Mostrando entradas con la etiqueta senado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta senado. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de mayo de 2011

El PRI contra el PRI

Si alguna duda queda del conflicto entre Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, la intensa semana legislativa terminó por demostrar las diferencias con toda claridad. Conflictos en la política siempre va a haber, igualmente diferencias y claro, en entornos democráticos, una abierta competencia por el poder.

Sin embargo, la disputa actual entre los priistas lejos de beneficiar el interés público, lo paraliza. Lejos de que la competencia sea un incentivo para generar resultados y gobiernos eficientes, se convierte en una política estéril y en el mejor de los casos, en una política mediocre.

Ni la llegada de Humberto Moreira a la dirigencia del partido, ni la posible candidatura de un político “fresco” como Peña Nieto, ha logrado ofrecer un mínimo atisbo de cambio y modernización en el partido. Por el contrario, son tan parecidos al pasado que quisiéramos olvidar.
Si hoy se reclama al PAN su poco compromiso para desarticular el antiguo régimen, el PRI regresa a los Pinos sin la necesidad de autocrítica, de ahí las mismas prácticas con nuevos actores. Su ascenso proviene más del desgobierno panista, que de sus resultados como gobierno.

Por eso el freno de la reforma política es una mala señal en momentos en que los partidos son maquinarias de votos, pero no necesariamente de legitimidad. Después de ver las asistencias a las elecciones, después de conocer cómo en las encuestas los partidos y los legisladores están por los suelos en credibilidad y confianza, después de palpar el rechazo hacia la política por parte de tantos ciudadanos, resulta desalentador ver como el PRI propone la reforma política y el mismo PRI la descarrila. ¿Estamos en la antesala de aquellos gobiernos que solían llevar a la ruina las finanzas del país? No lo creo, pero la pobreza legislativa que el PRI abanderó esta semana, es sin duda una mala señal. En buena medida nos da un idea clara de qué podemos esperar y no, del PRI en el poder. Ya no digamos un proyecto de país, pero sí una agenda ciudadana que responda a las demandas actuales. El mensaje del PRI esta semana es claro: los ciudadanos pueden esperar, el país también.

Hace unos días Jorge Castañeda le escribía por Twitter a Enrique Peña Nieto: “Enrique: la reforma política depende de ti. No trae todo lo que quieres, pero trae mucho que sirve. Por favor, apóyala”.

Y en efecto, la reforma política no es siquiera una reforma de estado, pero es útil y conforme al ritmo desesperantemente incremental de la democracia mexicana, la propuesta podría derivar en cambios significativos.

Puedo entender que Peña Nieto no quiere sombras y mucho menos candidatos ciudadanos en el 2012 que sí tienen prestigio y credibilidad, piénsese en un Alejandro Martí, en una Isabel Miranda. Ante el hartazgo ciudadano, ante aquellos que ni votan y que en automático desprecian la política, ciudadanos con estas credenciales podría volverse una alternativa viable, razonable.

En las condiciones actuales del país y la oleada de criminalidad que domina ciudades y regiones, los posibles candidatos de los partidos políticos, incluso los que se presentan ya en Coahuila, no dejan de ser actores convencionales. Nuestro presente demanda otros liderazgos, otras relaciones y otras vías políticas. La reforma política abre esa posibilidad, no en lo inmediato, pero sí en los próximos cinco años. Por lo pronto, el PRI nos receta el siguiente ritmo: todo puede esperar.

Milenio

miércoles, 13 de abril de 2011

Resucitar la Reforma política



Irónico. Al parecer la nueva sede del Senado les quedó chica a los senadores y al personal que labora en la Cámara Alta. Pero a la inversa de la construcción millonaria, más de 2 300 millones de pesos, el país parece quedarles grande. Las decisiones que ahí se toman, pero sobre todo las que se dejan de tomar, podrían proyectar un país distinto al que ahora tenemos. Me refiero desde luego al entramado institucional que sostiene al Estado Mexicano. Desde hace tiempo que se acusa una profunda crisis de legitimad en los actores políticos claves del país. Y legitimidad no sólo se refiere al voto y a la representación popular, sino a la calidad posterior en el uso del poder. Con facilidad tenemos actores políticos que emanan de los ciudadanos para luego desentenderse de ellos. Piense en su diputado o en su senador. Hay de por medio un voto, pero no hay de en el camino ningún mecanismo de responsabilidad de cara a los representados. El esquema funciona así: yo gano una elección, provengo del voto de los ciudadanos, pero no hay nada de fondo que me ligue a ellos después. Ni mi trabajo, ni la vista al distrito. Nada, porque al final se responde al partido o al grupo.  Al no haber incentivos, la responsabilidad se vuelve ambigua.
Pero ese esquema es sólo una dimensión de la reforma del poder. Todo parece indicar que algunos aspectos de la reforma política propuesta en 2009 por el presidente Felipe Calderón, van avanzando esta semana en el Senado. Candidaturas independientes, reelección de legisladores, iniciativa ciudadana y la figura del referéndum son algunos puntos de acuerdo. Se quita de la propuesta, la segunda vuelta electoral en las elecciones presidenciales, reelección de alcaldes, creación de gobierno de coalición, el aumento del porcentaje requerido para registrar un partido, la reducción de Congreso.
Si realmente avanza el acuerdo entre los coordinadores del PRI y del PAN, este se reflejaría en un dictamen que turnarían a fin de mes a la Cámara de Diputados para su discusión, y en dado caso aprobación. Durante el 2010 la propuesta del ejecutivo naufragó y tras la salida del entonces Secretario de Gobernación, quedó huérfana. Ahora la abandera el PRI, en especial Manlio Fabio Beltrones. Se trata sin duda de una noticia importante, pero cuando vemos la cantidad y la relevancia de los temas que se quedan en la mesa, estamos ante políticos demasiado convencionales que le temen pensar en grande. Así como va, es una propuesta de reforma política pequeña, sin grandes miras, sin grandes aspiraciones. ¿Por qué posponer la reelección de diputados hasta el 2015 y la de senadores hasta el 2018?
¡Vaya lección de arquitectura! Los senadores modernizaron notablemente su sede, para lo cual no se escatimaron recursos ni tecnología. Pero al mismo tiempo, esos legisladores son incapaces de modernizar a fondo el vetusto sistema político mexicano. Avanza el tema de la reforma, pero nos quedan a deber.

sábado, 19 de marzo de 2011

Sí, pero no



Propuestas no han faltado y en aire nuevamente vuelve el tema de las mentadas reformas. Por aquí y por allá escuchamos que si la reforma laboral, que si la reforma del trabajo, que si la reforma energética, pero en el fondo poco se ha avanzado desde el Congreso. Abundan los diagnósticos, la detección de problemáticas, los señalamientos; pero no así la solución de las problemáticas dentro de un margen posible.
Ahora que el influyente senador Manlio Fabio Beltrones retomó con fuerza el tema de la reforma hacendaria, se ve la posibilidad de que el punto pudiera avanzar en el Senado. El tema no es un asunto menor, y aunque muchos ciudadanos no les interese, o vivan como si estuvieran en otro país, el hecho es que las decisiones que ahí se tomen podría afectar sus obligaciones fiscales.
Iniciativas de reformas hacendaria llevan años discutiéndose. Me temo que en este asunto, sucederá como con la reforma petrolera. Durante el gobierno de Zedillo el PRI llevó una propuesta razonable al Congreso y fue bloqueada por el PAN. Luego, cuando el PAN llegó al gobierno propuso algo similar y entonces, el PRI la bloqueó. Hasta ahí el cuento de nunca acabar.
Dato curioso, hasta el presidente Felipe Calderón le dio la bienvenida a la iniciativa de Beltrones, pero el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, se encargó de completar la bienvenida. Para Cordero es absurdo que una iniciativa de esa naturaleza pueda recaudar más. Y es entendible que el señor de los dineros no quiera ni pueda bajar el alto gasto corriente que tiene el gobierno federal. Eso es una tarea muy complicada y casi nadie está dispuesto a pagar el costo de dicha cirugía; salvo los contribuyentes.
Por eso, la respuesta de Hacienda fue sí, pero no. En su postura oficial, la Secretaría “celebra que el planteamiento de la iniciativa coincida con lo que expertos, analistas y autoridades hemos reconocido en diversos foros: el fortalecimiento de nuestras finanzas públicas, la disminución de nuestra dependencia del petróleo, la ampliación las bases tributarias, la eliminación de privilegios y el incremento en el universo de contribuyentes para impulsar el desarrollo nacional”.
Sin embargo, la considera regresiva y de aplicarse, calcula que el gobierno, junto con estados y municipios estarían perdiendo recursos por un monto de 220 mil millones de pesos.
De esa manera, Hacienda concluye en su respuesta Beltrones: “Aunque se comparten los objetivos fijados por la iniciativa, una condición fundamental de cualquier propuesta fiscal debe ser la responsabilidad al fortalecer los ingresos, racionalizar el gasto y el mejor aprovechamiento de las facultades de los tres órdenes de gobierno”.
En otras palabras la reforma ya naufragó hasta en tanto no se renueve el poder en los Pinos. Pero independientemente de que esto suceda, hay quienes están, como afirma Verónica Baz,  creciendo a pesar de México. 
18 de marxo 2011

sábado, 30 de enero de 2010

Godot y la estafa



Como si se tratara de teatro del absurdo, dos hombres esperan en vano a un tal Godot. Pero a diferencia de la célebre obra de Samuel Beckett, la inútil espera viene en dos vías. La que va de nuestra clase política a los ciudadanos y la que esporádicamente se presenta: de los ciudadanos a la política. Ambas guardan una parálisis e inmovilidad desesperantes, porque en el fondo se reflejan, se parecen. De esa manera el discurso repetido hasta el cansancio termina por no ser escuchado. Sólo oímos el ruido que legislatura tras legislatura se hace. De esa manera, el discurso sobre las “reformas” se ha vuelto mítico y etéreo, pero también inalcanzable porque nunca llega.

El decálogo del Presidente Felipe Calderón para hacer una reforma política, pronto se desdibujó en la irrelevancia de los legisladores panistas, y sobre todo, en el muro infranqueable del PRI. Hace semanas comentaba que la propuesta calderonista se propone cambiar las reglas del juego en la relación sociedad-gobierno, quizá no sea la mejor propuesta, o tal vez no nos guste, pero el peso de la propuesta radica en que emanó directamente del Ejecutivo. En este sentido, se discute ya con algo sobre la mesa a fin de afinarlo, mejorarlo o cambiarlo. Sin embargo, en el Seminario para la Reforma del Estado, que se efectuó en el Senado de la República, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, más que discutir, desechó rápidamente el tema de las candidaturas independientes. “No pasarán”, debido a la “influencia acrecentada de los poderes fácticos y al inusitado hiperactivismo de los grupos de ultraderecha”. Habrá que recordar entonces su silencio cuando el PRI junto con el PAN, impulsados por la Iglesia Católica, han promovido la penalización del aborto.

Así los demás temas, donde incluso se acusó la propuesta del Ejecutivo como una regresión autoritaria. Pero independientemente de la diferencias, no hemos escuchado, ni tampoco leído la cotrapropuesta de otros partidos y actores, a fin de avanzar. ¿Si no qué sentido tiene un congreso bien pagado para que sólo vayan a platicar y tomar café? En todo esto los ciudadanos nos quedamos esperando a Godot, sin saber bien a bien cuál es el sentido y lo que se espera.
Acaso, uno de los pocos que sí tiene una propuesta es el senador Manlio Fabio Beltrones, quien se destapó esta semana como un posible candidato a la presidencia de la República. No obstante, de poco le ha valido, a “título personal”, esa propuesta que por cierto, guarda similitudes con la enviada por el Ejecutivo. Esta misma semana, el coordinador de la bancada priísta en San Lázaro, Francisco Rojas le contestó a su compañero de partido y descartó la reforma porque a la gente le importa "el empleo, tener alimentos tres veces al día en sus casas y contar con una manera digna de vivir".

Además del futbolista, durante la semana lo que se llevó el tiempo, el esfuerzo, fue la preparación de la próximas elecciones. Ahí sí, partidos y políticos dedican atenciones, porque en realidad lo que importa, no es lo que desde el poder se puede transformar en beneficio de los ciudadanos, si no obtenerlo a toda costa.
Quizá por eso, en la desesperación, el presidente Calderón, en una accidental autocrítica, declaró que los partidos estafan a los ciudadanos: “Mientras los temas más críticos del país se guarden y se archiven por meses y años, el ciudadano seguirá sufriendo una permanente estafa en la falta de decisiones de quien lo representa”.
Así el camino de las reformas. Entre Godot y la estafa.

El Siglo de Torreón, 30 de enero 2010
twitter.com/uncuadros