viernes, 29 de abril de 2011

Correr al Fiscal, ¿y después?

Fiscal: fuente Zocalo

De manera cíclica regresamos al mismo punto, pero con un grado más de deterioro. Tampoco hay nada en el ambiente que asegure que no se puede degradar más la situación. Así, no hay sector en la sociedad lagunera libre de los embates de la criminalidad durante los últimos años.
El aberrante episodio ocurrido hace unos días, volvió a conmocionar a la ciudad y ahora el reclamo de un grupo de empresarios repartió las responsabilidades a los tres ámbitos de gobierno. Pidieron la cabeza del Fiscal del Estado, Jesús Torres Charles, y exigieron una solución expedita del crimen. De no cumplirse las exigencias, advierten en un desplegado publicado en la prensa, se tomarán las “medidas pertinentes”. Una de esas medidas es la de suspender el pago de impuestos y contribuciones al gobierno.
Pero vamos a suponer, el gobierno del estado accede a la demanda de los empresarios y corre al fiscal. ¿Eso resuelve la eficiencia de las policías en las calles? O acaso el despido fiscal ¿va a generar una disminución de los asesinatos en las calles? Más que la persona al mando, está el entramado que sostiene a la institución de seguridad. Poco vamos a ganar si despiden al fiscal, porque al fin el acto no resuelve los problemas en las calles. ¿O acaso un nuevo fiscal haría la diferencia? ¿Por qué no se demanda una depuración en el sistema de justicia?
La exigencia de seguridad por parte de los empresarios no es interés de un sector de la sociedad, porque la criminalidad ha demostrado a un precio muy alto, que no respeta clases sociales, ni poder económico o influencias políticas. Por un momento dejemos de lado esas diferencias. Al final el riesgo de perder la vida es para cualquiera. Hay pocos que tiene nombre y entonces, la tragedia se personaliza y detona en la opinión pública. Pero ¿qué sucede con los anónimos que sin medios ni recursos se diluyen en la horrorosa cifra de 35 mil asesinatos?
Están los muertos y también los desaparecidos que se cuentan por miles. El hecho es tan grave, que el Senado acaba de aprobar un dictamen de una iniciativa para conformar un registro nacional de desaparecidos.
Por estos días hay acusaciones y divisiones entre grupos, culpabilidades y propuestas desesperadas, pero lo que no encuentro es una unidad clara en relación a preservar la vida de las personas. ¿Cuánto más necesitamos para reconocer esto?
 Milenio 29 de abril 2011

Siempre no


Semana intensa para los diputados y senadores. Pero más allá de “esfuerzo” individual de los legisladores, la semana es clave para la vida pública del país. Ya sea por lo que se apruebe o se deje de aprobar, la semana marcará el rumbo de los próximos años.  Así, una fila de asuntos se acumula en la Cámara de Diputados. Ninguno es menor y cada uno refleja una problemática específica en el ámbito laboral, en la seguridad pública o en la política misma. 
Estoy seguro de que esas iniciativas no son la panacea, pero también ya es hora ajustar la relación laboral en México a las condiciones actuales. Igualmente en el tema de la seguridad, ya es hora de regular la presencia del ejército en la calles. No es una cosa menor, porque en ello también va la vida de las personas.
A unos días de concluir el periodo legislativo, se abre la posibilidad de avanzar en la materia. Sin embargo, el tiempo de los políticos (así en plural), es uno muy distinto al de los ciudadanos, y por lo tanto, al del país. Por ejemplo, para el dirigente nacional del principal partido que lleva las riendas de la mayoría en la Cámara, la reforma laboral puede esperar, al fin no hay prisa. Ni tampoco importa que la productividad de un trabajador mexicano esté por los suelos.
Aunque se mande de pretexto a las elecciones o incluso se culpe a Peña Nieto, no entiendo la “lógica política” cuando el PRI echa abajo su propia propuesta. Lo que hace unos días parecía un feliz consenso sobre la reforma laboral, hoy naufraga en la Cámara y nos dicen que siempre no. Pero ¿Qué pasa con el trabajo realizado? ¿Dónde queda el tiempo y dinero invertido? Todo parece indicar que el esfuerzo y el tiempo se pueden perder sin ningún reparo, sin ninguna consecuencia, aún cuando los responsables tienen nombre y apellido. A nivel individual esto se minimiza, pero a nivel social sí hay una pérdida por lo que dejan de hacer los legisladores. El costo de bienestar social es alto cuando el trabajo realizado no encuentra un cauce productivo. En esos términos, hay una falta de seriedad y por lo mismo, de responsabilidad en el Congreso.
Por el contrario, en el Senado ya avanzó por unanimidad de los partidos la reforma política, agréguele los calificativos que se quiera, pero el dictamen ya avanzó. Va un tema tabú como la reelección de legisladores. También las candidaturas ciudadanas, la iniciativa y la consulta popular. Faltan otros como la reducción del congreso, la reelección de alcaldes, la segunda vuelta. Al final, me quedo con la sensación de que tenemos mucho congreso y muy pocos resultados. 
Milenio, 27 de abril 2011

domingo, 24 de abril de 2011

Torreón, la intolerante


Sí, nuestra ciudad es intolerante, en especial hacia las minorías religiosas, sobre todo, cuando no se profesa la religión mayoritaria, es decir, la católica. La afirmación no proviene de una apreciación personal, sino del resultado de la más reciente Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010 (Enadis).  El dato no es trivial, ni es una simple estadística. Las tres ciudades con mayor intolerancia hacia las diferencias y las minorías religiosas son en primer lugar León (52.4%), Toluca (50.5%) y Torreón, donde 47.4% de la población declara su rechazo hacia las minorías religiosas.
Reparo en dos puntos: hace años nos sorprendió Chiapas por sus conflictos violentos entre católicos y cristianos, pero la discriminación urbana que hoy se mide, no es, ni debe ser desestimada. El otro punto desnuda la ingenuidad con la que percibimos a nuestra ciudad, incluso no ha faltado la invocación anacrónica de ciertos valores del pasado para resaltar superficialmente pluralidad y tolerancia. Si comparamos ese 47.4% de rechazo en Torreón con la media nacional, 24.2%, observamos la dimensión problema. ¿Qué pasó entonces? A la luz de estos datos hacen faltan explicaciones acerca del cambio y las tendencias sociales que incuban problemáticas más profundas. ¿Hay duda de que Torreón es una ciudad conservadora?
Por ejemplo, en otros ámbitos de la vida nacional, la homofobia es pan de cada día en la mitad de la población. En algunos estados, y gracias a las buenas labores de la Procuraduría General de la República, las minorías homosexuales han ganado derechos en las instituciones, no así todavía en el imaginario de muchos mexicanos que son intolerantes ante las diferencias sexuales.    
Sin necesariamente mostrar una correlación con el fenómeno de la intolerancia religiosa o sexual, de acuerdo con la Enadis, Torreón (42.5%), Monterrey (36.5%) y Juárez (35.9%) son las tres principales ciudades del país donde sus ciudadanos temen ser víctimas de la violencia causada por el narcotráfico.  En contraste, las personas de la ciudad de México (42.4%), León (41%) e igualmente Toluca temen ser víctimas del robo con violencia. 
Finalmente, los nuevos datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación son similares a los encontrados en 2005: somos “una sociedad con intensas prácticas de exclusión, desprecio y discriminación hacia ciertos grupos”, además de “que la discriminación está fuertemente enraizada y asumida en la cultura social, y que se reproduce por medio de valores culturales”. ¿Usted reconoce o se reconoce en estas prácticas?
24 de abril 2011, Milenio
http://impreso.milenio.com/node/8948319

sábado, 23 de abril de 2011

La saga liberal


Foto: El Uniiversal

A finales de marzo se presentó en Torreón el extenso libro “Los Madero. La saga liberal”,  realizado por el historiador saltillense Manuel Guerra de Luna. El libro fue presentado por José María González Lara, además del estimado y omnipresente Salvador Hernández Vélez.  
Bajo el sello editorial Siglo bicentenario, el libro se publicó en 2009, con el notable antecedente de haber ganado el premio de historia Atanasio G. Saravia que otorga Banamex.
El trabajo de Guerra sobre los Madero tiene el enorme y paciente mérito de haber trabajado con más de una docena de archivos público y privados. Esto le permitió al autor no sólo profundizar en el conocimiento del norte de México a través de la familia Madero, sino ofrecer datos nuevos, y en consecuencia, ampliar la brecha del conocimiento sobre el pasado de Coahuila, Nuevo León y Texas. Entre los felices hallazgos, en su afán de “resucitar muertos y notables episodios de vida”, se encuentra la serie de volúmenes que comprende el Diario de Debates del Congreso de Coahuila entre 1824 y 1835. Y como sucede a quienes investigamos y escribimos historia, parecía un regalo de Dios el hallazgo documental.
Bajo un enfoque regional, Guerra se propone hacer una historia del noreste de México, y para ello, la familia Madero es la columna vertebral de la narración. La raigambre parental y los lazos familiares permiten explicar a Guerra Luna una historia más amplia y compleja detrás de la familia Madero, la cual se remonta al siglo XVIII. De esta manera bisabuelo, abuelo, padre y algo del nieto se entremezclan en una historia que transita por varios caminos: la genealogía y la historia familiar; la empresa y la historia económica de una región conformada por Coahuila, Texas, Nuevo León y Tamaulipas; y finalmente el camino de la política.
La trayectoria familiar que recorre esta historia va de Francisco Madero Gaxiola (bisabuelo), Evaristo Madero Elizondo (abuelo), José Francisco Madero Hernández (padre) y finalmente el hijo, Francisco I. Madero González.
Cuando leí el libro de Guerra, recordé nuevamente la grandeza de esos hombres reacios, valientes y visionarios que no dudaron en dar la vida por establecer lo que ahora es el noreste. Por ejemplo, la constante sensación de inseguridad por el inminente e impredecible ataque de los indios durante la colonia y ya bien entrado el siglo XIX, forjó sin duda el carácter de nuestros bisabuelos norteños. En 1822, uno de esos pioneros, José Francisco Madero escribió sobre el terrible ataque de los comanches a Monclova: 
por doquiera que se volvía la vista, no se encontraba otro espectáculo que el de la miseria, el del extermino y de la muerte”.
Está claro que en el presente hemos olvidado lo que costó en esfuerzo y vida poblar, o más bien civilizar el territorio norteño. Al mismo tiempo, estamos lejos de aquel temple y carácter, (hoy le decimos liderazgo), para abanderar grandes empresas, por muy difíciles y desalentadoras que parezcan. A propósito de estos días de guardar, considero que la lectura del libro de Guerra también contribuye a la reflexión desde el pasado, sobre el duro presente que vivimos nuevamente en el noreste mexicano. Para los norteños hay historias que no debemos olvidar, y esta es una de ellas.
22 de abril, 2011, Milenio



Elogio de Paz



Ayer fue el aniversario luctuoso del poeta Octavio Paz. En la víspera de los días de guardar, retomo algunas líneas anotadas en la magnífica edición de sus obras completas (publicadas por el Fondo de Cultura Económica). Los fragmentos provienen de la prolífica obra de Paz como ensayista. A manera de elogio y recuerdo transcribo algunas líneas.
“Nuestro irreflexivo culto al progreso y los avances mismos de nuestra lucha por dominar a la naturaleza se han convertido en una carrera suicida”.
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“Las minorías son rebeldes; las mayorías, revolucionarias”.
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“El diálogo, que es la forma más alta de comunicación que conocemos, siempre es un afrontamiento de alteridades irreductibles”.
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“El mal no viene de fuera: viene de nosotros mismos”.
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“Escribir, para mí, ha sido cultivar uno de mis placeres favoritos: la conversación. Cuando escribo converso conmigo mismo, esa persona que es mi diario interlocutor y un desconocido”.
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“Como toda creación humana, el poema es un producto histórico, hijo de un tiempo y un lugar; pero también es algo que trasciende lo histórico y se sitúa en un tiempo anterior a toda la historia, en el principio del principio”.
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“Los «poetas malditos»  no son una creación del romanticismo: son producto de una sociedad que expulsa aquello que no puede asimilar.
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“La conciencia nace no con el descubrimiento del yo sino del otro y de los otros”.
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“El hombre es un animal político y un animal metafísico”
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“Toda escritura convoca a un lector”.
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“No hay despotismo más despiadado que el de los propietarios de la verdad”.
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“Si la historia es una pieza de teatro, hay que confesar que no tiene ni pies ni cabeza”.
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“Al leer interpretamos un texto, lo desciframos y, en una palabra, lo recreamos; la televisión ahorra el trabajo de la interpretación y suprime el placer de la reinvención”.
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“México es un pueblo que se ha distinguido, en su vida pública, por la pasividad oscilante entre el estoicismo y el nihilismo”.
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“El amor y la política son los dos extremos de las relaciones humanas: lo público y lo íntimo, la plaza y la alcoba, el grupo y la pareja”.
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“Y, ya lo sabemos, para volver hacia nosotros mismos es necesario salir y arriesgarse”.
20 de abril, 2011 Milenio

domingo, 17 de abril de 2011

¿Coahuila igual a Chipre?



Bien dicen que las comparaciones son odiosas, pero también necesarias. A la luz de los otros, podemos dimensionar, medir, competir. Desde luego también complementamos y ganamos juntos. En esos términos funcionan las economías. Así, por más aisladas o lejanas que parezcan hay valores en común que las hacen comparables.
A través de un modelo econométrico, el Centro de Investigación para el Desarrollo ha desarrollado desde hace varios el Índice de Productividad México. Gracias a esta herramienta la productividad de las economías de los países, las regiones o incluso las ciudades, pueden ser equiparables a nivel mundial. Bajo series históricas calcularon la eficiencia de insumos como trabajo y capital dentro del llamado proceso productivo.
En nuestro país las tres entidades más productivas son Nuevo León, Estado de México  y Coahuila. Por el contrario, las más atrasadas son Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Está claro que México es muchos “Méxicos”. Tenemos franjas notablemente desarrolladas, más cercanas a economías desarrolladas, pero también conviven zonas ampliamente subdesarrolladas, similares a países africanos. De ese tamaño los contrastes, las abismales diferencias.
La productividad se compone de diversos factores como la educación, la dimensión de las empresas, la infraestructura, el crédito, la tecnología, la seguridad y el tamaño del sector informal. En éste último punto, es notable la siguiente correlación: A menor informalidad se propicia una mayor productividad. Estados con altos niveles de informalidad como Oaxaca, Tlaxcala, Morelos y Guerrero presentan bajos niveles de productividad.
Al comparar la productividad laboral de los estados con los países del mundo, Cidac encontró que un trabajador en Guerrero produce lo mismo en el mismo tiempo que uno en el país africano Namibia. Un trabajador en el Distrito Federal tiene una productividad laboral parecida a la de un portugués. 

Coahuila por su desempeño se parece a la isla de Chipre. La productividad de un trabajador coahuilense representa el 69% de la productividad de un trabajador en Jeolla Corea, el 39% en Lombardía Italia y el ¡25%! de un trabajador en Delaware EUA. Por mucho, el sector más productivo en Coahuila es el manufacturero concentrado en la región sureste (Saltillo-Ramos).  Entre 2004 y 2009 los sectores que más retrocedieron fueron los servicios profesionales (-27%) y lo servicios financieros (-43%). En este sentido, el INEGI ha registrado que en 2010 más de ocho mil empresas suspendieron actividades en el estado. A pesar de la crisis, el estado ha mantenido altos niveles de productividad, aunque estos son muy variados por regiones.  

Si vemos a Coahuila de manera segmentada, la región más productiva es la zona sureste. Ahí cada persona ocupada produce hasta 1 149 pesos; la región centro desierto en Monclova produce 887 pesos; La Laguna 652 pesos; la región carbonífera 415 pesos; y la región fronteriza 296 pesos. 
Más allá de una cara sonriente ¿qué proponen nuestros silenciados candidatos a gobernador para equilibrar estas diferencias?

Índice de productividad México

Por acá el Índice de productividad México