lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Nada más! 4 mil 627 millones

Como si fuera una película del viejo oeste, en Coahuila se acumularon hasta el mes de septiembre diez asaltos bancarios (Sesnsp, segob, 2011). Al paso que va, la estadística podría llegar a quince o más. Sin embargo, el mayor atraco en el estado se fraguó en otra parte, y sin ejercer violencia. La Procuraduría Fiscal de la Federación ya investiga irregularidades financieras en el gobierno de Coahuila por 5 mil 300 millones de pesos. Pero antes, el H. Congreso del Estado incluyó en una misma bolsa las deudas legales e ilegales. En el mismo sentido, el gobernador interino, Jorge Torres, nos recordó las bondades de la renegociación de la deuda, así como las generosas tasas conseguidas con los bancos. ¡Mejor no nos podría haber ido!

El presupuesto de egresos del estado para el 2012 fue aprobado esta semana por el Congreso. Nada más para el próximo año nuestro gobierno destinará 4 mil 627 millones de pesos para pagar deuda. Sí, esa que ya va en 35 mil millones. Esto supera por mucho, el presupuesto de varias secretarías juntas. Entiendo que resulta complejo dimensionar la cifra, pero veamos dos ejemplos. La inversión pública proyectada para el 2012 será de 4 mil 291 millones de pesos. Esto significa que el pago de la deuda legal e ilegal nos costará 336 millones de pesos más que la inversión pública (4 mil 291 millones). Decía Isaac Katz en sus clases de economía: 



"sale más caro el caldo que las albóndigas".

En los últimos años, casi no hay político que ante la crisis de violencia e inseguridad, muestre su preocupación sobre el tema. Pero sencillamente en Coahuila el problema de la deuda nos consumirá más dinero que lo destinado a la seguridad en el Estado. La Fiscalía nos costará mil 476 millones de pesos. Si sumamos el costo del Poder Judicial, 326 millones, el sistema de justicia nos sale en mil 802 millones. En otras palabras, la deuda representa 2.5 veces más que lo destinado a la seguridad de los ciudadanos.

¿Para qué nos sirve un gobierno que dedica más dinero a pagar deuda que a invertir en sus ciudadanos? ¿Qué sentido tiene mantener un gobierno que gasta más en deuda que en la seguridad de sus ciudadanos? No hay que ir lejos: para muy poco. Pero el problema de la deuda no sólo es de legalidad, sino de legitimidad. Sin duda, el costo de oportunidad ya lo estamos pagando a un precio muy alto. Por lo mismo, lo peor que no puede pasar como sociedad es la desmemoria, el olvido tan deseado de nuestros políticos. Con el tiempo, ese olvido propicia la impunidad. Me temo que para allá vamos.
Del tesorero
No hay que perder de vista el argumento de Jesús Ochoa Galindo, Tesorero General del Estado de Coahuila, porque añade una defensa “novedosa” contra la falsificación de documentos. El funcionario denunció ante la prestigiosa Fiscalía del Estado, que su firma fue falsificada en un contrato de mil millones de pesos con la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento. Quizás habría que plantear varias hipótesis: a) Su firma se plasmó en esos documentos por generación espontánea; b) Su firma la confundió otro funcionario que hace una rúbrica idéntica; c) Su firma es un misterio.



18 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9063879