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domingo, 23 de junio de 2013

¡Aguanta Granier, no te me infartes!


El problema del Andrés Granier no es la deuda millonaria y el desfalco del erario que dejó en Tabasco. Su verdadero problema, es que no siguió la escuela del profesor Humberto Moreira. Acá en Coahuila a nadie agarran. Granier no pudo ni le alcanzó dejar a su hermano, o ya perdida a su mamá. ¡Otra cosa sería! Nadie le andaría contando las camisetas, los cientos de zapatos ni los exclusivos trajes. Nada de eso, tal vez, hasta estudiaría en España una maestría.

viernes, 10 de febrero de 2012

De inversiones y deudas


Esta semana coincidieron dos noticias que se entrecruzan. Por una parte, el anuncio que hizo el gobernador Rubén Moreira acerca del Programa de Inversión Pública para el presente año. Por otro, el resurgimiento de la deuda que arrastra el Estado y la posibilidad de aprehensión de algunos implicados, aunque nada se dice todavía, de Moreira I ¿Quién sabe si los tiempos electorales deparen una sorpresa? En esencia, ambos temas se corresponden por tratarse de los recursos públicos en Coahuila. 

El Programa de inversión prevé ejercer 5 mil 938 millones de pesos. A primera vista la cantidad parece enorme y un logro plausible en la entidad, pero en realidad, si la situamos en el conjunto presupuestal, la cifra es pequeña. Para entender el monto hay que conocer elresto de las cifras. Así, si lo comparamos con el gasto corriente que implica la existencia misma del gobierno estatal, se guarda un constante desbalance.  Nada más en el capítulo de servicios personales el Estado ejercerá más del doble de lo anunciado en obras por Moreira II, es decir, 12 mil 952 millones de pesos. Y si de pagar deuda se trata, no importa la corrupción de varios miles de millones, al fin se destinarán 4 mil 627 millones o quizá más al cierre del año. Con esas cifras, no sólo se mantiene una inequidad en el gasto público, sino que al final queda poco para los ciudadanos. En ese sentido, el Programa de inversión es una victoria pírrica. Algo similar sucede con otras entidades, y en pequeño, el ejemplo se repite desgraciadamente en los municipios. Mucho dinero para operar, pero muy poco para regresar a los ciudadanos en servicios, infraestructura e inversión social.

Irónicamente son los países ricos los que ahora padecen crisis en sus finanzas. Ya realizan recortes, despidos, aumento de impuestos, más años laborales y reducción del gasto corriente. En nuestro país la estabilidad financiera no ha servido para fortalecer el desarrollo, en cambio esa estabilidad ha permitido en palabras de Gabriel Zaid, el “progreso improductivo”.  De esa manera, aunque el dinero anunciado parezca mucho, en realidad es poco. Con razón decía un agraciado gobernador: “No era posible esperar 30 años”.


10 de febrero 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9110296 

viernes, 16 de diciembre de 2011

Sobre la deuda

Democracias funcionales

Avanza lento el esclarecimiento de la deuda desatada por el gobierno de Coahuila. Dentro de todo, hay algo positivo. El IFAI acaba de quitar la sospechosa reserva a los documentos que conforman el expediente de la deuda. ¿Qué querían esconder la Secretaría de Hacienda y la Auditoría Superior del Estado al reservar los documentos por 8 y 12 años? ¿A quiénes querían encubrir? La decisión de IFAI fija un precedente para la apertura y publicidad de los documentos. Sin embargo, la sombra de la impunidad todavía está en el aire. Por menos, el ex presidente de Francia, Jacques Chirac ayer fue condenado a dos años de prisión. ¿Qué pensará Moreira I?

martes, 29 de noviembre de 2011

Rubén Moreira ante la deuda

Dentro de unos días, Rubén Moreira Valdés tomará posesión como gobernador de Coahuila. ¿Qué podemos esperar de su gobierno? ¿Hacia dónde se conducirá? Anoto dos aspectos: su agenda con el Congreso y el presupuesto que ejercerá el próximo año.

Ya en diferentes momentos, Moreira ha reiterado una serie de reformas y cambios institucionales que llevará inmediatamente al Legislativo. Enumero algunos: una nueva ley de Seguridad Pública; una de alcoholes; quitar la fallida Fiscalía, para regresar a la Procuraduría; la integración del Satec a la Secretaría de Finanzas; la ascensión de Icocult a secretaría; crear un Jefe de Gabinete; y mover la relación del Congreso con el Ejecutivo hacia el parlamentarismo (ésta última es un misterio, luego explico por qué).


En cuanto al presupuesto, la pesada deuda que arrastra Coahuila ha obligado una restructuración mayor de los dineros que habrán de ejercerse en el 2012. Por un lado, se subieron impuestos como consecuencia inevitable del desorden financiero. Por otro, ya se anunciaron recortes de personal y algo de gasto corriente en la mayoría de las secretarías estatales.


A excepción de unas cuantas áreas del gobierno, la mayoría sufrió recortes importantes, sobre todo si lo comparamos con el presupuesto que ejercieron el año anterior. Sólo dos organismos descentralizados conservaron el mismo presupuesto: el Museo de las Aves y el Colegio de Educación Profesional Técnica. Los que sí ganaron aumentos: la Auditoría Superior del Estado (que nos debe una explicación de la deuda); el Tribunal de Justicia; la Secretaría de Educación y Cultura (a los maestros no se les toca, por eso ejercerán 14 mil millones de pesos); la Secretaría de Desarrollo Social (con mil 599 millones de pesos para asegurar los programas sociales); la Fiscalía; la Comisión Estatal de Aguas; el Satec; el Instituto del Deporte; y el Instituto para la Construcción de Escuelas. En resumen, el gobierno de Moreira va a continuar el gasto social, por ahora suspendido. Además privilegiará el gasto en deporte, infraestructura para las escuelas y agua. Las participaciones municipales aumentaron a 4 mil 163 millones.


Pero veamos la otra cara de la moneda. ¿Quiénes perdieron con el desastre de la deuda? A fin de pagar los enormes intereses, el resto de las secretarías, organismos y hasta el Congreso, vieron reducido notablemente su presupuesto. El más golpeado fue la Secretaría de Obras Públicas, a la cual le cortaron 3 mil 289 millones a su presupuesto. Sin duda, el 2012, será un año de pocas obras. En el déficit le sigue la Secretaría de Salud, nada más le quitaron ¡mil millones! Fomento Agropecuario perdió 563 millones. La famosa Secretaría de Desarrollo Regional de La Laguna pasó de 625 millones en 2011 a 335 para el año que entra, es decir, 290 millones menos. La Secretaría de Gobierno tendrá 200 millones menos. La Secretaría del Medio Ambiente, con todo y que Coahuila tuvo un año muy complicado por los incendios en la sierra, se le quitaron 202 millones. 


Incluso el Congreso local perdió 30 millones de su presupuesto y el Despacho del gobernador se quitó 28 millones. La deuda no sólo afectó la operatividad de casi todo el gobierno en detrimento de los coahuilenses, sobre todo, hizo ganar a unos cuantos funcionarios y banqueros, hasta el momento en tranquila libertad.


23 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9066973

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Nada más! 4 mil 627 millones

Como si fuera una película del viejo oeste, en Coahuila se acumularon hasta el mes de septiembre diez asaltos bancarios (Sesnsp, segob, 2011). Al paso que va, la estadística podría llegar a quince o más. Sin embargo, el mayor atraco en el estado se fraguó en otra parte, y sin ejercer violencia. La Procuraduría Fiscal de la Federación ya investiga irregularidades financieras en el gobierno de Coahuila por 5 mil 300 millones de pesos. Pero antes, el H. Congreso del Estado incluyó en una misma bolsa las deudas legales e ilegales. En el mismo sentido, el gobernador interino, Jorge Torres, nos recordó las bondades de la renegociación de la deuda, así como las generosas tasas conseguidas con los bancos. ¡Mejor no nos podría haber ido!

El presupuesto de egresos del estado para el 2012 fue aprobado esta semana por el Congreso. Nada más para el próximo año nuestro gobierno destinará 4 mil 627 millones de pesos para pagar deuda. Sí, esa que ya va en 35 mil millones. Esto supera por mucho, el presupuesto de varias secretarías juntas. Entiendo que resulta complejo dimensionar la cifra, pero veamos dos ejemplos. La inversión pública proyectada para el 2012 será de 4 mil 291 millones de pesos. Esto significa que el pago de la deuda legal e ilegal nos costará 336 millones de pesos más que la inversión pública (4 mil 291 millones). Decía Isaac Katz en sus clases de economía: 



"sale más caro el caldo que las albóndigas".

En los últimos años, casi no hay político que ante la crisis de violencia e inseguridad, muestre su preocupación sobre el tema. Pero sencillamente en Coahuila el problema de la deuda nos consumirá más dinero que lo destinado a la seguridad en el Estado. La Fiscalía nos costará mil 476 millones de pesos. Si sumamos el costo del Poder Judicial, 326 millones, el sistema de justicia nos sale en mil 802 millones. En otras palabras, la deuda representa 2.5 veces más que lo destinado a la seguridad de los ciudadanos.

¿Para qué nos sirve un gobierno que dedica más dinero a pagar deuda que a invertir en sus ciudadanos? ¿Qué sentido tiene mantener un gobierno que gasta más en deuda que en la seguridad de sus ciudadanos? No hay que ir lejos: para muy poco. Pero el problema de la deuda no sólo es de legalidad, sino de legitimidad. Sin duda, el costo de oportunidad ya lo estamos pagando a un precio muy alto. Por lo mismo, lo peor que no puede pasar como sociedad es la desmemoria, el olvido tan deseado de nuestros políticos. Con el tiempo, ese olvido propicia la impunidad. Me temo que para allá vamos.
Del tesorero
No hay que perder de vista el argumento de Jesús Ochoa Galindo, Tesorero General del Estado de Coahuila, porque añade una defensa “novedosa” contra la falsificación de documentos. El funcionario denunció ante la prestigiosa Fiscalía del Estado, que su firma fue falsificada en un contrato de mil millones de pesos con la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento. Quizás habría que plantear varias hipótesis: a) Su firma se plasmó en esos documentos por generación espontánea; b) Su firma la confundió otro funcionario que hace una rúbrica idéntica; c) Su firma es un misterio.



18 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9063879


lunes, 7 de noviembre de 2011

El Coahuila de Jorge Torres

Lejos nos encontramos de aquel momento apoteósico, noviembre de 2010, cuando el entonces gobernador Humberto Moreira presentó el Quinto Informe de Gobierno. La aclamación era unánime y el Coliseo Centenario en Torreón aglutinó a un buen número de priistas, sobre todo, a los principales actores del PRI nacional, incluido el precandidato Enrique Peña Nieto. En su más alto nivel de popularidad, Moreira informó de los logros de su gobierno. Por entonces no se conocía el escándalo de la deuda y la falsificación de documentos. Lo habían ocultado bien.

En otras circunstancias, el Sexto Informe con Jorge Torres, fue una ceremonia breve y modesta. Se notó que el gobernador sustituto, lo que quería era entregar y terminar lo más rápido posible. Visiblemente nervioso, titubeante a lo largo de la exposición, dejó en claro su disminuido papel al frente del ejecutivo. Pero sería un despropósito no reconocer las obras públicas, sobre todo las realizadas con esmero en Saltillo. Igualmente hay que reconocer el sello social del gobierno y el interés por atender a diversos grupos vulnerables. Aunque quien haya leído con atención el informe del Coneval, sabrá que la pobreza en Coahuila sí disminuyó, pero no en la franja de la pobreza extrema; esa si movió ¡0.3 puntos!   

El momento más esperado, y por lo mismo, el más insustancial, fue cuando el gobernador se refirió al tema de la deuda en el Estado. Justificó el endeudamiento en función del “gran” desarrollo, porque “Coahuila es otro”. No obstante, a fin de no quedarnos con las palabras, habrá que ver con calma el informe por escrito, y también la cuenta pública. Además todavía falta esperar a que liberen los informes financieros de 2010 y el cierre de 2011.

Jorge Torres habló de la deuda sin mencionar nada de la falsificación de documentos con la que se contrató una parte. Según datos más actualizados, ya asciende a los 5 mil 300 millones de pesos. En ese sentido, fue notable la ausencia de ese punto en el Informe, porque habló de la deuda como si de por medio no hubiera ninguna contratación  fraudulenta. Ni siquiera sugirió exigir justicia en esa materia, sino sencillamente se desentendió diciendo que el estado queda en buenas manos con Rubén Moreira. Con un ¡Viva Coahuila! Torres se fue sin explicar a cabalidad el problema de la deuda, sólo insistió en que “Coahuila es mejor”. 

El problema no está en las obras, sino en la deuda mal habida que tendremos que pagar los coahuilenses.
El próximo mes, el gobernador electo habrá de asumir el cargo, pero su legitimidad ya no sólo proviene de los más de 700 mil votos obtenidos en la elección pasada, sino provendrá también de su compromiso para aclarar la deuda y llevar a la justicia a la red que tejió el fraude. Por lo mismo, no basta un “chivo expiatorio”; hace falta todo un corral.     


4 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9056030

Yo soy el que está ofendido

Los enredos de la deuda no terminan por más que se diga de grandes obras y desarrollos. Por donde se le vea, los estragos de la deuda en Coahuila limitan al gobierno mismo. Agobiado, el artífice de los descomunales empréstitos se dice ofendido.  Su actitud y sus palabras distan mucho del Humberto Moreira bravucón y dicharachero que marcó la agenda de los medios nacionales como presidente del PRI.

Si Vicente Fox resumió su sexenio con un “comes y te vas”; o el lapidario: “¿Y yo por qué?”. El paso de Moreira por la presidencia de su partido ya queda definido por el sentido del martirio: “En cuanto a dejar el cargo en el comité nacional, a ver,  no habría por qué. Yo  soy  el que está ofendido en esto y el que está interponiendo una denuncia”.

Desde luego, la ofensa que acusa el coahuilense no es por la documentación falsa que ampara unos 3 mil millones. Tampoco ofenden las mentiras que buscan eludir la carga de la corrupción. No, eso no es nada. Lo que ofende es el cuestionamiento, la insistencia en el tema de la deuda, la duda sobre la permanencia en la presidencia de su partido.   
En su camino a los Pinos, Enrique Peña Nieto ha demostrado ser un político pragmático, pero  ¿cuánto más va a sostener a Moreira en la presidencia del partido? Aunque coahuilense no quiere irse, ya acepta que en febrero podría hacerlo.

Por lo pronto, en Coahuila un gran espectáculo causó el fin de semana la detención de Javier Villarreal, el exsecretario del Satec y responsable en momentos claves de los dineros del estado. En realidad, la farsa de su detención sólo corrobora la naturaleza de la justicia en el Estado, por lo demás, sorprendentemente rápida y expedita. Quizá se buscó “vacunar” al responsable de las finanzas, y por lo mismo, está tranquilo porque pagó una insignificante fianza, una ganga si pensamos en los 3 mil millones de pesos. La historia reciente en Coahuila nos señala un caso emblemático de corrupción que terminó con el sello de la impunidad. Me refiero a la megaobra  del Distribuidor Vial que hoy palidece frente a una deuda de miles de millones.

Pero si la Fiscalía alentó el espectáculo, es posible que la Procuraduría Fiscal de la Federación vaya en otro sentido al presentar la denuncia por la contratación  de la deuda con documentos apócrifos. Aun así, estoy escéptico de lo que pueda suceder, aunque no se descarta para algunos, el beneficio electoral de castigar a delincuentes de cuello blanco.

2 de noviembre 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

Por siempre Moreira

Como si la deuda de Coahuila fuera cosa menor, la mayoría tricolor en el Congreso realizó más cambios para refinanciar la deuda. ¿Qué otra cosa podían hacer, si al final terminaron con su voto avalando en parte la falsificación de documentos? Lo de menos fue el zafarrancho que se armó por la protesta panista durante la sesión del miércoles. No perdamos de vista el fondo: ¿Dónde están los delincuentes que tejieron una red corrupción para falsificar documentos por montos millonarios? ¿Quiénes son los responsables de ese fraude?

Cada gobernador tiene sus casos y la historia suena conocida porque huele a impunidad. Ahí está el silencio de Humberto Moreira, el exgobernador que preside al PRI como si nada pasara, como si él fuera ajeno a la deuda del estado que gobernó. Por más que se dijo que la obra fue para el desarrollo y el bienestar de Coahuila, las explicaciones puntuales no se han realizado. A cambio, las declaraciones pretenden suplir los números, los documentos y los registros formales de obra.


Así, la mayoría en el Congreso autorizó comprometer hasta el 100 por ciento del Impuesto Sobre Nómina (ISN), a fin de ofrecer algo de confianza a los bancos. Ahora Rubén, no sólo es rehén de la herencia fraternal, sino de los bancos, quienes tienen la sartén por el mango. Por lo mismo, los bancos son uno de los ganadores de esta historia que se cuenta por miles de millones. ¿Quién más ganó en ese pequeño círculo del poder estatal?


En general, los ciudadanos somos los perdedores de una deuda irresponsable. Podremos despreciar la política, pero los costos de oportunidad ya comienzan a verse, y sin duda, la factura se traslada a los contribuyentes. Al paso que vamos, la deuda de Moreira terminará por costarnos en intereses anuales, tanto como la inversión que se haga en la maltrecha seguridad de Coahuila.


Será difícil olvidar a Humberto Moreira en las próximas décadas. No porque fue un gobernador extraordinario, el del “Coahui-york”, sino por la deuda que habremos de pagar los coahuilenses por veinte años. Por eso, y nada más, por siempre Moreira.



30 de septiembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9035522