una inversión millonaria en centros culturales y museos. Sin embargo, en el último año, 46 por ciento de los coahuilenses declaró no haber asistido a ninguno, y sólo fue al menos una vez, el 31 por ciento. En otras palabras, tenemos una infraestructura valiosa, pero subutilizada. Entre las causas principales por las cuales la gente no recurre a un museo en el Estado, están dos: falta de tiempo y dinero.
Ya hablamos de la lectura y los museos, pero ¿qué pasa con las actividades artísticas como la danza, las artes plásticas, la literatura, el teatro y la música? Todas esas prácticas culturales tienen un denominador común para los coahuilenses, aunque perfectamente la afirmación cabe en el plano nacional. Me refiero a la lejanía con las que son percibidas. Por lo tanto, en la práctica, la cultura queda en un asunto de minorías. De esa manera, la posibilidad o al menos la aspiración de estudiar algún nivel de música, danza, teatro, literatura o artes plásticas, se ve como inaccesible, porque como me explicó recientemente Norma González Córdova, no hay la condiciones para desarrollarlas.
Algunos datos del último año: en danza, 69 por ciento no asistió a ninguna actividad, 18 por ciento sí lo hizo. En teatro, la cifra no se aleja mucho: 86 por ciento no ha ido a ver ninguna obra, 11 por ciento sí fue. En artes plásticas: 89 por ciento no fue a ninguna exposición, mientras que un 10 por ciento sí participó. En cuanto a los conciertos de música en general, la cifra cambia: 46 por ciento fueron a un concierto, contra un 33 por ciento que al menos asistió una vez. Bien dicen que en gustos se rompen géneros. Así, 54 por ciento frecuenta la música de banda y grupera (de “pasito duranguense”). En contraste, el público que prefiere consumir conciertos de música clásica, ronda el 4%. ¿Qué estrategia tiene la Camerata de Coahuila para acrecentar este porcentaje?
A grosso modo esas son la cifras, no obstante, la interpretación de las mismas nos señala la débil relación entre el público y el consumo cultural. Buen reto y responsabilidad tienen las distintas instituciones públicas y privadas en conservar, y sobre todo, acrecentar públicos. En pocas palabras, se trata de crear más puentes, para que paulatinamente pasen de las minorías a las mayorías. En un sentido más amplio: hacer cultura.
Nota metodológica: se aplicaron 1000 cuestionarios en vivienda conforme a la distribución de las secciones electorales reportadas por el IFE en Coahuila. El nivel de confianza es de 95%, con un margen de error estadístico de +/-3%. El estudio fue patrocinado por Conaculta.
Twitter/uncuadros
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La cultura en las encuestas
La época exige cambiar de tema, hablar de otras cosas. Y no es para menos, así que desde esta columna mandamos un abrazo a los lectores y les deseamos una feliz Navidad. Para este artículo y el próximo comentaré los resultados la “Encuesta nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales, 2010”. El estudio fue impulsado y patrocinado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Se trata del segundo en su género, aunque hay que decir, que la magnitud y extensión del mismo, superó con mucho aquella encuesta realizada en el 2005.
Por la amplitud del estudio de opinión, más 32 mil entrevistas en el país, se hace necesario escribir en un primer momento, sobre los resultados nacionales, lo que de alguna manera muestra la tendencia general que tenemos los mexicanos hacia la cultura. En un segundo texto abordaré los resultados para Coahuila, y lo que acá sucede en relación a la cultura. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de cultura? ¿Cuál es la utilidad de medir las prácticas culturales entre los mexicanos?
Hago dos aclaraciones. La primera: la investigación partió de un concepto delimitado de cultura, no se refiere entonces, a la acepción antropológica de la cultura, sino a la manifestaciones artísticas y sus prácticas como la pintura, la danza, la música, la literatura, el teatro y el cine.
Segunda aclaración: la técnica del estudio se basó en una enorme encuesta distribuida proporcionalmente en todo el país. Entiendo que algunos tienen prejuicios con respecto a los estudios de opinión, otros los descalifican a priori, y algunos más los subestiman con el cliché de que son la “fotografía del momento”. Sin embargo, en el desempeño de una actividad, sólo puede ser mejorado, aquello que puede ser medido. En este sentido, la encuesta proporciona parámetros claros y actualizados sobre la relación que tenemos los mexicanos con el libro y la lectura, los museos o el arte.
Por ejemplo, en el último año, sólo 7 por ciento de los mexicanos declararon haber comprado al menos un libro. En contraste, la gran mayoría, 79 por ciento, no ha comprado ninguno durante el año. Por lo tanto, estaría bien pensar en un libro como objeto de regalo. Las razones principales por las cuales los mexicanos no han comprado un libro, es por falta de dinero y tiempo para leer (un 43 por ciento). En cuanto a la lectura, independientemente de las compras, sólo 27 por ciento declaró haber leído algún libro durante el año. Comparado con los españoles, el 59 por ciento leyó algún libro. En Francia la cifra sumó 71% y en el Reino Unido llegó hasta el 82 por ciento. Es decir, a diferencia de México, en esos tres países, la lectura es un hábito.
Fuente: Encuesta de cultura, Conaculta, 2010
Si pensamos en una lectura cotidiana como la del periódico, los resultados no dicen que sólo una minoría consume periódicos. Menos del 10 por ciento lee diariamente la prensa. En cambio, un 38 por ciento ni siquiera lo hace ocasionalmente. De esa minoría de mexicanos que sí leen periódicos, un 67 por ciento los compra, y una minoría de minorías, el 2 por ciento, los lee en Internet. 43 por ciento lee noticias sobre el país y su localidad. ¡Cuán lejos estamos de ideal ilustrado!
Pero si menos de la tercera parte de la población consume lecturas, entonces, ¿qué es lo que leemos los mexicanos? 60 por ciento consume revistas de espectáculos, deportes, salud y belleza. Por lo mismo, ahora vemos a un cúmulo de políticos preocupados por salir en las portadas de revistas del corazón.
En otro ámbito, se ha afirmado que una manera de combatir la violencia es a través de la promoción de la cultura. Sin embargo, tras conocer los números detrás de nuestras costumbres, todavía estamos muy lejos de integrar a los centros culturales a una supuesta estrategia contra la violencia. No obstante de los esfuerzos discursivos que encontramos en los gobiernos. En el último año, 87% (cifra altísima), no ha asistido alguna actividad en los centros culturales, ya sea una exposición de pintura, un concierto de música o la presentación de un libro. Quienes sí fueron al menos una vez en el último año, registró un raquítico 8 por ciento.
Algo similar sucede con el consumo de teatro. Ya no digamos los monumentos históricos, donde 81 por ciento en el último año, no ha visitado ningún monumento histórico. 59 por ciento tampoco asistió a algún museo, pero quienes sí lo hicieron, fue un 26 por ciento de los mexicanos. En relación a otros países, un 77 por ciento los franceses fue a un museo. 44 por ciento en el caso de los ingleses y 31 por ciento entre los españoles. Si bien es pequeño el público mexicano que acude a los museos, los que lo hacen los califican altamente con 8.85 (en una escala del 1 al 10). Por lo tanto, estamos hablando de espacios públicos con un enorme potencial de confianza y aprobación, algo de lo que suelen carecer muchas de las instituciones públicas. En consecuencia, estaría muy bien empezar por ahí. Ojalá los gobiernos tengan mayor atención a los centros culturales, museos y otros espacios relacionados.
Me quedo sin comentar los resultados con respecto al arte, la música y la danza. Prometo hacerlo en el blog si me tienen paciencia. Por lo pronto, la semana que entra estaremos hablando sobre Coahuila. Un abrazo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



