miércoles, 18 de abril de 2012

Un mundo de bardas

Banksy en Palestina

A la larga, el fracaso de la autoridad es el fracaso de la sociedad porque no hemos encontrado mejores salidas; el gueto es parte del paisaje urbano.
Torreón es una ciudad segregada, dividida, fragmentada. En los últimos años se ha vuelto más visible esa condición. Bardas, rejas, muros, fraccionamientos, cámaras de vigilancia, seguridad privada y todo lo que vaya en la desesperación. La tendencia no es nueva, pero se ha incrementado. En la capital de nuestro país, esto es normal desde hace décadas. En nuestra ciudad esa “normalidad” preocupa. No es sencillo cambiar las conductas, pero hace tiempo que la inseguridad, y sobre todo, la violencia, llevó a cambiar prácticas y hasta quitó las ganas de salir.

Por lo mismo, la mayoría de ciudadanos se las arreglan como puede. Muy distinto, como escribió la semana pasada Don Fernando Rangel de León, los funcionarios que andan como si nada en camionetas blindadas y con un séquito bizarro de escoltas. Pero veamos las salidas. Ahí donde la autoridad fracasa, se levantan muros, bardas, rejas. Otros más organizados contratan “seguridad privada”, construyen casetas con cámaras incluidas y controlan el acceso a las calles. No estamos alejados de la privatización de la seguridad, incluso, hasta un candidato habla de concesionar las cárceles a los particulares, como si éstas no lo estuvieran ya bajo el control privado de los criminales. El extremo, para decirlo con Diego Gambetta, es el negocio de la protección privada. El mismo que han sabido explotar exitosamente los delincuentes.


Ante la incapacidad de la autoridad, en las últimas semanas se sumaron más calles cerradas en nuestra ciudad. La presión de los vecinos es fuerte, y para la autoridad es mejor no meterse en “problemas”. Por lo mismo, cada vez que un grupo solicita el cierre de una calle, esa petición nos recuerda lo que la sociedad pierde. Pero la autoridad es cómoda, porque asumió que lo mejor es trasladar la responsabilidad. El mensaje es fuerte: que los ciudadanos hagan como puedan.
Los ciudadanos buscan protegerse y quizá ahora esas colonias con bardas y rejas sean más seguras, o sólo encontraron un placebo para la vorágine; porque al fin la ciudad es inevitable. A la larga, el fracaso de la autoridad es el fracaso de la sociedad porque no hemos encontrado mejores salidas; el gueto es parte del paisaje urbano.


Si bien, no estoy de acuerdo con el cierre de calles, en especial las que cortan la horizontalidad del tránsito, los vecinos sí tienen derecho a tomar acciones. Lo preocupante es que tras estas acciones, la insolvencia institucional sale sobrando. Lo mismo la legalidad. Por eso me temo que un buen día, ante el decidido fracaso de la autoridad, los ciudadanos tomen la justicia por su propia mano. Ya lo han hecho. Para entonces el mal será mayor. 



15 de abril 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9144648