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viernes, 13 de julio de 2012

El discurso de la derrota

Bien dicen que la victoria tiene mil padres, pero la derrota es huérfana. Por lo mismo, me parece más revelador del carácter político, el discurso sobre la derrota, que el festejo de la victoria. La victoria llama al entusiasmo, pero la derrota revela la hechura de los hombres públicos. Pienso que a los actores políticos los podemos conocer mejor por la derrota, que por la victoria. Para el caso retomo algunas declaraciones después de las elecciones del primero de julio.

El gran perdedor del proceso fue el PAN. Entrevistado por Ciro Gómez Leyva, el presidente Felipe Calderón no reconoció la derrota inmediatamente, pero luego argumentó una explicación “multifactorial” a fin de disminuir el efecto. Para el panista “la responsabilidad es compartida”, pero “probablemente mucha gente no cumplió sus expectativas que tenía puestas en el gobierno y votó por otras opciones (4 de julio).

Luego reconoció, pues ya no le quedaba de otra, que “no es el mejor PAN”. “Al PAN hay que refundarlo desde los cimientos hasta la cúpula, piedra por piedra, y eso implica una labor titánica” (4 de julio). Difícil tarea tiene el PAN después de beber del poder.

Sobre las elecciones y la compra de votos con tarjetas, habló no como jefe de un gobierno, sino como líder de la oposición: “La esencia de la democracia no es sólo contar los votos, sino que las campañas se desarrollen en condiciones iguales (...) pero esta compraventa de voluntades políticas, siendo 10, 100 o siendo mil, es simplemente inaceptable... ¡hombre!, simplemente inaceptable” (10 de julio).

¿Qué más podía decir el coordinador de la campaña de Josefina después del tercer lugar? Ante la falta de crítica, sólo se le ocurrió declarar sobre el triunfo del PRI: “Digamos que no ganó a la buena”. Roberto Gil Zuarth (7 de julio).

Ante el fracaso de su partido y una campaña que no levantó, el presidente del PAN Gustavo Madero no encontró mejor culpable que los medios: “Tenemos que preguntarnos qué rol juegan los medios de comunicación, qué agendas traen los medios, las televisoras, los periódicos; porque ya son actores políticos”. (3 de julio)

Para evadir su responsabilidad como político que dirige un partido, Madero afirmó: “Yo siempre he creído que el PRI gana a billetazos y con engaños” (7 de julio).

Si cambiamos de partido, el discurso de la derrota es fructífero por lo que no quiere asumir. Por eso, ante el voto de castigo al PRI en Coahuila, el gobernador Rubén Moreira contestó: “En Coahuila ganó Peña, ¿a quién castigaron?” (8 de julio).

Pero la retórica no sustituye la realidad, aún así, Moreira II negó que se castigara a su partido en el estado que gobierna. Ante lo evidente, mejor evitó la respuesta: “Las reflexiones del partido, pues corresponden al partido” (6 de julio).


Regreso a la propuesta: a los políticos los conocemos mejor por cómo asumen la derrota. De AMLO, ya sabemos que es un mal perdedor.


11 de julio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9152807

martes, 3 de julio de 2012

Estampas de las elecciones

Marzo de 2006. GEA ISA ubica por primera vez al candadito del PAN, Felipe Calderón, ligeramente arriba en las encuestas de Andrés Manuel López Obrador. El perredista que llevaba una ventaja espectacular, alcanzó sus niveles reales. El resto de la historia ya la conocemos. Aquella medición se conoció como la “encuesta hereje”.
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En el 2000 Vicente Fox ganó la elección al PRI con 6.4 puntos de diferencia. Seis años después Calderón ganó por medio pelo a López Obrador: 0.56%. ¿Estaremos más cerca del 2000 o del 2006?
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Las encuestas o la bola de cristal. La penicilina o la fe.
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Ya fracasamos con el PRI. Ya fracasamos con el PAN. ¿Lo haremos con el PRD?
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Los jóvenes son lo mejor de esta elección. Nos dicen a gritos: hay que lograr lo imposible.
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La campaña todavía no termina. Primero se destapa el caso de Tomás Yarrington, otrora gobernador de Tamaulipas. Luego se presenta la detención del ex gobernador de Baja California Sur, Narciso Agúndez Montaño ¿Sigue Humberto Moreira?
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Voto útil. Era 1988 y el gran Heberto Castillo reconoce que no tiene posibilidades. Declina a favor de Cuauhtémoc Cárdenas. Luego el sistema se cae y curiosamente gana el PRI con Carlos Salinas de Gortari. Es hora de que Josefina reconozca su lugar.
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¡Tercer debate!
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Las críticas del movimiento #YoSoy132 se han centrado en Enrique Peña Nieto. Pero el resto de los candidatos no cantan mal las rancheras.
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Enrique Krauze propone a los jóvenes manifestantes la formación de un movimiento que dure, la formación de un partido político para el 2017… el historiador se quedó en el pasado.
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Mientras los candidatos se disputan el poder, los maestros del CNTE nos dan una tremenda lección de impunidad. ¡Qué decir de La Maestra!
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Reza la propaganda más irresponsable: “Si el gobierno no te puede dar la medicina, que te las pague”. Con tu voto, es hora de apagar ese partido.
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Degradación política del discurso. De Manuel Gómez Mori a Mariana Gómez del Campo: “Al final del día la caca flota”.


1 de junio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9149132

miércoles, 30 de mayo de 2012

Regreso al Castillo

Paciencia y constancia son dos virtudes difíciles en la política. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad nos recuerda su capacidad de diálogo desde ese camino. No es sencillo, lo más fácil es descalificar y abandonar la interlocución: “todos son unos corruptos”. En cierta manera, desde la persona del poeta Javier Sicilia la agrupación nos confronta como sociedad y nos propone vías para la reconciliación. Su lucha ha sido la más difícil por emanar de la tragedia y la injusticia de una “guerra imbécil”. No obstante, asumen que la política requiere insistencia. El lunes tuvieron un largo encuentro con los presidenciables en el Castillo de Chapultepec, el mismo lugar donde hace un año abrieron un extraordinario momento entre el presidente de la República y las víctimas de la violencia.

Por eso es valiosa la propuesta del Movimiento a los cuatro candidatos para firmar un pacto de unidad nacional. Porque independientemente de los resultados del primero de julio, es inadmisible continuar la tendencia actual de violencia. Urge un acuerdo mínimo para cambiar de rumbo. Parece evidente, pero en medio de las campañas, es decir, en medio de la búsqueda del poder, vivimos un “estado de emergencia nacional”, como afirmó Emilio Álvarez Icaza. En esas condiciones necesitamos un pacto mínimo entre los candidatos.


A estas alturas el problema está más allá de elecciones, partidos y candidatos, por lo mismo, lo menos que podemos esperar es la firma del pacto que propone el poeta. En un principio es un acuerdo de buena fe planteado por hombres de buena voluntad. ¿Pero no será fe y buena voluntad lo que nos falta?


Javier criticó duro a los cuatro candidatos. Fue parejo al reprochar por “los delincuentes que hay en sus partidos”. Josefina y Quadri mejor optaron por el perdón; Peña Nieto aguantó con “frialdad”. Se resignó al beso. López Obrador no resistió la crítica del poeta y le reclamó su llamado a votar en blanco. Quedó claro que el pregonero de la República amorosa evitó el beso de su crítico.


Más allá de los regaños del poeta, el regreso del diálogo al Castillo es un llamado urgente a la esperanza, una necesidad que no podemos eludir. Ojalá pronto los candidatos se sumen al llamado. Porque más que las elecciones actuales, la presión de grupos ciudadanos como el Movimiento por la Paz pueden sentar un precedente para el futuro del país.



30 de mayo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9148915

lunes, 14 de mayo de 2012

Recuerdos del debate

Tengo buenos recuerdos de los debates presidenciales en México. En todos, aunque en 1994 todavía no votaba, los compartí con la presencia de buenos amigos. Este no fue la excepción y en verdad agradezco a @hhramos y @letrasalaire, pero nos faltó @rutanortelaguna. En general el debate se quedó corto. A diferencia de otros, este no será recordado por alguna frase o por algún momento crucial entre los candidatos. Quizá la excepción la hizo la playmate...  Así de gris el encuentro. Sin pena ni gloria.

Uno pensaría que los cuatro candidatos pueden dar más, pero no, ¡es lo que tenemos! No hay más. Por eso lo que tanto se esperaba nunca sucedió. Andrés Manuel López Obrador no destacó, salvo cuando regañó a Enrique Peña Nieto. Es decir, recurrió al aparente argumento de la autoridad y a muy pocas cifras y datos duros.


De ahí en más su tan deseada participación no logró entusiasmar; y eso que pidió muchos debates. Josefina, esa sí tan cuadrada, sacó muy poco contra Peña. ¿Es todo lo que tiene la panista? Me temo que sí, por eso su presencia tampoco prendió. En realidad ninguno de los dos logró despeinar al candidato puntero en las encuestas. Ese fue el mayor resultado del debate. Enrique Peña ileso. Enrique sin despeinarse.


Por eso, si hubo un “ganador” no fue Gabriel Quadri, ni Josefina, sino Peña que la libró por lo que no le hicieron ni le cuestionaron a fondo. Se fue limpio, sin daño alguno, a pesar de las recriminaciones de corrupción que le hizo la panista y el perredista. Josefina se empeñó en señalar la caída en el índice de transparencia del estado que Peña gobernó, pero lo mismo puede decirse de los panistas que en 12 años de gobierno no bajaron, sino incrementaron la percepción de corrupción. Tan malo el pinto como el colorado. Eso sí, Peña pretextó una y otra vez que el tiempo no le alcanza. Tal vez busca la eternidad. Por cierto, Josefina no contestó la sencillísima pregunta del priista. ¿Por qué faltó tanto a la Cámara cuando fue diputada plurinominal? Nunca lo dijo. Optó por generalidades.


Por su parte Quadri, el candidato más insignificante fue el que mejor se desenvolvió por su expresión auténtica y natural. Sin embargo, su postura de “no soy un político”, no solamente es un contrasentido, también es ridícula. Nada más engañoso que el argumento de la pureza en política, nada más falaz que anteponer un estado inmaculado. Habla de la educación como si no representara al partido de las peores prácticas educativas.


Si lo mejor del debate no estuvo en el debate, hay que reconocer la intrusión de un quinto actor. Los ciudadanos que de manera intensa estuvieron comentado en Twitter. Eso sí fue una novedad en el debate: la capacidad de comentar en tiempo real las opiniones de los candidatos. Interesante las valoraciones, los comentarios, las críticas y hasta los chascarrillos.
Algunas cosas para el vano recuerdo: el índice Tsuru propuesto por Andrés Manuel; la falta de tiempo de Peña. Otras menciones no fueron triviales, por ejemplo, la vergonzosa relación entre Coahuila y los Moreira. ¿Vendrá pronto alguna sorpresa?



9 de mayo 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9146916

Yo no soy político

Suena atractivo. Lo hemos escuchado muchas veces: “No soy político”. En el pasado debate fue la apuesta del candidato del PANAL, Gabriel Quadri. “No soy político, soy ciudadano”. Siempre que tuvo la oportunidad señaló a los otros candidatos en su discurso: no soy como ellos; como los políticos alejados de los ciudadanos. Quadri fue el candidato que causó mejor impresión en el debate. No sólo fue el más fresco y natural en sus intervenciones, en buena medida buscó diferenciarse de los otros insistiendo como quien repite un mantra: “No soy político”. 


En parte lo logró. La combinación de su imagen y su mensaje como el “candidato ciudadano” después del debate, rindió frutos en las encuestas. El candidato del 1% pasó al 5% de acuerdo con la medición diaria de GEA. Aunque falta ver si se sostiene.

El discurso de Quadri “suena bien”, sobre todo, entre los ciudadanos que muestran un declarado hartazgo por la política y los políticos. Remito algunos datos: sólo una pequeña parte de la población se interesa en la política. Esto significa que 1 de cada 6 mexicanos se interesa de alguna manera por la política y solamente 3 de cada 10 se organiza para participar por un beneficio en común (ENCUP: 2005). No nos extrañemos luego del abstencionismo. Un dato que preocupa: 3 de cada 10 mexicanos está insatisfecho con la democracia (ENCUP: 2008). En un país con un amplio desinterés y rechazo de la política encuentra algo de eco en un candidato como Quadri que se asume como “independiente” y “ciudadano”. Sin embargo, el discurso de Quadri no sólo es engañoso, sino superficial. Posiciona un mensaje que niega la política, pero al mismo tiempo participa en ella. “No soy como ellos”, expresó en el debate, pero enseguida les dice “colegas”. Por fin ¿es o no político?


Quadri se dice la alternativa ante los políticos convencionales, pero su idea de política encierra ya un contrasentido. Después de escucharlo, me queda la impresión de que es el último de los ciudadanos. Pero nada más ingenuo en política que suponer la dicotomía entre ciudadanos y políticos. Nos guste o no, los políticos salen de la sociedad, o más específicamente de alguna demarcación electoral que conjunta municipios y colonias. En dado caso, si los políticos actúan de una manera u otra, en realidad reflejan su entorno social. No hay la diferencia que supone el candidato. Tanto como si los ciudadanos fueran de la Tierra y los políticos de Marte.


Tampoco en la política hay pureza. Allá que riñan los políticos, los ciudadanos no hacemos eso. Pero la democracia es disputa por el poder y por lo tanto deliberación. Acaso hubiera preferido un debate con manteles blancos. En esas condiciones, la hermana de Josefina seguiría tranquila en su puesto. La política no perdona a los ingenuos ni tampoco a quienes pretenden un papel inmaculado. Quadri, el ciudadano más puro que no aguantó las preguntas y los cuestionamientos de los alumnos en la escuela Carlos Septién García. Quadri, el candidato que nos habló de la necesidad de formar doctores en el país, pero abandera el partido que se opuso sistemáticamente a la evaluación universal. Quadri, el político que busca desarrollar la educación desde el partido que avala el retroceso educativo. Quadri, el candidato que desde la política nos dice que no es político.



11 de mayo 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9147156

La Ibero no te quiere

Nada de lo que se pueda decir sobre los jóvenes es concluyente. Por eso las definiciones parecen cortas cuando se quiere hablar de los jóvenes. Hay perfiles y mediciones, gustos y tendencias, pero al final siempre hay algo impredecible en su comportamiento. En ese sentido, en los últimos años los jóvenes han irrumpido el orden dominante. Cayó Gadafi y su magno poder. Se fue Mubarak, el otrora hombre fuerte de Egipto. La primavera árabe se extendió en el ambiente y casi de manera simultánea los jóvenes españoles cimbraron a su gobierno y de paso contagiaron a sus pares norteamericanos que se movilizaron en el Occupy Wall Street. Qué decir de los estudiantes chilenos que todavía protestan por el costo de la educación en su país y tienen en jaque al Slim chileno.

En México tenemos un país notablemente joven, y hasta podemos hablar del bono ninigráfico, pero ¿cuántos de esos jóvenes se necesitan para romper el orden establecido? 43% del padrón electoral está conformado por un segmente de jóvenes entre 18 y 34 años. Uno pensaría que su decisión puede cambiar el rumbo del país. Pero la realidad es otra, lo jóvenes participan poco, tanto como minorías en la política. Hace tiempo que su movilización no se expresa en la política. 



Por eso no hay que desestimar lo duro que trataron recientemente a los candidatos en las universidades. En particular a Enrique Peña Nieto y a Gabriel Quadri. ¿Sigue Josefina? El primero fue abucheado y cuestionado por los alumnos de la Universidad Iberoamericana: “Fuera, fuera, fuera… la Ibero no te quiere”. Prácticamente el priista, acostumbrado a la comodidad coaccionada, tuvo que escaparse del encuentro por la puerta trasera. A Quadri también le llovió con los alumnos de la Carlos Septién García; ya no sabía cómo explicar su juego con La Maestra o la inocente imagen del candidato en la combi.

Recientemente varias universidades realizaron un simulacro electoral. La UVM organizó la tercera edición en sus campus con un resultado marcadamente a favor de Andrés Manuel López Obrador. Lo mismo sucedió en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de Universidad Autónoma de Coahuila. Ahí López Obrador se volvió a llevar la mayoría de las preferencias de los estudiantes. Ya me imagino la mala noticia para el mediocre rector de esa universidad.






En la tendencia nacional el voto de los jóvenes favorece más a Peña Nieto que al resto de sus competidores. Sin embargo, y aquí sigo a Alejandro Moreno, uno de los mayores expertos en encuestas en el país, en el segmento universitario crece López Obrador hasta superar al priista por 5 puntos. Pero este segmento es insuficiente para ganar una elección. ¡Cuánta falta nos hace más educación!
Entre los jóvenes de 18 a 24 años (unos 14 millones del padrón), las preferencias de voto a favor de Peña cayeron hasta 7 puntos al mes de mayo; mismos que se repartieron hacia los otros candidatos. Aún así, el resto de los segmentos muestra una clara tendencia hacia el priista. En esa relación, el voto de los jóvenes en México está lejos de ser decisivo.



13 de mayo 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9147312

miércoles, 25 de abril de 2012

Dividir a México

Veo el último spot de Enrique Peña Nieto donde responde a las críticas del PAN y la campaña de Peña no cumple, Peña mentiroso. Su mensaje es muy claro: no voy a responder a los críticos. Para el candidato priista las agresiones o la guerra sucia dividen a la sociedad y recuerda que hace seis años lo vivimos. De su parte, nos dice que él no va a dividir a México.
Para el equipo de campaña de Peña, no responder significa mantener su lugar. Prefieren no moverle a fin de cuidar la ventaja que lleva en las encuestas. ¿Para qué buscarle dirán? Es una estrategia conservadora porque no busca arriesgar en lo más mínimo la clara preferencia que tiene hasta ahora el PRI. Prefiere callar.


Sin embargo, el argumento de “no responder para no dividir” es en realidad bastante engañoso. He visto apelar a este argumento muchas veces. La mayoría de nuestros hombres públicos mejor dicen ante las críticas y los cuestionamientos: “no hay que contestar”; “son tiempos electorales”.
De esta manera no sólo se rehúye al debate o las explicaciones, sino que supone que la discrecionalidad o el silencio es mejor. Pero la democracia conlleva la deliberación. A quienes no les gustan las críticas, los cuestionamientos duros o la guerra sucia, quizá prefieren un régimen de limpieza autoritaria, donde la palabra del líder es doctrina. Por eso es sintomática la postura del candidato que se acerca más a Los Pinos. Su posición no es la de un político que aspira a gobernar un país, sino la del hombre que busca el beneficio del poder.


Afirma Peña Nieto que las agresiones en campañas políticas dividen a la sociedad. Pero lejos de dividir a la sociedad, muestran diferencias, dan pauta a los electores para conocer a los candidatos y saber de qué están hechos. Al no contestar las agresiones busca asumir el papel de víctima o sencillamente piensa que los electores son unos niños y mejor evitar la discusión.
No obstante, la limpieza no es una virtud de la política. Así, en el año 2000 nos enteramos del Pemexgate. En la campaña presidencial del 2006, la guerra sucia expuso la fortuna de Arturo Montiel o de Roberto Madrazo.


En la lógica de no contestar a las agresiones, Peña Nieto omite explicaciones necesarias. Como por ejemplo, por qué tapó la corrupción del exgobernador Arturo Montiel, ahora tan tranquilo en la campaña del candidato priista. Igualmente, si se le cuestiona sobre la educación, mejor preferiría no tratar la caída abrupta que tuvo el Estado de México en la prueba Enlace.
Con esa actitud, no es difícil imaginar una presidencia más dispuesta al anuncio, que a la acción; más propensa al silencio que a la responsabilidad. Pero claro, lo mejor es “no dividir a México”.



25 de abril 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9145632

martes, 27 de marzo de 2012

Votar por spots

Como otras democracias, la mexicana privilegia las campañas mediáticas en televisión. Por eso los tiempos, los espacios y la calidad de los mensajes televisivos pueden hacer la diferencia en una campaña. Esto le da un enorme peso a la televisión, que un país como México, bajo el dominio de dos empresas, genera una insana relación. La influencia es tal, que los candidatos prefieren no contradecir al dupolio.
Desde la república del spot, el proceso electoral fue cubierto hasta la náusea con los anuncios del IFE, al menos ya no malísimos como en las campañas pasadas. 



En los próximos días vendrán con todo las campañas de los candidatos. Pero antes, debe terminar el absurdo silencio impuesto en el Cofipe. Hace unos días el IFE dio a conocer los spots de los cuatro candidatos, su contenido nos dice mucho de cómo serán las campañas de cada uno. Si en este momento tuviéramos que votar por los spots recién difundidos, quizá Enrique Peña Nieto se llevaría la victoria. No obstante, en las elecciones votamos por algo más que spots, pero no hay duda de que el mensaje pesa. Hasta ahora, los contrapuntos son Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. El primero habla de “ajustar y corregir” la estrategia contra el crimen. Su mensaje es sencillo y va al corazón de lo que perciben la mayoría de los mexicanos (claro está, con un cargamento de encuestas de por medio). En ese punto el priista propone recuperar la tranquilidad de los mexicanos ante la violencia del crimen.

La contraparte de su spot es el Vázquez Mota. Deja clarísimo, con un fondo negro autoritario, que ella continuará la guerra calderonista. “Quiero, quiero, quiero…” nos dice con una voz forzada. ¡Sólo faltó que nos regañara! En su insistencia de seguir en el mismo camino, hasta cierra los ojos, pero en vez de convencernos nos aleja. Mal el spot de Josefina, incluso la música sepulcral, como si quisiera más muertos. El spot nada más evidencia las carencias de su equipo de campaña.


Por su parte, Andrés Manuel López Obrador ofrece su “mano franca” y una disculpa
 muy tardía a quienes afectó con sus magníficos bloqueos. Hoy llama a la reconciliación “para construir un México justo, próspero, fraterno”. Como el spot de Peña, el suyo tiene una música de fondo esperanzadora. Sin embargo, es significativo que de los cuatro anuncios, en el de López Obrador sólo sale López Obrador. Nadie más. Yo, yo, yo es el mensaje que en realidad nos deja.


Finalmente, el spot del PANAL, liderado por Gabriel Quadri, es fresco, pero no dice gran cosa, salvo mostrar los estilos de los otros candidatos. No hay una propuesta contundente. Busca asociar la imagen de un profesor comprometido, en un partido que defiende las peores prácticas en la educación. Por si fuera poco, todavía nos pregunta “¿contamos contigo?”. El anunció está bueno para un producto comercial.
Si se votara por spots, Peña ya lleva la delantera. No obstante, la campaña contiene más ingredientes. Veremos cómo cambian las cosas.



27 de marzo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9134053

viernes, 2 de marzo de 2012

Escrutinio de paja

El gran Alfonso Reyes, humanista que supo apreciar el valor de las encuestas, llamó a esos ejercicios de opinión pública, “escrutinio de paja”. Al escritor le impresionaba cómo una muestra relativamente pequeña era capaz de ofrecer la representación general de un conjunto de la población. Así, desde que se inventaron las campañas modernas, es impensable lanzarse a una elección sin encuestas. Desde luego que no son el único ingrediente de una campaña, pero no hay otra forma (salvo la fe), de cuantificar efectos, conocer tendencias o tener una medición puntual sobre el avance o retroceso de “x” o “y” candidato.

En tiempos electorales abundan las encuestas y también la confusión para leerlas o la manipulación al presentarlas. Hace algunos años, en una elección para presidente municipal, conocí de cerca el caso de un candidato y un periódico que se aventaron la ocurrencia de inventar una serie de encuestas. Sus datos fueron los únicos que dieron por ganador al candidato perdedor. En el fondo, se manejó la cándida idea de que la encuesta también vota e influye en la opinión pública. No obstante, el resultado de la elección dejó las cosas en su lugar, mas nunca hubo aclaración y mucho menos autocrítica. Con arrogancia, se guardó silencio.


La historia viene al caso por la famosa lámina que presentó el presidente Felipe Calderón ante los consejeros de Banamex. Según sus datos, Josefina Vázquez Mota está sólo a cuatro puntos de distancia de Enrique Peña Nieto. La mayoría de las mediciones, al menos las serias, registran otros datos muy diferentes. Un rango que no baja de 10 puntos y se extiende hasta los 20 puntos de diferencia. No se nos olvide que las encuestas se basan en métodos estadísticos que tienen un margen de error. La cuatro puntos que manejó el presidente supone varios caminos: un margen de error muy grande, algo inaceptable en una encuesta (no más del 5 por ciento); todas las encuestas están equivocadas excepto la de él; y finalmente, las encuesta sí votan, por aquello de cambiar la percepción.


Pero nada más erróneo que pensar esto último. En tiempos electorales se vale casi todo, qué tanto importa quitar diez o quince puntitos de diferencia. En mi opinión no me parece que debamos impedir el pronunciamiento del presidente sobre cuestiones electorales, como lo demanda el PRI o el PRD. Llegar hasta las últimas consecuencias de ese impedimento sólo nos llevaría a un contrasentido constitucional. Al final, lo que decide la elección no es la publicación de las encuestas ni las palabras del inquilino de los Pinos, sino la capacidad de los candidatos y sus partidos para disputar el voto en las calles. Es cierto que Peña Nieto registra una ventaja importante; por ahora. Porque si algo nos muestra la historia electoral reciente es la volatilidad del voto y la alta competencia en los comicios federales.



La última elección presidencial se ganó por medio pelo, es decir, 0.5%.


En un contexto de competencia es difícil ganar por márgenes tan amplios. Más bien se gana con cifras cerradas. Está por verse si sostiene Peña Nieto o qué tanto crece Andrés Manuel López Obrador de tal suerte que baje al tercer lugar a Josefina. Nada está escrito.


29 de febrero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9121016

miércoles, 22 de febrero de 2012

Bozal para los candidatos




Terminó esta etapa de la campaña, ahora viene un largo y obligado silencio para los candidatos. Será hasta el 29 de marzo cuando arranquen con todo las campañas: espectaculares, spots, guerra sucia, despensas, volantes, pendones y todo aquello que al fin del proceso, será basura electoral. Mientras tanto los candidatos tendrán que callar porque la ley impone un absurdo bozal. Ante la confusión, los principales partidos han solicitado formalmente al IFE que les diga lo que pueden hacer y no durante el mes y medio que dura la restricción. Varios miembros de los partidos exhortaron al IFE a que se pronunciara por la “confusión”, “ambigüedad” y “lagunas” que deja ley en ese periodo de la campaña.

Algo de razón hay en esos señalamientos. Así en plena elección presidencial lo partidos y sus candidatos no pueden celebrar actos públicos, ni tampoco llamar ¡al voto! Con el bozal no pueden hacer propaganda basada en las plataformas electorales… sin duda es absurdo, pero así quedó la ley. En respuesta, varios consejeros del IFE salieron a explicar las reglas del juego e incluso, el árbitro emitió un desplegado en los periódicos con la finalidad de enumerar las reglas de las precampañas.

En el camino no han faltado las descalificaciones y los vituperios al IFE, prácticamente lo han culpado. Pero habría que recordar a los desmemoriados partidos que la inoperante ley electoral no la aprobó el IFE, sino los partidos mismos. Básicamente los partidos que ahora reclaman, fueron los autores de esa ley en 2007. La falta de claridad no es del IFE, sino de los partidos ahora la exigen. En realidad, detrás de la queja contra el árbitro, se quiere ocultar la esquizofrenia de los partidos. Ellos, y nadie más aprobaron el Cofipe que hoy rechazan. Al árbitro se podrán hacer otras críticas, pero descalificarlo por las reglas que no aprobó, es tanto como disparase en el pie.

Encuesta de febrero
La preferencia efectiva marcó 19 puntos a favor de Enrique Peña Nieto (48%) por encima de Josefina Vázquez Mota (con 29%). En tercer lugar Andrés Manuel López Obrador con 22% de las preferencias. Indudablemente esa tendencia va a cambiar de aquí a julio, pero abril será un mes crítico. Otros datos de la encuesta de Mitofsky: A pesar de lo amoroso que se ha puesto, López Obrador continúa como el candidato con más menciones negativas (31%). Y si piensan que Josefina por ser mujer es más votada por las mujeres, la tendencia es mayor para Peña Nieto por 14 puntos. A veces la creencia es más fuerte que lo real. 56% considera que el ganador será Peña Nieto. Sólo 23% cree que será Josefina y 13% considera a López Obrador. Los próximos meses los dos últimos candidatos tendrán que luchar contra las creencias y el primero se esforzará por mantenerla.

15 de febrero 2012
Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9113224

Fútbol y política

La relación se ha hecho una y otra vez. El fútbol, la política. La política, el fútbol. En el orden que se quiera, la liga es útil, pero sobre todo, entretenida para entender la contienda presidencial a resolverse julio. Al igual que el torneo de fútbol, las elecciones arrancan con expectativas, tendencias y candidatos. De última hora el Panal propuso a Gabriel Quadri. También los aficionados como los electores toman decisiones y apuestan por sus equipos o partidos. Los equipos técnicos seleccionan jugadores y estrategias a la largo del torneo. Cuando éstas no funcionan, se quedan en el camino, y en algunos casos, un viraje en sus juegos les favorece. El cambio es importante porque de otra manera no levantan ni el partido ni las elecciones.

Estamos en febrero y las mediciones públicas de Mitofsky, Buen Día y Laredo, por citar algunas, ya registran la tendencia. Sin novedad, Enrique Peña Nieto lleva la delantera de lo que parece apuntar una elección competida. Si bien el priista tiene en este momento los mejores números, todavía faltan algunos meses. Su prueba será la consistencia. Peña tiene a favor el primer lugar en las encuestas, pero sobre todo, que los electores creen de una manera abrumadora, 53%, que su partido será el ganador. En esa percepción, el PAN registra 23%. El PRD con 13.


Si la realidad se construye con la percepción, hay que observar la expectativa del campeonato. Guadalajara y América, ambos con 17%, generan la mayor expectativa de lograr la copa. Cruz Azul 9% y Pumas 8.7%. En octavo lugar, sólo 2.5% de los aficionados creen que el Santos será campeón. ¿Eso se quedará así? Desde luego el desempeño en los juegos lo dirá.
Al igual que en el balompié, importan por separado el equipo (es decir, la marca) y los jugadores (piensen en candidatos). Así, las aficiones también cuentan. Los equipos como los partidos influyen. Jalan o restan a los candidatos y viceversa. El tamaño de la afición sí importa. América registra la mayor afición, su peso es de 23 puntos. Le sigue Chivas con 21 y Cruz Azul con 12. Pumas, le digo a @letrasalaire, 11. La afición al Santos sólo 2.3%. La identidad partidista decreció en el PAN, y ahora registra 20 puntos en febrero. De acuerdo con Buen Día y Laredo, el PRI tiene 31% y el PRD sólo 11. Lo interesante, es que los votantes independientes superan a los partidos con 37%. Eso genera votantes infieles y cambiantes. No hay que perderlos de vista.


El equipo con más rechazo es el América, 43% de los aficionados declara su odio. Ese rechazo coincide en candidato y partido en el caso del PRD: 31% rechaza a López Obrador, y 32% a su partido. Sin embargo, los estudios muestran una tendencia relevante en el candidato de las izquierdas. El nivel de rechazo cayó en los últimos tres meses. Menos nueve en la encuesta de Mitofsky y diez en la de Buen Día y Laredo. Sin duda la campaña amorosa funciona.


En las preferencias nacionales, el Santos se desplomó como uno de los cinco equipos más populares. De 2009 a 2011 creció cada año hasta alcanzar 5.9 puntos. Pero en 2012 se bajó a 2.3, es decir, perdió 3.6 puntos. ¿Será porque es el equipo que llega a la final pero no gana? Pero a diferencia del fútbol, la contienda presidencial no acepta empates. Hagan sus apuestas.


22 de febrero 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9117141

martes, 7 de febrero de 2012

Para los Pinos ya empezó la campaña


No importa como sea, pero que sea. Esa parece ser la consigna que anuncian las elecciones de julio. Para la presidencia de la República ya inició la campaña hacia afuera, aunque adentro, la elección interna del domingo podría complicar los planes para el candidato oficial. Por lo pronto alguna preocupación generó la noticia de que supuestamente la Procuraduría General va tras los últimos tres ex gobernadores de Tamaulipas. Viniendo de la PGR, esa información no puede ser tomada más que con desconfianza o en el mejor de los casos, con cautela.

El experimentado político y otrora gobernador, Manuel Cavazos Lerma, que es una blanca palomita o como dijera uno de sus compañeros, “un hombre intachable”, acusó al gobierno federal: "Es sospechoso y sintomático que en pleno proceso electoral de nuestro partido aparezca este tipo de informaciones, que tienen el aroma inocultable de la guerra sucia"
La supuesta alerta de la PGR filtrada a los medios, señala también a Tomás Yarrington y Eugenio Hernández. Pero la última vez que la Procuraduría denunció y encerró a más de una veintena de políticos, entre los que se encontraban varios presidentes municipales en Michoacán, la autoridad sólo hizo el ridículo. El llamado “Michoacanazo” inscribió el fracaso de una autoridad que señala, pero es incapaz de sostener la evidencia. En cambio, al que sí le probaron nexos con el crimen, se desapareció en presencia de sus propios agentes. Me refiero al diputado prófugo, Julio César Godoy, que fue avalado por ciertos legisladores, alguno de ellos ahora gobernador.

El uso electoral de la justicia ha resultado un fracaso desde los Pinos en tiempos de alternancia. Lo intentaron con el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, fracasaron escandalosamente en Michoacán y ahora ¿en verdad busca a los exgobernadores? Por lo pronto, no se les puede tomar en serio.   

Lo que sí es serio, es el manejo del dinero en el gobierno estatal de Veracruz, al mando de Javier Duarte. Ahí han encontrado una forma más eficaz que las transferencias electrónicas para pagar a los proveedores. El entonces responsable de las finanzas, Tomás Ruiz, ofreció un sencillo procedimiento si le “ganan las prisas”: empaquetar 25 millones de pesos, luego guardar en una maleta y volar ya tarde, para así evitar todo tráfico. Pero no piense mal porque llegaron a Toluca; tampoco suponga que ese dinero se envió para la campaña de Enrique Peña Nieto. No, nada de eso, todo va para organizar la fiesta de La Candelaria. ¿Alguien les cree?

2 de febrero 2012

lunes, 30 de enero de 2012

Elecciones ¿todo se vale?


En tiempos de elecciones casi cualquier cosa es válida para avanzar. Por eso no extraña el escándalo de espionaje al Poder Legislativo. Aunque es ilegal, su práctica es común. Pero hay casos emblemáticos que no quedaron impunes; pienso en Watergate y la caída del mismísimo presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, quien no dudó en utilizar ciertas “ventajas” para vencer a sus oponentes electorales.  

Regresemos al caso mexicano. Hace algunos años, en 2008, el influyente senador Manlio Fabio Beltrones denunció ante las autoridades el espionaje telefónico del que fue objeto. Al final se dio con un grupo de espías que apuntaron su origen en el Estado de México. Ya se imaginarán. Aunque el escándalo se esfumó, de por medio se detuvo a un ¡ex funcionario! del mismísimo Cisen y otros cómplices que después libraron la cárcel. Así de fácil.

El caso de espionaje telefónico que nuevamente se destapó en la Cámara de Diputados, parece una reedición de aquel momento. Rumbo a las elecciones todo es posible, incluso la ilegalidad. Como la espada de Damocles, otra vez los medios y los fines. No hace falta que los partidos pretendan un “blindaje” contra el dinero y el poder del narco. Sencillamente con la disputa interna entre ellos basta. 
Lo grave no es solamente el espionaje, sino que las autoridades contribuyan a la impunidad. Por lo mismo, la práctica sigue intacta y llega hasta al poder legislativo sin que pase nada. O ¿esta vez será la excepción? La protesta de los legisladores fue unánime, a tal grado que emitieron un punto de acuerdo para que la Procuraduría de la República investigue el caso. Pero si la historia se repite y queda impune el espionaje como en otros tantos casos, ¿qué podemos esperar los ciudadanos que no pertenecemos a esa pequeña élite del legisladores?

Rumbo a la contienda presidencial puede esperarse cualquier cosa, con tal de vencer al adversario o de asegurar el triunfo de la grande. En cierto modo es la naturaleza de la política. Así,  no sabemos qué escándalos están por venir.  Pero sin escándalos de por medio, y sólo con pura deliberación, los candidatos ya escatiman los debates. Por eso, en su afán de no discutir, ya se consulta al IFE sobre lo que se puede hacer y no hacer. Es bien sabida la aversión de nuestros hombres públicos al debate, a pesar de que la comisión del órgano electoral les diga en los próximos días que sí son factibles los debates. Ojalá que en ese punto, la contienda presidencial no nos defraude. 

27 de enero 2012