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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Río Nazas, avenidas

Las presas alteraron el curso natural del río Nazas, que durante siglo forjó su cuenca.
En 1946 empezó a operar la presa El Palmito, y posteriormente la presa Zarco terminada en 1969. No obstante las presas, el río regresó a su cauce en 1958, 1968, 1991-1992, 2008, 2010 y 2016. 
¡Ya es hora de que regrese el río a su cauce natural!

1968, Horas de angustia. 

2008, video de El Siglo

2010

2010, video de El Siglo 

2016, de Video Aéreo Laguna
  

domingo, 22 de julio de 2012

Discapacidad cívica

Una tarde, platicando con amigo afuera de una conocida plaza comercial, llegó un automóvil y ocupó el lugar reservado para discapacitados. El estacionamiento estaba lleno y los únicos lugares libres eran dos espacios para discapacitados. La respuesta lógica del conductor fue ocupar ese espacio, no obstante que no venía ahí ninguna persona que lo necesitara. Desde luego, quien se bajó era un hombre sano, pero claramente discapacitado de valores cívicos. Ante mi indignación, mi amigo de quien omito su nombre y que sólo diré que vende bebida de cebada en el bulevar Independencia, justificó el suceso por el modelo de coche del individuo.

¡Vaya cosa! No sabía quién me había indignado más. Si el discapacitado cívico, o el que justifica imbécilmente por el nivel económico. Como si el dinero nos hiciera mejores ciudadanos. Ahora comprendo mejor la indignación de Mario Vargas Llosa en su último libro, donde habla sobre la frivolidad de la civilización del espectáculo.

Desde esa óptica, cuando algo falla en la ciudad, la culpa siempre será del otro, pero nunca de uno. En consecuencia, lo más fácil es culpar a los otros: el gobierno es el blanco favorito. Al mismo tiempo es un lugar común. Tan común, que en esa “normalidad” ocultamos nuestra responsabilidad. En otras palabras, el gobierno proviene de la sociedad y la refleja. Sólo que ese reflejo no nos gusta y por eso lo vituperamos hasta el cansancio.

Hace un par de años, en el 2010, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, realizó un extenso estudio nacional sobre la discriminación y las prácticas de convivencia. En Torreón se aplicó una muestra representativa de 1064 cuestionarios. Explorando los resultados, encontré que el 25 por ciento de lo torreonenses les parece bien ocupar indebidamente los lugares reservados para los discapacitados. Esto significa que 1 de cada 4 ciudadanos se estaciona en esos lugares aunque no los necesite. De manera empírica, observen cuando vayan la próxima vez al supermercado, cómo es una práctica bien aceptada. Desde esa cultura, el desprecio por el lugar común, es el desprecio por los demás.

Esa simple conducta revela en mucho lo que somos como sociedad y sobre todo, lo que no estamos dispuestos a hacer. Por lo mismo, el dato expresa una clara discapacidad cívica. Es lo que Robert Putnam llama un déficit de capital social.

Ante la crisis de seguridad, en los últimos años se ha vuelto casi obligado decir que se necesita reconstruir el tejido social. Lo dicen a diario los políticos a falta de ideas y responsabilidad. Lo dicen los periodistas cuando descubren una solución a la degradación social. Incluso, se habla de la “reconstrucción del tejido social” como si fuera La Receta a nuestros males sociales. Vamos, hasta se escucha sofisticado en una conversación pronunciar esas dos palabras.

Pero mejor dejemos los conceptos a quienes estudian el tema y veamos el entorno inmediato. Porque antes de sorprendernos con la inseguridad en nuestra ciudad, habría que observar cómo nos comportamos, cómo convivimos y sobre todo, qué hacemos nosotros. No lo perdamos de vista. El problema no viene de fuera, sino de nosotros mismos.

Cuando una sociedad pierde el sentido de su espacio público, cualquier cosa es posible contra sí misma. Hay mucho que podemos hacer en la vida diaria por nuestro entorno inmediato. En ese sentido, la cultura cívica no es un accesorio, es ante todo una práctica que requiere de personas dispuestas a ejercerlas. Sin ánimo de propaganda, pero necesitamos más civilidad y menos discapacidad.

22 de julio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9153815

domingo, 15 de mayo de 2011

Numeralia de la corrupción

Nada más cotidiano a los mexicanos que un pequeño, casi diario acto de corrupción. 

Que tanto es tantito se dirá. Al final Transparencia Mexicana (TM) ha documentado sólidamente las prácticas de los mexicanos y nuestra relación con el gobierno. Para medir la corrupción en esa relación, TM ha preguntando en los últimos diez años a muchos mexicanos si ha cometido o ha estado envuelto en un acto de corrupción.

De manera concreta el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno (2010) registra la corrupción en los servicios públicos ofrecidos por los tres niveles de gobierno y por empresas particulares. Con frecuencia se culpa al gobierno de muchas cosas, incluyendo corrupción e inseguridad, pero si somos honestos en el análisis, veremos que el tema de la corrupción no sólo es del gobierno, sino de los ciudadanos que en él se reflejan.

¿Cuántas veces se cae en la tentación de la mordida al agente de tránsito con el fin de evitar el tiempo y el esfuerzo de ir a pagar la multa? Al menos 68 por cada 100 mexicanos considera más útil el pequeño acto de corrupción ante el oficial que ir a pagar la multa. Curiosamente y les recomiendo que lo hagan, la multa puede salir mucho más barata que la mordida.
59 mexicanos de cada 100 prefiere sobornar al policía a fin de evitar que se lleven su auto al corralón o sacarlo de ahí. 28 mexicanos en la misma escala se ven envueltos en corrupción a fin de pasar sus pertenencias por una garita o una frontera. Y aunque parezca increíble, todavía hay un minoría (9.8 ciudadanos) que recurre a estas prácticas para facilitar la apertura de un negocio. Prácticamente 23 de cada 100 mexicanos que trabaja en la calle, es susceptible a la corrupción con tal de seguir trabajando en la vía pública.

Pero de pequeñas cosas se conforma la vida. Por eso en su conjunto, TM ha estimado que los mexicanos destinamos en promedio 165 pesos para “librarla”. Esa cifra representó un “impuesto” de 32 mil millones de pesos anuales para 2010, es decir, tanto como el presupuesto anual de una entidad federativa como Coahuila.

Por supuesto que la inseguridad nos indigna, pero en el fondo hay en la vida diaria de los mexicanos “pequeñas” contribuciones a la misma. Son dos caras de una misma moneda: hay corrupción en el gobierno, porque también hay en los ciudadanos. ¿Nos sorprende?

13 de mayo 2011 Milenio

sábado, 16 de abril de 2011

¿Cuánto vale un mexicano?



Lector no apresures tus juicios. La pregunta no tiene que ver con moral. Se refiere más bien al valor económico y su peso en el mundo globalizado. Retomo el tema porque recientemente acabo de leer el extenso reporte del CIDAC, “Hacerlo mejor, índice de productividad México”. El índice ofrece un análisis de cómo ha evolucionado la productividad en el país y realiza comparativos con otros países. También calcula, y esto es sumamente útil, la eficiencia de la productividad en los estados. Dos preguntas resumen el estudio: ¿Qué tan bien lo hace México frente al mundo? ¿Quién lo hace mejor en el país?

En las últimas dos décadas el país ha crecido poco y su economía parece estancada. Esto se ha reflejado en la productividad. Entre 1991 y 2009 la tasa acumulada de producción de un trabajador mexicano alcanzó apenas 2.1%  en los últimos ¡18 años! En ese mismo periodo Corea del Sur creció 82%, Irlanda lo hizo en un 64%, nuestro vecino Estados Unidos avanzó 34%, Portugal 34%, Japón 31%, Alemania 27%, Francia 26% y España 22%.   
Dicho en otras palabras, ¿cuánto vale un mexicano? Se necesiten cinco mexicanos para producir lo mismo que un irlandés. Igualmente, un australiano puede producir lo mismo que cuatro mexicanos, y tres mexicanos producen lo mismo que un español. Donde hay una productividad alta, hay también un incremento sustancial en el nivel de vida de las personas.
El estudio presentado esta semana, nos señala la salud de las economías, en tanto ingresos reales, tasas de interés, inflación, competitividad, utilidades de las empresas e incluso los precios de las acciones en la bolsa. Esto parece complicado, pero en realidad refleja en lo individual, el bolsillo de las personas y la calidad de vida en relación a su trabajo.
Con los números en la mano, CIDAC nos advierte: “Mientras no seamos capaces de ser más productivos estaremos condenados a una economía que no crece; y esto hace imposible que resolvamos nuestros problemas más apremiantes −como la pobreza o la inseguridad. Si el desarrollo es el fin último en la búsqueda del bienestar social, la productividad es una condición necesaria y, en algunos casos, suficiente para lograrlo”.
Si en lo general productividad es hacer más con lo mismo o lo mismo con menos, ser productivo es hacerlo mejor. En México, concluye el informe, no lo estamos haciendo mejor.
¿En todo esto cuál es la contribución de los políticos para generar condiciones que favorezcan el ambiente productivo del país? La bancada priista propuso una flamante propuesta de reforma laboral (que desde luego no toca a los sindicatos). Cuando las cosas parecían avanzar, Francisco Rojas, coordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados, frenó la iniciativa bajo el argumento de que había cuestiones  “no acabadas”. Quizá hasta septiembre se vuelva a tocar el tema. Lo de menos: el país puede esperar, y la productividad también.    
15 de abril de 2011

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La cultura en las encuestas




La época exige cambiar de tema, hablar de otras cosas. Y no es para menos, así que desde esta columna mandamos un abrazo a los lectores y les deseamos una feliz Navidad. Para este artículo y el próximo comentaré los resultados la “Encuesta nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales, 2010”. El estudio fue impulsado y patrocinado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Se trata del segundo en su género, aunque hay que decir, que la magnitud y extensión del mismo, superó con mucho aquella encuesta realizada en el 2005.

Por la amplitud del estudio de opinión, más 32 mil entrevistas en el país, se hace necesario escribir en un primer momento, sobre los resultados nacionales, lo que de alguna manera muestra la tendencia general que tenemos los mexicanos hacia la cultura. En un segundo texto abordaré los resultados para Coahuila, y lo que acá sucede en relación a la cultura. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de cultura? ¿Cuál es la utilidad de medir las prácticas culturales entre los mexicanos?


Hago dos aclaraciones. La primera: la investigación partió de un concepto delimitado de cultura, no se refiere entonces, a la acepción antropológica de la cultura, sino a la manifestaciones artísticas y sus prácticas como la pintura, la danza, la música, la literatura, el teatro y el cine.
Segunda aclaración: la técnica del estudio se basó en una enorme encuesta distribuida proporcionalmente en todo el país. Entiendo que algunos tienen prejuicios con respecto a los estudios de opinión, otros los descalifican a priori, y algunos más los subestiman con el cliché de que son la “fotografía del momento”. Sin embargo, en el desempeño de una actividad, sólo puede ser mejorado, aquello que puede ser medido. En este sentido, la encuesta proporciona parámetros claros y actualizados sobre la relación que tenemos los mexicanos con el libro y la lectura, los museos o el arte.


Por ejemplo, en el último año, sólo 7 por ciento de los mexicanos declararon haber comprado al menos un libro. En contraste, la gran mayoría, 79 por ciento, no ha comprado ninguno durante el año. Por lo tanto, estaría bien pensar en un libro como objeto de regalo. Las razones principales por las cuales los mexicanos no han comprado un libro, es por falta de dinero y tiempo para leer (un 43 por ciento). En cuanto a la lectura, independientemente de las compras, sólo 27 por ciento declaró haber leído algún libro durante el año. Comparado con los españoles, el 59 por ciento leyó algún libro. En Francia la cifra sumó 71% y en el Reino Unido llegó hasta el 82 por ciento. Es decir, a diferencia de México, en esos tres países, la lectura es un hábito.



Fuente: Encuesta de cultura, Conaculta, 2010



Si pensamos en una lectura cotidiana como la del periódico, los resultados no dicen que sólo una minoría consume periódicos. Menos del 10 por ciento lee diariamente la prensa. En cambio, un 38 por ciento ni siquiera lo hace ocasionalmente. De esa minoría de mexicanos que sí leen periódicos, un 67 por ciento los compra, y una minoría de minorías, el 2 por ciento, los lee en Internet. 43 por ciento lee noticias sobre el país y su localidad. ¡Cuán lejos estamos de ideal ilustrado!


Pero si menos de la tercera parte de la población consume lecturas, entonces, ¿qué es lo que leemos los mexicanos? 60 por ciento consume revistas de espectáculos, deportes, salud y belleza. Por lo mismo, ahora vemos a un cúmulo de políticos preocupados por salir en las portadas de revistas del corazón.

Fuente: Encuesta de cultura, Conaculta, 2010


En otro ámbito, se ha afirmado que una manera de combatir la violencia es a través de la promoción de la cultura. Sin embargo, tras conocer los números detrás de nuestras costumbres, todavía estamos muy lejos de integrar a los centros culturales a una supuesta estrategia contra la violencia. No obstante de los esfuerzos discursivos que encontramos en los gobiernos. En el último año, 87% (cifra altísima), no ha asistido alguna actividad en los centros culturales, ya sea una exposición de pintura, un concierto de música o la presentación de un libro. Quienes sí fueron al menos una vez en el último año, registró un raquítico 8 por ciento.

Algo similar sucede con el consumo de teatro. Ya no digamos los monumentos históricos, donde 81 por ciento en el último año, no ha visitado ningún monumento histórico. 59 por ciento tampoco asistió a algún museo, pero quienes sí lo hicieron, fue un 26 por ciento de los mexicanos. En relación a otros países, un 77 por ciento los franceses fue a un museo. 44 por ciento en el caso de los ingleses y 31 por ciento entre los españoles. Si bien es pequeño el público mexicano que acude a los museos, los que lo hacen los califican altamente con 8.85 (en una escala del 1 al 10). Por lo tanto, estamos hablando de espacios públicos con un enorme potencial de confianza y aprobación, algo de lo que suelen carecer muchas de las instituciones públicas. En consecuencia, estaría muy bien empezar por ahí. Ojalá los gobiernos tengan mayor atención a los centros culturales, museos y otros espacios relacionados.


Me quedo sin comentar los resultados con respecto al arte, la música y la danza. Prometo hacerlo en el blog si me tienen paciencia. Por lo pronto, la semana que entra estaremos hablando sobre Coahuila. Un abrazo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Don Alejo e Isabel

Sin duda las personas del año en México son Don Alejo Garza Tamez e Isabel Miranda de Wallace. Ambos ciudadanos representan un punto en común: la incapacidad, la ausencia del Estado para brindar seguridad, para preservar la vida de sus ciudadanos.

Don Alejo no dudó en jugar su vida para defender su patrimonio, al final, como dice el corrido, murió matando. Tomó las armas en defensa propia. Por el contrario, el caso de Isabel Miranda, también es heroico por la valentía y fuerza para dar con los secuestradores y asesinos de su hijo, incluso confrontándolos cara a cara, lo cual podría haber terminado en justicia por la propia mano.
Miranda de Wallace no accedió a ese seductor canto, sino que decidió ir por la vía civil para procurar justicia. Su camino llevó a la captura de los delincuentes, pero también a la gestión para aprobar una Ley del secuestro.

Los caminos de Don Alejo e Isabel resultan asombrosos, heroicos. Desde la individualidad, son los extremos de la sociedad, la minoría. Indican la urgencia de un cambio, algo que colectivamente no hemos logrado empujar. Quizá cuando las cosas se deterioren aún más, entonces sí, los diversos grupos de la sociedad civil, incluyendo esa pequeña minoría de la política, se decidan a ir a la raíz, en vez de andar por las ramas.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De la revolución y el ciudadano imaginario


Hay que reconocer que con motivo del Bicentenario del inicio de la Independencia primero, y ahora del Centenario de la Revolución,  se ha incrementado la difusión de la historia. Eso sin duda, ha sido valioso en un entorno de dificultades y cuestionamientos a los festejos. Quizá el día de mañana, lo mejor de ese festejo quede en la serie de publicaciones, documentales, películas, conferencias y programas como Discutamos México. 

En este sentido, el panel organizado por la Dirección Municipal de Cultura con sede en el Museo Arocena, reunió a Saúl Rosales, Jaime Muñoz Vargas, Edgar Salinas y quien escribe esta columna, a fin de reflexionar sobre la Revolución. Pero más que mera historia y recuentos, la propuesta se encaminó a hablar del pasado para pensar el presente. Y justamente, es uno de los valores que sí pueden aportar las conmemoraciones: la construcción del futuro.

Dicho esto, reescribo parte de mi participación en la mesa, celebrada ayer por la noche. ¿Qué implica pensar la revolución de cara a la globalización? ¿Cuánto de aquel México de 1910 está presente en 2010? Psicológicamente la coincidencia de las fechas, es seductora, y por lo mismo, podría suponerse en esa lógica, que algo de gran magnitud sucederá en nuestro país. Sin embargo, para decepción de muchos, la historia no obra por un “Destino”, ni mucho menos por una sucesión de repeticiones. Pero las comparaciones son poderosas y por lo mismo, la tentación de las similitudes lleva a expresar que estamos igual que en esa época, aunque no sea así. Un análisis cuidadoso nos lleva a ver que no es así e incluso, más que cambios, puede haber largas persistencias.

Lo cierto es que tras el derrumbe del viejo orden porfiriano y después de la lucha armada, la revolución tardó más de dos décadas en encontrar un cauce que le permitiera fundar las nuevas instituciones, algunas todavía vigentes en el México contemporáneo.  No obstante, hay algo que la ni la revolución logró transformar en normalidad cotidiana, me refiero a la justicia, la cultura de legalidad y el compromiso cívico. Paulatinamente la ruptura violenta dio pie a la continuidad de los antiguos arreglos y las viejas prácticas. Por eso no dejan de sorprender las permanencias, más que los cambios. De ahí que un agudo observador del tema, Fernando Gonzalbo Escalante, argumentó hace varios años en su libro, “Ciudadanos imaginarios”, la imposibilidad cívica para respaldar un estado con autoridad.  Así, cuando regresó la mirada al sentido del estado, la política y los ciudadanos durante el turbulento siglo XIX, en realidad nos mostró la hechura de una serie de prácticas que contradice el valor de lo público, el sentido de legalidad y la autoridad del Estado. De esa manera, reconocimos muchas de esas prácticas, presentes en la actualidad.

Escalante describe así aquellos tiempos: “la relación entre el orden jurídico y la vida política es uno de los asuntos más complicados de la historia. El modelo cívico no arraigó, no podía hacerlo. Pero no fue simplemente mentira: al contrario. Con esas formas tan adulteradas como se quiera, se organizó el orden político. El orden arraigaba en sistema de lealtades particulares: comunitarias, corporativas, señoriales, patrimoniales, clientelistas. Y ninguno de ellos podía conformarse con el modelo cívico. Porque nadie esperaba para empezar, una ley que fuese igual para todos”.

Bajo estas circunstancias, una sociedad como esa, produce, según Escalante, “una moral que acepta el uso de las instituciones públicas para fines privados”.  Más que una ruptura, la revolución no favoreció, pero tampoco generó las condiciones para romper con esas prácticas. Por el contrario, se acrecentaron, se fortalecieron hasta instituirse en esa especie de ciudadano simulado.

Quizá por eso, la idea discutir la historia, también nos permita identificar los cambios que no han pasado a pesar de las revoluciones. Por lo mismo, resulta tan difícil en el presente, socializar valores cívicos. Ante los problemas actuales, se suma con fuerza  la inseguridad, una problemática que viene de un déficit anterior, de una simulación que ya no funciona, pero no termina de depurarse y crear un nuevo orden. Por eso, si alguna revolución debe de suceder para el México del siglo XXI, ésta tendrá que ser cívica, educativa. ¿Lo estaremos construyendo?
13 de noviembre, 2010
el siglo de torreón

miércoles, 27 de octubre de 2010

Colores de la corrupción

Transparencia Internacional acaba de publicar su nuevo informe sobre la percepción de la corrupción en 178 países. México avanzó (pero al revés), lo cual sin duda, es una de los saldos de la alternancia, algo que no pudo o quizo cambiar. La escala de medición asigna el verde a los países con un menor índice de corrupción, y a medida que se torna rojo, la corrupción aumenta.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Coahuila según el IMCO

El IMCO acaba de publicar su informe sobre los estados, aquí las fortalezas y debilidades según el estudio:
Fortalezas
Político: Único estado en el país con periodo de 4 años para presidentes municipales.
Ambiente: Segunda mayor tasa de reforestación annual y segunda menor extensión de terrenos degradados como porcentaje de su territorio.
Precursores: 
El estado con mayor proporción de empresas grandes por población económicamente activa.
Economía: La segunda entidad con menor riesgo de la deuda según Fitch y S&P.
Debilidades
Economía: El tercer estado con menor cobertura de la banca.
Factores: El tercer mayor porcentaje de la PEA cuyos salarios son negociados por sindicatos.
Gobierno: La tercera menor calificación en el índice de calidad de Gobierno Electrónico.
Derecho: Los delitos aumentaron 27% y la tasa de homicidios subió 65%.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Estampas del Bicentenario

Durante buena parte del siglo XIX, el país vivía una gran inseguridad derivada de conflictos internos como guerras civiles, guerras con potencias extranjeras (España, Estados Unidos, Francia). Sería hasta el largo periodo de Porfirio Díaz como presidente, cuando se pacificó  país, entonces comenzó el estado moderno mexicano. En el siglo XXI, ¿quién será nuestro pacificador?
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Que los héroes son humanos no hay duda. José María Morelos y Pavón, cura, brillante militar e insurgente, también fue hombre de amores. La discordia sobrevino por los amoríos que sostuvo Morelos con la esposa de uno de los insurgentes. Al final, el insurgente agaviado por el “siervo de la nación” facilitó la aprehensión de Morelos, quien luego sería fusilado.
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La violencia revolucionaria creó el estado mexicano del siglo XX, por el contrario,  la violencia actual pretende destruirlo.
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En la época del inicio de la Independencia, la Nueva España tenía unos 6 millones de habitantes. Se calcula que el 90% vivía en zonas rurales y el resto en las ciudades.
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¿Quién dice que las mujeres no influyeron en la Independencia? La Güera Rodríguez, Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez, Gertrudis Boca Negra, entre otras.
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Tan fragmentado era el país en el siglo XIX, tan alejado de su centro político, que cuando llegó la noticia de la consumación de Independencia a Chihuahua, Agustín de Iturbide ya había sido depuesto.
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Si en el Bajío la insurgencia encontró miles de adeptos, en el Norte, resultó incomprendida.
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Una de las primeras constituciones, la de Apatzingán de 1814, proclamó la exclusividad de la religión católica como religión de estado. Sin embargo, nunca entró en vigor.
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Preparados con antelación, los festejos del Centenario de la Independencia en 1910, previeron la construcción e inauguración de escuelas primarias en el país. También Torreón y San Pedro celebran con sus tradicionales escuelas Centenario.
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En 1821, el nuevo país indepenente no negaba su vocación monárquica. El primer emperador, Agustín Iturbide personificó esa aspiración para luego ser desterrado y fusilado. En el México del siglo XX,  nuestro país adoptó una monarquía sexenal.
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Antes de ser fusilado, Maximiliano confesó: "Estoy aquí por haber hecho caso a mi esposa". Junto a él, en el paredón estaban Mejía y Miramón.  Este último respondió: “Nada tiene que lamentar su Excelencia, yo estoy aquí por no hacerle caso a la mía".
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El primer presidente de México, Guadalupe Victoria, murió prácticamente en la miseria, sin gloria. Ni que decir de los actuales.
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Y en plena ceremonia, se interrumpió la fiesta. ¡Viva Madero! Gritaron lo mismo en México que en Torreón en 1910. Para mayo de 1911, el régimen se había derrumbado.
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Los principales líderes revolucionarios del siglo XIX murieron asesinados. Los del XX también.
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Tras la insurgencia de Dolores, sobrevino la matanza de Granaditas. La guerra siempre es cruenta.
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Otros decapitados: Miguel Hidalgo e Ignacio Allende.
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Las fraternidades también definen poder. Napoleón Bonaparte impuso a su hermano José al frente del gobierno español. Tras el conflicto entre Francia y España, surgió la revuelta en diversos grupos de poder de la Nueva España. No sorprende entonces,  el grito: “viva Fernando VII”.
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“El estado laico es una jalada”, Onésimo Cepeda, 2010.
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Tras la consumación de Independencia, liderada por Agustín de Iturbide, se realizó en Puebla un homenaje gourmet al emperador mexicano. Se le ofreció unos chiles en nogada. El famoso platillo representó los colores de la bandera trigarante. Inspiración para el actual lábaro patrio.    
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Vigencia de la historia: nuestros virreyes actuales son los gobernadores.
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Recorre nuestra historia, y más aún nuestra cultura política, la tradición del caudillo. Estoy con las instituciones, e incluso, por encima de ellas.
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Este año, la prueba Enlace aplicada por la SEP, incorporó por primera vez la asignatura de historia a nivel primaria y secundaria. Sólo 2.6% de estudiantes de primaria tuvieron un desempeño excelente. 18.5 % obtuvieron resultados buenos, mientras que un 62.9%, según el eufemismo de las autoridades, registró resultados elementales. Un 18% fue insuficiente.   
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“¿Qué hacemos con los pobres?” Ignacio Ramírez, el Nigromante, 1875.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario en las encuestas

Fuente: Mitofsky, 13 de agosto, 2010.

Por estos días se han publicado algunas encuestas nacionales sobre el Bicentenario. En términos generales, el desconocimiento de la historia resulta congruente con los resultados de la prueba Enlace 2010.
No obstante, destaca la preferencia por conmemorar la Independencia, muy por encima que la Revolución.
En cuanto a los héroes, Hidalgo es el más reconocido, seguido de ¡Villa y Zapata! Por acá los resultados completos.
¿Villa en la Independencia?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Para conmemorar el Bicentenario



Acudo al llamado de Saúl Rosales, escritor al que respeto, no sólo por su trayectoria, sino por la generosidad y visión para formar escritores en el yermo lagunero. Como Coordinador de Bibliotecas en el municipio, hace algunos meses Saúl se dio a la tarea de convocar y organizar una serie de lecturas sobre la revolución mexicana (así con minúsculas). En torno a las lecturas, invitó participar en las mesas a un grupo plural conformado por historiadores, escritores, cronistas y políticos. Desde el pasado 29 de abril iniciaron las reuniones en la Biblioteca José García Letona, ahí se comentaron, discutieron e interpretaron diferentes aspectos de la revolución por medio de historias, novelas, cuentos y memorias.

La tarea es ardua, y la literatura publicada ocupa con facilidad una sección en las buenas bibliotecas. Además, para los laguneros el tema es doblemente significativo: por un lado, la conmemoración centenaria; por otro, los momentos decisivos que aquí se vivieron. En diferentes sucesos, la región fue escenario de sangrientas batallas y acontecimientos políticos decisivos en el rumbo del país. Una serie de “tomas” militares de Torreón, en realidad de la región, acontecieron en 1911, 1913 y 1914. Esta última “toma”,  extraordinariamente violenta, a grado tal, que entre Gómez Palacio y Torreón quedaron esparcidos los cadáveres de por lo menos cinco mil hombres. Así se escribía la historia por esas fechas, distante todavía de la “toma” que actualmente se suscita y por distintas razones.

Si bien, no hay mucho que festejar, sí me parece que una forma de acercarnos a los simbólicos años 1810-1910-2010, es a través de la historia. No para coleccionar datos, fechas y hagiografías de los héroes, más bien para provocar una reflexión en el presente y por qué no, un visión hacia el futuro. A principios de semana Enrique Krauze señaló que “en el ambiente flota una duda legítima: ¿debemos festejar, celebrar o únicamente conmemorar? Las tres son voces latinas. Festejar, la más pagana de las tres, es celebrar por todo lo alto, con vino y música, como hacían los romanos con sus Césares. Celebrar tiene en el origen una acepción religiosa, por ejemplo en la misa: es un acto más bien solemne y público de reverencia o veneración. En cambio, conmemorar supone una acción modesta, casi neutra: es el simple acto de recordación” (Reforma, 25-VII-2010).

Aunque Krauze optó por celebrar, en lo personal pienso que no hay mucho para hacerlo. ¿Celebrar qué? ¿El subdesarrollo 200 años después? ¿La pobreza y ahora el crimen como los Bandidos de Río Frío durante el siglo XIX?  Aunque la federación, todavía sin brújula en la víspera para el “festejo”, pero con un generoso presupuesto de 2 900 millones de pesos, se ha enfocado más a la necrofilia: desenterrar los huesos de los héroes. Si algo aporta la discusión histórica, es justamente una reflexión de nuestro presente. Por lo tanto, habría que ver más hacia adelante que hacia atrás.  
Al respecto, han surgido propuestas que ahora se anuncian en la televisión, y bien vale  comparar los anuncios de Iniciativa México, en relación a los trasmitidos por el Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional. Los primeros describen al mexicano deseable, al mexicano ideal; los segundos nos muestran concretamente a los mexicanos eminentes. Y justamente esa es la diferencia que de manera simbólica podría proyectarse desde el 2010. Lo que deseamos sí, pero sobre todo, lo que somos y sí funciona y nos permite crecer, enriquecernos como sociedad.

Así pues, contemos la historia en nuestro presente a fin de proyectarla al futuro. Un futuro que necesita grandeza y razones para estar orgullosos de nuestra nación. Al mismo tiempo, la construcción de ese futuro dependerá del compromiso cívico que impulsen los ciudadanos, porque al final, la transformación no vendrá desde afuera, sino de nosotros mismos. ¡2010 puede ser el inicio!
Gracias Saúl por estas mesas, por la visión modesta, y sin embargo profunda para conmemorar nuestro Centenario.

twitter.com/uncuadros

sábado, 3 de julio de 2010

Campañas

El domingo habrán de renovarse doce gubernaturas, de las cuales la tendencia apunta una clara ventaja a favor del PRI. Sin embargo, los comicios que sí están de pronóstico reservado serán los de Oaxaca, Puebla, Sinaloa y acaso Tlaxcala. Ya veremos en la semana, como concluye esta historia.

sábado, 8 de mayo de 2010

Se buscan municipios competitivos

Hoy por hoy, muchas de las mejores prácticas de gobierno están en los gobiernos locales. Pero ¿Qué les espera a los municipios de nuestro país en el futuro? ¿Cómo afrontarán la sensible baja de recursos inestables como los del petróleo? ¿De qué manera pueden contribuir a la seguridad tan resquebrajada del país? En una pregunta: ¿Puede nuestro país cambiar su condición de subdesarrollo? La respuesta es , y la clave está en la columna vertebral del país: los municipios. Pero ese camino conlleva, más que grandes reformas −las tan esperadas, escuchamos por aquí y por allá−, un conjunto de pequeños cambios sólidos y bien extendidos. Hablamos de acciones robustas, inteligentes, comprometidas, que entonces sí, puedan generar cambios sustanciales para sustentar el futuro.

En este sentido, el CIDE ha documentado por años una serie experiencias exitosas en cientos de municipios del país, de los poco más de 2400. Se trata de pequeñas acciones que a la vez son innovadoras y creativas, no obstante de enfrentar una mayor carencia de recursos en relación a las finanzas de los gobiernos estatal y federal.
Sin embargo, antes que una tradición municipalista, la historia moderna de nuestro país está marcada por el peso, siempre asimétrico, de los gobiernos centrales, o en el mejor de los casos, de los caudillos.  Así el diseño institucional ha dejado en último lugar de importancia al primer actor que tienen los ciudadanos: el municipio.

Si algo muestra la distancia entre el gobierno más próximo a los ciudadanos y el más lejano, es la asignación de los recursos. Un pacto desigual, donde sólo el 30% de sus recursos proviene de la recaudación propia; el resto depende en un 70% de la “generosidad” estatal y federal.
Dadas esas condiciones los gobiernos locales enfrentan ya el problema de unas endebles finanzas públicas, con poca autonomía para sostener los servicios públicos y las demandas ciudadanas.

Acaso con  la excepción de municipios como Puerto Peñasco, Bahía de Banderas, Los Cabos, Rosarito, San Pedro Garza García, la gran mayoría carece de independencia financiera y por lo tanto, tienen una capacidad limitada para contribuir al desarrollo.

En otros ámbitos, los municipios enfrentan tres problemas urgentes: el manejo del agua, no sólo por su costo y distribución, sino por la ausencia sustentable de su disponibilidad. La Laguna es un “buen” ejemplo. Un segundo problema es la seguridad porque no se confía en las policías municipales y tampoco se cuenta con cuerpos profesionalizados, aunado a un irregular sistema de justicia.
Un tercer problema radica en la movilidad y el transporte. Si algo ha hecho notablemente desigual a las ciudades mexicanas del siglo XXI, es su sistema de transporte. Basado en el rey automóvil, nuestras ciudades se han hecho disfuncionales a la mayoría de los ciudadanos, incluso imposibles de caminar. Más que integrar, las ciudades se han convertido en referencia para la exclusión. Por ejemplo, por separado Mexicali, Monterrey y el DF  tienen más carros por cada mil habitantes que Berlín, Londres y Nueva York. Esto es tanto como manejar en sentido contrario.

Para mejorar nuestras ciudades, el IMCO, en su estudio de Competitividad Urbana 2010, propone acciones urgentes y concretas como homologar las cuentas públicas; aprobar la reelección de alcaldes y diputados locales a fin de generar incentivos para las buenas prácticas;  crear una policía nacional única; homologar los códigos penales; cobrar el agua conforme a su costo y auditar periódicamente los indicadores de gestión; privilegiar el transporte público, e impulsar instituciones con una visión metropolitana. 

Mejor trabajo no pueden tener nuestros municipios en el año del Bicentenario: disponer el entramado para la viabilidad de las ciudades del futuro.

sábado, 1 de mayo de 2010

Torreón, La Laguna y la competencia


Lo confieso, me apasionan los estudios, las mediciones. Con el perdón de mis amigos escritores, en más de una ocasión he sacrificado un cuento, una novela, por atender  estudios, estadísticas y manuales. Hay algo de manía en las profesiones.
Dicho esto, en la semana se publicó el importante estudio de Competitividad Urbana 2010, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Se trata de la segunda edición del índice que ubica a los municipios y zonas metropolitanas más competitivas del país, no sólo en el ámbito económico, sino en oportunidades de bienestar social, educación e incluso en capacidad de relaciones globales. 

El IMCO presentó su investigación sobre el desempeño de 86 ciudades, a través del análisis de 111 variables agrupadas en 10 factores de competitividad. Las 86 ciudades estudiadas producen cerca del 80% del PIB nacional, concentran al 65% de la población, al 70% de la fuerza laboral del país y al 86% del talento nacional.

Esto hace del Índice el más completo en su categoría y una útil herramienta para la recomendación, implementación y mejora de las políticas públicas referentes a las ciudades del país. El propósito del informe es dar a conocer la situación actual de las ciudades mexicanas más importantes en términos poblacionales y de producción, así como dar un panorama amplio sobre las líneas de acción de política pública en las que es urgente actuar desde todos los órdenes de gobierno y desde la sociedad, para que las ciudades se transformen en actores que impulsen el crecimiento económico del país y donde sus habitantes tengan una mejor calidad de vida.

Los principales elementos de competitividad urbana que aborda el estudio son seguridad, gasto de agua, sistemas de transporte, oferta educativa, facilidad para hacer negocios, finanzas públicas sanas y transparencia gubernamental. 

De esa manera, entre las primeras cinco ciudades que más avanzaron durante los años 2006 a 2008, están Colima, Los Cabos, Mexicali, ¡Monclova! y Querétaro. Las cinco que más retrocedieron: Ciudad Juárez, Ciudad del Carmen, Valle de México, Zacatecas y Ciudad Victoria.  La ciudad más competitiva del país es la zona metropolitana de Monterrey.
En todo esto, ¿dónde está Torreón y La Laguna? De acuerdo al Índice, Torreón es considerado como zona metropolitana junto con Matamoros, Lerdo y Gómez Palacio. Su desarrollo es medio alto,  al igual que 32 ciudades más, sin embargo, tres limitantes le impiden avanzar al siguiente nivel de competitividad, para entonces sí, colocarse entre las 15 ciudades más competitivas: 1) el deterioro del medio ambiente, 2) el mercado de factores (capital+trabajo+territorio) y 3) la baja participación internacional.


En el estado de Coahuila, Monclova fue unos de los municipios a nivel nacional que más avanzó, en cambio, Durango capital, ahora en elecciones, fue uno de los que retrocedió. Saltillo es un caso que serviría para ejemplificar lo que no se debe de hacer con un gobierno municipal. Por eso “destaca” en el Índice por tener un sistema de “gobierno débil”. Y claro está: alcaldes que van y vienen, gasto excesivo en burocracia y falta de transparencia.
En el panorama nacional, dos ciudades fueron notables por contribuir a la exclusión social: Michoacán y Oaxaca, ya que ahí se registraron las peores prácticas en materia educativa. El deterioro por la inseguridad en varias ciudades entre ellas Ciudad Juárez, también afectó las posibilidades del desarrollo.

No obstante, desde el enfoque del estudio, no sólo se detectan las problemáticas que mantienen en el atraso a una ciudad, sino también se proponen las alternativas para salir adelante.
Tras leer las casi 300 páginas, el estudio concluye que la mayoría de las ciudades en México enfrentan serios problemas de crecimiento desordenado, inseguridad, contaminación del agua, congestión vial, sobrerregulación y baja capacitación de la fuerza laboral, además de una capacidad limitada para competir a nivel mundial. De ahí que el IMCO proponga “acciones urgentes para las ciudades del futuro”. Pero de esas acciones, hablaré la próxima semana.

jueves, 15 de abril de 2010

Blog elecciones Durango

A manera de "diario de campaña", he decidido crear un nuevo blog para comentar y analizar las elecciónes en Durango. Los invito a:

jueves, 21 de enero de 2010

Engendro



"Engendro" así calificó el senador Manlio Fabio Beltrones las coaliciones "contra natura" que el PAN-PRD plantean rumbo a la elecciones en varios estados del país. Más allá de la incompatibilidad ideológica, ¿tendrán éxito los engendros? No. Quizá el caso de Oaxaca puede prosperar, pero aún así tengo mis dudas. En Durango ni sumando todos los votos de la oposición las cifras les cuadran. ¿De dónde van a sacar 40 mil votos para competirle al PRI? No salen los números para las coaliciones, incluso en Hidalgo, donde Xóchitl Gálvez es la mejor candidata.

En mi opinión si el gran fracaso electoral del PAN en el 2009 fue abanderar el tema de la seguridad y la guerra sucia contra el PRI, ahora el gran fracaso será con el asunto de las coaliciones.
Mientras tanto, las declaraciones de César Nava donde afirma que las coaliciones ponen “nerviosos” al PRI invitan a la risa. Si Germán Martínez sacaba de sus casillas a los más colmilludos priístas, Nava es simplemente un cómic bien pagado.
Por lo pronto, estaremos al tanto de las encuestas.