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domingo, 22 de noviembre de 2015

Mediocridad legislativa

A decir de Milton Friedman, "No hay tal cosa como un almuerzo gratis". Dicho en otras palabras, todo en esta vida tiene un costo. Un costo de oportunidad. Aunque lo "gratis" satisface nuestra psicología, en realidad siempre está asociado a un costo económico, porque de una u otra manera alguien tiene que pagar.




En los últimos días surgió una polémica por otra iniciativa en el Congreso de Coahuila. Esta vez asociada al cobro en los estacionamientos comerciales. Los diputados locales Luis Gurza y Shamir Fernández propusieron reformas a la Ley de asentamientos humanos y desarrollo urbano en Coahuila, con la finalidad de que los estacionamientos en centros comerciales sean gratuitos. En principio la propuesta es bien recibida, sobre todo por aquellos que usan automóviles y les resulta molesto pagar por estacionarse cada vez que van a ciertos centros comerciales. Sin duda, la iniciativa genera tal beneplácito entre los automovilistas, que hasta elogios recibieron los diputados: "Por fin trabajan por los ciudadanos"; "Hasta que hicieron algo bueno".
Pero, ¿cuál sería el impacto urbano de prosperar la iniciativa, y sobre todo, cuál es la viabilidad? Por lo general, a los políticos no les interesa la mejor opción, ni la más eficiente, ni la solución técnica más viable, sino el número de votos y aplausos ante la opinión pública.
"Estacionamientos gratis". A primera vista la iniciativa parece positiva, pero paradójicamente, los efectos de este tipo de políticas, terminan con efectos negativos para las ciudades. En nuestro país el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (por sus siglas en inglés, ITDP), ha hecho estudios serios y bien fundamentados sobre el impacto de los estacionamientos en las ciudades. Menciono algunas consecuencias negativas para las ciudades: detrimento del espacio público; encarecimiento de la vivienda; menor densidad urbana (vea cómo hay más espacio para los automóviles, que para las personas en tantas ciudades mexicanas); más autos, más tráfico y por lo tanto, menos ciudad.
Quizá sea mucho pedir a nuestros legisladores locales que lean los puntuales estudios del ITDP como la Guía práctica: Estacionamiento y políticas de reducción de congestión en América Latina (2013); o Más cajones, menos ciudad (2014). Mientras la tendencia internacional en ciudades como Londres, Chicago, Copenhague, Portland, Nueva York, por mencionar algunas, es regular el automóvil para tratar de disminuir los efectos negativos. Con una supuesta ley como la de Coahuila, no sólo estaríamos incentivando el automóvil, sino multiplicando los cajones para estacionamiento. ¡Horror urbano! El prestigioso político y urbanista Enrique Peñalosa ha insistido en que el estacionamiento no es un derecho constitucional. ¿En verdad queremos derechos para el auto como derechos humanos, derecho a la educación, o derecho al agua? ¡Cuán extraviada está nuestra política!
La iniciativa que proponen los diputados Gurza y Fernández para "beneficiar" a los ciudadanos, en realidad estaría trasladando costos negativos a la parte de la ciudad que no se transporta en vehículo. Si esos diputados en verdad quisieran beneficiar a los coahuilenses, tendrían entonces que llamar a cuentas a los responsables de la deuda por más de 35 mil millones de pesos. ¡Corrupción mayúscula! Entonces sí, nos ahorrarían a cada coahuilense pagar más de 12 mil pesos por el impune robo de recursos públicos durante el gobierno de Moreira I. Pero claro, es más fácil inventarse una propuesta sobre estacionamientos que "ahorra" 10 o 20 pesos, que comprometerse a esclarecer el atraco de miles de millones de pesos. Cuidamos los pesos y perdemos los millones.
En su momento, el gobierno del Distrito Federal quiso obligar a los comercios a no cobrar las primeras dos horas, pero a fin de cuentas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, declaró inconstitucional esa ley. Empresas como Cimaco o Galerías, que cobran por el uso de sus estacionamientos, pueden recurrir a esa jurisprudencia para echar abajo la ley en caso de aprobarse. No obstante, abunda la mediocridad legislativa que busca atender más la publicidad, que la seriedad en las propuestas.
Pero vuelvo al punto: incentivar el uso del automóvil a través de políticas como quitar el cobro en estacionamientos comerciales, termina por transferir los costos asociados al uso del auto, al desarrollo urbano y a la población que no maneja. No hay tal cosa como un estacionamiento gratis.
9 de septiembre 2015
El Siglo

lunes, 4 de mayo de 2015

Carmen Salinas




A las sociedades actuales se les entiende desde el espectáculo. Ya no es solamente e-x-i-s-t-i-r a través de la televisión, sino a partir de miles de “likes” y “favoritos”. En el mundo de Facebook y Twitter los seguidores lo son todo. Hace algunos años un conocido, cansado de regalar boletos, cenas y hasta Ipads, para aumentar su popularidad, mejor decidió comprar 100 mil seguidores en Twitter. Ahora está más tranquilo.  Pero independientemente de quienes quieren popularidad, hay otros que casi nacen con ella. Como pocos personajes en México, Carmen Salinas (Torreón, 1933) goza de una extraordinaria fama. Actriz de teatro, cine y televisión, ha dejado huella en la cultura mexicana desde la segunda mitad del siglo pasado. Desde el cine de rumberas, hasta escenificaciones en Aventurera, Carmelita es parte del imaginario mexicano. Docenas de programas de televisión a partir de los años sesenta como La vecindad, El chofer, La sonrisa del diablo, María Mercedes, María del barrio, Mi pequeña traviesa, Hasta en las mejores familias, Abrázame muy fuerte, La rosa de Guadalupe, Los simuladores, Porque el amor manda, por mencionar algunas de la meteórica lista.

También docenas de películas desde los años setenta, sitúan a Carmen Salinas casi casi a nivel de familiar. Doña Macabra, El rincón de las vírgenes, Las cenizas del diputado, Noches de cabaret, Tívoli, Bellas de noche, Las tentadoras, La pulquería, El rey de los albures, Huele a gas, Placeres divertidos, El rey de las ficheras, Goza conmigo, Noche de ronda, Sexo por compasión, Todo el poder, Santos Peregrinos, y hasta una con Denzel Washington: Man on Fire. En una época decadente del cine mexicano, inauguró el cine de ficheras con un personaje que asumió al pie de la letra: la Corcholata. 

Para no ir tan lejos, Carmen Salinas es como la abuela de los mexicanos. Comprensiva, dicharachera, desenfadada y también malhablada. No duda en decir su opinión o marcar un alto con decidido carácter. Carmelita irradia humor e imaginación a la mexicana. Y como ustedes saben, en eso de las bromas, los mexicanos somos los opuesto a los ingleses. Más recientemente su popularidad domina el flotante mundo de las redes sociales. ¡Es la reina! Sin hay un meme por excelencia, necesariamente es de Carmen Salinas. Si hay una expresión o dicho emblemático, es de Carmen Salinas. Incluso hasta hubo un tono de teléfono con metadas de madre por Carmelita Salinas. Tanto gusto da entre los públicos, que hasta los romanos de unas galletas la convirtieron en su reciente imagen.

Carmen pertenece a una generación que se formó con los grandes cantantes y actores de la vieja guardia. Tin tan, Pedro Vargas, El Piporro, José Alfredo Jiménez, El Indio Fernández, Dámaso Pérez Prado, María Félix, Toña la Negra, Libertad Lamarque, Olga Guillot, entre otros grandes. Literalmente es una de las pocas que trasmite el espíritu de aquella época en México. Carmelita es provocadora, políticamente incorrecta, pero hace más reír que llorar. Ligera, se toma las cosas humor. Por ejemplo en Twitter, donde abundan los vituperios y las descalificaciones fáciles, @CarmenSalinasLo no sólo contesta a los críticos, sino hasta se ríe de sí misma. Porque en estos menesteres públicos, se puede perder la fe, pero nunca el humor.


Esta semana Carmelita causó polémica por estar en la lista de candidatos a diputados plurinominales del PRI. Inmediatamente llovieron memes y críticas, pero también un buen número de apoyos. El PRI que actualmente es gobierno ha resultado un desastre. Tiene mucho partido, pero poco gobierno, por lo mismo no extraña que en su excéntrica pluralidad, le apueste por una actriz. La invitación resulta casi trivial a lado de los nombramientos de la senadora Arely Gómez al frente de la Procuraduría General de la República, y la propuesta de Eduardo Mediana Mora para la Suprema Corte de Justicia. En el primer caso ni siquiera disimularon su relación con Televisa. En el segundo, garantiza una Corte supeditada al Ejecutivo. En pocas palabras, una declarada regresión.   

El Siglo de Torreón 
4 de Marzo 2015

domingo, 15 de febrero de 2015

A la puerta de las elecciones

Que no haya ilusos para que no haya desilusionados, diría Manuel Gómez Morín. En ese tono, unas nuevas elecciones se avecinan para el mes de junio. Sé que para muchos, hablar de elecciones, partidos y votos, resulta despreciable. Más todavía, porque la principal autoridad está desprestigiada por sendas casas y escándalos corrupción. Menos mal que allá en la Presidencia nos confirman que todo es "legalmente". Bajo un viejo principio: se puede engañar un tiempo, pero no todo el tiempo. Más allá de la crítica, la queja amarga, o el desprecio, el momento para rechazar está en las urnas, no en los cafés y las redes sociales. Por lo mismo, los próximos comicios son relevantes por varias razones. Se trata de la primera elección intermedia que va a enfrentar al partido en el poder. Ahí veremos si en verdad el malestar que reflejan los ciudadanos en la opinión pública, logra conectarse con las urnas. No nos sorprendamos luego, a pesar del ambiente crispado contra el gobierno de Enrique Peña Nieto, que su partido resulte nuevamente ganador.
Aunque las condiciones estén dadas para castigar al PRI, el malestar por sí mismo no garantiza un voto de castigo. Muchas veces la indignación en México no alcanza, ni tampoco llega hasta las boleta. Por momentos parece que el mejor escenario para los políticos profesionales, es una abstinencia electoral. En tal reclamo, recientemente los padres de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, han llamado a no votar en Guerrero, un estado donde la degradación es vida cotidiana. Paradójicamente, su propuesta, lejos de afectar a los candidatos, terminará por favorecer a quienes buscan rechazar. Candidatos mediocres como Luis Walton, exalcalde de Acapulco, o inconscientes como Ángel Aguirre Herrera, hijo del defenestrado gobernador de Guerrero, son las principales cartas del Movimiento ciudadano y PRD en esa entidad. Si esos son candidatos, no quiero saber cómo están los otros.
Por lo mismo, ante un entorno de desconfianza, independientes como "Lagrimita", quien busca la alcaldía de Guadalajara, o el "Temoc", tras la alcaldía de Cuernavaca, son más una caricatura, que serios candidatos. Estas elecciones también pueden ser un buen momento para mejorar el acceso de los candidatos independientes al poder. No porque los independientes sean una garantía de honestidad y profesionalismo. Más bien los partidos necesitan algún contrapeso cuando al ciudadano no le basta votar por el menos peor. Hay liderazgos genuinos que pueden revitalizar la vida pública más allá de los partidos. Quien sin duda puede dar la sorpresa es Morena, el partido personal de Andrés Manuel López Obrador. De ser así, el tabasqueño no sólo sería revivido por el PRI, también demostraría que tiene tres vidas después de sus derrotas rumbo a la presidencia.
Ante el desencanto, me quedo con la puntual propuesta de Transparencia Mexicana. Hay que exigir a los candidatos al menos tres puntos: Declaración patrimonial; declaración de intereses; y declaración de impuestos. Aun así, entre los aspirantes, hay muchos con sus "casas blancas". Todo sea por el mal menor.
28 de enero 2015

lunes, 20 de octubre de 2014

La vida dulce y sabrosa de los diputados


Entre los trabajos de la política, ¡pocos como los de diputado! Muy buen sueldo, excelentes prestaciones, pocas responsabilidades, y sobre todo, poco trabajo. ¡Oh Patria querida! que el cielo 500 diputados te dio. Acostumbrados a lo bueno, los legisladores tienen el trabajo de calentar la curul y levantar la mano para las votaciones. Algunos, en la prisa del arduo trabajo, ni siquiera asisten a las sesiones. Tanto demandan los asuntos del país, que a veces, ni tiempo queda para las durísimas responsabilidades parlamentarias. Por eso el sueldo siempre se queda corto, aunque el sacrificio por la nación, es compensado con guirnaldas de oliva. Verdes o azules, abundan los laureles del "moche". Desde el Congreso, el compromiso público resulta desmedido.

Es mucho el sacrificio por los mexicanos, que un buen día, el diputado del Partido Verde Ecologista de México, Ernesto Núñez, decidió aprovechar la riqueza de la cultura. Para la ocasión, se inspiró en un festival cultural en Zitácuaro, pero el alcalde de esa entidad, divulgó el gusto por los diezmos de los recursos públicos. De esa manera viene la multiplicación de los panes: "Yo a todos los diputados les doy el diezmo. Un ejemplo: de 6 (millones) serían 600 (mil). Él, cuando me dijo: En lo cultural se puede sacar más... no hay problema. O sea, a lo mejor separar dos millones de pesos… gastarnos cuatro". Con los diputados no es cuestión de blancos y negros, sino de rojos, amarillos y azules. En plena contienda interna por la presidencia nacional del PAN, brillaron las capacidades legislativas de los "moches". De esa manera, los diputados lograron gran fama como representantes de los mexicanos. Luis Alberto Villarreal tuvo notoriedad por sus capacidades legislativas. Fue reconocido en fama y buenos oficios para gestionar recursos.

Por entonces, su cargo en el Congreso como representante panista, no sólo fue ratificado por Gustavo Madero, sino que lo fortaleció contra las molestias del trabajo. Para relajar el estrés legislativo, optó por el baile y las reuniones exclusivas con sus compañeros de bancada, hasta que la fama de su trabajo le exigió dejar a "disposición" su cargo. Ya con calma, Villareal recordó que la atención a su trabajo, fue de "profesionales". La diputada del PRD, Purificación Carpinteyro, supo bien hacer las labores de su cargo y sobre todo, tomar las ventajas de la Reforma en Telecomunicaciones.

Por ello no duda en probar para sí, los beneficios de la nueva ley:

"Yo creo que ya nos sacamos la lotería". Hábil y clara, la legisladora reconoció el negocio y de paso defendió su suerte al declarar: "Las conversaciones difundidas hacen eco de lo que intereses monopólicos y sectarios han intentado siempre hacer: convertir en el centro de atención los asuntos privados de una persona desviando la atención sobre lo que debe de mantenernos atentos, los debates sobre las Leyes Secundarias de Telecomunicaciones". Y como un escándalo desplaza a otro, por fortuna ya olvidamos a quien en su momento, también fue diputado del PRI, Cuauhtémoc Gutiérrez. Hoy por hoy, el ejemplo de trabajo lo da Ricardo Monreal, quien insistió en regresar las compensaciones que la tesorería depositó a su partido político, Movimiento ciudadano. 15 millones devolvió al erario, porque él trabajó desinteresadamente en las reformas del país. Sin tantas complicaciones, así la vida dulce y sabrosa de los diputados.

DESPUÉS DE LAS ELECCIONES El PAN en Coahuila quiere ganar en la mesa, lo que en las calles fue incapaz de lograr: el voto de los ciudadanos. Es cierto que la ley electoral en Coahuila beneficia al PRI, pero es más cierto que el PAN no hizo nada por ganarse la confianza y el voto de los electores. ¡Así ni cómo! Para consuelo, las futuras elecciones serán bajo nuevas reglas que corrigen aquellas distorsiones, donde el segundo partido más votado, queda casi, sin representación.

El Siglo de Torreón
20 de agosto 2014

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1028628.la-vida-dulce-y-sabrosa-de-los-diputados.html

domingo, 17 de agosto de 2014

Coahuila, romance con el PRI

Las elecciones del domingo pasado expresaron sin ninguna duda el romance de los coahuilenses con el PRI. Imposible negarlo. Con algunas excepciones, que más bien parecen errores temporales como las alcaldías de Saltillo y Monclova, el PRI es el partido de Coahuila por excelencia. No hay otro. Aquí el tiempo no ha pasado y la alternancia es una broma de mal gusto. El "carro completo" ratifica el fin de la oposición en el estado, pero también, la clara preferencia al PRI de los Moreira. Porque no importa qué pasó, así sea la deuda o lo que sea, el electorado ya se pronunció: queremos a los Moreira por sobre todas las cosas.
Al mismo tiempo, la aplastante victoria del PRI demuestra la aprobación de los electores al actual gobierno estatal. Es cierto que hay malestar y bajas calificaciones, es cierto que la deuda es un tremendo lastre negativo, pero más cierto es el romance de los ciudadanos con el PRI. No busquemos complejas explicaciones, ni tampoco hagamos viscerales descalificaciones. Coahuila es del PRI y de nadie más. Pero ese poder no emana de los políticos por sí mimos, sino de los ciudadanos que así lo decidieron. Otros culpan al abstencionismo y repiten que 6 de cada 10 electores no salió votar, pero ese abulia no le quita al PRI la capacidad de tener y saber conservar el poder. Si algo mostraron los resultados del domingo, es que el PRI podrá estar mal, pero no basta con que así sea para que los ciudadanos los castiguen.
Nuevamente habrá quien descalifique a los priistas, pero el PAN ni siquiera es opción. ¿Más claro? La mayoría de los ciudadanos despreciaron las elecciones, sin embargo, quienes votaron parecen haber electo al menos peor. En esa lógica, el electorado fijó una clara respuesta: preferible votar por quienes ejercen el poder, que por pusilánimes jugando a las elecciones. Al PRI podrá reprochársele la deuda y su encubrimiento, pero no su inacción. Por puro contraste, veamos a los panistas: ¿Quién quiere elegir a quien nada ha hecho en el camino? Como si fuera una sorpresa, los panistas descubrieron que las elecciones no se ganan en dos meses. Tal vez para la siguiente, lo vuelvan a descubrir.
Hace años, cuando el PRI bajo Moreira I logró "carro completo", algunos advertimos sobre los peligros de entregar un cheque en blanco a un solo partido. Igualmente argumentamos la necesidad de contrapesos a fin de evitar la concentración del poder. Pero el resto de la historia ya la conocemos y también el vano argumento de la crítica. Ahora que el electorado se volvió a manifestar, la crítica no sólo sobra, sino es inútil. Después del domingo los electores coahuilenses nos acaban de demostrar sobradamente que las elecciones son un borrón y cuenta nueva. Es la maravilla de los comicios. Qué hubo deuda: no importa. Qué hubo corrupción: no importa. Lo importante es que el PRI ganó y arrasó.
A partir de ahí, quizá habrá que rectificar unas serie de malentendidos. Menciono el principal: la deuda. A decir del electorado, la deuda es lo mejor que le ha sucedido a Coahuila en los últimos años. Se contrató mal, pero las intenciones fueron las mejores, y ahora los coahuilenses reconocen sus beneficios. Por otro lado, el gobernador Rubén Moreira es, a decir de los electores, uno de los mejores gobernadores de Coahuila. La deuda es peccata minuta. Con el tiempo y las futuras elecciones, es posible que Moreira II se vuelva el mejor. Los señalamientos que se hicieron en el pasado, son sólo incomprensiones hacia el gobernador. No obstante, el electorado se ha encargado de refutar a los críticos. Al fin los votos le dieron la razón.
De esta manera, es tanta la unanimidad que todas las posiciones las ganó su partido. En Torreón, si había dudas con el alcalde Miguel Ángel Riquelme, las elecciones del domingo se encargaron también de despejarlas. Insisto, el electorado no se equivoca y ya apuntalan al lagunero como candidato a gobernador. Con el aval de las elecciones y los coahuilenses que sí votaron, ya sólo hay un camino en Coahuila: el PRI.
9 de julio 2014
El Siglo de Torreón 

Campañas


Y si usted pensó que todo este asunto de Torres prófugo va a impactar negativamente en las campañas del PRI. Agárrese, ya que desde hace tiempo el PAN renunció a la oposición. Simplemente les pasó de noche. Francamente no veo para qué quieren llegar al Congreso local, si ni siquiera como candidatos son capaces de articular un contrapeso. Mejor no la podía tener el PRI.

jueves, 22 de octubre de 2009

Mediocridad pura


Decepcionante la propuesta, decepcionante la aprobacion de los nuevos impuestos. Nuestra clase política, tan imaginativa como pertinente, recetó a los ya contribuyentes, una nueva carga. ¿A cambio de qué? ¿Acaso de resultados palpables y benéficos para la población, para el país?
Al fin, una clase que no le interesa el futuro ni nada que implique más, es decir, mediocridad pura. Aquí un artículo de Ciro Gómez Leyva a propósito de la mediocridad.

sábado, 11 de julio de 2009

Mayoría absoluta

¡Al fin terminaron las campañas! Después de largos meses de ruido y una receta de 23 millones de spots, mismos que no sirvieron para posicionar con utilidad, un conocimiento mínimo del Congreso ante a los ciudadanos. Como es sabido de todos, ahora el PRI llevará la batuta en la Cámara de Diputados y por lo tanto, decidirá el rumbo del presupuesto del Gobierno Federal. Entre las diferentes lecturas que podemos hacer del pasado 5 de julio, está el hecho contundente de que los votantes rompieron el ciclo del gobierno dividido que venía presentándose desde 1997. En el pasado reciente los legisladores de los principales partidos, tenían que negociar y consensar las decisiones tomadas en el Congreso.

Ahora, después de dos sexenios, el PRI controlará, junto con el Partido Verde, una parte clave del rumbo del país. Algunos han atribuido el regreso del PRI a la ayuda dirigida por las maquinarias Estatales priistas, y tienen razón en parte, pero en lo medular, me parece, y esto a la luz de los números de la elección, lo que observamos fue un voto claro para cambiar al partido en el poder. El hecho puede parecer obvio, pero no lo es, sobre todo, después del desprestigio y desgaste de la palabra “alternancia” en el país. Quizá, una de las pocas cosas que sí ha logrado la democracia mexicana, es la alternancia en el poder. Hoy por hoy en México, un partido en el poder, lo mismo puede perder que ganar, derivado de la competencia política. Como un modesto logro, ahí está ya instalada la alternancia. Y justamente, hace doce años, los votantes rompieron el monolito del poder priista en el Congreso. Posteriormente, vino en el 2000, la victoria esperanzadora de Vicente Fox con el PAN y el ¡Verde Ecologista!

A la vuelta de esta historia, el PRI ganó la mayoría, tendrá el control del Congreso, y por lo tanto, la guía del propio Gobierno Federal. Pero si bien, la victoria priista fue contundente y recordó las viejas épocas del carro completo, lo cierto es que no logró un aumento significativo de votos con respecto a la elección del 2006. Al revisar con calma los resultados de la elección, se observa que en realidad el voto del PRI no creció sustancialmente. Su variación fue de 0.9%, por el contrario, lo que resaltó la victoria priista fue el desdén de los votantes al PAN y el desplome del PRD. El PAN retrocedió 4.2% con respecto a su votación anterior, y el PRD, lo hizo con 7.8 %. Aún así, la caída del PAN no es tan dramática como parece, dado que ha llevando un gobierno con varias crisis como la de salud, inseguridad y económica. Normalmente, en otras democracias, esto les hubiera costado 10 o 15 puntos menos.

Pero regresemos a la alternancia. La experiencia histórica en nuestro país, nos recuerda que después 2000, los electores había echado al fin, al viejo partido en el poder, no sólo querían un cambio, sino también justicia y la esperanza de salir del atraso. Lo cierto es que después de Fox, no se logró un cambio significativo, tampoco se generó justicia ni rendición de cuentas. Y finalmente, seguimos con el atraso económico. El PAN, que durante su larga lucha de oposición pugnó por esas causas, se mimetizó rápida y cómodamente con la cultura del anterior partido y los peores vicios del pasado.

Habrá que ver hasta qué punto, esta situación se puede repetir funestamente con el PRI. Es decir, la nueva alternancia, dotada de mayoría absoluta en el Congreso, no garantiza que el PRI actúe con responsabilidad y mucho menos, que procure un compromiso con la rendición de cuentas. Por lo pronto, seguiremos el comportamiento de la nueva mayoría, en un entorno con expectativas económicas adversas y un creciente déficit en las finanzas públicas. Lo cual, no son buenas noticias.