viernes, 15 de julio de 2011

Compraré un rifle

Tomo aquí el título de un divertido libro de Guillermo Fadanelli. Pero el tema no es la literatura, sino el problema del tráfico de armas. Sin duda es positiva la notica para restringir la venta de armas en Estados Unidos. Pero, ¿esta medida va a resolver el problema del tráfico a México? No lo creo. Aun así, el acuerdo del gobierno estadounidense podría dar pie a una serie de controles más amplios y efectivos.
Comprar un arma en Estados Unidos es tan fácil como ir al supermercado, incluso, en algunos supermercados es posible abastecerse de pistolas, rifles y balas, como se hace de leche, pan y huevos.

Tiendas de deportes y comercios especializados en armas, ofrecen a sus dispuestos clientes, escuadras, rifles, escopetas, fusiles de asalto, barret, ametralladores y cuanto artefactos, algunos de uso militar, se puedas comprar. Bastan unos quinientos dólares para salir con un R15.
Desde esa libertad, con ese mercado y sobre todo, bajo una enmienda constitucional del siglo XVIII, los norteamericanos no suelen tener muchas restricciones para la venta, distribución, uso y abuso de las armas de fuego.

En distintos momentos de la historia bilateral entre Estados Unidos y México, la venta de armas ha sido un negocio redituable, además de mortal. En 1914, cuando se libraron las más violentas batallas de la revolución en México, fue crucial para el éxito de la División del Norte al mando de Pancho Villa, el fin del embargo en la venta de armas que decidió el presidente Woodrow Wilson. El resto de la historia ya la conocemos: una matazón demencial.
En pleno siglo XXI el gobierno norteamericano acordó algunas restricciones a las armerías de los estados fronterizos. Es difícil suponer que el acuerdo en sí frenará el tráfico de armas hacia México.
Está claro que los mercados no reconocen fronteras, sino ofertas y demandas. Sin embargo, podríamos estar en el principio de una política más amplia para controlar el indiscriminado comercio de armas.
El fracaso mortal de “Rápido y furioso”, el asesinato de un agente norteamericano en México con un arma comprada en EU, son algunos episodios recientes que obligan a tomar medidas. Es un asunto espinoso para los norteamericanos, es un asunto urgente para los mexicanos.

Las restricciones aprobadas no van a terminar con el tráfico, ni tampoco con la violencia en nuestro país. En cambio sí suponen una revisión hacia mayores controles, a pesar de la oposición del poderoso lobby de las armas.
Al final, sólo estamos ante un eslabón de la compleja cadena, violencia-mercados de la droga y tráfico de armas.

13 de julio 2011
Milenio  http://impreso.milenio.com/node/8991260

domingo, 10 de julio de 2011

James Bond en México

En ocasiones subestimamos la realidad. Por lo mismo, la historia parece increíble, pero no lo es. Si bien, no hay tantos detalles públicos de sus operaciones en el país, los lugares, los acontecimientos y las personas evidencian los tentáculos del Estado y la influencia de sus agentes.
Nuestro hombre en México. Winston Scott y la historia oculta de la CIA (Taurus, 2010), del periodista Jefferson Morley, narra la historia del principal agente secreto en México en los años de la posguerra. En aquella época el país fue la Casablanca americana, donde los gobiernos de Estados Unidos, Rusia y Cuba libraron una batalla “oculta”.
Aunque parece ficción, Win Scott, una especie real de James Bond en México, fue el principal operador de la CIA durante los años de la Guerra Fría. Su primera visita a México, nos dice Morley, fue arrogante, con tropas y armas. La segunda estancia fue larga y mejor: se acompañó de tecnología, dinero y amistad.

Afable, discreto. Con formación en matemáticas, poseía las habilidades de un archivista con inteligencia de ladrón. Pero “la vida de un espía no promueve la buena salud ni la longevidad”. La noche, el alcohol y las mujeres se confundían con su trabajo. Conocía bien la patología de la profesión y también la reconocía en sí. Uno era el personaje real, que tenía familia y un trabajo administrativo en la embajada de Estados Unidos. El otro, igual de real, era el espía que realizó operaciones encubiertas, al tiempo que hacía amistad y reclutaba a funcionarios de alto nivel en el gobierno Mexicano: Adolfo López Mateos (ya era el agente Litensor); Gustavo Díaz Ordaz (Litempo-2); Luis Echeverría Álvarez (Litempo-8); y desde luego, también estaban las brillantes glorias negras de la seguridad en México: Fernando Gutiérrez Barrios (Litempo-4) y Miguel Nazar Haro.

Una historia de esta naturaleza siempre tiene episodios detestables, como el golpe de estado fraguado contra Guatemala en 1954, las torturas, las detenciones clandestinas y los desaparecidos por razones de Estado (diría Baltasar Gracián, de establo).

El libro sobre el Bond norteamericano, está basado en documentos y testimonios que Morley consultó, gracias al apoyo del hijo de Win, Michael Scott. Algunos archivos desclasificados arrojaron luz para escribir la historia, otros simplemente fueron negados por la agencia de inteligencia, entre ellos, unas 120 páginas de las memorias de Scott donde se incluyen pasajes de la visita a México de Lee Harvey Oswald, el asesino de John F. Kennedy.

En 1971, ya retirado y después de 13 años de servicio, el espía que reclutó presidentes, falleció en México. Sus restos descansan en un panteón de la capital.

Milenio, 10 de julio 2011
http://impreso.milenio.com/node/8989614

¿Votante pobre e ignorante?

Fuente: Mitofsky, encuesta de salida, 3 de julio, 2011

He escuchado algunos malos argumentos donde suponen que los votantes pobres e ignorantes favorecieron al PRI. La encuesta de salida que realizó Mitofsky el pasado 3 de julio en Coahuila, muestra el perfil de los ciudadanos que salieron a votar el domingo. 

La encuesta revela que 54 por ciento de los votantes universitarios prefirieron al PRI, mientras que sólo 28% votó por el PAN. De la misma manera, los ciudadanos con ingresos más altos en el estado votaron en su mayoría por el PRI: 39 por ciento contra 29 del PAN. Desde hace algunos años el perfil del votante en México ha dado un viraje. Tradicionalmente los grupos de universitarios y con mejores salarios solían preferir votar por el PAN, sin embargo, esto ya cambió.

Caballada flaca

Fuente: http://www.josefina.mx/index.php


Después de la derrota el domingo pasado, el PAN alberga alguna esperanza para los comicios del 2012 rumbo a la presidencia. No obstante, los posibles candidatos que desde hace meses desfilan por aquí y por allá, se ven tan débiles y pequeños, que ocasionalmente llega alguno a destacar por la afortunada declaración del día. Desde luego, pienso en Ernesto Cordero.

La última semana de junio, un grupo de panistas, entre los que encuentran Manuel Clouthier y Federico Doring, promovieron a Santiago Creel como el candidato más viable del PAN. Para su defensa citaron y publicaron cuatro encuestas donde el senador Creel tiene los mejores niveles de posicionamiento en comparación a los otros suspirantes. En principio el candidato más conocido en la opinión pública nacional podría ser el mejor abanderado, pero en realidad, el proceso de selección interno bien puede ignorar las encuestas.

Hace años el PAN supo lidiar con Creel, el delfín de Fox, a pesar del apoyo oficial. En esa ocasión Felipe Calderón demostró que la democracia interna pesó más que la imposición de los Pinos. Para el beneficiario de esa democracia interna, ahora en el poder, le resulta ambiguo suponer una selección de candidatos abierta. Por lo mismo, el relevo panista podría resultar en la selección del más cercano, pero no del mejor posicionado.

Aún así, la distancia frente al PRI, y ahora la percepción de la debacle panista, dificultan los escenarios para los precandidatos. Ni Lujambio ni Lozano, ni Creel ni Cordero superan el estigma de la caballada flaca. Ahora sí que cantidad no es calidad.
Una quinta en discordia es Josefina Vázquez Mota. Con seguridad la más interesante e incluso, la que podría encabezar con dignidad la candidatura del PAN, y acaso, la derrota panista.
http://impreso.milenio.com/node/8988577

miércoles, 6 de julio de 2011

Sin sorpresas

En general, el proceso electoral de Coahuila fue aburrido por predecible. A nivel de gubernatura no hay lugar para la alternancia y quizá veamos a un PRI centenario en Coahuila. A nivel de diputados, los últimos años desde 2008 se caracterizan por el “carro completo”. De esa manera, las elecciones en estado lejos de ser una moneda al aire, se han convertido en un mero trámite para el PRI. Con esa dominante relación, ¿qué incentivos ante los ciudadanos tiene un partido que suele ganar todo? Pocos, muy pocos. Que el PRI no tenga competencia no es responsabilidad de ese partido, sino de la clara incapacidad de la oposición, en especial Acción Nacional.

Regreso al principio: si el proceso fue predecible, entonces ¿qué novedades hubo?

La primera, y una de las más loables, fue la copiosa participación ciudadana. Sin duda una de las mejores noticias de las elecciones. El pulso que mostraron los coahuilenses el domingo registró un avance de ocho puntos porcentuales en relación al último proceso para elegir gobernador en 2005. Pasó de 53 por ciento a 61. Lejos queda el vergonzoso 49 por ciento de 1999.

El PRI de Moreira arrasa en Torreón y con ello rompió la inercia de derrotas en la ciudad. Rubén supo ganar en Torreón. No es casual que su oferta política incluyó el “Plan Laguna siglo XXI”. Por lo mismo, la ciudad fue la joya de la corona para el PRI. Moreira ganó por 20 puntos de diferencia a Guillermo Anaya en Torreón.

El PRI de Moreira superó la meta anunciada de 700 mil votos. En números cerrados, logró 704 mil votos. Bajo el liderazgo de Rubén, el PRI de Coahuila muestra una exitosa y experimentada ingeniería electoral. ¿Quién dice que las elecciones no se ganan con matemáticas? Salvador Hernández Vélez lo sabe bien.

A pesar de la inquina, la ignorancia y las descalificaciones, en Coahuila hubo buenas y precisas encuestas. Con excepción de una, que reedita el fraude de unas encuestas en la elección municipal de Torreón en 2009.

El lagunero Antonio Juan Marcos fue el candidato más votado en la región. Obtuvo 48 mil votos y fue el tercer candidato con más sufragios en el estado, lo cual sin duda, lo proyecta sólidamente para futuras contiendas electorales. No hay que perder de vista a Juan Marcos.
 
Contra lo que se pensaba, las campañas negras auspiciadas por el PAN, no hicieron subir significativamente su votación. Por el contrario, los 35 puntos obtenidos no se alejan mucho de los 33 por ciento obtenidos en 2005, o los 33 puntos en 1999.

El papel de Twitter durante las elecciones, pero sobre todo, el 3 de julio, fue un ágora posmoderna para ciudadanos, candidatos y medios de comunicación.

En Twitter la competencia también fue poca. Moreira registró el 3 de julio, 15 mil 28 seguidores. Anaya sumó 9 mil 549. Como en la elección, nunca se alcanzaron.

Al final, me quedo con la preocupante sensación que me deja la elección: un cheque en blanco para el PRI. ¿Cómo lo usará el portador?

Vivir sin gobierno


Se puede vivir sin gobierno, pero no sin estado. La afirmación en realidad se aplica a la mayoría de las sociedades modernas, sin embargo, hay claras excepciones. En un célebre estudio, Claude Lévi-Strauss se encargó de refutar esa tesis, para luego mostrar otras formas de organización política en los llamados pueblos “salvajes”. Pero dejemos los anales de la historia: ¿se puede vivir sin gobierno en las democracias actuales? Sí, aunque la respuesta parezca contradictoria. 

El mes de junio en Bélgica, un país con poco más de 10 millones de habitantes, cumplió un año sin poder conformar un gobierno. Partidos divididos, intereses distintos, bloqueándose unos a otros en el congreso y hasta un escándalo de corrupción. La situación terminó por generar una crisis política muy peculiar. Allá el primer ministro Yves Leterme fue y vino en los últimos años desde 2007. En vez de que las elecciones fueran el medio para conformar un gobierno, el resultado en las urnas los dejó sin gobierno. Los votantes belgas expresaron una extraña lucidez que eligió “el gobierno” del “no gobierno”. ¿Cómo es posible esta situación? ¿De qué manera la crisis política ha afectado al país? Paradójicamente “el no gobierno” no ha representado un gran problema para el país, por el contrario, la vida ha seguido normal y el trabajo de las instituciones sigue su curso. 

Las noticias han reflejado que en ese año sin gobierno “el país vio crecer su economía, redujo su proyección de déficit fiscal, ejerció la presidencia semestral de la Unión Europea y envió aviones de guerra a un país en conflicto: Libia”.
¿Cómo explicar la estabilidad de la inestabilidad? En buena medida que las cosas siguieran normales a pesar de la crisis política, se entiende por la fortaleza institucional del Estado. Está claro que el gobierno es temporal y su representación popular lleva el sello de un partido u otro, pero el trasfondo del Estado permanece. Por lo mismo, independientemente de los partidos, se tiene la certeza de un andamiaje institucional que funciona para los ciudadanos, más allá de quién detente el gobierno: demócratas, socialistas, nacionalistas. Incluso el Estado funciona tan bien, que los belgas se han dado el tiempo en las urnas para “suspender” al gobierno. 

Por otro lado el sistema político en Bélgica descansa en una distribución fiscal equitativa entre las tres regiones (Bruselas, Flandes y Valonia) que conforman el país. En este sentido, la distribución fiscal, así como la autonomía política de las regiones favorece la división del poder en tanto equilibrios, pesos y contrapesos.
Cito una célebre opinión del politólogo David Sinardet, profesor de la Universidad de Amberes: 

"Tenemos una nueva forma de gobierno, una nueva forma de democracia, probándole al mundo que esta idea loca de que se necesita un gobierno pleno con funciones plenas puede no ser cierta". 

Al final, no sin cierta envidia, escribo esta columna. 

3 de julio 2011

@MiguelCarbonell


“A veces estamos tan ocupados en nuestros problemas cotidianos y en nuestros pequeños debates políticos, que no somos capaces de darnos cuenta de lo mucho que está cambiando el mundo”. 
Así comienza Miguel Carbobell su pequeño libro titulado Twitter (Editorial Penagos, 2011), el cual fue presentado el pasado 7 de junio en el Archivo Municipal de Torreón, bajo la invitación del Ayuntamiento, el periódico universitario Entretodos, y la buena gestión de la académica Diana Torres.
Para el prestigioso académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la red social Twitter ya cambió al mundo. Pero Carbonell no hace esta afirmación desde la contemplación, sino desde una lluvia de “tuits” en la red. ¡21 mil 74! para ser exactos. Carbonell es acaso el académico mexicano que más presencia tiene en Twitter: 37 mil seguidores. Lo sigo desde 2009, el mismo año en que inscribió su cuenta. Diariamente comparte comentarios sobre libros, citas de autores célebres, editoriales que publica en la prensa, y desde luego, sus opiniones sobre la vida pública en México, así como sus posiciones sobre el debate jurídico en México.  ¿Cómo llegó a Twitter? Para Carbonell fue una experiencia personal y llegó casi por casualidad. Su hija le había advertido en una comida familiar, y luego sus alumnos de la universidad lo impulsaron a escribir sobre sus actividades cotidianas. Al paso del tiempo se convirtió en un “tuitero” influyente.
Hay algo fresco en los “tuits” de Carbonell porque su tono es alentador, inteligente.  Hay crítica, pero no destrucción sin sentido. Hay análisis duro, pero no incitación al marasmo.  Sus mensajes en el espacio de 140 caracteres remontan a la fe (no religiosa), en los momentos difíciles que vive el país. Y en este punto se agradece la actitud de Carbonell, no sólo por aguantar con estoicismo el calorón lagunero durante la charla, sino por compartir con autenticidad su experiencia personal. Retomo algunos de sus “tuits”:
“Donde hay tres abogados, siempre hay cuatro interpretaciones”. 
“Los abrazos que más duelen son los que no se dieron a tiempo. No se limiten”.
“El olvido es la forma más evidente de la impunidad”
“A veces el tiempo en el que vivimos nos obliga a nadar contra la corriente como única esperanza”.
“El espacio público se va desertificando cuando solamente es habitado por un debate de nula calidad”.
“No es lo mismo un Estado fallido que un Gobierno fallido. No hay que confundirlos”.
“En Twitter hay que hacer de la brevedad una virtud”.
“El follow es de quien lo trabaja”