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domingo, 1 de mayo de 2016

El fin del moreirato

Un escándalo desplaza a otro. De esa manera, la presidencia de la República ya no pudo festejar más la captura del Chapo. Solamente otro notición podía desplazarlo: la aprehensión de Humberto Moreira en España. La noticia generó tal estruendo, que prácticamente anuló la celebración de Enrique Peña Nieto y le volvió a echar a perder otro viaje al extranjero. Acusado de lavado de dinero, Moreira fue detenido por las autoridades españolas en el aeropuerto de Barajas. La noticia corrió como pólvora y prácticamente Moreira le robó la plana al Chapo, lo cual ya es mucho decir. En el juego de la ironía, la policía española escribió en Twitter tras la detención de expresidente del PRI: "Misión cumplida". Palabras más filosas no pudo encontrar el gobierno mexicano.
La noticia cayó como bomba en el país, y por supuesto, en Coahuila. La justicia se hace en el extranjero. En México, esos políticos son impunes. El golpe fue tan fuerte, que se canceló el Consejo Político Estatal del PRI y en Los Pinos retumbó. Pero el silencio reinó. El gobernador Rubén Moreira II, guardó un silencio elocuente. El silencio de la complicidad. Por su parte, el presidente Peña Nieto pidió esperar y continuó sin molestias su viaje a Oriente. El preciso no tiene amigos. La Procuraduría General de la República no quiso darse por enterada de la red de corrupción liderada por ex gobernador de Coahuila. Lo suyo es buscar a Kate del Castillo. En cambio el PRI acuñó una frase de antología: "Las instituciones no son responsables de los actos de los individuos que las integran"
Como gobernador de Coahuila, Humberto Moreira fue el principal responsable de una deuda impagable, a todas luces desproporcionada y sobre todo, adquirida en parte de manera ilegal y fraudulenta. De esa forma, un buen día de 2011, los coahuilenses amanecimos endeudados hasta la chanclas con más de 36 mil millones de pesos. La cifra fue tanto como robarse un presupuesto anual del estado para esa época. A partir de entonces, el asalto al erario coahuilense quedó impune y se volvió un enorme agravio. Por lo mismo, cuando se supo que Moreira terminó en la cárcel, un júbilo se extendió entre muchos ciudadanos, incluyendo algunos priistas. ¡Gracias España! ¡Gracias Estados Unidos!
En mayo de 2008 empecé a escribir de manera regular en El Siglo de Torreón. Por entonces, mi primer artículo se tituló, "La deuda de Coahuila". En ese texto discutí y critiqué, pero sobre todo, expresé mis dudas acerca de la deuda de 3 mil 500 millones que el gobierno del estado contrató en ese año. Aunque ya existía evidencia de malos manejos gracias a los informes de la Auditoría Superior de la Federación, nunca me imaginé en ese momento, el megafraude en que se convertiría. Durante años Humberto Moreira quedó impune y hasta llegó decir que el ofendido era él. Así de trastornado lo dejó el poder. Para no quedarse atrás en la corrupción, el Congreso local legalizó la deuda y actualmente esos cómplices son "representantes populares" y funcionarios en el gobierno estatal.
El gobierno al mando de Peña Nieto, hizo del combate a la corrupción un discurso de campaña, es decir, no hizo nada. Durante esos años se habló que una parte del dinero de la deuda fue a parar a la campaña presidencial. ¿De qué otra manera explicar el vertiginoso ascenso del coahuilense en el PRI nacional? Ante el dilema del prisionero, algunos operadores de Moreira lo fueron señalando en Estados Unidos. ¿Hablará también Moreira sobre Peña Nieto, como antes lo hizo Javier Villarreal o Rolando González Treviño?
Lo que ya no sorprende del suceso, es la facilidad con la que un gobernante en México, puede asaltar el erario impunemente. Más todavía, ser protegido por el mismo sistema político. Con razón, Arturo González de Aragón, quien fuera el auditor de la Federación hace algunos años, se despidió de su cargo, afirmando que los partidos políticos en México son un auténtico crimen organizado.
Por lo pronto, la captura de Moreira significa el fin del moreirato en Coahuila. Difícilmente el PRI nacional cargará ese muerto. A todo esto, el gobernador Moreira II es insostenible. El fantasma de Oscar Flores Tapia recorre Coahuila.
El Siglo 
20 de enero de 2016 


viernes, 15 de enero de 2016

Un gran día para Coahuila

Foto

Hoy fue un gran día para Coahuila. ¡Un día histórico!
La justicia española detuvo y envió a prisión a Humberto Moreira, exgobernador de Coahuila, autor de la megadeuda de más de 36 mil millones de pesos en el estado. 

En El País: 
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/01/15/mexico/1452876054_142959.html


domingo, 8 de septiembre de 2013

A toda madre con Moreira


Cuando leí declaraciones del gobernador Rubén Moreira, no lo podía creer. Esperé a verificar otras fuentes. Esperé a que pasara más tiempo, tal vez era un error, o una frase fuera de contexto como suele suceder, pero luego encontré las mismas declaraciones repetidas en varios medios impresos. No había duda. Sus palabras fueron tan claras: “Torreón está a toda madre” (Milenio Laguna, 5-IX-2013). 

Desde la óptica del gobernador, está tan bien la seguridad en la ciudad, que hasta nos presume como un “caso de éxito”, que incluso es reconocido por el Gobierno Federal. Retomo parte de las declaraciones de Moreira II sobre la buena seguridad que vivimos en Torreón: se ha recuperado la calma y ahora es tiempo de atender problemas en colonias, generar empleos y realizar obras de infraestructura… Torreón estaba secuestrado, pero ahora estamos tranquilos.

Durante el arranque de un programa para pintar fachadas en el poniente de Torreón, particularmente en la colonia Aquiles Serdán, expresó el señor gobernador: "¿Por qué digo que Torreón está a toda madre? Porque se está ahora muy bien en donde estamos. ¿A poco no?"

Las declaraciones de Moreira II no sólo son desafortunadas, sino incitan a la indignación. Decir que “Torreón está a toda madre”, demuestra la distancia que hay entre el político y la realidad cotidiana de la ciudad. Además, la impertinente frase sólo ratifica la arrogancia del gobernador con respecto a los terribles años que hemos vivido desde la guerra imbécil de Calderón, pero también desde la corrupción rampante en el gobierno de su hermano Moreira I, cuando funcionarios del gabinete de seguridad terminaron prófugos o desaparecidos. La expresión de Moreira II evidencia la soberbia y el desprecio a las víctimas y sus familiares. ¿Qué pensarán los miembros de una asociación como Fundec?  ¿Cómo se sienten los laguneros que han padecido por años la violencia, la impunidad de un Estado inútil?

Fuente: El Siglo

Es fácil decir que “Torreón está a toda madre” en el poniente de Torreón, o en tantas otras partes de la ciudad, cuando se viaja en una camioneta blindada protegida por un convoy numeroso de guardaespaldas, policías y militares bien armados. Así, cualquiera puede afirmar a los cuatro vientos que “Torreón está a toda madre”. A diferencia de los miles de ciudadanos que han sufrido robos violentos, ellos no tienen el privilegio de contar la seguridad del gobernador para proteger su patrimonio. Ni qué decir de la enorme cifra negra de secuestros y extorsiones que siguen asolando la ciudad. Es cierto que la violencia en Torreón ha bajado, pero también ha subido en Matamoros y San Pedro. Nada más entre los meses de enero y julio de 2013, se han registrado 204 homicidios en esos  tres municipios. En el último año ha cambiado la dinámica criminal no sólo en Torreón, sino en la zona metropolitana. Bajas y altas de la violencia en los municipios conurbados, pero ¿se debe a la eficiencia de las autoridades o al exterminio de un grupo criminal sobre otro?


En el mundo de Moreira II, es decir, la continuidad de moreiralandia,  Torreón es un caso de éxito en disminución de la violencia, porque como ha demostrado el Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna (CCIL) y el Observatorio Nacional Ciudadano, la Procuraduría de Justicia del Estado de Coahuila sabe resucitar muertos  y borrar homicidios del registro oficial. De esa manera, quitando un homicidio ayer, dos hoy y mañana seis, la violencia en Torreón sí puede disminuir. En el gobierno de Moreira II saben bien que alterando las cifras de los homicidios dolosos, pueden “mejorar” el desempeño de los indicadores en el Sistema Nacional de Seguridad Pública. El informe anual 2012 de CCIL (lo pueden consultar en http://www.ccilaguna.org.mx/documentos-publicos/midlag-informe-anual-2012-marzo-2013.pdf), documenta que Coahuila informó 286 homicidios de 491 registrados públicamente en la prensa. Tan fácil como omitir  ¡205 homicidios!  Pero no lo dudemos: “Torreón está a toda madre”.

sábado, 18 de mayo de 2013

Los Compas de Rubén



Contra las expectativas y los malos augurios, el Pacto por México avanza. De seguir así, no sólo el gobierno federal, sino el Congreso podrían estar empujando una útil agenda reformadora para cambiar las obsoletas reglas del juego en varios ámbitos. Esta semana se firmó el acuerdo de la llamada reforma financiera, a fin de modificar la relación entre la banca, el crédito y sobre todo, el trato a los usuarios. Nuevamente los principales líderes políticos y el presidente Enrique Peña Nieto, suscribieron al pacto. Y ya casi les creo a los políticos, cuando al finalizar el acuerdo aplaudieron con gran aprobación. Sin embargo, previo al adendum del Pacto, vino el escándalo de Veracruz y los operadores electorales desde la Secretaría de Desarrollo Social. Sí, sí, toda esa historia bien conocida que desde el poder se teje para beneficiar la red electoral del propio partido.
Si bien, ni Jesús Zambrano del PRD, ni Gustavo Madero del PAN, lograron tumbar a la secretaria Rosario Robles, sí hicieron el suficiente ruido para llevar el tema a la mesa del Pacto. Vamos, hasta nos recetan la quimera del “blindaje” electoral. Pero en el PRI, apenas salen de una y ya están en otra. Ahora tocó el turno al gobernador Rubén Moreira, quien sin temor ni temblor, anunció él mismo la operación de los Comités de Política de Asistencia Social (Compas). La misma historia, pero en otro estado. Por supuesto, la operación de los Compas se da “oportunamente” antes de las elecciones locales en el estado. Nada como llevar agua al molino de la contienda electoral. Pero tampoco nos sorprendamos ingenuamente, porque todo gobierno que desee mantener el poder tiende a tejer redes para su conservación. La diferencia está en el manejo y la forma. Y ahí sí, el gobernador Moreira II, quedó embelesado ante el aplauso y la zalamería multitudinaria de un “Coliseo” pletórico de priistas con camisas rojas. Pero intenta fallidamente la otrora popularidad de su hermano. Sin la virtud de la discreción, hasta lo más noble se estropea. En este caso, ni discreción, y mucho menos nobleza.
Tan elemental como mostrar una foto. De esa manera, Madero recordó ante el presidente Peña Nieto, las “prácticas priistas que deben ser erradicadas”. Pero en realidad, la exhibición no la hizo el presidente nacional del PAN, sino el propio Moreira II. No sólo divulgó las fotos él mismo (nada más vean su Twitter), sino se sintió fortalecido por un ejército electoral para colmarlo de aplausos. 



Antes, el diputado Ricardo Mejía Berdeja, del Movimiento Ciudadano, ya había señalado a los Compas de Rubén e incluso, aunque no sé para qué, presentó una denuncia ante la PGR. Según el gobernador de Coahuila, la estructura arrancará después del siete de julio. ¿Alguien le cree? Dicho así, la mejor manera de afirmar la intención de los Compas, es negándola.
Bajo un inconsistente gobierno a cuestas, a Moreira II no le queda más que hacer todo lo posible para contener el voto a favor de su partido en las próximas elecciones. Sabe bien que enfrenta escenarios competidos en Piedras Negras, Monclova y sobre todo, Torreón, donde su imagen no termina de convencer a la opinión pública. Sólo falta que su hermano no lo vuelva a estropear.
10 de mayo 2013

miércoles, 13 de febrero de 2013

El gobernador transparente

La transparencia como discurso es políticamente correcto. Se escucha bien, es loable y no suscita oposición. Por eso, ante el problema de credibilidad, el gobierno de Rubén Moreira ha insistido en “una nueva dimensión de la rendición de cuentas”. Recientemente promovió una serie de acciones para transparentar su gobierno: la publicación de la nómina con nombre y apellido; los padrones de los beneficiarios sociales; la publicación de los contratos de la deuda. Veamos éste último punto.
Lo bueno. El gobierno de Moreira II abrió los contratos de la deuda de Moreira I. Lo malo. Los documentos se presentan a medias. 

En otras palabras, lo que fue una buena acción por transparentar, en realidad terminó como una acción fallida que reafirma la desconfianza. Datos borrados, documentos mochos. En una palabra, censurados. El Secretario de Finanzas, Jesús Ochoa Galindo, ni siquiera sabía hasta que le preguntaron. ¡Así ni cómo! Pero en el fondo, es revelador ese mal paso de la transparencia, porque aun y cuando los contratos los publicaran como están en el cajón, eso no explica en qué se gastaron miles de millones de pesos. Las cifras no cuadran, ni nunca le cuadraron a Moreira I cuando al fin quiso explicarlas. ¡Menos mal que regresó a estudiar! Tal vez de regreso nos entregue un libro sobre finanzas públicas.

Vuelvo a la transparencia. Qué bueno que se publiquen los contratos, pero también hay que advertir que la publicación no promueve la rendición de cuentas por el fraude. Hasta ahora nadie toca a los prófugos, y mucho menos a los involucrados que todavía forman parte del gobierno actual.
Para acrecentar el descrédito, el “informe público de la restructuración de la deuda” no va al grano de las cosas: el saqueo al por mayor de las finanzas estatales. Una fácil justificación pretende suponer a los ciudadanos como tontos. El culpable de la deuda (¿y también del fraude?), fue la crisis externa en Estados Unidos. ¡Sí! Así como lo leyó. Cito un párrafo del documento que divulgó la Secretaría de Finanzas: “una serie de medidas contracíclicas que implicaron un incremento en el gasto de inversión del presupuesto anual, con el propósito de generar empleo para los Coahuilenses y mantener los niveles de competitividad”.

Tanta prisa y tanta preocupación tuvieron por los coahuilenses, que la medida “contracíclica” los llevó a inventar firmas, falsificar documentos y hasta invertir en Texas. Pero en un Coahuila de impunidad, donde un hermano es el protector del otro hermano, no hay más resultado que la impunidad. Difícilmente podría ser de otra manera, si uno le debe el poder a otro. Por eso, en moreiralandia la semana pasada celebran la promulgación de una nueva Ley de fiscalización, pero en los hechos se deja intacto a los responsables de la deuda. En moreiralandia publican la memoria de los contratos, pero nada se dice corrupción.

En el documento oficial, la justificación de la herencia tóxica, fue enumerada en diez antecedentes. Desde luego, la deuda se contrajo por el bien de los ciudadanos de Coahuila. ¡Un mundo de felicidad! El antecedente diez de la deuda no tiene desperdicio porque resume la visión artificial del gobernante: “los coahuilenses enfrentaron y superaron este reto”. Sólo les faltó que nos pidieran dar las gracias.

3 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171393

domingo, 14 de octubre de 2012

Tragedia de Moreira


Aciagos días se viven en Coahuila después del homicidio de José Eduardo Moreira, primogénito del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. Aciagos también los años que vivimos los coahuilenses por la multiplicación de la delincuencia y el temor inminente de la violencia, que se ha cobrado la vida de varios miles en la entidad. Desde 2008, la violencia crece y crece en Coahuila sin que las autoridades de todos los niveles sean un motivo para su baja. Desde hace cinco años, se contabilizan en el Estado más de 3 500 homicidios dolosos hasta el primer semestre de 2012 (vean el SNSP). Si eso todavía nos dice algo, cada año ha sido peor el otro.

Todos esos asesinatos han fijado en la sociedad una irrelevancia por el valor de la vida. En cambio, discursos de confrontación nos sobran. El presidente Felipe Calderón no se cansó en todo el sexenio de abanderar una “guerra imbécil”. Ahora Rubén Moreira no sólo reproduce el discurso calderonista; para mal sigue sus pasos con las terribles consecuencias. Pero en ese discurso punitivo, poco o nada se habla del valor de la vida. La vida no parece ser prioridad y hoy pagamos las consecuencias. Por eso, el cobarde asesinato del joven Moreira, no sólo afecta profundamente a su familia, sino muestra brutalmente la fragilidad en la que vivimos en el estado. Así como están las cosas, a cualquiera le puede tocar.


En los últimos años, la esperanza de cambio no ha venido de las autoridades, sino de los ciudadanos que han sido víctimas de los criminales. Los más visibles son Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace y Javier Sicilia. Pero también otros tantos ciudadanos y organizaciones civiles, que sin mucho ruido y publicidad están contribuyendo a cambiar las cosas. Por eso la tragedia personal de Humberto Moreira y su familia, debiera trascender más allá de la justicia individual.


FUUNDEC, la organización de familias que buscan a los desaparecidos en Coahuila y demandan justicia, publicó un comunicado sobre la atención que atrae el asesinato del joven: “Lo sucedido a la familia Moreira Rodríguez no se lo deseamos a nadie, pero demandamos un trato igualitario del Estado Mexicano para con todas las víctimas”. 


El crimen de José Eduardo no debe quedar impune, como tampoco deben quedar impunes tantos crímenes en el estado. Por eso la tragedia de la familia Moreira podría trascender a una depuración a fondo de las autoridades policíacas; a un revisión sin precedentes del corrompido sistema de justicia; a un compromiso por garantizar la igualdad, la seguridad y el respeto sagrado de la vida. Pero el gobernador Rubén Moreira eligió repetir el camino que él mismo acusó como fallido en el gobierno federal. Hoy, no sólo su familia padece los estragos del “combate” calderonista asumido por su gobierno, sino los coahuilenses que en ciudades como Torreón, Saltillo, Monclova, Piedras Negras o Acuña, día a día lo sufren. Coahuila es uno de los cinco estados más violentos del país, pero aquí “no hubo una fuga”, somos el “estado fuerte” y el problema es de percepción.

No deja de ser sintomático: primero un adolescente increpa al gobernador Moreira II por el fraude de la deuda. Luego la viuda del joven Moreira hace un fuerte reclamo en Twitter y pide su renuncia. ¿Será Moreira II el primer gobernador del nuevo gobierno al mando de Enrique Peña Nieto en irse? No sabemos si lo “renunciarán” desde arriba. Pero a estas alturas, con la corrupción de la deuda a cuestas, con el crimen a todo lo que da en el Estado, su gubernatura ya es insostenible.


7 de octubre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9160870

domingo, 12 de agosto de 2012

Dos Moreiras

Como siempre, los incentivos son a medias. Calderón, además de complicar el ya ineficiente sistema fiscal, mantiene vigente el Impuesto sobre Automóviles Nuevos. Un impuesto que encarece el precio de los vehículos, que al estar incluido en el precio final del vehículo, genera IVA y termina siendo un impuesto que genera otro impuesto, una verdadera incongruencia fiscal” (El Universal, 9-VII-10). 

Las palabras entre comillas fueron escritas por el entonces diputado Rubén Moreira, quien criticó duro la “incongruencia” del presidente Calderón sobre el tema de la tenencia. Con el tiempo, ese diputado se convirtió en el gobernador Moreira II. El mismo que en campaña prometió derogar el impuesto, pero al final, fue igual de incongruente. Sin embargo, las contradicciones de Moreira en el tema de la tendencia son menores y pasan a segundo plano si pensamos en la violencia y la inseguridad que reina en el Estado.

En su momento, el entonces diputado fue un férreo crítico de la política calderonista en materia de seguridad. La calificó como la guerra fallida
El sexenio de Felipe Calderón será recordado por su violencia y los miles de muertos que ha dejado; por una delincuencia que creció exponencialmente, delincuencia que incrementó su poder de fuego por el ingreso al país de armas sofisticadas. Será recordado por la violación sistemática de los derechos humanos. Felipe Calderón pasará a la historia por usar con fines políticos la lucha contra el narco. Su sexenio quedará en la memoria de los miles de huérfanos. Lo vamos a recordar por su necedad de no rectificar en su política de seguridad pública” (El Universal, 23-VII-10).

En su crítica al gobierno federal, el diputado consideró que la guerra está destinada al fracaso
La política de Calderón se encaminó a sacar provecho a los resultados, sin pensar en la posibilidad del fracaso, y en el desprestigio de quienes siguen por lealtad sus órdenes. La lucha contra el narco en los términos que se plantea está condenada al fracaso o cuando menos a prolongarse tanto que por sus costos el triunfo sea pírrico; Calderón, además, fue muy poco claro al fijar metas o definir en qué consiste el éxito, de tal manera que la captura de narcos no significa ningún avance, más aún cuando vemos que la violencia, las adicciones y el trasiego aumentan” (El Universal, 30-IV-10).

Pero en la práctica, ya como gobernador, Moreira II no sólo adoptó el discurso calderonista en su acción de combate al crimen, sino además, siguió políticas similares a las del gobierno federal. Tras las jornada violenta del pasado 12 de julio en Torreón, publicó un tuit que resume política: “Mi pésame a las familias de los policías asesinados en Torreón. Su lucha para evitar que la droga llegue a los niños la vamos a continuar”.



De esa manera, tenemos dos Moreiras. Uno, el crítico de la “guerra fallida”. Otro, el que en las calles continúa una acción similar al gobierno federal. 
“De la seguridad me encargo yo”, a dicho en varias ocasiones. Aunque no es ironía, también nos dice que vivimos en un “Estado fuerte”, no importa que la realidad se empecine en contradecirlo. Pero a estas alturas, el eslogan (“De la seguridad me encargo yo”) sólo aplica en función de su seguridad. 

Fuera de ahí, su desplante discursivo no se ha traducido en un reducción de la incidencia delictiva. Por otro lado, el tiempo de repartir culpas se acabó. En pocos meses Enrique Peña Nieto asumirá la presidencia de la República. Ahora, ¿a quién le echará la culpa?

12 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9155748

jueves, 9 de agosto de 2012

Frases para no olvidar

“La deuda se paga con las participaciones. Los esfuerzos financieros que tenemos, como los recortes de personal y el programa de austeridad, son porque no podemos tirar el dinero” Rubén Moreira Valdés. Vanguardia, 9 de agosto, 2012.  

sábado, 19 de mayo de 2012

¡Vivan las instituciones!

A nadie le conviene más que gane Enrique Peña Nieto que a los hermanos Moreira. Mientras la campaña avanza, el horizonte parece prometer la impunidad; el borrón y cuenta nueva. En esa lógica, todavía no se ve que Peña tenga competidor, aunque ya hay voces críticas entre una minoría privilegiada de jóvenes. Por eso, después del desastre de la Ibero, Peña vino a Saltillo para ser apapachado y olvidar que en la democracia cabe la disidencia, la crítica, el cuestionamiento y la deliberación. Por eso siempre serán mejor las porras, los militantes acarreados, el elogio multitudinario del mitin, que los inconvenientes de la democracia. Por cierto ¿cuánto costó semejante movilización del PRI en Saltillo?

Ya en Coahuila, el estado donde Moreira I destapó abruptamente una deuda que no podía ocultar más, al candidato del PRI no le quedó más opción que pronunciarse al respecto. Declaró que le “parece” que la autoridad debe “investigar y deslindar las responsabilidades a que haya lugar… y que se castigue y sancione a los responsables”.


¿Qué más podía decir el candidato a la presidencia? Lo correcto, sólo lo políticamente correcto. Por eso dijo que se investigue y se castigue, aunque al paso del tiempo, de ser presidente, él se encargará de que Coahuila ya no sea “tema”. Para la economía de la corrupción ¿qué son tres, cinco o 36 mil millones de pesos? Allá que los contribuyentes paguen. “Vivan las instituciones” podría ser el nuevo eslogan de Coahuila después del 1 de julio.


El tiempo pasa y los responsables apuestan por el olvido. Esa es la carta, a falta de los Pinos, de quienes ahora llevan las riendas del gobierno estatal. Por eso, mientras la deuda está impune, Moreira II nos habla de “conducir una administración ordenada y transparente”. Pero lector no se confunda, no piense que es broma. Aquí de lo que se trata es de hacer un ¡nuevo pacto social! Menos mal que de la seguridad se encarga nuestro gobernador.


Por eso, el presidente del Congreso estatal, Eliseo Mendoza Berrueto primero dice una cosa y luego afirma otra. Para este maestro del lenguaje la deuda es legal; luego esa misma es ilegal. Su declaración es para no olvidar: “Si esa deuda es ilegal no tiene por qué pagarse”.
Por ahora, la buena noticia proviene del IFE porque acaba de tomar la resolución de sancionar el PAN por llevar la crítica de Moreira I a sus spots de campaña. 



Mejor creerle al consejero Benito Nacif, porque ese spot es calumnioso. Sólo le faltó decirnos que nos hagamos a la idea que en Coahuila no se falsificaron documentos, firmas y hasta un periódico oficial. No, no, no. Todo eso no sucedió. Sólo son calumnias de la oposición. Ya lo dijo Sebastián Lerdo de Tejada: “Es muy lamentable que el PAN, quizá como un clásico partido de derecha, promueva una campaña de odio y de encono y que producto de su desesperación mantenga una ruta de provocaciones”. ¡No se diga más!


18 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9147854

miércoles, 2 de mayo de 2012

El triunfo de la corrupción

Moreira I, Moreira II

En todos lados se cuecen habas. Así, la corrupción que denunció The New York Times contra la poderosa empresa Waltmart, ya tiene consecuencias. Una investigación por parte del gobierno estadounidense podría terminar en duras sanciones por actos de corrupción en México. Pero el golpe más fuerte a la empresa fue en el prestigio. Por todos lados corrió la denuncia y no tardó el impacto negativo en la bolsa de valores. Es cierto, la empresa tiene muchos lados positivos, pero un solo hecho ensució su reputación y encendió las sospechas en otros países.

La corrupción no es exclusividad de un país o una sociedad. No somos ángeles dice Federico Reyes Heroles. La diferencia está en las instituciones que incentivan o castigan la corrupción. Cuando un gobierno deja pasar la mayoría de los casos, éste se vuelve en el principal promotor social de la corrupción. Por supuesto que la otra cara de la moneda es la sociedad. Esa diferencia la veremos en la investigación que anunciaron las autoridades norteamericanas y mexicanas. Es posible que en el primer caso vengan consecuencias serias. En el segundo bien puede quedar en el archivo.


Entre nosotros, la deuda de Coahuila parece destinada al archivo. Con el tiempo el asalto a las finanzas estatales se va olvidando hasta que un buen día ya nadie se acuerde de documentos y firmas falsificadas, de sellos apócrifos, de decretos y publicaciones oficiales inventadas, de miles de millones contratados y fortunas mal habidas. Pero volvamos a los incentivos: un juez federal exonera al ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. Claro, el hombre es un santo, un político bienintencionado que no se dio cuenta que funcionarios segundones estafaron el estado. Habrá que hacerle un estatua de bronce.
La segunda noticia va por las mismas, pues 

hay más riesgo en robar a mano armada un banco, que en defraudar las finanzas de un gobierno


Al fin los contribuyentes pagan. ¡Que vengan los aumentos de impuestos!

Pero es poca cosa organizarse para atracar el erario. Esto se desprende de la resolución del juzgado sobre siete implicados en el megafraude. No hay bronca, váyanse tranquilos a su casa, disfruten los millones. A esos prohombres habrá que darles una medalla al mérito y las mejores cartas de recomendación.


Quizá la excepción pueda ser Javier Villarreal. Al igual que Aburto, él podría ser nuestro “tesorero solitario”. Único Judas al que habría que condenar. Único responsable al que habría que quemar. En todo esto, los Moreira (primero y segundo), son los héroes de la película. Para no ir tan lejos: es el triunfo de la corrupción.



29 de marzo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9145986

lunes, 2 de abril de 2012

Estado fuerte

En las democracias contemporáneas el voto ya no es suficiente para legitimar un gobierno; un gobernante. Personalmente conozco el caso de varios políticos que arrasan en las elecciones, para luego dilapidar el bono con el que ganaron. Sean 10, 50 o 100 mil votos, la legitimidad a través del sufragio puede evaporase fácilmente. No dura por siempre. En algunos casos, la falta de consistencia en el gobierno lleva a desperdiciar en poco tiempo el capital político ganado. En otros, la herencia de un gobierno abiertamente corrupto termina irremediablemente en el descrédito.


En días recientes, y los que vendrán, el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, repitió que “Coahuila es el estado fuerte de México”. También en su cuenta de Twitter escribió: “estado fuerte”. ¿Por qué la aseveración? ¿Por qué la insistencia?



Moreira II ganó con poco más de 700 mil votos. Por entonces se festejó la nueva marca electoral que el PRI logró. Todo parecía miel sobre hojuelas. Pero la transición se fue complicando con el destape de la deuda, y al paso de los días, la corrupción con la que fue contratada un parte (únicamente unos miles de millones). La situación no podría estar peor hasta que se comprobó la sospecha, y posteriormente la liga del crimen con el sistema de justicia. Ahí, otro hermano fue el acabose. ¿Qué fortaleza está imaginando Moreira II? ¿La de un orgullo del beisbol norteamericano o la de un estado abrumado por las deudas?Coahuila no es un estado fuerte, por la sencilla razón de que su presupuesto está comprometido con los bancos.

Coahuila no es un estado fuerte, porque ha sido incapaz de explicar la deuda, pero sobre todo, de resarcir los daños y llamar a cuentas a los responsables. ¿Alguien ha visto a Villarreal y compañía?

Coahuila no es un estado fuerte, porque en vez esclarecer la deuda, evita la transparencia como antídoto a la opacidad. Y si no ¿por qué de última hora decidieron quitar los contratos con los bancos que ya habían publicado en la página web? ¿Qué quieren ocultar?

Coahuila no es un estado fuerte, porque funcionarios clave del gobierno anterior, son ahora parte de su gobierno. Cito un ejemplo: Ismael Ramos como secretario de la función pública con Moreira I, no vio nada, no escuchó nada. ¡La deuda le pasó de noche! Hoy está en finanzas.

Coahuila no es un estado fuerte, porque de última hora le cargó la mano a los contribuyentes a fin de tapar el boquete abierto por Moreira I.

Coahuila no es un estado fuerte, porque las instancias de justicia fueron relacionadas peligrosamente con el crimen organizado y por si fuera poco el exfiscal fungió como un importante asesor ¡jurídico!

Coahuila no es un estado fuerte, porque los delincuentes se han adueñado del estado, y ahora el problema ya no es sólo de Torreón, sino de Saltillo, Monclova y hasta Piedras Negras.

Pero claro, Coahuila es fuerte, muy fuerte en la mente del gobernante.


1 de abril 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9139278

viernes, 16 de marzo de 2012

Rubén contra Humberto

Un frenesí legislativo marcó el paso de los primeros 100 días del gobernador Rubén Moreira. Reformas, leyes, decretos y acuerdos en el Congreso local apuntan el estilo personal de Moreira II. Hay un evidente interés por lo jurídico. Así, la nueva legislatura reproduce las propuestas del gobernador a pies juntillas. Reformas a la constitución del estado. Reformas a la ley de educación, turismo, desarrollo y asistencia social. Reformas al código penal, al sistema de seguridad pública, a la procuraduría y a la ley orgánica del Congreso. Además hay que sumar una sucesión de leyes sobre la venta y consumo de alcohol; prevención social y delincuencia; planeación para el desarrollo; asistencia social.

En realidad, el actual ritmo legislativo lleva un continuo con la legislatura anterior, sobre todo, los últimos meses donde se lanzó la nueva ley de deuda pública (con la cual se legalizó el colosal fraude); una ley para el desarrollo de la juventud; una más sobre bebidas alcohólicas (¿cuál es la obsesión moral con el alcohol?); una ley para distribuir las participaciones federales a los municipios; y sobre todo, la ley orgánica de la administración pública.


Sin ánimo de compilar la actividad legislativa, conviene concentrarnos en dos puntos: las finanzas estatales y la seguridad. En esos dos ámbitos, Rubén deshizo las instituciones que promovió Humberto, entonces Moreira I. El SATEC, que habría de blindar la administración de Humberto por no sé cuántos años, se coronó con la salida y luego “misteriosa” desaparición de Javier Villarreal. Hoy esa institución fue derogada por Rubén. Pero los cambios no son muchos. Sí hay un nuevo nombre, “Administración Fiscal General”, a cargo precisamente de Ismael Ramos, aquél funcionario que desde la Función Pública nunca vio nada, y mucho menos advirtió irregularidades con el desfalco de la deuda.

El segundo punto es más grave por tratarse no sólo de los impuestos, sino de la seguridad de los coahuilenses. El gobierno de Moreira II acaba de derogar el marco de la Fiscalía instaurada por Moreira I. La finalidad es retornar al esquema anterior de Procuraduría General de Justicia y Secretaría de Seguridad Pública. No quedó de otra, sobre todo por las detenciones de funcionarios y las acusaciones formales de nexos con el crimen organizado. Ahí, “misteriosamente” desapareció el célebre hermano del anterior fiscal.


Sin embargo, a pesar de los cambios legales, está latente la corrupción en esas dos áreas. Por lo mismo, la derogación de aquellas instituciones no limpia la mancha que dejaron aquéllas. Cambian los nombres, ¿también las mañas?


Si bien, es significativo que Rubén cambie el rumbo que estableció Hu
mberto, la hermandad todavía deja en vilo la justicia, la verdad sobre la deuda y el llamado a cuentas sobre los responsables de los dineros públicos y la seguridad. Ahí, para colmo de males, no hay Rubén contra Humberto. 


16 de marzo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9130187

viernes, 9 de marzo de 2012

La cruzada de Moreira II


Recién se cumplieron los primeros 100 días de Moreira II como gobernador de Coahuila. No estoy seguro que podamos hablar de logros, avances. Sobre todo, por la continuidad del gobierno anterior con el actual. ¿Dónde empieza uno y dónde termina el otro? En cambio, sí tenemos una administración dispersa, abrumada por los recortes presupuestales, por la crisis de seguridad que degrada recientemente a Saltillo y Piedras Negras. No veo claro hacia dónde va el gobierno de Coahuila, aunque ya promovió una batería de reformas en el Congreso que pretenden cambiar la vida en el estado. Si por decreto fueran las cosas…

En los primeros meses de la administración los símbolos ya pesan. Por eso, no es casual que esa dispersión se refleje también en el cambio de imagen institucional. Así, Moreira II empezó su mandato con un slogan de insulto: “En Coahuila se sonríe”. Ahora, bajo una lacerante realidad cambiaron la sonrisa y el logo por “El Gobierno de todos”.  

En 100 días el gobernador emprendió varias cruzadas. Ahí tenemos a Moreira contra los casinos. Moreira contra el alcohol. Moreira contra los table dance. Moreira contra el vicio. Moreira contra la obesidad (ya dijo que bajará 20 kilos). Moreira contra el dengue. Y desde luego, Moreira contra el crimen organizado. Hace unos días, tras la violencia de los grupos criminales en la capital y en la frontera, el gobernador insistió que “en Coahuila no se tolerará la impunidad”.

En principio, sus cruzadas son plausibles, pero dos cadáveres en el clóset restan legitimidad a sus acciones. Me refiero a los hermanos Torres Charles y a la parte de la deuda que es un megafraude de varios miles de millones. En la medida en que Moreira II prefiere evitar esos lastres, sólo abona a la pérdida de confianza y credibilidad. Máxime cuando nos dice que va contra la impunidad.

Impune está la deuda, por más que se pida dar “vuelta a la página”. Más grave todavía es lo que ya emerge del podrido sistema de justicia. ¿Cómo creerle a Moreira II que va contra la impunidad si ha sido incapaz de esclarecer la deuda en general y la parte del fraude que se pretende olvidar? ¿Cómo darle confianza cuando la continuidad de un gobierno a otro quedó bajo la infiltración del crimen? ¿En qué medida un lastre le pesa más al gobernador que otro? Sólo el tiempo lo dirá. 
Mientras tanto, lo que se respira en Coahuila, es la espesa impunidad que emana del propio gobierno. 

lunes, 16 de enero de 2012

Estimado Gobernador


Rubén Moreira Valdez


por estos días usted nos envía un mensaje a los “estimados contribuyentes”. Como tantos otros ciudadanos coahuilenses, recién recibo la notificación de las obligaciones fiscales por derecho vehicular. Es cierto, enero no sólo es el mes de las fiestas, sobre todo, es el mes de los impuestos. No voy a objetar las obligaciones que como ciudadanos tenemos, porque sencillamente el gobierno se construye con la sociedad, aunque a veces parece desentenderse de ella.

Respetuosamente nos comunica que el Gobierno a su mando, estableció durante el mes de enero, el Fondo para otorgar estímulos fiscales de contribuciones estatales, “en reconocimiento a la acción responsable” de los ciudadanos. Luego nos dice: “Sin duda, el pago oportuno de nuestras contribuciones, permitirá disfrutar de más obras y programas sociales en beneficio de todos los coahuilenses, acciones que se harán de su conocimiento, señalando el destino de dichos recursos, compromiso primordial de mi Administración”.

Así, recientemente se le ha criticado por no cumplir su promesa de campaña de eliminar la tenencia. Pero esa crítica no va al fondo de la cosas. El problema de fondo en Coahuila, y ese el punto que a muchos contribuyentes responsables nos indigna, es que el dinero de las aportaciones  no va a parar en inversión pública o beneficios sociales. Va para pagar una descomunal deuda que todavía no se explica ni se puede explicar. Mejor hablar con la verdad gobernador: el Estado le urge dinero porque ya no le alcanza para cubrir la deuda que dejó su hermano. Un deuda por cierto, que el Congreso “legalizó” en una sola bolsa, como si 5 mil 300 millones de pesos fueran una minucia firmada con documentos falsificados.

Este es el punto que debería decir de frente a los coahuilenses: sus impuestos se destinan a pagar una buena parte de la deuda que se contrató con documentos falsos; al mismo tiempo, sus impuestos pagan la riqueza y buena vida de una red de corrupción que goza todavía de impunidad.  Estimado gobernador, deje la retórica de la “confianza” y “el nuevo pacto social”. Mejor reconozca con todas sus palabras que los impuestos estatales no son para “beneficio de todos los coahuilenses”. Más bien son para beneficios de unos cuantos: los funcionarios que usted conoce del gobierno anterior; los banqueros que también ganaron al tomar como “buenos” documentos apócrifos.  ¡Esos sí que disfrutan!

Responsabilidad no sólo es pagar impuestos, sino que el gobierno a su cargo esclarezca y llame a cuentas a los responsables de un atraco que deja mal parados a los ladrones de banco. Hasta entonces sí hablaremos de confianza y legitimidad, de transparencia y legalidad, de un Coahuila próspero y competitivo. Mientras tanto, pagar impuestos en Coahuila es una obligación que asumo bajo protesta.         


13 de enero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9094060